La confesión final de Alex Saab ante la Justicia de Estados Unidos pone al descubierto una amplia trama internacional de corrupción y blanqueo que durante años movió dinero procedente de Venezuela mediante empresas pantalla, testaferros y cuentas bancarias en numerosos países. Pero los documentos presentados en Miami tienen un alcance mayor que los delitos que ahora reconoce el antiguo operador financiero del chavismo: Saab entrega a los fiscales un mapa de sociedades, bancos, intermediarios y movimientos de fondos y, a cambio de una posible reducción de condena, se compromete a cooperar plenamente en otras investigaciones criminales.
Esa información puede resultar especialmente valiosa allí por donde pasó el dinero. En EE.UU. siguen abiertas distintas investigaciones sobre la corrupción del régimen de Nicolás Maduro y sus operadores, pero el rastro financiero del chavismo se ha investigado también durante años en Europa y otros países. España es uno de ellos. El caso Plus Ultra, en el que está investigado el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, ilustra precisamente hasta dónde puede llegar esa cooperación internacional: parte de los indicios utilizados por los investigadores españoles procede del teléfono del empresario venezolano y antiguo principal accionista de la aerolínea Rodolfo Reyes, cuyo contenido fue extraído en Miami en 2021 y posteriormente remitido a España.
Los hechos que Saab admite como ciertos describen un sistema que comenzó en 2015 con el pago de sobornos para conseguir contratos públicos del programa de alimentación CLAP. Saab y su socio Álvaro Pulido aparecen como los «principales organizadores y líderes» de una trama que utilizaba empresas pantalla, facturas falsas, documentos de transporte fraudulentos y testaferros. Según la confesión, algunos contratos no se cumplían íntegramente y el entramado permitió apropiarse de cientos de millones de dólares. El sistema prosperó, admite Saab, gracias a la «aprobación, participación y protección» de algunas de las autoridades de mayor rango del Gobierno venezolano.
La confesión llega a admitir el soborno directo. Saab reconoce que se reunió con un alto funcionario venezolano, identificado por la Fiscalía únicamente como «Funcionario 1», obtuvo su autorización para desarrollar la trama y realizó pagos dentro y fuera de Venezuela a cambio de su «apoyo y protección». También acordaron utilizar a un tercero como testaferro para recibir pagos ilegales en nombre de ese funcionario. En otro episodio, Saab pactó aproximadamente 17 millones de dólares en sobornos y comisiones ilegales para José Gregorio Vielma Mora a cambio de su influencia en la adjudicación de contratos.
Después venía el sistema blanqueo, y Saab admite haberse beneficiado en unos 195 millones de dólares de al menos seis contratos y reconoce movimientos de fondos a través de Antigua, Bulgaria, Liechtenstein, Islas Marshall, Montenegro, Suiza, Turquía, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos. En Bulgaria y Liechtenstein, él y Pulido recurrieron a una firma financiera suiza para crear sociedades y cuentas destinadas específicamente a ocultar y lavar el dinero.
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