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¡Nunca es tarde! Mantenerse activo reduce el riesgo de muerte por cualquier causa hasta en un 40 %

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Un análisis que combina datos de docenas de grandes estudios poblacionales de todo el mundo ha proporcionado quizás la evidencia más convincente hasta ahora de que mantener la actividad física durante la edad adulta no sólo es bueno para la salud; podría ser literalmente una cuestión de vida o muerte.

Study Finds

El análisis exhaustivo, publicado en el British Journal of Sports Medicine , reveló que los adultos que se mantuvieron activos de forma constante o aumentaron su actividad física con el tiempo redujeron drásticamente su riesgo de morir por cualquier causa entre un 20 % y un 40 %. Aún más sorprendente, quienes mantuvieron rutinas de ejercicio redujeron específicamente sus probabilidades de morir por enfermedades cardíacas entre un 30 % y un 40 % en comparación con sus pares sedentarios.

Las investigaciones anteriores solían capturar los hábitos de ejercicio en un solo momento, como tomar una foto. Pero este estudio rastreó los patrones de movimiento de las personas a lo largo de varios años, lo que ofrece una visión mucho más clara de cómo la actividad sostenida afecta la esperanza de vida.

Seguimiento de patrones de ejercicio a lo largo de los años

El equipo internacional de investigadores, dirigido por científicos de la Universidad de Queensland (Australia), revisó ocho importantes bases de datos médicas para identificar estudios relevantes. Su revisión sistemática incluyó 85 estudios con millones de participantes de todo el mundo.

En lugar de preguntar a las personas sobre sus hábitos de ejercicio una sola vez y volver a consultarlos años después, este análisis se centró en investigaciones que monitorizaron los patrones de ejercicio en múltiples momentos. Los científicos clasificaron a los participantes en grupos distintos: quienes se mantuvieron activos de forma constante , quienes aumentaron su actividad, quienes la disminuyeron y quienes permanecieron inactivos durante los períodos de estudio.

Para comparar los resultados de diferentes estudios, los investigadores convirtieron diversas mediciones de actividad en una unidad estandarizada que mide el gasto energético por encima de los niveles de reposo. De los 85 estudios analizados, 77 examinaron las muertes por cualquier causa, 34 analizaron las muertes por enfermedades cardíacas y 15 investigaron la mortalidad por cáncer.

La consistencia produce grandes resultados

Los adultos que mantuvieron un estilo de vida activo de forma constante mostraron un 29 % menos de riesgo de muerte por cualquier causa en comparación con quienes se mantuvieron inactivos. Cuando los investigadores analizaron específicamente la actividad física en el tiempo libre ( ejercicio realizado con fines recreativos en lugar de laborales), los beneficios se dispararon hasta una reducción del 39 % en el riesgo de mortalidad.

Las personas que aumentaron sus niveles de actividad física, pasando de inactivas a activas, también experimentaron beneficios sustanciales, reduciendo su riesgo de muerte entre un 22 % y un 27 %. Esto ofrece esperanza a millones de adultos que podrían sentirse desanimados al comenzar una rutina de ejercicio más adelante en la vida.

Sin embargo, el panorama se volvió más confuso para quienes tuvieron niveles de actividad disminuidos con el tiempo. Si bien algunos estudios sugirieron posibles beneficios incluso para quienes habían sido activos pero se volvieron menos activos, la evidencia fue menos contundente.

Las enfermedades cardíacas mostraron la respuesta más drástica a la actividad física sostenida. Las personas con actividad constante tuvieron un riesgo de morir por causas cardiovasculares aproximadamente un 40 % menor, mientras que quienes aumentaron su actividad experimentaron reducciones de aproximadamente un 30 %.

La mortalidad por cáncer mostró una menor correlación con los patrones de actividad física. Si bien las personas con actividad física constante presentaron tasas de mortalidad por cáncer aproximadamente un 25 % más bajas, la evidencia varió más entre los estudios.

Las pautas ayudan, pero cualquier movimiento cuenta

Uno de los descubrimientos más prácticos del estudio se centró en la cantidad de ejercicio que proporciona cada beneficio. Los investigadores descubrieron que las mayores reducciones de mortalidad se produjeron cuando las personas cumplían las pautas básicas de actividad física, que recomiendan entre 150 y 300 minutos de ejercicio de intensidad moderada a la semana.

Sin embargo, incluso quienes se ejercitaron por debajo de estos niveles recomendados, pero se mantuvieron constantes, experimentaron beneficios significativos para la salud. Los datos mostraron que el riesgo de mortalidad disminuyó con mayor intensidad al pasar de un estado completamente sedentario a uno moderadamente activo, con menores beneficios adicionales en niveles de actividad muy altos.

El resultado final de las decisiones de salud

La investigación tiene implicaciones significativas en la percepción que las personas tienen del ejercicio a lo largo de su vida. Iniciar una rutina de ejercicio en cualquier momento de la edad adulta puede brindar beneficios sustanciales para la salud, mientras que mantener una actividad constante ofrece una protección aún mayor.

El estudio también reveló diferencias importantes entre los tipos de actividad física. El ejercicio en el tiempo libre resultó ser más beneficioso que el movimiento diario total, que incluye la actividad laboral. El trabajo manual, por ejemplo, no necesariamente proporciona los mismos beneficios cardiosaludables que el ejercicio recreativo.

La mayoría de los estudios se basaron en datos de actividad física autodeclarados, lo cual puede ser poco fiable, ya que las personas suelen sobreestimar sus niveles de ejercicio. Además, los estudios variaron significativamente en la forma en que midieron la actividad, lo que dificulta las comparaciones directas. La naturaleza observacional de la investigación también impide extraer conclusiones definitivas sobre causa y efecto.

A pesar de estas limitaciones, este análisis masivo resuelve una cuestión fundamental sobre el ejercicio y la longevidad : la actividad física sostenida a lo largo de la edad adulta produce efectos tan sustanciales que rivalizan con muchas intervenciones médicas para prolongar la vida.

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