La venezolana Raffaella Maiuri, de 27 años, se fue en 2019 de Caracas rumbo a Madrid, España. Hace solo cinco meses regresó, para encontrar que la Venezuela que dejó es muy distinta a la actual y afirmar convencida: “este es mi lugar”.
Por: Nicole Kolster – La Voz de América
Su historia es una en un abanico de experiencias muy diferentes, pero algo en común: huir de una crisis social, política y económica sin precedentes que en ese momento atravesaba uno de sus picos más altos en Venezuela.
Casi 7,2 millones de venezolanos han abandonado su país en los últimos años, según la Agencia de la ONU para los Refugiados, y la Organización Internacional para las Migraciones.
Pero la idea de regresar a Venezuela siempre estuvo presente para Maiuri.
“Venezuela es un país muy distinto”, reflexiona la joven de 27 años en conversación con Voz de América, desde su casa en Caracas.
Cuando decidió irse “la situación era muy complicada (…) sentía que en ese momento no tenía demasiadas opciones a nivel profesional para poder crecer y aprender”.
Maiuri se estableció en Madrid, en 2019, donde hizo un postgrado de Marketing Digital y Comunicación Política y creó una firma consultora. “En diciembre capto mi primer cliente, en enero capto el segundo”.
Pero dos meses después llegó la pandemia por COVID-19. “Y en cuestión de 48 horas los dos clientes me escriben: ‘mira, vamos a paralizar actividades’”.
Y quedó “en el aire” como millones de personas en todo el mundo. La pandemia, dice, le dejó aprendizajes que pone en práctica hoy.
“Cada contexto puede tener sus propias realidades, limitaciones o sus propias dificultades. Y aunque en ese momento era algo mundial, que nos estaba pasando a todos, (…) tú tienes que ser responsable de tu propia realidad y tienes que moverte, solucionar, buscar alternativas y adaptarte a lo que esté pasando”, afirma.
Hace cinco meses, en noviembre de 2022, regresó a Venezuela con su empresa de estrategia y marketing digital, Up Level Comunicaciones, que está “en construcción”, como dice su página web.
En principio retornaba “solo por tres meses”, pero ya en Venezuela cambió de opinión. “Decidí quedarme” y enfrentar el “contexto” venezolano. “Hay muchas oportunidades de aportar”.
“Yo sé que Venezuela no es un país que esté bien precisamente. Es un país que falla en sus servicios, que no tiene tampoco incentivos al emprendedor, no tiene un sistema bancario funcional”, reconoce.
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