Colombia avanza hacia la reconstrucción mientras Venezuela permanece estancada casi dos meses después del doble sismo

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La diferencia entre eficiencia y desidia se mide en vidas salvadas y en futuro recuperado. Así lo ilustra el contraste entre las respuestas de Colombia y Venezuela ante dos terremotos ocurridos en 2026: el de magnitud 7,4 del 10 de agosto en Colombia y el doble sismo de magnitudes 7,2-7,5 del 24 de junio en Venezuela.

MFM

Quince días después del sismo colombiano, el país ya se encuentra en fase formal de recuperación. El Gobierno presentó el Plan Nacional de Reconstrucción con tres fases y un presupuesto inicial. Se dispusieron más de 200 millones de dólares para recuperación y reconstrucción. Se realizaron censos rápidos, se entregaron subsidios de arriendo y kits de vivienda, se activaron programas de empleo temporal para limpieza y apoyo a pequeños negocios, y se movilizaron miles de voluntarios junto con apoyo de países aliados. La activación del Plan de Manejo de Emergencias (PMU) ocurrió en solo 10 minutos, el presidente Abelardo De La Espriella lideró la emergencia desde el primer día y recorrió las zonas afectadas, y se desplegaron desde las primeras horas equipos USAR, helicópteros, hospitales de campaña y corredores humanitarios. La información ha sido diaria, clara y verificable, con mapeo digital en tiempo real mediante drones y datos abiertos.

En Venezuela, casi dos meses después del doble sismo, la situación es radicalmente distinta. La cifra oficial de fallecidos asciende a 6.509 (frente a 331 en Colombia). Apenas se han entregado 335 viviendas de las 12.000 prometidas y se han retirado 600.790 toneladas de escombros, equivalentes al 28,61 % de la meta total. En La Guaira, solo 1.752 de 7.000 comercios operan nuevamente. La activación del PMU tardó más de 72 horas, el despliegue de recursos fue extremadamente lento (el máximo oficial de 31.837 efectivos se alcanzó recién el día 18), faltaron equipos básicos en los primeros días y la información oficial ha sido tardía, contradictoria y opaca. Según una investigación de Reuters del 18 de julio, las órdenes para desplegar tropas se demoraron, los soldados carecían de equipos básicos de búsqueda y rescate, y existía confusión en la cadena de mando. No se reporta apoyo financiero internacional significativo, en un contexto en el que el régimen ha rechazado ayuda por razones políticas.

El dato que marca la diferencia hoy es la velocidad de transición del rescate a la recuperación. Mientras Colombia organiza ya la reconstrucción con planificación, recursos garantizados y programas concretos de vivienda, empleo y reactivación, Venezuela todavía enfrenta tareas básicas de limpieza y promesas incumplidas.

No se trata únicamente de quién sufrió el terremoto de mayor magnitud. Se trata de qué tan rápido un Estado convierte una tragedia en una respuesta concreta para su gente. Como resume la infografía que circula sobre ambos eventos: “No es solo la fuerza del terremoto lo que destruye un país. Es la incapacidad o la indolencia de quien gobierna. Dos gobiernos. Dos caminos. Dos futuros”.

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