El error estratégico de China en Venezuela

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El 28 de julio, Lin Jian, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, felicitó al dictador venezolano Nicolás Maduro por “su exitosa reelección”. Según Lin Jian, China desea enriquecer su “asociación estratégica con Venezuela y aportar más beneficios a los dos pueblos”.

Por: Alejandro Peña Esclusa – The European Conservative

China apoya a Maduro con la intención de recuperar las multimillonarias inversiones que ha hecho en Venezuela a través del llamado ‘Fondo Chino’ creado durante el gobierno de Hugo Chávez. Pero esto es una ilusión, pues todos los planes anunciados con financiamiento chino se han ido al traste.

Los proyectos incluían la fabricación de automóviles y autobuses, la construcción de viviendas populares, un programa de satélites, un teleférico, un puente sobre el río Orinoco, sistemas ferroviarios, plantas termoeléctricas y muchos otros. Pero lo poco que se hizo está destruido y abandonado; y el resto simplemente nunca se inició. El Fondo Chino sólo sirvió para engrosar los bolsillos de funcionarios corruptos.

Según un informe elaborado por The Dialogue y el Centro de Políticas de Desarrollo Global de la Universidad de Boston, Venezuela recibió alrededor de 60.000 millones de dólares en préstamos de China entre 2007 y 2015.

China tuvo la previsión de garantizar el pago de la deuda con petróleo, pero aun así no imaginó que, en apenas unos años, Chávez y Maduro iban a destruir PDVSA, una petrolera venezolana que hasta entonces había sido una de las más exitosas del mundo. Por lo tanto, avalar el fraude perpetrado por Maduro no le permitirá a China recuperar su dinero; de hecho, perjudicará aún más al gobierno chino en otros aspectos.

La realidad indiscutible es que Maduro perdió las elecciones por goleada, como lo demuestran las actas oficiales . Las actas oficiales también están respaldadas por los informes de los observadores internacionales que estuvieron presentes durante la elección, como el Centro Carter y el Panel de Expertos de la ONU. Al verse derrotado, el régimen venezolano implementó un violento esquema de represión, como lo documentaron organismos entre los que se encuentra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) pidió a la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya que emita una orden de captura contra Nicolás Maduro. “Es la hora de la justicia”, dijo Luis Almagro el 28 de agosto en una reunión de emergencia del organismo en Washington. De hecho, la CPI ha estado investigando al gobierno de Maduro por crímenes de lesa humanidad en el país. Apoyar a Maduro, como lo está haciendo China, significa avalar los crímenes de lesa humanidad que comete, generando un enorme rechazo por parte del pueblo venezolano.

Además, la continuidad de Maduro en el poder provocará más caos, crisis humanitarias e ingobernabilidad; y su duración en el cargo será limitada en el tiempo, después de lo cual tendrá que renunciar. Todo el país está en contra de Maduro, su partido político está dividido, sus aliados internacionales lo han abandonado, se avecinan más sanciones contra el régimen venezolano y la Corte Penal Internacional lo investiga. Es simplemente imposible que se mantenga en el poder con esas condiciones adversas.

Desde un punto de vista puramente pragmático, una relación con un gobierno serio y eficiente, encabezado por el ganador de las elecciones del 28 de julio, Edmundo González Urrutia, sería mucho más conveniente para China, a pesar de las diferencias políticas e ideológicas existentes.

Alejandro Peña Esclusa es escritor, analista y consultor político. Es experto en el Foro de Sao Paulo, sobre el que ha escrito cuatro libros. Fue perseguido, encarcelado y obligado a exiliarse por el régimen venezolano. Actualmente es investigador principal del Centro de Derechos Fundamentales.

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