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En marzo la electricidad en EEUU procedente de fuentes fósiles cayó por debajo del 50% por primera vez en la historia

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Por Robert Rapier en OilPrice

Por primera vez en la historia, los combustibles fósiles suministraron menos de la mitad de la generación eléctrica de Estados Unidos durante un mes entero, según  nuevos datos publicados  por el centro de estudios energéticos Ember. Este hito, alcanzado en marzo de 2025, representa un punto de inflexión en la evolución de la matriz energética de la mayor economía del mundo.

Históricamente, los combustibles fósiles —principalmente el carbón y el gas natural— han dominado la producción eléctrica estadounidense. Sin embargo, el auge constante de las energías renovables en las últimas dos décadas ha erosionado su dominio. En marzo, la energía eólica, solar, hidroeléctrica y nuclear superaron en conjunto al carbón, el petróleo y el gas, representando los combustibles fósiles tan solo el 48,9 % de la generación total.

Sin embargo, cabe destacar que esta es una estimación de la generación total, incluyendo sistemas a pequeña escala sin conexión a la red eléctrica. Según  datos de la EIA , los combustibles fósiles aún representan aproximadamente el 64 % de la generación eléctrica de las empresas de servicios públicos. 

¿Qué está impulsando el cambio?

Varios factores convergieron para hacer posible este momento.

En primer lugar, la capacidad de energía renovable se ha expandido rápidamente. La energía eólica y la solar se han convertido en tecnologías dominantes, respaldadas por mandatos estatales, incentivos fiscales federales y la reducción de costos. La generación eólica por sí sola creció un 12 % interanual en marzo, y la solar registró un notable incremento del 37 %.

En segundo lugar, los patrones estacionales de demanda influyeron. Marzo suele ser un mes de transición para la demanda de electricidad —más cálido que el invierno, pero aún no tan caluroso como el verano—, lo que tiende a reducir la necesidad de centrales eléctricas de gas para las horas punta. Una menor demanda permite que las energías renovables de coste marginal cero, como la eólica y la solar, desempeñen un papel más destacado en la red.

En tercer lugar, el carbón continúa su prolongado declive. Antaño la columna vertebral de la generación eléctrica estadounidense, su participación en la mezcla energética ha estado en caída libre desde mediados de la década de 2000. En marzo, el carbón representaba tan solo el 15 % de la generación eléctrica total (y aproximadamente el 18 % de la electricidad producida por las empresas de servicios públicos). 

La energía nuclear también sigue siendo una aportación constante, generando alrededor del 19% de la electricidad, mientras que la hidroeléctrica sumó otro 7%. En conjunto, estas fuentes no fósiles constituyen una parte en rápido crecimiento de la red eléctrica estadounidense, con el gas como respaldo durante picos y extremos estacionales.

¿Una maravilla de un mes o una tendencia?

Es importante analizar este hito en contexto. La baja participación de los combustibles fósiles en abril se debe en parte a la estacionalidad, y es probable que repunte en los meses más calurosos del verano, cuando aumenta la demanda de aire acondicionado y se intensifica la generación de gas natural. De hecho, en 2023, los combustibles fósiles aún representaban el 60 % de la generación eléctrica anual total.

Sin embargo, la trayectoria es clara: la energía renovable está creciendo rápidamente y los combustibles fósiles, especialmente el carbón, están perdiendo terreno.

La Ley de Reducción de la Inflación (IRA), aprobada en 2022, ha acelerado la inversión en infraestructura de energía limpia. Miles de millones de dólares se están destinando a mejoras en las energías solar, eólica, de almacenamiento en baterías y de transmisión. Los analistas proyectan que las energías renovables seguirán representando una parte cada vez mayor de la matriz energética, impulsadas no solo por políticas, sino también por factores económicos. En muchas partes del país, los nuevos proyectos eólicos y solares ya son la opción más económica para la nueva generación.

La confiabilidad de la red y la transición energética

Una preocupación persistente es la fiabilidad. Los combustibles fósiles, especialmente el gas natural, siguen proporcionando energía despachable esencial cuando no hay sol ni viento. El reto ahora es escalar alternativas limpias y fiables, como el almacenamiento de energía de larga duración, la energía nuclear avanzada y la respuesta a la demanda interactiva con la red.

También hay diferencias regionales que considerar. Algunos estados, como California y Texas, han logrado avances significativos en la integración de energías renovables, mientras que otros siguen dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles. El desarrollo de la red nacional de transmisión será esencial para equilibrar estas disparidades y garantizar un sistema confiable y resiliente.

Una mirada al futuro

Los datos de marzo no significan que EE. UU. haya «resuelto» la transición energética, pero sí ofrecen un anticipo de cómo podría ser la red en un futuro próximo. A medida que la tecnología mejora, los costos siguen bajando y el apoyo político se mantiene sólido, es probable que los combustibles fósiles representen menos de la mitad de la matriz eléctrica anual durante esta década.

Para inversores, empresas de servicios públicos y legisladores, el mensaje es claro: el impulso a la electricidad limpia es real. Quienes se preparen para esta transición —invirtiendo en infraestructura limpia, modernizando la red y replanteando los mercados eléctricos— estarán mejor posicionados para el sistema energético del futuro.

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