Colapsó un refugio que albergaba a 140 personas y la ONU alertó sobre el crecimiento de la crisis humanitaria

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La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) informó este martes que colapsó un centro de acogida temporal en La Guaira que albergaba a unas 140 personas retornadas a Venezuela, mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate en el lugar. El colapso pone de manifiesto el acelerado deterioro de la crisis humanitaria tras el doble terremoto en Venezuela, en un contexto marcado por miles de desplazados sin refugio, la escasez de alimentos, el colapso de los servicios básicos y una creciente presión sobre el sistema sanitario.

Infobae

La advertencia de ACNUR coincidió con una nueva alerta de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señaló que el deterioro de la infraestructura sanitaria podría favorecer brotes de enfermedades en las zonas afectadas. El balance oficial asciende hasta el momento a 1.719 muertos y 5.034 heridos, según el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, mientras que Naciones Unidas estima que alrededor de 50.000 personas permanecen desaparecidas. En ese escenario, las agencias de la ONU advirtieron que la emergencia ya no se limita a los daños provocados por los sismos, sino que evoluciona hacia una crisis humanitaria y sanitaria cada vez más compleja.

Las primeras evaluaciones realizadas por ACNUR entre el 26 y el 27 de junio en los estados de La GuairaDistrito CapitalMirandaAragua y Carabobo confirmaron un rápido deterioro de las condiciones de vida de la población afectada. Según el organismo, cerca de 16.000 personas debieron abandonar sus hogares porque sus viviendas quedaron destruidas o dejaron de ser habitables. La mitad de ellas encontró refugio en casas de familiares o vecinos, mientras que un 39 % permanece en calles y espacios públicos y el resto en iglesias, escuelas o instalaciones improvisadas que no cumplen con los estándares mínimos de protección, privacidad e higiene.

Las evaluaciones realizadas entre el 26 y el 27 de junio en La GuairaDistrito CapitalMirandaAragua y Carabobo muestran un deterioro acelerado de las condiciones de vida. ACNUR informó que cerca de 16.000 desplazados debieron abandonar sus hogares porque sus viviendas quedaron destruidas o dejaron de ser habitables, aunque una parte importante todavía no encontró un lugar adecuado donde permanecer.

“La mitad de las personas evaluadas se refugia en viviendas de familiares o vecinos, mientras que un 39 % permanece en calles y espacios públicos y el resto en iglesias, escuelas o instalaciones improvisadas que no cumplen los estándares mínimos de protección, privacidad o higiene”, explicó la portavoz de ACNUR, Carlotta Wolf.

El organismo también encendió una señal de alarma sobre la situación de la infancia. Según los relevamientos iniciales, el 17 % de las familias consultadas reportó la presencia de menores no acompañados o separados de sus familiares, una circunstancia que incrementa los riesgos de explotación, violencia y abandono en contextos de emergencia humanitaria.

Ante ese escenario, el Grupo de Protección de Naciones Unidas —encabezado por ACNUR e integrado, entre otros organismos, por UNICEF— puso en marcha una campaña para identificar a esos niños, localizar a sus familiares y acelerar los procesos de reunificación.Imágenes de dron revelan la magnitud de la destrucción causada por el terremoto en Venezuela, en La Guaira, la zona más afectada

En paralelo, la agencia informó que, junto con Cáritas, habilitó un centro destinado a recibir, clasificar y almacenar donaciones para facilitar una distribución más eficiente de la ayuda humanitaria.

Sin embargo, la asistencia enfrenta importantes dificultades operativas. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que la llegada masiva de ayuda espontánea está generando un “caos logístico”, por lo que pidió una mejor coordinación para evitar demoras y garantizar que los recursos lleguen de manera ordenada a los damnificados.

Consultada por versiones difundidas en redes sociales sobre una supuesta falta de transparencia en la distribución de la asistencia, Wolf evitó pronunciarse sobre esas denuncias y recordó únicamente que las agencias de Naciones Unidas respaldan las respuestas coordinadas por los gobiernos durante este tipo de emergencias, como ocurre actualmente en Venezuela.

La preocupación humanitaria se extiende también al frente sanitario. La OMS advirtió que el deterioro de los servicios de salud y los problemas en el abastecimiento de agua potable y saneamiento crean un escenario propicio para la aparición de brotes de enfermedades.

“Los servicios de salud están sometidos a una presión extrema, con centros que funcionan por encima de su capacidad», afirmó el portavoz del organismo, Christian Lindmeier, al describir una red hospitalaria desbordada por la llegada constante de pacientes con traumatismos.

Según explicó, la interrupción de campañas de vacunación, los desplazamientos masivos de población y las dificultades para mantener condiciones adecuadas de higiene elevan considerablemente el riesgo de enfermedades prevenibles como el sarampión, la difteria y la tos ferina, además de favorecer la propagación del dengue, el chikunguña, el zika, la malaria y la fiebre amarilla.

Lindmeier señaló además que la presidenta interina, Delcy Rodríguez, informó que 38 hospitales resultaron afectados por el doble terremoto en Venezuela.

Hasta el 27 de junio, la organización había logrado recopilar información de 21 centros de salud ubicados en Caracas, La Guaira, Miranda y Falcón. Tres de ellos se encuentran en estado crítico, otros seis presentan daños estructurales o funcionan de manera parcial y el resto continúa operativo, aunque bajo una presión asistencial que pone al límite su capacidad de respuesta.

Las primeras evaluaciones también reflejan un fuerte incremento de las listas de espera para cirugías, especialmente en traumatología, ortopedia y neurocirugía, además de fallas en las medidas de bioseguridad y un creciente desgaste del personal médico.

A esas dificultades se suman el colapso de los servicios forenses y de las morgues, así como las deficiencias en los sistemas de registro de víctimas y de seguimiento de personas desaparecidas, obstáculos que complican la identificación de fallecidos y el trabajo de los organismos de emergencia.

Con miles de desplazados, decenas de miles de desaparecidos y una infraestructura sanitaria sometida a una presión sin precedentes, las agencias de la ONU coincidieron en que las necesidades humanitarias seguirán aumentando durante los próximos días y reiteraron la urgencia de reforzar la asistencia humanitaria para evitar que la tragedia derivada del terremoto en Venezuela se transforme también en una crisis sanitaria de gran escala.

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