El 27 de marzo de 1827, un día después de la muerte de Ludwig van Beethoven, sus allegados descubrieron un tesoro de documentos ocultos en su escritorio. Entre ellos se encontraba el Testamento de Heiligenstadt, una carta escrita en 1802 a sus hermanos. En ella, Beethoven revelaba su lucha contra la pérdida progresiva de audición, una afección que describió como algo que lo dejaba «profundamente afligido».
Escribió que solo su dedicación a la música y a la virtud le impidieron quitarse la vida. Beethoven solicitó que, tras su muerte, su médico, el Dr. Johann Adam Schmidt, documentara y hiciera público su estado de salud.
Aunque Beethoven sobrevivió al Dr. Schmidt por 18 años, los investigadores modernos han intentado cumplir su deseo. Utilizando registros históricos, informes de autopsias e incluso análisis de ADN, los científicos han reconstruido pistas sobre su salud. Estos esfuerzos revelan una vida marcada por numerosos problemas médicos, como pérdida de audición, trastornos gastrointestinales crónicos y enfermedad hepática.
La pérdida auditiva de Beethoven, que comenzó a finales de sus veinte años, se manifestó inicialmente como tinnitus y dificultad para oír los tonos agudos. A mediados de sus cuarenta, quedó completamente sordo, poniendo fin a su carrera como intérprete. Esta pérdida impactó profundamente su vida personal y profesional, pero su impulso por componer permaneció intacto.
Desde los veinte años, padeció problemas gastrointestinales, con frecuentes dolores abdominales y episodios de diarrea. Estos episodios alteraron su vida y agravaron su sufrimiento físico. En 1821, aparecieron síntomas de enfermedad hepática, incluyendo ictericia, lo que presagió su muerte por presunta cirrosis en 1827.
Los investigadores creen que el consumo de alcohol de Beethoven, junto con posibles predisposiciones genéticas, probablemente contribuyó a su insuficiencia hepática. Si bien existen diferentes relatos sobre sus hábitos de consumo de alcohol, un amigo cercano afirmó que Beethoven consumía al menos un litro de vino al día durante sus últimos años.
En marzo de 2023, un equipo liderado por Johannes Krause del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva analizó el ADN del cabello de Beethoven con el objetivo de descubrir más sobre sus dolencias. Confirmaron factores de riesgo genéticos para la enfermedad hepática y descubrieron evidencia de una infección por hepatitis B en sus últimos meses, lo que probablemente agravó su afección hepática.
El estudio reveló un nuevo giro: el cromosoma Y de Beethoven no coincidía con el de sus parientes paternos modernos. Esta discrepancia sugiere que hubo una relación extramatrimonial en la línea paterna de Beethoven entre los siglos XVI y XVIII.
Según Tristan Begg, coautor del estudio, este hallazgo se remonta a la concepción del antepasado de Beethoven, Hendrik van Beethoven, en 1572, siete generaciones antes del nacimiento de Ludwig.
Esta revelación genética coincide con la ascendencia alemana de Beethoven, ya que su ADN es muy similar al de los actuales habitantes de Renania del Norte-Westfalia. Estos hallazgos ofrecen una visión más clara de su vida y su salud, a la vez que plantean nuevas preguntas sobre su historia familiar.
Análisis previos habían sugerido que el envenenamiento por plomo era un factor en las dolencias de Beethoven. Sin embargo, el equipo de Krause desmintió esta teoría, revelando que las muestras utilizadas en pruebas anteriores no pertenecían a Beethoven, sino a una mujer.
Los investigadores hicieron hincapié en la importancia de utilizar muestras autenticadas para futuras investigaciones sobre la exposición de Beethoven a sustancias como el plomo, los opiáceos o el mercurio.
Los avances en el análisis de ADN antiguo desempeñaron un papel crucial en este estudio, permitiendo secuenciar el genoma de Beethoven con una cobertura genómica de 24x a partir de pequeñas muestras de cabello. Este método confirmó la autenticidad de cinco mechones de cabello atribuidos a Beethoven, que proporcionaron el material genético para el estudio.
Si bien la causa exacta de la pérdida auditiva de Beethoven sigue siendo desconocida, la investigación subraya la compleja interacción de factores genéticos y ambientales en su salud. Su infección por hepatitis B, combinada con una predisposición genética y el consumo de alcohol, ofrece una explicación plausible para su grave enfermedad hepática.
Los problemas de salud de Beethoven están bien documentados en sus cartas, diarios y relatos de sus contemporáneos. A pesar de estas dificultades, compuso algunas de sus obras más perdurables, consolidando su legado como uno de los más grandes compositores de la historia. Su resiliencia y dedicación a la música siguen inspirando, incluso mientras la ciencia desvela los misterios de su vida.
Futuros estudios podrían aportar más información sobre la salud y la historia familiar de Beethoven. Los investigadores esperan determinar cuándo contrajo la hepatitis B y explorar su vínculo genético con sus descendientes actuales. Estos esfuerzos no solo honran el deseo de Beethoven de transparencia médica póstuma, sino que también enriquecen nuestra comprensión del hombre detrás de la música.


