Venezuela tendría entre 2 y 3 GW de capacidad hidroeléctrica que no puede evacuar plenamente desde el Bajo Caroní por las restricciones de su sistema de transmisión. Frente a ese escenario, la minería industrial de Bitcoin aparece como una alternativa para instalar consumo directamente en el punto de generación y convertir parte de esa electricidad en ingresos.
Por: Lucia Colaluce – Energía Estratégica
La propuesta contempla operadores privados instalados cerca de los nodos hidroeléctricos, abastecidos mediante contratos de compraventa de energía de largo plazo. El planteo apunta a aprovechar una capacidad que ya existe, sin depender inicialmente de nuevas líneas hacia los principales centros de consumo.
Así lo explicó Alessandro Cecere, Senior Business Development Associate de Luxor Technology, quien situó en aproximadamente 9980 MW la capacidad hidroeléctrica operativa entre Gurí, Caruachi, Tocoma y Macagua.
“Prácticamente 10 GW funcionando ahora mismo”, destacó Cecere en diálogo con este medio.
El límite aparece en la evacuación. Según los datos técnicos aportados por el ejecutivo, las líneas troncales de alta tensión de 765 kV tienen un límite de diseño de 7 GW, por lo que existe una brecha de entre 2 y 3 GW respecto de la capacidad disponible en el Caroní.
Cuando la producción supera el volumen que puede transportarse, el operador debe restringir la generación efectiva o gestionar los vertederos en determinadas condiciones hidrológicas. Parte del recurso renovable disponible, por lo tanto, no logra transformarse en consumo ni generar valor económico para el sistema.
Al abordar las causas de esa limitación, Cecere advirtió: “Es una combinación de cuatro factores”.
Uno de los principales está relacionado con la configuración original del sistema eléctrico venezolano. Las líneas de 765 kV fueron concebidas para operar junto con un parque termoeléctrico distribuido en el centro y occidente del país, capaz de reducir la necesidad de trasladar grandes bloques de potencia desde el sur.
Planta Centro, Tacoa y Termozulia cumplían parte de esa función. Sin embargo, de acuerdo con la información proporcionada por Cecere, más del 87% de la capacidad termoeléctrica instalada está indisponible.
La pérdida de ese respaldo incrementó la presión sobre las centrales del Caroní y su infraestructura de transmisión. En ese contexto, el representante de Luxor Technology señaló que CORPOELEC opera el corredor entre un 10% y un 15% por encima de su límite de diseño, transportando hasta 8 GW.
A esa exigencia se suma el estado de las subestaciones receptoras. La falta de suficiente compensación reactiva en el centro y occidente dificulta la recepción estable de los grandes bloques de potencia procedentes del sur.
Esto genera inestabilidad de tensión en determinados nodos y puede restringir el despacho incluso antes de que los conductores alcancen su límite térmico.
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