Por Hugo Mena
Algunos sesudos comentaristas norteamericanos , entre los que destaca @CommanderRomero (también hay de otras nacionalidades), argumentan que las críticas que se hacen a la gestión de Trump hacia Venezuela se explican porque ello se evalúa desde la perspectiva de Venezuela, no desde la óptica de los intereses de EEUU. Veamos los “logros” desde el punto de vista de EEUU.
1°) Después del 3 de enero, perdieron 6 meses intentando atraer US$ 100.000 millones en inversión privada norteamericana al sector petrolero. ¿Resultado? Nulo. ¿Razones? Dos opciones: i) Trump no sabe economía: no asimila el concepto de “riesgo país” y su implicación para las decisiones de inversión; o bien ii) sí sabía aquello, pero pensó que su sola prestancia como tutor de Venezuela bastaría para anular el “riesgo país” para los inversionistas americanos. Ello, a pesar de que el resto de su período presidencial duraría apenas un 10 % del horizonte de planeación de un proyecto de inversión en el sector petrolero. Es decir, una mezcla entre delirio de grandeza e insensatez.
2°) Al darse cuenta de que lo anterior era imposible, al Pdte. Trump se le ocurrió soslayar dicho “riesgo país” involucrando directamente al Pentágono en la inversión petrolera. Ello dio origen a su anuncio del “acuerdo petrolero más grande de la historia mundial”. Acuerdo que aún no se ha formalizado contractualmente pues tiene dos serios problemas:
a) Viola tres artículos de la Constitución venezolana: arts. 302, 150 y 138. Este último, en particular, implica que el Estado venezolano se reserva el derecho a anular cualquier acuerdo o contrato firmado por el interinato, lo cual de seguro sucederá al retorno de la democracia.
b) El acuerdo está siendo cuestionado por el Congreso norteamericano. Desde el punto de vista de la legislación norteamericana, la base legal es muy discutible, pues se está estructurando bajo los mecanismos de la Ley de Producción de Defensa (DPA) y la Oficina de Capital Estratégico (OSC) del Departamento de Defensa, que no fueron pensados para que el Pentágono se involucrara en negocios con empresas privadas extranjeras de cualquier naturaleza – menos aún con una empresa cuyo principal accionista tiene antecedentes penales en España y en Suiza- sino para enfrentar amenazas a la seguridad industrial y militar de los Estados Unidos. Pero un país que ejerce el rol de tutor sobre Venezuela puede perfectamente evitar que las mayores reservas de petróleo en el hemisferio occidental caigan bajo el control de potencias rivales como China o Rusia, sin necesidad de adquirir derechos de propiedad sobre tales reservas. Basta con llegar a un acuerdo con el Estado venezolano que excluya empresas de tales países como potenciales inversionistas en el sector petrolero.
De modo que este segundo supuesto logro del Pdte. Trump en beneficio del pueblo norteamericano no es tal: será eventualmente anulado en el US Congress y/o en Venezuela una vez restaurada la democracia.
3°) La justificación oficial de su intervención militar en Venezuela —prácticamente lo único valioso que ha hecho Trump por Venezuela, aparte de resguardar los recursos de PDVSA del desfalco chavista— ante el Congreso norteamericano y la opinión pública fue que la permanencia del régimen venezolano en el poder amenazaba la seguridad nacional de los Estados Unidos. Ello, en virtud de que el conglomerado criminal que secuestraba el Estado venezolano estaba conformado por un conjunto de narcotraficantes, grupos criminales y terroristas transnacionales.
Pues bien, tales grupos no han sido neutralizados por EEUU. El Cártel de los Soles sigue presente (ratificado por información emanada del juicio a Cilia Flores en NY) . Los ataques a las narcolanchas desviaron las rutas específicas del narcotráfico, pero el Cártel de los Soles está lejos de haber sido desmantelado. Lo mismo es válido para el Tren de Aragua. El Departamento del Tesoro de EEUU acaba de sancionar la red financiera del Tren de Aragua tras el robo de millones de dólares a bancos estadounidenses. Como es bien sabido, capturar al capo de una mafia no elimina la existencia de esta. Por su parte, el ELN, las ex FARC, Hamás y Hezbollah siguen intactos en territorio venezolano. De modo que la seguridad nacional de Estados Unidos sigue igual de amenazada que antes de la intervención del 3 de enero.
Conclusión: hasta ahora no hay logros significativos desde el punto de vista de los intereses de Estados Unidos.
Hugo Mena es PhD Economía – USA Académico en USA, México y Chile (25 años) Ex Rector Universidad Privada-Ecuador Acérrimo partidario de la Democracia


