Morfema Press

Es lo que es

DBuford

A través de un comunicado, el grupo islamista dijo que quiere conversar de forma «inmediata» los detalles para liberar a los rehenes israelíes. El presidente de Estados Unidos pidió a Israel dejar de bombardear Gaza.

El movimiento islamista palestino Hamás afirmó este viernes (03.10.2025) que está dispuesto a liberar a todos los rehenes que tiene en Gaza en el marco de la propuesta de cese al fuego del presidente estadounidense, Donald Trump. Sin embargo, agregó que todavía quedan puntos por aclarar. Un alto responsable del movimiento, que es considerado terrorista por la Unión Europea, advirtió que la propuesta presentada por Estados Unidos es «imprecisa» y por ello son necesarias negociaciones.

«El movimiento anuncia su aprobación para la liberación de todos los rehenes  -vivos y restos mortales- según la fórmula de intercambio incluida en la propuesta del presidente Trump», señaló Hamás en un comunicado, y añadió que está listo para iniciar negociaciones «para discutir los detalles».

La organización dijo haber tomado esa decisión «tras un estudio exhaustivo» y «con el fin de lograr el cese de las hostilidades». Matizó que la entrega de los rehenes se realizará «siempre que se cumplan las condiciones sobre el terreno para el intercambio». Las conversaciones sobre los detalles podrían tener lugar de forma inmediata «a través de los negociadores», apuntó el grupo.

Como efecto inmediato, Trump escribió en su red Truth Social que cree que Hamás está listo para «una paz duradera» y pidió a Israel que detenga «inmediatamente» los bombardeos sobre Gaza.

No habla del desarme

Hamás también dijo renovar «su acuerdo para entregar la administración de la Franja de Gaza a un organismo palestino de independientes (tecnócratas), con base en el consenso nacional palestino y el apoyo árabe e islámico». Según su nota, la propuesta de Trump sobre el futuro de la Franja y los derechos «inherentes» del pueblo palestino «está vinculada a una postura nacional integral y se basa en las leyes y resoluciones internacionales pertinentes». 

«Se debatirá en un marco nacional palestino integral. Hamás formará parte de él y contribuirá con plena responsabilidad», concluyó su nota, que no hace mención alguna a una condición del plan de paz: el desarme de la milicia. 

Este mismo viernes, Trump había dado a Hamás de plazo hasta el domingo a las 18.00 horas de Washington (22.00 GMT) para aceptar el plan de paz que propuso para la Franja y amenazó de lo contrario con que «se desatará un infierno como nunca antes se ha visto» contra el grupo islamista.

La ofensiva militar israelí en Gaza comenzó en respuesta al ataque lanzado el 7 de octubre de 2023 por parte de Hamás, que dejó 1.219 muertos, en su mayoría civiles, según un balance de la agencia AFP basado en datos israelíes.

La guerra israelí e Gaza ha matado al menos a 64.700 palestinos, mayoritariamente civiles, de acuerdo al Ministerio de Salud del gobierno de Hamás que la ONU considera fiables.

DW

Vía El Confidencial

Un alimento milenario se confirma como fuente esencial de energía y salud

La dieta es un factor determinante en el rendimiento físico y la capacidad de recuperación tras una rutina de esfuerzo. Entre los alimentos más recomendados por especialistas destaca la yuca, un tubérculo milenario con alto contenido en hidratos de carbono, vitamina B6 y vitamina C, nutrientes esenciales para mantener la energía y fortalecer el sistema inmunológico.

Cristina Morillo, nutricionista de Sanitas, subraya que “es el nutriente ideal para todos los individuos que realizan actividad deportiva, quienes realizan rutinas de desgaste físico”. Además de ser una potente fuente de energía, la yuca es libre de gluten y puede sustituir a los cereales en numerosas preparaciones, lo que la hace especialmente indicada para personas con celiaquía.

El tubérculo contiene también saponinas con efecto astringente, recomendadas en casos de colitis o diarrea, y posee un alto poder antioxidante y ausencia de colesterol, factores que contribuyen al cuidado de la salud cardiovascular y al bienestar general del organismo.

Según el portal Tua Saúde, entre sus beneficios más destacados figuran la prevención de problemas vasculares, la mejora de los niveles de energía, el control del peso al generar sensación de saciedad y la regulación del estado de ánimo por su influencia en la producción de serotonina.

Su valor nutricional la equipara a la batata, reforzando su posición como un alimento completo y versátil, ideal para incluir en la dieta diaria. No obstante, los expertos advierten que debe cocinarse bien, ya que cruda conserva compuestos tóxicos. Puede prepararse hervida, guisada, al horno o en forma de harina para elaborar panes, dulces o chips.

Morillo recomienda moderar el uso de aceite al cocinarla, ya que se trata de un alimento calórico por naturaleza. Con más de 4.000 años de cultivo en América, la yuca mantiene su protagonismo como un tubérculo ancestral, ideal para deportistas, niños en crecimiento y familias que buscan una nutrición equilibrada y saludable.

Vía Criptonoticias

Brasil lidera el mercado regional y Argentina se consolida como el segundo mayor actor, según un nuevo informe de Chainalysis

Pese a la volatilidad del mercado, la adopción de criptomonedas en Latinoamérica mantiene un impulso sostenido. Así lo revela un nuevo estudio de la firma de análisis Chainalysis, que estima que entre julio de 2022 y junio de 2025 la región movilizó cerca de 1,5 billones de dólares en transacciones con criptoactivos, consolidándose como una de las zonas más dinámicas del mundo en este sector.

El informe, titulado “Latinoamérica se consolida como una potencia cripto en medio de un crecimiento volátil”, muestra una tendencia ascendente en la actividad regional. En julio de 2022 se registraron 20.800 millones de dólares en operaciones, cifra que ascendió a más de 37.000 millones en marzo de 2023. Hacia fines de 2024 se alcanzó un récord histórico de 87.700 millones de dólares en diciembre, con varios meses manteniéndose por encima de los 60.000 millones durante ese período.

Aunque en el primer semestre de 2025 se observó un leve enfriamiento —con 47.900 millones de dólares en junio—, Chainalysis subraya que el nivel de adopción se mantiene muy por encima del promedio de años anteriores, reflejando “un impulso sostenido a pesar de la volatilidad de corto plazo”.

Factores locales impulsan el auge

El estudio atribuye el auge de las criptomonedas en Latinoamérica no solo al crecimiento global del ecosistema, sino también a condiciones particulares de la región: inflación persistente, volatilidad cambiaria y controles de capital, que han estimulado el uso de stablecoins como refugio de valor y medio de pago alternativo.

Brasil marca el rumbo

Brasil encabeza el mercado con 318.800 millones de dólares en valor recibido, equivalente a casi un tercio de toda la actividad regional. Su crecimiento interanual fue de 109,9%, impulsado por el uso masivo de stablecoins —que representan más del 90% de los flujos— y por la participación de instituciones financieras tradicionales y neobancos como Itaú, Nubank y Mercado Pago.

Argentina ocupa el segundo lugar con 93.900 millones de dólares, seguida por México (71.200 millones), Venezuela (44.600 millones) y Colombia (44.200 millones). Países más pequeños como Perú, Chile y Bolivia también registran volúmenes relevantes, mientras que El Salvador, pese a su adopción oficial de bitcoin, muestra cifras más modestas (3.500 millones).

Exchanges centralizados y stablecoins dominan el ecosistema

El 64% de las operaciones en la región se realizan a través de exchanges centralizados, una proporción que solo supera la región MENA (Medio Oriente y Norte de África). Plataformas locales como Mercado Bitcoin, Ripio, Bitso y SatoshiTango se consolidan como principales puertas de entrada al mercado.

Chainalysis destaca que el predominio de las stablecoins en países como Brasil, Argentina, México y Colombia responde a la búsqueda de estabilidad:

“Las stablecoins funcionan como un sistema financiero paralelo, ofreciendo protección frente a la inflación y una herramienta práctica de pagos donde las monedas locales no logran brindar estabilidad”.

Hacia una adopción más madura

Julián Colombo, director general de Bitso Argentina, celebró los hallazgos del informe:

“El estudio confirma lo que vemos día a día: América Latina es una de las regiones más dinámicas del mundo en el uso de criptomonedas. Que Argentina sea el segundo mercado regional demuestra cómo los ciudadanos recurren a las cripto —en especial a los dólares digitales y a bitcoin— para resguardar valor, enviar pagos y participar en la economía global”.

Colombo señaló además que el reto futuro no será solo aumentar el volumen, sino mejorar la calidad de la adopción:

“Hace falta más educación financiera, más soluciones prácticas y más integración con la economía real, para que más personas y empresas puedan beneficiarse de esta tecnología”.

Por Tyler Durden en ZeroHedge

Venezuela se mantiene en alerta máxima ante el incremento sin precedentes de tropas y activos militares estadounidenses desplegados en el sur del Caribe, cerca de sus costas.

El ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López, declaró este viernes que “los estamos vigilando, quiero que lo sepan. Y quiero que sepan que esto no nos intimida. No intimida al pueblo venezolano”. Añadió que los recientes sobrevuelos de aviones militares estadounidenses cerca del Mar Caribe venezolano constituyen “una vulgaridad, una provocación, una amenaza a la seguridad de la nación” y los calificó como “acoso militar”.

De acuerdo con Newsweek, la ubicación aproximada de las fuerzas al 3 de octubre sugiere un refuerzo progresivo de posiciones en el Caribe y frente a la fachada atlántica de Sudamérica. El aumento coincide con un memorando enviado por el presidente Donald Trump al Congreso estadounidense esta semana, en el cual informaba que el país se encuentra “en un conflicto armado no internacional” con los cárteles de la droga, previamente designados por su administración como organizaciones terroristas.

Fuentes militares citadas por distintos medios indican que el Pentágono ha reunido suficientes efectivos para capturar infraestructura estratégica en Venezuela, como puertos o aeropuertos, en caso de ser necesario.

Newsweek también reportó que un pelotón de SEALs de la Marina de Estados Unidos —habitualmente compuesto por 16 integrantes— realizará ejercicios conjuntos con unos 40 buzos tácticos argentinos durante este mes, según confirmó un portavoz del Comando Sur.

La publicación estadounidense enumeró cinco señales que apuntan a un posible escenario de conflicto en desarrollo:

  1. Despliegue de aviones F-35B en Puerto Rico.
  2. Difusión de imágenes del Pentágono mostrando movimientos logísticos.
  3. Incremento de operaciones de carga y navales en el Caribe.
  4. Activación de unidades de operaciones especiales.
  5. Concentración de tropas estadounidenses en puntos estratégicos regionales.

En paralelo, The Washington Examiner informó que “los planificadores militares creen que las fuerzas reunidas son ahora suficientes para apoderarse y mantener instalaciones estratégicas clave como puertos y aeródromos en territorio venezolano”. El medio añadió que, de concretarse, “el control estadounidense sobre dichos lugares permitiría una proyección sostenida del poder militar de Estados Unidos desde posiciones defendibles”.

El Departamento de Defensa ya había descrito maniobras similares en un informe de agosto, detallando un ejercicio en el que aviadores de tácticas especiales se lanzaron en paracaídas al mar Caribe y tomaron el control de un aeródromo simulado.

Aunque la administración Trump ha insistido en que no busca iniciar nuevas guerras, Washington ha reactivado la retórica de la “guerra contra las drogas”, justificando el refuerzo militar como parte de esa estrategia.

Este mismo viernes se reportó un nuevo ataque estadounidense contra un presunto buque de contrabando en aguas cercanas a la costa venezolana, lo que eleva aún más la tensión regional.

Algunos analistas señalan que la reciente reunión del secretario de Defensa Pete Hegseth en la base de Quantico, centrada oficialmente en la “ética guerrera”, pudo haber servido también como espacio de coordinación estratégica entre altos mandos militares.

Por ahora, el clima de incertidumbre y advertencias cruzadas entre Washington y Caracas mantiene al Caribe en el centro de la atención internacional.

Vía 14ymedio

Los servicios de rastreo marítimo solo detectaron en septiembre un tanquero con bandera cubana transportando crudo venezolano. Se trató del Alicia, que partió del puerto de Amuay, en Venezuela, el pasado 30 de agosto y llegó a La Habana el 9 de septiembre con una carga aproximada de 300.000 barriles, según estimaciones basadas en su calado. 

De acuerdo con este dato, afirma el experto de la Universidad de Texas, Jorge Piñón, la carga de 52.000 barriles por día (bpd) que reportó la agencia Reuters este miércoles, “debió realizarse a bordo de tanqueros fantasma”.

El especialista compartió con 14ymedio su análisis basado en los datos facilitados por los servicios de rastreo, según los cuales no hubo ningún movimiento desde México, al menos de manera transparente. 

La cantidad suministrada el pasado mes por Pdvsa es la más alta en lo que va de 2025, un año que ha sido muy irregular en cuanto a envíos. Contrastan con fuerza los 50.000 bpd de marzo o 42.000 bpd de febrero con los 10.000 bpd de enero y los raquíticos 8.000 de abril.

Las idas y venidas del Gobierno estadounidense con la licencia de Chevron para extraer en Venezuela han pesado mucho en esas oscilaciones en función de las posibilidades de Caracas de vender o exportar mayores cantidades e, incluso, de no tener excedente en sus inventarios cuando el permiso del Departamento de Estado ha limitado las operaciones.

Por Carlos Sánchez Berzaín

 El crimen detentando el poder y suplantando la política se derrumban desde que -el 25 de julio de 2025- Estados Unidos designó entidad terrorista al “cartel de los soles” identificando al régimen de Nicolás Maduro como grupo delictivo que “lucra con el narcotráfico y desestabiliza el hemisferio”. Los regímenes del socialismo del siglo 21 intentaron proteger su dictadura/narcoestado escudándola en la soberanía de Venezuela y fracasaron exponiéndose como parte del narcotráfico.

La suplantación de la soberanía por regímenes autoritarios se transformó en suplantación por el crimen organizado trasnacional. La expansión de la dictadura de Cuba con los recursos petroleros aportados por Hugo Chávez a partir de 1999 y el soporte del Foro de San Pablo con Lula da Silva, produjo la cobertura política llamada socialismo del siglo 21 que disfraza el más exitoso grupo de delincuencia organizada trasnacional que puso en eficiencia la “guerra híbrida” contra las democracias de las Américas con migraciones forzadas, narcotráfico, terrorismo, crimen común, desestabilización interna, asesinatos y todo tipo de crímenes.

Las dictaduras del socialismo del siglo 21 se tornaron rápidamente en narcoestados. Cuba lo era ya desde la asociación de Fidel Castro con el colombiano Pablo Escobar y el boliviano Roberto Suarez Gómez, pero con el control de Venezuela la hicieron el centro de operaciones de la producción de cocaína de Colombia con las FARC, el ELN y la de Bolivia con Evo Morales y sus federaciones de productores de coca y cocaína. El “cartel de lo soles” es la expresión del narcoestado establecido en Venezuela pues debe su denominación a “las insignias en forma de sol que portan los generales venezolanos” subordinados a Chávez y ahora a Maduro.

Narcoestado es el “país cuyas instituciones políticas se encuentran influenciadas de manera importante por el poder y riquezas del narcotráfico, cuyos dirigentes desempeñan simultáneamente cargos como funcionarios gubernamentales y miembros de las redes de tráfico de drogas narcóticas ilegales, amparados en sus potestades legales”. Un narcoestado se reconoce por el “uso que hacen las autoridades de sus potestades de gobierno participando de cualquiera de las fases del narcotráfico”.

El establecimiento y operación de “narcoestados” para usar el poder, inmunidades, privilegios de representación, tomar espacios en organismos internacionales y controlar narrativas, es la forma como las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia dieron al crimen organizado impunidad para operar el narcotráfico y el terrorismo como armas de la “guerra híbrida” contra las democracias. Así nació la “política exterior del narcotráfico” que tiene como objetivo la legitimación y legalización del crimen y los criminales.

Los gobiernos democráticos de las Américas y Europa saben que sus países y su estabilidad interna es sostenidamente atacada con el narcotráfico, el terrorismo, la migración forzada y las diversas armas de la guerra híbrida que permiten al agresor simular neutralidad, inocencia o negar la agresión. Pero la identificación de los instrumentos de agresión, específicamente de los operadores del narcotráfico, el crimen trasnacional, el terrorismo y otros delitos lleva a los autores que son las dictaduras del socialismo del siglo 21.

La defensa de la seguridad nacional de las democracias de las Américas como Estados Unidos, Argentina, Ecuador, Paraguay, República Dominicana, Perú, Panamá, y de todas, pasa por la supresión del crimen detentado el poder político y los gobiernos con narrativa de revolución, de izquierda, de progresismo, de antiimperialismo o la que usen.

El crimen está desnudo y hasta los gobiernos para dictatoriales que deben su poder al socialismo del siglo 21 tienen graves dificultades en defender al narcotráfico, porque una cosa es pretextar la defensa de la soberanía de un país libre o la permanencia de un gobierno legítimamente elegido, y otra es defender un cartel de narcotraficantes que tienen prueba legal, de hechos notorios, órdenes internacionales de captura y recompensas por ser llevados a la justicia.

El crimen no tiene soberanía aunque usurpe el poder en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. La soberanía es “la autoridad legítima suprema” de una entidad política y legitima quiere decir fundamentalmente lícita. El cartel de los soles es una entidad ilícita, criminal que además es parte de una más grande que se presenta como socialismo del siglo 21.

El socialismo del siglo 21 sabe que la recuperación de la libertad y la democracia en Venezuela es el camino a la liberación de los pueblos también sometidos por el sistema de crimen organizado trasnacional, por eso ha pasado a su sostenimiento con terrorismo de Estado, buscando simular un conflicto internacional entre países cuando en verdad se trata solo de proteger una de sus principales bandas criminales.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

Vía El Tiempo

La opacidad de cifras en Venezuela es una política del chavismo que se ha mantenido con los años. La escasez de datos oficiales confiables y la manipulación sistemática de la información se han convertido en un instrumento de poder crucial para el régimen de Nicolás Maduro, que le permite controlar narrativas, ocultar responsabilidades y moldear la percepción pública, tanto a nivel nacional como internacional.

Cifras como campo de batalla

Para Germán Ortiz Leiva, analista de medios y profesor en la Universidad del Rosario en Colombia, en pleno 2025 y en medio de la crisis política y económica que atraviesa Venezuela, el tema de la opacidad estadística es hoy más relevante que nunca.
A su juicio, “lo que se dice y lo que se oculta, las cifras que se inflan y las que se borran del dato estadístico, terminarán por definir no solo la manera en que el régimen se sostiene internacionalmente, sino también cómo los ciudadanos perciben su propia realidad”.

Ortiz identifica tres áreas críticas donde la opacidad de cifras se convierte en un factor estratégico para la supervivencia del chavismo: los decomisos de cocaína, la violencia y la magnitud de la Milicia Bolivariana.


1. Decomisos de cocaína en Venezuela

Uno de los ejemplos más notorios es el de los decomisos de droga. El régimen insiste en que Venezuela no posee cultivos ilícitos y presenta cifras que contrastan con los reportes internacionales. Según datos oficiales, en 2024 la Superintendencia Nacional Antidrogas habría incautado unas 40 toneladas de cocaína.

Sin embargo, el World Drug Report 2025 de la ONU muestra un desfase notable: mientras Colombia produjo cerca de 2.667 toneladas de cocaína ese mismo año, el mapa global identifica a Venezuela como un corredor crítico entre 2020 y 2023, utilizado como nodo aéreo y marítimo hacia el Caribe y Centroamérica. El informe deja en evidencia que buena parte de las cifras provienen de terceros países –como España, Estados Unidos y Reino Unido– que rastrean cargamentos con origen logístico en territorio venezolano.


2. La violencia invisible

El ocultamiento de los datos de violencia tiene una larga historia. El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) recuerda que desde 1999 se dejó de publicar información oficial sobre homicidios, tendencia que se consolidó a partir de 2003 junto con otros indicadores como inflación, reportes epidemiológicos y estadísticas del sector eléctrico.

En 2019, el entonces ministro Néstor Reverol anunció una supuesta reducción del 36,3 % en los delitos. Sin embargo, el OVV reportó ese mismo año al menos 16.506 muertes violentas, con una tasa de 60,3 homicidios por cada 100.000 habitantes, una de las más altas de la región.

La aparente disminución en la tasa de homicidios en años recientes no obedece a mejoras sociales, sino al deterioro de las condiciones de vida y a la migración masiva que ha reducido la población residente en el país.


3. La Milicia Bolivariana: cifras infladas

El tercer frente de opacidad lo constituye la Milicia Nacional Bolivariana. Aunque los registros oficiales a inicios de 2025 hablaban de unos 65.388 efectivos desplegados en el país, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello aseguran que la cifra supera los ocho millones de milicianos “listos para una guerra de 100 años”.

Esta discrepancia se enmarca en la narrativa del “pueblo en armas” que el chavismo utiliza como propaganda, presentando a la milicia como parte integral de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en momentos de tensión con Estados Unidos.


La opacidad como política de Estado

Para Ortiz, lo único claro en Venezuela es que la opacidad trasciende la censura o el control mediático heredado desde Hugo Chávez. Se trata de un ecosistema informativo cerrado, diseñado para impedir el acceso a certezas verificables y para garantizar que la supervivencia del régimen no dependa únicamente de las armas, sino del control absoluto de la información.

“El régimen está convencido de que su supervivencia depende de configurar un sistema donde la información pública no circule libremente ni pueda ser validada por instancias independientes”, concluye el analista.

Por Humberto García Larralde

La descomposición final de lo que una vez quiso aparecer como una revolución que implantaría el “socialismo de siglo XXI” le ha aclarado a los venezolanos y al mundo que lo que está en juego en Venezuela nada tiene que ver con un enfrentamiento entre izquierda y derecha. Si bien uno que otro periodista internacional despistado –o con demasiada pereza como para actualizar sus conocimientos sobre la realidad nacional—aún alude a Maduro como figura “socialista”, el encumbramiento de una casta privilegiada sustentada en el terrorismo de Estado y el sometimiento del país a un severo ajuste neoliberal revela, fehacientemente, que en absoluto lo anima criterio alguno de justicia social o de interés nacional. La crueldad y desdén de quienes ocupan el poder para con las desgracias a que han condenado a sus compatriotas es patológica. Habiendo fulminado el ordenamiento constitucional y violado abiertamente la voluntad del soberano, han quedado reducidos a una excrecencia insana que busca refugio cayéndose a embustes en lo que una vez fuera asiento de la representación popular –la Asamblea Nacional– y repitiendo, cual enajenados, cánticos supersticiosos: “¡Chávez vive, la lucha sigue!” Tal grado de aberración la extrema la mente enfermiza del Fiscal, Tarek W. Saab, quien le da rienda suelta a sus perversiones inventando conspiraciones que justifican la persecución y secuestro de centenares de venezolanos inocentes. Pero se palpa todavía más cuando el energúmeno del mazo asume el cargo de ministro de Interior y Justicia. ¡Si, la denominación del cargo incluye “JUSTICIA”!. En fin, el madurismo se ha desnudado, progresivamente, como una corporación criminal, alianza abigarrada de mafias de diferentes orígenes, unidas para perpetuar su expoliación de la nación.

No obstante, la degradación fascista de toda referencia que podría caracterizar un posicionamiento político no debe obnubilarnos respecto al hecho de que la derecha, definida claramente en términos de sus valores, posturas y acciones, si existe y que representa una grave amenaza para la paz y para la estabilidad de la democracia liberal. La asunción de Trump a la presidencia de EE.UU. no puede ser más elocuente. Si todavía faltasen indicios al respecto, su discurso ante la plenaria de las NN.UU. el miércoles no deja dudas. Además de irrespetar a sus iguales ahí presentes –y a la majestad del recinto—, regañándolos por permitir la inmigración y por “sucumbir” ante el engaño de una ciencia “de izquierda” (¡!) que habla del cambio climático, alardeó de sus notables aciertos al frente de la presidencia más poderosa de la tierra. ¡Un ejemplo para el mundo!. Al contrario de Chávez, que salpicaba su retórica fascistoide con poses antiimperialistas, Trump la llena, abiertamente, de bullying imperialista. Pero al señalar que el atascamiento de las escaleras mecánicas en la sede de la ONU y la falla de su teleprompter ahí son parte de un sabotaje en su contra que, por tanto, amerita ser investigado, se coloca en el mismo saco de autócrata narcisista y paranoico con el barinés.

A lo anterior habrá que añadir los juicios y acciones que se han venido imponiendo en USA sobre variados aspectos de la vida ese país desde posturas de un cristianismo ultraconservador: la mujer a la cocina, a criar hijos para hacer a America Great Again y a apoyar al marido; hay que prohibir el aborto y los derechos de comunidades LGTBI. Se despide a comentaristas críticos de la TV; se recorta el presupuesto de ayudas internacionales (USAID), para políticas sociales y la investigación científica; se eliminan programas para contener el agravamiento del cambio climático; se inventan mentiras para acabar con la vacunación; se acosan universidades prestigiosas; se imponen multas y demandas multimillonarias contra abogados defensores de opositores a Trump, como a medios de comunicación críticos. Agentes, muchas veces enmascarados y obviando derechos procesales, desatan razias para deportar, de manera forzosa, a inmigrantes, muchas veces separando a familias; se defiende a ultranza del porte de armas (incluso de guerra) a pesar de la mortandad que ha producido en escuelas y comunidades; el mandamás envía militares a ciudades gobernadas por el partido demócrata y ahora persigue, de manera cada vez más abierta, la libertad de expresión. Un sinnúmero de incidentes expone, además, el arraigo profundo de prejuicios racistas que lo acompañan, cultivados por sectores blancos ancestralmente resentidos, que encuentran el visto bueno ahora bajo su presidencia.

En fin, nos encontramos en presencia de un salto atrás, hacia un mundo regido por relaciones de poder más que por un entramado de normas que protegen al individuo de sus abusos. Y ocurre en el país más poderoso de la tierra, considerado, hasta hace poco, baluarte de la democracia liberal. Y es que, a pesar de que estas posturas ultraconservadoras alegan defender las libertades que definen lo que ellos consideran es “América”, no son más que una mampara para el dominio de una oligarquía super rica que suprime conquistas que han favorecido a la gran mayoría de la población. Nada debe interponerse a la acumulación de sus fortunas. En la más pura concepción neoliberal, anteponen sus “deals” a la esencia de lo que es la postura liberal –muy distinta—que fundamenta a la democracia, la pluralidad y la convivencia pacífica: la protección y defensa de derechos inalienables del individuo.

Lamentablemente, esta amenaza a la democracia liberal tiene eco en demasiados países del llamado mundo occidental. Se empalma con las pretensiones autocráticas de quienes gobiernan en Rusia, China, el mundo islamista y buena parte de África … como de América Latina. La lucha por la defensa de derechos humanos inalienables, aprobados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la ONU, en 1948, hermana la lucha en Venezuela con la denuncia de su violación en tantos otros países. Y aquí entran las alianzas criminales que se han apoderado del Estado en Cuba y Nicaragua, además de Venezuela. Pero su peor expresión está, actualmente, en el genocidio que cometen las fuerzas de defensa israelíes contra la población gazatí, bajo órdenes de Benjamín Netanyahu. Ha hecho desaparecer, como Putin en su asalto criminal a Ucrania, toda noción de derecho humano. Con su desprecio notorio por las vidas de los más de 2 millones de seres que habitan la Franja de Gaza, Netanyahu y sus cómplices de extrema derecha se nivelan con el fanatismo asesino de Hamas que, envenenado de odios, desconoce el más elemental derecho, el de la vida, a la población judía.

Advierte la investigación de la Misión de Determinación de los Hechos de las Naciones Unidas en su informe del 22 09 2025: “La única esperanza de encontrar justicia para las víctimas” –la represión desatada por Maduro contra los venezolanos—“reposa sobre las instancias internacionales”. Ataña a las fuerzas democráticas, entre otras cosas, acentuar con sus denuncias y luchas el aislamiento internacional de tan nefasto régimen. Nada más agradecería al déspota poder descalificar a quienes se le oponen alegando su alineación con los peores representantes de la derecha internacional. Le daría la oportunidad de reivindicar un supuesto perfil “progre” y pasar agachado ante violaciones de derechos humanos –atribuibles a la ultraderecha– de las cuáles él es cruel perpetrador en Venezuela.

Se entiende el difícil y delicado malabarismo necesario para mantener el apoyo de EE.UU. en estas circunstancias. Pero apoyar a Netanyahu y confundirse con las posturas de un partido como VOX en España en vez de esforzarse por comprometer el apoyo de su gobierno, es trabajar para Maduro.  

El subsecretario de Control de Armamentos y Seguridad Internacional del Departamento de Estado de EEUU, Brent T. Christensen, aseguró en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas que la administración de Donald Trump “desmantelará y eliminará” a las organizaciones terroristas extranjeras, con la intención de “liberar al hemisferio occidental del control de los narcoterroristas”.

“La actividad criminal relacionada con la traficación de narcotraficantes es un peligro claro y presente para todos nosotros. Estados Unidos han tomado acciones decisivas, para proteger a nuestros propios ciudadanos y para apoyar a nuestros vecinos regionales en la lucha contra la desesperación”, dijo el funcionario en un video publicado a través de cuenta del organismo estadounidense en Instagram

Estas declaraciones se suman a las declaraciones del presidente estadounidense, en su discurso en la ONU, donde asegura que todos los narcotraficantes que atenten contra la seguridad regional y de EEUU serán “eliminados”. 

Desde el pasado mes de agosto, la administración de Donald Trump inició un despliegue militar en el mar Caribe para combatir al narcotráfico que, según EEUU, sale de Venezuela. 

Estas actividades militares fueron rechazadas por el chavismo, quien respondió con ejercicios militares ante una presunta invasión, ya que consideran que en un movimiento para sacarlos del poder.

Imaginemos por un momento un escenario inverso: que el presidente Donald Trump, en plena Plaza Bolívar de Bogotá, tomara un megáfono para lanzar un discurso pro-Israel. Que acusara a Gaza y en particular a Hamas de ser “terroristas genocidas”. Que, además, arremetiera contra el presidente de Colombia y llamara a los militares a desobedecer las órdenes de Gustavo Petro.

¿Qué ocurriría en América Latina y en el mundo?

No hace falta mucha imaginación para prever el escándalo. Los presidentes de izquierda levantarían inmediatamente la voz:
• Venezuela, Cuba y Nicaragua acusarían a Trump de injerencista y de promover un golpe de Estado.
• Bolivia y Chile hablarían de violación a la soberanía y del irrespeto a la autodeterminación de los pueblos.
• Rusia lo denunciaría en foros internacionales como un acto de imperialismo descarado.
• La ONU, la OEA y decenas de ONG sacarían comunicados urgentes condenando el atrevimiento, hablando de peligro para la democracia colombiana y de una provocación intolerable.

La plaza Bolívar ardería en titulares y protestas. La narrativa del “imperialismo norteamericano” volvería a retumbar en cada rincón del continente.

La incoherencia de Petro

Sin embargo, ese mismo libreto parece no aplicarse cuando es Gustavo Petro quien, en Nueva York, actúa como agitador callejero frente a la sede de Naciones Unidas. Con un megáfono en mano, Petro llama a formar ejércitos internacionales, a desconocer a Estados Unidos, e incluso exhorta a los soldados de ese país a desobedecer a su propio presidente.

Lo que en boca de Trump sería calificado de intervención inaceptable, en boca de Petro se disfraza de “progresismo” y de “defensa de los derechos humanos”. Pero en realidad no es más que un acto de populismo canallesco, desesperado y carente de sustancia, una puesta en escena diseñada para arrancar titulares y buscar protagonismo en medio de su desgaste interno.

Diplomacia agotada

Petro divaga, improvisa frases inconexas, pretende encender pasiones sin ofrecer soluciones concretas. Representa lo más bajo de una diplomacia latinoamericana desgastada, la diplomacia del insulto y de la pancarta. Una diplomacia que, en lugar de tender puentes, se complace en derribarlos; que en lugar de elevar el nivel del debate internacional, lo arrastra a la calle y a la consigna.

Lo que ayer parecía un presidente buscando ocupar un espacio global, hoy se revela como la caricatura de un agitador atrapado en sus contradicciones: un jefe de Estado que actúa como un activista, y que en su afán por ganar protagonismo termina exhibiendo, ante el mundo, la impotencia de su propio gobierno.

Si Trump en Bogotá sería visto como un intruso peligroso, Petro en Nueva York no merece otro calificativo distinto: una injerencia grotesca, un populismo desesperado y un espectáculo indigno de un jefe de Estado.

Las palabras de Petro no construyen; incendian. No suman; dividen. Y, sobre todo, no representan a Colombia, sino únicamente a un presidente que ha decidido convertir la diplomacia en una tarima de mitin.

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