Las feroces precipitaciones registradas la noche de este sábado 15 de agosto, provocadas por el paso de la onda tropical número 37, dejaron un saldo fatal de tres personas fallecidas, severas inundaciones y el colapso de infraestructuras en la Gran Caracas. El temporal, caracterizado por fuertes descargas eléctricas y ráfagas de viento, encendió las alarmas en el área metropolitana ante la vulnerabilidad de las zonas vulnerables de la capital.
Tragedia en La Vega y Macarao
El balance humano reportado por las autoridades y reseñado por medios internacionales como Diario Libre detalla la muerte de dos adolescentes y una mujer adulta en distintos hechos fatales:
- La Vega: En el sector Los Mangos, dos jóvenes de 16 y 17 años de edad perdieron la vida tras ser sorprendidos y arrastrados por la violenta corriente de una quebrada desbordada. Vecinos del sector intentaron socorrerlas, pero la fuerza del caudal impidió el rescate a tiempo.
- Macarao: En el sector El Peñón, una mujer de 49 años falleció tapiada dentro de su hogar. El desprendimiento de un talud de tierra provocó la caída de una roca de gran tamaño, la cual impactó directamente contra la estructura de la vivienda, causando su colapso inmediato.
Caos vial y anegaciones
El impacto meteorológico también paralizó las principales arterias viales de la capital. Las autoridades mantuvieron un monitoreo constante sobre el río Guaire, cuyo caudal registró un peligroso incremento que rozó los niveles de desbordamiento en varios tramos, provocando el pánico entre los conductores.
Diversas avenidas quedaron completamente inundadas, lo que causó el arrastre de vehículos y dejó varados a decenas de ciudadanos. En el municipio Sucre, particularmente en la parroquia Petare, los organismos de rescate reportaron que al menos 30 viviendas sufrieron pérdidas materiales debido a la entrada de agua y lodo.
Refugiados y servicios colapsados
La emergencia agudizó la crisis de los ciudadanos que ya se encontraban en situación de vulnerabilidad. La caída de árboles gigantescos derribó las estructuras y carpas de los campamentos donde se resguardaban los damnificados de los sismos del pasado 24 de junio, obligando a una nueva evacuación de emergencia.
Asimismo, las fuertes descargas eléctricas y los vientos huracanados tumbaron el tendido eléctrico, dejando a oscuras a populosos sectores de Caracas y de los Altos Mirandinos durante horas. Cuadrillas de la corporación eléctrica y Protección Civil se desplegaron desde la madrugada para intentar restituir el servicio y despejar las vías obstruidas por los escombros.


