La red petrolera de los “bolichicos” también esquivó el “Pdvsa-Cripto”

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Mientras la prensa internacional reporta que la administración Trump intercede a favor de Alejandro Betancourt ante la justicia de otros países, sus socios y allegados, vinculados al esquema “Pdvsa-Cripto”, han sido beneficiados con decisiones favorables en Venezuela y Estados Unidos.

Las acusaciones, sospechas y dudas que rodean a los llamados “bolichicos” tienen como corolario una certeza que no muestra signos de tambalearse: los jóvenes empresarios -que lograron amasar una fortuna con opacos contratos con el chavismo-, tienen una comprobada habilidad para librarse de la justicia, algo que, hasta ahora, han conseguido en cinco países: Venezuela, Estados Unidos, España, Reino Unido y Suiza.

Por: Carlos Crespo – La Gran Aldea

El pasado 11 de agosto tuvo lugar el episodio más reciente de esta saga de escapes y victorias judiciales en Venezuela. Ese día el abogado y ex director general de Actuación Procesal del Ministerio Público (MP), Zair Mundaray, denunció que la Corte de Apelaciones en materia de terrorismo extendió un inusual sobreseimiento a un conjunto de personas implicadas en un caso relacionado con Pdvsa. “Aplicaron de forma fraudulenta un supuesto efecto extensivo, aprovechando el sobreseimiento otorgado a otra imputada. La opacidad del procedimiento es alarmante”, denunció en una nota anterior de La Gran Aldea.

La medida favoreció especialmente a familiares y personas cercanas a Francisco Convit Guruceaga, uno de los fundadores de la empresa Derwick Associates que junto a Alejandro Betancourt y Pedro TrebbauLópez recibieron, hace unos 15 años, el apodo de “bolichicos”. El mote aludía a la juventud de los entonces treintañeros contratistas y su cercana conexión con la “revolución bolivariana”.

Más allá de las posibles irregularidades que expone la decisión judicial, los nombres de las personas beneficiadas y el caso por el que se les acusa destapa la participación del círculo cercano de estos longevos contratistas en lo que las propias investigaciones del chavismo llamaron la trama “Pdvsa-Cripto” de la que, como anticipa su afortunado palmarés, también han logrado librarse.

Esto a pesar de que hay una inusual coincidencia entre las investigaciones hechas sobre este caso por las autoridades estadounidenses y el régimen venezolano que concuerdan en apuntar al entorno de los socios de Derwick Associates, específicamente a Francisco D’Agostino y Alessandro Bazzoni, como parte de los “asesores” que diseñaron toda la trama que le permitió al chavismo sortear las sanciones estadounidenses y que, de acuerdo con organizaciones como Transparencia Venezuela, tuvo como consecuencia pérdidas para el Estado venezolano cercanas a los 17 mil millones de dólares.

El resultado es que D’Agostino y Bazzoni, inicialmente sancionados por Estados Unidos en 2021, vieron levantadas estas medidas en enero de 2025 por la administración Trump, mientras que Betancourt, el más mediático y conocido del grupo, protagoniza un estelar regreso a las contrataciones petroleras con su empresa Nabep.

Incluso, de acuerdo con una publicación reciente del Washington Post, el “magnate petrolero” Betancourt, contó con la intermediación de funcionarios de la administración Trump para librarse de una investigación por presunto lavado de dinero en Suiza. Pero la cercanía de Betancourt con la administración Trump va mucho más allá.

Nabep es la empresa en la que el gobierno estadounidense tendrá una participación accionaria, a través del Pentágono, del 35 % y con la que podrá disponer de 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano gracias a un opaco acuerdo con el gobierno de facto de Delcy Rodríguez. “(Betancourt) ha sido invaluable para el gobierno de Estados Unidos”, dijo el ex asesor de la Casa Blanca para Venezuela, Mauricio Claver-Carone.  

El llamado “rodrigato” tampoco parece muy ansioso por procesar al círculo cercano de Betancourt. A pesar de estas perspectivas, La Gran Aldea reconstruye, a continuación, un esbozo de la disparatada red que, de acuerdo con las autoridades venezolanas y estadounidenses, encabezan D’Agostino y Bazzoni y que incluye al dueño de un popular club de fútbol en Atenas, una trader venezolana-griega familiar de un militar exiliado, unos antiguos contratistas del chavismo y hasta un empresario italiano que representó la marca de Miss Universo en Chile.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a La Gran Aldea

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