“La dignidad no se negocia con dictaduras recicladas”

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El exalcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma desmintió haber negociado su regreso a Venezuela con Delcy Rodríguez. Ratificó que no habrá transición sin comicios presidenciales libres ni liberación de presos políticos.

Por: Antonieta Jurado – El Nacional

Ledezma, dirigente opositor y uno de los principales aliados políticos de María Corina Machado, rechaza de manera categórica las versiones que en los últimos días han circulado en redes sociales sobre un supuesto acuerdo con el gobierno encabezado por Rodríguez para facilitar su regreso al país. Según esas versiones, habría pactado con las autoridades venezolanas las condiciones de su retorno, una afirmación que el dirigente niega con firmeza.

El exalcalde sostiene que el cambio de figuras al frente del Ejecutivo venezolano no supone una transformación de fondo del régimen y afirma que la prioridad de cualquier proceso de transición debe ser la convocatoria de elecciones presidenciales legítimas, junto con la liberación de los presos políticos y el establecimiento de garantías democráticas. Su posición, añade, permanece alineada con la estrategia política que ha defendido junto con María Corina Machado.

—En las últimas horas ha circulado en redes sociales el rumor de que usted habría sellado un acuerdo con la presidenta interina Delcy Rodríguez para pactar su regreso a Venezuela. ¿Qué hay de cierto en esto? ¿Tiene previsto retornar al país bajo esas condiciones?

—El deseo de retornar a mi país es un sentimiento que llevo marcado entre pecho y espalda, alimentado cada día por el dolor de la nostalgia que sufrimos los exiliados. Sin embargo, ese retorno jamás será el resultado de una claudicación. En mi determinación de ver a una Venezuela libre, sigo con lealtad los pasos y la línea de lucha de María Corina Machado. Quienes montan esas maniobras sucias en redes sociales no entienden que nuestra lucha es por la libertad real, no por salvoconductos de conveniencia.

—¿Existe o ha existido algún tipo de acuerdo o negociación entre usted y ese gobierno interino?

—No, de ninguna manera. Los principios y los valores no se pactan. Jamás me prestaría a un juego que traicione la causa democrática. En los momentos más difíciles siempre tengo presente el pensamiento de nuestro Libertador Simón Bolívar cuando sentenció: «Se puede perder todo, menos la dignidad». Mi trayectoria y mi historia de cárcel ni mi forzado destierro están en venta.

—Quienes promueven ese rumor sugieren que el escenario actual ofrece nuevas condiciones. ¿Siente usted que ya existen garantías políticas o de seguridad bajo este nuevo gobierno?

—No existe ningún nuevo gobierno; lo que hay en Venezuela es la misma dictadura continuista. La única diferencia es un cambio cosmético en la vocería, pero el aparato represivo sigue intacto. Son los mismos responsables de la masacre contra el inspector Óscar Pérez y sus compañeros. Son los mismos autores del sicariato contra el teniente Ronald Ojeda en Chile. Los que torturaron y asesinaron a Fernando Albán y a Quero Navas. Son los mismos que comandaron las violentas OLP, la «Operación Tun Tun» y miles de ejecuciones extrajudiciales. Hablamos de la misma corporación criminal que me secuestró con violencia el 19 de febrero de 2015 en mi propia oficina de la Alcaldía Metropolitana, y los mismos que me sacaron a golpes de mi casa por cárcel la medianoche del 1° de agosto de 2017 para trasladarme a la cárcel militar de Ramo Verde. Esa misma línea de mando sigue al frente de los grupos represivos del Sebin, de la Dgcim y de las FAES. Con tiranos y violadores de derechos humanos no hay reconciliación posible, solo justicia.

—Cuando usted habla de que la estructura criminal y represiva sigue intacta, ¿en qué elementos se fundamenta para sostener que no ha cambiado nada?

—Me fundo en la sangre derramada y en los expedientes sepultados por la impunidad en Caracas, pero que hoy cursan de forma firme ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad. No estamos hablando de excesos policiales aislados; hablamos de un patrón sistemático de exterminio y persecución. Es el mismo aparato delictivo que perpetró el crimen del concejal Fernando Albán, arrojado desde las alturas del Sebin. Es la misma maquinaria que segó la vida de nuestros jóvenes estudiantes en las calles. No olvidamos y exigimos justicia internacional para muchachos como Juan Pablo Pernalete, David Vallenilla, Armando Cañizales, Neomar Lander, Geraldin Moreno Orozco, Bassil Da Costa, Juan Montoya, Robert Redman, Génesis Carmona, el adolescente Kluiberth Roa, y centenares de seres humanos que fueron sacrificados simplemente por luchar por la libertad de su país. A ellos se suman los miles de ciudadanos anónimos que han sido víctimas de torturas crueles, inhumanas y degradantes en los sótanos del régimen. Cambiar la cara en Miraflores no borra los expedientes en La Haya. Quienes dirigen hoy el Estado heredaron y protegen a los mismos verdugos. Por eso, hablar de normalización o de garantías bajo este esquema es una total infamia.

—¿Cuál debe ser entonces la línea principal de la agenda de quienes están negociando una salida democrática para Venezuela?

—Aquí no hay alternativa: la prioridad absoluta e innegociable debe ser la fijación de una elección presidencial. Esa es la verdadera medicina para curar la profunda herida que sufre Venezuela. Hemos demostrado con creces que si algún pueblo en el mundo está preparado para dar una batalla electoral, es el venezolano. Allí está la histórica jornada protagonizada el 28 de julio de 2024. Contra todos los pronósticos adversos, la ciudadanía se sobrepuso bajo el firme liderazgo de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, materializando una gesta ciudadana. Millones de venezolanos superaron las irregularidades preparadas de antemano en el Consejo Nacional Electoral. No les sirvió de nada haber adulterado el Registro Electoral Permanente, ni tampoco pudieron frenar la victoria impidiendo el voto de los millones de hermanos que estamos en el destierro. Quisieron desanimar la voluntad popular inhabilitando de forma arbitraria a María Corina, pretendieron asustar a los jóvenes usando milicias y activaron a sus colectivos armados; sin embargo, no pudieron contener la concurrencia cívica de nuestras mujeres hacia los centros de votación. Ese pueblo demostró que somos capaces de superar cualquier obstáculo. Eso mismo haremos ahora cuando se organicen y se realicen las elecciones presidenciales legítimas.

—Además de la convocatoria a estas elecciones presidenciales, ¿qué otro punto crucial debería privilegiar cualquier equipo negociador de la alternativa democrática?

—Otra tarea inaplazable es lograr la libertad definitiva de todos los presos políticos venezolanos. No se puede hablar de transición ni de democracia mientras sigan civiles y militares tras las rejas por el simple hecho de defender la Constitución y la libertad. Su liberación inmediata debe estar en la primera página de cualquier mesa de discusión.

—En el ámbito internacional se ha planteado la posibilidad de revisar la situación de los venezolanos que han solicitado asilo o refugio en distintos países, a partir de los cambios políticos recientes en Venezuela. ¿Cuál es su postura frente a esto?

—Romper con ese sofisma es urgente. Como ya lo advertí con anterioridad, en Venezuela seguimos teniendo exactamente el mismo aparato represivo. Lo único que ha cambiado en Miraflores es que, en lugar de un hombre, ahora gobierna una mujer; pero la estructura es la misma tiranía, la misma corporación criminal de siempre. Son los mismos rostros y las mismas mafias que han venido desarrollando toda esta escalada de violencia, persecución y destrucción sistemática del Estado de Derecho. Mientras esa maquinaria de persecución siga operando en la impunidad y controlando las instituciones, el peligro para los ciudadanos es real, latente y letal. La comunidad internacional no puede dar la espalda a los refugiados venezolanos basándose en un cambio de fachada.

—Son millones los venezolanos que hoy se encuentran en el exilio, muchos de ellos sintiendo frustración por el peso de estas campañas de desinformación. ¿Qué mensaje le envía hoy a ese país peregrino?

—A mis hermanos desterrados, a esos millones que llevan a Venezuela guardada como el tesoro más sagrado en el pecho, les digo: no se dejen quebrar el espíritu. Sé perfectamente lo que pesa la distancia, sé lo que duele el silencio del alejamiento y el efecto dañino de estas campañas que intentan sembrar la desesperanza para obligarnos a claudicar. Pero nuestro destierro no ha sido en vano; cada venezolano en el mundo es un embajador de la dignidad de nuestro pueblo. El dolor de la nostalgia no nos debilita, nos une en un solo bloque inquebrantable. Mantengamos la cabeza en alto y los valores intactos. No hay tiranía eterna ni distancia que pueda borrar nuestro derecho a regresar. La gesta del 28 de julio de 2024 demostró de qué temple estamos hechos. Sigamos firmes, respaldando la ruta de la libertad auténtica, porque muy pronto nos vamos a abrazar en una Venezuela libre, soberana y verdaderamente justa. ¡La dignidad jamás se doblegará!

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