Durante meses hablaron de revolución, de justicia, de moral, de patria y de “verdad”. Encendieron redes, dieron entrevistas, dividieron, señalaron, atacaron y defendieron lo indefendible. Pero hoy, ante la muerte ocultada de un preso político bajo custodia del Estado venezolano, no hay post, no hay reel, no hay podcast, no hay valentía…
Fernando Carrillo, Mario Silva e Indira Urbaneja hoy están mudos… ni se ven. Ocultos desde sus propia oscuridad.
Y ese silencio no es casualidad, es el límite de la propaganda cuando se encuentra con un crimen que no puede maquillar…
Porque cuando un régimen oculta la muerte de un detenido, cuando una madre peregrina buscando respuestas, cuando jueces y funcionarios sostienen expedientes sobre una persona que ya no podía defenderse, el país no necesita excusas… necesita memoria, justicia y cárcel.
Callar ante esto no es prudencia. ES SOLO EL RETRATO MORAL DE LOS QUE APOYAN UN RÉGIMEN CRIMINAL.


