Un brutal ataque con cuchillo ocurrido el lunes 8 de junio en el norte de Belfast ha conmocionado a la ciudad y ha desencadenado una noche de protestas y disturbios.
La víctima, Stephen Ogilvie, un escocés de 44 años residente en la zona, fue agredido con múltiples puñaladas en el rostro, cuello, espalda y especialmente en los ojos. Según informaciones presentadas en el tribunal, perdió por completo el ojo izquierdo y sufre daños graves en el derecho que podrían dejarlo totalmente ciego.
El ataque tuvo lugar alrededor de las 18:00 horas en Kinnaird Avenue, una zona residencial cercana a Antrim Road. Un video del incidente, que se viralizó rápidamente en redes sociales, muestra la extrema violencia de la agresión, en la que el agresor habría intentado incluso decapitar a la víctima. Ogilvie permanece hospitalizado en estado grave.
El sospechoso, en prisión preventiva
El miércoles 10 de junio, Hadi Alodid, un sudanés de 30 años, compareció ante el Tribunal de Magistrados de Belfast vía videollamada. Fue formalmente acusado de:
- Intento de asesinato de Stephen Ogilvie
- Posesión de un arma blanca en lugar público
- Amenazas de muerte (incluida a un radiógrafo del NHS el mismo día)
Alodid, que reside en Duncairn Avenue, llegó al Reino Unido con estatus de refugiado/asilado. Según la policía, viajó desde Sudán pasando por París y Dublín antes de solicitar asilo en Belfast, donde obtuvo un visado temporal de cinco años en 2023. En la audiencia, se negó a tener representación legal, no respondió a los cargos (traducidos por un intérprete árabe) y fue enviado a prisión preventiva por cuatro semanas por temor a disturbios públicos si era liberado.
Reacción ciudadana y disturbios
La difusión del video del ataque provocó una fuerte respuesta de residentes locales, que la noche del martes salieron a las calles para protestar contra lo que consideran inacción gubernamental frente a la violencia asociada a la inmigración irregular. Algunos manifestantes incendiaron vehículos, incluyendo un autobús, y se registraron enfrentamientos que dejaron daños materiales. Líderes políticos británicos, incluyendo el primer ministro Keir Starmer, han condenado los disturbios y llamado a la calma.
La Policía de Irlanda del Norte (PSNI) investiga el caso como un incidente aislado, mientras que las autoridades han pedido evitar que el suceso sea utilizado para avivar divisiones comunitarias.
Este caso ha reavivado el debate sobre inmigración, integración y seguridad en el Reino Unido, en un contexto de creciente preocupación ciudadana por ataques con arma blanca. La familia de Stephen Ogilvie ha expresado su dolor y pedido respeto mientras su ser querido lucha por recuperarse.


