Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Vía Wall Street Journal

La firma del multimillonario aliado de Trump, Harry Sargeant, es la segunda petrolera estadounidense en la mira de la campaña para aislar a Caracas.

El magnate petrolero Harry Sargeant III es un donante republicano conocido por sus esfuerzos clandestinos para moderar las hostilidades entre Estados Unidos y Venezuela. El viernes, la administración Trump ordenó a su empresa comercializadora de petróleo que abandonara el país sudamericano.  Global Oil Terminals, parte de un conglomerado de Florida propiedad de Sargeant, es la segunda compañía petrolera estadounidense que pierde la autorización para trabajar en Venezuela, después de que Chevron 

recibiera un aviso similar el mes pasado.Ambas compañías tienen hasta el 27 de mayo para liquidar sus operaciones. Se sabe que Sargeant juega al golf en el club Mar-a-Lago de Trump un día y vuela a Caracas al siguiente. Ha ayudado a negociar acuerdos para profundizar la relación comercial de Estados Unidos con Venezuela, país que posee algunas de las mayores reservas mundiales de petróleo y gas. El dictador Nicolás Maduro es conocido por llamar a Sargeant » 

abuelo «. Desde que obtuvo su licencia principal en mayo de 2024, Sargeant’s Global Oil ha cargado regularmente petróleo pesado producido en el occidente de Venezuela. Parte del suministro se utiliza para pavimentar carreteras estadounidenses.

Las tres licencias de la compañía en Venezuela fueron revocadas.En una carta enviada a Global Oil y vista por The Wall Street Journal, el Departamento del Tesoro indicó que todos los pagos a entidades venezolanas deben completarse antes del miércoles.

El plazo ajustado para el pago implica un retiro más inmediato, según declaró Sargeant al Journal en un intercambio de mensajes.La administración Trump asumió el cargo en enero mostrando su voluntad de colaborar con el gobierno venezolano, rompiendo con las sanciones petroleras de “máxima presión” que Trump impuso durante su primer mandato. 

El gobierno de Biden había flexibilizado las sanciones para intentar que Maduro celebrara elecciones justas. La licencia de Chevron, emitida en 2022, fue un pilar fundamental de la estrategia del presidente Biden. Maduro celebró elecciones en julio, pero se negó a dimitir tras perderlas.

Richard Grenell, enviado especial de Trump a la Casa Blanca, voló a Caracas el 31 de enero y logró un acuerdo para que Venezuela aceptara de nuevo a los migrantes, además de traer de vuelta a casa a seis estadounidenses que habían sido detenidos en el país.

El deshielo fue fugaz 

Ahora, la administración Trump intenta nuevamente aislar a Maduro, bajo la influencia de los halcones de la política exterior, liderados por el secretario de Estado Marco Rubio.

Los ejecutivos petroleros estadounidenses han sostenido durante mucho tiempo que su salida de Venezuela invitaría a China y otros rivales estadounidenses a profundizar su presencia, un argumento que los halcones reciben con escepticismo.

Trump ha culpado al gobierno de Maduro por demorarse en aceptar de nuevo a los migrantes venezolanos. En la última década, al menos siete millones de personas han huido de las dificultades económicas y la represión política de Venezuela. 

El gobierno envió recientemente a más de 100 deportados, principalmente venezolanos, a una prisión en El Salvador, acusándolos inicialmente de pertenecer a una pandilla criminal violenta.

Posteriormente, Venezuela envió varios aviones a Honduras para recoger más deportados enviados allí por Estados Unidos, en un aparente esfuerzo de Maduro para contrarrestar la presión de los republicanos de Florida para apretar nuevamente las tuercas económicas.

A principios de marzo, el Departamento del Tesoro dio a Chevron hasta principios de abril —un plazo de 30 días , logísticamente complejo— para retirarse de Venezuela. Sin embargo, el lunes, el gobierno extendió la licencia de Chevron hasta finales de mayo. 

Para intensificar la renovada campaña de aislamiento, Trump emitió una orden ejecutiva esta semana que estipula que Estados Unidos comenzará a imponer un arancel del 25% el miércoles a cualquier país que compre petróleo venezolano.

Los compradores de crudo venezolano, incluida la empresa india Reliance Industries, ya han comenzado a retirarse. 

No estaba claro de inmediato si las compañías petroleras europeas como Repsol y Shell también habían perdido la autorización estadounidense para trabajar en Venezuela.

Por Francisco Santos

No olvide, eso sí, que la salida de Maduro y su mafia es solo el comienzo. Cuba y Nicaragua también necesitan que sus dictadores se vayan.

Qué diferencia tan brutal. Durante cuatro años nos acostumbramos a ver a funcionarios del Gobierno de Estados Unidos, principalmente a Juan González, de origen increíblemente colombiano, arrodillarse frente al dictador Nicolás Maduro o alguno de sus secuaces para pedirles concesiones mínimas que luego no cumplían. En Caracas, en Catar o en cualquier otro lugar del mundo, acordaban lo que fuera y, obviamente, solo consiguieron una cosa: la consolidación de la dictadura mafiosa.

¿Cómplices? Muchos. Los noruegos que aceptaban cualquier negociación a cambio de nada. Esas negociaciones tampoco llegaban a ninguna conclusión positiva. Eran utilizadas por Maduro para ganar tiempo y, al final, todos tan contentos. Noruega decía: “Traté de ayudar”, Maduro decía: “Traté de negociar”, mientras los presos políticos se pudrían o morían en la cárcel, la dictadura expulsaba millones de venezolanos y seguía con sus negocios criminales.

Otros personajes como el español José Luis Rodríguez Zapatero o venezolanos como Tomás Guanipa, hermano de ese héroe Juan Pablo Guanipa, que sigue dando la pelea, se prestaban para esas farsas de negociación y para esa narrativa perversa de estamos haciendo lo posible. Claro, que triste decirlo, en todas las familias hay alacranes que se prestan para obtener dividendos políticos, económicos o internacionales entregando la libertad, la democracia, los derechos humanos y, sí, la decencia de un país.

Eso cambió, y de qué manera, con la llegada de Donald Trump. Se acabó esa pleitesía con el dictador y ahora ya comenzamos a ver cómo se aprietan las tuercas, el círculo se cierra y los espacios con que los mafiosos venezolanos, y sus familias, jugaban ya no están disponibles.

La última decisión de la administración de Trump rompe todos los parámetros y cierra los vacíos de financiación que anteriores Gobiernos americanos y europeos permitían y que facilitaban la supervivencia de la cleptocracia venezolana. Al colocar un arancel del 25 por ciento a los países que le compren petróleo o gas a Venezuela, aumenta la apuesta de sanciones y encuentra una ampliación muy eficiente del círculo de afectaciones a quienes las violen.

Dos hechos ya confirman que esto va en buen camino. El primero, Reliance, la gran petrolera hindú, se desmarca del petróleo venezolano y le cierra a Venezuela uno de los principales mercados del gran comprador. La segunda, Repsol, desvía unos barcos petroleros de Venezuela a México para que carguen su producto y así se eviten esas sanciones. Muy creativa esta decisión y, por ahora, muy efectiva.

Es muy importante el trabajo de la Secretaría del Tesoro y de la OFAC, la entidad encargada de la vigilancia y seguimiento al cumplimiento de las sanciones, para atajar todas las trampas que Rusia, Catar, Turquía, China e Irán tratarán de utilizar para poder obtener petróleo venezolano. El colombiano Álex Saab, a quien el Gobierno de Joe Biden liberó de la cárcel, es quien opera gran parte de este lavado de venta de petróleo. Nuevamente, gracias, Juan Sebastián González.

Hay otro indicador que comienza a moverse y es la disparada del dólar negro y la disparidad con el dólar oficial. El dólar paralelo, así se le dice al dólar negro, hasta hace unos días tenía una diferencia de entre 5 y 10 puntos. Hoy esa diferencia es de 40 puntos, lo que genera altos costos para los ciudadanos, la economía está dolarizada y seguramente dentro de poco tiempo habrá mucho más desabastecimiento del que hay hoy en día. Si le sumamos esto a la debilidad de la cúpula mafiosa del régimen, la tormenta perfecta poco a poco se concreta.

Y lo que falta también va a ser muy importante. Trump no se va por las ramas y, cuando anunció sanciones contra Colombia por la decisión de Petro de devolver dos aviones con deportados, dejó claro el camino que se le viene a Maduro, su cleptocracia, sus alacranes y sus familiares. Las visas van a ser el siguiente paso, pero no una por una y focalizadas, sino en bloque contra todos y, en especial, contra los hijos. Ya hay mucho pánico en este alacranero, así le dicen a los que colaboran con Maduro, los que se disfrazan de oposición y trabajan para él, de viajar a Estados Unidos. Señores, doña Cilia, esto es apenas el comienzo.

Muchos de los miembros de la cleptocracia creen que sus hijos y familiares están a salvo por vivir en Europa y en América Latina. Están muy equivocados, pues esta presión, donde solo los tienen que expulsar, se viene y con toda la fuerza. País que no ayude va a ser un país que va a sufrir consecuencias comerciales y políticas. México ya lo entendió y entregó más de 20 criminales de altísimo rango dentro de la mafia mexicana que purgaban penas en su país, fueron extraditados y hoy enfrentan cárceles de máxima seguridad en Estados Unidos.

Apriete más, presidente Trump. El final está cerca. Hace unos años, en una visita del presidente Iván Duque a la Casa Blanca, en su primer periodo, usted les preguntó a todos los asistentes cuándo se caía Maduro. El único que contestó que no se caía fui yo; lo escribe John Bolton, consejero de Seguridad Nacional de entonces, en su libro.

Por eso, apriete y apriete más, que las condiciones están dadas para que se negocie una salida. No olvide, eso sí, que la salida de Maduro y su mafia es solo el comienzo. Cuba y Nicaragua también necesitan que sus dictadores se vayan.

Por Ricardo Hausmann

En agosto de 1914, los europeos no valoraban demasiado el siglo de paz que había seguido a la derrota de Napoleón en Waterloo. Como relató la historiadora Barbara W. Tuchman en su libro de 1962 Los cañones de agosto, el sentimiento público en Berlín, París, Londres y Viena se vio arrasado por una ola de euforia colectiva: una excitación febril por los beneficios esperados de una guerra mundial rápida y decisiva. El resultado fueron cuatro años de miseria y devastación.

La administración del presidente norteamericano, Donald Trump, parece impregnada de una sensación similar de bravuconería desacertada, en su ataque temerario sin tregua al orden global de seguridad y comercio que prevaleció en los últimos 80 años. Convencido de una victoria fácil e inevitable, Trump le ha declarado unilateralmente la guerra al orden de posguerra, desoyendo la lección del mariscal de campo Helmuth von Moltke el Viejo, el arquitecto militar detrás de la victoria de Prusia sobre Francia en 1870-71: ningún plan de batalla sobrevive al primer contacto con el enemigo.

A simple vista, Estados Unidos parece bien posicionado para ganar la guerra comercial de Trump contra China y socios comerciales clave como Canadá, México y la Unión Europea. En sus declaraciones públicas, Trump suele centrarse en el gran déficit comercial de bienes de Estados Unidos, que alcanzó la cifra récord de 1,2 billones de dólares en 2024. En su opinión, el déficit comercial es una prueba irrefutable de que a Estados Unidos se lo está tratando “de forma muy, muy injusta, muy mal”.

Como importa más de lo que exporta, Estados Unidos tiene más bienes extranjeros que gravar que exportaciones vulnerables a represalias. Trump pretende aprovechar esta ventaja estratégica mediante aranceles -la “palabra más hermosa en el diccionario”, como dijo alguna vez- para presionar a las empresas que operan en Canadá, México y China para que trasladen la producción a suelo estadounidense, eliminando así el déficit comercial. Dado que la mayoría de los socios comerciales de Estados Unidos dependen del acceso al mercado estadounidense, Trump cree que puede hacer valer su músculo económico y obligar a sus rivales a rendirse.

Pero el comercio no es un campo de batalla, y la influencia económica en un área no se traduce necesariamente en victorias fáciles en otras. La falla fundamental de la estrategia de Trump es que se centra en el déficit comercial de bienes e ignora el papel mucho más importante que desempeñan los servicios, la propiedad intelectual y la inversión en la economía mundial. Esta perspectiva miope hace que Estados Unidos sea vulnerable a contramedidas que podrían socavar las mismas ventajas que da por sentadas.

La crítica clásica a la agenda comercial de Trump es que, tarde o temprano, terminará reconociendo que producir bienes en Estados Unidos aumenta los costos, perjudica a los consumidores y erosiona la competitividad de las exportaciones estadounidenses. Pero este argumento pasa por alto un detalle crucial: los vínculos económicos de Estados Unidos con el resto del mundo van mucho más allá de los bienes. Los servicios y las inversiones son igual de importantes, si no más. Y si es ahí donde residen sus ventajas y posibles vulnerabilidades, hay pocas razones para que otros países enfoquen sus represalias en aranceles sobre bienes.

Cabe destacar que Estados Unidos tiene un superávit considerable en materia de servicios, que llegó a 296.000 millones de dólares en 2024, impulsado por sectores como las finanzas, las telecomunicaciones, el comercio digital, los servicios empresariales de alto valor y la concesión de licencias de patentes y derechos de autor estadounidenses. E incluso esa cifra refleja únicamente las ventas directas de Estados Unidos a clientes extranjeros. En realidad, la mayoría de las grandes empresas norteamericanas operan en el exterior a través de filiales extranjeras. En 2024, las ganancias de las operaciones en el exterior representaron 632.000 millones de dólares. Si se tienen en cuenta estas ganancias, el superávit comercial invisible de Estados Unidos se acerca al billón de dólares.

Asimismo, empresas norteamericanas como Apple, Google, Microsoft, Facebook, Nvidia, Johnson & Johnson y Tesla aprovechan su poder de mercado basado en la innovación para extraer rentas de consumidores y empresas de todo el mundo. Si estas empresas se vieran afectadas por el equivalente a un arancel, no podrían trasladar el costo a sus clientes en el exterior. Al fin y al cabo, si pudieran subir los precios sin perder ganancias, ya lo habrían hecho.

Si multiplicamos las ganancias de las empresas estadounidenses en el extranjero por 26 -la relación precio-beneficio promedio de las empresas del S&P 500-, el valor de las inversiones estadounidenses en el extranjero puede estimarse en 16,4 billones de dólares. Por el contrario, las empresas extranjeras que operan en Estados Unidos ganaron apenas 347.000 millones de dólares en 2024. En efecto, el superávit de Estados Unidos en servicios e ingresos de capital extranjero prácticamente compensa su déficit comercial en bienes. Esto hace que sus 16,4 billones de dólares en activos extranjeros sean un blanco mucho más atractivo para las represalias que los aranceles sobre las exportaciones estadounidenses.

El dominio tecnológico y de propiedad intelectual (PI) de Estados Unidos, que sustenta su gigantesco superávit de servicios y sus rentas de capital, no es casual. Tiene sus raíces en el orden internacional de posguerra, en particular en el gran acuerdo alcanzado por la comunidad internacional en 1994 durante la llamada Ronda Uruguay de negociaciones comerciales. En virtud del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS por sus siglas en inglés), los países en desarrollo se comprometieron a hacer cumplir las protecciones de la PI de las economías avanzadas a cambio de acceso a los mercados.

Como demuestran investigaciones recientes, el acuerdo sobre los TRIPS ha impuesto costos significativos a la mayoría de los países en desarrollo. Aun así, ellos lo aceptaron como el precio a pagar para ganar un mayor acceso a los mercados occidentales. Pero si ahora se considera que Estados Unidos incumple su parte del trato, ¿por qué deberían las economías emergentes cumplir con la suya? Muchos países tendrían un incentivo para cuestionar el Acuerdo sobre los TRIPS, quizás incluso coordinando esfuerzos para debilitarlo o abandonarlo por completo, poniendo en riesgo a industrias con un uso intensivo de PI como la tecnológica, la farmacéutica y la del entretenimiento.

Mientras el debate en Estados Unidos y en el extranjero se centra en los aranceles y su impacto en los precios y las exportaciones, otros países pronto empezarán a preguntarse si proteger los activos económicos más valiosos de Estados Unidos -su propiedad intelectual y los mecanismos globales que permiten monetizarla- sigue beneficiando sus intereses. Cuando esas protecciones empiecen a erosionarse, tal vez -sólo tal vez- Trump y sus acólitos comprendan que, después de todo, el orden multilateral no era tan injusto, y que tal vez no valga la pena derribarlo.

Este artículo se publicó originalmente en Project Syndicate el 25 de marzo de 2025

El violento sismo de magnitud 7,7 que sacudió el centro-norte de Birmania (Myanmar) es el más grave de los ocurridos en el país en este siglo.

El terremoto de magnitud 7,7 ocurrido el viernes en Birmania (Myanmar) ha causado hasta el momento más de 1.000 muertos y roza los 2.400 heridos, según un nuevo balance de la junta militar emitido este sábado (29.03.2025).

En un comunicado, el equipo de comunicación de la junta cifra en 1.002 los muertos por el sismo del viernes, que también se cobró al menos diez vidas en Bangkok, capital de la vecina Tailandia, y es el más grave de los registrados en el país en este siglo.

El temblor ocurrió a las 12:50 hora local en Birmania, a 10 km de profundidad y con epicentro situado a unos 17 km de Mandalay, la segunda ciudad del país asiático, que tiene 1,2 millones de habitantes y está 270 km al norte de la capital, Naipyidó.

También se percibió con intensidad en Bangkok y en la zona, a más de 600 km de distancia, así como en varias ciudades de la provincia china de Yunnan (sur).

El terremoto estuvo seguido por cuatro réplicas, la primera de ellas de intensidad 6,4 y por tres más moderadas de 4,6, 4,6 y 4,5.

La junta militar birmana, que detenta el poder desde el golpe de Estado de 2021, cifró en 200 muertos y 730 heridos las víctimas del sismo, además de severas afectaciones en las infraestructuras y telecomunicaciones.

Además, fuentes sobre el terreno aseguran que el Ejército informó a organizaciones internacionales de otros 39 muertos en el estado de Shan, fronterizo con China.

Fuentes humanitarias locales hablan de edificios y puentes derrumbados y de un monasterio que colapsó y en el que quedaron atrapados 20 niños. Las zonas más afectadas no tienen electricidad.

En la capital de Tailandia, Bangkok, al menos hay 10 personas fallecidas, 16 heridas y más de 100 desaparecidas por el colapso de tres edificios en construcción.

En China, donde el sismo también se notó en una de sus provincias del sur, Yunnan, los daños reportados son menores, con dos heridos leves.

DW

Vedr también:

Vía lapatilla

La Organización Meteorológica Mundial (WMO por sus siglas en inglés) confirmó este viernes la desaparición del glaciar sobre el pico Humboldt en el estado Mérida, Venezuela, luego de la publicación de su informe sobre el “Estado del clima en América Latina y el Caribe 2024”.

Después de Eslovenia, Venezuela lamentablemente se convirtió en el segundo país del mundo en perder por completo sus glaciares en la edad moderna.

A continuación, un resumen del informe ofrecido por la WMO en su página web:

“Glaciares moribundos, huracanes excepcionales, incendios forestales sin precedentes, sequías extenuantes y crecidas mortales dejaron una profunda huella en el tejido socioeconómico de América Latina y el Caribe en 2024, porque incluso mucho después de que desaparecieran de los titulares de los medios de comunicación, esos fenómenos siguieron causando estragos. Fue el año más cálido o el segundo año más cálido del que se tiene constancia.

Cabe destacar los efectos en los glaciares, que fueron una víctima sumamente manifiesta del aumento de las temperaturas. Con la desaparición del Humboldt, su último glaciar, la República Bolivariana de Venezuela se convirtió en el segundo país del mundo en perder todos sus glaciares.

Otro motivo de esperanza en el marco de un informe que, nuevamente, presenta una realidad desoladora fue el papel cada vez más importante de las energías renovables, que representaron cerca del 69 % de la matriz energética de la región. Las energías solar y eólica experimentaron un notable aumento del 30 % en términos de capacidad y generación respecto a 2023.

El informe sobre el estado del clima en América Latina y el Caribe se presentó en una reunión de una Asociación Regional de la OMM celebrada en El Salvador con el fin de fundamentar decisiones en favor de la mitigación del cambio climático, la adaptación a sus efectos y la gestión de riesgos a escala regional. Incorpora aportaciones de los SMHN, de asociados de las Naciones Unidas y de ámbito regional, del mundo académico y de la investigación, y de expertos a título individual.

La publicación se acompaña de múltiples gráficos interactivos y de un tablero donde se consignan los eventos extremos acaecidos, y complementa el emblemático informe de la OMM sobre el estado del clima mundial, que se publicó el 19 de marzo.”

La crisis económica se solucionará cuando Maduro salga de Miraflores”, así de diáfano fue el dirigente liberal, Omar González Moreno.

El activista de Vente Venezuela indicó que la permanencia de Maduro en el poder es la causa de la inmensa mayoría de los males de los venezolanos.

Dijo que el alza del dólar en las últimas semanas es un ejemplo del colapso económico causada por un socialismo degradante que se empeña en sostenerse en el poder. 

Indicó que mientras el dólar paralelo supera los Bs 110, el salario mínimo del venezolano, junto con las y pensiones, sigue estancado en 130 bolívares. 

“Esto se resume en una sola frase: socialismo es hambre”, sentenció el dirigente del partido de María Corina Machado.

Sin salida

El dirigente liberal asilado en la embajada Argentina en Caracas aseguró que Maduro se encuentra sin salida en el área financiera, debido a las medidas arancelarias dictadas por Estados Unidos a todos aquellos países que compren petróleo venezolano.

“China y la India metieron un frenazo en su deseo de comprarle petróleo al régimen de Maduro, esto por temor a las medidas de Washington. Los gobiernos e hindú, unos de los mayores compradores del crudo venezolano, detiene la compra de petróleo ya que podría ser muy golpeada por  el 25% de aranceles anunciado por EEUU”.

Mencionó que Maduro sabe que sin esos recursos petroleros tiene en “puerta una grave crisis económica que puede ser su fin en el gobierno”.

Menos remesas

Agregó que la situación se aprieta mucho más debido a la merma de los ingresos por motivos de remesas internacionales.

“Lo que sucede con los venezolanos en el exterior, afecta la estabilidad interna. Pues, la caída del número de remesas también implica un desajuste. Sin duda, que mientras Maduro esté en el poder no hay solución a la crisis económica nacional”, concluyó González Moreno.

Por Benjamín Tripier

Venezuela debe capitalizar la experiencia local, regional e internacional, en un proceso pendular de privatizar/no privatizar. El enfoque del caso a caso debería salir de esa experiencia; hay que evitar comenzar de nuevo, tratando de no repetir los errores del pasado, y minimizar la comisión de otros nuevos, utilizando la experiencia reciente de otros países del área, además del proceso que está ocurriendo en Argentina, y el que va a comenzar en Estados Unidos.

Nuestro país necesita más que nunca que el proceso de venta de las empresas donde el Estado tiene alguna participación, comience, sea exitoso, y produzca resultados que nos ayuden a terminar de despegar.

Venezuela se enfrenta a un proceso de cambio que hay que gerenciar a través de una estrategia de comunicación, divulgación e información, sobre los beneficios (y los riesgos) de la privatización, la cual contribuya a que la población, en su totalidad, comprenda su urgencia y necesidad; y de esa manera, convertirse en un elemento de presión sobre los tomadores de decisiones los cuales hasta ahora solo han recibido presión por parte de los sectores que ven en la privatización la pérdida de privilegios y ventajas individuales, frente al bienestar colectivo.

Un aspecto importante para entender el fenómeno de la privatización, es tomar conciencia de que un Estado debería ocuparse solamente de crear el ambiente propicio para el desenvolvimiento de la actividad privada, ya sea ésta lucrativa o sin fines de lucro; y en cuanto a lo lucrativo, el Estado no debería involucrarse, sino que debería lograr su financiamiento solo a través de los impuestos y tasas para su manejo corriente y operativo (salud, educación, justicia y seguridad); y apalancarse con endeudamiento, solo para proyectos concretos de infraestructura.

Si bien un país debería ir a la privatización por un principio de división de las actividades como el mencionado anteriormente, entre los detonantes más frecuentes que la impulsan, está el déficit fiscal primero, y el déficit de cada empresa en particular después (esto no quiere decir que una empresa pública superavitaria no deba ser privatizada; todo lo contrario, debería ser la parte atractiva de la cartera de privatizaciones).

Un aprendizaje importante que deberíamos tener a estas alturas (luego de sufrir 26 años de chavismo y de casi 70 de estatismo), es que a la privatización no conviene ir con un criterio único y lineal que abarque por igual a todas las empresas sujetas al proceso. Sino que habría que ir con un criterio amplio y flexible que permita que, en cada caso, haya un método diferente y propio de privatización; una manera diferente de aproximarse al mercado de cada empresa en particular, así como un destino específico para los ingresos provenientes de cada venta.

Nunca más un pote o un fondo… todo atomizado y caso a caso.

En el caso de aproximarse linealmente al proceso, no solo estaríamos frente a un enfoque fiscalista orientado al flujo de caja, sino que muy posiblemente se presentaría la situación de buenas ventas en un caso y malas ventas en el otro.

Al proceso de privatización habría que entrar por la puerta de la flexibilidad y de la focalización caso a caso; todo debe ser parte de una estrategia que considere la situación de los mercados, la oportunidad, el riesgo país, las ventajas y diferenciaciones competitivas de industria, y por supuesto, la competitividad de la empresa a ser privatizada (tecnología, situación geográfica, productos y potencialidades). En ese mismo orden de ideas, los métodos para negociar y aceptar pagos deberían ser en cada caso diferentes. La experiencia en otros países ha mostrado que en algunos casos se paga con dinero, en otros con deuda, y en otros simplemente se entrega la empresa, pues no hay quien pague por ella.

No obstante que para el país no es nueva la discusión sobre la necesidad de privatizar, y se podría pensar que ya hay una alineación conceptual favorable, la realidad es que aún hay dudas fuertes en los ambientes de decisión, sobre si privatizar o no; así como sobre qué privatizar y qué no; y de las que sí, cuales privatizar primero. Estas dudas no siempre son explícitas, sino que en general se reflejan a través del entrabamiento del proceso y de las dilaciones y posposiciones.

Se señalan como argumento, casos de otros países en los cuales luego de haber privatizado todas las empresas públicas, el país tiene más deuda externa que antes de la privatización, el desempleo se ha incrementado y la recesión se ha hecho presente. Cabe comentar que la privatización no es necesariamente la causa de estos problemas; sino que por el contrario posiblemente haya evitado que la situación sea aún más grave.

Hay que considerar que una empresa pública privatizada, ya no pesa sobre el presupuesto de gastos, sino que por el contrario debe ser parte del presupuesto de ingresos a través de la tributación. Y en cuanto a lo del desempleo, en casi todos los casos lo único que se hizo fue soltar el lastre del clientelismo político manteniendo empleados solamente aquellos trabajadores que realmente aportaban valor a la empresa. Y cuando se habla de recesión en Latinoamérica hoy en día, su origen está lejos de ser atribuible a la privatización por sí sola.

El caso de la deuda externa sí tiene más relación, pues gran parte del déficit acumulado por las empresas del estado, se financió vía el endeudamiento; por lo cual una primera aplicación de los ingresos por privatización debería ser para pagar la alícuota de la deuda que cada empresa causó. Y la diferencia, si la hay, debería ir a programas sociales que ayuden a manejar la transición y transformación del recurso humano en su tránsito hacia la productividad y su reinserción en el sector privado.

La privatización es solo una parte de una estrategia global de nación a través de la cual se busca que el Estado funcione mejor y preste mejores servicios. La cual debe ser acompañada de un proceso fuerte de reducción del aparato estatal (del cual las empresas públicas son solo una parte), así como de una política económica que imponga disciplina en el gasto público, y controle la emisión monetaria.

Hoy el país cuenta con suficiente gente con experiencia -adentro y afuera de las fronteras- como para enfrentar el proceso en forma sólida y con planes realistas; asimismo cuenta con una discusión ya avanzada, y sobre la cual no debería volverse. Aun reconociendo el piso político que requiere la decisión, los procesos son técnicos, y necesitan de experiencia técnica.

Una buena estrategia de divulgación e información, sin duda contribuirá por un lado a clarificar ante el gran público cuál es la situación real de las privatizaciones, y por el otro contribuirá a manejar las resistencias naturales y forzadas que todo proceso de cambio genera. Además, permitirá crear el ambiente para que el proceso se conduzca con la precisión que la tarea requiere.

Noticias destacadas

  • Bloomberg: Reliance suspende la compra de petróleo venezolano tras el arancel de 25% de Trump (es razonable… es muy poco petróleo para poner en riesgo un negocio mayor). El Nuevo Herald: Amenaza de aranceles por parte de Trump espantan a compradores de petróleo venezolano.
  • Tal Cual: La divisa norteamericana en el mercado paralelo ha aumentado en 29,26% en el último mes, al pasar de 79,62 a 102,92 bolívares por dólar, mientras que la tasa oficial de cambio fijada por el Banco Central de Venezuela alcanzó los Bs 68,69.
  • La Ceiba: El gigantesco diferencial cambiario hace que los pocos dólares disponibles que tiene el BCV sean “comprados” por testaferros de Maduro, enchufados y vivarachos, a la tasa oficial de 68,69 bolívares, para voltearse y venderlos el mismo día a 102, embolsillándose una ganancia diaria del 50%.
  • Efecto Cocuyo: El salario mínimo de 130 bolívares es apenas 1,26 dólares si se hace la comparación con el paralelo.
  • El País. La desconfianza hacia Estados Unidos se extiende al flanco monetario: el BCE se prepara para el peor escenario con Trump. Según Reuters, funcionarios del Eurobanco están analizando qué ocurriría si la Reserva Federal cortara la línea de liquidez en dólares durante una crisis.
  • Netanyahu: «si no liberan a los rehenes, ocuparemos territorios». El premier enfrenta duras críticas de la oposición en el Parlamento.
  • EFE: Rusia y Ucrania se acusan mutuamente de violar la tregua energética acordada en Riad.
  • Bloomberg: Trump considera que Putin está evitando un acuerdo concreto sobre el alto al fuego.

Lo que no fue noticia (y debería serlo)   

  • Que el daño más grande que está causando Trump en sus primeros 60 días de gobierno, es a su propio país, afectándole el activo más valioso que tiene que es la credibilidad. Un good boy haciendo cosas de bad boy, terminará siendo percibido como un bad boy.
  • Ni que, según información de migraciones, desde agosto de 2024, entraron legalmente y por vía aérea, entre 700 y 800 venezolanos por mes en la Argentina. Junto con España podría convertirse en el destino alternativo de los venezolanos rechazados en EEUU; pero claro… solo por avión… porque las otras fronteras ya están en alerta por lo del tren de Aragua.
  • O que cada vez está más claro quiénes son los analistas y encuestadores que impulsan la permanencia del gobierno de facto. Unos de una manera burda, mientras otros con guabineo; pero queda claro que quien duda, colabora… y quien colabora, es cómplice. Y eso será recordado cuando ocurra el cambio que será más pronto de lo que se imaginan; porque esto no da para más, y se está desmoronando.
  • Tampoco que en un webinar que dicté el día de ayer, pronostiqué para finales de 2025 una caída sustancial del PIB en el orden del 3,5 al 5% (excepto alimentos, laboratorios y tecnología), inflación entre 150 y 200% (efecto de resorte apretado, y prevalece el componente de falta de oferta). Tipo de cambio siguiendo el patrón cuasi asintótico, terminará por encima de los 200 bolívares por dólar. Hay muchos what if que hacen que cualquier escenario pueda convertirse en un piso, pero nunca en un techo… para el desastre que estamos comenzando a vivir, “el cielo es el límite”.

Por Antonio de la Cruz

En el laberinto de contradicciones que sostiene al régimen venezolano, las salidas se van cerrando una a una. El cerco diplomático, económico y legal que enfrenta Nicolás Maduro ya no es retórico: es operativo, silencioso y, en muchos frentes, eficaz. Lejos de la propaganda oficial, lo que ocurre hoy en Venezuela y su entorno no es la prolongación de una dictadura resistente, sino el reflejo de un poder que cede ante la presión y sin soluciones a corto plazo.

La investigación de la Fiscalía chilena ha establecido que la organización criminal conocida como el Tren de Aragua —surgida en Venezuela bajo el amparo de autoridades regionales chavistas— ha operado en el extranjero con instrucciones directas desde la cúpula que tiene secuestrado el país. En concreto, se acusa a Diosdado Cabello de haber ordenado el asesinato del teniente venezolano Ronald Ojeda en Santiago de Chile. Esta vinculación directa entre el crimen organizado y las más altas esferas del cabello-madurismo deja al descubierto una verdad que muchos gobiernos ya habían intuido: el régimen no solo maneja la criminalidad, sino que la utiliza como instrumento de control y expansión.

A esta evidencia se suma un fenómeno de enorme impacto regional: la migración venezolana. Millones de ciudadanos huyen de la miseria y de la represión, y algunos terminan atrapados en redes de tráfico de personas controladas por las mismas estructuras criminales ligadas al cabello-madurismo. No es un fenómeno aislado, sino una consecuencia lógica de un Estado mafioso, colapsado.

El resultado es devastador: miles de venezolanos endeudados por el viaje al Norte y vulnerables, mientras en Washington crece la narrativa que asocia esta migración con riesgos de seguridad nacional.

En este contexto, la empresa Chevron logró una prórroga hasta el 27 de mayo para la liquidación de sus operaciones en Venezuela gracias al lobby petrolero que apeló al pragmatismo político de Washington. Sin embargo, esta continuidad no significa un salvavidas para el régimen, sino una nueva forma de condicionamiento. Estados Unidos está exigiendo, a cambio de cada permiso comercial, concesiones concretas por parte de Maduro: aceptar vuelos de deportación de migrantes, limitar ingresos por exportación de crudo y someter su comercio a fiscalización.

El golpe más reciente no viene desde América, sino desde Asia. Las llamadas “refinerías cafeteras” chinas y la india Reliance, que negocian petróleo venezolano a precios con descuento, han detenido sus compras para abril ante la amenaza del nuevo arancel estadounidense de 25% a los productos de esos países. El mensaje es claro: quien mantenga relaciones con el régimen bolivariano se verá obligado a pagar aranceles en todas sus transacciones comerciales con Estados Unidos a partir del 2 de abril. Y el efecto ya se nota.

Mientras tanto, Rusia —uno de los principales aliados de Maduro en los últimos años— atraviesa un nuevo capítulo en sus negociaciones con Ucrania, facilitadas por Estados Unidos. Para Moscú, Maduro ya no es un aliado prioritario, sino un problema menor en una partida más grande. La pérdida de respaldo de Putin debilita aún más la ya erosionada posición internacional del régimen.

Todo esto ocurre mientras en Venezuela sigue ignorándose la voluntad popular. El 28 de julio de 2024, los venezolanos votaron masivamente por un cambio de gobierno. Pero Maduro, desconociendo ese resultado, permanece atrincherado en el Palacio de Miraflores.

La comunidad internacional, aunque no actúe siempre con celeridad, ha comenzado a responder con inteligencia. No se trata de sanciones abstractas, sino de medidas concretas que exponen las contradicciones del régimen y obligan a tomar decisiones incómodas. Maduro cede porque ya no tiene margen. Acepta condiciones que antes rechazaba. Recibe vuelos que prometió no aceptar. Depende de aliados que ya no garantizan lealtad.

El poder del chavismo-madurismo, que durante años se sostuvo en la narrativa del antiimperialismo y el control territorial, enfrenta ahora una dinámica diferente: una red de presiones que no hace ruido, pero es constante. El desgaste no es inmediato, pero es irreversible.

Y en el centro de todo, la verdad más simple: el pueblo venezolano ya decidió. Lo hizo en las urnas, con claridad. Lo demás es ocupación del poder. Y cada día, mantenerla cuesta más.

Por Leonardo Coutinho

¿Quién no ha oído alguna vez que Estados Unidos es el sheriff del mundo? Hoy, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva recurrió a la idea de criticar a su homólogo estadounidense. Desde Japón, donde realizó un viaje con su esposa y comitiva, Lula dice que Donald Trump no es el sheriff del mundo.

Lo que Lula no entendió fue que Trump no quería ser sheriff de nada. De hecho, al reducir su administración, Estados Unidos está abdicando de ese papel.

Durante décadas, Estados Unidos ha luchado por intervenir en conflictos internacionales, promover la democracia y mantener una presencia militar significativa en varias regiones.

Esta postura, basada en la creencia de que la seguridad y los valores estadounidenses se fortalecerían con un orden mundial estable alineado con sus intereses, caracterizó la política exterior estadounidense en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, bajo la administración de Donald Trump, ha habido un cambio en este enfoque. La política exterior estadounidense comienza a reflejar los principios del realismo en las relaciones internacionales, una teoría que enfatiza la anarquía del sistema internacional y busca incesantemente el poder como medio para garantizar la supervivencia de los Estados a través de la búsqueda de intereses nacionales primarios.

Tal vez nada resuma mejor esta perspectiva realista que una publicación en la Plataforma X hecha por el Embajador Christopher Landau, el mismo día en que asumió el cargo de Secretario de Estado Adjunto. En las últimas décadas, la comunidad de política exterior estadounidense parece haber olvidado estas cinco simples palabras. No todo lo que sucede en cualquier parte del mundo es asunto nuestro, y una diplomacia eficaz implica definir claramente qué es asunto nuestro y qué no. La ausencia de restricciones es el enemigo de la diplomacia.

Esta declaración fue acompañada de una imagen con la frase “No es asunto nuestro”, para resaltar un cambio significativo en la postura estadounidense, indicando una preferencia por no intervenir en asuntos que no afecten directamente sus intereses nacionales.

Landau no es el primero en decir esto. En febero, Richard Grenell –quien fue enviado por Donald Trump a negociaciones espinosas a raíz de la liberación de rehenes estadounidenses en Venezuela– dijo que el presidente estadounidense no busca cambiar regímenes en ninguna parte del mundo, citando a Nicolás Maduro como ejemplo. Una ducha fría para muchos que esperaban que Trump usara la fuerza para derrocar a Maduro y su pandilla.

En Washington, el sentimiento general es que, según Trump, la política exterior estadounidense buscará orientarse hacia el mundo que tememos en lugar del que idealizamos.

Por lo tanto, lo que se puede esperar es que, a pesar del hiperrealismo de Trump, Estados Unidos deba priorizar su propia seguridad e intereses, de modo que la moral y las ideas universales pasen a ser secundarias frente a las necesidades pragmáticas de supervivencia y fortalecimiento del Estado. En resumen, ese es el significado de “American First”.

Lo más inusual es que las mismas personas que siempre se han quejado de que Estados Unidos actúa como el sheriff del mundo ahora se quejan de que el país abdica de ese papel.

La administración Trump renunciará a los compromisos multilaterales y al intervencionismo, centrándose exclusivamente en acciones que brinden beneficios tangibles e inmediatos a Estados Unidos.

Ejemplos de ello son la retirada de acuerdos internacionales como el Acuerdo de París sobre el cambio climático, la renegociación de tratados comerciales considerados desfavorables, el fin de USAID, el cierre de la Voz de América y la retirada de la Organización Mundial de la Salud.

En su más reciente declaración, el secretario de Estado de Estados Unidos destacó que el país no va a verter miles de millones de dólares en el mundo. “Estados Unidos brindará asistencia exterior de una manera que esté estratégicamente alineada con nuestras prioridades de política exterior y las prioridades de nuestros países anfitriones”.

Este cambio de postura plantea preguntas sobre sus implicaciones para el orden mundial. Al renunciar al papel de “sheriff mundial” y a algunos de los importantes instrumentos de poder blando de Estados Unidos, deja un vacío de poder que será llenado por otras potencias, alterando los equilibrios geopolíticos y potencialmente aumentando la inestabilidad en regiones anteriormente afectadas por la influencia estadounidense.

China no perderá esta oportunidad.

Este articulo se publicó originalmente en Gazeta do Povo el 27 de marzo de 2025. Traducción del portugués por Google Translate

Vía CNBC

Los ejecutivos petroleros emitieron duras críticas a las políticas del presidente Donald Trump en respuestas anónimas a una encuesta del Banco de la Reserva Federal de Dallas

Los ejecutivos petroleros advierten que los aranceles del presidente Donald Trump y su mensaje de “perfora, nene, perfora” han creado incertidumbre en los mercados energéticos que ya está afectando la inversión.

Los ejecutivos, protegidos por el anonimato, criticaron sin rodeos a Trump en sus respuestas a una encuesta realizada por el Banco de la Reserva Federal de Dallas del 12 al 20 de marzo.

“El caos de la administración es un desastre para los mercados de materias primas”, dijo un ejecutivo. “‘Perfora, perfora, perfora’ es nada menos que un mito y un grito de guerra populista. La política arancelaria es imposible de predecir para nosotros y no tiene un objetivo claro. Queremos más estabilidad”.

Varios ejecutivos dijeron que los aranceles al acero de Trump están aumentando sus costos, lo que dificulta la planificación de proyectos futuros.

“La incertidumbre en torno a todo ha aumentado drásticamente durante el último trimestre”, dijo otro ejecutivo. “Planificar nuevos desarrollos es extremadamente difícil ahora mismo debido a la incertidumbre en torno a los productos de acero”.

También criticaron la sugerencia de asesores de la Casa Blanca, como Peter Navarro, de que la agenda “perforar, perforar, perforar” de Trump pretende hacer bajar los precios del petróleo a 50 dólares por barril para combatir la inflación.

“La amenaza de la administración de un precio del petróleo de 50 dólares ha obligado a nuestra empresa a reducir sus gastos de capital para 2025 y 2026”, declaró un ejecutivo. “La idea de ‘perforar, perforar, perforar’ no funciona con petróleo a 50 dólares por barril. Se abandonarán las plataformas petroleras, el empleo en la industria petrolera disminuirá y la producción petrolera estadounidense disminuirá, como ocurrió durante la COVID-19”.

CNBC ha pedido comentarios a la Casa Blanca.

La Encuesta de Energía de la Reserva Federal de Dallas se realiza trimestralmente y participan unas 200 empresas. La encuesta abarca operadores de Texas, el sur de Nuevo México y el norte de Luisiana.

Las duras críticas en la encuesta de la Reserva Federal de Dallas contrastaron con los comentarios públicos que hicieron las principales compañías petroleras en la gran conferencia energética de la industria en Houston a principios de este mes.

Los ejecutivos elogiaron principalmente al equipo de energía de Trump durante el evento y acogieron con agrado el enfoque de la administración en aumentar los arrendamientos y reducir la burocracia en torno a los permisos.

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