Cuatro horas después de que el Consejo Nacional Electoral de Venezuela declaró vencedor a Nicolás Maduro en las elecciones del 28 de julio, el gobierno de China lo felicitó “por su exitosa reelección”, obviando las razonables dudas sobre el resultado.
Por: Víctor Salmerón – Gerentesis
Tras ese paso Pekín ha permanecido en silencio con una posición contraria a la de Brasil, su socio en los BRICS y países clave para su influencia en Latinoamérica como Chile, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, Costa Rica y Panamá que aun no reconocen la victoria de Maduro y solicitan la publicación de las actas con los resultados de cada mesa electoral.
La región está ante una muestra de cómo la estrategia de China giró hacia un rol más desafiante y claro en su intención de ejercer mayor liderazgo mundial.
El influyente politólogo chino, Yan Xuetong, ha escrito que en esta etapa China intentará moldear un entorno ideológico favorable a su ascenso, oponiéndose a la idea de que el concepto de democracia, defendido por Estados Unidos y Occidente, tiene validez universal.
La internacionalista Elsa Cardozo explica que en la posición de China respecto a Venezuela “intervienen razones geopolíticas, de interés en su proyección internacional, con su propia y antiliberal visión de la democracia, los derechos humanos, el desarrollo y la seguridad”.
En su ascenso al estatus de gran potencia China está moldeando un orden multipolar donde las áreas de influencia son relevantes.
Mariano de Alba, especialista en relaciones internacionales y diplomacia, explica que “el apoyo de China al gobierno de Maduro continúa de forma irrestricta porque es fundamentalmente un apoyo político que hay que leer en clave geopolítica, donde China está en clara competencia con la influencia global de Estados Unidos”.
“Para China es importante tener aliados cercanos en distintos continentes y ve en el gobierno de Venezuela un aliado estrecho en distintos foros internacionales como Naciones Unidas”, agrega.
En los intereses de Pekín también interviene la idea de una sola China y su objetivo estratégico de la reunificación con Taiwán, país con el que Estados Unidos mantiene una robusta relación comercial y militar.
Carlos Piña, politólogo experto en las relaciones de China con América Latina, considera que “no se trata de una guerra fría pero la posición de China consiste en demostrar que si Estados Unidos tiene vínculos con Taiwán, entonces China puede asociarse en América Latina con un gobierno incómodo para Washington porque, debido a su ascenso, ahora es un juego de intereses de grandes potencias”.

El hombre fuerte
La inestabilidad no es nueva para Nicolás Maduro. En 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, fue elegido presidente por un estrecho margen. Luego, en 2018, se reeligió a través de unas elecciones cuestionadas por una larga lista de países incluyendo a Estados Unidos, que aplicó un conjunto de sanciones con las que la administración de Donald Trump intentó desplazarlo del poder.
Carlos Piña considera que “China ha observado que cada vez que Nicolás Maduro tiene este tipo de episodio termina imponiéndose porque los factores de poder se alinean con él. Pienso que en esta oportunidad considera que va a suceder lo mismo y ese es otro factor a considerar en la posición que han tomado”.
Si bien esta es la situación actual, Elsa Cardozo señala que “ni las afinidades autocráticas son incondicionales ni las relaciones con regímenes democráticos son imposibles”. Desde su punto de vista, el reconocimiento inmediato del triunfo de Maduro por parte de China no es necesariamente inamovible.
“Pero su mudanza, más que depender de las posiciones de sus más importantes socios económicos regionales, depende de su apreciación sobre la situación resultante, y la evolución de la gobernabilidad y la legitimidad que ofrezca seguridad a compromisos económicos pendientes y oportunidades a futuro”, explica.
Mariano de Alba estima poco probable que China reconsidere su posición política “incluso si Brasil, Colombia y México tomaran una posición mucho más crítica con el gobierno de Nicolás Maduro”.
“China es reacia a involucrarse políticamente en el conflicto, va a mantener relaciones con el gobierno que tenga control efectivo de las instituciones y buscará adaptarse en el caso de que Venezuela pueda finalmente transitar a un gobierno democrático”, agrega.


