La tasa de inflación aumentó mes tras mes desde julio del año pasado, la actividad económica se encamina a una inminente recesión y la escasez de divisas alcanzó dimensiones siderales.
Tras haber asumido como ministro de Economía, el ahora candidato Sergio Massa propuso una serie de ejes principales para trazar sus objetivos de gestión: el primer fue sostener el nivel de actividad, en segundo lugar se postuló combatir la inflación y el tercer lugar postulaba la necesidad de llevar un mayor ordenamiento fiscal.
Ninguna de las tres cosas pudo concretarse. En el último año se desplomó la actividad, la inflación llegó a un nuevo récord histórico, y si bien impulsó un pequeño ajuste en los primeros meses al frente de Hacienda, rápidamente volvió a financiar estrafalarios gastos con giros del Banco Central.
La falta de resultados es sin lugar a dudas el principal punto de quiebre para la administración Massa, que no tiene nada que ofrecer a sus eventuales votantes en vista al proceso electoral del próximo mes.
La recesión en la actividad económica
La economía creció por última vez en julio del año pasado, y desde entonces entró en una dramática fase recesiva que persiste hasta el día de hoy. Massa asumió la cartera de Economía el 28 de julio de 2022, pero desde entonces los resultados en materia de actividad son cada vez peores.
El índice EMAE que elabora el INDEC acumula una caída del 2,81% hasta abril de 2023, el último dato disponible de la serie estadística. Solo en lo que va del año se registró una contracción del 1,16% en el nivel de actividad, principalmente concentrada en el mes de abril cuya caída mensual fue del 1,9% con respecto a marzo.
La producción industrial a duras penas consiguió un magro crecimiento del 0,8% entre julio del año pasado y abril de este año, pero en el mismo período la actividad de la construcción se desplomó un 3,7%. Este último indicador funciona como un anticipo al ciclo económico en los próximos meses.
El estallido inflacionario
La aceleración inflacionaria durante la gestión Massa es implacable. Los precios llegaron a aumentar hasta un 114,2% en mayo de 2023, algo que no se veía desde septiembre de 1991.
No solo no se logró ninguna estabilización, sino que la inflación escaló en más de 43 puntos porcentuales desde que Sergio Massa asumió como Ministro, y la variación interanual de los precios mayoristas repuntó en 42,8 puntos porcentuales en el mismo período.
Los precios minoristas se dispararon un 89,4% durante la gestión Massa, mientras que los mayoristas subieron un 83,45% respectivamente. De hecho, el promedio mensual de la inflación entre marzo y mayo fue casi del 8%, un ritmo de aumento muy por encima del que se observó en el mismo período de 2022 (alrededor de un 5,9%).
La falta de ordenamiento fiscal
El ministro Massa tampoco consiguió un mayor ordenamiento fiscal en el sector público. El déficit primario se redujo del 3% al 2% del PBI entre julio y diciembre del año pasado, pero en lo que va del 2023 volvió a aumentar sin pausa. Para el mes de mayo escaló al 2,36% del PBI, y sumando la factura por los intereses de deuda el déficit nacional alcanza a representar el 4,5% del PBI.
Las erogaciones del Gobierno nacional se mantuvieron relativamente estables desde agosto del año pasado, a pesar de la quita de subsidios económicos y la licuación del valor real de los haberes previsionales.
El ajuste de Massa alcanzó el 1% del PBI hasta el mes de marzo (sin contabilizar el aumento por los intereses de deuda), pero desde entonces los gastos volvieron a aumentar y no se espera una mayor moderación en vista a la campaña electoral.
Esto se añade a la brutal carga de intereses en el Banco Central, que oscila en 5 puntos del PBI y supone la mayor parte del problema inflacionario. El déficit cuasi-fiscal no fue atacado de ninguna forma, y sigue creciendo tras los recientes aumentos en la tasa de referencia de las Leliq hasta el 154,3% en términos efectivos.


