La Tierra no será habitable para la vida compleja para siempre. Un estudio publicado en Nature Geoscience por investigadores de la Universidad de Toho y el Instituto de Tecnología de Georgia estima que la atmósfera rica en oxígeno podría persistir durante aproximadamente 1.080 millones de años, debido a los cambios que experimentará el Sol y sus efectos sobre el clima y los ecosistemas.
El escenario proyectado no contempla una destrucción repentina del planeta, sino una transformación gradual. A medida que el Sol aumente su luminosidad, la temperatura terrestre se elevará y el ciclo del carbono provocará una disminución progresiva del dióxido de carbono disponible en la atmósfera.
Esta reducción tendría consecuencias para las plantas, ya que limitaría la fotosíntesis y, con ello, la producción primaria de los ecosistemas. El modelo científico estima que el oxígeno atmosférico terminaría descendiendo rápidamente hasta niveles similares a los existentes en etapas muy antiguas de la historia de la Tierra.
Asimismo, los investigadores calcularon que el periodo durante el cual la concentración de oxígeno se mantendrá por encima del 1 % de su nivel atmosférico actual será de aproximadamente 1.08 ± 0.14 mil millones de años. Después de ese punto, las condiciones serían cada vez más difíciles para los organismos multicelulares que dependen del oxígeno.
El proceso también estaría acompañado por cambios importantes en otros componentes de la atmósfera. El modelo contempla un aumento del metano, una mayor temperatura y una reducción drástica de la producción primaria, además de la posible desaparición de la capa de ozono a medida que avance la desoxigenación.
Finalmente, el estudio advierte que la pérdida de oxígeno ocurriría antes de que la Tierra experimente una pérdida extensa de sus aguas superficiales. Los autores señalan que la evolución del Sol hace inevitable esta tendencia a muy largo plazo, aunque el momento exacto dependerá también de procesos internos del planeta y de la respuesta de sus ecosistemas.


