El presidente Gustavo Petro anunció en la ciudad de Cali, la necesidad de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, en medio de una concentración de activistas de la Primera Línea, como se llama al grupo de delincuentes que alteró el orden público en las protestas del llamado estallido social.
IFM Noticias
El pronunciamiento con el anuncio lo hizo el pasado viernes cuando en en esa ciudad también estaban mas de 20 mil indígenas de la violenta Minga que protagonizó, junto con la primera línea, los desordenes y desmanes al final del gobierno de Ivan Duque; mensaje que les llegó aunque los indigenas no estaban es la concentración.
Durante la campaña a la presidencia Gustavo Petro representaba el líder colombiano del Castro-chavismo implantado en Venezuela, al menos así era señalado por sus contrincantes políticos en diferentes plazas públicas y escenarios de controversia, entre otras cosas, por su amistad con el régimen venezolano. En los debates a los que asistió, Perro fue cuestionado reiterativamente sobre si convocaría a una Asamblea Nacional Constituyente, a lo que sus respuestas siempre fueron contundentes, con un, no.
Ante este nivel la intensidad de las preguntas en los diferentes escenarios sobre lo mismo, Petro terminó de rodillas en la Plaza de Bolívar, luego de unir a todos los líderes políticos de la izquierda radical y centro-izquierda colombiana, para simbólicamente decir, que “grababa en piedra su compromiso y promesa de no convocar a una constituyente”, entre otros compromisos como el de no expropiar entre siete compromisos, algunos de ellos, inclusive fueron firmados en una notaría. Así las cosas, entonces ¿por qué Gustavo Petro terminó haciendo ese anuncio?
El anuncio de Cali, coincidió con la acumulación de una serie de semanas que viene teniendo Gustavo Petro y su gobierno, en reversa. No han sido pocas las intenciones gubernamentales que han terminado frustrados en diferentes escenarios que impiden que, su idea de imponerle al país “el cambio” a través de reformas en el Congreso y otras polémicas iniciativas como la de nombrar a Salvatore Mancuso como Gestor de Paz, entre otras, se concreten.
Y es que no han sido pocos hechos que van contrarios al propósito del presidente que lo han llevado a la frustración y a repensar su estrategia, sacando a flote el espíritu dictatorial que lleva dentro y que lo inspiran para saltarse al Congreso amenazando en legislar por decreto, presionar con la calle, movilizar para amenazar con tomas al edificio de las cortes, desconocer a los órganos de control y a toda la institucionalidad, alimentar la idea de perpetuarse en el poder, entre otras acciones de dictador, que Petro termina reafirmando con su anuncio en Cali.
Entre algunos de los episodios en reversa en la última semana, Petro debió aguantar que no quedara la Fiscal General que quería, Amelia Perez Parra, quien iba creciendo en votación en las diferentes sesiones de la Corte Suprema de Justicia y quien se desinfló tan rápidamente por cuenta de los escándalos, las presiones promovidas por Petro que recordaron la violenta toma de 1985 al Palacio de Justicia con banderas del M19 incluidas y los trinos del esposo de Pérez Parra; que terminaron dándole la estocada final a la aspiración.
Iguamnente, Petro debió soportar que 8 congresistas de la Comisión VII del Senado de la República, presentaran una proposición que hunde en aguas profundas en esta legislatura, el proyecto bandera del Gobierno: la Reforma a la Salud. Más presión aun para el presidente, saber que para el momento de las votaciones, ya hay 9 de 14 que están con la intención de sepultar la iniciativa y que no sería posible una ponencia alternativa, aunque se presente, porque primero se debe votar la que propone el archivo. En esa lógica, de votarse el archivo de la iniciativa de reforma ya no procedería debate ni votación de una ponencia alternativa.
Por otro lado, Petro debió resistir la contrariedad generada por la negativa del juzgado de Justicia y Paz de Barranquilla, que le negó a Salvatore Mancuso la libertad conceptuando que el nombramiento por parte del presidente como Gestor de Paz, no era de su competencia, pues no puede decretar a delincuentes, con delitos de lesa humanidad, funciones evasores a los procesos jurídicos vigentes, con figuras de “indulto” que le permitan libertad sin cumplir con juicios y penas pendientes.
Uno mas, es el episodio en que la Corte rechazó la solicitud de nulidad a fallo que tumbó la norma sobre la deducción de regalías, sumado al descubrimiento del escándalo de corrupción mas grande que tiene el Gobierno con los camiones de la Guajira comprados por UNGAR. Esta semana se conoció que en verdad se dobló la cantidad de camiones, de 40 a 80 y que, pese a que Petro quiere hacer creer que el tema de corrupción es un caso personal de tres ex funcionarios, es realmente la corrupción, la marca que mas sobresale y que ya se ha visto en el absurdo derroche del gobierno con grandes escándalos que van desde maquilladores y masajistas hasta viajes injustificados y nombramientos en embajadas nuevas.
Como si fuera poco, a Petro le sacaron el cónsul de México y le fallaron una tutela en contra del gobierno y a favor de los mineros para que respondan por el Decreto 0044, contrariando el propósito del Gobierno frente a restringir la minería y revocar los derechos mineros en el país.
Quizás uno de los revés mas sonoros y que mas indignó al presidente, fue la decisión de la Corte Constitucional que tumbó el cambio de nombre de la Fuerza Aérea Colombiana -FAC- que el Presidente por decreto, llamó Fuerza Aeroespacial Colombiana, retornándole el nombre original; pues la sentencia de la Corte indica que el presidente no tenía la competencia para cambiar un nombre que está consagrado en la Constitución en el artículo que indica las Fuerzas Armadas de Colombia, se componen entre otras, por la Fuerza Aérea Colombiana, siendo éste el nombre consagrado en la Constitución y que no puede ser cambiado al antojo de ningún Presidente, excepto que se reforme la Carta Magna a través del Congreso
Uno más de los revés del presidente, fue la desmentida que la embajada de Rusia hizo a la versión del gobierno de Gustavo Petro, de que los 20 helicópteros que están en tierra por falta de mantenimiento, correspondían al problema de la guerra que sostiene Rusia con Ucrania. El embajador ruso respondió a Petro diciendo que no era cierto y que en realidad, se trataba de la decisión que el presidente había tomado el año pasado, de no renovar los dos contratos con la empresa fabricante de los helicópteros para los mantenimientos. El embajador ruso, dijo además, que no había intención por parte del gobierno colombiano, de renovar los contratos.
Finalmente, el otro episodio ocurrió cuando el senador JP Hernández, denunció en el Congreso que el gobierno había pactado con el ELN, guerrilla con la que está negociando, la autorización tácita para que pueda reclutar menores de edad entre los 15 y 17 años, prohibiendo expresamente, reclutar menores de 15. Este escándalo ha ido tomando proporciones que ya tocan a las organizaciones de derechos humanos internacionales.
Así pues, el presidente Gustavo Petro, de quién ya se sabe, no tiene la capacidad mental para soportar la frustración, busca desesperadamente la manera de poder reaccionar a las contrariedades políticas y jurídicas que se le vienen atravesando; razón por la cual se lanza a proponer la necesidad de una Asamblea Nacional Constituyente, que le permita saltarse todas las instituciones que le hacen contrapeso y en las que pueda ejecutar su voluntad a su antojo sin quien lo detenga, y cree que la mejor fórmula es la asamblea.
Esta incapacidad emocional del Presidente, lo lleva también, a complementar la herramienta de la constituyente, con el discurso ya preparado y divulgado desde diferentes personas cercana, en el sentido d que necesitan ganar las elecciones del 2026 para mantenerse en el poder; para lo cual también le cae como anillo al dedo, una Asamblea Nacional Constituyente.