Armando Esteban Quito

Mujeres de distintas nacionalidades de América Latina representan la mayor parte de quienes se encuentran en situación de prostitución en España, según un informe presentado el lunes, el cual detalló que las venezolanas contabilizan 7,8% del total.

EFE

En España hay entre 25.000 y 30.000 personas en situación de prostitución, la mayoría mujeres, de acuerdo a una investigación de la asociación especializada In Género, que calcula que existen alrededor de 800 prostíbulos, 2.500 pisos y 50 lugares de calle donde se practica.

Esta asociación, que atiende a víctimas de trata y explotación sexual y a personas en situación de prostitución, elaboró el informe a partir de más de 4.500 cuestionarios.

La mayoría de las personas atendidas por la asociación en 2023 tenían entre 23 y 42 años de edad (76,8%), seguidas de las que tenían entre 43 y 79 años (18%) y entre 18 y 22 años (5,2%). La media se situó en los 35 años.

También una mayoría eran extranjeras: colombianas (29,1%), paraguayas (15,5%), dominicanas (13,4%), venezolanas (7,8%), rumanas (7%), brasileñas (6%), ecuatorianas (3,3%), peruanas (2,5%) y cubanas (1,9%). 4,5% eran españolas.

36,9% se encontraba en situación administrativa irregular, 53,7% regular, 2,7% tenía visado turístico y 6,7% estaba tramitando su documentación.

63,2% de las personas atendidas afirma que llegaron a España con un objetivo distinto de la prostitución, mientras que 36,8% restante sí sabía que lo haría.

Las fuerzas de seguridad informan de forma recurrente de casos de mujeres en situación vulnerable en países de América Latina que son captadas para que viajen a España con engaños de un trabajo y luego son explotadas sexualmente.

40% lleva menos de un año en contextos de prostitución, 21,5% entre uno y tres años, 13,3% entre cinco y diez años y 12% más de una década.

Más de 95% de las personas en contextos de prostitución tienen cargas familiares y alrededor de un tercio de ellas ha recurrido a los servicios sociales, mientras que 47,8% ni siquiera los conoce.

Laura Evangelista Alvarado Cardozo fue la primera beata del país, una de las personas más queridas en la historia del estado Aragua.

Infocarabobo

Muchas personas le guardan fe y esperan por su pronta canonización, desde pequeña se entregó a Dios. La obra y enseñanza de la hermana empezó en Choroní en el estado Aragua. Allí nació el 25 de abril 1875.

Aquel 7 de mayo de 1995, los fieles católicos celebraban lo que era la primera beatificación. Laura Evangelista en su figura de hermana hacía un milagro, el cual fue comprobado y aprobado por el entonces Papa Juan Pablo II.

Ese domingo, Maracay se vistió de gala, las principales autoridades estaban en el Vaticano por la beatificación. La ciudad jardín y sus habitantes celebraban que teníamos ya a una persona camino a la santidad.

La humildad como la sencillez y la disciplina fueron las grandes banderas de Laura cuando era niña y luego adulta, siendo una de las personas que más perseveró en su fe. Una de las que siempre guardó su amor a Jesucristo y a todas las personas sobre todo en la ayuda social.

Los seguidores de la Madre maracayera esperan ahora por un milagro que la lleve a ser Santa. Recorrer parte de Maracay, como de Choroní es ver sus obras. Su santuario está en la avenida Bolívar de Maracay

El día en que Edmundo González fue sacado de las sombras y elegido para retar al líder autoritario con mayor tiempo en el poder de Sudamérica, un equipo de técnicos estuvo ocupado asegurándose de que su casa no estuviese intervenida.

Por: Genevieve Glatsky – NY Times

“Esto no estaba en nuestros planes”, dijo su esposa, Mercedes López de González, en una entrevista concedida ese día en abril en su apartamento en Caracas, la capital de Venezuela.

Hasta hace poco, González, de 74 años, era un diplomático jubilado con cuatro nietos y ninguna aspiración política. Se mantenía ocupado escribiendo ensayos académicos, participando en conferencias y llevando a sus nietos a la barbería y a clases de música. Pocos en su Venezuela natal conocían su nombre.

Hoy, muchos venezolanos han puesto sus esperanzas en él para que le ponga fin a años de un gobierno represivo, ya que se enfrentará al presidente Nicolás Maduro, quien ha ostentado el poder desde 2013, en las elecciones programadas para finales de julio.

De repente, González ha vuelto a tener un trabajo de tiempo completo.

“Dos veces al día debo limpiar el teléfono”, dijo en una breve entrevista. “Borro casi 150 mensajes. Me acuesto a la 1:00 a. m. y a las 4 a. m. ya estoy otra vez atento y trabajando. Nunca me imaginé esto”.

Después de años de elecciones amañadas y persecuciones políticas, la población en Venezuela que anhela un regreso a la democracia había aprendido a esperar decepciones.

Una coalición de partidos de oposición, la Mesa de la Unidad Democrática, MUD, había estado haciendo esfuerzos para apoyar a un único candidato que pudiera representar un desafío viable para Maduro, pero su gobierno les puso una serie de obstáculos.

Al final, González emergió como un candidato al que el gobierno no intentaría bloquear y que la oposición apoyaría.

Aceptó el reto, pero tanto amigos como colegas afirman que es un desafío para el que nunca se había preparado.

“Edmundo no es un hombre que haya tenido alguna vez ambiciones políticas”, dijo Phil Gunson, experto sobre Venezuela del International Crisis Group en Caracas y amigo de González. “Es alguien que está haciendo lo que siente es su deber”.

Algunos expertos afirman que su bajo perfil podría dificultar que González coja impulso entre los votantes, sobre todo fuera de Caracas, donde la información llega a través de los medios controlados por el gobierno que muy probablemente no le den mucha cobertura a su campaña.

A diferencia de otros líderes opositores, González no ha criticado abiertamente el gobierno de Maduro y su historial con los derechos humanos, lo que ha generado preocupación entre algunos analistas que afirman que responsabilizar a las autoridades por los abusos es crucial para restaurar el Estado de derecho en el país.

En su casa, el día que ingresó a la tarjeta electoral, González se negó a conversar en detalle sobre las elecciones.

González, el menor de tres hermanos, nació en una familia de recursos modestos en la pequeña ciudad de La Victoria, a unos 80 kilómetros al oeste de Caracas. Su madre era profesora y su padre era un comerciante que lo desanimó de su sueño infantil de ser diplomático, calificándolo de “una profesión para gente rica”, según la hija del candidato, Carolina González.

Firme, González terminaría estudiando relaciones internacionales en la Universidad Central de Venezuela.

Imelda Cisneros, excompañera de clases y vieja amiga, recordó que González era un estudiante dedicado en la universidad. Era una época políticamente tumultuosa en la que una ideología comunista de extrema izquierda se estaba volviendo popular en el campus y las tensiones eran altas.

Pero González se convirtió en un líder estudiantil “con un enfoque muy calmado, de reconciliación”, contó Cisneros.

“Quería ser un diplomático”, añadió Cisneros. “Eso lo tuvo muy claro su objetivo desde que entró”.

Se unió al servicio diplomático poco después de graduarse en 1970, con experiencias en Bélgica, El Salvador y Estados Unidos, donde obtuvo una maestría en relaciones internacionales en la Universidad Americana en Washington.

Posteriormente fue nombrado embajador de Venezuela en Algeria y luego Argentina, donde estaba asignado cuando Hugo Chávez fue elegido presidente en 1999. Chávez terminaría consolidando su poder bajo la bandera de una revolución de inspiración socialista.

González regresó a Venezuela en 2002 y poco después se retiró del servicio diplomático.

En 2008 empezó a participar en la coalición de partidos de oposición llamada Mesa de la Unidad Democrática, asesorando tras bastidores en asuntos de relaciones internacionales.

González se convirtió en el presidente de la junta de directores de la coalición en 2021, afirmó Ramón Guillermo Aveledo, exsecretario ejecutivo de la coalición.

Pero la mayoría de las personas, incluso en los círculos políticos venezolanos, no sabía que González desempeñaba ese papel hasta que se anunció su candidatura presidencial, porque los líderes de la oposición a menudo enfrentan persecución.

Eso hace que, para González, sea una decisión arriesgada estar al centro de atención frente a un gobernante empeñado en retener el poder.

“Estoy nerviosa porque no sabemos si nos pueda pasar algo”, dijo López de González.

Quienes conocen a González afirman que afrontar una campaña presidencial es algo que no asumiría con ligereza.

“Es un hombre sumamente equilibrado, tranquilo, un hombre bastante serio y sobre todo sobrio”, dijo Ramón José Medina, quien fue secretario ejecutivo adjunto de la Mesa de la Unidad Democrática hasta 2014 y ha sido amigo de González durante décadas.

En octubre, Maduro firmó un acuerdo con la oposición para tomar medidas hacia unas elecciones libres y justas, y Estados Unidos levantó temporalmente algunas sanciones económicas severas como un gesto de buena voluntad.

Días después, una exdiputada nacional, María Corina Machado, gano unas elecciones primarias con más del 90 por ciento de los votos, convirtiéndola en una amenaza considerable para Maduro en un enfrentamiento entre ambos.

Desde entonces, el gobierno de Maduro ha puesto obstáculos para impedir que un rival serio llegue a la tarjeta electoral.

En primer lugar, el Tribunal Supremo del país inhabilitó a Machado en enero debido a lo que los jueces afirmaron habían sido irregularidades financieras ocurridas cuando era diputada nacional, una táctica común utilizada para mantener a rivales viables fuera de la tarjeta electoral.

Luego, el mes pasado, el gobierno impidió que una coalición de oposición presentara otra candidata preferida utilizando maniobras electorales técnicas justo antes de la fecha límite de inscripción.

Solo a un político, Manuel Rosales, a quien los analistas políticos consideraban como alguien que había recibido el visto bueno de Maduro, se le permitió inscribirse. Por un momento pareció que el esfuerzo por presentar un candidato unificado había sido derrotado.

Pero, sorpresivamente, la coalición anunció que la autoridad electoral le había concedido una prórroga, lo que allanó el camino para que González entrara de manera oficial en la contienda. Rosales se hizo a un lado y apoyó a González.

La carrera de González como “buscador de consenso” lo ayudó a unir a la oposición, afirmó Gunson.

“Es alguien aceptable para muchas diferentes personas”, añadió. “Y no ofende a nadie”.

Lea la nota completa siguiendo este enlace al NY Times

José Raúl Mulino, presidente electo de Panamá y delfín de Ricardo Martinelli, aseguró que quiere promover las elecciones libres en Venezuela, las cuales se realizarán el 28 de julio.

Monitoreamos

«El tema Venezuela, por supuesto que preocupa porque la democracia es una sola y hay que entenderla de esa manera. Yo espero que estas elecciones que están próximas sean verdaderamente libres, que Venezuela pueda salir del trance político en el que se encuentra», expresó Mulino durante una entrevista concedida al programa Ángulo de NTN24 de Colombia.

Indicó también que el interés de su gobierno «es tener presidentes amigos con los que podamos trabajar articuladamente en posturas comunes en beneficio de la región, y por supuesto, en la medida de lo posible tratar de incidir en negociaciones o en cualquier proceso que se requiera ayudar, respetando por supuesto la libre determinación de cada país y su soberanía».

“Debemos trabajar articuladamente en posturas comunes en beneficio de la región y en la medida de lo posible incidir en cualquier proceso en el que se requiera ayuda para lograr ese cometido (elecciones libres en Venezuela), respetando por supuesto la libertad de elegir de cada país”, Mulino espera que los comicios “sean realmente libres”, para que el país pueda salir de la crisis en la que se encuentra.

Asimismo, reveló que está adelantando contactos junto a otros mandatarios de la región, con la intención de ayudar a que las elecciones se realicen sin problemas.

El 24 de marzo de 2021, Realizando Metas se constituyó oficialmente en un partido político. Ricardo Martinelli, quien ya sabía muy bien cómo forjar un colectivo, fue su fundador.

Panamá América

Este 5 de mayo de 2024, tres años después de consolidarse el proyecto, el partido obtuvo un sólido triunfo bajo la figura de José Raúl Mulino, presidente electo de Panamá.

Mulino tomó el liderato desde el inicio del conteo y desde entonces no lo cedió. Los votos, en conjunto con los aportados por Alianza, ya son mayores a los recibidos por Laurentino Cortizo en 2019, a falta de que se cuente el 100 %.

En su dicurso triunfal, Mulino recordó el daño que estuvo a punto de sufrir la membresía de Realizando Metas debido a la demanda de inconstitucionalidad que admitió la Corte Suprema de Justicia contra contra su candidatura.

«¡Misión cumplida, carajo (…), misión cumplida Ricardo (Martinelli)!», dijo Mulino, recordando en su discurso al presidente de Realizando Metas.

La candidatura de Mulino, de 64 años, fue validada por el Tribunal Electoral (TE) dos días antes de las elecciones, luego de un panorama incierto.
Ya las encuestas avisaban la aceptación política del colectivo, que marcaba como el que tenía menor imagen negativa entre los participantes en la contienda de 2024.

El partido Realizando Metas (RM), además, es el único colectivo que ha mantenido un crecimiento sostenido durante el último año.

Para octubre de 2022, RM contaba con 197,470 inscritos, mientras que para finales de 2023 la membresía ascendía a 259,205, según datos suministrados por la Dirección Nacional de Organización Electoral (DNOE).

El crecimiento de Realizando Metas propició la llegada de figuras de trayectoria política, que se sumaron a las filas del nuevo proyecto.

Se prevé que RM también triunfe en otros cargos de elección popular como diputados y representantes.

Empresas de Panamá, California y Quebec, se reunieron para intercambiar experiencias y conocimientos en temas cruciales en la lucha contra el cambio climático y la promoción de prácticas sostenibles a nivel global, como lo son la descarbonización y la participación en mercados de carbono.

ANPanamá

De acuerdo con la directora nacional de Cambio Climático, Ligia Castro de Doens, a través del intercambio de conocimientos y experiencias, se busca fomentar la creación de alianzas estratégicas que impulsen la descarbonización en distintos sectores y promuevan un futuro más sostenible para todos con los mercados de carbono.

Aseguró que la comprensión y preparación empresarial para participar efectivamente en estos mercados resulta esencial, tanto en esquemas regulados como voluntarios, y esto implica la implementación de medidas internas para reducir las emisiones y la adaptación a un entorno regulatorio dinámico, aprovechando las oportunidades que ofrecen estos mercados para el desarrollo sostenible y la competitividad.

Explicó que los resultados fueron discusiones enriquecedoras sobre en las experiencias de especialistas de Quebec y California, así como en las iniciativas y mejores prácticas de empresas como Argos en la descarbonización, y su participación en el programa Reduce Tu Huella Corporativo – Carbono.

“Este intercambio técnico representó una oportunidad excepcional para fortalecer la colaboración entre empresas de Quebec, California y Panamá, tres jurisdicciones comprometidas con la sostenibilidad y la acción climática”, expresó Castro de Doens

Los mercados de carbono emergen como una herramienta fundamental contra el cambio climático, fomentando el aumento de ambición por parte de las empresas en sus metas de reducción de emisiones y la adopción de prácticas más limpias y sostenibles.

Además, proporcionan un mecanismo eficiente para asignar costos asociados con las emisiones de gases de efecto invernadero, fomentando así la innovación y la inversión en proyectos que contribuyen a la mitigación.

Mothin Ali, del Partido Verde del Reino Unido, acababa de ser elegido para el Concejo Municipal de Leeds en el distrito de Gipton y Harehills, cuando lanzó un puñetazo al aire y gritó: «¡Allahu Akbar!». Envuelto en una keffiyeh palestina, dijo a sus seguidores en su discurso de victoria el viernes: ‘Alzaremos la voz de Gaza. ¡Alzaremos la voz de Palestina!’

Por: Fraser Myers – Spiked

El ardiente discurso de victoria de Ali habló de una tendencia más amplia. En las elecciones de la semana pasada, a los votantes de amplias zonas de Inglaterra se les pidió esencialmente que hicieran comentarios sobre la guerra entre Israel y Hamas, en lugar de sobre cuestiones locales como las rutas de autobuses y la recogida de basura. En muchos distritos con grandes poblaciones musulmanas, esto resultó ser una táctica exitosa. Akhmed Yakoob, un independiente respaldado por George Galloway, puso a Palestina al frente y al centro de su campaña para la alcaldía de West Midlands. Obtuvo 69.000 votos , lo que fue casi suficiente para privar al laborista Richard Parker de su victoria sobre el actual conservador Andy Street. Los laboristas perdieron el control del Consejo de Oldham por primera vez en 13 años, gracias en parte a un aumento en el apoyo a los independientes que hicieron campaña sobre Palestina. Los activistas de Bradford celebraron el aparente rechazo de su ciudad al «sionismo» (incluso cuando los laboristas mantuvieron el control del consejo). Un análisis de la BBC de 58 distritos de consejos locales encontró que en áreas donde más de uno de cada cinco votantes es musulmán, la participación laborista en el voto se desplomó 21 puntos porcentuales en comparación con 2021. Al estilo típico de Keir Starmer, los laboristas han dado vueltas en Gaza. , lo que enfureció a muchos seguidores anteriormente leales en el proceso. Los estrategas del partido están aterrorizados de que esto pueda socavar las posibilidades de los laboristas de obtener una victoria aplastante en las próximas elecciones generales.

Lo que todo esto confirma es que la política de identidad islámica, en la que Palestina desempeña ahora un papel fundamental, se está convirtiendo en una fuerza electoral significativa en el Reino Unido. Por supuesto, no es necesario ser musulmán para interesarse por la guerra de Gaza, pero las encuestas muestran que uno de cada cuatro musulmanes británicos considera a Palestina como su tema electoral más importante, en comparación con sólo el tres por ciento del público como su tema electoral más importante. entero.

Parece que la victoria de George Galloway en las elecciones parciales de Rochdale en febrero –una contienda que describió como un “referéndum sobre Gaza”– fue un anticipo de este nuevo sectarismo. El Partido de los Trabajadores de Gran Bretaña intentó atraer a los votantes musulmanes como musulmanes primero y, en segundo lugar, residentes de Rochdale. Galloway se dirigió a ellos no como ciudadanos del Reino Unido, eligiendo a un miembro del parlamento para aprobar y examinar nuestras leyes, sino como miembros de una ummah afligida , para enviar un mensaje al enemigo «sionista» y a sus aliados occidentales. En las elecciones de la semana pasada, vimos que esto se replicó en gran parte de Inglaterra, con banderas palestinas apareciendo en los volantes de los candidatos, donde normalmente estarían las promesas sobre servicios públicos.

Por supuesto, esta politiquería de identidades no es del todo nueva. El Partido Laborista simplemente está descubriendo por las malas que otros partidos también pueden atacar a los votantes musulmanes y tratar de generar un sentimiento de agravio grupal de manera más despiadada y efectiva. Los candidatos independientes han sido particularmente hábiles en esto. Sin embargo, una auténtica sorpresa de las elecciones de la semana pasada fue el número de candidatos musulmanes de línea dura presentados por el Partido Verde.

Por supuesto, los partidos políticos pueden presentar los candidatos que quieran y los votantes son libres de aceptarlos o rechazarlos. Sin embargo, es difícil imaginar que el exasperantemente despierto Partido Verde hubiera presentado un candidato como Mothin Ali si no estuviera haciendo un burdo intento de perseguir el llamado voto musulmán. Se trata de un candidato que ha defendido las atrocidades cometidas por Hamás el 7 de octubre como un acto de resistencia. También participó en una campaña de intimidación contra el capellán judío de la Universidad de Leeds , el rabino Zacheria Deutsch, quien, como ciudadano israelí y reservista de las FDI, fue llamado a servir en Gaza el año pasado. «Deberías proteger a los estudiantes de este tipo de animales», se enfureció Ali, «porque si está dispuesto a matar gente allí, ¿cómo sabes que no matará a tus estudiantes aquí?». Desde entonces, la policía le ha aconsejado a Deutsch que se oculte.

Dos concejales verdes recién elegidos en Bristol incluso llamaron la atención de Lord Mann , asesor del gobierno del Reino Unido en materia de antisemitismo. Mohamed Makawi compartió publicaciones con referencias a la «policía enemiga sionista» y desestimó el ataque terrorista del 7 de octubre como una «mentira sionista estadounidense». Abdul Malik parece haber compartido un vídeo que describe a Israel como un «cáncer que debería ser erradicado», aunque el Partido Verde lo niega. Así, gracias a su coqueteo con la política de identidad islámica, un partido que la mayoría de la gente asocia con el reciclaje y el veganismo, se ha convertido rápidamente en un refugio para los chiflados que odian a Israel.

Aquí vemos la enfermedad del nuevo sectarismo al descubierto. Es malo para los musulmanes, que ya no son tratados como nuestros conciudadanos, con intereses y preocupaciones que trascienden las divisiones religiosas. Esta politiquería identitaria reduce a los votantes musulmanes a un bloque homogéneo al que se debe apelar sobre la base de sus supuestos intereses de grupo, a pesar de que la abrumadora mayoría de los musulmanes no están votando exclusivamente en Gaza. Y es malo para nuestra política en su conjunto, ya que invariablemente promueve y se entrega a tropos reaccionarios sobre Israel, como si esto fuera de alguna manera representativo de la opinión musulmana más amplia. Esto es, en sí mismo, una forma de intolerancia antimusulmana. Y realmente hay que afrontarlo.

La publicación de este libro rosa y azul fue como una bomba en Francia: dos mujeres, Dora Moutot y Marguerite Stern, provenientes del feminismo militante de izquierda, eligieron cruzar el Rubicón y abordar los males de la ideología transgénero en todas sus formas. Fue una apuesta audaz y más que valiente. Valiente, porque hoy en día, la ideología del transgenerismo (porque de hecho lo es, como los autores se propusieron demostrar con convicción) ejerce un terror en la mente digno del estalinismo en su apogeo, menos los asesinatos físicos. Pero en la era de las redes sociales y la reputación electrónica, hay asesinatos simbólicos que pueden ser extremadamente violentos.

Por: Hélène de Lauzun – The European Conservative

Este ensayo es el fruto de un largo camino hasta Damasco para dos mujeres que nunca estuvieron predestinadas a cruzar al ‘lado oscuro’ de la fuerza. Marguerite Stern es una ex activista de FEMEN y no hace mucho lucía sus pechos desnudos en Notre Dame de París. Dora Moutot es la ex editora jefe adjunta de Konbini, un medio en línea de moda que se concentra en lo que debería ser una forma de vida políticamente correcta. 

Feministas convencidas y comprometidas, emprendieron el camino de la conversión cuando comprendieron que, en nombre de los derechos de los transexuales, ya no podían defender a esta población solidaria y en desaparición: las mujeres. Señaladas y estigmatizadas como TERF (Feministas Radicales Transexclusivas), como JK Rowling y tantas otras, porque se negaron a aceptar que un hombre alimentado a la fuerza con hormonas y cirugía pudiera convertirse en mujer, se propusieron rastrear el hilo de esta Una locura al estilo soviético que nos haría ver negro donde vemos blanco (o viceversa).

El resultado de esta fascinante investigación tiene casi 400 páginas. 

El libro no es un panfleto ni una perorata fácil y vengativa, sino un estudio en profundidad, con el debido respeto a quienes lo atacan y que, en general, no se han molestado en abrirlo. Como académico, incluso me complació encontrar un número respetable de notas a pie de página, sin las cuales ningún libro podría pretender ser «serio».

Como hilo rojo que recorre su manifestación, Moutot y Stern nos invitan a seguir, con cierto humor, el viaje tragicómico de Robert, que un día eligió convertirse en Catherine, un personaje ficticio que da un rostro concreto a los delirios de transgenerismo. Este contrapunto humorístico es útil para añadir un poco de ligereza a una lectura apasionante sobre una realidad aterradora.

Metódicamente, profundizan sucesivamente en los mecanismos de la ideología transgénero. 

La primera parte analiza el proceso de transición o «reasignación sexual» y su lógica. Con una paciencia y una pedagogía poco comunes, Stern y Moutot explican qué puede llevar a un hombre casado y con familia a creer que es una mujer: los caminos que toma, a través de adicciones y grietas personales; el tiempo dedicado a las redes sociales y los mensajes de inscripción que transmiten; los problemas psiquiátricos subyacentes, porque hay muchos de ellos. 

A veces podemos perdernos en las sutilezas del asunto: ¿un hombre transfemenino, es decir, un hombre que se ha convertido en mujer, que ama a los hombres pero que intenta convertirse en mujer, sigue siendo homosexual? Pero, ¿puede considerarse lesbiana a un hombre transfemenino, es decir, un hombre que se ha convertido en mujer, que ama a las mujeres pero que está intentando convertirse en mujer? Estoy seguro de que nunca habías sospechado la existencia de tales dilemas. 

Confucio sostuvo que “debemos corregir nuestras denominaciones”. «La perversión de la ciudad comienza con el fraude de las palabras», añadió Platón. Estaremos agradecidos a Stern y Moutot por sus constantes esfuerzos para combatir el fraude lingüístico. Es esta pasión por la realidad, contra todo pronóstico, lo que los ha llevado a ser blanco de activistas trans, quienes, en su búsqueda de venganza, están demostrando definitivamente la verdad de lo que dicen los autores: la existencia de una nueva fuerza policial del pensamiento. Rastrear los delitos de género. No, un hombre que intenta convertirse en mujer nunca llega a ser mujer. Stern y Moutot defienden las expresiones ‘hombre transfemenino’ o ‘mujer transmasculina’, que tienen el mérito de saber de quién o de qué están hablando. 

La acusación de «transfobia» les es lanzada a la cara todo el día. Son recibidos con folletos y etiquetas en las que se publican lemas ya preparados como «la transfobia mata». Pero las conmovedoras páginas en las que los autores relatan sus encuentros con personas trans heridas por la vida están llenas de una profunda compasión que impide que sean vistas como personas odiosas.

El lector aprende muchas cosas fascinantes en este denso ensayo, que desafía las ideas preconcebidas que difunde la sabiduría convencional. Descubrimos, por ejemplo, que muchas más mujeres hacen la transición que al revés. Rechazan y desprecian sus cuerpos femeninos, prueba del terrible malestar de nuestra sociedad supuestamente liberada respecto de la verdadera feminidad. Aprendemos que los bloqueadores de la pubertad no bloquean nada en absoluto, sino que destruyen un cuerpo en crecimiento, porque biológicamente, las hormonas controlan mucho más que sólo los órganos sexuales en el cuerpo humano. 

Después de leer estos densos y contundentes capítulos, querrás compilar un pequeño vademécum de argumentos irrefutables para esgrimir en las cenas… y hay muchos de ellos. 

Tomar hormonas nunca convertirá a un deportista nacido en mujer: independientemente de nuestras hormonas, más de 3.000 genes contribuyen a la diferencia de musculatura entre los sexos. 

La «disforia de género» no es sólo una cuestión de tratamiento hormonal. El 75% de los niños que pasan por una transición sexual sufren graves problemas psicológicos. 

En Francia, el coste de una transición para un hombre que intenta convertirse en mujer es de casi 120.000 euros, cubiertos íntegramente por el erario público en la partida «enfermedades de larga duración». Pero describir el transgenerismo como una enfermedad puede llevarte a los tribunales. Etcétera.

La segunda parte se propone describir lo que los autores llaman la «cruzada» transgénero: un asalto total a la educación, la medicina, el marketing y las leyes. Casi no hay nada que pueda detenerlo. La obsesión por el peligro de la transfobia, blandida como una pancarta, casi haría que el racismo parezca hoy una opinión autorizada. «Transmania» es una empresa internacional con potentes enlaces, y los Estados Unidos desempeñan un papel importante en este gran juego de perversión de la realidad. Las almas buenas pueden gritar conspiración: nada de lo que Stern y Moutot proponen no está justificado; todo tiene origen y soporte. 

La tercera parte (y podrán apreciar cómo se han ido incrementando progresivamente los riesgos) plantea la pregunta fundamental, cuya respuesta aún no puede ser definitiva: ¿por qué ? ¿Por qué la ideología transgénero se ha vuelto tan omnipresente en nuestras sociedades que ejerce una forma de terror mental sobre los individuos, que se sienten obligados a aceptar una versión poderosamente alterada de la realidad? 

La respuesta es múltiple. Tiene que ver con una filosofía demiúrgica que precede en muchos años a la locura transgénero: la eterna tentación de la criatura que desea reemplazar al creador y moldear la vida a su propio gusto. Es evidente que los poderosos lobbys comerciales, farmacéuticos y políticos tienen interés en esto. Ellos por sí solos no pueden explicar el movimiento. Los autores de este libro trazan un esquema convincente del horizonte del transgenerismo, es decir, del transhumanismo. Responde a la misma tentación de recrear la realidad para liberarla de las vicisitudes materiales, hasta el punto de imaginar seres que podrían convertirse en espíritus puros y utilizarán las computadoras para poner fin a su necesariamente limitada existencia corporal. En definitiva, no estamos lejos de una forma de catarismo tecnológico cuyo cumplimiento último llegará cuando el hombre y la mujer, criaturas de Dios y su amor infinito, dejen de existir. El argumento religioso está ausente de la reflexión –no era el propósito del ensayo–, pero las puertas son abiertas por los autores con suficiente delicadeza para permitir que se escape. 

Las revelaciones contenidas en el libro tal vez no sean del todo desconocidas para los lectores de The European Conservative , que desde hace muchos meses aborda en sus columnas el tema de las transiciones y destransiciones, tras el escándalo de la clínica Tavistock, y elabora un inventario actualizado. de políticas sobre bloqueadores de la pubertad en Europa. Pero tienen el mérito de estar reunidos en un solo lugar, de manera precisa, detallada y accesible para el ciudadano medio. Se recomienda especialmente a los padres para que puedan detectar, antes de que sea demasiado tarde, los signos de reclutamiento a los que pueden verse sometidos sus hijos a través de redes sociales como TikTok o Discord, que reclutan sin descanso a nuevas víctimas jóvenes. 

Desde su publicación, en Francia se ha desatado una especie de censura para hacer el libro inaccesible. Los libreros lo esconden, intentan colocarlo en lo alto de los estantes o simplemente se niegan a encargarlo. El alcalde de París prohibió los carteles que lo promovieran en las calles. Pero hay días en los que Amazon, afortunadamente, o, mejor aún, haciendo el pedido directamente al editor, puede sortear los obstáculos. Como resultado, el libro se está disparando a la cima de las listas de ventas, a pesar de intentos más o menos discretos de auto de fe social . 

Lo único que falta ahora es una editorial en inglés para llevar el fruto del saludable trabajo de Dora Moutot y Marguerite Stern a un público más amplio.

Se ha hablado mucho estos días de la previsión del Banco de España sobre que nuestro país necesitaría nada menos que 24 millones de inmigrantes para poder seguir pagando las pensiones en las próximas décadas. Más allá de la paradoja de que esta clase de noticias acostumbren a alternarse con otras sobre la inminente sustitución de millones de empleos por la IA y la automatización —lo que abocará al paro indefinido a buena parte de la población— surge inevitablemente la duda de por qué en su lugar no se fomenta la natalidad, lo que nos lleva a la gran pregunta que tantos buscan responder desde diferentes enfoques: ¿A qué se debe que ahora haya tan pocos nacimientosgenerando así una insostenible pirámide poblacional invertida?

Por: Javier Bilbao – IDEAS

Hay muchas explicaciones y al abordar un fenómeno tan amplio probablemente todas tengan su parte de razón: se responsabiliza a los métodos anticonceptivos, a la secularización de la sociedad, a la disminución de la fertilidad debido a productos químicos o estilos de vida, al incremento de la población urbana frente a la rural, al aumento de la renta per cápita, a la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, a los valores ahora imperantes de hedonismo/individualismo que desdeñan los sacrificios que impone la paternidad, a la precariedad laboral y al complicado acceso a la vivienda… Cada una de estas razones merecería un artículo específico, pero quisiera detenerme en otra que apuntaba hace unos días en esta interesante entrevista la analista Louise Perry, autora de un libro que hace un par de años causó cierto revuelo y se convirtió en todo un superventas, Contra la revolución sexual. Desde la autoridad que le confiere haber dedicado su trayectoria profesional a responder a esa incógnita dice que el motivo principal es que la gente cada vez se empareja menos. Una vez se cuenta con una pareja estable, sostiene, cierto resorte psicológico que entonces salta en nuestras cabezas nos lleva a dar el siguiente paso de procrear. Por eso considera, por ejemplo, que de las medidas tomadas por Hungría para fomentar la natalidad la más efectiva ha sido incentivar los matrimonios.  

Si nos fijamos en la realidad de nuestro país encontramos que entre 2005 y 2020 el número de solteros aumentó del 32% al 36%, mientras que en las últimas dos décadas aquellos situados específicamente entre los 30 y 50 años se han duplicado. Ahí podríamos tener entonces una buena explicación a que España presente una de las tasas de natalidad más bajas del mundo. Pero esta respuesta abre la puerta a otra pregunta ¿Por qué ya no nos casamos/arrejuntamos? Es una cuestión muy enjundiosa, pues siendo importante la natalidad, sin duda, el hecho mismo de tener una relación sentimental suele mejorar la vida de muchas personas y merece ser consideraba un fin en sí mismo. Refiriéndose expresamente a la población masculina (cabe imaginar que en varios aspectos será parecido en las mujeres), el profesor de psicología de Harvard Dan Gilbert ha apuntado que los hombres casados viven más años, tienen mejor salud, se suicidan menos, ganan más dinero, practican sexo con más frecuencia y cometen menos crímenes que los solteros. Ea, habrá que echarse novia entonces, pues mejor no nos lo puede vender. Tomada esa determinación ¿Cuál es la manera de lograrlo? Tal vez aquí es donde se compliquen las cosas…

Uno podría pensar que el mecanismo no debe ser tan complicado si al fin y al cabo descendemos de miles de generaciones previas que lograron ese objetivo. Hay poderosos elementos evolutivos que nos conducen a ello y la vida siempre se abre camino, decían en Parque Jurásico. Y, sin embargo… a la vista de los datos apuntados previamente o del hecho tan llamativo indicado por Perry de que la población está decayendo, al menos en Europa ¡por primera vez desde la Peste Negra del siglo XIV!, parece que no basta con dejarse llevar por el impulso biológico. En todas las sociedades humanas el cortejo, el matrimonio y el conjunto de las relaciones entre hombres y mujeres han sido concienzudamente regladas. Así que por mucho que nos guste decir que nada hay más fuerte que el amor (salvo un helicóptero Apache, puntualizan algunos), en realidad resultaría ser más frágil de lo que creíamos… Cabe deducir un elemento cultural y social vertebrándolo que, resultando crucial, ahora estaría siendo quebrado ¿Cuál?

Liberalismo sexual

La clave la proporcionaba Houellebecq en su novela Ampliación del campo de batalla, que contiene un fragmento justamente célebre que quizá ya conozcan y si no es así aquí lo tienen: «Definitivamente, me decía, no hay duda de que en nuestra sociedad el sexo representa un segundo sistema de diferenciación, con completa independencia del dinero, y se comporta como un sistema de diferenciación tan implacable, al menos, como este. Por otra parte, los efectos de ambos sistemas son estrictamente equivalentes. Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días, otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres, otros con ninguna. Es lo que se llama la ‘ley del mercado’. En un sistema económico que prohíbe el despido libre, cada cual consigue, más o menos, encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohíbe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas, otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante, otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad».

Es decir, estamos hablando de la monogamia, institucionalizada de una u otra forma en prácticamente todas las sociedades humanas —pues dónde se ha permitido la poligamia se reservaba para sus élites— mediante distintas estrategias como la consagración del matrimonio como un rito fundamental en la vida (¡y único!), la persecución del adulterio —en España, por ejemplo, era un delito castigado con hasta 6 años de cárcel hasta 1978— y la desaprobación generalizada de la promiscuidad. No solo la femenina, recordemos que Don Juan Tenorio a punto estuvo de ir al infierno a causa de su vida disoluta y se salvó por su arrepentimiento y por el amor de doña Inés. Pues bien, nada de lo anterior en los tiempos actuales resulta ya concebible, el péndulo se ha movido al otro extremo y la monogamia digamos que no pasa por su mejor momento. Basta recordar, como botón de muestra, la letra de la canción que representará a España en Eurovisión que, lejos de ser subversiva o ir a contracorriente como pretende venderse, representa la tónica cultural dominante desde hace décadas. Tiremos un poco de este hilo.

Camboya viogen

Para quienes, por vicio o por trabajo, llevamos tiempo siguiendo la actualidad y las ocurrencias mediáticas diarias, lo que hemos tenido ocasión de ver desde hace ya una década ha sido, por gastada que resulte la expresión, orwelliano. O quizá lovecraftiano, por el desfile de criaturas que pudimos contemplar. Lo cierto es que el enfoque feminista en casi todos los medios fue ganando espacio inexorablemente, no por casualidad, sino siguiendo instrucciones políticas (como ya intentamos analizar aquí), de tal manera que cualquier noticia pasaba a interpretarse por el filtro morado, da igual que se tratara de deportes, economía, cultura… ¡no digamos ya de sucesos! Las entrevistas incluían las consabidas preguntas y declaraciones convertidas en titulares y así nos enterábamos de que tal o cual actor, músico o escritor confesaba, oh, Dios mío, haber sido machista en el pasado, pero ahora se había deconstruido íntimamente reencontrándose con su lado femenino, o que Ana Patricia Botín tras heredar un banco debía dar la batalla como mujer en un mundo como el financiero mayoritariamente masculino (¡pobrecita!). Así ad nauseam.

Inevitablemente, la propaganda fue calando en la población y los desfiles del 8M en España pasaron a ser algo así como el 1 de mayo en la RDA: más de cien mil personas acudían en Madrid a manifestarse en una fecha que en París apenas reunía 5.000, convirtiendo a nuestro país en «referente mundial» del artefacto feminista.Se instalaba cierto sentido de excepcionalidad por el que ninguna mujer estaba a salvo de morir a manos de su pareja en cualquier momento, el amor romántico era una antigualla patriarcal (leído en La Razón) y cualquier muestra de celos o discusión propia de la convivencia podría ser una pendiente resbaladiza hacia el abismo. No parece que este clima ayude a formar y consolidar parejas.

La cuestión es que puesto en la picota el matrimonio o ya directamente toda relación monógama estable… ¿Qué es lo que queda? Aquello que señalaba Houellebecq: promiscuidad para unos (mediante webs de citas que multiplican las relaciones de usar y tirar) y soledad para otros, una vez abolido el igualitarismo y la promesa colectiva de que a cada uno le tocará —mal que bien— su media naranja, que es lo que la monogamia trae consigo. Es entonces cuando se empieza a hablar de incels, referido despectivamente a los hombres que no logran ser promiscuos, mientras que a las mujeres solteras se las intenta convencer de que en realidad son «las personas más sanas y felices del mundo» aunque ellas no lo sepan. Algunas han optado incluso por casarse consigo mismas. Suerte en ello, pero permítanme dudar de que así logren superar la soledad. Acorde a los tiempos, la reciente producción cultural hollywoodiense tiende a prescindir de una narración tan fundamental como «chico conoce a chica»; ya no hay sitio para el romanticismo, pues ahora los personajes femeninos son todos fuertes, independientes y no necesitan a ningún hombre al lado; huelga decir que el cine actual suele ser bastante más aburrido que el del siglo XX… En conclusión, a la vista de todo lo anterior ¿No va siendo hora de replantearse algunas ideas dominantes?

Vladímir Putin inició el martes su quinto mandato como presidente de Rusia con una opulenta ceremonia de toma de posesión en el Kremlin, luego de destruir a sus rivales políticos, lanzar una devastadora guerra en Ucrania y consolidar todo el poder en sus manos.

Infobae

El nuevo mandato de Putin, que lleva más de un cuarto de siglo en el poder y es el líder del Kremlin con más años en el cargo desde Josef Stalin, no expira hasta 2030, cuando podría optar a otro periodo de seis años.

En la ceremonia celebrada en el ornamentado Gran Palacio del Kremlin, Putin colocó una mano sobre la Constitución y prometió defenderla ante la mirada de una multitud de mandatarios cuidadosamente seleccionados.

Putin ha transformado a Rusia de un país que salía del colapso económico en un paria que amenaza la seguridad global. Tras la invasión de Ucrania en 2022, que se ha convertido en el mayor conflicto en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, Rusia ha recibido intensas sanciones de parte de Occidente y está recurriendo a otros regímenes como China, Irán y Corea del Norte en busca de apoyo.

La pregunta ahora es qué hará Putin, de 71 años, a lo largo de otros seis años, tanto a nivel interno como internacional.

Las fuerzas rusas están ganando terreno en Ucrania, desplegando tácticas de tierra quemada mientras Kiev hace frente a la escasez de efectivos y munición. Ambos bandos están sufriendo bajas considerables.

Ucrania ha llevado la batalla a suelo ruso con ataques con aviones no tripulados y misiles, especialmente sobre las regiones fronterizas.

En su discurso de investidura, Putin pareció referirse a la invasión, aunque sin nombrarla.

“Atravesaremos este periodo difícil con dignidad y saldremos fortalecidos”, indicó el dirigente ruso en el Kremlin y añadió: “Somos una nación grande y unida, y juntos superaremos todos los obstáculos, concretaremos todo lo planeado, y juntos, ganaremos”.

Poco después de su orquestada reelección en marzo, Putin sugirió que una confrontación entre la OTAN y Rusia es posible, y declaró que quería establecer una zona de seguridad en Ucrania para proteger a su país de los ataques transfronterizos.

No obstante, hoy ofreció diálogo a Occidente en materia de seguridad y estabilidad estratégica, aunque defendió la creación de un nuevo orden mundial.

“Nosotros no rechazamos el diálogo con los países occidentales. Depende de ellos”, dijo tras jurar. Subrayó que el diálogo con Occidente en materia de seguridad y estabilidad estratégica es “posible”, pero advirtió que éste no debe transcurrir “desde una posición de fuerza”, sino “sin arrogancia, prepotencia ni exclusividad personal, y sólo en igualdad de condiciones, respetando los intereses de cada uno”.

Mientras, destacó que Rusia continúa la labor de “formación de un mundo multipolar y un sistema de seguridad equitativo e indivisible”.

En Rusia, su popularidad está estrechamente vinculada a la mejora del nivel de vida de los rusos de a pie.

En 2018, inició su mandato con la promesa de situar a Rusia entre las cinco mayores economías del mundo, apuntando que sería una nación “moderna y dinámica”. En su lugar, la economía rusa ha virado hacia una base bélica, con un gasto récord en defensa.

Los analistas sostienen que ahora que Putin se ha asegurado otros seis años en el poder, el gobierno podría tomar medidas impopulares como subir los impuestos para financiar la guerra o presionar a más hombres para que se alisten en el ejército.

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