Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Corresponde reconocer a Donald Trump una peculiar vocación para el drama por entregas. En las últimas tres semanas, con cuentagotas, han ido sumándose elementos al que comenzó como un despliegue de fuerzas militares de Estados Unidos contra el Cártel de los Soles, pero que en el transcurso de unos pocos días, se ha transformado en un amplio operativo multinacional, que ha incorporado a naciones de Europa, del Caribe y del continente americano, para actuar conjuntamente contra la masa de cárteles activos.

Utilizo la expresión “drama por entregas” no solo por la llamativa secuencia con que se han ido sumando naciones a la iniciativa de Trump y del Pentágono, sino porque, a medida que la alianza antidrogas se expande, también crece en la opinión pública de Venezuela y de otros países de América Latina la incertidumbre acerca de cuál es el objetivo final de tan grande y tan costosa operación. Son millones y millones de personas preguntándose, casi al unísono, ¿adónde va todo esto? ¿Cuáles son las metas?

Quiero llamar la atención, en primer lugar, sobre el carácter inédito de esta movilización militar. Cierto es que la iniciativa concebida a finales de los años noventa por los presidentes de Colombia y Estados Unidos de entonces, Andrés Pastrana y Bill Clinton, el Plan Colombia, bien puede considerarse un antecedente muy destacado, de la amplísima operación multinacional anticárteles en curso. Sin embargo, lo que está ocurriendo en estos días es radicalmente novedoso. Y lo es por dos razones sustantivas, que ameritan la reflexión sosegada de los ciudadanos demócratas del mundo, más allá del factor Donald Trump.

La primera razón sustantiva es que lo ocurrido en Venezuela es inédito: a lo largo de un cuarto de siglo, el régimen inaugurado por Hugo Chávez en 1999 ha derivado en un narcoestado. Ese narcoestado ha adquirido la única forma posible en que puede sobrevivir: como una dictadura política-militar, que no solo ha destruido el Estado de derecho, sino que también persigue, secuestra, tortura y mata a quienes la oponen. Lo radicalmente nuevo es el proceso que ha conducido en Venezuela a la fusión entre Estado y cártel del narcotráfico. Esta realidad, como es inevitable, ha dado origen a una pervertida forma de Estado, desconocida hasta ahora: una entidad en la que la totalidad de los poderes públicos, las autoridades militares y la economía del país, se conciben como instrumentos para promover y proteger el negocio del narcotráfico. Un Estado que es estructuralmente delincuente y violador de los derechos humanos.

La segunda cuestión, que por obvia olvidamos, es que el negocio del narcotráfico es planetario -corrosivamente planetario-, en casi todas sus fases, especialmente en sus consecuencias: existe y se mantiene asociado a la criminalidad, erosiona los sistemas educativos, impacta los sistemas de salud, disminuye la productividad, ocasiona formas de violencia extrema, destruye la convivencia en familias, barrios y ciudades. No necesito insistir en lo que bien sabemos: el narcotráfico es, por excelencia, el negocio de la muerte. Y mata, tanto a los campesinos en Colombia o Ecuador que cultivan la hoja de coca, como a los jóvenes traficantes en las calles de Ámsterdam, Barcelona, Bombay o Ciudad de México. Mata en todas partes. Es la más perniciosa y constante de las amenazas globales.

Y es esto lo que está en el trasfondo de la iniciativa de Trump: la comprensión de que la guerra contra los cárteles debe afrontarse de forma colectiva y haciendo uso de todos los recursos disponibles, más allá de lo mero policial: sistemas de inteligencia, nuevas tecnologías, sofisticados recursos armamentísticos y presión de gobiernos y entes multilaterales que mantienen activas políticas a favor de los derechos humanos.

Ese conglomerado militar e institucional en crecimiento no tiene entre sus metas invadir el territorio venezolano. No necesita someter a sus soldados a los riesgos inherentes a cualquier confrontación terrestre o en concentraciones urbanas, por muy superiores que sean las unidades armadas estadounidenses, francesas, inglesas o canadienses, a las maltrechas y hambrientas fuerzas armadas venezolanas.

El vocero militar de la narcodictadura, Padrino López, ha sostenido que la movilización militar multinacional es desproporcionada para combatir a los cárteles. El meollo de la cuestión es que el Cártel de los Soles dispone de los recursos militares del Estado venezolano. Dispone, además, de contingentes del Ejército de Liberación Nacional de Colombia -ELN-, de grupos paramilitares, de unidades clandestinas de Hezbolá y de bandas de delincuentes con un poderío armamentístico que los califica como estructuras de altísima peligrosidad.

¿Qué tareas realiza y realizará la fuerza militar multinacional? La primera, ya lograda: diseminar el pánico y la incertidumbre agobiante en los jefes del gobierno/Cártel de los Soles; estimular en la dictadura decisiones nerviosas, absurdas y sin propósito; aumentar la calidad y cantidad de fracturas dentro de las fuerzas armadas; poner en evidencia el nivel de incompetencia de la alta jerarquía militar y la situación de corrupción y podredumbre presente en todas las unidades de las fuerzas armadas; impedir las operaciones de llegada de cargamentos de droga -cocaína, heroína y fentanilo, principalmente-  a territorio venezolano y el subsiguiente envío al Caribe, México, Estados Unidos y Europa; destrucción de pistas aéreas clandestinas que utilizan los narcovuelos; destrucción de laboratorios de procesamiento de cocaína; destrucción de almacenes que contienen equipos y sustancias para producir cocaína; destrucción de depósitos de armas y guaridas de narcoguerrilleros; captura de delincuentes responsables de delitos de narcotráfico; captura de fugitivos.

Por Oscar Torres vía @MassBehaviorRes

Aunque las imágenes videográficas y el análisis de discursos constituyen la mejor evidencia, el rostro, la aptitud, el semblante y el discurso del Ministro de Defensa de Venezuela lo delatan ampliamente, para muchos dentro y fuera de #Venezuela ya se le ve derrotado sin haber comenzado la lucha. Lamentablemente dentro de las #FANB nadie le ha hecho saber el #Desprecio que sienten los venezolanos hacia lo que él representa, sin embargo, para sorpresa de algunos, millones son testigos del cómo sale a pedir apoyo y #Solidaridad de las #Masas a maduro, siendo las mismas masas a las que hace poco màs de un año traicionó desconociendo la voluntad popular y manteniendo por la via de las armas a un Maduro quien fue #Derrotado o siendo mas benevolentes, nunca pudo mostrar su victoria. Las madres que perdieron a sus hijos entre 2015 y 2017 gracias al ajustamiento selectivo de las OLP en cientos de zonas populares del país, los familiares de los mas de 2 mil detenidos en las protestas del 29 y 30 de julio de 2024, si de algo tienen certeza, es de la complicidad de las FFAA en esos exabruptos. Nosotros hemos hecho mediciones durante años de las valoraciones que hacen las masas en Venezuela hacia su #institucionalidad pero, quien desde hace tiempo lidera por lejos la «Mala percepción» de los venezolanos es la FANB, a quien señalan de no patriotas, no profesionales, y a la vez cómplices de Maduro. El llamado que hace Padrino Lopez al pueblo, a sumarse al llamado del señor Maduro, no solo es desoído por la mayoría de los Venezolanos, sino calificado de chantaje, cualquier empresa de estudios de opinión puede hacer la consulta en Venezuela y será claro que la mayoría abrumadora de los consultados dentro del país señala que las acciones de #Washington son contra Maduro y no contra la patria de #Bolivar#Maduro al #Robarse las #Elecciones2025 y desconocer la voluntad popular, se metió en un hoyo negro del cual difícilmente podrá salir airoso, según nuestros números, se burló hasta de sus propios seguidores al imponerse sin consultar de forma amplia a sus bases sobre su continuidad en el «Proceso». Quizás muchos lo habrán olvidado, pero él nunca se sometió a una consulta y 4 o 5 dirigentes del partido en abril de 2024 se la jugaron con él y pretendieron engañar a sus bases, allí fue la mayor migración del chavismo hacia «cualquier» otra opción distinta a Maduro. alrededor del 55% de sus bases optó por abstenerse o apoyar a otro candidato. Solo algunos operadores politicos, mas que consultores al día de hoy sostienen que Maduro tiene niveles altos de popularidad, en Washington ya son conocidos, son los mismos quienes en 2024 mentían alevosamente señalando que para el 28 de Julio había «Un empate técnico» cuando toda Venezuela ya se preparaba para darle la derrota de la cual no se recupera. Hoy día es innecesario hacer este tipo de mediciones porque los números siguen jugando en contra de Maduro, con el atenuante de que la percepción de muchos venezolanos terminaron de convencerse de que dejó de ser un demócrata y se mantiene por las armas. El llamado al #Combate de Padrino López al pueblo, es cuando menos tarde y vació, el país los rechaza e infortunadamente para Venezuela observamos que los lideres o dirigentes que llamen a una acción de fuerza contra #Maduro ganaran màs adeptos que aquellos que propongan un dialogo con #Maduro a muy pocos les gusta explorar estos constructos pero son reales. Washington observa con cautela y evalúa los reales apoyos internacionales hacia Maduro, hay claridad de que a lo interno solo se sostiene por las armas, muchos de sus seguidores comienzan a evaluar el costo que está teniendo para la republica y para el país, mantener en el poder a alguien que garantiza màs pobreza, el país no arranca a pesar de que algunos señalen de que está creciendo la economía, muchos operadores políticos expertos en economía no pueden ocultar el caos en que se sume el país, han aceptado que con #Maduro no habrá inversión ni entrará dinero limpio al país.

El «supuesto» apoyo de @petrogustavo de 25 soldados hacia la frontera es visto por las propias fuerzas armadas de #Colombia como el cuidado de la retaguardia de #Maduro ante cualquier acción en su contra. ¿Alguien puede creer que los decomisos de drogas y ataque al narcotráfico en #Venezuela son por iniciativa propia después de màs de 20 años en el poder?, ¿Qué pasaba antes de la amenaza de Washington contra el #Narcotràfico ? La respuesta es obvia. Padrino López y el alto mando militar y político del madurismo saben perfectamente que, no hay probabilidad de derrotar al ejercito de los #EEUU en un eventual conflicto bélico, es fácil comprender las arengas a sus tropas, las imágenes de Maduro, rodeado de batallones o pelotones, solo significan para el mundo algo menos que una puesta en escena. Es sencillo pronosticar los resultados si se sigue escalando en el conflicto, hay algo que se tiene claro en Washington así como en el subconsciente de millones de venezolano, es simple. «…Una cosa es que los militares se pongan equipos de protección, chalecos, canilleras o espinilleras y armamento para salir a #Reprimir al #Pueblo y otra cosa es tener que salir a enfrentar a otro ejercito, en lo primero han tenido muchos años de éxitos, en lo segundo estará por verse.

O Torres (statistician) C.E.O. Mass Behavior Research #WashingtonDC

La imagen de una China sólida y con socios importantes que representen gran potencia internacional es la que el presidente Xi Jinping quiere mostrar estos días en su pulso particular con Trump en la guerra comercial. La seguridad es estricta durante este fin de semana en la ciudad portuaria de Tianjin (norte de China), donde se celebra hasta el lunes esta reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), antes de un gran desfile militar en Pekín esta semana para conmemorar los 80 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El bloque, presentado a menudo como un contrapeso de la OTAN, representa a casi la mitad de la población mundial y una parte importante del PIB global. Está integrado por China, India, Rusia, Pakistán, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán y Bielorrusia, con otros 16 países afiliados como observadores o «socios del diálogo».

Con el impulso de Pekín y Moscú a este foro como alternativa a la alianza militar del Atlántico Norte, la cumbre de este año es la primera desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, regresó a la Casa Blanca en enero.

El presidente ruso, Vladimir Putin, aterrizó el domingo en Tianjin con una comitiva de altos cargos políticos y representantes empresariales. En una entrevista publicada el sábado por Xinhua, Putin afirmó que esta reunión «reforzará la capacidad de la OCS para responder a los retos y amenazas actuales, y consolidará la solidaridad en todo el espacio euroasiático compartido». «Todo ello contribuirá a configurar un orden mundial multipolar más justo», aseguró.

Expertos afirman que Pekín y Moscú apuntan a plataformas como la OCS para ganar influencia en la escena internacional, ya que las reivindicaciones de China sobre Taiwán y la invasión de Ucrania por parte de Rusia los han enfrentado con Estados Unidos y Europa.

Se espera que Putin mantenga conversaciones el lunes con Erdogan sobre el conflicto de Ucrania y una reunión con Pezeshkian centrada en el programa nuclear de Teherán.

El presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, canceló su viaje debido a las violentas manifestaciones que estallaron en su país.

El acto del miércoles que viene servirá además para que Pekín exhiba su renovada fuerza militar ante el mundo. Está previsto que Xi, también presidente de la Comisión Militar Central del país, pase revista a las tropas y pronuncie un discurso. Modi no figuraba en la lista de asistentes a la parada militar de Pekín publicada por la prensa oficial, en la que sí aparecían el jefe de la junta militar de Birmania, Min Aung Hlaing, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un. Será la primera vez desde 1959 que un dirigente norcoreano asiste a un desfile militar en China, lo que confiere un peso adicional a la visita de Kim. Corea del Norte, aliado de China en virtud de un tratado de defensa mutua, vive desde hace casi dos décadas bajo sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU debido al desarrollo de su programa nuclear.

RFI

Por Benjamín Tripier

La flota de Estados Unidos no actúa en solitario, pues la operación cuenta con un apoyo tácito, y en algunos casos explícito, de una coalición de países de la región y Europa

El arribo inminente de una flota de guerra de Estados Unidos para operaciones especiales al Caribe Sur redefine el panorama de la transición venezolana, porque esa presencia plantea un desafío de análisis donde la frase «desde adentro ven los árboles y desde afuera ven el bosque» se torna en una referencia que muestra las diferentes perspectivas y percepciones.

El venezolano de la calle, que es el que, principalmente, ve los árboles, percibe el evento con esperanza, pero también con resignación, mientras que los actores geopolíticos, los que ven el bosque, lo analizan como una compleja operación de guerra híbrida.

La flota, que lleva a bordo elementos para operaciones en tierra, no es solamente un ejercicio naval, y su misión, aunque nunca será revelada públicamente en su totalidad, opera en múltiples capas:

  1. el espejo público (operación antidrogas): el propósito declarado por los Departamento de Defensa y Departamento de Estado de Estados Unidos y por la Casa Blanca, es el de una operación antidrogas en el Caribe Sur. Esta es una justificación legalmente sólida y políticamente aceptable para sus aliados;
  2. el propósito tácito (captura de altos mandos): la designación por parte de la OFAC en julio de 2025 del Cartel de los Soles (y previamente al tren de Aragua) como organización terrorista global, liderado por Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y otros, otorga un mandato de captura legal y un objetivo militar claro. La flota, con equipos de operaciones especiales, está diseñada precisamente para una misión de «extracción», es decir, la detención de objetivos de alto valor.

La presencia de una fábrica de drones iraní y de campos de entrenamiento de Hezbolá en territorio venezolano eleva la amenaza de regional a global, justificando la intervención de fuerzas especiales; la misión no sería solo desmantelar laboratorios de drogas y sembradíos, sino también neutralizar activos estratégicos de adversarios geopolíticos.

La flota de Estados Unidos no actúa en solitario, pues la operación cuenta con un apoyo tácito, y en algunos casos explícito, de una coalición de países de la región y Europa:

  • apoyo regional: los gobiernos de países como Argentina, Ecuador, México, Paraguay y Perú brindan apoyo logístico y de inteligencia, mientras la posición de Colombia y de Brasil se mantiene en un intermedio entre el rechazo a una intervención y el acompañamiento a la lucha antidrogas… Pero claro, la afinidad ideológica de Petro y de Lula con Maduro tiene un peso importante; y también habría que cuestionarse qué es lo que hace México formando parte de esa coalición;
  • apoyo europeo: se cuenta con la cooperación de países como el reino de los Países Bajos, el Reino Unido y Francia, que tienen intereses estratégicos en el Caribe y en el Atlántico medio.

La operación de la flota es, en sí misma, una pieza clave de la guerra híbrida, pues su sola presencia ya es un mensaje psicológico masivo, diseñado para:

  • generar incertidumbre y pánico en la cúpula chavista, obligándolos a cometer errores;
  • activar la «esperanza» de la población para que mantenga la presión en las calles; y
  • exacerbar las divisiones dentro de las fuerzas armadas venezolanas, entre los que apoyan al régimen y los que buscan una transición.

En todo caso no hay que perder de vista que más de 83% de los venezolanos rechaza una invasión extranjera, por lo que se enfrentan a una posición incómoda para procesar, porque la mimetización que ha logrado el chavismo con la verdadera Venezuela y sus instituciones, hace que no sea un tema fácil de asimilar por la población.

Sumado a esto la habilidad comunicacional del chavismo que sigue negando la existencia misma del Cartel de los Soles, y también del Tren de Aragua; por eso, y conscientes de la amenaza, busca por todos los medios a su alcance, contrarrestar esta operación. El tema psicológico y comunicacional es un arma de mucho peso que están usando los dos lados enfrentados; el chavismo intentará minimizar la amenaza, difundir que el «imperio» no podrá con sus fuerzas regulares e irregulares, y utilizará el miedo a una intervención y el enemigo externo, como herramienta de cohesión.

El venezolano de la calle, que ha salido (despertado) del síndrome de Estocolmo sociológico, no cree que las cosas vayan a cambiar de la noche a la mañana. Pero la llegada de la flota, que, de ser un evento comunicacional pasó a convertirse en un evento real y tangible, y que pasó de rumor conspirativo a ser algo real, admitido por los mismos jerarcas del chavismo, hace que el pueblo se mantenga expectante, y trate de presentar el mínimo flanco posible de vulnerabilidad frente a la represión, quedándose en casa y evitando exponerse.

Si bien algo así alimenta la esperanza de un cambio, la experiencia le ha quitado ingenuidad al pueblo de Venezuela:

  • el ciudadano común está preparado para seguir subyugado (o emigrar) si fuera necesario, pero listo para volver a las calles cuando María Corina se los pida… porque en ella sí confían que los va a cuidar del salvajismo del chavismo;
  • la resignación es un mecanismo de defensa para evitar la devastadora desilusión de un fracaso más… La experiencia de la Asamblea que manejó Henry Ramos, el abandono de una batalla ganadora por Henrique Capriles en 2017, y la experiencia con Juan Guaidó, los ha vuelto escépticos. Pero como les decía, con María Corina Machado es otra cosa.

La pertinencia del escenario optimista de una transición rápida y negociada depende de si esta fuerza expedicionaria logra su objetivo, y se los lleva de alguna manera, voluntaria o no. La gente lo percibe como el único camino… que no les gusta del todo, pero saben que, sin los gringos, esto no cambiará y que solo se materializará si Estados Unidos mantiene la firmeza y si el gobierno electo mantiene la cohesión.

Por otra parte, la presencia de la flota gringa hace que el escenario inocuo de estancamiento, sea menos probable, ya que el statu quo no puede mantenerse mucho tiempo con esa presión. Porque parece difícil imaginarse en Venezuela un régimen como el Corea del Norte, que sería la única forma en que el chavismo pudiera sostenerse mucho más tiempo.

Y el escenario que nadie quisiera, que es el pesimista, que lleva implícito un conflicto armado, es un riesgo que se incrementa, ante la indolencia de la cúpula chavista que se niega a reconocer que su tiempo se acabó… que quedarse solo causará más daño y dolor.

No obstante, acorralados, podrían ordenar a sus fuerzas regulares e irregulares (milicias y grupos armados) enfrentar a las fuerzas especiales que vienen embarcadas, lo cual podría desatar una escalada que debería ser detenida por la superioridad tecnológica de Estados Unidos. Lo cual sugiere que el conflicto sería corto, aunque podría resultar devastador en lo inmediato.

El chavismo, en una posición de recibir un jaque mate, tiene pocas piezas para jugar y pocos espacios para moverse, por eso lo del escenario pesimista, pues al seguir buscando las tácticas para perpetuarse previstas en el escenario Inocuo, su última opción es el caos -patear el tablero- que podría desencadenar una respuesta rápida y contundente. Dejando al escenario optimista, de salida negociada, con cada vez más baja probabilidad de ocurrencia.

Con la presencia de la flota americana desplegada y un escenario político cada vez más inestable, es evidente que Venezuela enfrenta un futuro marcado por escenarios posibles, pero igualmente probables: una transición que puede ser pacífica y ordenada, una crisis institucional que se enquista, o una escalada de enfrentamientos que agudice la confrontación.

La realidad es que el país debe prepararse para administrar escenarios complejos, que demandan prudencia, determinación y apertura al diálogo que no atrase. La situación del chavismo herido y más peligroso que nunca, y una oposición mayoritariamente siguiendo a María Corina Machado, y otros políticos alacranados sin bases que los sigan; en un entorno económico en deterioro, hace imprescindible que todos los actores actúen con visión estratégica, evitando decisiones impulsivas que puedan agravar la crisis o impedir, u obstaculizar el proceso de transición necesario.

Por todo lo anterior es que quiero reflexionar y compartir que, ante la inminencia de una transición política y económica en Venezuela, las empresas deben comenzar a prepararse para un mercado que probablemente experimentará cambios estructurales profundos.

Es fundamental que se preparen para enfrentar una mayor volatilidad en los precios, así como una cuasi anarquía que se reflejará en mayores fluctuaciones en las políticas fiscales y monetarias; y la ya anunciada apertura a inversión extranjera exigirá una gestión flexible y proactiva, que habrá que administrar con madurez, prudencia y sensibilidad del mercado, que son los clientes y los proveedores… pero también los trabajadores.

Las empresas deben fortalecer sus capacidades de gestión de riesgos, crear planes de contingencia y mejorar su eficiencia operativa, para poder adaptarse rápidamente a un entorno en transición.

La política económica deberá orientarse hacia la estabilización macroeconómica, el impulso a sectores productivos no petroleros y la creación de un marco regulatorio claro y predecible. Para ello, es imprescindible acabar con el cortoplacismo y adoptar reformas estructurales que incentiven la competencia, la productividad y la diversificación económica.

La clave será mantener una comunicación transparente con sus empleados y stakeholders, y enfocarse en la sostenibilidad y la innovación para sobrevivir y prosperar en un escenario donde las reglas del juego están por cambiar… Y ahí sí será necesaria la existencia de organizaciones empresarias serias que aporten ideas y experiencias a la construcción de la nueva Venezuela… que definitivamente deberá tener muy poco (o nada) que ver con la que estamos dejando atrás.

El actual enfoque de control centralizado, dependencia de ingresos petroleros y resistencia a reformas profundas deberá ceder espacio a una estrategia que promueva mayor apertura, flexibilización y atracción de inversión privada.  Y así no lo parezca, el cambio más difícil de lograr será el de las mentes de los empresarios y gerentes.

Solo así podrá Venezuela evitar un colapso aún mayor y sentar las bases para una recuperación sostenible. La apertura real a la inversión extranjera, la revisión de monopolios y controles excesivos, y una política arbitral que garantice la seguridad jurídica serán pasos necesarios para transitar hacia una economía más abierta y resiliente.

La victoria electoral del 28 de julio de 2024, confirmando la victoria previa de María Corina Machado el 22 de octubre de 2023, fue el inicio de una fase en la que la luz al final del camino (ya sin túnel) se ha vuelto real, aunque siga siendo peligroso… Y ese camino es el que estamos transitando hoy… cuidado con salirse a la banquina.

Recomendaciones

  •  Para el gobierno chavista (de salida): que reconozca la necesidad de un proceso de transición que garantice la estabilidad y la paz, y que promueva un espacio de diálogo interno real que permita acuerdos concretos sobre su salida, evitando acciones que puedan escalar el conflicto o deslegitimar cualquier eventual proceso de cambio. Debe priorizar la colaboración institucional y evitar decisiones unilaterales que profundicen la crisis.
  • Para el gobierno electo (liderado por Machado y González): que establezca lo antes posible una hoja de ruta clara y negociada con todos los sectores que la siguen, fije metas concretas para la transición económica, social y política, y las comunique con transparencia a la ciudadanía y a la comunidad internacional. Debe priorizar la estabilidad macroeconómica, el respeto a los derechos humanos, y la incorporación de actores políticos y sociales en un proceso que sea incluyente y pacífico. Y como decíamos en el informe anterior, estar preparados para asumir el gobierno en cualquier momento; crear equipos de diálogo local –micro diplomacia comunitaria- con líderes barriales y simpatizantes chavistas para construir confianza en el gobierno entrante.
  • Para la dirigencia empresarial (cooptada por el chavismo): que se prepare para un contexto de transición complejo y busque adaptarse rápidamente; y comprenda que debe tomar distancia del chavismo, porque el futuro será sin ellos. Y la nueva política pública, especialmente la que afecta a las empresas, cambiará drásticamente. Si se quedan del “lado oscuro de la fuerza”, no solo no ayudarán a mejorar a Venezuela y sacarla de la crisis donde la metió el chavismo, sino que será un pésimo negocio para sus empresas. Entonces: tomar distancia del chavismo ahora, y dedicarse a operar sus negocios bajo situación de turbulencia fuerte.

Vía Panampost

La relación del régimen de Nicolás Maduro con el gobierno de Donald Trump está en su peor momento en todos los aspectos. Aunque el heredero del chavismo intentó convencer al líder republicano de pasar la página del fraude cometido en las elecciones del 28 de julio del año pasado a cambio de petróleo, desde Washington solo aprovecharon la oferta del dictador para rescatar a todos los rehenes de nacionalidad estadounidense que tenían presos en Caracas para usar como fichas de cambio. Esta negociación incluyó del lado norteamericano el otorgamiento de una nueva licencia limitada a Chevron para seguir manteniendo ciertas operaciones en Venezuela –lo que fue celebrado por la dictadura como una victoria–, pero inmediatamente después vino el mayor operativo militar desplegado por el Pentágono contra el narcotráfico, poniendo la mira sobre el Cártel de los Soles. Además, en materia comercial el daño ya estaba hecho. Desde que se anunció en marzo la cancelación de la Licencia General 41 a Chevron comenzó un desplome progresivo de las exportaciones de petróleo venezolano a EEUU hasta llegar en junio a su nivel más bajo en más de dos años.

Tan solo 2,7 millones de barriles de petróleo salieron de puertos venezolanos con destino a territorio estadounidense durante todo el mes de junio, de acuerdo con los últimos datos difundidos por la Administración de Información Energética de EEUU (EIA, por sus siglas en inglés). Esto equivale a un promedio de 89.533 barriles diarios. En contraste, en mayo se enviaron 4,1 millones de barriles de crudo de Venezuela hacia EEUU, equivalentes a un promedio de 137.766 barriles diarios. Esto representa una caída de 35 % en comparación con el mes anterior.

El desplome es mayor si se toma en cuenta que en abril los despachos cerraron con un total de 5,3 millones de barriles, y en marzo –cuando se anunció la decisión de cancelar la Licencia General 41– la cifra se ubicaba en 8,1 millones. El negocio petrolero entre Chevron y PDVSA fue en ascenso durante todo 2024 hasta alcanzar en diciembre pasado 9,2 millones de barriles, consiguiendo incluso un ligero incremento en enero –mes en el que asumió Donald Trump su segundo mandato– al trepar a 9,3 millones, equivalentes a un promedio de 309.800 barriles por día, cuando en junio cayó por debajo de 100.000.

Exportaciones totales en descenso

Adicionalmente, datos de seguimiento de buques y documentos de PDVSA revisados a comienzo de este mes por la agencia de noticias Reuters indican que en julio se registró una disminución de 10 % en las exportaciones totales de petróleo venezolano, al bajar de 807.000 a 727.000 barriles diarios en comparación con el mes anterior, lo que ya adelanta que en su próximo reporte la EIA mostrará, sin duda, una caída mayor en cuanto a los despachos con destino a puertos estadounidenses.

Por el momento, los 2,7 millones de barriles de junio es la cifra más baja desde febrero de 2023, cuando los envíos a EEUU fueron de 1,6 millones, pero con la particularidad de que apenas en enero de ese año, es decir, el mes anterior, se habían reanudado las operaciones de las compañías petroleras extranjeras en Venezuela gracias a las licencias que otorgó el gobierno de Joe Biden a finales de 2022, luego de la paralización total desde junio de 2019, cuando se empezaron a aplicar las severas sanciones impuestas por Donald Trump al régimen chavista durante su primer mandato.

Por Tom O’Connor en Newsweek

El despliegue de buques de guerra por parte del presidente Donald Trump frente a la costa de Venezuela y la autorización del uso de la fuerza contra organizaciones de tráfico de drogas están alimentando especulaciones sobre una posible acción militar inminente en Sudamérica.

Sin embargo, estas medidas de la Casa Blanca también reflejan un cambio más amplio en el enfoque de política bajo el movimiento “America First” de Trump, que considera a toda América como parte de la zona de interés de Estados Unidos, una visión que recuerda a la doctrina Monroe de hace 200 años, que sirvió como base para la intervención estadounidense contra el colonialismo europeo y la expansión comunista en la región.

Con Venezuela y su líder izquierdista, el presidente Nicolás Maduro, ahora en la mira, expertos y exfuncionarios ven el amanecer de una nueva era de proyección de poder estadounidense en el hemisferio occidental.

“Esta enorme demostración de fuerza es coherente con los esfuerzos de la administración por afirmar su dominio en el hemisferio occidental, reviviendo la doctrina Monroe que declaró a la región como una esfera de influencia exclusivamente estadounidense”, dijo a Newsweek Cynthia Arnson, experta en América Latina y profesora adjunta en la Escuela de Estudios Avanzados e Internacionales de Johns Hopkins.

“Diplomacia de buques de guerra”

Arnson advirtió sobre las posibles consecuencias regionales de este enfoque, señalando que, aunque “muchas democracias latinoamericanas podrían dar la bienvenida al fin del régimen de Maduro, eso no significa que estén listas para aplaudir una versión del siglo XXI de la diplomacia de buques de guerra”.

Observadores han debatido si el reciente despliegue naval en aguas de Sudamérica y Centroamérica sería un preludio a una acción real o simplemente un gesto para enviar un mensaje a Maduro, a quien Estados Unidos acusa de complicidad en el narcotráfico.

Arnson señaló que “la utilidad de un despliegue tan grande para combatir el narcotráfico es cuestionable, aunque sin duda habrá algunas incautaciones que la administración resaltará para justificar el uso de la fuerza militar”.

Agregó: “El número de tropas desplegadas, aunque grande, no es suficiente para invadir Venezuela con el objetivo de derrocar al gobierno”.

José Cárdenas, exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional y del Departamento de Estado estadounidense con amplia experiencia en política latinoamericana, afirmó que los últimos movimientos serían mucho más que un espectáculo.

“Sería un error considerar el despliegue naval estadounidense frente a la costa venezolana como ‘negocios como siempre’ o mera puesta en escena política”, dijo Cárdenas a Newsweek. “Es demasiado grande, poderoso y costoso para eso”.

“Más bien”, agregó, “es una señal de la administración Trump de que el statu quo—Venezuela como un centro del crimen organizado transnacional y un desestabilizador regional mediante migración masiva—ya no es sostenible”.

“Créelo o sino”

Cárdenas mencionó una “amplia gama de opciones” disponibles para la administración Trump, sin llegar a una “invasión a gran escala” que podría cambiar el régimen en Venezuela.

Por ejemplo, consideró que “es probable que Estados Unidos esté en contacto con militares venezolanos no involucrados en el narcotráfico y con otros encargados de armas para advertir que, si no destituyen a Maduro, Estados Unidos está preparado para lanzar una ofensiva asimétrica que también podría afectarlos”.

“La administración Trump ha construido cuidadosamente una justificación política: esto no es un ‘cambio de régimen’ para exportar democracia a los pueblos desdichados del mundo”, dijo Cárdenas. “Es una iniciativa de seguridad nacional destinada a eliminar el flujo de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos. Main Street, EE. UU., puede identificarse con eso”.

También indicó que probablemente los planes ya estaban listos, y cualquier acción próxima serviría para enviar un mensaje a competidores de gran poder como China y Rusia, que, según funcionarios estadounidenses, han estado ganando influencia en el hemisferio occidental.

“La credibilidad, además, es la piedra angular de la política exterior de Donald Trump. Créelo o sino. No hay retroceso respecto al despliegue actual”, dijo Cárdenas. “Sin duda, los déspotas antiestadounidenses en Moscú, Pekín y otros lugares observan cuidadosamente lo que ocurre en el Caribe sur”.

Al ser consultada, la Casa Blanca remitió a Newsweek a las declaraciones de la secretaria de prensa Karoline Leavitt durante una conferencia la semana pasada.

“Lo que diré respecto a Venezuela es que el presidente Trump ha sido muy claro y consistente”, afirmó Leavitt. “Está preparado para usar todos los elementos del poder estadounidense para detener el ingreso de drogas a nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia”.

Agregó: “El régimen de Maduro no es el gobierno legítimo de Venezuela, es un cártel narco-terrorista. Y Maduro, según esta administración, no es un presidente legítimo. Es un jefe fugitivo de este cártel, acusado en Estados Unidos por tráfico de drogas al país”.

Por su parte, el Pentágono compartió con Newsweek una declaración del portavoz principal Sean Parnell:

“En el primer día de la administración Trump, el presidente emitió una orden ejecutiva designando a los cárteles de drogas como organizaciones terroristas extranjeras, identificándolos claramente como una amenaza directa para la seguridad nacional de Estados Unidos”, dijo Parnell. “Estos cárteles han participado en violencia y terror históricos en nuestro hemisferio—y en todo el mundo—desestabilizando economías y la seguridad interna de los países, además de inundar Estados Unidos con drogas mortales, criminales violentos y pandillas despiadadas”.

Agregó: “Esto requiere un esfuerzo de todo el gobierno y, mediante coordinación con socios regionales, el Departamento de Defensa jugará sin duda un papel importante para cumplir con el objetivo del presidente de eliminar la capacidad de estos cárteles de amenazar el territorio, la seguridad y la protección de Estados Unidos y su gente. Por seguridad y política, no especulamos sobre operaciones futuras”.

“Facciones en competencia”

La crisis actual no es la primera vez que Trump busca destituir a Maduro, y representa el último episodio de un deterioro de las relaciones entre Washington y Caracas, que se remonta a la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999.

Chávez, quien acusaría a EE. UU. de respaldar un breve golpe de estado en 2002, inició lo que él y sus seguidores llamaron la Revolución Bolivariana de reformas sociales y económicas, inspiradas en el líder anti-colonial español del siglo XIX, Simón Bolívar. Paradójicamente, Bolívar acogió en su tiempo la declaración de 1823 del presidente estadounidense James Monroe contra el imperialismo europeo en América.

Con el tiempo, la estrategia de Washington se volvió cada vez más intervencionista, apoyando gobiernos y rebeldes contra movimientos comunistas en América Latina durante la Guerra Fría.

El movimiento socialista de Chávez surgió de este contexto, retratando a EE. UU. como un nuevo hegemón imperialista que buscaba afirmar su influencia en la región. Inicialmente, sus políticas, respaldadas por los altos precios del petróleo, generaron un boom económico en Venezuela, pero para 2013, la mala gestión económica, el gasto público descontrolado y las sanciones minaron la estabilidad, profundizada por la caída del precio del petróleo desde 2014.

La situación política escaló nuevamente en enero de 2019, cuando la reelección de Maduro fue cuestionada y rechazada por líderes extranjeros, incluido Trump, quien inició su campaña de “máxima presión” contra Venezuela. Un intento de golpe liderado por Juan Guaidó, respaldado por EE. UU., fracasó en abril de ese año.

Al asumir en enero, Trump adoptó un enfoque distinto: envió al enviado especial Richard Grenell a Caracas para negociar la liberación de ciudadanos estadounidenses presos y asegurar la licencia para que Chevron reanudara operaciones en el país. Posteriormente, revocó y luego reinstauró dicha licencia.

Tom Shannon, diplomático de carrera y ex subsecretario de Asuntos Políticos durante la administración Trump, indicó que errores pasados probablemente influyen en el enfoque del presidente frente a los movimientos contradictorios de su segunda administración.

“Cuando decide iniciar su campaña de máxima presión en Venezuela y reconoce a Juan Guaidó como presidente interino, imponiendo sanciones secundarias sobre petróleo y gas e incluso intentando un golpe militar contra Maduro, todo esto falla. Lo hace siguiendo el consejo de asesores que resultaron equivocados”, dijo Shannon.

Venezuela, con las mayores reservas de petróleo y gas del mundo, y el control de la OFAC sobre quién puede operar en el sector energético, convierte al país en un objetivo estratégico. Empresas estadounidenses o europeas autorizadas desplazarían a competidores considerados hostiles a intereses de EE. UU., incluyendo chinos, iraníes y rusos, lo que permitiría repatriar ganancias.

Shannon señaló que la lucha por recursos no agota los intereses estadounidenses en Venezuela. La doctrina de Trump en el hemisferio incluye campañas de presión contra vecinos aliados, como Canadá y México, así como ambiciones territoriales como Groenlandia y el Canal de Panamá.

La lucha contra cárteles, desde México hasta Venezuela, también se presenta como una batalla contra la “invasión” de narcóticos, incluido el fentanilo producido con precursores exportados por China.

“Él ha dicho que usará el poder estadounidense para proteger intereses estadounidenses, sin estar atado a formalidades diplomáticas, prácticas o incluso normas internacionales”, indicó Shannon. “Cree que si eres poderoso, debes usar tu poder”.

La administración Trump busca montar una “amenaza creíble de fuerza” para que figuras opositoras y halcones en Washington presionen a las fuerzas militares venezolanas a abandonar a Maduro, aunque no se descartan acciones limitadas como las que se hicieron contra Irán en 2019.

Finalmente, la política de Trump combina despliegues militares y expansión de operaciones de empresas como Chevron, reflejando un régimen personalista con facciones competitivas, dejando la decisión final al presidente, lo que hace que la política sea impredecible e inconsistente, pero refuerza la autoridad de Trump como árbitro supremo.

Un serio revés judicial ha llegado para Trump. Un tribunal de apelaciones de EE.UU. ha declarado «ilícitos» la mayoría de los aranceles que ha impuesto al resto de países del mundo para renegociar acuerdos comerciales y que ha servido al presidente estadounidense  como herramienta de presión ante gobiernos extranjeros para obtener objetivos no necesariamente económicos.

El fallo confirma otro de un tribunal inferior y deja en pie los gravámenes hasta mitad de octubre, para dar tiempo a las partes a apelar ante el Supremo. El caso se refiere a los aranceles globales, es decir los que no afecten a sectores específicos, como por ejemplo el automotor, acero, aluminio o cobre. Según el texto de la resolución, «la ley otorga al presidente amplios poderes para tomar diversas medidas en respuesta a una emergencia nacional declarada, pero ninguna de estas acciones incluye explícitamente la facultad de imponer aranceles y otros impuestos».

Con esa decisión, el tribunal mantiene el dictamen que había emitido el pasado mes de mayo el Tribunal de Comercio de EE.UU., que también había encontrado que Trump no debió haber invocado una ley de poderes de emergencia de 1977, conocida como Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional

La corte emitió el fallo «incorrectamente», «pero saben que Estados Unidos de América ganará al final», reaccionó Trump en su plataforma Truth Social, agregando que luchará por mantener las tarifas aduaneras. «¡TODOS LOS ARANCELES SIGUEN VIGENTES!», señaló. «Ahora, con la ayuda de la Corte Suprema de Estados Unidos, los utilizaremos al servicio de nuestro país». El inquilino de la Casa Blanca viene a confirmar de esta forma que su administración apelará y la cuestión acabará en el Tribunal Supremo, donde la mayoría conservadora (seis de los nueve jueces) suele ponerse de su lado. 

El fallo, adoptado por una mayoría de 7 a 4, hace dudar sobre los acuerdos que Trump ha alcanzado con importantes socios comerciales como la Unión Europea. Igualmente, plantea la interrogante de qué pasaría con los miles de millones de dólares recaudados por Washington desde que se implementaron los aranceles si la Corte Suprema no lo respalda. La decisión pone en peligro los cálculos presupuestarios que piensa ingresar para reducir el déficit.

Antes de que el tribunal emitiera su decisión, los abogados del Estado habían enviado un pliego de advertencias sobre las posibles «consecuencias catastróficas» de un dictamen contra los aranceles . También pedían que no se paralizaran las tasas aunque se declarasen ilegales.Los letrados recordaban que Estados Unidos ya mantiene en pie acuerdos comerciales con la UE, Japón, Indonesia y Filipinas.

Las autoridades israelíes estiman que su ofensiva aérea también acabó con los doce ministros hutíes

El movimiento hutí de Yemen confirmó este sábado la muerte de su primer ministro ‘de facto’, Ahmed Ghaleb al-Rahwi, durante un ataque aéreo israelí perpetrado el pasado jueves en la capital, Saná. El ataque también afectó a varios ministros hutíes, algunos de los cuales resultaron heridos de gravedad y reciben atención médica, según un comunicado del movimiento difundido por su agencia Saba.

El presidente ‘de facto’ yemení, Mahdi al Mashat, nombró como sucesor de Al-Rahwi a Mohamed Ahmed Miftá, hasta ahora vice primer ministro. En su mensaje oficial, la Presidencia hutí expresó que “la sangre de los grandes mártires será el combustible y la motivación para continuar por el mismo camino”, y aseguró que las instituciones gubernamentales continuarán operando pese a la pérdida de liderazgo.

Fuentes de seguridad israelíes estiman que el ataque habría acabado con todo el gabinete hutí, incluidos los doce ministros subordinados, aunque este dato aún no ha sido confirmado de manera independiente.

El ministro de Defensa hutí, general Mohamed Nasser al Atifi, reafirmó la disposición de sus fuerzas para enfrentar al “enemigo sionista apoyado por Estados Unidos”, destacando que permanecen “listas a todos los niveles” para responder a futuras agresiones.

Desde 2015, los hutíes controlan la capital y partes del norte y oeste de Yemen, y han respondido a recientes ofensivas israelíes y a intervenciones de Estados Unidos y Reino Unido mediante ataques a territorio y bienes estratégicos vinculados a estos países, en el marco del conflicto regional desencadenado tras los ataques de Hamás en Gaza.

En el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, organizaciones de derechos humanos alertan que en Venezuela esta práctica se ha consolidado como una política estatal de represión contra la población civil.

Según un informe especial de Provea, entre septiembre de 2024 y mayo de 2025 se documentaron 23 casos de desaparición forzada en el marco del recrudecimiento represivo tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. Los patrones revelan que estas desapariciones han pasado de ser selectivas y de corta duración, como en 2014, a masivas y prolongadas.

Desapariciones tras las protestas post-electorales

El informe denuncia que dirigentes sociales, políticos y defensores de derechos humanos han sido detenidos arbitrariamente, incomunicados y trasladados a recintos del SEBIN, DGCIM, PNB, GNB y CICPC, donde sus familiares no obtienen información sobre su paradero ni sobre su estado físico y mental.

Los tribunales y el Ministerio Público —obligados a garantizar la ubicación inmediata de los detenidos— niegan información, omiten registrar los casos en sus sistemas automatizados y bloquean acciones de habeas corpus, violando el artículo 27 de la Constitución. Incluso, abogados de confianza son apartados de los procesos y sustituidos por defensores públicos impuestos.

Instituciones que omiten actuar

El informe responsabiliza directamente al Fiscal General, Tarek William Saab, y al Defensor del Pueblo, Alfredo Ruíz, quienes, pese a tener atribuciones legales para investigar y visitar centros de detención, se niegan sistemáticamente a recibir denuncias o realizar diligencias.

“La negativa coordinada de las instituciones constituye una política de omisión deliberada que institucionaliza la desaparición forzada como herramienta de control social”, señala el documento.

Impacto sobre las familias y las víctimas

Los familiares se ven obligados a recorrer comisarías y cuarteles en busca de información, mientras enfrentan angustia, indefensión y la imposibilidad de acceder a la justicia. La prolongada incomunicación aumenta el riesgo de que los detenidos sean sometidos a tratos crueles, tortura y violaciones graves de derechos humanos.

Con esta situación, Venezuela se aparta aún más de los estándares internacionales y profundiza un patrón de terrorismo de Estado que busca acallar la disidencia política y social.

En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega expresó su solidaridad con los familiares de las personas desaparecidas en Venezuela y su reconocimiento al trabajo de defensores de derechos humanos y abogados que los acompañan.

El ministro Espen Barth Eide respaldó las preocupaciones del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias, especialmente en relación con los casos ocurridos durante las elecciones presidenciales de julio de 2024. Subrayó que el número de casos pendientes en Venezuela casi se había duplicado, según el último informe del grupo.

Noruega también manifestó alarma por el aumento de desapariciones forzadas, el presunto uso excesivo de la fuerza contra manifestantes por parte de agentes estatales y los casos de asesinatos ilegales. Ante este escenario, instó al régimen de Nicolás Maduro a cumplir con las normas internacionales para evitar daños irreparables a las víctimas, y pidió respeto al derecho a la libertad de expresión y a la participación política pacífica de la ciudadanía.

A continuación, el comunicado íntegro:

«En este Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, Noruega expresa su solidaridad y profundo respeto por los familiares de las personas desaparecidas, así como por las organizaciones, los defensores de los derechos humanos y los abogados que apoyan a estas víctimas.

Nos hacemos eco de las preocupaciones del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias con respecto a las desapariciones asociadas con las elecciones en Venezuela, incluidas las llamadas desapariciones a corto plazo cometidas durante y alrededor de las elecciones presidenciales de julio de 2024. Observamos que el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias informa que el número de ‘casos pendientes’ en Venezuela casi se ha duplicado durante el período del último informe. Estamos alarmados por el aumento del uso de desapariciones forzadas, presuntos casos de uso excesivo de la fuerza contra manifestantes por parte de agentes del Estado y ejecuciones ilegales, entre otras violaciones.

Instamos al gobierno venezolano a cumplir con el derecho internacional para evitar daños irreparables a las víctimas, particularmente en casos de desaparición forzada. Es inaceptable el aumento del uso de la desaparición forzada como arma para silenciar a los miembros de la oposición, a los que se perciben como tales, a los activistas en favor de la democracia y a los defensores y defensoras de los derechos humanos. La violencia política debe cesar de inmediato y se debe respetar el derecho del pueblo venezolano a la libertad de expresión y a la participación política pacífica.»

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top