Arrasó la derecha en Finlandia: Los social demócratas se van del poder después de 8 años de hegemonía

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La derecha hizo una de las mejores elecciones en Finlandia en más de 30 años. El Partido de la Coalición Nacional (NCP), de centro-derecha, se adjudicó la victoria con un 20,8% de los votos totales y 48 bancas, seguido inmediatamente por el partido de derecha Los Finlandeses (Finns), con el 20,1% y 46 bancas.

La Derecha Diario

El Partido Socialdemócrata (SDP), que domina la política finlandesa hace décadas, quedó en tercer lugar, con el 19,9% de los votos y 43 bancas. Si bien mejoró su desempeño respecto a 2017, el partido de la primera ministra Sanna Marin quedó en minoría con este resultado y el domingo por la noche concedió la derrota.

De acuerdo al sistema parlamentario de Finlandia, el NCP y los Finns tendrán que sumar fuerzas para gobernar, a la par de otros pequeños partidos de centro-derecha y derecha minotirarios.

“Con base en este resultado, se iniciarán conversaciones sobre la formación de un nuevo gobierno en Finlandia bajo el liderazgo del Partido de la Coalición Nacional“, dijo eufórico el líder del partido, Petteri Orpo, mientras proclamaba la victoria rodeado de simpatizantes reunidos en un restaurante de Helsinki.

Entre otros resultados, el Partido del Centro (Centre), histórico partido finlandés con fuerte presencia territorial, sufrió una de las peores derrotas de su historia, cosechando solamente 11,3% de los votos y 23 bancas.

Por su parte, el Partido Verde (VIHR) también se desplomó, y solo recibió el 7% de los votos y renovó 13 bancas, exactamente la mitad de las que tiene en estos momentos.

La Izquierda (Left) también cayó, con solo 7,1% de los votos pero, debido al sistema de circunscripción uninominal del país, solo ganó en once distritos por lo que tendrá 11 bancas, menos que los verdes.

El Partido Popular (SPP), otro de los históricos partidos finlandeses de centro que han caído en la desgracia en los últimos años, mantuvo los mismos resultados de las últimas elecciones, 4,3% de los votos y 9 bancas.

Por último, los potenciales aliados de este gobierno de derecha que podría formarse, los Demócrata-Cristianos (KD) y el partido Movimiento Ahora (Liik), de centro-derecha, obtuvieron 4,3% de los votos (5 bancas) y 2,4% (1 banca), respectivamente.

El Parlamento finlandés tiene 200 bancas por lo que se necesitan 101 diputados para formar gobierno. La Coalición Nacional, Los Finlandeses, los Demócrata-Cristianos y el Movimiento Ahora suman exactamente 100 bancas y necesitarán que o el Partido del Centro o el Partido Popular brinden por lo menos 1 voto para asumir el poder, algo que han hecho incontables veces a lo largo de la historia.

Sanna Marin, que a los 37 años es una de las líderes más jóvenes de Europa y un símbolo de la socialdemocracia europea, contaba con el apoyo unificado de la Unión Europea, la OTAN, la Casa Blanca y otras organizaciones internacionales. Pero no fue suficiente y Marin falló en conseguir la reelección.

De lograrse la mencionada coalición de partidos para el Parlamento, se trataría del gobierno más de derecha en la historia moderna del país, incluso más que el gobierno de Juha Sipilä, quien también tenía al NCP y a los Finns en la coalición, pero de manera minoritaria.

Petteri Orpo, de 53 años, ex ministro de finanzas y quien sin lugar a dudas será el nuevo primer ministro cuando terminen las negociaciones, llevó tranquilidad a la región confirmando que seguiría el “histórico acuerdo” de Sanna Marin para ingresar a la OTAN.

Finlandia, que comparte una larga frontera con Rusia, fue por décadas una zona neutral entre la OTAN y la Unión Soviética, por eso el país altamente occidentalizado no era parte de la Alianza Atlántica. Pero la invasión de Putin a Ucrania, otro país considerado neutral entre las potencias, hizo sonar las alarmas en Helsinki y el gobierno, con apoyo unánime del Parlamento, decidió ponerse del lado de Washington.

La semana pasada, Turquía y Hungría aprobaron la membresía de Finlandia a la OTAN. El gobierno del presidente turco Erdogan dudó en un primer momento ya que varios de sus opositores políticos están exiliados en Finlandia, y por su parte, el húngaro Viktor Orbán se negó también porque el gobierno de Sanna Marin había apoyado las sanciones a Hungría por aprobar legislación en contra del lobby LGBT.

Sin embargo, Erdogan finalmente cedió y puso su ira en Suecia, país al cual no le aprobó la membresía, y Orbán, bajo la expectativa de que el domingo ganaría la derecha, puso también su firma. Cabe recordar que para sumar un nuevo miembro a la OTAN, todos sus actuales miembros tienen que estar de acuerdo, de manera unánime.

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