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DBuford

Via El Nacional

Stephen Miller sostuvo que Venezuela es el nodo central de una trama que tiene unos grupos delincuenciales a los que hay que eliminar “como al ISIS”

Stephen Miller, subjefe de Gabinete de Políticas de la Casa Blanca y asesor de seguridad nacional, se refirió a la lucha de Estados Unidos contra el narcotráfico en el Caribe. Habló sobre Venezuela y aseguró que -a su juicio-el país es un centro clave para el tráfico de narcóticos.

“Venezuela es base central para el narcotráfico. También tráfico de armas y de humanos. Sabemos que el régimen de Maduro es un cartel y son terroristas”, dijo Miller en un encuentro con periodistas a las afueras de la Casa Blanca.

Miller sostuvo que Venezuela es el nodo central de una trama que tiene unos grupos delincuenciales a los que hay que eliminar “como al ISIS”.

Las declaraciones de Miller se da el mismo dia en el que el Pentágono anunció el despliegue en el mar Caribe del portaaviones USS Gerald Ford, el más grande de su flota, en un contexto de creciente tensión con Venezuela debido a los ataques militares contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas.

El vocero afirmó que este despliegue «reforzará la capacidad de Estados Unidos para detectar, monitorear y desarticular actividades ilícitas que amenazan la seguridad y prosperidad del país». Agregó que estas fuerzas «fortalecerán y ampliarán las capacidades existentes para combatir el narcotráfico y desmantelar las redes criminales transnacionales».

Con motivo del quincuagésimo aniversario del proceso de nacionalización petrolera en Venezuela, el ingeniero y diplomático Humberto Calderón Berti aborda de manera analítica los logros, los errores y los desafíos futuros que enfrenta el sector energético venezolano. La entrevista íntegra se presenta en el programa especial de Analítica TV.

Reflexiones de Calderón Berti

Durante la conversación, Calderón Berti recuerda el espíritu inicial de la nacionalización: la intentó vincular con la profesionalización del sector, la integración de capacidades técnicas nacionales y una visión de país orientada a superar la simple exportación de crudo.

Sin embargo, también analiza los giros que derivaron en debilitamiento institucional, dependencia política del recurso y desgaste del modelo original hacia fines del siglo XX.
Además, aborda las consecuencias de la politización del sector petrolero, los efectos de la caída en producción, la erosión de la gobernanza técnica y los retos que enfrenta el país para adaptarse a las exigencias de la transición energética global.

Lecciones y desafíos para el futuro

Calderón Berti advierte que la reconstrucción del sector energético venezolano no puede ignorar los errores pasados: falta de diversificación, deterioro de la capacidad operativa, baja productividad y falta de inversión renovada.

Asimismo, plantea que la soberanía energética no se logra únicamente mediante titularidad estatal, sino mediante eficiencia técnica, gobernanza independiente, transparencia y articulación con actores privados e internacionales — siempre bajo un marco democrático y normativo renovado.

Vía 14ymedio

A menos de tres semanas del inicio de la Copa América de Béisbol, la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol (WBSC, por sus siglas en inglés) anunció que Venezuela no participará como sede del torneo para los equipos del Grupo A, que estaba conformado por Venezuela, Cuba, México, República Dominicana, Nicaragua y Curazao.

En un comunicado difundido este miércoles, la WBSC explicó que la medida “responde a una reorganización logística”. La decisión implica que todos los partidos correspondientes a ese grupo se jugarán en Panamá, país que “garantiza las mejores condiciones posibles para el torneo y sus participantes”, según señaló el organismo.

La noticia tomó por sorpresa a los medios deportivos venezolanos. Radio Miraflores sugirió que podrían existir “posibles presiones” detrás del cambio, aunque sin ofrecer mayores detalles.

El Estadio Monumental Simón Bolívar, ubicado en Caracas y uno de los recintos previstos para albergar encuentros del certamen, es considerado uno de los más modernos de América Latina, con capacidad para 38.000 espectadores. También el estadio Jorge Luis García Carneiro, en La Guaira, se encontraba entre los escenarios seleccionados y en óptimas condiciones, según reportes oficiales.

Con el nuevo esquema, Panamá —que inicialmente sería sede del Grupo B— recibirá tanto a su propio grupo como al Grupo A. El Grupo B está integrado por las selecciones de Panamá, Puerto Rico, Canadá, Colombia, Brasil y Argentina.

La WBSC confirmó que el calendario del torneo no sufrirá modificaciones. La fase de grupos comenzará el 13 de noviembre, la Súper Ronda se jugará el 19 y la final por las medallas está programada para el 22 del mismo mes.

La Copa América de Béisbol será además clasificatoria para los Juegos Panamericanos de Lima 2027 y los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026.

Dentro de las duras realidades que ha vivido Venezuela en más de un cuarto de siglo de implacable régimen dictatorial, dos buenas noticias han servido de bálsamo al sufrido pueblo venezolano: la canonización de sus dos primeros Santos: Carmen Rendiles y José Gregorio Hernández, ejemplos de virtudes y caridad cristianas, y el otorgamiento del Premio Nóbel de la Paz a la líder María Corina Machado, primera compatriota en recibir tan alto reconocimiento mundial en la mención paz, gracias a su perseverante lucha por la libertad, la democracia y los derechos humanos en Venezuela.

Como era de esperar, la noticia del Premio Nóbel no fue de buen recibo en el régimen y, salvo algunas notorias y mezquinas omisiones como las de los gobernantes de Colombia, México y España, fue celebrada con alborozo por los demócratas del mundo, y por la mayoría de la población venezolana. Para todos es claro en que el Premio Nóbel está lejos de resolver el drama venezolano, pero ha contribuido a proyectar a un alto sitial en la opinión pública mundial la magnitud de la tragedia en que ha estado envuelto el país durante 27 años de depredación, fraudes electorales, usurpación, latrocinio, abuso de poder, y sistemática violación de los derechos humanos.

El acto solemne de elevación a los altares de nuestros Santos por el Papa León XIV, fue propicio para pronunciamientos de gran valor por parte de la Iglesia respecto de Venezuela. Así, el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolín, usualmente diplomático y prudente, en la misa de acción de gracias por los primeros santos venezolanos, no ahorró palabras para abogar por la liberación de los presos políticos en Venezuela, en una homilía que, por su alto sentido político y humanístico, transcribo en su esencia, para documentarla hacia la historia:

“Solo así, querida Venezuela, pasará de la muerte a la vida. Sólo así, querida Venezuela, tu luz brillará en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía, si escuchara las palabras del Señor, que te llama a abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libre a los oprimidos, romper todos los cepos. Sólo así, querida Venezuela, podrá responder a tu vocación de paz si la construyen sobre los cimientos de la justicia, de la verdad, de la libertad y del amor, respetando los derechos humanos, generando espacio de encuentro y de convivencia democrática, haciendo prevalecer lo que une y no lo que divide, buscando los medios y las instancias para encontrar soluciones comunes a los grandes problemas que te afectan, poniendo el bien común como objetivo de toda actividad pública. La oportunidad de canonización de los nuevos santos es un Kairós, es decir, un momento oportuno para emprender este camino. No lo dejen, queridos hermanos, no lo dejen pasar inútilmente. Que los nuevos santos intercedan para que sigan adelante con esperanza y empeño”.

Por su parte, el Cardenal Baltasar Porras se expresó desde la Universidad Lateranense de Roma, con palabras que provocaron indignación en el régimen e injustas descalificaciones al ilustre Cardenal:

“Vivimos en una situación moralmente inaceptable. La merma del ejercicio de la libertad ciudadana, el crecimiento de la pobreza, la militarización como forma de gobierno que incita la violencia y la introduce como parte de la vida cotidiana, la corrupción, la falta de autonomía de los poderes públicos y el irrespeto de la voluntad popular configuran un panorama que no ayuda a la convivencia pacífica ni a superar las carencias estructurales de la sociedad. El tema de los presos políticos, privados de libertad por razones no siempre claras, rompe la unidad familiar y sufren todos sin que haya a quién recurrir”.

Palabras llenas de sentido y oportunidad, que son fieles a principios fundamentales de la Iglesia, obligada como pastor de la grey venezolana, a ser coherente en su compromiso con el bien común y la dignidad humana, tan vapuleadas en la mil veces maltratada Venezuela, llevada a niveles insospechados de oscuridad y restricción al régimen de libertades y el estado de derecho.

En otro orden de ideas, Venezuela se ha visto impactada por el aparatoso operativo aeronaval ordenado por el presidente Trump en el Caribe en contra de los carteles de la droga, y de sus líderes o benefactores, a cuya cabeza coloca a Nicolás Maduro, tras haber elevado previamente la recompensa por su captura a la histórica cifra de 50 millones de dólares. La movilización paramilitar desplegada por el régimen, llámense colectivos, milicias, reclutas o aliados del crimen organizado ha sido relevante, aunque en su mayor parte con improvisación y gente impreparada. Todos se preguntan en el mundo hasta dónde llegará la operación estadounidense en el Caribe, la cual ha cobrado ya varias víctimas en, por ahora, ocho narcolanchas destruidas en las últimas semanas.

Trump ha anunciado que en una segunda fase planea ataques por tierra para detener el flujo de drogas desde Venezuela. No conocemos aún las implicaciones de este mensaje, pero ese, y la autorización dada a la CIA para posibles operaciones encubiertas en Venezuela, han puesto en guardia al régimen venezolano contra el gigante del norte, con ejercicios militares en las costas venezolanas y la amenaza de utilizar misiles rusos, o recurrir a la lucha armada (enguerrillamiento del país), si se produce algún ataque de EE.UU, o se intenta deponer al gobierno. A ello se agregan las declaraciones del Secretario de Guerra de EE.UU. Pete Hegseth, indicando que los carteles narcoterroristas serán tratados como Al Qaeda, es decir, que hay que encontrarlos y exterminarlos.

En Colombia, deplorablemente principal productor de cocaína del mundo, es inocultable que el gobierno de Petro, en el marco del fracasado acuerdo de paz total, ha sido tolerante con el crimen organizado, hoy enseñoreado y violento. El resultado ha sido el incremento de las áreas de cultivo de coca a niveles récord cercanos a las 300.00 hectáreas, siendo Venezuela el principal puente para la salida de la droga. La alianza Petro-Maduro se ha fortalecido en los últimos meses. Ambos firmaron un polémico acuerdo binacional sobre la amplia zona de frontera de 2.219 km., que en la práctica llevaría a la consolidación de una zona gris desde la Guajira hasta el Vichada, en la actualidad bajo control de grupos irregulares que viven del narcotráfico y la minería ilegal. Y, de otra parte, Maduro se solidariza con Petro ante el fin de la ayuda financiera de EE.UU. a Colombia, y Cabello afirma que los ataques a Colombia serán considerados como proferidos a Venezuela, mientras Petro retribuye con un incondicional apoyo a Maduro ante las “amenazas” de EE.UU., y aprovecha de tildar a María Corina Machado como “despreciable”, en forma insólita y repudiable.

No cabe duda de que la vieja alianza Chávez-Maduro con las FARC, el ELN y sus disidencias está viva, asegurándoles una base operativa en territorio venezolano, que favorece al narcotráfico y al cuestionado Cartel de los Soles. Nunca Petro y Maduro habían estado más cercanos. Petro niega a rabiar la existencia del Cartel de los Soles, y proclama que Colombia y Venezuela son la misma cosa, y que cualquier agresión externa a Venezuela lo será contra Latinoamérica y el Caribe, bajo el lema de “libertad o muerte”. Geopolíticamente, el reciente viraje de Trump contra Petro, a quien califica de “matón”, puede fortalecer un eje binacional de marcado radicalismo antinorteamericano, que favorece a los grupos irregulares de ambos países, pues son vasos comunicantes a los cuales se hacen concesiones y protección, bajo el paraguas de una mal entendida defensa de la soberanía.

Paradójica combinación de buenas y malas noticias; de un lado esperanzas en Venezuela sobre un posible cambio, y de otro, las amenazas de grupos radicales de aferrarse al poder, o en Colombia de promover una Asamblea Constituyente mediante firmas populares, cuyo guion es bien conocido en Venezuela. Las elecciones de 2026 en Colombia serán cruciales para el futuro político en esta parte del Continente. Ojalá y prevalezca la sensatez en la oposición para ser capaces de elegir a un candidato único, que enfrente con posibilidad de éxito al Polo Patriótico en el poder.

Por Antonio de la Cruz

Hay movimientos militares que pasan desapercibidos. Y hay otros que reconfiguran el tablero de poder. La decisión de Estados Unidos de enviar el portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford al mar Caribe pertenece a esta segunda categoría.

No se trata de una operación naval más. Es una señal firme, calculada y profundamente política.

El Ford es el portaaviones más moderno y poderoso del planeta. Puede transportar cerca de 90 aeronaves y lanzar 50% más misiones que los portaaviones tradicionales. Su sola presencia es un recordatorio de que Estados Unidos mantiene la capacidad de proyectar fuerza en cualquier región del mundo… y a cualquier costo.

¿Por qué ahora y por qué al Caribe?

Porque Washington considera que el crimen organizado global ya no es solo un problema de seguridad interna. Es un sistema político que amenaza la estabilidad del continente.
En los últimos años, el narcotráfico dejó de ser únicamente una actividad delictiva para convertirse en una estructura de poder transnacional, protegida por Estados y conectada con actores hostiles a la seguridad de la región.

El despliegue del Ford envía un mensaje claro, particularmente a Caracas y Bogotá.

El régimen de Nicolás Maduro y la administración de Gustavo Petro han permitido la expansión de redes criminales, alianzas con grupos armados y la penetración del narcotráfico en instituciones estatales.

Para Estados Unidos, esto ya no es un asunto bilateral: es una amenaza hemisférica.

El Ford llega respaldado por el ala aérea Carrier Air Wing 8, equipada con cazas Super Hornet capaces de ejecutar desde operaciones defensivas hasta ataques de precisión contra objetivos estratégicos.

Y con aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, que pueden dejar a un adversario “ciego” en cuestión de minutos al bloquear sus radares y comunicaciones.

Es decir: si Estados Unidos decidiera actuar, tiene el poder para hacerlo con rapidez, eficacia y precisión.

¿Significa esto que habrá una intervención militar? No necesariamente.

La presencia del Ford funciona primero como disuasión: una forma de recordarle a quienes se han beneficiado del narcotráfico que el tiempo de la impunidad geopolítica se está acabando.

Pero también es una advertencia:

si el crimen utiliza al Estado para expandirse, Estados Unidos está dispuesto a responder no solo con sanciones o diplomacia, sino con fuerza.

El despliegue del USS Gerald R. Ford cambia el equilibrio político y militar del Caribe.

No es un acto simbólico: es una línea roja.

Y en geopolítica, las líneas rojas no se anuncian para ignorarlas. Se anuncian para que nadie se atreva a cruzarlas.

Vía EnsedeCiencia

Los idiomas se han enriquecido a lo largo de su historia con aportaciones léxicas que proceden de otras lenguas, y el nuestro no es excepción. En nuestro idioma existe una gran cantidad de palabras que provienen del extranjero que se usan diariamente; algunas palabras se han adaptado al español, mientras que otros se siguen usando con la grafía de origen. En este artículo vamos a hablar de un ejemplo en particular «champagne» y «champán».

¿Se dice «champagne» o «champán»?

Respuesta corta: lo correcto en el español es «champán» o «champaña», pues las grafías se encuentran registradas en el Diccionario de la lengua española. La Real Academia Española (RAE) explica que como adaptaciones del francés «champagne» son válidas en español «champán» (masculino) y «champaña» (masculino o femenino). Vea los siguientes ejemplos:

  • En la sentina hay seis cajones de champán.
  • Cuando veamos esos millones, yo pongo el champaña.
  • Para Navidad pidió unos cuantos champanes.

El Diccionario panhispánico de dudas menciona que, champán es una adaptación gráfica de la voz francesa champagne que significa ‘vino espumoso originario de la región francesa de Champagne’. El mismo indica que también es válida la adaptación champaña, que, al igual que champán, se usa en masculino en la mayor parte del mundo hispánico. Su plural es champanes.

El diccionario panhispánico de dudas dice que todos los idiomas se han enriquecido a lo largo de su historia con aportaciones léxicas procedentes de lenguas diversas. Indica que es importante que su incorporación responda en lo posible a nuevas necesidades expresivas y, sobre todo, que se haga de forma ordenada y unitaria, acomodándolos al máximo a los rasgos gráficos y morfológicos propios del español.

«Con el fin de recomendar soluciones que se ajusten a las pautas señaladas, este diccionario comenta un grupo numeroso, aunque necesariamente limitado, de voces extranjeras habitualmente empleadas por los hispanohablantes», se lee en su sitio web. «Concretamente, los extranjerismos crudos incluidos en la última edición del Diccionario académico (2001), así como los extranjerismos adaptados que allí se registran cuando aún es frecuente encontrarlos escritos en textos españoles con las grafías originarias. Además, se han añadido algunos extranjerismos no recogidos por el Diccionario académico, pero que son hoy de uso frecuente en el español de América o de España».

Criterios generales de la RAE sobre los extranjerismos.

  1. Extranjerismos superfluos o innecesarios. Son aquellos para los que existen equivalentes españoles con plena vitalidad. En el artículo se detallan esas alternativas y se censura el empleo de la voz extranjera. Ejemplos: abstract (en español, resumen, extracto), back-up (en español, copia de seguridad), consulting (en español, consultora o consultoría).
  2. Extranjerismos necesarios o muy extendidos. Son aquellos para los que no existen, o no es fácil encontrar, términos españoles equivalentes, o cuyo empleo está arraigado o muy extendido.

De acuerdo con las normas de la Ortografía de la lengua española, los extranjerismos y latinismos crudos o no adaptados (aquellos que se utilizan con su grafía y pronunciación originarias y presentan rasgos gráfico-fonológicos ajenos a la ortografía del español) deben escribirse en los textos españoles con algún tipo de marca gráfica que indique su carácter foráneo. Las locuciones o dichos en otras lenguas que se utilicen en textos españoles deben escribirse preferentemente en cursiva o, en su defecto, entre comillas.

La Property Rights Alliance (PRA) ha publicado hoy la 19ª edición de su Índice Internacional de Derechos de Propiedad (IPRI) 2025, la principal herramienta mundial para medir la solidez de los derechos de propiedad, tanto físicos como intelectuales, en 126 países.

El informe de este año revela una tendencia preocupante: la puntuación promedio mundial del IPRI ha caído ligeramente a 5.13, lo que marca el sexto año consecutivo de deterioro en la protección de estos derechos fundamentales.

El IPRI 2025, que cubre el 93% de la población mundial y el 98% del PIB global, subraya una vez más la correlación crítica entre los derechos de propiedad sólidos y el crecimiento económico, la innovación y el desarrollo humano.

Luxemburgo Lidera el Ranking Mundial

Luxemburgo ocupa el primer lugar en la clasificación general del IPRI 2025 con una puntuación de 8.24, destacándose por su fuerte protección de los derechos de propiedad física. El informe destaca una fuerte disparidad: el ingreso per cápita promedio entre los países del quintil superior del IPRI es 21 veces mayor que el de los países del quintil inferior.

Detalles de la Declinación Global

El informe se estructura en tres componentes clave, y el Derecho de Propiedad Física (DPF) experimentó la mayor caída en la puntuación, con una disminución del 3.28% respecto a 2024. Esta baja se atribuye principalmente a la menor facilidad de acceso a la financiación y a los desafíos en el registro de la propiedad. Por su parte, el Entorno Legal y Político (LP) sigue siendo el componente más débil a nivel global.

Grupos o Clústeres del IPRI

Realizaron un análisis de clústeres (agrupamiento) para los 126 países de acuerdo con el IPRI y sus componentes. Cada clúster representa más que una simple agrupación por variables directamente asociadas con los derechos de propiedad. Son grupos con características comunes dentro de sí mismos y rasgos diferentes entre clústeres. Esto confirma la consistencia del IPRI y la relevancia de los sistemas de derechos de propiedad en la influencia sobre las sociedades.

Tres clústeres fueron aceptables para explicar el agrupamiento de los 126 países, enfatizando la importancia del IPRI como una herramienta sólida en el examen de las sociedades y, naturalmente, el papel clave de los derechos de propiedad en la promoción de incentivos virtuosos y el fomento del pleno desarrollo, dentro de la libertad en las sociedades.»

Significado y Conclusión del Análisis de Clústeres

El análisis de clústeres es una técnica estadística que agrupa objetos (en este caso, países) basándose en la similitud de sus características. En el contexto del IPRI 2025, los hallazgos significan lo siguiente:

1. Robustez del IPRI

El hecho de que los tres clústeres resultantes sean «aceptables» y separen claramente a los países subraya la consistencia y solidez del Índice Internacional de Derechos de Propiedad (IPRI).

  • Los países no se agrupan al azar: Se ordenan en grupos bien definidos basados en las puntuaciones de sus Derechos de Propiedad (Físicos, Intelectuales y Entorno Legal).

2. Los Tres Niveles de Protección

La existencia de tres grupos distintos sugiere que los países tienden a caer en tres categorías principales en cuanto a la protección de la propiedad:

  • Clúster Alto (Incentivos Virtuosos): Compuesto por los países con las puntuaciones más altas del IPRI (generalmente Europa Occidental y Norteamérica). Estos países demuestran cómo la seguridad de la propiedad impulsa la inversión y la innovación, fomentando un desarrollo completo y libre.
  • Clúster Medio: Países con protección de la propiedad moderada y áreas de mejora significativas.
  • Clúster Bajo (Riesgo y Poca Libertad): Países con las puntuaciones más bajas (como Venezuela y Yemen), donde la falta de seguridad de la propiedad obstaculiza el desarrollo y limita las libertades económicas.

3. El Papel Clave de los Derechos de Propiedad

La principal conclusión del análisis es que los derechos de propiedad no son solo una variable más; son un factor determinante que influye en la estructura de la sociedad. Al generar incentivos virtuosos, como la inversión a largo plazo y la creación de riqueza, estos derechos se convierten en el fundamento del pleno desarrollo dentro de la libertad.

Situación Crítica: Venezuela en el Penúltimo Puesto del IPRI 2025

La situación de Venezuela en el Índice Internacional de Derechos de Propiedad (IPRI) 2025 continúa siendo crítica. El país se ubica consistentemente entre los que ofrecen la menor protección a la propiedad privada y la propiedad intelectual a nivel mundial.

Venezuela se ubica en el puesto 125 de 126 países en el Índice Internacional de Derechos de Propiedad (IPRI) 2025, con una puntuación general de 2.0, situándose como el penúltimo país en la clasificación global y el último en la región de América Latina y el Caribe (21 de 21).

Este resultado no es solo una métrica económica; es un reflejo de un colapso institucional que afecta directamente la capacidad de los ciudadanos y las empresas para asegurar y utilizar sus activos.

  1. Desglose de Puntuaciones por Componente (IPRI 2025)

El bajo puntaje de Venezuela es una consecuencia directa de las debilidades en los tres componentes que mide el IPRI:

Componente Clave:

Entorno Legal y Político (LP): Este es el componente más débil para Venezuela, registrando una de las puntuaciones más bajas del mundo. El puntaje de 1.395 se ve arrastrado por subindicadores críticos:

Estado de Derecho: Obtiene una de las peores clasificaciones mundiales, indicando que las leyes son aplicadas de manera arbitraria y selectiva.

Independencia Judicial: La politización del poder judicial elimina la capacidad de los tribunales para actuar como árbitros imparciales y proteger los derechos de propiedad contra las acciones del Estado o de terceros.

Control de la Corrupción: La percepción de corrupción es extremadamente alta, lo que crea un entorno de inseguridad e imprevisibilidad para cualquier transacción o inversión.

  1. Impacto de la Baja Puntuación en el País

Una puntuación de 2.0 en el IPRI tiene consecuencias devastadoras para el desarrollo de Venezuela:

Desincentivo a la Inversión: El alto riesgo de expropiación o confiscación de activos, sumado a la falta de un marco legal predecible, elimina casi por completo el interés de la inversión extranjera directa y de la inversión nacional a largo plazo.

Obstáculo a la Formalidad Económica: Los procesos de registro de propiedad son lentos e ineficientes, lo que empuja a muchas actividades económicas a la informalidad.

Fuga de Capital Humano y Emprendimiento: La falta de protección a la propiedad intelectual (DPI: 3.115) desmotiva a los innovadores y creadores, ya que no tienen seguridad de que sus invenciones o contenidos serán protegidos de la piratería o el uso no autorizado.

Crisis Humanitaria y Económica: La ausencia de derechos de propiedad sólidos es un factor fundamental en la crisis humanitaria y la hiperinflación (proyectada en más de 200% para 2025 por algunas instituciones), pues debilita la confianza en la moneda y el sistema económico en general.

En esencia, la calificación de Venezuela en el IPRI 2025 refleja una economía donde el derecho de propiedad es una promesa vacía, haciendo casi imposible el desarrollo de un mercado libre y funcional.


Acerca del Índice Internacional de Derechos de Propiedad (IPRI):

El IPRI es un estudio comparativo anual publicado por la Property Rights Alliance, una coalición internacional de think tanks y organizaciones de políticas en más de 70 países. El Índice mide y clasifica a las naciones sobre la base de la protección de la propiedad privada y la propiedad intelectual.

Por Gerardo Lucas

Hace pocos días trascendió la noticia de que el gobierno norteamericano dio el visto bueno a un proyecto gasífero entre Venezuela y Trinidad y Tobago, aun cuando persiste en su política de confrontación contra el régimen venezolano.  

Mientras el US Navy bombardea lanchas entre Venezuela y Trinidad, reviviendo la política del Long Stick  (del palo largo) de Teddy Roosevelt, y los medios manejan la especie de la llegada de los “marines” a Venezuela, al mejor estilo del Imperialismo yanki de Ronald Regan (Granada y Panamá), el gobierno norteamericano concede una nueva licencia a la Shell para desarrollar una exploración de gas costa afuera en aguas venezolanas que limitan con Trinidad, exigiendo como condición, contrario a la doctrina liberal del “laissez faire”, la obligatoriedad de la inclusión de empresas norteamericanas en el proyecto

La inglesa Shell había concluido el levantamiento geológico marino en el segundo trimestre del 2025, en el llamado Campo Dragón, determinando la localización de las perforaciones y el tendido de tuberías. La nueva licencia contempla continuar las negociaciones hasta abril de 2026. Está estructurada en tres etapas: la primera, permite a Trinidad y a la Shell negociar el proyecto con Venezuela y Petróleos de Venezuela (PDVSA) hasta abril de 2026, pero, como ya apuntamos, hace obligatoria la inclusión de empresas estadounidenses en el desarrollo. Este proyecto había avanzado con lentitud desde el 2019, debido a las sanciones norteamericanas sobre PDVSA que no permitía a terceros negociar con la compañía estatal venezolana.

Washington fue claro en que el acuerdo no debe traducirse en un beneficio económico para el gobierno de Nicolás Maduro. Tal como se lee en el comunicado emitido por el Departamento de Estado, del 30 de septiembre, donde subraya su respaldo al proyecto, siempre y cuando “se garantice que no proporcione ventajas significativas al gobierno venezolano”.

El Campo Dragón, localizado en aguas venezolanas, tiene reservas probadas de 4,22 trillones (un millón de millones de millones) de pies cúbicos de gas, uno de los mayores depósitos de metano en el país. El plan conjunto trinitario-venezolano tiene como finalidad abastecer a la industria petroquímica trinitaria de gas natural específicamente la Trinidad’s National Gas Company para la conversion de gas licuado, listo para su exportación.

La industria petroquímica y gasífera de la isla caribeña vive un momento menguado. La empresa estatal Petrotrin cerró operaciones en el 2018 y ha experimentado una caída del 33 % en la producción de gas desde 2015. La necesidad de aumentar la producción surge en un momento en que el país busca cubrir un déficit de suministro y enfrenta una grave escasez de divisas. Kevin Ramnarine, exministro de Energía de Trinidad, califica al proyecto, y con razón, como una “tabla de salvación” para la industria local, en momentos en que intentan reabrir la refinería. 

A raíz de la nueva apertura a las actividades petroleras trinitarias y a la exigencia del gobierno norteamericano de incorporar empresas americanas al proyecto Dragón, la empresa norteamericana ExxonMobil anunció una inversión multimillonaria que ejecutaran con la reanudación de operaciones en Trinidad después de su salida en el 2003.

Como hemos visto, negocios, militares y política están, hoy en día, cada vez más interconectados. Pasaron los tiempos del “laissez faire”, de la doctrina liberal, cuando se desaconsejaba la aplicación de políticas industriales en las cuales el Estado interviniera a favor de sus empresas nacionales.

Gerardo Lucas. Economista e historiador, https//gerardolucas@wordpress.com

Por Nelson Hernández

A nivel global, en la industria petrolera hay una máxima de gran cumplimiento: A mayor numero de taladros mayor producción de petróleo.

En el caso venezolano esa máxima ha dejado de cumplirse, tal como lo refleja la grafica que muestra la producción de petróleo y el número de taladros activos para el periodo 1982 – 2024.

En Venezuela, más taladros no siempre significan más producción porque la relación está mediada por factores de calidad de yacimientos, estado de la infraestructura, gestión operativa y contexto político-económico.

Las razones principales para que esa correlación se rompa, entre otras, son:

Declinación natural de los yacimientos

Muchos campos maduros en Venezuela (especialmente en el oriente y occidente) han entrado en fases de declinación.

Aunque se perforen más pozos, la productividad por pozo es mucho menor que en décadas anteriores.

Productividad heterogénea de los pozos

No todos los taladros perforan en zonas de alto potencial.

En la Faja del Orinoco, por ejemplo, los pozos requieren técnicas de mejoramiento (upgrading, dilución, inyección) para producir crudos extrapesados, lo que limita la eficiencia de cada taladro.

Infraestructura deteriorada

Oleoductos, estaciones de flujo, mejoradores y refinerías han sufrido años de desinversión.

Aun si se perforan pozos, la capacidad de evacuar, procesar y exportar el crudo está restringida.

Limitaciones tecnológicas y de servicios

La industria de servicios petroleros (Halliburton, Schlumberger, etc.) redujo operaciones en el país. Esto afecta la disponibilidad de equipos de completación, fractura, bombeo y mantenimiento.

Gestión y entorno institucional

Sanciones internacionales y restricciones financieras han limitado la importación de diluyentes, repuestos y tecnología.

La falta de transparencia y planificación estratégica reduce la eficiencia de la perforación.

Producción sin taladros activos

Entre 2020 y 2023, hubo periodos con cero taladros activos, pero la producción se sostuvo parcialmente gracias a reacondicionamientos menores (RA/RC) y trabajos de reparación sin perforación. Esto explica por qué la curva de producción no cae exactamente al ritmo de la curva de taladros.

Del gráfico se desprende que: 

  • Hasta finales de los 90 (Etapa I): la correlación era más clara, pues nuevos taladros en campos convencionales generaban aumentos directos de producción.
  • 2000–2015 (Etapa II): la producción se mantuvo relativamente alta con fluctuaciones, pero ya no crecía proporcionalmente al número de taladros.
  • 2015 en adelante (Etapa III): colapso simultáneo de taladros y producción, aunque la caída de producción fue más lenta gracias a trabajos menores y pozos previamente perforados.

Conclusión

La aparente “desconexión” entre taladros y producción en Venezuela se debe a una combinación de yacimientos maduros, pozos menos productivos, deterioro de infraestructura, restricciones tecnológicas y factores políticos. En otras palabras, no basta con tener más taladros: se requiere un ecosistema operativo y de servicios que convierta esas perforaciones en barriles efectivos.

Nelson Hernández es ingeniero energista @21energia y académico de la Academia de Ingeniería y Hábitat de Venezuela

James Holloway

En Washington aún se repite con solemnidad el mantra que marcó dos décadas de política exterior: “no boots on the ground”. Es la fórmula que justifica la cautela militar de Estados Unidos frente a conflictos extranjeros. Pero esa prudencia estratégica se ha convertido en una negación peligrosa: mientras el gobierno evita “poner botas en tierra”, los enemigos del orden occidental ya han sembrado “drugs in the ground”, y con ellas más de 200.000 muertes al año dentro del territorio estadounidense.

El narcotráfico no es hoy un fenómeno criminal, sino una guerra irregular que ya se libra dentro de Estados Unidos. Los cárteles de la droga y los regímenes que los protegen actúan como ejércitos no convencionales: controlan rutas, territorios, financiamiento y armas; corrompen instituciones; infiltran comunidades; y destruyen a generaciones enteras con el fentanilo y la cocaína.

Donald Trump fue el primer presidente estadounidense en reconocer esta realidad. Durante su primera administración, declaró formalmente a los carteles como organizaciones narcoterroristas y ahora determinó que Estados Unidos se encuentra en un “conflicto armado no internacional” (NIAC) contra ellas. Es una definición jurídica con implicaciones profundas: reconoce que la nación está siendo atacada por fuerzas organizadas no estatales con capacidad militar y efecto transfronterizo.

La doctrina Trump implica tres rupturas históricas:

1- El narcotráfico deja de ser delito transnacional para convertirse en acto de guerra híbrida.

2- La soberanía deja de ser refugio para el crimen.

3- Estados Unidos asume su derecho de legítima defensa extraterritorial frente a amenazas que destruyen su sociedad desde dentro.

Venezuela: epicentro del conflicto

En el corazón de esa guerra se encuentra el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro, quien usurpa el poder desde el 28 de julio de 2024, tras robarse las elecciones en las que el pueblo venezolano eligió de manera abrumadora a Edmundo González Urrutia como presidente constitucional.

La Constitución venezolana es clara: la soberanía reside en el pueblo, y este ya se expresó —pacíficamente y por mayoría— para poner fin a la dictadura.

Maduro gobierna sin legitimidad de origen ni de ejercicio. Ejerce terrorismo de estado y lo sostiene un aparato represivo y una red de crimen organizado transnacional conocida como el Cartel de los Soles, integrada por altos mandos militares, estructuras del ELN, disidencias de las FARC, operadores de Hezbolá y mafias rusas. Desde el territorio venezolano se coordinan rutas aéreas y marítimas de cocaína y fentanilo hacia Estados Unidos, con participación directa de la Fuerza Armada y del Servicio Bolivariano de Inteligencia.

No se trata de un Estado soberano legítimo, sino de un narco-régimen en guerra contra Occidente. Maduro le declaró la guerra a Estados Unidos, no por ideología, sino por un interés deliberado en lucrarse a través del narcoterrorismo mientras causaba daño directo a la sociedad estadounidense, promoviendo la violencia, el tráfico de drogas y la exportación de criminales hacia EEUU.

La amenaza no se limita a las drogas. El régimen también facilita la exportación de criminales organizados, incluyendo miembros del Tren de Aragua, hacia ciudades estadounidenses, donde operan en redes de extorsión, tráfico y violencia, expandiendo así el alcance del narcoterrorismo directamente dentro del territorio de EE.UU.

La única guerra directa de Estados Unidos

Hoy, de los nueve escenarios de conflicto global en los que la administración Trump participa o media —Gaza, Ucrania, el Mar Rojo, el Indo-Pacífico, el Sahel, el Cáucaso, Europa y Venezuela—, solo uno constituye una participación directa y jurídicamente reconocida: el conflicto armado no internacional contra el narcoterrorismo.

En los otros casos, Trump ha sido actor indirecto o mediador decisivo. En Gaza, impulsó el histórico acuerdo por la paz entre Israel y los estados árabes moderados. En Ucrania, propicia un alto el fuego con Moscú. En Asia, contuvo la expansión china mediante disuasión naval y alianzas tecnológicas.

Pero en el hemisferio occidental, el enemigo ya no está lejos: opera dentro de las fronteras de América. En el interior de EEUU

Venezuela es el teatro central de la única guerra que Estados Unidos libra directamente, aunque sin despliegue masivo de tropas. Es una guerra de inteligencia, interdicción, sanciones financieras, cooperación hemisférica y operaciones de precisión. Su objetivo no es invadir ni ocupar, sino desarticular el corazón logístico del narcoterrorismo continental.

La falacia del “nuevo Irak”

Quienes critican una posible acción militar o de fuerza contra el régimen de Maduro argumentan que Venezuela podría convertirse en un “nuevo Irak” o un “nuevo Afganistán”.
Pero esa comparación es una falacia de contexto. Venezuela no es una sociedad tribal, ni multiétnica, ni religiosa. Es un país homogéneo, urbano y con una identidad nacional cohesionada, con infraestructura moderna, población educada y recursos naturales extraordinarios.

No hay fracturas sectarias que impidan su reconstrucción. Lo que destruyó a Venezuela no fue su gente, sino la captura criminal del Estado por una élite corrupta.

Una vez neutralizado el aparato represivo y criminal, la gobernabilidad se restauraría con rapidez, apoyada en una población deseosa de libertad y en instituciones civiles que, aunque golpeadas, aún existen.

La legitimidad de la acción

El argumento de soberanía no aplica. Un régimen ilegítimo que usurpa el poder y utiliza el territorio nacional para amenazar a otros Estados pierde su derecho a invocar la soberanía. En cambio, la intervención —sea militar o multidimensional— recupera legitimidad democrática, porque busca restaurar el orden constitucional y la voluntad del pueblo venezolano, violada el 28 de julio de 2024.

Encuestas recientes lo confirman: más del 86% de los venezolanos apoya las acciones del presidente Trump para presionar y aislar al régimen de Maduro. El pueblo no teme una intervención; teme la continuidad de una tiranía que lo condena al hambre, al exilio y a la criminalidad.

Una guerra moral

Trump lo ha dejado claro: esta no es una guerra contra el pueblo venezolano, sino contra los carteles y los regímenes que los amparan. Es una guerra moral, porque defiende la vida humana y el principio de justicia.

El dilema no es entre intervención o prudencia, sino entre acción y complicidad.

Maduro empezó la guerra. Trump debe terminarla.

No con invasiones ni ocupaciones, sino con inteligencia, alianzas hemisféricas y operaciones militares precisas que neutralicen las estructuras del narcoterrorismo, seguidas de reconstrucción institucional y restauración democrática.

Porque la paz verdadera —en América y en el mundo— no se alcanza ignorando los conflictos que ya existen, sino enfrentándolos y venciendo a quienes amenazan la civilización.


James Holloway — Analista independiente en seguridad hemisférica

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