Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El candidato presidencial Edmundo González compartió un mensaje este sábado 27 de julio a través de su cuenta en X a sólo horas de la elección presidencial donde hizo un llamado a votar este domingo.

La Patilla

“Mañana será la más importante expresión democrática del pueblo en los últimos años, expresó.

González afirmó que “hemos llegado hasta aquí superado muchas dificultades. Todas las hemos superado”.

También agregó que son millones de personas en el país que siguen sin perder la fe en el cambio. “Quiero reiterarles la invitación a ejercer el derecho que cada uno de ustedes tiene para transformar su futuro y ese derecho lo vamos a ejercer saliendo el día de mañana”.

Así mismo agradeció a todos aquellos que van a estar en los centros de votación haciendo que se respete la voluntad del pueblo. “Ustedes tienen una responsabilidad muy grande sobre sus hombros”.

Por último, invitó al resto de los ciudadanos a acercarse al final de la jornada a los centros de votación para ser testigos de la pulcritud de los resultados que se obtengan.

“Esperamos y deseamos que todo ocurra en paz, vamos todos a votar por nuestro futuro, por nuestros hijos, por ti. ¡Viva Venezuela libre!”, puntualizó.

No está en la boleta electoral, pero sí en la campaña. No es aspirante presidencial, pero la candidatura de la oposición venezolana depende de ella.

Por: Fabiola Sánchez y Regina García Cano – AP

María Corina Machado, la líder opositora con más visibilidad y empuje social en Venezuela de cara a las elecciones presidenciales del domingo, se ha convertido en la principal amenaza para la aspiración a la reelección del presidente Nicolás Maduro, pese a estar inhabilitada para ejercer cargo público por 15 años.

Ese veto político, ordenado por una Contraloría manejada por el gobierno, impidió que su cara aparezca en la papeleta, mientras la de Maduro está impresa en hasta 13 ocasiones. Pero no coartó las aspiraciones de la oposición para intentar arrebatar el poder al presidente, quien busca un tercer mandato y enfrenta su mayor desafío electoral desde que asumió las riendas del país.

Expertos y observadores han dicho que la oposición tiene en estas elecciones oportunidades reales de ganar y esa posibilidad pasa por una campaña en la que la coalición opositora ha insistido con un mensaje: votar por su candidato Edmundo González es votar por María Corina Machado.

La exlegisladora, de 56 años, fue respaldada en las primarias opositoras en octubre del año pasado con más de un 92% de apoyo y ahora acompaña en sus recorridos por el país al exdiplomático González, de 74 años, quien hasta hace unos meses era un total desconocido en la política local.

Sus consignas de “libertad” y “hasta el final”, alusivas al cambio total de modelo que promete para Venezuela, han retumbado por todos los rincones de un país acechado por años por una profunda crisis económica y social.

La posición de liderazgo que ha alcanzado la política liberal en estos meses es atribuida por los analistas al vacío que dejaron al huir del país otros dirigentes opositores —algunos de ellos también adversarios de Machado—, tras las fracasadas insurrecciones del 2014, 2017 y 2019 que promovió la oposición para arrebatar el poder al presidente Maduro.

El mensaje de cambio de Machado ha alentado las esperanzas entre muchos venezolanos que se mostraban resignados a vivir entre la recesión, una galopante inflación, paupérrimos salarios, las recurrentes fallas en los servicios públicos, y la dolorosa migración de sus familiares.

Pese a las divergencias y fracturas que han torpedeado desde dentro las ambiciones de la oposición venezolana por años, la exlegisladora ha logrado en esta ocasión cohesionar un gran bloque opositor. Las voces que la confrontaron en otras ocasiones, esta vez han cedido para apoyarla.

El discurso moderado que asumió Machado desde el año pasado al retomar la vía electoral luego de años de llamar al boicot, le permitió atraer a los sectores menos radicales de la oposición.

Pero su figura también ha estado rodeada de simbolismo, afirmó Michael Shifter, académico y ex presidente de Diálogo Interamericano, un centro de análisis político con sede en Washington. La opositora representa el “símbolo de la resistencia al régimen” tras enfrentar por casi dos décadas al oficialismo, lo que le ha ganado la admiración de sus seguidores quienes la ven como el “instrumento para una transformación en Venezuela”.

Aunque los venezolanos saben que Machado no es la candidata de la oposición, sino Edmundo González, muchos admiten abiertamente que saldrán a votar el 28 de julio para apoyarla.

“No hay educación. No hay hospitales… Todo es una cola. Hay que votar por un cambio”, afirmó Ángel Reyes, un pequeño comerciante de la ciudad occidental de Maracaibo, al expresar su respaldo a la exlegisladora.

Mientras limpiaba una pieza de queso blanco dentro de un envase plástico, Reyes, de 45 años, confesó que tiene sus esperanzas puestas en la oposición, pero admitió que si Maduro lograba la reelección comenzaría a pensar en migrar al igual que han hecho millones de venezolanos en los últimos años.

“Si tenemos 20 años en el mismo plan y no hemos visto un cambio. ¿Quieren qué: 20 años más para terminarlo de rejo… (insulto)?”, reprochó.

Los ataques desde el oficialismo hacia la exlegisladora se intensificaron en los últimos meses. Algunos de sus más cercanos colaboradores y dirigentes de su partido Vente Venezuela han sido detenidos en situaciones que la oposición ha denunciado como atosigamiento de las autoridades.

Durante la campaña electoral, que arrancó formalmente a inicios de mes, Maduro endureció sus críticas hacia Machado y en un reciente evento público se refirió a ella, sin mencionar su nombre, como una “vieja decrépita de la ideología del odio y del fascismo”. La acusó de querer “llenar de odio y violencia al país”.

En una especie de efecto rebote, los ataques y la infinidad de trabas que le ha impuesto el gobierno a Machado para movilizarse por el país “han servido para catapultarla”, sostuvo Félix Seijas, director de la encuestadora local Delphos, quien la identificó como un “fenómeno político”.

Atrás quedaron los años en los que la ingeniera industrial, hija de un acaudalado empresario siderúrgico, desafió en 2004 al poderío oficialista desde la organización civil Súmate al promover un infructuoso referendo revocatorio de mandato contra el entonces presidente Hugo Chávez (1999-2013). Tras esa iniciativa, a ella y otros directivos de Súmate les abrieron un proceso judicial por conspiración.

Un año después, volvió a retar a Chávez en un viaje a Washington para un encuentro en la Casa Blanca con el presidente George W. Bush, abierto adversario del fallecido líder sudamericano.

En 2010, saltó formalmente al ruedo político para competir en las elecciones legislativas y ganó un escaño en la Cámara de Diputado como la diputada más votada.

Sus diferencias con el gobernante socialista se ensancharon a su llegada al Congreso donde incluso en una oportunidad lo interrumpió en medio de un mensaje anual que ofrecía al país y le reclamó por las expropiaciones asegurando que esa política representaba un robo.

Antes de ser la líder opositora que arrastra apoyos a pie de calle, Machado intentó ser en 2012 la candidata de la entonces conocida como la Mesa de la Unidad Democrática. Quedó tercera, detrás del dirigente Leopoldo López y del exgobernador Henrique Capriles, quien se midió con Chávez en los comicios de ese año, en los que el mandatario logró su tercera reelección antes de morir de cáncer en marzo del año siguiente.

Los reveses políticos para Machado no terminaron ahí. En 2014, la mayoría oficialista del Congreso la desaforó como diputada luego de aceptar un cargo de “representante alterna” de Panamá ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) con el propósito de denunciar presuntos delitos cometidos por Maduro.

Meses después la Contraloría General, afín al oficialismo, la inhabilitó por un año para ejercer cargos públicos alegando que omitió en una declaración jurada de patrimonio los ingresos de un bono para alimentación. La medida le impidió participar en las elecciones parlamentarias del 2015 que ganó la oposición.

Además, enfrentó en 2014 un proceso judicial junto a Leopoldo López —quien fue apresado ese año y seis años después huyó a España— y otros dirigentes del ala más radical de la oposición por promover unas protestas callejeras contra Maduro, que dejaron 43 fallecidos.

Durante los siguientes nueve años se apartó de la primera fila de la política y se concentró en consolidar la organización de centro-derecha Vente Venezuela —que había nacido en 2012— y en respaldar las diferentes protestas e iniciativas de los sectores adversos a Maduro. Mantuvo un perfil secundario hasta su regreso en 2023.

Sus pretensiones de convertirse en la candidata presidencial unitaria de la oposición, tras ganar las primarias, fueron contrarrestadas por la nueva inhabilitación política impuesta por la Contraloría, esta vez por 15 años y con alegaciones por corrupción. Pero serán las votaciones del domingo las que dirán si ese veto a participar como candidata nubló el horizonte político de Machado o si finalmente fue un aliciente para los que quieren un cambio en Venezuela.

Según las encuestas, los venezolanos votarán abrumadoramente contra el presidente Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales del domingo, lo que supone la mayor amenaza que su régimen ha visto hasta ahora para su supervivencia. Nadie espera que Maduro acepte los resultados, pero tampoco nadie sabe cómo acabarán las cosas.

Por: Ian Vásquez – El Cato

Tras muchos años de una oposición ineficaz y dividida internamente, la persona que ha conseguido unir a los venezolanos bajo una misma papeleta es María Corina Machado, una de las líderes políticas más admirables del mundo. Aunque ganó las primarias de la oposición con más del 90% de los votos, su nombre no figura en la papeleta electoral.

Presintiendo su vulnerabilidad, el régimen descalificó su candidatura. Machado apoyó entonces desinteresadamente a Edmundo González y ha organizado concentraciones masivas por todo el país en su campaña para apoyar a González y devolver la libertad a Venezuela.

Machado no se hace ilusiones de que la votación del domingo vaya a ser libre o justa, como explicó en un discurso pronunciado en nuestra reciente conferencia en Buenos Aires, «El renacer de la libertad en Argentina y el mundo», que merece la pena ver. El atractivo de Machado es que representa un claro conjunto de valores –los de la democracia liberal– y ha llegado a encarnar la dignidad y el coraje frente a la adversidad y las amenazas contra su vida y su seguridad.

Por ejemplo, los venezolanos recuerdan cuando, siendo diputada, llamó ladrón a Hugo Chávez en su cara en la televisión nacional en 2012 y le retó a explicar su desastroso historial. También recuerdan cómo los chavistas le rompieron la nariz en un ataque en el mismo hemiciclo del Congreso al año siguiente. El último año de campaña ha sido aún más adverso, con numerosos miembros de su equipo secuestrados o detenidos o que han tenido que buscar protección de gobiernos ajenos.

A lo largo de sus muchos años de activismo y participación política, su mensaje ha sido coherente y claro. En un foro de políticas públicas en el Instituto Cato en 2009, por ejemplo, explicó cómo las políticas sociales de Chávez no estaban logrando sus supuestos objetivos y por qué las políticas socialistas no funcionarían. A lo largo de los años, los venezolanos la han escuchado mantener su mensaje de principios a favor de la democracia de mercado y la limitación del poder, lo que también ha reforzado su credibilidad a medida que se agudiza la crisis económica, social y política del país.

El logro de María Corina Machado de unir a su país contra la tiranía ya ha sido grande. Sea cual sea el resultado, el régimen y su legitimidad ya se han visto debilitados.

La líder antichavista María Corina Machado respondió a las palabras de apoyo de Elon Musk a través de Twitter.

Elon, los venezolanos estamos logrando cosas extraordinarias.

Estamos decididos a vivir con dignidad y prosperidad y a traer a nuestras familias de regreso a casa.

El mañana trae un nuevo comienzo; ¡Venezuela será libre!

Elon Musk, propietario de empresas como Twitter (X) y Tesla, compartió un mensaje en redes sociales en apoyo a la oposición venezolana, en específico a María Corina Machado.

El régimen de Nicolás Maduro mantiene el mismo guión de cada cita electoral que ha vivido Venezuela desde su llegada a Miraflores. El dictador siempre se ha esforzado en montar una amplia maquinaria de persecución y represión contra la oposición, al mismo tiempo que nunca permitió que observadores internacionales “no afines” al chavismo participen del proceso electoral. Y la de este domingo no va a ser la excepción.

Infobae

Durante la última semana el canciller chavista, Yván Gil, recibió a decenas de delegaciones que participarán como observadores en los comicios de mañana. Todas ellas, sin embargo, responden a las exigencias del régimen: ser aliados del dictador y no atreverse a esbozar una simple crítica al proceso electoral. Casos como los de Alberto Fernández (Argentina) y Lula (Brasil) demuestran esto. Ambos dieron su opinión, y como en Caracas no gustaron, no fueron recibidos.

En cambio, las elecciones de mañana sí contarán con la presencia de observadores de Rusia, China, Turquía, y de países de la Unión Africana. Todas naciones que se caracterizan, paradójicamente, por no garantizar comicios transparentes y libres en sus respectivas tierras.

La canciller chavista informó que entre el grupo de observadores rusos participantes se encuentran Tatiana Mashkova, del Comité Nacional para la Cooperación Económica con los Países Latinoamericanos; Tatyana Desyatova y Sergei Timokhov, miembros de la Brigada Internacional del Partido Comunista ruso, y Leonid Savin, investigador de la Academia de Ciencias de la nación euroasiática.

“Estos observadores desempeñan un papel crucial en el fortalecimiento de la transparencia y la legitimidad del proceso electoral, garantizando que se blinden los principios democráticos y los derechos civiles de todos los ciudadanos”, indica el comunicado emitido por la cancillería venezolana.

El canciller venezolano recibió a la delegación turca que observará las elecciones de este domingoEl canciller venezolano recibió a la delegación turca que observará las elecciones de este domingo

Rusia también celebró elecciones este año, en las que Vladimir Putin se proclamó ganador con el 87% de los votos, en medio de denuncias de fraude e irregularidades tanto por la oposición rusa como por gran parte de la comunidad internacional.

No obstante, la presencia de los veedores rusos no es de extrañar a nadie, ya que el jefe del Kremlin es uno de los principales sostenes del dictador Maduro junto a China, Cuba e Irán.

El viernes, por su parte, Gil recibió a los observadores turcos enviados por el régimen de Tayyip Erdogan.

También llegaron a Caracas los ex presidentes Leonel Fernández (República Dominicana), Ernesto Samper (Colombia), y Manuel Zelaya (Honduras), cercanos a la dictadura venezolana y que también estarán presentes en las elecciones del próximo 28 de julio. Asimismo, se espera la presencia del ex jefe de Estado español, Rodríguez Zapatero, quien este sábado fue duramente criticado por los parlamentarios españoles del Partido Popular (PP) que el viernes fueron deportados de Venezuela.

El viernes la cancillería chavista informó que mantuvo una reunión en la que participaron más de 800 invitados, provenientes de 100 países, “quienes al final de la jornada se distribuyeron hacia todos los estados del país, donde el domingo ejercerán como veedores del proceso comicial”.

De esta manera, el dictador Maduro instala en cada sector del país “ojos” amigos que, una vez más, podrían avalar un nuevo fraude electoral.

El ex presidente español Rodríguez Zapatero mantiene un estrecho vínculo con la dictadura de Maduro (Europa Press)

El Centro Carter, ONG fundada en 1982 por el ex presidente Jimmy Carter, fue una de las organizaciones extranjeras invitadas directamente por el Consejo Nacional Electoral (CNE), a partir de lo establecido por los acuerdos de Barbados. Sin embargo, la organización, al igual que la misión de la ONU, cumplirá funciones de observación “técnica”. Es decir, limitadas.

También fueron invitadas por las autoridades electorales chavistas la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la Comunidad del Caribe (CARICOM), la Unión Africana, y el Observatorio del Pensamiento Estratégico para la Integración Regional (OPEIR).

Los críticos, afuera

Varias delegaciones de parlamentarios españoles y latinoamericanos, así como una de ex presidentes invitada por la oposición venezolana, no pudieron entrar, tras la negativa de la dictadura de Maduro.

Entre estos grupos, el más destacado fue el que formaban ex presidentes y una ex vicepresidenta latinoamericanos, que no pudieron viajar el viernes a Venezuela después de que el avión de la aerolínea Copa en el que se encontraban le fuera impedido despegar de Panamá. El grupo aclaró que acudía a las elecciones venezolanas como “invitados” de la oposición al no poder inscribirse legalmente como observadores.

“Nosotros hemos dicho claramente que fuimos, o quisimos llegar a Venezuela como invitados de Edmundo (González Urrutia) y María Corina. Era un acompañamiento, (…) no como testigos, porque obviamente no íbamos a tener posibilidad de inscribirnos ante el Consejo Nacional Electoral (de Venezuela)”, dijo la ex vicepresidenta de Colombia Marta Lucía Ramírez en la capital panameña.

La ex vicepresidenta colombiana hizo sus declaraciones en una rueda de prensa en el Palacio Presidencial con los expresidentes Mireya Moscoso de Panamá, Miguel Ángel Rodríguez de Costa Rica, Jorge Quiroga de Bolivia, y Vicente Fox de México, unas horas después de bajarse del avión de Copa Airlines.

Según el Gobierno de Panamá, el impedimento de volar se debió a que el Gobierno de Venezuela “bloqueó el espacio aéreo” del país y “retuvo aviones” de la aerolínea Copa, entre ellos en el que viajaban esos expresidentes, “por el lapso de varias horas”, por “cuestiones políticas ajenas” y tras una decisión “unánime” del Ejecutivo venezolano.

Venezuela impidió también la entrada de una delegación de parlamentarios del Partido Popular (PP) español que había acudido también invitados por la oposición para estar presentes durante las elecciones del domingo.

Diputados, eurodiputados y senadores del PP, encabezados por el eurodiputado Esteban González Pons y el portavoz del PP en el Congreso, Miguel Tellado, viajaron a Venezuela para presenciar las elecciones presidenciales de este domingo. Según fuentes del PP, las autoridades chavistas comunicaron que se les prohibía la entrada en el país y eran deportados, por lo que tuvieron que volver a España.

“Hemos observado una dictadura que se pudre y se cae y tememos que mañana es capaz de las mayores atrocidades para intentar impedir la victoria imparable de la oposición democrática”, manifestó este sábado González Pons, tras arribar a Madrid. Y apuntó directamente contra el ex presidente Zapatero: “Algún día va a tener que explicar, o si no el nuevo Gobierno venezolano investigar, cuáles son sus vínculos con esa dictadura tan criminal. Y advierto, si este fin de semana el Gobierno de Maduro hace algo que conduce a lo que nadie quiere, Zapatero será directamente corresponsable”.

Por su parte, la senadora colombiana Angélica Lozano y la ex alcaldesa de Bogotá Claudia López denunciaron el viernes que también fueron deportadas de Venezuela, país al que habían llegado para reunirse con la líder opositora María Corina Machado, y que les quitaron el pasaporte durante una hora y media “sin argumentos ni información”.

“Nos están sacando sin ninguna razón (…) solidaridad con este país sufrido”, afirmó Lozano en un video grabado mientras era escoltada en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, en Caracas.

El Gobierno chileno envió al de Venezuela una nota de protesta por haber impedido ingresar al país a los senadores Felipe Kast (centroderecha) y José Manuel Rojo Edwards (ultraderecha), invitados por la oposición venezolana.

Nos acaban de informar que nos están deportando porque nos dicen que no cumplimos con el perfil ni las condiciones de ingresar al país. Es completamente arbitrario. Esto demuestra que todas las palabras de algunos que dicen que es una democracia es simplemente una gran mentira”, denunció Kast en un video publicado en la red social X.

La Presidencia del Senado chileno aseguró que los hechos son “antidemocráticos” y “denotan la mayor gravedad” porque “los senadores chilenos cuentan con todas las condiciones exigidas usualmente por la República Bolivariana de Venezuela para hacer ingreso a su territorio”.

Brasil no envía observadores tras las críticas de Maduro

El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil anunció la semana pasada que no enviará observadores a las elecciones presidenciales de Venezuela luego de que el dictador Maduro, cuestionara la fiabilidad del sistema electoral brasileño, tras su cruce con Lula.

Ante las declaraciones falsas contra las urnas de votación electrónica brasileñas, que, contrariamente a lo que afirman las autoridades venezolanas, son auditables y seguras, el Tribunal Superior Electoral no enviará técnicos…”, afirmó el TSE en un comunicado.

Maduro aseguró el martes que los sistemas electorales de Brasil, Estados Unidos y Colombia no son verificables, afirmación que contrasta con lo que el régimen chavista afirmó respecto del sistema electoral venezolano, al cual calificó como “el mejor del mundo”.

El ataque de Maduro al sistema electoral brasileño se produjo un día después de que Lula afirmara que le asustan las declaraciones del venezolano sobre un “baño de sangre” si es derrotado en las elecciones y en las que le recomendó a Maduro “aprender a perder”.

“No es anormal que en la civilización actual haya candidatos de derecha e izquierda” en unas elecciones, pero “lo que no se puede es irrespetar los valores democráticos”, declaró Lula en una entrevista con corresponsales extranjeros.

Confesó que se “asustó” cuando supo que Maduro había llegado a amenazar con un “baño de sangre” en caso de que sea derrotado en las urnas.

Me asusté con esa declaración”, confesó Lula, quien reveló que ha conversado dos veces con Maduro para advertirle de que “si quiere contribuir a resolver el problema de crecimiento de Venezuela y la vuelta de los que se fueron, tiene que respetar el proceso democrático”.

Este 28 de julio, en Venezuela se llevarán a cabo las elecciones para elegir al próximo presidente de la república. A pesar del ventajismo gubernamental, la oposición democrática venezolana cuenta con el apoyo mayoritario del pueblo venezolano que desea un cambio. Sin embargo, todavía queda el desafío de traducir todo ese apoyo en votos, una tarea formidable en medio del contexto autoritario que ha prevalecido en Venezuela durante las últimas dos décadas.

Por: Ramón Cardozo – DW

Un sistema electoral controlado por el chavismo

El sistema electoral venezolano para elegir al presidente se basa en el voto directo, universal y secreto de los ciudadanos mayores de 18 años. La elección se realiza cada seis años y el candidato ganador es elegido en una sola vuelta por mayoría simple, lo que significa que el candidato con más votos gana la presidencia, independientemente de que haya o no obtenido más del 50% de los votos.

La organización y dirección del proceso electoral recae en el Poder Electoral (PE). Aunque la Constitución Nacional estipula que el PE es un poder autónomo, en la práctica, durante el presente siglo, el organismo que lo encarna, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha estado sometido directamente a las instrucciones del Poder Ejecutivo Nacional. En los actuales momentos el CNE está integrado por cinco rectores principales, y tanto su presidente, Elvis Amoroso, como otros dos rectores principales son militantes del PSUV. El pasado mes de junio, el rector principal Juan Carlos Delpino, denunció que Amoroso dirigía el CNE de forma unilateral: «Elvis Amoroso toma decisiones sin convocar a sesión desde marzo”, dijo.

La seguridad del proceso electoral recae en el Plan República, un operativo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Este operativo debe garantizar la seguridad física de los votantes, del personal electoral y de los centros de votación. Además, se encarga de asegurar la distribución y custodia del material electoral desde los almacenes del CNE hasta los centros de votación y viceversa, y de mantener el orden público durante todo el procedimiento.

El jefe del Plan República responde al ministro de Defensa venezolano, general en jefe Vladimir Padrino López. La Constitución establece que las Fuerzas Armadas no deben tener «militancia política alguna». Sin embargo, el general Padrino, en múltiples ocasiones ha criticado a sectores de la oposición y ha afirmado que las Fuerzas Armadas son chavistas. En 2020, hizo una declaración que se interpretó como una amenaza política a la oposición, advirtiendo: «No pasarán, no serán poder político jamás en la vida mientras exista una Fuerza Armada Nacional Bolivariana».

En relación con las eventuales impugnaciones o reclamos por irregularidades durante el proceso electoral, le corresponde decidirlas en primera instancia al CNE. Si los reclamos no son resueltos satisfactoriamente por el CNE, o si se trata de impugnaciones de mayor envergadura, pueden elevarse en última instancia a la Sala Electoral del TSJ. Aunque la Constitución Nacional establece que el Poder Judicial es un poder autónomo, en la práctica -como han evidenciado numerosos informes de organismos internacionales de derechos humanos- el TSJ, del cual forma parte la Sala Electoral, se encuentra bajo las órdenes del Ejecutivo Nacional.

Se aumentaron los centros electorales de una mesa que son más susceptibles a presiones

Los ciudadanos solo pueden votar en los centros electorales (CE) donde están inscritos como electores. Los CE están distribuidos a lo largo y ancho del país y suelen ubicarse en edificios públicos, principalmente escuelas, y en centros culturales o deportivos.

Cada centro electoral está dividido en mesas de votación. El número de mesas depende de la cantidad de votantes asignados a ese centro por el CNE. Generalmente, cada mesa atiende a un máximo de 600 electores.

Cada mesa de votación está integrada por cinco miembros seleccionados aleatoriamente por el CNE: un presidente, un secretario y tres miembros principales. Sus responsabilidades incluyen instalar la mesa, verificar la identidad de los votantes, activar la máquina de votación, supervisar el escrutinio y completar las actas oficiales. Cada mesa electoral cuenta además con un testigo acreditado por cada organización política que haya postulado candidato.

De acuerdo con la oenegé Súmate, en esta elección habrá 16.025 centros electorales habilitados (15.923 en Venezuela) y un total de 30.026 mesas electorales (28.180 en Venezuela). El CNE ha creado al menos 1.700 nuevos centros de votación, la mayoría de ellos de una sola mesa. Según observaciones de procesos electorales anteriores, los centros de votación con una sola mesa han sido señalados como potencialmente más susceptibles a presiones o influencias indebidas sobre los miembros de mesa y los electores.

El proceso de votación

Los CE abren a las 6:00 a. m. y cierran generalmente a las 6:00 p. m,. a menos que el CNE extienda el lapso. El voto se realiza mediante máquinas de votación electrónica que emiten un comprobante en papel, permitiendo una auditoría posterior. En los CE ubicados en el exterior se vota manualmente.

El elector se identifica ante los miembros de mesa. El secretario desbloquea la máquina de votación, que muestra en pantalla las opciones de candidatos. En privado, el votante hace su elección tocando la pantalla. La máquina imprime un comprobante con la selección realizada. El elector verifica el comprobante y luego lo deposita en una urna sellada.

A las 6:00 p. m., a menos que aún haya electores en la fila, se cierra la mesa y comienza el proceso de escrutinio. La máquina de votación imprime un acta de escrutinio con el número de votos por partido. Seguidamente, el técnico del CNE conecta la máquina a un módem para hacer la transmisión de resultados al centro de totalización nacional del CNE.

A continuación, se inicia el proceso de verificación ciudadana. Este proceso abarca aproximadamente el 54% de todas las mesas en el país. Los resultados de las máquinas electorales que se auditarán se determinan mediante sorteo en cada uno de los centros electorales. Las discrepancias entre los votos contenidos en la urna y los que haya contabilizado la máquina se hacen constar en el acta de escrutinio.

Una vez que el centro de totalización del CNE haya recibido un porcentaje significativo de las actas de escrutinio, procede a emitir boletines públicos con resultados parciales. Finalmente, tras completar el conteo y verificación del total de votos, emite un boletín definitivo donde anuncia el candidato ganador. Posteriormente, el CNE proclamará oficialmente al ganador como presidente electo de la República en un acto formal.

Irregularidades recurrentes que comete el régimen durante el día de la votación

En el artículo «Democratic Backsliding Through Electoral Irregularities» (2020), el profesor Javier Corrales, del Amherst College, evidencia cómo el chavismo ha incrementado con el tiempo el número, la frecuencia y la gravedad de las irregularidades electorales cometidas. Corrales advierte en su estudio que estas irregularidades han aumentado cada vez que el partido gobernante se ha visto más amenazado electoralmente. Las irregularidades se cometen durante todo el proceso electoral. En cuanto a las más frecuentes durante el día de la elección, Corrales señala la expulsión de testigos, el voto asistido y el acoso a los electores.

Por ejemplo, en las elecciones presidenciales del 2013, se expulsaron a los testigos de la oposición de 286 centros de votación, lo cual afectó a 722.983 votos. Este tipo de acciones facilita la comisión de fraudes electorales e impide a la oposición contar con las actas de escrutinio necesarias para defender sus votos.

En esa misma elección, 564 centros de votación contaron con votación asistida irregular, lo cual afectó a 1.479.774 votos. El voto asistido está dirigido a electores que por alguna razón válida necesitan la ayuda de otra persona para votar. Sin embargo, sobre todo en los CE rurales y los de una mesa, este tipo de figura se utiliza como excusa para poder coaccionar el sufragio de los votantes.

También esa oportunidad en 397 centros de votación se reportaron acoso a electores afectando a 1.240.000 votos. Es frecuente que, en determinadas localidades controladas por el chavismo, bajo la indiferencia de las autoridades, grupos violentos acosen e intimiden a electores opositores para que asistan a votar o para que no se hagan presentes en el momento del escrutinio. 

Observación internacional limitada

Según Yván Gil, ministro de Relaciones Exteriores, están confirmados 635 veedores electorales que vienen a observar las distintas fases del proceso electoral. Entre los observadores confirmados, Gil mencionó al Centro Carter, al Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica y a la Unión Africana.

Sin embargo, hay que hacer varias precisiones sobre la observación internacional. Violando el Acuerdo de Barbados, el CNE, de manera arbitraria y unilateral, revocó la invitación a la Misión de Observación Electoral (MOE) de la Unión Europea. Esta decisión privó al país de contar en estas elecciones presidenciales con una de las fiscalizaciones internacionales más robustas, completas y con mayor experiencia que existen actualmente.

En cuanto a la misión electoral del Centro Carter, esta será limitada. Según su propia declaración: «Dado su tamaño y alcance limitado, la misión del Centro Carter no realizará una evaluación integral de los procesos de votación, conteo y tabulación».

Por su parte, la ONU tampoco enviará a Venezuela una misión de observación electoral propiamente dicha, sino un panel de cuatro expertos electorales. Tal como lo señala la propia ONU, este tipo de asistencia electoral no emite declaraciones públicas evaluando la conducción general de un proceso electoral y sus resultados. Este panel de expertos se limitará a elaborar un informe interno para el Secretario General de la ONU.

La entrevista sucede en dos momentos, el del fervor y el del recogimiento. El fervor, en plena caravana en Zulia, mientras María Corina Machado saluda a las miles de personas que rodean su camioneta. Le regalan rosarios, retratos de ella, fotos. Le dicen que la aman, como si fuera tan fácil de decir.

Por: Joaquín Sánchez Mariño – Infobae

Le dicen que es la última oportunidad, la última, y ella les responde con el puño en alto. Ese puño puede dar la trompada final este domingo, después de 25 años de chavismo en Venezuela. Y así, mientras lo levanta, comienza la primera parte de la entrevista, a los gritos.

—¿Qué siente cuando ve todo esto?

—Me siento muy orgullosa de ser venezolana, y de ser parte de un movimiento histórico.

—Hablan en cada acto de Edmundo como si ya fuera el nuevo presidente. ¿Por qué esa convicción, teniendo en cuenta los miedos que tienen a las trampas del régimen?

—Nosotros tenemos el corazón elevado y los pies en el piso. Nosotros sabemos muy bien que estamos enfrentando un régimen que ha cometido todo tipo de trampas, de atropellos, de corrupción… Están dispuestos a todo para quedarse en el poder, pero es que todo lo que ha ocurrido en las calles es la constatación de que al régimen lo derrotamos. Lo derrotamos en el corazón, en el alma, y lo derrotamos políticamente porque todo el mundo dentro y fuera de Venezuela sabe que Edmundo va a ser presidente.

—En la época de Juan Guaidó también se pensaba que era un momento de cambio, pero fue finalmente una decepción para los venezolanos. ¿Ahora qué cambió para que se renueve la esperanza? ¿El régimen? ¿La gente? ¿La oposición?

—Cambió todo. Desde luego cambió el régimen. Un sistema que está absolutamente fraccionado en lo interno. No tienen plata, porque se la robaron toda. Han perdido toda su base social pero también su capacidad de chantaje y de control social. A lo que se está enfrentando es a una sociedad a la que buscaron dividir y que ha logrado unirse alrededor de un anhelo común, que es el regreso de nuestros hijos a casa.

—En algún momento usted pensaba que la única solución era una intervención extranjera, porque creían que con democracia no era posible sacar a Maduro. Finalmente parece que sí es posible sacarlo con la democracia.

—En un momento de crisis humanitaria extrema pedimos apoyo externo humanitario, eso es verdad, pero lo que hoy ha ocurrido en Venezuela es la demostración de que incluso ni aunque sometan a nuestro pueblo al hambre sostenido, al éxodo, a la separación de las familias, a la humillación… ni así logran vencer las ansias de libertad. Venezuela será libre.

—Hace algunos años, en el 2019, estuve aquí haciendo una cobertura y cuando preguntaba por usted mucha gente me decía: “Es que María Corina es muy intransigente”. ¿Qué pasó de ese entonces a hoy? ¿Dejó de serlo?

—Yo creo que la gente se volvió intransigente también. Creo que hay un tema con hablar con la verdad y no hacer concesiones éticas. Uno puede y debe ser muy flexible, y de hecho lo hemos demostrado en la estrategia con la que nos enfrentamos al régimen en estos últimos meses. Porque además lo hemos sorprendido. A este régimen no se lo puede engañar, pero sí se lo puede sorprender, y para eso tienes que tener agilidad, no ser predecible. Anticipar por dónde vienen, y yo creo que por eso ellos están cometiendo tantos errores. Ahora, en materia ética, yo sí creo que hay que ser intransigente. Y me parece que la gente en ese sentido se ha vuelto intransigente, y lo demostró en las primarias.

Las primarias de las que habla sucedieron en octubre del 2023, y a las que asistieron dos millones de personas. María Corina Machado fue elegida candidata opositora por más del 90% de los votos. Pero unos meses después, el Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el gobierno, la inhabilitó. Game over, fuera de juego la mujer del puño en alto.

No acusó el golpe, en cambio se puso a fortalecer la plataforma y no solo terminó por señalar a Edmundo González Urrutia como candidato, sino que sumó aún más nombres a la Plataforma Unitaria Democrática, como Manuel Rosales -gobernador del Zulia-, que hasta mayo de este año pretendía correr por su cuenta. El resto fue pura marcha por el interior y eventos de multitudes. El último fuera de Caracas sucedió en Maracaibo, durante el que sucedió la primera parte de esta entrevista. La segunda parte fue después, ya en calma, en la casa de uno de sus colaboradores.

—¿Cómo sigue todo si este domingo hay fraude?

—Hay que demostrarlo, hay que prevenirlo. Y hay que ir con un espíritu de saber lo que ellos pretenden hacer para impedir que lo hagan. Pero no es negarlo, no es negarlo. Nosotros estamos yendo a un proceso con un terreno así (pone las manos como marcando una cuesta arriba). Realmente es así. Y la arquería de ellos mide 20 metros y la nuestra mide 20 centímetros, y el árbitro está del lado de ellos y a nuestro arquero le tienen las manos amarradas. Es así. Pero tenemos todo el estadio a favor nuestro. Es una forma de ponerlo pero nosotros estamos muy conscientes de que estamos enfrentando unos términos terribles. Por Dios, yo tengo presa a gente de mi equipo. No tenemos un póster en la calle, Maduro ha invadido todo el país de cartelería.

—¿Cuál fue el mayor desafío de todos?

—Aquí se decía que no se podía ganar una elección si no tenías a los grandes medios de comunicación a tu favor. Todos dentro del país, públicos y privados, han estado dándole propaganda al régimen. Con ganas o sin ganas, obligados o no, pero lo hacen. Hemos ganado el apoyo popular sin una sola pieza de televisión o de radio nacional. Sin ni siquiera propaganda en redes sociales. Todo es orgánico. Esto va a ser un caso de estudio.

—¿No hay ni un dólar puesto en redes sociales?

—No hay plata en redes sociales. Todo lo hemos hecho orgánico. No imprimimos volantes. No hay vía pública. Nada.

—Pero tienen algún apoyo privado, imagino.

—Bueno, hemos tenido algunos apoyos de personas a título individual para poder montar las estructuras de los testigos, para poder montar los sistemas, nuestros call center. O sea, claro que sí. Pero al final todos somos voluntarios, todos.

—Donde falta el dinero florece el ingenio, dicen.

—Sucedió algo bien divertido en la campaña. En un momento a Diosdado Cabello se le dio por poner eventos en el mismo lugar y a la misma hora donde yo anunciaba un evento. Entonces yo decía: “voy a Mérida tal día”, y él decía: “voy a Mérida tal día”. Y claro, ellos tenían que poner autobuses que movían a la gente de todo el estado… Y nuestra gente empezó a darse cuenta de eso y esperaban a que vinieran los autobuses del régimen y se montaban en esos autobuses que iban vacíos y terminaban llenándose con nuestra gente, que se bajaban antes para ir a nuestra actividad. Se ponían su camisa roja y cuando llegaban se bajaban, se quitaban la camisa roja e iban para el acto mío. La gente ha aprendido a lidiar con esta tiranía. Una tiranía que atropella, que humilla, pero que al final se les revierte.

—Algo así parece estar pasando con los motorizados. Los colectivos de personas en moto que acompañan sus caravanas.

—Absolutamente. El tema de los motorizados es muy poderoso. Todos los motorizados antes eran del chavismo. Entonces, cuando los veíamos venir, la gente entraba en pánico. Porque estaban armados, porque nos agredían, y entonces deshacían las marchas. Todos los motorizados se les voltearon. Y ahora los motorizados están con nosotros y pasaron de ser una amenaza a ser un escudo. Fíjate lo que pasa en las caravanas: son ellos quienes nos abren los caminos.

—¿Puede haber convertidos
ahí? ¿Gente que fue motorizada del chavismo y ahora lo son de ustedes?

—Todos son convertidos.
Todos. Y me lo dicen “yo era colectivo, yo era tal cosa”.

—¿Dónde están las armas de esa gente? Porque eran grupos armados por el régimen.

—Bueno, no lo sé. Y no todos tenían armas.

—¿Hoy la población civil está más desarmada que hace unos años?

—No te puedo contestar eso. Yo creo que muchos de los que estaban más fuertemente armados se han ido, y por eso estamos viendo problemas en otros países de la región.

—¿Tienen miedo de que la comunidad internacional se quede de brazos cruzados si llega a haber fraude?

—Hoy el 80% de la oposición está convencida que vamos a ganar. Y de que no es una elección más, sino que es la última oportunidad. Escuchaste en la caravana a la gente que me lloraba, me lloraba, que me decía: “esta es la última oportunidad de que mi hijo no se vaya”. “Esta es la última oportunidad de que regrese mi mamá”… Eso es muy poderoso.

—¿Cree que la comunidad internacional tiene un rol importante? ¿Una responsabilidad? Son muchas las personas que fueron impedidas de entrar a observar la elección.

—La comunidad internacional tiene una gran responsabilidad. Pero, ¿desde cuándo las elecciones no se definen con votos sino con acuerdos de la comunidad internacional? ¿En qué país eso sería tolerable? Esta elección se define con los votos. Y lo que nosotros estamos pidiendo es que se cuenten los votos. Yo no me imagino que nadie en la comunidad internacional pretenderá decirnos que van a negociar un acuerdo de espalda a los votos. Entonces ¿qué estamos haciendo nosotros? Bueno, nosotros estamos montando una estructura de defensa del voto como no ha habido nunca.

Los impasses recientes del presidente Nicolás Maduro con dos de sus aliados ideológicos en Sudamérica reflejan que ha cruzado “una línea roja” al mencionar la posibilidad de un “baño de sangre” en Venezuela si pierde la elección del domingo, advierten expertos.

La Voz de América

Esta semana, Maduro y su gobierno protagonizaron sendas polémicas con dos altas figuras de la izquierda latinoamericana: primero con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva; y, poco después con el exmandatario de Argentina, Alberto Fernández.

Lula se confesó “asustado” por las menciones de su homólogo venezolano sobre un posible “baño de sangre” si perdía la votación del domingo, un resultado que podría interrumpir la continuidad en el poder presidencial del chavismo por primera vez en 25 años.

Un día después y sin mencionar directamente a Lula, el jefe de Estado venezolano se refirió a las reacciones que causaron sus palabras en sendos actos de campaña electoral en los estados Cojedes y Carabobo. “El que se asustó que se tome una manzanilla (infusión para calmar los nervios), porque este pueblo de Venezuela está curado de espanto”, afirmó, antes de augurar “a los que se asustaron” que ganaría.

Maduro ha cruzado “una línea roja” incluso para sus socios ideológicos de democracias funcionales en la región, que decidieron “marcar distancias” con una postura “inconcebible” en un jefe de Estado en funciones y que además aspira a reelegirse, dijo a la Voz de América el analista venezolano de relaciones internacionales, Juan Francisco Contreras.

Después fue el turno de Alberto Fernández, expresidente de Argentina, dirigente político de izquierda y con quien Maduro coincidió en el poder durante cuatro años. El exmandatario secundó las afirmaciones de Lula sobre la aceptación del resultado en Venezuela.

“Si [Maduro] es derrotado, lo que tiene que hacer es aceptar, como dijo Lula, el que gana, gana y el que pierde, pierde, punto, se terminó, así es la democracia”, insistió en una entrevista.

Un día después de sus declaraciones, el mismo Fernández notificó que el gobierno venezolano le retiró su invitación como veedor de la elección y que no viajaría al país sudamericano. Según le explicó el Palacio de Miraflores, sus palabras “causaban molestias” y generaron “dudas” sobre su imparcialidad sobre el proceso electoral.

Fernández dijo que no entendía el malestar del gobierno venezolano: “Sólo dije que, en una democracia, cuando el pueblo emite su sufragio, ‘el que gana, gana y el que pierde, pierde’, y si el oficialismo fuera eventualmente derrotado debía aceptar el veredicto popular”.

Este jueves, el presidente de Chile, Gabriel Boric, llamó a las autoridades venezolanas a garantizar «el normal desarrollo» de la votación y a que haya un «irrestricto respeto» a los resultados de esos comicios. También, secundó a Lula en su preocupación sobre el presunto «baño de sangre».

«Concuerdo y respaldo las declaraciones de Lula: no se puede amenazar bajo ningún punto de vista con baños de sangre. Lo que reciben los mandatarios y los candidatos son baños de votos y esos baños de votos representan la soberanía popular, que debe ser respetada», dijo.

Las declaraciones de Maduro «son de una magnitud tan escandalosa que prendió las alarmas en todas partes, hasta entre figuras y sectores políticos con posturas ideológicas muy cercanas a Maduro, explicó Juan Francisco Contreras.

La mera mención de un baño de sangre “lo alejan de ellos y de prácticamente todo el mundo”, agrega, mientras resalta que incluso gobernantes aliados de sistemas autoritarios como Cuba y Nicaragua, han guardado silencio sobre sus afirmaciones en campaña.

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Si no puedo correr, caminaré. Si no puedo caminar, me arrastraré. No me detendré”, prometió Céline Dion con la voz entrecortada en el tráiler del documental que acaba de lanzar y que muestra una de las etapas más críticas de su vida. Y parece pelear por cumplir su juramento. Es que, desde que en 2022 fue diagnosticada con el síndrome de la persona rígida (SPR), que afecta al sistema nervioso y le provoca espasmos musculares, la artista debió alejarse de los escenarios y concentrarse en un exhaustivo tratamiento para mejorar su calidad de vida, y nunca bajó los brazos.

Por: Paola Florio – Infobae

Prueba de eso es que este viernes y pese a las dificultades, se animó a participar de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos París 2024. La icónica intérprete que inmortalizó temas como “My Heart Will Go On” y “Power of Love” volvió a cantar, al menos por unos minutos.

No es la primera vez que Dion participa en un evento de esta magnitud. En 1996, la cantante inauguró los Juegos Olímpicos de Atlanta interpretando “The Power of the Dream” ante una audiencia televisiva de 3,500 millones de personas en todo el mundo. Esta vez la expectativa se centra en torno a su regreso, ya que su último concierto se remonta a marzo de 2020 en la ciudad de Newark, en Estados Unidos cuando su gira mundial “Courage World Tour” se vio interrumpida por la pandemia de Covid primero y luego, por sus asuntos de salud. “No es justo para ustedes que siga aplazando espectáculos y, aunque se me rompe el corazón, es mejor que cancele todo hasta que realmente esté preparada para regresar a los escenarios. Quiero que sepan que no me rindo… ¡y que estoy deseando verles de nuevo!”, dijo entonces en un comunicado.

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