Es bastante probable que miles de usuarios venezolanos de Instagram hayan sido expuestos de forma sistemática y continua a desinformación sociopolítica, debido a la acción de una red de cuentas anónimas que difunden contenido informativo y que, en sumatoria, acumulan más de 1 millón 250 mil seguidores y que ha estado activa, al menos, desde 2019.
Por: Adrián González – Cazadores de Fake News
Esta particular red de noticieros anónimos en Instagram fue bautizada por Cazadores de Fake News como “La Fábrica de Desinformación” a partir de un artículo publicado en agosto de 2020. Desde entonces la ha identificado como el origen de decenas de bulos sociopolíticos en el contexto venezolano. Durante varios años ha contaminado una red social a través de la que se informan muchos internautas criollos, muchos de orientación opositora que usualmente intentan evitar exponerse a contenido propagandístico y desinformativo transmitido en medios tradicionales y digitales controlados por el oficialismo y que —en el contexto de hegemonía comunicacional reinante— llega con mayor facilidad a todos los rincones de Venezuela.
Desde bulos inmigratorios y propaganda sobre la mejoría en la economía nacional, pasando por contenido difamatorio en contra de periodistas venezolanos a videos descontextualizados que buscan profundizar las –ya existentes– grietas entre los múltiples líderes de la oposición venezolana y avivar sus divisiones internas, las cuentas de “La Fábrica” son origen recurrente de bulos, desinformación y propaganda, que en ocasiones permea a otras redes sociales y se hace viral.
La Coalición Informativa C-Informa pudo identificar 306 publicaciones difundidas por al menos una de las seis cuentas en Instagram que conforman el grupo de noticieros anónimos, analizó el tipo de contenido difundido por la red desinformativa y los indicios de sincronización entre el contenido publicado desde la red en Instagram con campañas desinformativas desplegadas en otras redes sociales. El análisis realizado permitió identificar lo que parece ser una operación de influencia en curso, es decir, una campaña que hace uso coordinado, malicioso o manipulador de información y narrativas para promover los objetivos de quien la impulsa y lograr ventajas competitivas sobre sus adversarios.
Esta investigación tiene como objetivo alertar a la población venezolana sobre la existencia de redes de cuentas aparentemente informativas y dirigidas a público opositor –pero que demuestran ser focos desinformativos–, con el fin de incrementar la resiliencia de la sociedad civil venezolana con respecto al problema de la contaminación informativa digital que le afecta.
Ya desde 2017 se venía advirtiendo que el gobierno bolivariano tendría la intención de manipular el contenido en internet para defenderse de lo que considera la “guerra mediática” haciendo uso, al mismo tiempo, de tácticas, técnicas y procedimientos desinformativos, reclutando influenciadores e, incluso, creando falsos noticieros en redes sociales.
En junio de ese año, el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) capítulo Venezuela, publicó una presentación filtrada a la web con el logo del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz y titulada “Proyecto de formación del ejército de trolls de la revolución bolivariana”. En el documento, cuya implementación nunca pudo comprobarse, se recomendó el uso de “escuadras de prensa” que estarían a cargo de crear contenidos informativos, notas de prensa, artículos y publicaciones. De acuerdo con la estrategia, existirían varios tipos de escuadrones, entre ellos los de “fake news” o iniciadores de falsos positivos. También se sugería la compra de cuentas “con más de 100 mil seguidores” en Instagram y Twitter con el objetivo de “cubrir noticias de diferentes ámbitos, algunas con línea política pro gobierno y otras de oposición, para poder llegar a ese público”.
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