-¿Quién es Petit? preguntó el elegante enfluxado parado en la puerta del salón. Estábamos en receso…dentro del aula. El rostro lucía amigable pero el traje abotonado y la nariz aguileña infundían respeto per se. Me identifiqué. Hizo una seña para hablar afuera -Sabes quién soy? -Si Dr Calvani, enseguida contesté -Me sugirieron tu nombre…que eras representante estudiantil aquí en Humanidades ¿Eres algo de Petit DaCosta? -Si Canciller. Soy su hijo, riposté orgullosamente. -¡Mejor¡ Quiero invitarte a un curso introductorio en el Instituto de Formación Demócrata Cristiano IFEDEC. Ven conmigo que te voy a dar un librito para que lo leas antes del curso. Casi marcialmente le seguí hasta el Volkswagen Brasilia que manejaba él mismo y allí me entregó la primera publicación del IFEDEC que tuve en mis manos. Cuando regresé al salón, Enrique Machado, compañero de salón e hijo de Luis Alberto Machado, sabio de la revolución de la inteligencia, al igual que Pecos, hijo del secretario general del partido en la época, Pedro Pablo Aguilar, esperaban para preguntarme: -¿Tienes idea de quién era ese? -Claro Kike, por supuesto Pecos. Era el Canciller Calvani y…no me van a creer pero ¡me invitó a un curso¡-Dioxxxxx…muy humildemente pues… dijeron al unísono y estallaron en carcajadas. Poco después caería en cuenta de la relevancia de ese encuentro para el resto de mi vida. Yo…hijo de hombre originalmente de izquierda devenido en independiente socialcristiano y de una exsecretaria regional de la JRC…fui rápidamente convertido en activista demócrata cristiano por aquel fuera de serie que un día cualquiera de 1978, hizo tiempo en el Colegio San Ignacio, su colegio, mi colegio…para reclutar a un muchacho mientras esperaba la salida de clases de su hijo. Desde entonces quedé comprometido con mi ideología y conseguí el ideario que hasta hoy me interpreta. Pero mi historia es la de muchos otros ya que Don Historias del Copei que conocí (XXI, el gran Canciller venezolano, fue un permanente pescador de voluntades. Y nos reclutó a muchos a lo largo y ancho de américa latina.
Esta es la historia.
Arístides Calvani Silva nació en Puerto España, donde su padre era Cónsul de Venezuela. Hijo de descendiente de corso y de cumanesa de prosapia, posteriormente la familia se traslada a Caracas porque el progenitor había sido asignado a la sede de la Cancillería y de allí a Suiza y luego a Colombia y de vuelta a la patria. Entonces finalmente egresa de la escuela de derecho y ciencias políticas de la UCV. En cada recalada por el país fue alumno del Colegio San Ignacio de Loyola. De ese largo periplo le quedaron al joven Calvani al menos tres cosas: el dominio de tres lenguas (español, francés e inglés), el sentido de la universalidad que le distinguía y cierto conocimiento de la diplomacia. Lo segundo le acercaría a la labor de quien siente un llamado más allá de sus fronteras patrias porque ya nada en el mundo le parece ajeno. Lo último quizás explicaría una arriesgada decisión del hombre que depositó en él la mayor confianza: Rafael Caldera. Sin embargo, del seno familiar es de donde heredaría sus mayores rasgos definitorios: la fe y el amor por la familia.
En efecto, Calvani era un ferviente creyente y activista católico que además progresivamente desarrolló un gran interés por el movimiento social y sus distintas manifestaciones. Por eso cuando egresa de la UCV se abraza al derecho del trabajo así como a la introducción al derecho. Eso innegablemente le acercó a Don Rafa pero también al incipiente movimiento sindical venezolano. Una capacidad inusual para la conformación de equipos de alto calado destacaba en el Calvani recién graduado: en la iglesia católica crea el movimiento de la juventud católica, fomenta movimientos sindicales e impulsa la CLAT, entre otras iniciativas. Un verdadero todo terreno que quizás por ello se estrena tempranamente como diputado en 1947, propuesto por COPEI aunque sin perder su carácter de independiente socialcristiano. En medio de tanto activismo social e impartiendo clases en la escuela católica de servicios sociales, el joven diputado consigue a la mejor pareja imaginable en Adela Abbo, contrayendo nupcias en 1949…en plena dictadura. Se había consagrado un matrimonio modélico el cual ya ha sido declarado por la Iglesia Católica como Siervos de Dios ambos. Y pronto ascenderán a la condición de Venerables.

Caída la dictadura, Calvani vuelve a ser diputado en 1959 por el estado Táchira y más adelante cerraría su vida parlamentaria como Senador por la tierra de su mamá, el estado Sucre. Sin embargo… vendrían dos fechas históricas que lo harían eterno: -en 1962 funda el IFEDEC, el cual sería el centro de pensamiento, formación y capacitación política de la democracia cristiana que serviría de referencia mundial; y -en 1969, el Presidente Caldera toma un altísimo riesgo al designar como Canciller a quien era profesor de Derecho del Trabajo e Introducción al Derecho. Contaba la mano de derecha del Calvani de la época, el inolvidable Enrique Pérez Olivares, que la designación como tal no cayó nada bien en su equipo de trabajo. Todos pensaron que sería llamado a gobierno como ministro del trabajo o ministro de estado para la promoción social, sus dos pasiones primigenias. Pero no. Don Rafa tenía un plan en la cabeza para el cual Don Arístides sería pieza fundamental: fomentar la democracia en toda la américa y, a la par, expandir el pensamiento demócrata cristiano en todos nuestros países. Y nadie mejor que el hacedor de equipos y fundador del IFEDEC para ello. Acertó tremendamente hasta el punto que después Calvani sería conocido como El apóstol de la democracia y El Canciller de la Paz. De hecho, fue el primer canciller venezolano que visitó cada país de América latina y en cada uno dejaba sembrada la inquietud por la conexión así como invitación a recibir la formación en el IFEDEC. De allí surge la ODCA, Organización Demócrata Cristiana de América y la JUDCA, Juventud Demócrata Cristiana de América. Y esas organizaciones fueron a su vez enlazadas con sus correspondientes de otros continentes para tejer el capítulo mundial de organizaciones afines: la Internacional Demócrata Cristiana, IDC.
Increíblemente, a pesar de las insinuaciones de todo el partido y de desempeñarse como Secretario General Adjunto de Copei por años, Calvani se mantuvo como independiente socialcristiano hasta que decide inscribirse en el partido cuando sintió valioso dar el ejemplo…y hacerse copeyano en la difícil coyuntura de 1976.

La década de los 80´s consigue a Calvani fajado con la expansión de la democracia en el continente y ya en plena maduración del primer ciclo de su obra. Para ello tuvo el apoyo decidido de LHC, el canciller de ese gobierno quien había sido antes su ViceCanciller, José Alberto Zambrano Velasco así como de quien terminaría siendo mi cuñado, Gustavo Pérez Osuna, correo puerta a puerta de muchas ayudas decisivas en defensa de la democracia a lo largo y ancho del hemisferio. Y es precisamente en esos años cuando los cursantes del IFEDEC comenzamos a pasar penas. Si, muchas veces la gente no creía lo que allí vivimos. Veamos varios ejemplos.
Una vez, en el cafetín de la UCAB, ya casi en mitad de mi carrera, consigo un periódico del día mientras desayunaba con varios amigos. Leí con atención que José Napoleón Duarte sería el presidente de la tercera junta revolucionaria de gobierno en El Salvador. Sorprendido le comenté entre otros a Patricia Castells y Mireya Saías, mis adoradas compañeras de promoción: -No me van a creer…pero este señor en el periódico fue mi profesor de introducción al pensamiento demócrata cristiano en el IFEDEC y ahora es ¡Presidente de El Salvador¡ Su primera reacción fue acercarse a chequear la publicación y acto seguido exclamaron: -Bah…deja el embuste chico…y se fueron. Intenté con otros… pero nadie me creyó. Semanas
después vi en la TV del mismo cafetín la información sobre el accidente aéreo en el cual perdió la vida Jaime Roldós, Presidente en ejercicio de Ecuador y acto seguido la juramentación como nuevo Presidente de Osvaldo Hurtado. Entonces, aún con la empanada en la boca, pegué un brinco y señalando a la TV dije: -No me van a creer…pero el Presidente fallecido fue conferencista en mi grupo de reflexión en el IFEDEC y el nuevo presidente ¡fue mi compañero de estudio en ese grupo de formación¡ Otra vez mis amigos me dejaron solo. Mientras se alejaban uno de los más jodedores, Frank Briceño me gritó a todo gañote:-¡Cuéntame una de vaqueros Petit¡¡¡ A partir de allí me abstuve de contar esas historias en público y me reservé solo para hacerlo con contados amigos.
Y qué decir de varios del tren ministerial de Luis Herrera, quien era el presidente esos años. Una vez tuvimos de invitado en la Federación de Centros a Enrique Pérez Olivares, Ministro de Información de la época. Mientras intervenía volteé para decir a mis panas: -No me van a creer pero….y en eso ví sus caras de burla contenida y opté por quedarme callado. Apenas terminó la conferencia me acerqué a saludar al querido expositor. Pues EPO, delante de todos mis amigos dijo: -Vladimir me extrañó mucho no verte en el curso de análisis político que inició el otro día. Le pregunté a Andrés Scott por ti y me dijo que también estaba extrañado ¿Pasa algo? Respiré profundo y volteé con un gesto de victoria para jactarme de aquello ante mis panas ¡Por fin creerían lo que les decía¡ Ese día de regreso a casa entendí que no era usual que un muchacho de 19 años, cuasi leguleyo y representante estudiantil, hubiese tenido acceso a presidentes, expresidentes, ministros y demás…y eso no obedecía a que yo fuese excepcional…¡no¡…¡era por lo que Calvani había logrado¡ El gran Canciller había integrado un esquema único de intercambio y reflexión sin importar nacionalidades, niveles dirigenciales ni olas generacionales.
Sonriendo, mucho después recordé aquello que me sucedía con mis amados compañeros de universidad y decidí reeditar y experimentar comentándole ahora a mi hijo Chucho, de 15 años en ese momento, que había tenido la oportunidad de ser alumno de o compartir clases con los siguientes personajes: Vinicio Cerezo, ex Pdte de Guatemala, José Napoleón Duarte, exPdte de El Salvador, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, exPdte de Chile, Miguel Ángel Rodríguez, exPdte de Costa Rica, la gente de Misael Pastrana Borrero, exPdte de Colombia, Ricardo Arias Calderón, exVicePdte de Panamá al igual que el gran Willy Cochez, primer Alcalde de Ciudad de Panamá después de la dictadura, varios Primeros Ministros de las Antillas Neerlandesas y una larga lista de quienes luego serían senadores, diputados, gobernadores y alcaldes de la democracia cristiana continental. Me miró incrédulo, sonrió…y fue a buscar a su mamá para decirle que su papá estaba loco. Y es que lo que había logrado Calvani era ciertamente una locura en el papel y algo fenomenal en la práctica.
Volviendo a mis años como Secretario Nacional Juvenil de Copei, me tocó ser VicePresidente de la Unión Internacional de Juventudes Demócratas Cristianas UIJDC…y en nuestro primer encuentro de directorio en la Alemania reunificada por la CDU de Kohl, no dejé de pensar en el lujo de haber sido traído a la política copeyana por el hombre que nos había puesto juntos a todos los presentes allí. Esa noche, caí en cuenta que su paso por mi vida jamás podría borrarlo: mi pasión siempre fue por el derecho del trabajo, mi amor por la RSE hasta el día de hoy da sentido a mi rutina diaria así como la vocación internacional de mis actividades es herencia suya. Es decir, Calvani…omnipresente en mi vida. No en balde la orientó…para siempre. Por eso, al lado de su ataúd en la Casa Amarilla, haciendo guardia de honor con mi boina verde en ese funeral…lloré intensamente como un rookie que despedía a su scout.
Calvani fue también un adalid de la tolerancia y un sagaz pastor de almas. Lo primero lo confirmé cuando acompañé a mi padre en un acto y un fuera de orden le dijo: -Dr Calvani recuerde que Petit DaCosta es comecandela. Por algo fue de izquierda antes de llegar a Copei. Un duro Calvani le reprendió ipso facto con esta respuesta que nunca más olvidaríamos: -Y eso le enaltece. Ojalá
nunca pierda su naturaleza contestaria porque eso le hace más útil para la causa y enriquece el debate. Luego abrazó a papá y pidió tomaran una foto con él. Lo segundo lo demostró cuando en un encuentro en el IFEDEC me dijo: -Quiero organizar un equipo para estudiar Marxismo y quiero que estés en él -¿Marxismo? -Si. Hay que conocer bien lo que combatimos. Así, pasé 3 años estudiando Marxismo con el grupo de reflexión que armó el IFEDEC y que monitoreaba con rigor académico Pedro Méndez. Ya no solo era estudiar la doctrina social de la iglesia, los documentos conciliares y post conciliares, Sturzo, Maritain, Teilhard de Chardin, Mounier, Zampetti, los discursos de De Mitta, Adenauer, Erhard sino también fajarnos con la lectura más fastidiosa del mundo: El manifiesto comunista y El capital. Sagaz pastor de almas porque estudiando lo que pensaban los de aquel extremo, nos fortalecíamos en nuestra prédica e integrábamos el equipo. Un fenómeno.
Pero además era un adelantado a su época. Cuando pocos hablaban de responsabilidad social empresarial, Calvani ya preconizaba el concepto de empresa socialmente responsable ESR. Y los que amamos este concepto derivado de la idea de justicia social, tuvimos el orgullo de ver las ejecutorias de dos venezolanos que expandieron dicha idea por el continente. Uno convencía a todos para creer en la idea de ESR: Calvani. Y otro la implementaba con un sentido moderno: Eugenio Mendoza. Ambos venezolanos. Ambos conservadores. Ambos comprometidos. Ambos creyentes.
Paralelamente, Adela Abbo de Calvani destacaría como concejal del distrito federal y la primera mujer que presidiría ese concejo municipal, dejando una estela de logros y pulcro ejercicio. El matrimonio siguió siendo un modelo de devoción y amor…hasta aquel trágico 1986, cuando en accidente aéreo en Guatemala fallecieron junto con dos de sus hijas. Paradójicamente iban a la toma de posesión como presidente de uno de los egresados de su magna obra: Vinicio Cerezo. La expansión de una idea se había detenido…dolorosamente.
Calvani fue uno de los más completos de su generación: gran Canciller en el terreno, amoroso jefe de familia en casa, excelente profesor en el aula, sabio jurista en el derecho, cantante y guitarrista consumado y…venezolano de vocación universal. Orador con voz de trueno y profesor que ni siquiera caminando y charlando informalmente dejaba de dar clases debido a su vocación magisterial siempre activa. Créanme que para mi todavía hoy es emocionante saludar a cualquier Calvani…hasta por el simple hecho de saberme con acceso a esa familia. Eso siento cuando me cruzo a mi Calvani preferida, Marisabel Reyna Calvani de Fernández o a mi adorada Maribel Calvani Abbo, por ejemplo.
Calvani fue tan grande que despido este homenaje no sin cierto rubor al razonar con uds, muy humildemente pues, lo siguiente: si Don Arístides me trajo a la democracia cristiana y a él lo declararon Siervo de Dios…¿ergo?…nuevamente…no me van a creer pero para la política y especialmente para la democracia cristiana, a este humilde servidor lo reclutó…¡un santo¡ Si señor, un santo en persona fue quien reclutó al de la calle Urdaneta de Coro, el hijo de Ivonne…una pelusa. Es la pura verdad. Y lo más increíble: Siervo de Dios él.. Sierva de Dios ella, Doña Adelita.
No tengo duda alguna de que el altísimo los tiene en su gloria y donde estén…algo grande han armado. Seguramente desarrollaron un networking con todos los venerables, beatos y siervos, apuesto que existe un equivalente al IFEDEC allá arriba, ya habrán convencido a todos de casarse, se la pasarán tocando guitarra y cantando y…al final, los mismos beneficiarios de sus iniciativas acelerarán gustosamente su canonización. Claro…se trata de los Calvani.


