Panamá se prepara para licitar cinco nuevas terminales portuarias en el corto plazo, en un movimiento que busca elevar su capacidad logística en más de 7 millones de TEUs y reposicionar al país como un eje clave del comercio marítimo regional, según anunció el presidente José Raúl Mulino durante la inauguración de la Convención Marítima de las Américas 2026 en la ciudad de Panamá.
La estrategia incluye la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal, además de nuevas infraestructuras en Isla Margarita, Corozal y Telfers, bajo un esquema que prioriza la inversión privada y la transparencia.
El mandatario confirmó que los puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados en ambas entradas del Canal de Panamá, serán licitados por separado tras haber sido tomados por el Estado luego del fallo de la Corte Suprema de Justicia, que declaró inconstitucional el contrato y su adenda firmados por la empresa Panama Ports Company, filial de la hongkonesa CK Hutchison, durante la pasada administración.
Mulino explicó que actualmente ambas terminales operan con normalidad bajo un esquema transitorio, mientras se avanza hacia un nuevo proceso competitivo internacional.
El proceso de licitación forma parte de una estrategia más amplia que contempla la incorporación de una nueva terminal en Isla Margarita, en la provincia de Colón, cuya convocatoria se espera lanzar antes de finalizar el año.
A este paquete se suman dos proyectos adicionales impulsados por la Autoridad del Canal de Panamá, correspondientes a las terminales de Corozal, en el Pacífico, y Telfers, en el Atlántico, lo que en conjunto elevaría de forma significativa la capacidad portuaria del país en los próximos años.
En total, las cinco terminales proyectadas permitirían añadir 7 millones de TEUs a la capacidad de manejo de carga, consolidando la posición de Panamá como un nodo logístico estratégico para el comercio global.
El presidente enfatizó que el objetivo es mejorar la competitividad del sistema portuario, ofrecer servicios de clase mundial y fortalecer la integración de la plataforma logística nacional, en un contexto de creciente competencia entre hubs regionales.
Mulino también abordó el impacto de las tensiones geopolíticas en el sector marítimo, particularmente en relación con el régimen chino, al señalar que Panamá ha enfrentado un incremento en la retención de buques con bandera panameña en puertos de ese país.
No obstante, aseguró que la situación ha comenzado a estabilizarse, destacando que la tensión “ha disminuido” y que existen señales, aunque leves, de disposición al diálogo para resolver las diferencias.
El mandatario subrayó que estos avances representan un paso importante para reducir fricciones en un sector altamente sensible a los factores geopolíticos, recordando que Panamá administra el registro de naves más grande del mundo. En ese contexto, reiteró que el país defenderá el respeto a las convenciones internacionales y el estado de derecho que respalda su bandera marítima en los mercados globales.
Mulino también anunció que su gobierno presentará en julio un proyecto de ley para modernizar la Dirección General de Marina Mercante, con el objetivo de hacerla más competitiva y eficiente frente a otros registros internacionales. La iniciativa busca reducir la burocracia, agilizar la toma de decisiones y adaptar la normativa a las nuevas exigencias del sector marítimo global, fortaleciendo así la posición de Panamá como uno de los principales registros de buques del mundo.
Durante el evento, el secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, destacó la participación del presidente en la convención como una señal clara del compromiso del Estado panameño con la industria marítima, subrayando que este sector moviliza más del 80% del comercio mundial. Además, advirtió sobre los efectos de las tensiones geopolíticas en la navegación internacional, incluyendo la situación de miles de tripulantes afectados en zonas de conflicto.
Advirtió que la actual situación en el estrecho de Ormuz refleja el nivel de vulnerabilidad del comercio marítimo ante los conflictos geopolíticos, al señalar que alrededor de 20 mil tripulantes y más de 1,500 buques permanecen afectados por restricciones y tensiones en esa zona estratégica.
Explicó que estos trabajadores, que forman parte esencial de la cadena logística global, se ven impactados por factores externos que escapan a su control, lo que evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos internacionales de coordinación y seguridad.
Domínguez subrayó que estas disrupciones no solo afectan la navegación, sino que también inciden directamente en los costos operativos, las rutas marítimas y las decisiones regulatorias a nivel global. En ese contexto, hizo un llamado a mantener un enfoque pragmático y colaborativo, que permita avanzar en soluciones sostenibles para el sector, sin perder de vista los objetivos de seguridad, protección ambiental y eficiencia operativa que impulsa la OMI.
Por su parte, el presidente de la Cámara Marítima de Panamá, René Gómez, resaltó que el país enfrenta un momento de transformación que exige mayor eficiencia, competitividad y transparencia en su plataforma logística. En su intervención, afirmó que Panamá no solo busca crecer en volumen, sino también en calidad de servicios, consolidándose como un socio confiable para la industria marítima global.
Mulino reiteró que la apuesta por ampliar la infraestructura portuaria está alineada con una visión de largo plazo para fortalecer la economía, que ya depende en gran medida del sector logístico. Actualmente, esta actividad genera más de 150 mil empleos directos y representa cerca del 30% del Producto Interno Bruto, lo que refuerza la importancia de mantener su competitividad frente a otros mercados.
El presidente también vinculó esta estrategia con la necesidad de atraer inversión extranjera en un contexto favorable, destacando la reciente reducción del riesgo país como un factor clave para generar confianza en los inversionistas. Según dijo, este tipo de señales será determinante para concretar las nuevas concesiones y garantizar el desarrollo de las terminales proyectadas.


