Acuerdo para reactivar Tocoma reaviva cuestionamientos sobre uno de los mayores proyectos inconclusos de Venezuela

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La decisión del gobierno venezolano de firmar un acuerdo con la empresa argentina IMPSA para culminar la Central Hidroeléctrica Manuel Piar (Tocoma) ha vuelto a colocar bajo escrutinio uno de los proyectos de infraestructura más costosos y controvertidos de la historia contemporánea del país.

MFM

El convenio, anunciado por las autoridades venezolanas y reseñado por diversos medios nacionales, contempla la rehabilitación de las centrales hidroeléctricas de Tocoma y Macagua con el objetivo de incorporar progresivamente hasta 2.640 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional. De acuerdo con declaraciones del presidente de IMPSA, Jorge Salcedo, la primera fase del plan buscaría recuperar 672 megavatios en un plazo aproximado de 19 meses.

La información fue reportada inicialmente por el diario El Nacional, que destacó las controversias que rodean tanto al proyecto como a la empresa seleccionada para liderar su recuperación. A su vez, Correo del Caroní informó que el acuerdo pretende rescatar una obra que permanece paralizada desde hace más de una década pese a haber absorbido una inversión multimillonaria.

Tocoma, ubicada en el estado Bolívar sobre el río Caroní, fue diseñada para generar alrededor de 2.160 megavatios y convertirse en una de las principales fuentes de energía hidroeléctrica de Venezuela. Sin embargo, retrasos, modificaciones contractuales, problemas técnicos y denuncias de corrupción impidieron su culminación. Diversos especialistas consideran que el proyecto simboliza uno de los mayores ejemplos de ineficiencia en la ejecución de obras públicas durante las últimas décadas.

Las interrogantes no se limitan a la represa. El Nacional señaló que la selección de IMPSA ha despertado cuestionamientos debido a la relación histórica de la compañía con el proyecto y a las controversias que marcaron los contratos originales. El medio también reseñó que organizaciones dedicadas a la vigilancia de la gestión pública han solicitado una mayor divulgación de los términos del nuevo acuerdo.

Por otra parte, El Pitazo informó recientemente sobre los cambios en la estructura accionaria de IMPSA tras su proceso de privatización y sobre la presencia de empresarios y ejecutivos vinculados a Venezuela dentro de la nueva etapa corporativa de la compañía, elementos que han alimentado el debate político alrededor de la negociación.

Mientras tanto, expertos del sector eléctrico coinciden en que la eventual puesta en marcha de Tocoma podría representar un alivio para un sistema eléctrico que continúa enfrentando limitaciones operativas y recurrentes fallas de suministro. No obstante, advierten que el éxito del proyecto dependerá de la transparencia en la ejecución, la supervisión técnica y la disponibilidad de recursos para culminar obras que permanecen inconclusas desde hace más de diez años.

En este contexto, organizaciones civiles, analistas y medios especializados han insistido en la necesidad de publicar los detalles financieros, jurídicos y técnicos del convenio. Para estos sectores, la recuperación de Tocoma no solo representa un desafío de ingeniería, sino también una prueba de rendición de cuentas sobre miles de millones de dólares invertidos en una obra que, pese a su importancia estratégica, aún no ha cumplido la función para la que fue concebida.

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