Cinco sociedades (dos venezolanas, dos españolas y una estadounidense) vinculadas a Delcy Rodríguez ingresaron dinero en una de las sociedades que pagó al ‘Grupo Zapatero‘ por intermediar en la venta de petróleo y oro.
Por: Jorge Calabrés, David Vicente y Antonio Blanco – El Español
El entramado societario en España, afín al chavismo, está liderado por el banquero Francisco Flores Suárez a través de su testaferro Alberto Parra Delgado.
Junto a él aparecen en diferentes cargos de las distintas sociedades nombres cercanos a Delcy Rodríguez como: Jorge Giménez, Óscar Cunto André y extrabajadores de PDVSA.
Estas sociedades daban apariencia legal a la intermediación del «Grupo Zapatero» en la venta de petróleo y oro del chavismo, según explican fuentes del caso a EL ESPAÑOL.
Esta red empresarial vincula directamente a las sociedades de los entornos más cercanos de Delcy Rodríguez y José Luis Rodríguez Zapatero.
Entre las cinco sociedades que inyectaron fondos a Softgestor SL para pagar al «Grupo Zapatero» figuran dos empresas venezolanas (Grupo Multiobras MM 77 y Sinoven Cargo CA) y una con sede en Miami pero vinculada al chavismo (Bautista Managements LLC).
Las dos empresas creadas en España que traspasaron fondos para realizar pagos al «testaferro» de Zapatero fueron una constituida por el presidente y el vicepresidente de la Federación de Fútbol de Venezuela (FVF Operaciones Globales) SL y otra sociedad instrumental de Francisco Flores (Apamate Corporate And Trust SL).
El centro neurálgico de las operaciones era una humilde gestoría de barrio en la calle Mar de Kara 17, en el distrito madrileño de Hortaleza. Un despacho discreto, con apariencia rutinaria, donde se tramitan impuestos, nóminas y papeles de empresas.
Sin embargo, para los investigadores, ese local es mucho más que una oficina administrativa: se trataría de uno de los filtros por los que el dinero procedente del entorno chavista habría entrado en España.
La pieza central es Softgestor SL, la sociedad administrada formalmente por Alberto Parra Delgado. Sobre el papel, Parra era el dueño visible.
En la práctica, según la tesis policial y judicial, quien manejaba la operativa era Francisco Flores Suárez.
Este banquero venezolano vinculado al chavismo, y cuya muerte fue anunciada hace unos meses, es señalado como el verdadero controlador de las sociedades y el dinero que orbitaba alrededor de Mar de Kara 17.
La investigación del caso Zapatero sitúa a Softgestor en un lugar clave. La empresa pagó 145.200 euros a Análisis Relevante SL, la consultora de Julio Martínez Martínez, considerado por los investigadores el «testaferro» del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Los pagos se realizaron en dos transferencias de 72.600 euros: una en 2020 y otra en 2021. El motivo de las mismas sería el pago de comisiones por la intermediación en la venta de oro y petróleo desde Venezuela.
El contrato que justificó esos abonos preveía informes mensuales sobre la situación política, económica y social internacional. Pero el dato que más pesa para los investigadores no está sólo en el contenido del documento, sino en quién lo gestionó.
Julio Martínez no negoció con Alberto Parra, administrador formal de Softgestor. Lo hizo con Francisco Flores Suárez.
Y fue Flores quien, según la documentación incorporada a la causa, decidió qué sociedad debía aparecer como firmante. Primero se barajó Apamate Corporate And Trust SL. Después, el contrato pasó a Softgestor.
Ese cambio es uno de los indicios que apuntalan la tesis de los investigadores: las empresas de Parra eran intercambiables. No funcionaban como sociedades independientes, sino como vehículos al servicio de una operativa controlada desde fuera.
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