Un grupo de colectivos afines al chavismo dispararon contra el grupo de manifestantes que se apostaron en las cercanías al Palacio de Miraflores con el aval de las fuerzas de seguridad del Estado durante la tarde de este lunes 29 de julio.
Pese a las denuncias de fraude en las elecciones de Venezuela y las dudas del ministro de Exteriores, Jose Manuel Albares, la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, ha reconocido el resultado porque “eso es lo que hacen los demócratas”. No obstante, sobre las dudas que se pueden suscitar al respecto ha pedido, en la misma línea que su socio de coalición, “transparencia”. Así lo ha asegurado en una rueda de presa en la sede de su Ministerio, al ser preguntada por el fraude de Nicolás Maduro después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) le haya proclamado como ganador con el 51,2% de los votos.
Por: Noelia Tabanera – Infobae
El primero en pronunciarse tras este escándalo a nivel internacional ha sido Albares, quien ha pedido “calma” y ha cuestionado la victoria de Maduro. “La voluntad democrática del pueblo de Venezuela debe ser respetada con la presentación de las actas de todas las mesas electorales para garantizar resultados plenamente verificable”, ha sentenciado a través de un mensaje en la red social X. Y al ser preguntado en una entrevista en Cadena Ser ha insistido que “hay que esperar a que todo el mundo tenga acceso a los resultados”.
“Queremos una total transparencia y por eso pedimos una publicación de las actas mesa por mesa”, ha apuntado. De esta forma, según el titular de Exteriores, organismos como Naciones Unidas o el Centro Carter podrán certificar y verificar los datos, ya que han estado llevando a cabo labores de observación durante la jornada electoral.
En cambio, desde Izquierda Unida, uno de los partidos que forman parte de Sumar, han optado por todo lo contrario. El portavoz adjunto en el Congreso de la formación que lidera Díaz y dirigente de Izquierda Unida, Enrique Santiago, ha apuntado que la oposición venezolana “debe aceptar” el resultado de las elecciones. “El #GranPoloPatriótico ganó las elecciones presidenciales en Venezuela con el 51,2%.
¡Enhorabuena!”, ha comentado a través de la red social X, donde ha añadido: “En un sistema electoral con 16 controles del resultado final, supeditar el reconocimiento a la presentación de las actas de ‘todas” las mesas electorales es asumir el discurso de la oposición ultraderechista. Que no se repita el error de 2019 al reconocer a Guaidó. ¡Prudencia!”.
Maduro incluye a España en la lista de países que le han apoyado
En ese momento, Infobae España ha contactado con el gabinete de Yolanda Díaz, desde el que han asegurado que iba a guardar silencio. Sin embargo, poco después, la vicepresidenta ha reconocido la victoria de Maduro, lo que le ha servido al dictador para agradecer a España el reconocimiento. “En nombre del pueblo Venezolano agradecemos al Gobierno de España el reconocimiento de las Elecciones Presidenciales 2024 celebradas el día de ayer en nuestro país”, ha publicado Maduro en su cuenta en la red social X.
El pueblo ha expresado su voluntad soberana. El respeto a las instituciones de nuestra República y al derecho a elegir del pueblo, es lo que debe prevalecer”, ha añadido la nota, en la que ha incluido un enlace a una noticia en la que se recoge las declaraciones en las que Díaz reconocía expresamente los resultados oficiales.
No obstante, Albares, desde la parte socialista del Gobierno han mantenido su postura. “Estamos en unos momentos muy incipientes del conteo electoral. Es especialmente importante que se cuente cada voto, mesa por mesa. A lo largo del día esperamos que tengamos una información más clara y democrática”, ha apuntado. El ministro ha asegurado que está en contacto con los países “hermanos” de la zona y que espera que a lo largo del día se puedan conocer los datos verificados. “Queremos el mismo sentido democrático con que la gente ha ido a votar”, ha indicado Albares.
Fue una larga noche para el gobierno de Javier Milei y la Cancillería, a la espera de un resultado en Venezuela que no fue el esperado. Luego de sus posteos, en los que reclamó a Nicolás Maduro que “reconozca su derrota” en las elecciones de ayer, y la virulenta respuesta del presidente venezolano, Milei se mantiene en su postura de no aceptar los resultados divulgados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que es controlado por el chavismo y que dio por ganador al actual mandatario venezolano por el 51 por ciento de los votos contra el 44 por ciento del conglomerado opositor encabezado por Edmundo González Urrutia.
A la vez, la Cancillería, encabezada por Diana Mondino, activó desde la madrugada contactos con presidentes y diplomáticos de la región, con el objetivo de “coordinar acciones” y exigir al régimen chavista que “respete” la voluntad popular expresada en los comicios, objetados por buena parte de los países de la región, incluidos gobiernos socialdemócratas como el Chile de Gabriel Boric, quien también puso en duda el triunfo de Maduro. Los contactos, según supo LA NACION, se extendieron también a la diplomacia de Brasil, que hasta ahora sostiene una postura de “prudencia”, a la espera de datos concretos y resultados de cada mesa de votación.
«Los venezolanos eligieron terminar con la dictadura comunista de Nicolás Maduro. Los datos anuncian una victoria aplastante de la oposición y el mundo aguarda que reconozca la derrota luego de años de socialismo, miseria, decadencia y muerte», agregó Milei en su cuenta en la red social X antes de que se difundieran los resultados oficiales en Venezuela, informa Afp.
«Argentina no va a reconocer otro fraude, y espera que las Fuerzas Armadas esta vez defiendan la democracia y la voluntad popular. La Libertad Avanza en Latinoamérica», aseguró el mandatario argentino en alusión al nombre de su movimiento ultraliberal.
Los insultos del Dictador Maduro para mí son halagos. Casualmente repitiendo los mismos agravios de muchos “periodistas” bienpensantes de la Argentina cuya posición endeble permite que las atrocidades de Maduro sean legitimadas.
Ni él se cree la estafa electoral que festeja. La República Argentina tampoco.
No reconocemos el fraude, llamamos a la comunidad internacional a unirse para restaurar el Estado de Derecho en Venezuela, y le recordamos al pueblo venezolano que las puertas de nuestra Patria están abiertas para todo hombre que elija vivir en libertad.
VIVA LA LIBERTAD CARAJO
Manifestantes en la ciudad de Coro, estado Falcón, tumbaron la estatua de Hugo Chávez.
La opinión pública mundial presencia en tiempo real la comisión de una cadena de delitos en las elecciones presidenciales de Venezuela. La dictadura del socialismo del siglo 21 está tratando de convertir el voto popular de más del 70% de votos a favor del candidato opositor Edmundo González Urrutia en un 51% para Nicolas Maduro. Es una “dictadura electoralista en la que el pueblo vota pero no elige”, pero los hechos son tan contundentes y los delitos tan escandalosos que es la oportunidad para que el pueblo de Venezuela y la comunidad internacional enseñen al dictador que el crimen no da derechos.
Por: Carlos Sánchez Berzain – Infobae
Las elecciones presidenciales de Venezuela 2024 se desarrollan en un país ocupado por una de las dictaduras del socialismo del siglo 21 o castrochavismo que es un grupo que bajo mando de la dictadura de Cuba controla Venezuela, Bolivia y Nicaragua. Aplican “terrorismo de Estado” y su sistema de “dictadura electoralista” con opositores funcionales.
Bajo terror interno con presos políticos, exiliados, tortura y crímenes de lesa humanidad desarrollan la manipulación de la voluntad popular con leyes violatorias de derechos humanos, registros electorales alterados, oposición funcional, autoridades electorales títeres, inducción al ausentismo, falsificación de resultados y narrativa de ganar elecciones cuando tienen un repudio ciudadano mayoritario.
Fraude electoral es “la intervención ilícita de un proceso electoral con el propósito de impedir, anular o modificar los resultados reales ya sea aumentando la cantidad de votos del candidato favorecido, disminuyendo las de los candidatos rivales o ambas”. Es un “concurso real de delitos”, se trata de la “comisión de varios y diferentes delitos con el mismo objeto”.
El proceso electoral en Venezuela 2024 tiene por lo menos cuatro etapas o escenarios: el primero es la campaña electoral en que la oposición liderada por María Corina Machado, primero como candidata y luego como jefe de campaña de Edmundo González, derrotó ampliamente a la dictadura logrando la movilización de un pueblo que perdió el miedo a la dictadura y decidió retirarla con su voto; el segundo es el de la votación y la emisión de resultados, en el que es claro el triunfo del candidato González Urrutia y la manipulación fraudulenta del régimen; el tercero es la lucha contra la narrativa del triunfo falsificado por la dictadura, con el objeto de demostrar el resultado real de la elección ganada por la oposición; el cuarto es el periodo de tiempo entre el reconocimiento de la victoria del opositor hasta la entrega del mando presidencial.
En la dictadura electoralista de Venezuela opera un “grupo de delincuencia organizada trasnacional” dirigido por la dictadura jefe que con Nicolas Maduro, cómplices y operadores han cometido y cometen delitos desde el inicio del proceso: en la primera etapa de la campaña inhabilitaron a María Corina Machado y luego a su reemplazante Corina Yoris, persiguieron y apresaron dirigentes de la campaña opositora haciéndolos presos políticos y reteniendo a seis en la embajada de Argentina en Caracas, manipularon información, bloquearon vías y rutas, perpetraron sabotaje a la campaña opositora y más; el día de la votación se registraron 78 casos de persecución política, 26 detenciones arbitrarias, 3 desapariciones, hostigamiento, muertos sin esclarecer, y los miembros del Consejo Nacional Electoral cometieron falsificaciones, falsedad material e ideológica, uso de instrumentos falsificados, fraude público, difusión de noticias falsas y más delitos flagrantes presentando un resultado grotesco y criminal.
El mecanismo del castrochavismo ha sido aplicado en elecciones de este siglo en Venezuela, Bolivia y Nicaragua, pasando por Ecuador, y fracasó en Bolivia 2019 cuando se evidenció el fraude de Evo Morales que renunció y fue rescatado a la impunidad por López Obrador desde México, volviendo con éxito delictivo en Bolivia 2020 y Nicaragua 2021. Lo que vemos hoy en Venezuela es esta franquicia criminal, que por lo evidente de los hechos no se esperaba sea repetida, pero que es vital para un sistema dictatorial que se funda en el dogma castrista de que “el poder no se entrega”.
Solo hay un hecho con el que se puede aclarar la elección y es “que cada voto sea contado de forma justa y transparente, públicamente, con presencia de la oposición y la prensa”. El recuento de votos, público, basado en la demostración de cada acta electoral de cada ánfora de votación, es el único medio de evidencias por quien votaron los venezolanos.
La información presentada por el CNE no ha consumado ni cerrado nada, es el principio de un amplio proceso de investigación, acusación y sanción a los individuos que perpetran esta grave cadena de delitos, a los que se aplica la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional o Convención de Palermo, abriendo competencia en cualquier país democrático del mundo por los “efectos sustanciales del crimen en su territorio”.
La tentativa de fraude del dictador Maduro no está ni será consumada, es evidencia como delito infraganti y repudiada nacional e internacionalmente. La negativa al recuento público y transparente solo confirmaría los delitos y daría inicio a legítimos mecanismos de resistencia civil interna y acciones internacionales con las que el pueblo de Venezuela y la comunidad internacional enseñaran al dictador que el crimen no da derechos ni asegura impunidad.
Carlos Sánchez Berzain es abogado y Politólogo.
Director del Interamerican Institute for Democracy
No tengo duda alguna del triunfo de Edmundo González, y cuando el Consejo Electoral chavista le atribuyó la victoria a Nicolás Maduro,con el 51,2 % de los votos, me fue reconfirmada la victoria opositora, ya que todos saben qué ocurrió, la derrota del régimen chavista.
Por: Ricardo Israel – Infobae
Yo le creo a María Corina Machado cuando dice que la victoria opositora fue abrumadora y se cuenta con copia de todas las actas para probarlo.
Más aún, creo que es el inicio de un proceso de transición a la democracia, ya que esta vez el fraude no será aceptado, ni dentro ni fuera del país, por mucho que se esté intentando una maniobra desesperada por sectores que todavía están en la negación, Venezuela cambió, por lo que a diferencia del pasado las amenazas suenan vacías, por la sencilla razón que se ha perdido el miedo.
Creo que esta maniobra desesperada del régimen fracasará, como también una salida de fuerza, si fuera ensayada. Estoy convencido de que al haberse perdido el miedo se ha iniciado en la práctica un proceso de transición, la transición a la democracia, a la venezolana.
¿Qué sabemos de las transiciones, sobre todo, de las exitosas? Que no son todas iguales, pero que tarde o temprano habrá alguna negociación, a lo que no hay que tenerle miedo, en la medida que se tenga claro de lo que es tanto el objetivo principal como el premio mayor, la derrota de la dictadura.
Costó tanto, fue tan difícil lograrla, que lo principal es mantener la unidad que permitió el triunfo que ahora malamente se quiere modificar por manos corruptas. Lo que hay que evitar a toda costa es una división de los demócratas, que se ha dado después de otras elecciones en el pasado. Los objetivos no han cambiado, por lo que no hay que desviarse, toda vez que las transiciones no son procesos solo en blanco y negro, sino que admiten múltiples colores.
La ciencia política reconoce al menos tres tipos de transiciones. La rupturista, la negociada y la institucionalizada. Como difícilmente va a ser Venezuela una de carácter rupturista, donde el régimen dictatorial simplemente se derrumba, lo más probable es que sea una mezcla de transición negociada como lo fueron España y Uruguay, con una institucionalizada. Es decir, se inicia la transición con el esquema constitucional existente, como ocurrió en Brasil y Chile. En Venezuela no ha cambiado el objetivo de lograr una democracia real, sin apellido.
En el pasado, el régimen ha hecho trampa, también desconociendo el resultado. Tan malo como ello fue que sectores democráticos lo aceptaran, pero hoy, simplemente es impensable que ello ocurra, por lo que simplemente ese escenario no debiera darse, no solo porque se ha perdido el miedo, sino que también existió movilización en las calles, que no debiera perderse, y donde resalta María Corina Machado.
Los chavistas saben que fueron derrotados, lo saben en el Palacio Miraflores y también en el extranjero. Aunque en menor escala, se aprecia en la elite gobernante, en la nomenklatura chavista, el mismo proceso de perdida de legitimidad que apareció en la ex URSS y en Europa del Este en la octava década del siglo pasado. En Venezuela solo le queda la fuerza y la corrupción de la delincuencia organizada que los respalda, cuyo poder se manifiesta en forma transnacional.
No hay que perder el foco en lo importante, ya que comienzan a acumularse las preguntas. Si hay negociación, ¿con quiénes se negociará? ¿Habrá nombres vetados, aunque sean pocos? ¿Todo será abierto o habrá secretos? ¿Tendrá Maduro algún rol? Si es así, ¿cuál? Si se logran acuerdos que ayuden a la democratización, ¿Se solicitará que la fuerza armada sea garante de los acuerdos? Si no se le quiere dar un rol que le es impropio en democracia, ¿bastará con el respeto de todos a la Constitución? Ya que, aunque sea creación chavista es la norma superior, por mucho que se la quiera reformar, apenas se pueda.
Lo que viene requiere claridad en la dirigencia sobre decisiones que exigen total convergencia opositora. A modo de ejemplo, ¿habrá temas y personas que no serán reconocidas como interlocutores válidos? ¿Se separa aguas con toda oposición funcional, que de oposición solo tiene el nombre, ya que su objetivo es servir al régimen y dividir a las fuerzas democráticas? En lo internacional, ¿Habrá un rol especial para Estados Unidos? ¿Otros países? ¿Cuáles?
Existen muchas preguntas, algunas sin respuesta, simplemente porque estamos siendo testigos del inicio de la transición a la democracia. Podrá desconocerlo Maduro y el chavismo, pero no cambia el hecho que el régimen fue y se siente derrotado, habiendo perdido el fuego vital de una legitimidad que ya no se le reconoce. Como toda transición, el régimen puede intentar una aventura negacionista o al menos un sector, pero ello no se puede sostener ni prolongar más allá de un lapso cada vez más corto, dado el cambio que el país ha tenido, al parecer, irreversible.
El primer objetivo que era derrotar a Maduro ya fue cumplido. El segundo se está construyendo que es derrotar el fraude del régimen. El primero se consiguió con lo que había estado ausente en el pasado y sin el cual es virtualmente imposible derrotar a una dictadura, que es la unidad, cuya mantención y fortalecimiento es precondición para lograr la segunda victoria, la derrota del régimen, el fin de la dictadura.
Las transiciones traen consigo rosas y, por lo tanto, espinas que obligan a decisiones difíciles, nunca solo de blanco y negro, sino también con grises y amarillos. En la elección, no solo en las urnas, en las calles también se derrotó a Maduro, ahora hay que responder a la confianza de esa amplia mayoría que votó en condiciones de represión, como también a tantos exiliados que se reunieron con entusiasmo a través del mundo, expresando su deseo de regresar. No hay que olvidar a tanta familia que solo desea volver a reunirse con los ausentes, y que fue un elemento clave, tanto en la movilización popular como en la pérdida del miedo, ciudadanos, todos que dieron la victoria que ahora se pretende desconocer, hecho a la vez desagradable y violento.
Para este segundo objetivo de desaparición del esquema dictatorial, se necesita seguir insistiendo en la verdad que se ganó la elección para evitar que una falsa narrativa desplace a la verdadera. Este objetivo también necesita escuchar a quienes no son parte de la elite gobernante, de la nomenklatura, pero si integran la administración pública como también son parte de la Justicia o de las fuerzas armadas o policiales, sectores que en ningún caso deben ser entregados en su totalidad a esta dictadura que desea perpetuarse. ¿Cuál será la actitud hacia aquella clase empresarial que se enriqueció con el chavismo, con fuertes elementos de corrupción? La verdad es que no hay respuestas fáciles.
De los procesos de transición se ha aprendido que por sus propias características obligan a abordar todos los temores y no solo los de quienes han sufrido represión, ya que los hay de distinto tipo y características. En su diversidad, la mayoría de ellos deben ser tenidos en cuenta para que el proceso tenga éxito, a lo que hay que agregar los temores de los muchos que en el pasado apoyaron alguna vez a la dictadura, votando por Chávez en aquellas elecciones que sí ganó.
Las dificultades mencionadas son reales, pero superables, siempre que exista una perspectiva de avance, lento o rápido, pero continuo, visible para todos, o al menos, para la mayoría, requiriéndose paciencia y serenidad, ya que no todo se va a poder acometer al mismo tiempo.
Para estos efectos, un desafío es como mantener la movilización lograda. Ello es así por la característica especial de toda transición, aunque esté en sus inicios, ya que predomina el reino de la política a través de la búsqueda de acuerdos y consensos que permitan la construcción de una mayoría.
De las transiciones exitosas, sabemos de la importancia de actuar con seriedad, sin crear falsas ilusiones, como también que cuando se negocie se debe evitar caer en la transacción, en el “quid pro quo”, en el algo por algo, que tanto mal le hace a la imagen de la democracia. Ya que toda negociación debe tener como guía a la ética y a los principios, como distinción básica entre demócratas y quienes no lo son.
La conclusión es lo que repetían María Corina Machado y Edmundo González en gira electoral, que a la dictadura le llegó su hora, lo que refleja años de lucha para la restauración democrática y una historia de superación de dificultades, y, por lo tanto, de aprendizajes, y por lo mismo, de madurez.
El Gobierno del Perú expresa su rechazo ante las recientes declaraciones del Fiscal General de Venezuela, en las que señala que se ha abierto una investigación formal en contra de los señores Lester Toledo, Leopoldo López y la señora María Corina Machado, al identificarlos como responsables de un supuesto ataque informático contra el sistema electoral venezolano.
El Perú hace un urgente llamado a la comunidad internacional para que se mantenga atenta a esta amenaza que pone en peligro la libertad e integridad de dichas personas.
Lima, 29 de julio de 2024.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, anunció este lunes que pone en «suspenso» las relaciones diplomáticas y anuncia el retiro de su personal en Venezuela tras rechazar los resultados de las elecciones en el país suramericano que, según el Consejo Nacional Electoral (CNE), dan por ganador al presidente Nicolás Maduro.
El Gobierno de EE.UU. afirmó este lunes que el anuncio de los resultados de las elecciones del domingo en Venezuela, que fueron ganadas por el presidente Nicolás Maduro, según el Consejo Nacional Electoral (CNE), no tuvo credibilidad e hizo un llamado a las autoridades locales para que publiquen las actas.
“Al declarar un ganador sin las actas detalladas por distrito para respaldarlo, los representantes de Maduro han privado de cualquier credibilidad los supuestos resultados electorales que anunciaron“, dijo en una llamada con periodistas un alto funcionario del Departamento de Estado.
Nicolás Maduro, candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), fue proclamado como Presidente de la República, según el Consejo Nacional Electoral (CNE) imparcial en medio de las múltiples irregularidades que presentó este proceso.
El rector del CNE, Elvis Amoroso comenzó su intervención señalando “Venezuela tiene el mejor sistema electoral del mundo”.
Asimismo, Amoroso señaló “los venezolanos expresaron su voluntad absoluta eligiendo como presidente constitucional de la República de Venezuela al ciudadano Nicolás Maduro Moros para el período 2025-2031”.
En este sentido, Amoroso procedió a “proclamar” a Maduro como presidente de Venezuela después de que el ente anunciara la noche del domingo que el chavista, en el poder desde 2013, ganó los comicios con el 51,2 % de los votos, un resultado rechazado por la oposición mayoritaria y gran parte de la comunidad internacional.