El desbordamiento de los ríos Chama y Mocotíes en el estado Mérida, producto de las fuertes lluvias que se registraron en la entidad, son consecuencia del daño a las capas superiores de la atmósfera, que se suman a los extremos climáticos y las catástrofes meteorológicas, aseguran expertos de la organización Ecoazul, dedicada a la defensa y resguardo de los medios naturales a través de la educación.
«Las tragedias sucedidas en las cuencas de los ríos Chama y Mocotíes han sido inducidas principalmente por la irresponsabilidad humana y la forma en que hemos tratado a la montaña durante muchas décadas», dice el coordinador general de esta organización, Mauricio Martínez.
Álvaro Zambrano, consultor ambiental y profesor de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, explicó que el 26 de junio de 1993, se registró una de las tragedias hídricas más graves del occidente venezolano en la cuenca del río Chama, y 32 años después se registra un nuevo desbordamiento de este río, dejando a comunidades aisladas, infraestructuras colapsadas, inundaciones y cientos de familias afectadas.
Tragedias de 1993 y 2025
El experto de Ecoazul recordó que el 26 de junio de 1993 se registraron en Mérida fuertes lluvias que produjeron inundaciones y afectaron los municipios Alberto Adriani, Rangel y Libertador. Durante esos días se registraron lluvias torrenciales, desbordamientos de los ríos Chama, Santo Domingo y Motatán, así como ruptura del dique del río Chama en el sector La Motosa.
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