La reciente Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida 2025 (ENCOVI) reveló este jueves un panorama preocupante para el sistema educativo venezolano, al mostrar que solo el 44 % de la población escolarizada asistió de manera regular a clases durante 2025.
El estudio, coordinado por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), advierte que la cobertura educativa general no ha logrado recuperarse a los niveles previos a la pandemia, dejando a 1,2 millones de niños, niñas y adolescentes sin acceso efectivo a la escuela.
ENCOVI 2025 detalló que el estancamiento en las coberturas de educación entre los 3 y 17 años demuestra que las metas de acceso universal para 2030 parecen difíciles de alcanzar si no se implementan cambios estructurales.
Destacó que la caída más significativa en asistencia se observa entre jóvenes de 18 a 24 años, lo que se relaciona estrechamente con los efectos persistentes de la crisis económica y las limitadas oportunidades educativas.
El documento subraya que factores cotidianos afectan directamente la asistencia escolar, entre ellos manifestaciones y protestas que interrumpen las clases, huelgas o ausencia de docentes, y la falta de servicios básicos como agua y transporte. Además, la inseguridad alimentaria —tanto en los hogares como dentro de los centros educativos— se ha convertido en un obstáculo adicional para que los estudiantes se mantengan en las aulas.

La encuesta también resalta cómo la crisis económica ha forzado a muchas familias a priorizar la supervivencia sobre la educación formal, lo que se traduce en elevadas tasas de inasistencia y rezago escolar en todos los ámbitos territoriales. Organismos expertos en educación y políticas públicas han señalado que sin una mejora sostenida en la economía familiar y una oferta educativa más accesible, la recuperación de la asistencia y la calidad educativa seguirá siendo uno de los grandes desafíos para Venezuela en los próximos años.
La ENCOVI 2025 también profundiza en las causas de la desescolarización de adolescentes y jóvenes. En el caso de los adolescentes excluidos, la principal razón alegada es que no quisieron continuar sus estudios o que consideran haberlos culminado; le siguen el trabajo y la maternidad o responsabilidades del hogar.
Entre los jóvenes, predominan igualmente la falta de interés y la percepción de haber finalizado su formación -generalmente tras completar el bachillerato-. El trabajo aparece como la segunda causa de abandono en los hombres y la cuarta entre las mujeres, lo que evidencia el peso de la crisis económica y las desigualdades de género en la permanencia educativa.


