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Sin temor al ridículo, Nicolasito dice en el ABC que el chavismo debe “pedir perdón por los excesos”, que los exiliados son “embajadores del apocalipsis” y que su papá comía “mucha verdura”

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A continuación extractos de la entrevista a Nicolás Maduro Guerra realizada por Marian Blasberg y publicada en el diario ABC de España, un vistazo a la mente del primogénito del ahora detenido Nicolás Maduro Moros.

Nicolás Maduro Guerra, de 35 años, el único hijo de Maduro, también está acusado de narcotráfico por el Departamento de Justicia de Donald Trump. Nicolasito, como lo llaman los venezolanos, fue tratado durante mucho tiempo como ‘príncipe’, como heredero de un presidente que se mantuvo en el poder a través de elecciones fraudulentas y una tremenda represión contra los opositores. Ahora está en otra etapa, dice Maduro Guerra, centrado en defender a su padre. Nos recibe en Caracas, en el octavo piso de una torre de oficinas, en cuyos pasillos hay numerosos guardias de seguridad.

XLSemanal. Señor Maduro, ¿cómo se encuentra?

Nicolás Maduro Guerra. La respuesta automática sería: bien. Pero, en realidad, llevo muchas cosas dentro. Intento mantener la calma, estar a la altura de mi responsabilidad y seguir luchando por el chavismo y nuestra revolución, pero no me resulta tan fácil.

XL. ¿Qué es lo más difícil?

N.M.G. Imaginar a mi padre en prisión. Cuando como, me ducho o estoy sentado en alguna reunión, me pregunto cómo estará.

XL. ¿Y cómo está?

N.M.G. También aquí la respuesta automática sería: bien. Pero, naturalmente, estoy preocupado, sobre todo por su salud. Mi padre siempre se alimentó de manera muy sana. Mucha verdura, poco azúcar. Ahora consume sobre todo carbohidratos, alimentos ultraprocesados, demasiada sal. Por teléfono intenta transmitirnos fortaleza. «Mirad hacia delante», dice. «No dejéis que nadie os robe la felicidad».

XL. ¿Cómo es posible que las fuerzas especiales cubanas encargadas de proteger a su padre no abatieran a un solo soldado estadounidense?

N.M.G. No tengo una respuesta.

XL. ¿Qué sospecha?

N.M.G. Es difícil decirlo; todavía se está investigando. Lo cierto es que utilizaron tecnologías que nunca habíamos visto aquí. Yo, Nicolás Ernesto, subestimé sus capacidades. Y, al mismo tiempo, sobrestimé de lo que nosotros éramos capaces. Aunque sabíamos que en caso de ataque no tendríamos control del espacio aéreo, vivirlo es otra cosa. Tendríamos que haber hecho más para proteger a mi padre. En ese sentido, fracasamos.

XL. Poco después de la detención, Donald Trump declaró que, a partir de entonces, él gobernaría su país.

N.M.G. No se preocupe: todo lo que está ocurriendo ahora responde a una iniciativa nuestra. La ley de amnistía, la apertura del sector petrolero… Nuestro principal socio petrolero son los Estados Unidos. Siempre lo han sido. Yo nunca he quemado una bandera estadounidense. Ahora hemos sido atacados y debemos encontrar una forma de estabilizar el país. A veces hay que dar un paso atrás para luego poder dar un salto hacia delante.

XL. Desde fuera da la impresión de que hacen estas concesiones, sobre todo, para mantenerse en el poder.

N.M.G. Venezuela ya no soporta más sanciones. Podemos tener diferencias ideológicas, debatir sobre distintos modelos económicos o sociales, pero, como país situado en el norte de Sudamérica, nuestros socios naturales están en Europa y en Estados Unidos. Necesitamos a Occidente para desarrollarnos.

XL. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, pidió a los venezolanos que huyeron al extranjero que regresaran y perdonaran. ¿A qué se refería?

N.M.G. Su hermana, la presidenta Delcy, también lo dijo cuando firmó la ley de amnistía: debemos perdonar. Y también debemos aceptar las peticiones de perdón. Para mí eso también vale: perdonaré a todos los responsables de lo ocurrido el 3 de enero. ¿Cuándo ocurrirá? No lo sé, pero en mi corazón no hay odio ni rencor. Mi padre sabía a qué se exponía.

XL. ¿Es posible que Jorge Rodríguez estuviera aludiendo a las elecciones presidenciales supuestamente robadas? ¿O a la violencia con la que el Estado reprimió después a los manifestantes?

N.M.G. Muchos de los venezolanos que se marcharon al exilio son embajadores del apocalipsis. Se dejaron intoxicar por los medios internacionales. Pero no me malinterprete: sí hubo momentos muy duros, errores que cometimos, excesos por los que, como chavismo, debemos pedir perdón. La responsabilidad de dar el primer paso nos corresponde a nosotros.

XL. ¿A qué se refiere exactamente con «excesos»?

N.M.G. Por ejemplo, a la actuación de la Policía. O de la Justicia, que no siempre garantizó procesos justos. El derecho a la defensa. Eso es muy grave.

Lea la entrevista completa siguiendo este enlace al ABC

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