Cada año, cuando el invierno comienza a ceder en el noroeste de Alemania, la ciudad de Colonia se transforma en un vibrante escenario de color, música y celebración con su famoso carnaval, conocido localmente como Karneval. Este evento, uno de los más antiguos y emblemáticos del país, atrae a cientos de miles de visitantes que se suman a los habitantes locales para rendir homenaje a una tradición que combina historia, sátira y un espíritu festivo irrefrenable.
Armando Esteban Quito
El Carnaval de Colonia tiene raíces que se remontan a la Edad Media, aunque su forma moderna comenzó a consolidarse en el siglo XIX. Se celebra en los días previos al Miércoles de Ceniza, marcando el inicio de la Cuaresma en el calendario cristiano. Sin embargo, lejos de ser una festividad solemne, el carnaval es una explosión de alegría que rompe con las normas cotidianas. Los participantes se disfrazan con trajes elaborados —desde personajes históricos hasta figuras fantásticas— y toman las calles en desfiles masivos que llenan la ciudad de energía.
El punto álgido de la celebración llega con el Rosenmontag (Lunes de Rosas), cuando un gran desfile recorre el centro de Colonia. Carrozas decoradas con motivos satíricos, muchas veces burlándose de políticos y figuras públicas, desfilan entre multitudes que cantan, bailan y recogen caramelos y flores lanzados desde lo alto. Este día, que en 2025 caerá el 24 de febrero, es el clímax de una semana de festejos que comienza con el Weiberfastnacht (Jueves de las Mujeres), una jornada en la que las mujeres toman simbólicamente el control, cortando corbatas a los hombres como gesto de liberación festiva.
La música es el alma del carnaval. Canciones tradicionales como Kölle Alaaf resuenan en las calles, acompañadas por bandas en vivo y coros improvisados. Los disfraces, meticulosamente preparados durante meses, reflejan tanto el ingenio como el orgullo local. No es raro ver a los Jecken —como se llama a los entusiastas del carnaval— luciendo los colores rojo y blanco de la ciudad, un guiño a su identidad colectiva.
Más allá de la diversión, el Carnaval de Colonia es un espejo de la sociedad alemana. La sátira, siempre presente en las carrozas y las actuaciones, ofrece un espacio para la crítica social y política, una tradición que se ha mantenido viva incluso en tiempos turbulentos como los de la Segunda Guerra Mundial, cuando las celebraciones fueron silenciadas pero nunca olvidadas.
Para los habitantes de Colonia, el carnaval es mucho más que una fiesta: es una afirmación de su cultura y una oportunidad para dejar atrás las preocupaciones del día a día. Aunque la ciudad comparte esta tradición con otras regiones del mundo, como el Carnaval de Río o el Mardi Gras de Nueva Orleans, el Karneval de Colonia se distingue por su carácter comunitario y su profunda conexión histórica. En un mundo cada vez más acelerado, esta celebración ofrece un recordatorio de la importancia de la tradición, el humor y la unión.
A medida que el evento de 2025 se acerca, Colonia ya se prepara para recibir a visitantes de todo el mundo, dispuestos a sumarse a una fiesta donde, durante unos días, la normalidad queda suspendida y la ciudad entera se convierte en un gran escenario de celebración.