El Gobierno británico ha puesto en libertad anticipada a 26.456 delincuentes, incluidos centenares de criminales peligrosos con condenas de más de diez años de cárcel. Las cifras, publicadas por el Ministerio de Justicia, revelan que 248 reclusos condenados a 14 años o más ya han sido liberados pese a la gravedad de sus delitos.
La medida forma parte del programa impulsado por la secretaria de Justicia, Shabana Mahmood, en septiembre, que permite a los reclusos salir tras cumplir el 40% de la condena, frente al 50% anterior. Bajo este esquema, un condenado a 14 años cumpliría únicamente cinco años y medio.
Desde su entrada en vigor, la media mensual es de 3.500 excarcelaciones —más de 150 cada día laborable—, lo que podría elevar el total a 44.785 en su primer año.
Entre los beneficiados figuran 490 condenados a entre diez y catorce años, casi 1.000 con penas de entre siete y diez años, y reclusos sentenciados por homicidios no dolosos. No se incluye a condenados por delitos sexuales, terrorismo o violencia grave con penas superiores a cuatro años.
Del total liberado, 23.803 son británicos y 2.613 extranjeros; de 40 no consta nacionalidad. Criminales excarcelados han llegado a agradecer públicamente al primer ministro Keir Starmer y a declararse «votantes laboristas de por vida». Algunos reincidieron pocas horas después de su salida.
El portavoz de Justicia de los conservadores, Robert Jenrick, ha calificado las cifras de «escandalosas» y ha reclamado reformar la ley de derechos humanos para deportar a los miles de delincuentes extranjeros que ocupan las cárceles británicas. Por su parte, el exministro de Justicia Alex Chalk ha expresado «serias reservas» y ha advertido de que con las nuevas propuestas de los laboristas «delincuentes graves no pasarían ni un día en prisión» y recibirían mil libras para su reinserción.
Además, el Ejecutivo laborista estudia nuevas medidas que permitirían mayores reducciones de condena, incluso para homicidas y violadores, y que impedirían dictar penas de prisión inferiores a 12 meses salvo en «circunstancias excepcionales». En la mayoría de casos, los reclusos podrían salir tras cumplir un tercio de su condena.
El Ministerio de Justicia justifica el programa alegando que el Gobierno heredó un sistema penitenciario «al borde del colapso» y que era necesario actuar para evitar que la falta de espacio impidiera nuevas detenciones.


