Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

La comparecencia del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, este miércoles 28 de enero de 2026, dejó en claro que la hoja de ruta de la Casa Blanca para Venezuela —estructurada en tres fases: estabilización, recuperación y transición política— responde a una estrategia notablemente abierta y flexible, y con una alta dependencia operativa de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, con quien Washington mantiene una relación de tutelaje pragmático y transaccional: «Estamos convencidos de que sus propios intereses se alinean con la consecución de nuestros objetivos más importantes», señaló Rubio, de forma optimista, en su intervención.

Por: Ramón Cardozo – DW

Asimismo, el Secretario de Estado, sostuvo ante el Comité del Senado que el «éxito o fracaso» del plan para Venezuela se mediría por «avances verificables». Entre los parámetros destacó como «requisito innegociable» la excarcelación de los presos políticos y la apertura del espacio cívico.

Sin embargo, a casi cuatro semanas de la operación de la captura y extracción de Nicolás Maduro, la distancia entre las expectativas y la realidad es evidente. Tal como se lo señaló a Rubio el senador demócrata Chris Murphy: «Un mes más tarde, no tenemos información sobre un cronograma para la transición democrática. La gente de Maduro sigue a cargo, la mayoría de los presos políticos siguen encarcelados, los que han podido salir tienen una mordaza legal y los líderes de oposición continúan en el exilio».

Lento proceso de liberaciones: solo 30 por ciento de excarcelaciones

Las cifras oficiales de excarcelaciones difundidas por el régimen y los datos verificables sobre el terreno divergen de forma significativa. Mientras el ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, reporta 808 excarcelaciones, las organizaciones de derechos humanos que trabajan directamente con las víctimas describen un panorama muy distinto.

Martha Tineo, defensora de derechos humanos, abogada cofundadora y coordinadora general de la organización no gubernamental Justicia Encuentro y Perdón (JEP) —una de las principales ONG que documentan casos de presos políticos en Venezuela— explica: «Del 8 de enero a la fecha, que es el período que estamos contabilizando, porque entendemos que responde a la solicitud expresa de la administración norteamericana y al anuncio del día 8 hecho por Jorge Rodríguez, hemos podido verificar la excarcelación de solo 303 presos políticos de un universo de más de 1.000 presos políticos identificados, es decir, apenas un 30 por ciento ha sido excarcelado».

La considerable brecha entre los datos oficiales y las cifras recabadas por las organizaciones de derechos humanos responde a una estrategia de comunicación política destinada a proyectar ante la comunidad internacional, y en especial ante la Casa Blanca, un avance en las excarcelaciones más acelerado de lo que realmente ocurre. «Luego de hacer una revisión muy exhaustiva, nos dimos cuenta de que, de forma muy conveniente, el Gobierno está tomando unas excarcelaciones que ocurrieron en períodos previos —diciembre 2024 y diciembre 2025— y las están sumando a las que sí se produjeron en enero 2026», afirma la coordinadora de JEP.

Lo más preocupante, advierte Tineo, es que muchos medios internacionales están replicando estas cifras manipuladas, proyectándole al mundo una imagen falsa y distorsionada de la tragedia que aún continúan sufriendo los presos políticos venezolanos.

«Arquitectura de opacidad» de las excarcelaciones

La manipulación de las cifras oficiales por parte del Estado venezolano viene acompañada de otra distorsión particularmente gravosa para los familiares de los presos, una dinámica que Tineo describe como una «arquitectura de opacidad». El Gobierno se ha negado sistemáticamente a publicar las listas oficiales de los excarcelados, generando un vacío informacional que ha resultado profundamente revictimizante para las familias de los detenidos.

«Ante la falta de información oficial veraz y oportuna, la sociedad se llena de rumores», explica Martha Tineo. «Esa situación termina siendo enormemente revictimizante para el entorno familiar de los presos». Apenas se produjeron los primeros anuncios de excarcelaciones, muchos familiares comenzaron a trasladarse a los distintos centros de detención del país en busca de información. Al mismo tiempo, algunos medios y periodistas —con la mejor intención— difundieron listas no verificadas.

«Liberaron a Guanipa en las primeras horas y a Caguaripano… y muchos familiares muy humildes, sin ningún tipo de recursos económicos, salieron desesperados a pedir ayuda para ir a buscar a sus hijos porque habían aparecido en una lista de liberados; y al final, cuando resulta que no es cierto, se incrementa el sufrimiento de los allegados», relata Tineo.

Libertad vigilada, provisional, condicional y revocable

Aunque Marco Rubio admitió en su intervención ante el Comité del Senado que el proceso de excarcelaciones avanza «más lentamente» de lo previsto, sostuvo que las liberaciones diarias ya permiten que figuras de la oposición se reintegren a la vida política del país. Sin embargo, esto no se corresponde con lo que ocurre en la práctica.

A los excarcelados no se les devuelve plenamente la libertad: quedan bajo la vigilancia del «Gran Hermano». «Son excarcelaciones, no liberaciones plenas», insiste la Martha Tineo. «Todas estas personas han salido con medidas restrictivas de su libertad: prohibición de dar declaraciones públicas, obligación de presentarse de forma periódica ante tribunales. Estas personas siguen judicializadas, continúan en medio de sus procesos judiciales y enfrentan cargos por delitos muy graves, que contemplan las penas más altas del ordenamiento jurídico venezolano. A ello se suma que aún se les impide nombrar abogados de confianza». Se trata, en la práctica, de una libertad provisional, condicional y revocable.

Selectividad en las excarcelaciones: quiénes sí y quiénes no

Otra distorsión evidente de este proceso es la selectividad en las excarcelaciones. Martha Tineo sostiene que el patrón no es aleatorio: junto con la liberación de un pequeño grupo de figuras, cuyo encarcelamiento generaba altos costos diplomáticos —como periodistas extranjeros o defensores de derechos humanos—, y de personas con un alto valor simbólico como Rafael Tudares, Enrique Márquez, Biagio Pilieri y Rocío San Miguel, el grueso de las excarcelaciones se ha concentrado en detenidos del contexto postelectoral de 2024.

La estrategia propagandista del Gobierno es clara, afirma Tineo: «Sueltan a uno de alto valor mediático y llenan la lista con otros diez de perfil público mucho más bajo». Mientras tanto, permanecen presos los que representan amenazas reales al régimen; presos políticos «antiguos» o con alta capacidad de articulación social —como el dirigente Juan Pablo Guanipa, o los defensores de derechos humanos Javier Tarazona y Eduardo Torres— permanecen, hasta ahora, excluidos del proceso.

En una situación similar se encuentra prácticamente la totalidad de los militares presos por razones políticas. «Militares, nada. Del grupo de 303 militares presos desde hace varios años, acusados de presuntos planes conspirativos, uno solo de ellos, Luis Chirinos, ha sido excarcelado durante este proceso», confirma Tineo.

El goteo de la libertad como tecnología del miedo

Frente a este perverso mecanismo de excarcelación hay preguntas inevitables: ¿Qué hay detrás de este sistema? ¿Por qué liberar con cuentagotas, cuando tienen la capacidad de hacerlo de forma masiva?

Algunos analistas han sugerido que la lentitud se debe a problemas burocráticos, desorden e incapacidad del sistema penitenciario venezolano. Ante este argumento, Tineo es categórica: «El Gobierno creó una estructura para perseguir por razones políticas a través del sistema judicial, y esa gente sabe perfectamente quiénes son los presos políticos y dónde están y de que se les acusa». La defensora enumera con precisión los cuatro actores clave que controlan la información: «Ministerio Público y los fiscales contra el terrorismo, los tribunales contra el terrorismo, el SEBIN y la DGCIM. Esos cuatro actores te dicen quiénes son y dónde están los presos políticos».

También se ha planteado que el propio aparato represor —inteligencia, policías, guardias, fiscales, jueces— tendría incentivos para frenar el proceso, ya que una liberación masiva podría derivar en denuncias, testimonios de tortura, y nuevas evidencias ante instancias internacionales. Sin embargo, hay que tener presente que la persecución y el encarcelamiento de la disidencia fueron decisiones políticas del alto Gobierno al margen del Estado de derecho. Por lo tanto, la excarcelación también es, fundamentalmente, una decisión política del alto Gobierno. Si no se realiza de forma masiva es, simplemente, porque no existe voluntad de hacerlo.

El goteo en las liberaciones, la manipulación de las cifras, la opacidad, las restricciones impuestas a los excarcelados y el sesgo en quienes son liberados, obedecen a un diseño que cumple una doble función: hacia la comunidad internacional «simula» el cumplimiento de las exigencias pactadas con Washington; hacia el interior, preserva el control social mediante el miedo, desincentivando el descontento y los deseos de cambio.

El mensaje de Delcy Rodríguez al país es claro: a pesar de la extracción de Maduro, el poder sigue intacto. La decisión de quién sale de prisión y cuándo es una potestad soberana del Gobierno, subraya hacia su propia base, presentándolo como un gesto orientado a la «reconciliación nacional» y no como una concesión a la Casa Blanca.

Esta percepción se refuerza al constatar que, hasta el momento, ninguno de los componentes del aparato represor del régimen ha sido desmontado. Por el contrario, en las últimas semanas, se ha incrementado el tono de las amenazas contra organizaciones civiles defensoras de derechos humanos.

Todo ello sugiere que el régimen encabezado por Rodríguez no avanza hacia el desmantelamiento real del sistema represivo: simula cambios, mientras se aferra al poder. La reciente reforma chavista de la Ley de Hidrocarburos respondió al mismo patrón: introducir cambios que, en la medida de lo posible, preserven los resortes fundamentales del poder, a la espera de tiempos más favorables.

La reunión de alto nivel que sostuvieron ayer los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump tiene sus primeros resultados en lo relacionado con la lucha contra las organizaciones criminales y narcotraficantes que delinquen en la frontera con Venezuela. En las últimas horas, se ejecutó un bombardeo por parte de las Fuerzas Militares en la región del Catatumbo.

Semana

El propio comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López, informó en su cuenta de X que “se encuentra en desarrollo una operación de alta precisión adelantada con capacidades diferenciales del Ejército, la Fuerza Aérea y la Policía, dirigida contra el ELN y la Estructura 33 del GAOr (frente 33) en la región del Catatumbo”.

“Hombres de las Fuerzas Militares se encuentran desplegados en el área de operaciones ejecutando maniobras ofensivas para consolidar la zona. Esta es una operación militar enmarcada bajo los principios del derecho internacional humanitario y el respeto por los derechos humanos”, agregó el general López.

Por ahora, SEMANA ha logrado establecer que en la zona ya se reportan bajas; se habla en principio de siete personas, pero se esperan las labores de verificación.

Fuentes militares le confirmaron a SEMANA que, al tratarse de una operación en desarrollo, hasta el momento se reportan —por parte de las unidades en tierra— al menos siete muertos y un capturado.

Sin embargo, las Fuerzas Militares no han confirmado contra qué cabecillas iba dirigido el bombardeo que se planeó estratégicamente en la región del Catatumbo, en donde hacen presencia los grupos criminales que buscan apoderarse de negocios ilícitos como la minería ilegal y el narcotráfico.

De acuerdo con información militar y de la Policía, en la región del Catatumbo y del lado del territorio venezolano se mueven con libertad cabecillas de la Dirección Nacional del ELN, que gozaron de la protección del régimen de Nicolás Maduro.

Por el momento, los altos mandos militares de Colombia esperan la consolidación en tierra de las tropas que fueron insertadas en la zona.

El presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, ofreció el pasado martes una entrevista con la periodista Andrea Linares para Fox Noticias, donde enfatizó la necesidad de volver a garantizar los derechos humanos dentro del país.

La Patilla

Sobre la actuación de Delcy Rodríguez, sucesora de Nicolás Maduro después de su captura, González estimó que «hasta ahora ella ha seguido las indicaciones, las recomendaciones, las sugerencias que se le han hecho» desde la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.

Sobre los aliados políticos que favorecieron la represión política en Venezuela, González opinó que «hay otros más que tendrían que salir del país, como los funcionarios del régimen cubano, que han copado muchas de las instituciones del Estado».

Respecto a la consecución de actos represivos dentro de Venezuela, González recordó que «nosotros hemos dicho que toda normalización, toda transición a la democracia pasa por el desmantelamiento de esos colectivos armados que defienden al gobierno».

Asimismo, subrayó que «también hemos dicho que pasa por la anulación de los grupos y de los centros de tortura que hay en varios sitios del país».

En opinión de González, principal aliado de María Corina Machado, «no puede haber una transición democrática con presos políticos».

Álex Saab y Raúl Gorrín habrían sido arrestados por fuerzas de seguridad venezolanas tras un operativo policial durante la noche de este martes 3 de febrero de 2026.

Según fuentes judiciales de AlbertoNews, Saab y Gorrín fueron aprehendidos por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en la localidad de Cerro Verde en Caracas.

Las primeras informaciones entregadas a nuestra redacción develó los esquemas de corrupción que fueron detectados por las autoridades venezolanas en contra del patrimonio de la Nación ejecutadas por los señalados.

En la actualidad, tanto Álex Saab y Raúl Gorrín están solicitados por la justicia estadounidense y es probable que el gobierno venezolano en una decisión soberana acepte la entrega de los mismos a las autoridades estadounidenses, para que enfrenten las acusaciones federales que pesan sobre ellos en ese país.

Aparte de la detención de Alex Saab en la madrugada de este miércoles 4 de febrero en un operativo conjunto entre Venezuela y Estados Unidos, se conoció también fue detenido Raúl Gorrín, otro empresario venezolano que también señalado como testaferro de Nicolás Maduro.

Tanto Saab como Gorrín están en poder del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) mientras se discute su extradición hacia Estados Unidos, informó por su parte Caracol.

Luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señalara el domingo que Washington estaba negociando con el régimen de La Habana para llegar a un acuerdo, días después de amenazar a la tambaleante economía de Cuba con un virtual bloqueo petrolero, la embajada de la unión americana en la isla emitió un comunicado.

NTN24

El comunicado, que habla principalmente de una alerta de seguridad, llega luego de que el gobierno de Trump incrementara la presión sobre la nación insular comunista desde el derrocamiento el 3 de enero de Nicolás Maduro, cuyo país era un aliado cercano de La Habana y una fuente crucial de exportaciones de petróleo a Cuba.

«La red eléctrica nacional de Cuba es cada vez más inestable y los cortes de electricidad, tanto programados como no programados, ocurren a diario en todo el país, incluyendo La Habana. Estos cortes afectan el suministro de agua, la iluminación, la refrigeración y las comunicaciones. También hay escasez de combustible que afecta el transporte y provoca largas filas en las estaciones de servicio», señala.

Y añade que, «aunque algunos negocios, hoteles y hospitales utilizan generadores durante los cortes de electricidad, es posible que no puedan mantener sus servicios debido a la falta de combustible».

Por esto, dice la embajada, se deben tomar «precauciones conservando combustible, agua, alimentos y la carga de su teléfono móvil, y prepárese para interrupciones significativas».

Además, se «recomienda a los ciudadanos estadounidenses en Cuba o que planean viajar a Cuba que tengan en cuenta que ha habido incidentes en los que se ha denegado la entrada a ciudadanos estadounidenses al llegar, así como un aumento en la actividad de protestas patrocinadas por el régimen dirigidas contra Estados Unidos, incluyendo retórica antiestadounidense».

Finalmente, menciona unas «acciones a tomar»:

  • Revise las actualizaciones diarias publicadas por la UNE (Unión Eléctrica) y siga las cuentas de redes sociales de la UNE.
  • Monitoree los medios locales para obtener actualizaciones.
  • Manténgase en contacto con familiares y amigos.
  • Prepárese para cortes de electricidad prolongados: Mantenga los teléfonos móviles y las baterías portátiles cargados.
  • Tenga linternas y pilas de repuesto en un lugar de fácil acceso.
  • Abastezca alimentos no perecederos y agua.
  • Prepárese con métodos alternativos para satisfacer sus necesidades médicas (dispositivos médicos que requieran electricidad, medicamentos que necesiten refrigeración, etc.).

«Ayer vino el diablo aquí», dice Hugo Chávez provocando risas y aplausos en la audiencia que lo escucha pronunciar un discurso desde el podio de oradores de la Asamblea General de la ONU.

BBC

«Ayer estuvo el diablo aquí», repite mientras se persigna, «en este mismo lugar».

«Huele a azufre todavía esta mesa donde me ha tocado hablar. Ayer, señoras, señores, desde esta misma tribuna el señor presidente de los Estados Unidos, a quien yo llamo el diablo, vino aquí hablando como dueño del mundo».

Ocurrió el 20 de septiembre de 2006 y quizá sea el discurso más famoso pronunciado por el fallecido presidente venezolano en sus casi 14 años de mandato.

Chávez estaba entonces en la cima de su poder en Venezuela y con ese discurso se consagraba como una figura clave entre los críticos de EE.UU. en todo el planeta.

Por si fuera poco, estaba apenas a tres meses de lograr su mayor victoria electoral, en una campaña en la que proponía llevar a Venezuela al socialismo.

Es probable que alrededor del mundo, al escuchar mencionar a Chávez o al chavismo muchos recuerden esa escena y la asocien con aquellas ideas de socialismo y antiimperialismo.

Pero el movimiento político que Chávez lideró y que ha regido Venezuela durante más de un cuarto de siglo ha cambiado varias veces hasta llegar a su actual encarnación en el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.

Rodríguez mantiene un discurso beligerante ante EE.UU., el país que en una acción militar capturó al presidente Nicolás Maduro el 3 de enero. Acusa a Washington de «secuestro», pero a la vez parece estar orquestando cambios forzados por el gobierno de Donald Trump, quien incluso está tutelando la venta del petróleo venezolano.

BBC Mundo te cuenta cómo ha cambiado el chavismo en Venezuela desde 1999 y cómo estos cambios han sido claves para ayudarle a mantenerse en el poder.

La democracia participativa

«Hugo Chávez asumió el poder tras ganar las elecciones en 1998 en las que ofreció un cambio de régimen político para ir hacia una democracia participativa y protagónica», dice a BBC Mundo Margarita López Maya, profesora jubilada de la Universidad Central de Venezuela y ex presidenta de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA).

«Eso se cumplió y estuvo en la Constitución que se aprobó en 1999, que contiene referendos, asambleas de ciudadanos, y establece la participación ciudadana en todas las decisiones de las políticas públicas desde el nivel local», agrega.

De esta forma, se buscaba transformar la democracia liberal que había imperado en Venezuela durante cuatro décadas.

Según David Smilde, profesor de la Universidad de Tulane (Nueva Orleans) y experto en política venezolana, Chávez veía la democracia representativa como un mecanismo que usaban las élites para controlar Venezuela de espaldas a la población.

El Chávez de la campaña de 1998 no ofrecía socialismo, sino lucha contra la corrupción; aseguraba que no tenía intención de estatizar empresas y llegó incluso a decir en una entrevista por televisión que Cuba era una «dictadura».

En esa época, él se presentaba más como un político moderado que tenía como referente la propuesta de Tercera Vía del británico Tony Blair.

En la práctica, sin embargo, los cambios impulsados durante su primera etapa en el poder derivaron en una muy fuerte polarización política.

«Ocurrió una confrontación muy fuerte entre el presidente, que desde el principio tenía un ejercicio muy personalista del poder, y todos los sectores que de alguna manera sentían que iban a perder con la presidencia de Chávez», apunta López Maya.

En esos primeros años, hubo grandes movilizaciones de la parte de la población que se oponía a Chávez, a quien los militares venezolanos derrocaron brevemente y volvieron a restaurar en el poder -menos de 48 horas después- en abril de 2012.

Meses después, Chávez enfrentó un paro cívico de dos meses que incluyó la paralización de gran parte de la actividad petrolera de Venezuela. Luego, vendría un polémico referendo revocatorio, cuya realización fue dilatada por el chavismo casi un año, dando chance así a que Chávez recuperara parte de la popularidad perdida en los años previos.

«Partidos políticos o factores de poder como la gerencia de Pdvsa [la petrolera estatal], los empresarios, los dueños de los medios de comunicación: toda esa gente se enfrentó a Chávez durante la primera administración y él los derrotó», dice López Maya.

Transición al socialismo

A partir de 2005, Chávez comienza a promover una «transición al socialismo».

«El problema es que de 2002 a 2004 hubo una participación masiva de la población, pero era una participación en contra del gobierno. Entonces, Chávez se dio cuenta que había que buscar algo más allá de la participación. Y comenzó a buscar más control», afirma Smilde.

«Si él realmente creyó en el socialismo, no sé, pero él sabía que necesitaba un discurso más fuerte para tratar de unificar este gobierno, porque hablar de la democracia participativa no había generado mucho apoyo y el país había llegado a una situación bastante ingobernable», añade.

Chávez hace campaña con esta idea del «socialismo del siglo XXI» y se impone con más de 60% de los votos en las presidenciales de 2006.

«Él va a vender este cambio del socialismo como una profundización de la democracia participativa que está en la Constitución, pero eso no tiene nada que ver», comenta López Maya.

Sostiene que la reforma constitucional que Chávez intentó aprobar fallidamente en un referendo en 2007 para convertir a Venezuela en un estado socialista era, de hecho, contraria a la democracia participativa y mucho más cercana a lo que fueron los regímenes comunistas de la órbita soviética.

«En esa reforma, él habla de un poder popular que nunca existió en Venezuela en ninguna Constitución, ni en ninguna ley. Él empieza a llamar a los ministerios como poder popular y trata de acuñar el concepto del poder popular como un poder que no es representativo, sino natural, que sale de la población. Y si tú recuerdas a los países de la Unión Soviética, sus satélites y Cuba, verás el poder popular», añade.

David Smilde señala que parte de la población venezolana acogió la idea del socialismo debido a cuestiones culturales, más que políticas.

«Había políticos que sabían lo que era socialismo, que estaban trabajando por eso y eran comunistas. Pero para el venezolano común, socialismo significaba humanismo. La gente lo veía como tener un gobierno que usaba los recursos de Venezuela a favor del pueblo y que estaba llevando al país hacia la modernidad con los recursos de petróleo», dice.

López Maya considera que esa propuesta socialista perdió legitimidad tras la derrota electoral de la reforma constitucional en 2007, pese a lo cual Chávez intentó instaurar el socialismo y un «estado comunal» a través de distintas leyes.

«Eso nadie lo estaba pidiendo pero mientras él tuvo dinero, él sobrevivió y más o menos logró hacer algunas cosas con los consejos comunales y las comunas», apunta la experta.

Al tiempo que Chávez impulsaba su proyecto socialista, los venezolanos vivían una suerte de frenesí consumista alimentado por un barril de petróleo a más de US$100.

Javier Corrales, profesor de Ciencias Políticas de Amherst College (Massachusetts), indica que -en principio- no existe una contradicción entre ambos fenómenos pues el socialismo no busca reducir el consumo, aunque eso es lo que termina ocurriendo en los lugares donde se aplica.

«El proyecto socialista no se orienta a evitar un boom del consumo, sino a controlar al sector privado, ponerle controles y tener al Estado determinando el precio de las cosas», dice Corrales a BBC Mundo.

«El boom del consumo no ocurrió gracias a las políticas de Chávez, sino a pesar de ellas, porque fue parte del boom petrolero que trajo una inyección descomunal de dinero nunca antes vista en la historia de Venezuela», agrega.

La bonanza petrolera que vivió Venezuela durante el gobierno de Chávez fue la mayor en la historia del país. Cálculos del Observatorio Venezolano de Finanzas estiman que el país recibió unos US$780.000 millones entre 1999 y 2012.

Corrales apunta que, en ese contexto, Chávez impulsó un proceso de estatizaciones nunca antes visto en Venezuela, ni siquiera durante la nacionalización petrolera ocurrida en la década de 1970.

«Con Chávez todo se nacionalizó, se expandió el sector público y se impusieron regulaciones exorbitantes al sector privado», comenta.

Una investigación realizada en 2012 por la Confederación Venezolana de Industriales cifra en más de 1.100 el número de empresas que fueron expropiadas por el gobierno de Chávez entre 2002 y 2012.

El socialismo de Maduro

Antes de morir, Chávez nombró a Nicolás Maduro como su heredero político. David Smilde cree que su elección respondía al hecho de que lo consideraba como alguien comprometido con el proyecto socialista.

«Maduro comienza con esa metáfora socialista, pero él sufre muchísimo por la contracción económica. Heredó un gobierno hecho a la medida de Chávez, pero Maduro no tiene el carisma, ni la conexión militar, ni el presupuesto de Chávez, entonces le era muy difícil», apunta.

El apoyo al chavismo se derrumbó rápidamente. En las presidenciales de abril de 2013, Maduro obtuvo poco más de un punto porcentual de ventaja sobre el opositor Henrique Capriles Radonski, a quien Chávez había derrotado seis meses antes por más de 11 puntos.

Entonces, Maduro intentó mantener la línea socialista y profundizó en las políticas de Chávez.

«Maduro comenzó bastante socialista. Hace un esfuerzo grande para controlar la economía: controlar los precios, la producción, la moneda, controlar todo y eso terminó causando grandes distorsiones, gran corrupción y escasez. Realmente hubo una debacle», apunta Smilde.

A partir de 2013, algunos problemas que sufría la economía venezolana desde los últimos años de Chávez, como la escasez de productos básicos o la elevada inflación, se aceleraron, derivando en un periodo hiperinflacionario y en una escasez crónica.

En siete años, la economía venezolana se contrajo más de 70%, cifra que se compara con lo ocurrido durante la brutal guerra civil que vivió Siria a partir de 2011.

En paralelo, Venezuela protagonizó la mayor crisis migratoria vista en el continente americano en décadas. Según cifras de la Oficina Internacional de Migraciones, unos 8 millones de personas abandonaron Venezuela desde 2013.

«Maduro tuvo que enfrentar los costos de los errores de Chávez: las nacionalizaciones traían pérdidas para el Estado y un desmoronamiento de la producción. Los controles de precios generan desabastecimiento», cuenta Corrales.

«Entonces, Maduro acentúa muchas de las políticas como el control de precios, se aferra a las nacionalizaciones, a la regularización del sector privado y esto hace que todo vaya peor», agrega.

No será sino a partir de 2019, tras las sanciones petroleras impuestas por EE.UU., cuando Maduro cambiará su política económica, relajando los controles de precios y de cambios, permitiendo una dolarización de facto de la economía y reduciendo de forma drástica el subsidio a la gasolina.

Estas medidas trajeron una leve recuperación económica que, según explicó el economista Asdrúbal Oliveros, fue muy desigual pues se expresó solamente en algunas regiones del país, en ciertos sectores económicos. Incluso dependía de la fuente de ingresos de las personas, pues no benefició -por ejemplo- a aquellas personas que vivían de una pensión del Estado.

El constante discurso antiimperialista

Delcy Rodríguez ha ratificado la «preservación del poder» por parte del chavismo como uno de sus tres principales objetivos. | EPA
A lo largo de su presidencia, Maduro abandonó en la práctica -aunque no en el discurso- iniciativas socialistas de Chávez como las comunas e, incluso, redujo las referencias al socialismo.

«Ya en los últimos años no se está hablando de socialismo. Lo que sí ha quedado durante todo este tiempo es un populismo, que es como un resentimiento contra las élites políticas antiguas, contra Estados Unidos y otras fuerzas internacionales. Un populismo antiimperialista. Eso sí ha sido una constante a través de la trayectoria del chavismo y todavía está presente en Delcy Rodríguez y su gente», señala David Smilde.

El experto destaca que ese discurso se inicia con Chávez y todavía, después de la captura de Maduro, se mantiene presente.

«Eso existe para complacer y mantener unido al chavismo. Por otro lado, Delcy Rodríguez está básicamente haciendo lo que quiere Trump en términos económicos, algo que no es tan difícil porque incluso Chávez, con todo su discurso antimperialista, nunca dejó de vender petróleo a EE.UU., que siempre era su mejor cliente», apunta Smilde.

De hecho, en 2006, mientras Chávez acusaba al presidente George W. Bush de ser «el diablo», Venezuela le vendía 1.137.000 barriles diarios de crudo a EE.UU., equivalente a más del 50% de sus exportaciones.

En el caso de Delcy Rodríguez se repite esa paradoja: ella acusa a EE.UU. de «secuestrar» a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y de agredir militarmente a Venezuela, mientras su gobierno accede a un acuerdo petrolero que -según Washington- permite a EE.UU. controlar la venta del petróleo venezolano, así como la administración de los fondos procedentes de esas ventas.

La magnitud del giro dado por Rodríguez puede apreciarse en toda su magnitud en la reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos que ella impulsó y que no solamente revierte gran parte de la estatización petrolera impuesta por Chávez, sino que abre las puertas para que las empresas privadas participen en actividades petroleras que eran consideradas como monopolio del Estado venezolano desde hace medio siglo.

Según informó el diario oficialista VEA, durante un encuentro de comunicadores afines al gobierno organizado por la presidencia, Rodríguez les pidió tener confianza ante «acciones poco comprensibles» y aseguró que sus decisiones están orientadas hacia tres objetivos: la preservación de la paz en el país, el «rescate» de Maduro y Flores; y la «preservación del poder político por parte de la revolución bolivariana».

Este último punto, más que cualquier ideología, es lo que según los analistas consultados por BBC Mundo explicaría la mayor parte de los cambios políticos ocurridos en el chavismo en estos más de 25 años de gobierno.

Prioridad: preservar el poder

«No volverán», «Chávez hasta el 2.000 siempre» eran algunos de los eslóganes más populares en sus filas durante sus primeros años de gobierno.

Maduro, por su parte, dijo en 2024 que el chavismo iba a ganar las elecciones presidenciales de ese año «por la buenas o por las malas».

«Todos los partidos políticos quieren quedarse en el poder hasta siempre. El problema surge cuando cambian las reglas de la competencia política para hacer esto», afirma Javier Corrales.

«En el caso de Chávez, esto se ve desde su campaña para eliminar la partidocracia. Luego, lo que hizo con la Asamblea Constituyente y, más adelante, cuando empezó a utilizar los recursos del boom petrolero para autofavorecerse, aferrarse a los militares, obtener control total del sistema judicial, crear enormes irregularidades en el sistema electoral».

«Todo se iba haciendo para que el presidente tuviera menos frenos y contrapesos y que la oposición tuviera más frenos y contrapesos», agrega.

Héctor Schamis, profesor de la Universidad Georgetown y columnista de medios internacionales, señala que en sus inicios el chavismo encarnaba un cierto discurso de izquierda basado en reducir la desigualdad y aumentar la participación popular, temas clásicos de la izquierda que -según asegura- con el tiempo se convirtieron simplemente en instrumentos discursivos.

«Con Chávez había un régimen autoritario populista clásico, como hubo en América Latina con el peronismo, el cardenismo, el varguismo en Brasil, donde lograban el orden social por la vía de la cooptación y la encapsulación de voces disidentes. El chavismo fue eso», agrega.

Javier Corrales, por su parte, considera que Chávez abrió la ruta hacia el autoritarismo al transformar Venezuela de un país democrático a un país semiautoritario o autoritario competitivo, donde existían ciertas instituciones democráticas, pero en el que ya había una enorme concentración de poder en el presidente, una erosión de las instituciones de rendimiento de cuentas y reglas pensadas para entorpecer a la oposición.

«Chávez siempre ganaba elecciones, algunas con más fuerza que otras. No eran elecciones verdaderamente libres y justas, pero él las ganaba. Al llegar Maduro al poder, empieza a perder popularidad muy rápidamente. ¿Y qué hace Maduro? Echa mano de todas las herramientas coercitivas y autoritarias que Chávez había puesto a su disposición y las utiliza para aferrarse al poder».

En esta evolución, Schamis le añade al incremento del autoritarismo el auge de la corrupción que, según asegura, derivó en vínculos con el crimen organizado.

«Se trata de una organización criminal en posesión de un Estado, no es una entidad política. No tienen ideología. La ideología, el progresismo, la izquierda, el socialismo, todo eso es un discurso para justificar el poder, porque solo el poder garantiza la impunidad», apunta.

Existan o no esos supuestos vínculos entre el chavismo y el crimen organizado que han sido invocados por EE.UU. y negados por el gobierno venezolano de forma reiterada, en lo que sí coinciden los expertos es en que Delcy Rodríguez intentará ganar tiempo para tratar de quedarse en el poder.

«Creo que ella y a su gente apuestan por hacer lo que les pida EE.UU. en lo económico y por mantenerse unidos en lo político sin llamar la atención, volando un poco bajo el radar con la esperanza de que Trump de repente se ocupe de otra cosa, a ver si pueden llegar a estos tres años hasta que haya un cambio de presidente en Estados Unidos para sobrevivir», señala David Smilde.

«Ellos están jugando a la supervivencia, no he visto que estén jugando a la reforma», concluye.

Un individuo de origen magrebí y de 16 años ha agredido sexualmente a un niño de cuatro en un centro tutelado por el Gobierno de María Chivite (PSN) en Navarra.

La Gaceta de la Iberosfera

La agresión tuvo lugar el pasado 17 de enero en el centro Lagunetxea, gestionado por la Fundación Amigó y ubicado en Mutilva, a cinco kilómetros de Pamplona. El niño de cuatro años tuvo que ser ingresado en el Hospital Universitario de Navarra.

La madre del niño, cuya patria potestad se encuentra suspendida, fue informada al día siguiente, el 18 de enero, mediante un mensaje enviado desde el centro, pero no se le comunicó que podía tratarse de una agresión sexual hasta dos días más tarde.

«Te quitan a tus hijos porque tú no puedes atenderlos, pero bajo su tutela los violan. El dinero para atender nuestros servicios sociales se lo gastan en menas o se lo llevan al bolsillo. Es lo único que sabe hacer este Gobierno corrupto y negligente», ha manifestado VOX.

«Primero fueron los abusos sexuales a menores en los campamentos de Abáigar y Goñi, financiados por el Gobierno de Chivite. Luego el mordisco de una rata en la cara a un discapacitado en un centro del Gobierno. Después abusos sexuales forzosos menores a cambio de drogas en una narcobajera de Pamplona que el Gobierno ha tardado dos años en cerrar. Ahora esto. Su negligencia es criminal. ¿Qué más tiene que pasar para que dimita la consejera de Políticas Sociales?«, ha añadido.

El cardenal Baltazar Porras, arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Caracas, acudió la noche del martes 3 de febrero a las puertas del centro de detención preventiva de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), conocido como Zona 7, en Boleíta, para brindar apoyo a familiares de los presos políticos que mantienen una vigilia en el lugar desde hace casi un mes.

El Nacional

Porras estuvo acompañado por una delegación de la Iglesia Católica y el sector académico, incluyendo al rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Arturo Peraza, S.J.; el padre Honegger Molina, párroco de La Boyera, y representantes del movimiento estudiantil de la Universidad Central de Venezuela y la UCAB.

Porras pide alzar la voz por los presos políticos

Durante la jornada, el párroco se unió a las oraciones que las madres, esposas y hermanas de los detenidos realizan desde hace 27 días a las afueras de la sede policial.

A través de sus redes sociales, el cardenal reafirmó su compromiso con la causa de quienes permanecen privados de libertad por motivos políticos.

«Hice una visita a Zona 7, donde pedimos por los presos políticos y por la fuerza y constancia de sus familiares a las afueras de este centro. Alzamos la voz para que gocemos de verdadera libertad y se respete la dignidad humana», expresó Porras.

La vigilia en Zona 7 se ha convertido en un símbolo de la lucha contra las detenciones arbitrarias, bajo el lema de “resistir e insistir” hasta que el último preso político sea liberado.

Pese al desgaste físico y emocional, las familias de los presos políticos aseguran que no abandonarán el lugar hasta obtener una respuesta oficial que garantice el respeto a los derechos humanos y el retorno de los detenidos a sus hogares.

Zona 7 es el único centro de detención del que no ha sido liberado ningún preso político desde que el gobierno anunció un «número importante» de excarcelaciones el 8 de enero.

El caso de la esquiadora que fue brutalmente atacada por un leopardo de las nieves en un parque del norte de China dio un sorprendente giro. Según se supo, antes de ser herida, la mujer intentó sacarse una selfie con el animal salvaje.

TN

El trágico hecho ocurrió el viernes 23 de enero por la noche, cerca de las 19, en la zona de la aldea Talat, dentro del centro turístico Koktokay en el condado de Fuyun.

Según informaron medios locales, la mujer volvía a su hotel cuando vio al animal y se acercó peligrosamente para conseguir la foto perfecta.

La imagen que se viralizó muestra a la turista sonriendo, sin notar que el leopardo está agazapado a pocos metros, listo para saltar.

Apenas unos segundos después de haber sacado la foto, el animal la tiró al suelo y la atacó ferozmente.

El ataque y el rescate: cómo la salvaron

Testigos grabaron el dramático momento en que la mujer quedó atrapada bajo el leopardo, en medio de la nieve profunda.

Un instructor de esquí intervino rápidamente y logró ahuyentar al animal agitando sus bastones, lo que permitió que otros presentes ayudaran a la víctima, que tenía el rostro cubierto de sangre.

La turista llevaba casco, lo que evitó lesiones aún más graves. Fue trasladada de urgencia a un hospital local, donde permanece internada en estado estable.

Las advertencias que ignoró la turista

El día anterior al ataque, turistas y vecinos habían reportado la presencia de un leopardo de las nieves cerca de un hotel de la zona, probablemente en busca de alimento.

Las autoridades emitieron un comunicado urgente: “Los leopardos de las nieves son grandes depredadores con fuerte tendencia agresiva. No se detengan, no se bajen del vehículo ni se acerquen para sacar fotos, y nunca caminen solos por la zona”.

Un animal tan bello como peligroso
China alberga cerca del 60% de la población mundial de leopardos de las nieves, una especie considerada vulnerable y famosa por su carácter esquivo.

Los ataques a humanos son extremadamente raros. El reconocido biólogo estadounidense George Schaller afirmó al Daily Mail: “No conozco un solo caso de un leopardo de las nieves que ataque y mate personas”.

El leopardo de las nieves habita en 12 países de Asia Central, incluyendo China, India y Mongolia. Las autoridades locales investigan el incidente y mantienen la alerta en la zona.

Los jóvenes venezolanos muestran bajo interés en la política, escasa identificación partidista y una profunda desconfianza en las instituciones del Estado, según los resultados del estudio Juventudes: asignatura pendiente, elaborado por la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung (FES) en América Latina. 

Radio Fe y Alegría

Así lo explicó Lissette González, socióloga e investigadora de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), durante una entrevista en el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias.

El informe se basó en una encuesta realizada en 2024 a través de paneles web por la empresa YouGov en 14 países de América Latina y el Caribe, con la participación de cerca de 22.000 jóvenes entre 15 y 35 años. En el caso de Venezuela, 1.103 personas respondieron el cuestionario.

González detalló que 31 % de los jóvenes venezolanos declaró no tener interés en la política, con una brecha de género marcada, ya que las mujeres tienen mayor desinterés que los hombres. No obstante, a mayor nivel educativo, más es la disposición a participar en estos asuntos. 

En cuanto a la identificación partidista, señaló que 51 % de los encuestados no se identifica con ningún partido político o afirma no conocerlos, y solo 14 % dijo participar en algún partido, mientras que 18 % estaría dispuesto a apoyar una campaña política. 

La única forma de participación que mostró un incremento frente a otras mediciones fue la disposición a votar, manifestada por casi dos tercios de los jóvenes.

Alta desconfianza institucional 

El estudio también evidenció que Venezuela registra el menor nivel de confianza institucional de la región, especialmente hacia la Presidencia, la Asamblea Nacional y los cuerpos de seguridad. 

En contraste, 32 % de los jóvenes expresó confianza en las universidades, 29 % en la Iglesia y 21 % en los medios de comunicación. Sobre este punto, González explicó que, aunque muchos jóvenes no se consideran religiosos, perciben a la Iglesia como una institución que no persigue intereses económicos ni de poder, lo que genera mayor respeto.

Respecto a las organizaciones de la sociedad civil, indicó que la confianza alta o muy alta apenas alcanza 11 %, mientras que el 41 % la califica como baja o muy baja, en parte porque 10 % de los jóvenes afirmó no saber qué son las organizaciones no gubernamentales.

Sobre la democracia, González indicó que 39 % de los jóvenes venezolanos considera que es preferible a cualquier otra forma de gobierno.

Inserción laboral precaria

En el ámbito laboral, la investigadora apuntó que solo 30 % de los jóvenes cuenta con un trabajo fijo con beneficios y que para inicios de 2024 cerca de la mitad se encontraba buscando empleo. Asimismo, 16 % de las mujeres jóvenes y 27 % de los hombres jóvenes declaró tener un trabajo estable. 

González advirtió que existe un alto desconocimiento sobre derechos laborales, ya que 56 % dijo necesitar más información o no saber cuáles son, y 33 % manifestó interés en aprender sobre sindicalismo.

Por otro lado, su principal fuente de información son los medios digitales, pero su participación política en internet se limita, en la mayoría de los casos, a consumir o compartir contenidos producidos por otros; es decir, muy pocos generan mensajes propios.

Preocupación por el futuro

La investigación reveló además una preocupación generalizada por el futuro y la situación económica, tanto en Venezuela como en el resto de la región, pero acompañada de bajo interés político y desconfianza institucional.

Finalmente, la socióloga sostuvo que estos resultados representan desafíos para la sociedad civil organizada en América Latina, en un contexto de cambios profundos, y subrayó que los jóvenes deben ser parte activa de la creación de nuevas formas de organización y mensajes en la lucha por la democracia y la justicia social.

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