Considerada uno de los símbolos de la capital francesa y uno de los máximos exponentes del arte gótico, Notre Dame de París comenzó a construirse en el siglo XII y su aspecto y su decoración nos transportan a la época medieval, a sus creencias, sus miedos y su visión del mundo.
Por: Álex Sala – National Geographic Historia
La entrada principal, en este sentido, es un magnífico ejemplo. Las puertas por donde los fieles accedían al templo desde el siglo XIII ilustra, tallado en piedra, el Juicio Final, flanqueado por las vidas de la Virgen y de su madre, Santa Ana. Permitían a los analfabetos fieles comprender el evangelio a través de imágenes, sentir el temor de Dios, que será severo con las almas de los difuntos en el fin de los tiempos, y amor por la Iglesia, la madre comprensiva que vela por la salvación de todos los creyentes.
El renacimiento
El 15 de abril de 2019 un incendio fortuito originado durante los trabajos de mantenimiento y remodelación de Notre Dame provocó el derrumbe de la aguja y el tejado de la nave central la catedral de París. La entrada principal, situada en la fachada occidental, fue la menos afectada por las llamas. Las autoridades francesas pusieron en marcha de inmediato los trabajos de reconstrucción que cinco años después están a punto de finalizar y se prevé que el templo vuelva a abrir en diciembre de 2024. Sobre estas líneas, Notre Dame, pasto de las llamas el 15 de abril de 2019.
Aspecto medieval moderno
El aspecto medieval de Notre Dame no se remonta a la Edad Media, sino que es fruto de la restauración casi integral que a mediados del siglo XIX emprendió Eugène Viollet-le-Duc. El abandono, los incendios y desastres naturales y, sobre todo, la Revolución Francesa habían reducido el edificio casi a ruinas. El arquitecto y medievalista despojó a la catedral de los añadidos tras la Edad Media e «inventó» imágenes y formas que él consideraba respetaban la estética y el espíritu medieval original. Su misión, en sus propias palabras, era restablecer la «razón original» del edificio, «aunque eso conllevase la creación de una obra que jamás había existido». La imagen sobre estas líneas muestra la fachada sur de Notre Dame, rehecha casi desde cero por Viollet-le-Duc y el enorme pináculo, también un añadido neogótico del siglo XIX, antes del incendio de 2019.
Nuevos tiempos, nuevo estilo
Durante el siglo XII, París experimentó un enorme crecimiento hasta convertirse en la urbe más grande de Europa fuera de Italia en las primeras décadas del siglo siguiente. La ciudad necesitaba una catedral más grande. Al tiempo, el robusto y rural estilo románico estaba dando paso al luminosy urbano gótico. La gran innovación de los maestros canteros góticos fue el arco apuntado u ojival, que permite levantar la bóveda de crucería y desplazar los empujes a los contrafuertes y los arbotantes que sostienen unos muros cada vez más altos y ligeros, lo que permitió construir edificios más amplios, altos y luminosos. Sobre estas líneas, la basílica de Saint Denis, considerado el primer edificio gótico de la historia, levantada en la primera mitad del siglo XII.
La fachada armónica
Menos de un siglo después que Saint Denis, la catedral de Notre Dame es un paradigma del llamado gótico clásico o pleno. La similitud formal entre los dos templos es casi completa. Apenas se diferencian por los arcos de medio punto (reminiscencia románica) y la única torre de la primera y la decoración más elaborada de la segunda. La entrada principal comenzó a construirse en 1200 y terminó a mitad de la centuria cuando se completó la torre sur (a la derecha en la imagen). Responde al concepto de fachada armónica, simétrica, y tripartita tanto vertical como horizontalmente. Las dos torres que la flanquean sirven de resonante campanario.

El Juicio Final
El portal central es el más grande. Representan el Juicio Final y fue el último de los tres portales en ser construido. La escena está enmarcada por una arquivolta de seis arcos que recrea el patio celeste adornada según una precisa jerarquía que muestra ángeles que aplauden y cantan la gloria de Dios, Patriarcas y Profetas, Doctores de la Iglesia, Mártires y, en el último, Vírgenes. Esta decoración fue sustituida por un solo arco en el siglo XVIII y recuperada por Viollet-le-Duc en su restauración.
Temerás a Dios
La escena central transmite el temor a Dios recordando que nos ve y que juzgará nuestros actos en el Juicio Final. Esta es la advertencia que puede leerse en el evangelio de Mateo: «Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor […] Estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada». Según este evangelista los hombres y mujeres debían estar preparados en todo momento para el fin del mundo, cuando «todas las razas de la tierra se golpearán el pecho y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, lleno de poder y de gloria. Y él enviará a sus ángeles para que, al sonido de la trompeta, congreguen a sus elegidos» y los muertos resuciten y salgan de sus tumbas (en la franja inferior). En la parte de arriba, Dios está sentado en su trono sobre la Nueva Jerusalén, la ciudad que simboliza la restauración física o espiritual en el Apocalipsis, muy presente en la escatología cristiana. Debajo, los arcángeles y demonios pesan las almas para enviarlas al paraíso o al infierno, a donde se dirigen entre «llanto y rechinar de dientes».

El portal de la Virgen
Levantado hacia 1210, el portal de la Virgen es un poco más antiguo que el del Juicio Final y data de la década de 1210. El gran parteluz muestra a la Virgen como Madre de Dios con su hijo en brazos sobre la representación del pecado original, como símbolo de la Iglesia venciendo al Mal. Las nueve grandes estatuas que la flanquean representan santos, papas reyes y ángeles. Fueron destruidas durante la Revolución Francesa y restituidas en el siglo XIX gracias a la abundante documentación existente sobre ellas.
Madre de la Iglesia
La parte central del tímpano representa la «dormición» de la Virgen, que según la tradición no murió. Dos ángeles loa meten en el sepulcro, o tal vez la sacan, en presencia de Cristo que la bendice al tiemo que señala el vientre en el que «se hizo carne». Completan la escena los apóstoles. En los extremos, San Pablo, cobijado por una higuera, y San Juan, bajo el olivo. Por debajo, los reyes de Israel y los profetas rodean el Arca de la Alianza. En lo alto del tímpano se representa un ángel coronando a María sentada a la derecha de Cristo.
El portal de Santa Ana
La entrada dedicada a la madre de la Virgen María relata episodios de la infancia de Cristo. El portal de Santa Ana, instalado hacia 1200, es el más antiguo de los tres. Alberga relieves más arcaicos, de estilo románico, puesto que fueron recuperados de un tímpano realizado cincuenta años antes. El dintel inferior presenta una serie de figuras con cabezas desproporcionadas y vestidas con ropajes demasiado grandes. En el dintel superior se reproducen escenas de la vida de Santa Ana y la Virgen. En el tímpano, la Virgen y el Niño están sobre un trono bajo un palio y lucen los atributos reales de las reinas de la Edad Media, la corona y el cetro. La representación hierática es característica de un románico inspirado en el estilo oriental.
La galería de los reyes de Judá
Entre los portales y la balaustrada, a 20 metros de altura, se encuentra una laga banda horizontal que representa a los reyes. Veintiocho figuras que ilustran las 28 generaciones de reyes de Judea, anteriores a Jesucristo. Las esculturasactuales datan del siglo XIX, ya que las originales habísn sido decapitadas durante la Revolución Francesa por creer los revolucionarios que representaban a los reyes de Francia.

Eugène Viollet-le-Duc
Eugène Viollet-le-Duc, director de la macro restauración del templo en el siglo XIX, quiso pasar a la posteridad con su templo y puso su cara, literalmente, a algunos de los elementos que restituyó durante su reconstrucción. Es el caso del octavo rey de Judea de la galería comenzando por la izquierda (el que en la imagen de arriba se encuentra más ala derecha) que los escultores representaron con el rostro del arquitecto.

Prodigio de la ingeniería
Las dos torres cuadradas que enmarcan la fachada miden 69 metros. La torre sur se construyó entre 1220 y 1240 y la norte entre 1235 y 1250. Están decoradas con dos tramos arqueados con volutas y ganchos de hojas. Su función era la de albergar las campanas que marcaban el ritmo de la vida medieval. En el pasado, su altura también permitía a los fieles orientarse, puesto que eran el edificio más alto en kílómetros. El remate en agujas planeado en el siglo XIII nunca llegó a realizarse.


