En una edición especial conducido por la periodista Goizeder Azúa, el debate sobre el futuro energético y político de Venezuela tomó un giro crítico tras revelarse los detalles de un controvertido acuerdo petrolero que vincula a la administración de Donald Trump con la vicepresidenta del gobierno venezolano, Delcy Rodríguez. El programa contó con el análisis exhaustivo de Humberto Calderón Berti, geólogo, expresidente de la OPEP y exministro de Energía y Minas de Venezuela, quien desmenuzó el impacto de una negociación que compromete billonarios recursos nacionales.
El pacto en cuestión, que ha encendido las alarmas en los sectores políticos y económicos, abarca la explotación de 17 campos petroleros y pone en juego una asombrosa cifra de 65.000 millones de barriles en reservas probadas. Más allá de los números, la discusión principal gira en torno a la opacidad del proceso, el papel estratégico jugado por el Pentágono, la mediación del empresario Alejandro Betancourt y, fundamentalmente, el verdadero propósito político detrás de este acercamiento.
El «reparto a dedo» y la sombra del pasado
Durante su intervención, Calderón Berti no escatimó en adjetivos para calificar la naturaleza de las negociaciones. Para el experto, la forma en que se ha estructurado este acuerdo representa un retroceso histórico para el país, comparándolo de manera directa con las concesiones discrecionales de la época del dictador Juan Vicente Gómez, cuando el patrimonio nacional se distribuía a conveniencia entre los allegados al poder.
El exministro alertó que el esquema impulsado por dependencias norteamericanas junto a intermediarios privados promueve un «reparto a dedo» de los yacimientos, lo que debilita los controles institucionales y abre una ventana directa a la corrupción.
«Los venezolanos somos los dueños de los recursos»
Uno de los puntos más álgidos de la entrevista fue la postura de Calderón Berti frente a la involucración de factores de seguridad de los Estados Unidos. El geólogo fue tajante al señalar que «los venezolanos somos los dueños de los recursos, no Estados Unidos», rechazando firmemente que el Pentágono o cualquier entidad militar extranjera pretenda estructurar o imponer el control operativo sobre el crudo de la Faja del Orinoco o la cuenca de Maracaibo.
Aunque el exministro aclaró que no se opone a la inversión ni a la participación del capital privado para rescatar a la golpeada industria petrolera nacional, insistió en que todo proceso de apertura debe realizarse bajo un marco legal robusto, transparente y de cara al país, y no mediante pactos tras bastidores que comprometan la soberanía.
¿Salvación económica o salvavidas político?
El programa cerró con una profunda interrogante sobre las consecuencias de este pacto para la golpeada nación suramericana: ¿Es este el inicio de la recuperación de la producción petrolera o se trata de un acuerdo que terminará apuntalando a Delcy Rodríguez y alejando de manera definitiva la transición democrática?
Para Calderón Berti, firmar contratos de esta envergadura y a plazos prolongados bajo las actuales condiciones de interinato o falta de legitimidad institucional es un «disparate» que compromete el porvenir de las próximas generaciones, dejando claro que el destino del petróleo venezolano debe decidirse con absoluta transparencia parlamentaria y apego a la ley.


