Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El panelista argentino del programa “Guarimba Digital”, Gastón Levar, denunció este miércoles la persecución contra una de las mujeres que exigen la liberación de los presos políticos en Zona 7, sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Boleíta, estado Miranda.

La Patilla

A través de una publicación en su cuenta en X, Levar alertó que la ciudadana se trasladaba en moto por la autopista Francisco Fajardo cuando era seguida por otros vehículos.

“Alerta: Genesis nos reporta en vivo que están siendo perseguidos en estos momentos luego de hostigamientos en Zona 7. Las familias en Venezuela son los verdaderos héroes de todo esto”, escribió.

El incidente habría ocurrido en medio de una creciente tensión en torno a la protesta de familiares de presos políticos, quienes desde hace días mantienen una huelga de hambre en las afueras de la sede policial, exigiendo la atención médica y la liberación de sus seres queridos, después de que varias excarcelaciones prometidas por el chavismo no se materializaran.

¿Está Latinoamérica entregando su soberanía a China? Alejandro Peña Esclusa, el hombre que predijo la caída de Venezuela, revela cómo el gigante asiático y el Foro de São Paulo están rediseñando nuestra región.

Líderes del Mundo Hispano

En esta entrevista exclusiva para Líderes del Mundo Hispano, analizamos el avance geopolítico de China en sectores estratégicos: litio, puertos y energía.

Basado en sus recientes informes para GIS y su experiencia como asesor de la Fundación Disenso y el Centro de Derechos Fundamentales de Hungría, Peña Esclusa nos alerta sobre una nueva forma de colonización.

Puntos clave de esta entrevista:

  • La «Trampa de la Deuda»: Cómo China financia regímenes autoritarios.
  • Del Foro de São Paulo a la influencia de Beijing: La evolución de la red.
  • ¿Por qué las próximas elecciones en la región están en riesgo?
  • ¿Se puede revertir el efecto del Foro de Sao Paulo?
  • Cuba, Nicaragua y regímenes socialistas en manos de China

En algunas estaciones de servicio de Caracas, usuarios reportan la venta de gasolina premium de 97 octanos a un costo de 1 dólar por litro.

Venevisión

Se trata de seis estaciones ubicadas en El Hatillo, Terrazas del Club Hípico, Tamanaco, Blandín, La Floresta y Altamira, las cuales comenzaron a suministrar este combustible a partir del pasado lunes 16 de febrero.

De acuerdo con información obtenida de propietarios de estas estaciones de servicio, la medida formaría parte de un plan piloto implementado por Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Según lo indicado por los encargados consultados, el combustible premium es 100% refinado en Venezuela y cuenta con aditivos importados que permiten elevar su octanaje. Asimismo, precisaron que el pago se realiza exclusivamente en divisas en efectivo.

Los surtidores de estas seis estaciones ya estarían programados para el despacho del combustible de 97 octanos bajo esta modalidad de cobro, siendo estos establecimientos los únicos en la ciudad capital donde se aplica actualmente el plan piloto.

El 18 de enero de hace 40 años, Arístides Calvani, su esposa Adelita, luchadora social y ex alcaldesa de Caracas, sus hijas Graciela y Marielena, junto con otras 92 personas, encontraron el fin de su vida terrenal al estrellarse un avión en la selva guatemalteca, no muy lejos del mítico Tikal.

Como Embajador de Venezuela en Guatemala (1990-1997), inicié, junto con el presidente guatemalteco Ramiro de León Carpio, quien había perdido un primo muy querido en ese incidente, el proceso de convertir 104 hectáreas, aproximadamente, que rodean el trágico paraje, en un parque ecológico-conmemorativo, con el nombre de Arístides y Adelita Calvani. La iniciativa fue acogida con entusiasmo por el presidente Rafael Caldera y el siguiente presidente guatemalteco, Álvaro Arzú.

En el propio lugar del accidente se erigió un monumento-capilla, obra del arquitecto guatemalteco Augusto De la Riva, que contiene un altorrelieve en bronce del escultor venezolano Manuel De La Fuente. Los presidentes Caldera y Arzú inauguraron el parque el 8 de febrero de 1997, con la presencia de los expresidentes constitucionales de Guatemala De León Carpio y Cerezo. Calvani había viajado a Guatemala para asistir a la toma de posesión del democristiano Vinicio Cerezo, primer presidente democrático después de décadas de dictaduras.

Al respecto, el presidente Arzú, en su discurso en la inauguración del parque, mencionó que “Calvani había venido para el traspaso de poderes que marcó el rumbo de nuestra reconstitución democrática actual. Pero reflexionando en los inescrutables designios del Supremo Creador, podemos pensar que también la muerte en nuestro suelo de ese insigne estadista, político y académico venezolano, vino igualmente a fecundar la ruta de la pacificación de Centro América que se encontraba en aquellos momentos al borde de una guerra regional”.

Calvani, como Canciller de Venezuela durante el primer gobierno de Rafael Caldera y posteriormente como secretario general de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), trabajó intensamente por la democratización de Centroamérica, no sólo con los partidos de inspiración socialcristiana, sino sistema político éticamente superior porque está basado en la centralidad y dignidad de la persona humana c con todos los partidos y grupos democráticos, y puso un especial énfasis en relacionarse con los grupos y sectores no tan democráticos. En efecto Calvani creía que, para establecer la democracia en América Central había que empezar por democratizar a los no demócratas.

Para Calvani la democracia es unomo ser libre y responsable de sus actos. Es el sistema más abierto hacia su entorno, que permite con más facilidad la autocorrección. Al permitir el reemplazo incruento y legítimo de los gobernantes, tiende a asegurar una estabilidad civilizada. Calvani concebía a la democracia como un proceso continuo de democratización. Al respecto, acostumbraba decir:” la democracia hay que establecerla donde no la hay, hay que consolidarla donde ya se ha establecido, y hay que perfeccionarla cuando ya se ha consolidado”. La democracia, por tanto, ni es ni será nunca perfecta, pero siempre será perfectible. No es el paraíso terrenal donde se solucionan todos los problemas, sino humildemente la mejor forma que la humanidad civilizada ha encontrado para convivir políticamente y tratar de buscar, entre todos y sin matarnos, la solución a los problemas de la sociedad, una sociedad, como decía Calvani, que está al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la sociedad.

Guyana aseguró este miércoles 18 de febrero que continuará «defendiendo su soberanía e integridad territorial por medios legítimos y pacíficos» y que confía en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para resolver la disputa con Venezuela por la región fronteriza del Esequibo.

EFE

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Guyana exhortó en un comunicado a Venezuela a renovar su compromiso con el derecho internacional, respetar el proceso judicial en curso ante la CIJ y «abstenerse de realizar acciones o declaraciones que puedan socavar la paz y la estabilidad en la región».

También reafirmó su compromiso inquebrantable con «la coexistencia pacífica, el respeto mutuo entre las naciones y la resolución judicial definitiva de esta controversia», que continúa con el Gobierno venezolano, ahora en manos de la líder chavista, Delcy Rodríguez.

La declaración de Guyana sobre la disputa por el Esequibo, un territorio de unos 160.000 kilómetros que administra Georgetown y reclama Caracas, se da con motivo de la conmemoración del 60 aniversario de la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966.

Por su parte, el régimen chavista propuso a Guyana el pasado 17 de febrero, «entablar definitivamente una negociación de buena fe», para resolver la controversia en torno al Esequibo.

Las diferencias por los límites fronterizos del Esequibo, rico en yacimientos petroleros y recursos naturales, comenzaron con el Laudo Arbitral de París de 1899 que dio la soberanía del territorio a la entonces Guyana Británica.

Tras 60 años de reconocer la validez del laudo, Venezuela cambió de postura y lo declaró nulo, firmando con el Reino Unido el Acuerdo de Ginebra de 1966, que determinó crear una comisión para resolver la histórica controversia, lo que no se llegó a materializar.

El Acuerdo de Ginebra es un instrumento internacional vinculante depositado en las Naciones Unidas y basado en los principios de la Carta de las Naciones Unidas y las normas del derecho internacional.

Por ello, el Ministerio de Exteriores guyanés rechazó «los pronunciamientos oficiales venezolanos que buscan distorsionar el propósito y el efecto jurídico del Acuerdo de Ginebra, negar la jurisdicción de la CIJ o formular reivindicaciones infundadas sobre el territorio soberano de Guyana».

«El Acuerdo de Ginebra no extingue el Laudo Arbitral de 1899 ni otorga a Venezuela el derecho a determinar unilateralmente el estatus de la región del Esequibo de Guyana. Más bien, establece una vía clara y legal, ante la CIJ, para la resolución definitiva de la controversia», insistió Exteriores.

La disputa se agravó desde que en diciembre de 2023 Venezuela celebró un referéndum para anexionarse el Esequibo y se exacerbó el año pasado al elegir Caracas en sus comicios regionales un gobernador para la región.

Golpizas, faltas de respeto, consumo de alcohol y actos vandálicos caracterizaron los violentos carnavales de este año 2026 en casi toda Venezuela, lo que ha generado espanto y molestia en redes sociales.

La Patilla

Según denuncias ciudadanas, se registraron tales hechos en diversas regiones de Aragua, Bolívar, Carabobo, Caracas, Falcón, Miranda, La Guaira y Guárico.

Por ejemplo, la policía caraqueña se desplegó en Los Próceres para evitar que la celebración diera paso al desenfreno, tal como ocurrió en jornadas anteriores de estos carnavales.

En la cinta costera de La Guaira hombres y mujeres en evidente estado de ebriedad usaron objetos contundentes para agredirse en pleno bulevar.

En Ocumare del Tuy la situación escaló todavía más cuando múltiples personas debieron correr para evadir el lanzamiento de botellas, lo que obligó a un presentador a pedir calma desde una tarima.

En Valencia un motorizado y una joven acompañante fueron agredidos con espuma por múltiples sujetos que tomaban alcohol en la vía pública y le cerraban el paso.

En el popular Cayo Los Juanes, ubicado en el Parque Nacional Morrocoy, también se vivieron situaciones lamentables que fueron denunciadas por las ecologistas Karen Brewer-Carías y Valentina Quintero. Además de la contaminación y el daño al patrimonio natural, también se registraron golpizas que dejaron saldo de al menos tres detenidos.

El aquelarre se repitió en Altagracia de Orituco, donde mujeres y hombres se agredieron sin compasión en una escena que incluyó golpes, arañazos, jalones de cabello y tocamientos indebidos.

En Choroní también se documentaron hechos violentos entre el festejo, que acabó lamentablemente entre motocicletas dañadas e intercambio de botellazos.

Finalmente, en Bolívar se denunciaron al menos tres actos similares. En El Callao los asistentes improvisaron una rueda o «pogo», como suele hacerse en algunos festivales de música, y acabaron entre amenazas de navajazos.

En Ciudad Bolívar una madre de familia denunció a jóvenes que la mojaron a ella y el interior de su vehículo sin su consentimiento.

Upata fue testigo de la pelea entre hombres y mujeres que no tuvieron ningún tipo de contemplación con su cuero cabelludo.

El Ministerio Público (MP) procesó a algunos de los involucrados en tales acciones violentas, pero la mayoría sigue impune pese a la promesa chavista de unos «Carnavales Felices».

Un centenar de instructores y asesores militares han llegado a la Base Aérea de Bauchi, en Nigeria, para mejorar la formación y realizar labores de asesoramiento en las Fuerzas Armadas del país africano, según ha informado el Ejército nigeriano en un comunicado.

La Gaceta de la Iberosfera

«En torno a un centenar de militares de Estados Unidos han llegado a la Base Aérea de Bauchi junto con el material asociado», ha confirmado el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas nigerianas en un comunicado tras haber solicitado formalmente apoyo de Estados Unidos para «unas necesidades concretas de formación militar, apoyo técnico y puesta en común de Inteligencia».

Esta «colaboración» permitirá al Ejército nigeriano tener acceso a «capacidades técnicas especializadas» para «reforzar la capacidad de Nigeria para disuadir las amenazas terroristas y mejorar la protección de comunidades vulnerables en el país». Busca así «identificar y neutralizar a los grupos terroristas extremistas que quieren desestabilizar al país».

Las Fuerzas Armadas nigerianas han subrayado que no son «fuerzas de combate» y que se limitarán a «asesoría y formación». «Todas las actividades de formación se llevarán a cabo bajo la autoridad, dirección y control del Gobierno nigeriano en estrecha colaboración con las Fuerzas Armadas Nigerianas», han explicado.

Estados Unidos llegó a bombardear posiciones de Estado Islámico en el estado nigeriano de Sokoto en diciembre de 2025, unas operaciones que contaron con la colaboración de Lagos tras varios meses de tensiones en los que el inquilino de la Casa Blanca denunció el genocidio de cristianos en el país africano, llegando a designarlo como un país de preocupación particular bajo la Ley de Libertad Religiosa Internacional y amenazando con una posible intervención militar.

El gobierno interino de Venezuela aboga por una «negociación de buena fe» con Guyana, un aliado de Estados Unidos, como el «único camino» para resolver la disputa sobre el Esequibo, en su primera declaración este martes (17.02.2026) sobre este territorio rico en petróleo.

DW

«El único camino posible para la solución de la controversia territorial es entablar definitivamente una negociación de buena fe», dice el gobierno venezolano en un comunicado difundido el martes, el primero sobre el asunto desde que Delcy Rodríguez asumió el poder tras la caída de Nicolás Maduro.

El diferendo territorial de más de un siglo se avivó en 2015 con los hallazgos de grandes reservas de petróleo en el Atlántico frente a esta zona en reclamación de 160.000 km2. Las reservas de Guyana se ubican en unos 11.000 millones de barriles de crudo.

Georgetown pide a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que ratifique las fronteras aprobadas en un laudo en 1899, que Venezuela desconoce. Caracas apela al Acuerdo de Ginebra que firmó en 1966 antes de la independencia guyanesa del Reino Unido, que anuló ese fallo y sentó las bases para una solución negociada.

El Acuerdo de Ginebra es el «único instrumento válido para alcanzar una solución mutuamente aceptable de la controversia territorial sobre la Guayana Esequiba», señala el comunicado oficial venezolano.

Delcy Rodríguez asumió funciones temporales tras la captura de Maduro en una operación militar estadounidense el 3 de enero en Caracas. Era vicepresidenta de Maduro y responsable del caso del Esequibo ante la Corte Internacional de Justicia.

El gobierno de Maduro reavivó los reclamos sobre el territorio desde 2019. En 2023 hizo un referendo sobre el Esequibo que consultaba la creación de un nuevo estado parte de Venezuela y en 2025 eligió un supuesto gobernador y diputados para esta región, sobre la cual Caracas no ejerce ningún poder.

«Es un territorio innegociable», aseguró Rodríguez en junio de 2025, entonces vicepresidenta.

Rodríguez gobierna, no obstante, bajo la presión de Estados Unidos, aliado de Guyana. Washington asegura que defenderá a Georgetown en caso de un conflicto con Venezuela.

El Congreso peruano decidió cesar a José Jerícomo presidente interino al aprobar una moción de censura respaldada por 75 legisladores, apenas transcurridos 130 días desde que asumió el cargo. Tras la decisión parlamentaria, se activó la sucesión presidencial y Jerí se despidió de su equipo ministerial en una cita reservada en el Palacio de Gobierno.

Infobae

Este escenario político marca una inestabilidad institucional en el paísEn medio de cambios abruptos y gestiones inconclusas, hoy a muchos peruanos les resulta difícil recordar quién fue el último presidente que logró cumplir íntegramente los cinco años de mandato establecidos por la ley.

¿Quién ha sido el último presidente del Perú que logró terminar los cinco años de su gobierno?

Ese lugar corresponde a Ollanta Humala Tasso, quien llegó a la presidencia luego de vencer a Keiko Fujimori en la segunda vuelta de 2011. El triunfo del partido Gana Perú supuso el inicio de una administración que se extendió hasta 2016, cuando entregó el mando a Pedro Pablo Kuczynski.

Durante su gestión, las expectativas y temores fueron intensos, en particular entre empresarios y sectores conservadores, aunque Humala logró culminar su mandato sin interrupciones.

El final de ese ciclo democrático estuvo marcado por el escándalo internacional de Odebrecht, la constructora brasileña envuelta en una vasta trama de corrupción en América Latina. La gestión de Humala fue salpicada por estas investigaciones, pues se comprobó que financió sus campañas con fondos de origen ilícito.

En abril de 2025, Humala y su esposa, Nadine Heredia Alarcón, ex primera dama, recibieron una condena de 15 años de prisión cada uno por lavado de activos. La justicia estableció que recibieron aportes ilegales del gobierno de Hugo Chávez, la firma OAS y transferencias canalizadas por Odebrecht. De acuerdo con la sentencia, estos recursos fueron legalizados para ampliar la proyección política de la pareja, infringiendo la normativa nacional.

La transferencia de la presidencia a Kuczynski en 2016 dio inicio a una etapa de alta volatilidad en la política peruana. Desde entonces, Perú ha conocido siete jefes de Estado en menos de una década, reflejando una profunda crisis de gobernabilidad.

PPK fue el primero de esa serie. Se enfrentó a una mayoría legislativa opositora encabezada por el fujimorismo y terminó renunciando en marzo de 2018. El primer vicepresidente, Martín Vizcarra, asumió entonces el liderazgo nacional.

El ingeniero fue objeto de críticas tanto por su gestión de la emergencia sanitaria como por sospechas de corrupción. Se le imputó haber aceptado sobornos cuando se desempeñaba como gobernador regional de Moquegua, cargos que él negó de manera constante y calificó como carentes de fundamento.

En noviembre de 2020, el Congreso resolvió destituirlo con 105 votos, y Vizcarra aceptó el fallo. La llegada de Manuel Merino, entonces titular del Parlamento, a la presidencia generó una ola de protestas con saldo trágico. Apenas cinco días después, Francisco Sagasti asumió el gobierno de manera provisional y convocó a nuevas elecciones.

En 2021, Pedro Castillo accedió al poder impulsado por el voto popular y el rechazo al fujimorismo. No obstante, tras 17 meses en el cargo intentó cerrar el Congreso, lo que derivó en su destitución y encarcelamiento. La vicepresidenta Dina Boluarte asumió entonces la jefatura del Estado, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo. Tras ser retirada del poder, Jerí

Han pasado menos de dos meses desde que fuerzas especiales estadounidenses capturaron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante una redada nocturna en Caracas. Y, sin embargo, es difícil exagerar lo diferente que se siente ahora en el país sudamericano.

Por: Stefano Pozzebon – CNN

Hay una nueva energía, un optimismo que, para ser franco, nunca antes había visto.

Me mudé a Caracas en 2016.

En la década siguiente, Venezuela lo vivió todo: un cuarto de la población huyó de un colapso económico catastrófico; las tasas de criminalidad se dispararon antes de disminuir gradualmente tras la pandemia de covid-19; manifestantes anti-Maduro salieron a las calles año tras año solo para ser reprimidos por gases lacrimógenos y balas de goma.

Sin embargo, a pesar de todo, Maduro siguió gobernando, aparentemente inamovible.

Trabajando en Caracas como corresponsal extranjero durante los meses más turbulentos de 2019, a menudo pensaba en esta cita de la novela italiana El gatopardo sobre la conquista de Sicilia en el siglo XIX: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

En la Venezuela de Maduro, las elecciones —al menos nominalmente— se realizaban casi todos los años. Pero, mientras los ministros del gabinete iban y venían, el hombre en la cima —Maduro— siempre permanecía igual.

De igual manera, la crisis económica, que persistía a pesar de la introducción en Caracas de una criptomoneda nacional, el petro, para evadir las sanciones estadounidenses, o la eliminación de cinco ceros del bolívar por parte del banco central para contener la hiperinflación.

Tan recientemente como a finales del año pasado, parecía que ninguna crisis era lo suficientemente grande como para que el gobierno pasara la página. Venezuela parecía condenada a repetir el ciclo.

Lo que ocurrió el 3 de enero lo cambió todo: fuerzas especiales de EE.UU. capturaron a Maduro durante una redada en Caracas y lo trasladaron a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico que él niega.

En su ausencia, Maduro fue reemplazado por su exvicepresidenta, Delcy Rodríguez, ahora presidenta encargada, quien ha transformado de manera implacable la perspectiva geopolítica de su país. Tras solo 39 días en el poder, Rodríguez recibió al secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, el funcionario estadounidense de más alto rango en visitar Caracas desde el presidente Bill Clinton en 1997.

Yo estaba allí para cubrir la visita de Wright. A continuación te cuento por qué pienso que los cambios que están ocurriendo en Venezuela ahora no se parecen a nada que haya visto antes.

Abrazos y apretones de mano en la plataforma petrolera

La semana pasada, uno de los momentos más surrealistas que presencié no tuvo lugar en Caracas, sino en un campo petrolero operado por Chevron en medio de la nada llamado Petroindependencia 1.

CNN fue uno de los tres medios internacionales invitados a acompañar, mientras Rodríguez escoltaba a Wright por su país para mostrar el potencial de lo que se cree son las mayores reservas de petróleo del mundo.

El momento parecía sencillo: dos líderes visitando un complejo industrial, dándose la mano, sonriendo ante la cámara y pronunciando uno o dos discursos anodinos.

Lo que no esperaba ver era a Rodríguez y Wright viajando en el mismo vehículo, con un personal mínimo, Rodríguez cambiando amistosamente del inglés al español para asegurarse de que el secretario estuviera cómodo, y ambos discutiendo los detalles técnicos más finos de cómo funcionan los pozos de petróleo.

Ten en cuenta que durante los últimos 27 años Estados Unidos ha sido el archienemigo de Venezuela.

Bajo Maduro y su predecesor, Hugo Chávez, los proyectos petroleros de empresas occidentales como el que visitamos eran tolerados en el mejor de los casos, pero a menudo expropiados, mientras el gobierno promovía lazos comerciales más estrechos con Irán y Rusia por motivos políticos.

Políticos de todos los orígenes se sentían incómodos hablando inglés en público porque se consideraba el idioma “del Imperio”.

En las últimas semanas, Rodríguez ha eliminado todo eso: puso en marcha una nueva dirección económica que parece competente y exhaustiva; abandonó la retórica combativa para construir lazos tanto con empresas estadounidenses como europeas, estas últimas recibieron nuevas licencias la semana pasada; y, más importante aún, buscó relaciones positivas con los pocos empresarios que quedan en el país.

Datos revisados por CNN muestran que, en las semanas desde que Rodríguez asumió el cargo, al menos siete buques petroleros han salido del puerto que visitamos rumbo a Texas y Louisiana. Según la Casa Blanca, Estados Unidos está intermediando la venta de cientos de millones de barriles de petróleo, cuyas ganancias ya están llegando a las calles y calmando la espiral inflacionaria, hasta el punto de que Caracas este mes me pareció más barata que en diciembre.

Claramente, aún queda mucho por hacer: Chevron afirma que el proyecto que visitamos produce alrededor de 40.000 barriles por día, pero su capacidad es siete veces mayor. El secretario Wright nos dijo que aún quedan “obstáculos políticos” por eliminar y que esto requerirá tiempo, pero, cuando le pregunté a Rodríguez, me dijo que ambos países estaban trabajando sin descanso para cimentar una nueva sociedad energética que, espera, será “a largo plazo”.

Eso es un gran cambio para una mujer que en 2019 dijo que “el capitalismo es incapaz de generar felicidad”.

Desafiando al gobierno paso a paso

Justo cuando nuestro grupo seleccionado visitaba los campos petroleros el jueves, grupos de estudiantes salieron a las calles en Caracas y otras ciudades para exigir la liberación de los presos políticos, cientos de los cuales siguen tras las rejas según organismos de vigilancia de derechos humanos.

Fueron protestas pequeñas, de cientos y no de decenas de miles, pero son una señal de que, lenta pero seguramente, la maquinaria represiva de Caracas ya no es tan temida como antes.

Las protestas estudiantiles han sido durante mucho tiempo un pilar de la oposición anti-Maduro, pero la última vez que el movimiento democrático se aventuró a salir abiertamente fue en enero de 2025.

El julio pasado, las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 2.000 manifestantes en menos de dos días para sofocar la revuelta después de que las autoridades electorales concedieron controvertidamente la victoria a Maduro a pesar de la abrumadora evidencia de lo contrario.

Esta vez, los manifestantes no buscaron el enfrentamiento con la policía, me dijo su líder, Miguelangel Suárez.

Suárez, un estudiante de política de 26 años, cree que ahora hay una oportunidad para recuperar el espacio público. “Tenemos la oportunidad de poner a prueba hasta dónde está dispuesta a llegar (la represión). El momento para presionar por garantías políticas es ahora”, me dijo.

Otros líderes de la oposición también están desafiando al gobierno más abiertamente que antes. El 9 de febrero, Juan Pablo Guanipa, un aliado cercano de la premio Nobel María Corina Machado y quien había pasado más de ocho meses en prisión, fue arrestado nuevamente horas después de ser liberado por liderar una protesta en Caracas. En lugar de ser regresado a una celda, fue puesto bajo arresto domiciliario y podría estar en camino a un indulto total si se aprueba una ley de amnistía que está siendo discutida actualmente.

Machado es la líder indiscutible del movimiento democrático de Venezuela, pero ha pasado las últimas semanas apartada, diciendo que confía en que la administración de Trump presionará por una transición completa a la democracia —y nuevas elecciones— una vez que el país esté estable y la crisis económica controlada.

Lo que vi en Caracas no llega a las aspiraciones de Machado, ya que el gobierno de Maduro sigue en el poder aunque él no lo esté.

Machado ha dicho que planea regresar a Caracas lo antes posible, pero por ahora no está claro si se le permitiría volver. Rehusó hablar con CNN para este reportaje.

Suárez me dijo que respeta el liderazgo de Machado en el movimiento democrático, pero que cree que Venezuela debe alcanzar otros objetivos tangibles antes de poder volver a las urnas: “Para reconstruir Venezuela, se debe permitir que Machado esté en el país, se debe permitir la entrada de todos nuestros hermanos exiliados. Deben liberarse los presos políticos, permitir que los partidos políticos hagan política, deben cambiar las autoridades electorales y debe haber separación de poderes. Cuando logremos eso, podremos avanzar con la transición a la democracia”.

¿Acertó Trump en esto?

Una cautela similar era palpable entre varios diplomáticos con los que hablé. El consenso, al menos entre la comunidad internacional, es que Venezuela está dando los primeros pequeños pasos hacia la democracia, pero que no debe apresurarse.

“Sin prisa pero sin pausa” es algo que escuché de más de una fuente, la mayoría de las cuales pidió no ser identificada por nombre ya que no estaban autorizadas a hablar con la prensa.

A lo largo de 2025, la creciente confrontación entre Maduro y el presidente de EE.UU., Donald Trump, parecía no dejar opciones buenas para Venezuela, atrapada entre un gobierno autoritario y una intervención extranjera amenazante que a algunos les recordaba a Iraq en 2003.

Al final, la intervención extranjera se produjo pero fue mucho menos sangrienta de lo que se temía, y desde entonces el personal que ha llegado de EE.UU. ha sido de diplomáticos y ejecutivos petroleros en vez de infantes de marina.

Significa ir despacio —nadie ha derribado ninguna estatua de Maduro, todavía— pero también evitar los errores de las guerras eternas.

Lo que ha cambiado es que hoy se siente mejor que ayer, y Venezuela cree en la oportunidad de hacer que el mañana sea aún mejor.

El cambio de mentalidad es profundo, incluso con los obstáculos dejados por 12 años de autoritarismo.

Nadie en Caracas se engaña: el país está de rodillas, y se requiere mucho trabajo antes de que Venezuela pueda volver a ser grande, pero hasta los críticos más duros deben reconocer el entusiasmo.

Tal vez la conversación más surrealista que tuve no fue escuchar a un presidente chavista alabando el capitalismo, ni ver a amigos que llevan ocho años fuera del país finalmente buscando un vuelo a Caracas; sino un diplomático europeo que, tras una larga pausa, me dijo: “Al menos por ahora, tenemos que admitir que Trump acertó en esta”.

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