Es bueno recordar hoy 1 de Mayo el vídeo para los admiradores de Chávez y el comunismo. Chávez le exigía sus seguidores que debían trabajar gratis y hasta estar felices de llegar a la miseria porque cobrar por tú trabajo él lo veía como un vicio.
Acababa de comenzar la séptima vuelta, la segunda tras retirarse el auto de seguridad, la 2.931 en el liderato para el brasileño, afrontando el último de los 13.430 kilómetros en la primera posición de un Gran Premio.
Por: José Manuel Vinuesa – Motor
Una rápida mirada a la pizarra del muro: a poco más de medio segundo, Michael Schumacher. Como en Brasil, donde comandaba la carrera desde el inicio con la perenne presencia del alemán a rebufo. Hasta que llegaron los repostajes y el error siendo segundo. La presión. «No estoy diseñado para quedar segundo o tercero. Estoy diseñado para ganar».
Dos años antes ya había tenido que poner al jovencito en su lugar, cuando en Interlagos se pasaban y repasaban. Schumacher criticó el pilotaje errático de Senna, el brasileño le llamó «chico estúpido». Era su noveno Gran Premio frente al actual tricampeón del mundo. Pero la fricción seguiría al alza. El choque en Magny-Cours y la tensa conversación en la recta de meta, Ayrton vestido de calle, Michael listo para la resalida. Y los test una semana después en Hockenheim, otro roce y Ayrton teniendo que ser separado físicamente de Michael.
Había llegado su «alter ego», pero Ayrton tenía que ponerlo en su sitio, mantener el liderato del paddock. Se daba cuenta, pero no quería aceptarlo, que estaba llegando la sangre nueva que, como había hecho él con Prost, quería derrocarlo. Y ahí estaban los dos, pie a fondo ante la tribuna de Imola, lanzándose hacia el Tamburello, veinte puntos a cero para el alemán en el año que debía ser de Senna y Williams.
El Williams de Prost y el habitáculo estrecho. Y las ayudas prohibidas. Y un carro nervioso. Y los abandonos. La manzana envenenada de Alain sin saberlo. El gran rival que, ya retirado, volvía a ser alguien con quien reflexionar y confesarse.
Desde el podio de Australia de 1993 y el brazo en alto y subirlo al escalón más alto. Una sonrisa, una caricia esa mañana en el warm-up narrando una vuelta para la televisión francesa, donde comentaba el tetracampeón: «para empezar, buenos días a mi querido amigo Alain; te echamos de menos, Alain», y luego pie a fondo para lanzarse hacia el Tamburello.
Debían hablar de seguridad. Él, Alain, Niki, Michael, Gerhard, Michele. Esa que parecía tan avanzada y había demostrado ser tan precaria. Sí, Roland. El bulto en el habitáculo con la bandera rojiblanca en su honor. La necesidad de exigir medidas. Senna, que era tan duro como sensible.
Capaz de lanzarse contra Prost sin pensar en las consecuencias como de detenerse a un lado de la pista y cruzarla, poniendo en riesgo su vida, para salvar a Érik Comas en Spa-Francorchamps en 1992. Dicotomías. Las lógicas contradicciones de un ser humano, no un Dios. De saber discernir entre un piloto implacable y una persona de sonrisa cálida y luminosa.
A fondo. Siempre a fondo. La mirada más allá del horizonte en este día soleado en la Emilia Romagna. Qué hermoso día de primavera, y a la vez qué amargo, para correr entre pasionales italianos. Que tras Ferrari, lo amaban. «¿Ves esas tribunas? Cuando pilote para Ferrari, se vendrán abajo del entusiasmo», bromeaba con su amigo el fotógrafo Angelo Orsi. Un precontrato y un dejarse querer sin demasiada seriedad, también para incomodar a Prost. La reunión secreta con Luca di Montezemolo unos días antes del Gran Premio. Un hermoso parque, el de Imola, teñido ahora de muerte. El rostro serio, transpirando incomodidad en la parrilla.
A los 11 segundos tras pasar meta, el auto tocó fondo y lanzó chispas durante una milésima yendo a 307 kilómetros por hora. Imola. Tamburello. La velocidad siempre altísima. Allí estaba ya, la rápida de izquierdas a fondo. Siempre a fondo, considerada una recta entre los pilotos. El accidente de su amigo Gerhard Berger en 1989. La sonrisa cuando la grada se vino abajo al nombrarlo. Estaba tercero, allí detrás, un punto rojo en el retrovisor ocupado por el azul cielo del Benetton. «¿Qué hacemos con Tamburello, Gerhard?». Era 1990, en los test. Un paseo a la hora del almuerzo hasta allí. Nada, está el río Santerno, el muro no puede ir más allá. Y volvieron, dejando intacta la curva.
A los 11,2 segundos, 832 metros tras la línea de meta, el Williams patinó ligeramente hacia la derecha, a una velocidad de 310 kilómetros por hora con una fuerza G de 3,62. Algo no iba bien. Pero el pie en la tabla, «Acelera, Ayrton», líder de la carrera. Las manos de Senna ya habían demostrado ser sobradamente prodigiosas, en seco y en agua. También podían equivocarse, incluso clamorosamente. Que nadie diga Mónaco 1988, o Adelaida 1992. Errores humanos escasos. Ahora no era nada que no pudiera corregirse o minimizarse.
A los 11,3 segundos giró el volante a la derecha para compensar el derrapaje, con el acelerador levantado al 67% y una velocidad de 306 kilómetros por hora. Corrección subsiguiente. A los 11,4 segundos volvió a girar el volante a la izquierda para trazar la curva, el acelerador al 55%, la velocidad constante, las fuerzas G caídas a 0,33. Pero el monoplaza seguía recto. Algo había fallado irremediablemente. Las máquinas también fallan cuando son llevadas al límite de su resistencia. Y el límite de Ayrton siempre era un poco más. «En un día determinado, en una circunstancia determinada, crees que tienes un límite. Y luego buscas este límite, tocas este límite y piensas: «Está bien, este es el límite»».
Schumacher estaba al acecho del liderato. Un cero iba a pesar demasiado otra vez. Pero no sería la primera vez que su talento le devolvería a su lugar. Un accidente previsible, pero no se rendiría sin tratar de salvarlo. En México 1991 se hizo daño en la Peraltada, un gran susto. En Mónaco 1993, Santa Devota le devolvió una mano lesionada en los libres. Más peligroso fue el de Signes, en Paul Ricard, en 1986, rápida de derechas en la que ni la grava le detuvo. «El hecho de que crea en Dios y tenga fe en Él no significa que sea inmortal o inmune a los peligros, como alguien ha dicho. Tengo miedo de hacerme daño como cualquier otra persona, especialmente en la Fórmula Uno, donde el peligro es constante».
A los 11,6 segundos, la velocidad era de 299 kilómetros por hora, el pie del acelerador totalmente levantado. A los 11,7 segundos frenó a fondo y redujo dos marchas, dejando cuatro intensas marcas de neumático en el asfalto. Intensas como una vida a la que aferrarse. A los veranos en Angra dos Reis, y las motos de agua, y los karts con su sobrino Bruno. Y la samba en el Carnaval. Y por qué no nos vamos a pescar, Ayrton, del bueno de Sid Watkins. Y el amor de alguien que espera en Quinta do Lago, en el Algarve portugués. Portugal, donde la primera victoria bailando bajo la lluvia. Adriane, pese a las quejas familiares. Y Dios. Y hacer algo por la infancia. Y ser más rápido que el tiempo.
A los 12,2 segundos, abandonando ya la pista, con menos de 15 metros hasta el muro, seguía girando el volante, como demuestran los sensores. Pero los de la columna y la dirección están inactivos. El carro va recto. Ya no importará después, pero la justicia italiana, los informes, las evidencias, demostrarán que se había roto la columna de dirección por un trabajo mediocre del equipo campeón del mundo. El sueño de Williams, la pesadilla. La delicadeza de algunos conceptos extremos de Adrian Newey. Lo resolverán, serán campeones, pero ya no estará Ayrton.
Schumacher pasó por Tamburello mientras el líder se dirigía a los pies de un cartel publicitario con el eslógan ‘I Pilotissimi’ de Agip, un álbum de cromos en el que se recogían a los grandes pilotos de la historia, con los comentarios de Enzo Ferrari. Allí, a los pies de ‘los pilotísimos’, como en un altar. De una nube de polvo emergía un auto destrozado y sin gobierno. «Ya no conducía el carro de forma consciente. Lo conducía por instinto, sólo que estaba en una dimensión diferente. Estaba muy por encima del límite pero aún pude encontrar todavía más. Me asusté porque me di cuenta de que estaba mucho más allá de mi comprensión consciente». Pero eso era la maravillosa pole de Mónaco en 1988, no Tamburello.
Cuenta su hermana Viviane que aquella mañana Ayrton leyó un pasaje de la Biblia, como siempre. Ese día leyó que Dios le daría el mayor de todos los regalos. Que era Dios mismo. «Es muy difícil hablar de Dios, es muy difícil escucharlo. He tenido el privilegio de vivir esta experiencia. Sucedió en el Gran Premio de Japón, en la última vuelta de la carrera. La vuelta que finalmente me daría el campeonato. Empecé a agradecer, agradecer y sentí su presencia. Vi a Dios, fue algo especial en mi vida, una sensación enorme. Es un hecho que grabé en mi memoria y llevo dentro de mí. Creo que es un privilegio que pocos tienen o han tenido.»
Y desde entonces, como reza su epitafio, nada puede separarlo del amor de Dios. Pero el tiempo no se detuvo, siguió avanzando segundo a segundo hasta completar ya treinta años. Y parafraseando a Francis Scott Fitzgerald: así seguimos adelante, Ayrton, como botes contra la corriente, empujados incesantemente hacia el pasado.
El 1° de mayo, fecha histórica para los trabajadores venezolanos hoy representa un claro retroceso en sus derechos y reivindicaciones, ya no es una fecha de expectativas favorables, mejoras salariales y otros, lo han convertido en patraña de bonos sal y agua.
Venezuela tiene uno de los salarios más bajos del mundo, según el Banco Mundial el ingreso mínimo diario para no experimentar una situación de pobreza es de 2,15 dólares, es decir, 64,50 dólares mensuales; en la actualidad considerando el tipo de cambio oficial, es de 3,58 dólares mensuales, lo que implica un ingreso diario de 0,12 dólares sustancialmente inferior a la cifra indicada por el Banco Mundial.
Comunicado completo


En retrospectiva, es fácil describir el plan o proyecto inicial del chavismo. Amparado en una retórica redentora que invocaba las glorias de la gesta independentista y la necesidad de acabar con quienes, supuestamente, habían traicionado ese legado, Chávez se dispuso a desmantelar las instituciones de la democracia liberal. Su “revolución bolivariana” se aderezó en el camino con categorías de la mitología comunista que proponían acabar con las reglas de juego que habían impedido al pueblo el disfrute “justo” de la riqueza. Para ello, había que destruir, como fuese, a las fuerzas internas y externas que sostenían tal oprobio. El fin justifica los medios. Condujo, como sabemos, a la conculcación de libertades y derechos, al cierre de medios de comunicación libres, el acorralamiento de la economía de mercado, la confiscación de empresas, la discriminación política y a la transformación del Estado en un instrumento de dominio excluyente de una nueva oligarquía militar y civil, bajo su égida. Con ello, asumieron ser los dueños del país. En ausencia de controles y de la rendición de cuentas, devino en un régimen de expoliación que fue destruyendo a la economía. Añádase el ejercicio de la violencia contra opositores y tenemos al fascismo del siglo XXI. En resumen, su plan “A”, el único hasta la muerte de Chávez.
Humberto García Larralde
El problema, como sabemos, es que, desaparecido Chávez con su carisma, así como la dispendiosa renta petrolera de que disfrutó, se desnudó el empobrecimiento masivo que trajo el modelo. La represión abierta fue la respuesta a la protesta de su sucesor designado, Nicolás Maduro. Procedió a montar una institucionalidad paralela a la de la constitución, bajo su control directo, y a trampear las elecciones en 2018 para hacerse reelegir. Invitó, así, la imposición de sanciones en su contra, aislándose en lo internacional y reduciendo su margen de acción progresivamente. Accedió, por tanto, a un plan “B”.
Ese plan “B” se inició en el plano económico, liberalizando los controles de precio y de tipo de cambio, y permitiendo el uso de la divisa. Ante las enormes distorsiones dejados por el “socialismo del siglo XXI”, que provocó uno de los episodios más agudos de hiperinflación conocidos en América Latina, instrumentó un severo ajuste neoliberal, recortando lo que quedaba de la capacidad operativa del Estado, arruinando los servicios públicos y reduciendo la remuneración de sus empleados a la miseria. Pero no fue suficiente. Había que complementarlo en el plano político. Convino, entonces, en celebrar elecciones confiables en 2024, a cambio del levantamiento de sanciones en su contra. Buscaba ser relegitimado a nivel internacional y que ello le fuese retribuido en financiamientos y posibles aliados.
El riesgo de tal compromiso aparentaba ser bajo. La oposición, debilitada, se la pasaba peleando entre sí. El truco, en todo caso, sería provocar la abstención de los sectores más radicales con la inhabilitación de algunas candidaturas, como con otros abusos, pero sin superar el umbral de la condena internacional.
Lo que se le vino encima a partir de la primaria del 22 de octubre y el fracaso de su movilización patriotera en torno al territorio Esequibo, no estaba, definitivamente, en sus cálculos. Menos todavía, la ascendencia creciente de la candidatura de María Corina Machado, aún con su inhabilitación tramposa, y la creciente unificación de las fuerzas democráticas detrás de su liderazgo. Ahora el Plan B amenazaba con la pérdida del poder. El chavo-madurismo, entonces, buscó intimidar, apresando a opositores con las más estúpidas acusaciones. Pero, peor aún para Maduro, las fuerzas democráticas mostraron estar por encima de la intriga y la provocación, comprometiéndose con forjar una candidatura unitaria, así como con la salida electoral, a pesar de todos los chanchullos con que intentó impedir que cuajara.
Como confesión de que pateaba la mesa, el fascismo lanzó a Nicolás Maduro para ser reelecto. No hay forma que candidatura tan mala triunfase bajo los acuerdos firmados en Barbados. Por tanto, las trampas pasaron al orden del día, su plan A de siempre. Si bien otros candidatos sacarían más votos –Lacava, Héctor Rodríguez- Maduro era quien sostenía el tinglado de alianzas entre los grupos mafiosos y acataba sin remilgos los consejos de la inteligencia cubana y rusa. Se persistió, así, con triquiñuelas para evitar que el liderazgo de MCM quedara representado por una candidatura aclamada por todos. La escogencia de Edmundo González Urrutia, embajador reconocido por su capacidad, experiencia y solvencia profesional y ética, y su aceptación unánime por el liderazgo reunido en la Plataforma Unitaria, terminó de dispararles las alarmas. El núcleo duro decidió, por tanto, sabotear su nueva estrategia (su plan B), incitando al restablecimiento de sanciones y al distanciamiento de quienes han sido sus aliados.
El chavo-madurismo se encuentra actualmente en 3 y 2, como se diría en jerga beisbolera. Sopesa los costos de revertir su proceder al de siempre, represivo, atropellador de derechos (su plan A), pero evitando con ello la derrota electoral, o continuar con el plan B, minimizando sus daños y cosechando sus potenciales beneficios: ser readmitido en el concierto internacional, con las oportunidades que ello pudiera proveer. Por ejemplo, Bloomberg trae como noticia el interés de Maduro en explorar vías para renegociar la deuda pública externa, requisito para romper con su aislamiento financiero. Ahora se torna imposible con la reimposición de sanciones. Su empeño en acentuar la represión hace que los reales para contratar con Rothschild la aclaratoria de cuánto debe y a quiénes, sean a saco perdido.
Empero, con la complicidad de un tsj obsecuente y de una cúpula militar que traicionó sus compromisos con la patria, Maduro puede asegurar su permanencia en el poder. Podrá trampear el proceso electoral, cometer un fraude masivo o, simplemente, posponer los comicios. ¿Pero a qué costo? El mundo está pendiente, ansiosos muchos países de la región de que sea resuelta la situación y así poder librarse del “problema Venezuela”, amparo de bandas criminales y del tráfico de drogas, y fuente interminable de migrantes que ansían una vida más digna, pero que aumentan –en algunos casos, significativamente—la responsabilidad de proveer servicios públicos adecuados. Y, en lo interno, cada atropello, cada trampa para torcer la voluntad popular en las venideras elecciones, consigue aumentar el hastío de los venezolanos con el régimen y fortalecer su convicción sobre el imperativo de un cambio político.
Cobra sentido, en tal contexto, la iniciativa atribuida al presidente Petro, secundada por Lula, de realizar un plebiscito el mismo 28 de julio, día de las elecciones, buscando la aprobación de los venezolanos de que quienes resultasen derrotados no fuesen perseguidos por su posición política. Implícitamente, se aconseja al chavo-madurismo prepararse para su derrota, pero asegurando condiciones que reduzcan al mínimo sus costos de salida. Y es que el prontuario de quienes se han apoderado de la nación es, sencillamente, horroroso. Así lo atestiguan los voluminosos expedientes recopilados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la CPI, la CIDH y por numerosas ONG especializadas en la defensa de derechos humanos. Y luego está el expolio y robo abierto de recursos. Pero, para negociar los convenientes olvidos, el fascismo tendrá todavía el sartén agarrado por el mango, aun perdiendo el 28 de julio. Dispondrá hasta el cambio de gobierno (seis meses), del control del tsj, la cúpula militar, la Asamblea oficialista, numerosas gobernaciones y alcaldías, así como de otras instancias del poder público. Y, como sabemos, no tendrá escrúpulo alguno para desbarrancar el cambio decidido.
De ser cierto que, ante los consejos de Petro y Lula, el chavo-madurismo ha empezado a poner su mira más allá del 28J, no por ello podemos confiarnos en que jugará limpio. No hay garantía alguna de que respete la candidatura unitaria de EGU hasta el final. Fiel a su naturaleza, ha continuado con sus atropellos, apresando dirigentes populares democráticos, inhabilitando arbitraria e ilegalmente a quienes podrán derrotar a sus candidatos en los comicios regionales y locales de 2025, y confiscando Primero Justicia. Sin duda que, para este trance, contar con Edmundo González, negociador versado, representa, junto a Gerardo Blyde, un valioso activo. Pero siempre contando con la fuerza que da el apoyo mayoritario de los venezolanos, movilizados y vigilantes en la defensa de su conquista. El liderazgo de MCM y el apoyo internacional a una transición pacífica serán decisivos en este empeño. Es demasiado lo que está en juego para no asegurar que la negociación sea desde una posición de fuerza.
El primer vicepresidente del Psuv, Diosdado Cabello, ofreció un discurso la mañana de este martes en el distribuidor Altamira cuando se cumplen cinco años del movimiento cívico-militar que lideró Juan Guaidó y Leopoldo López.
Acompañado por militantes del partido y algunos efectivos militares, Cabello reiteró que “ante cualquier circunstancia” debe existir “unidad, lucha, batalla y victoria“.
“Esa gente que ese día se vino para acá a decirle al mundo desde aquí: ‘Hemos tomado La Carlota’; ¿tomado La Carlota? Son mentirosos de oficio, jamás llegaron a tomar La Carlota. Jamás. Se quedaron aquí arriba y desde aquí arriba llamaron al Pueblo de Venezuela“.

¡Que los trabajadores puedan tener un solo empleo bien pagado y en dólares!, dijo Antonio Ecarri.
Esta es mi propuesta:
1) Que los trabajadores venezolanos puedan vivir bien teniendo un (1) solo trabajo.
2) Calidad de vida y salario digno, garantizando los tres (3) platos de comida.
3) Que ganen en dólares.
4) Recuperar el papel original del Ministerio del Trabajo.
5) Indulto presidencial a todos los dirigentes sindicales que tengan abierta causas penales por defender los derechos de los trabajadores.
¡Este primero de mayo los trabajadores venezolanos no tienen nada que celebrar!, dijo Luis Eduardo Martínez.
En sesión de la Asamblea Nacional planteamos que el salario mínimo en Venezuela debe ubicarse en $200.
Este será el último Día de Trabajador en que nuestros hombres y mujeres reciban salarios del hambre.
La ONG Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea) registró entre 2013 y 2023 un total de 43.003 víctimas de violaciones a la integridad personal, de los cuales 1.652 fueron casos de tortura, de acuerdo con su informe anual presentado este martes.
“Dentro de la integridad personal, entre 2013 y 2023 se registraron 1.652 víctimas de torturas”, señaló la coordinadora de investigación de la ONG, Lissette González, en la presentación del informe.
En ese mismo período, prosiguió, Provea registró un total de 7.309 víctimas de tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes.
“Este es un indicador que viene subiendo año a año y que se debe, principalmente, por las penosas condiciones en que se encuentran las cárceles venezolanas, donde la población reclusa se enfrenta a pésimas condiciones, no solo hacinamiento, ausencia de agua, ausencia de alimentos”, explicó.
González señaló que, en 2023, hubo 53 víctimas de “tortura”, de los cuales -aseguró- tres fallecieron como consecuencia del daño ocasionado.
Añadió que, por primera vez en los registros de Provea, desde su fundación en 1988, “la mayoría de las víctimas (de tortura) fueron mujeres pobres, privadas de libertad”, por parte de funcionarios del Grupo de Respuesta Inmediata de Custodios Penitenciarios (GRIC).
Provea señaló en el informe que el “irregular” funcionamiento del sistema de administración de justicia de Venezuela y el “copamiento de la institucionalidad por parte del Poder Ejecutivo, garantiza impunidad para la mayoría de los delitos y violaciones de derechos humanos”.
“De esta manera se generan condiciones favorables para la ocurrencia de abusos, los cuales no son sancionados”, reza el informe.
Provea pidió al Estado venezolano que se permita el ingreso de los representantes de la Oficina del Alto Comisionado de las ONU para los Derechos Humanos a los recintos carcelarios, “para constatar el estado de reclusión en que se encuentran las personas privadas de libertad, sobre todo los detenidos por razones políticas”.
418 ataques en el primer trimestre de 2024
En Venezuela se registraron 418 ataques e incidentes de seguridad contra defensores de derechos humanos en el primer trimestre de 2024, un 85 % más con respecto al mismo periodo de 2023, cuando se documentaron 226 casos, según informó este lunes la ONG Centro para los Defensores y la Justicia (CDJ).
“Durante el primer trimestre de 2024 se profundizó el cierre del espacio cívico y democrático, en el marco de un contexto preelectoral, afectando las acciones de personas y organizaciones de la sociedad civil”, indicó la ONG en su más reciente informe, que precisa que en enero se documentaron 97 casos, en febrero 230 y en marzo 91.
Del total de casos, 301 fueron de estigmatización, 62 de intimidación y hostigamiento, 45 de amenazas, tres ataques digitales, dos allanamientos, dos casos de judicialización y una detención arbitraria.
“Durante el trimestre, el CDJ documentó discursos y campañas de estigmatización, señalando sistemáticamente a las organizaciones no gubernamentales de ser terroristas, agentes desestabilizadores y traidores, siendo el principal patrón de ataque, como una forma de amedrentar”, agregó.
El CDJ sostuvo que el 62 % de las víctimas fueron las organizaciones de derechos humanos y un 38 % personas que trabajan en la defensa de estas garantías.
Los principales victimarios, prosigue el informe, fueron plataformas comunicacionales del Estado (37 %), seguidos de funcionarios públicos, principalmente diputados y miembros del Ejecutivo nacional (32 %), agrupaciones afectas a los intereses del Estado (25 %), organismos de seguridad del Estado (4 %), e instituciones públicas o entes gubernamentales (2 %).
“En la medida en la que el Estado continúe adoptando medidas tendientes al cierre del espacio cívico, seguirán aumentando los riesgos para la sociedad civil. Reiteramos que las actividades de defensa, exigencia y promoción de los derechos humanos no es delito y se deben tomar las medidas necesarias para garantizar su ejercicio seguro y sin temor a represalias”, apuntó.
El CDJ instó al Estado a proteger, garantizar y respetar derechos y “cesar de forma inmediata la criminalización de personas defensoras y frenar los avances legislativos que persiguen controlar, limitar y criminalizar a la sociedad civil en Venezuela”.
Pese a las encuestas, un veterano funcionario de Hugo Chávez es concluyente: “El régimen no está terminado, ni mucho menos”. Los sondeos son lapidarios y las elecciones marcarían el fin de su larga gestión si Nicolás Maduro tuviera aspiraciones democráticas. Este lunes se conoció la primera de las muestras con Edmundo González como candidato de la oposición. El ex diplomático superaba por tres veces al dictador en el trabajo elaborado por Meganálisis. El hombre que reemplazará a María Corina Machado tiene una intención de voto proyectada de 68 por ciento contra el 24 por ciento del chavista.
Por: Laureano Pérez Izquierdo – Infobae
En el medio de este proceso y campaña electoral, Maduro está pensando una fórmula que posibilite escapar a las urnas. Plantear una amenaza externa o interna que ponga en suspenso los comicios. Robarle tiempo al tiempo. Se requiere de una inocencia mágica para creer que las infinitas fechorías cometidas en estos más de once años de madurismo -entre las que se cuentan las más variadas violaciones a los derechos humanos y actos de corrupción faraónicos- puedan quedar sueltas, desprotegidas y dejadas a merced de una justicia renovada bajo una flamante y esperanzadora presidencia de González.
La candidatura del ex embajadorparece firme, por ahora. Aunque la imaginación del régimen es flexible y podría encontrar una ventana por la cual lanzarlo. ¿Será la explosiva investigación contra Tarek El Aissami el hilo del que tirarán hasta llegar a la excusa perfecta? Leopoldo López, líder de la oposición, confirmó que mantuvo contactos con el ex vicepresidente de Maduro y titular de PDVSA a través del empresario Samark López, su mano derecha. E izquierda. Ambos están detenidos.
Para muchos, Samark es a El Aissami lo que Alex Saab es para Maduro. Y fue justamente el teléfono móvil de aquel hombre de negocios el que delató que había tenido conversaciones que podrían ser consideradas como conspirativas con Leopoldo López. El complot rondó durante años en las narices del poder chavista de la mano de uno de los hombres con más poder. ¿Algo olía mal en Caracas y nadie lo percibió? Llamativa falta de olfato.
El 20 de marzo de 2023, el gestor del petróleo anunció que se abría voluntariamente a una pericia judicial y que como consecuencia de ello renunciaba a PDVSA, la mayor caja de corrupción del chavismo durante dos décadas. “En virtud de las investigaciones que se han iniciado sobre graves hechos de corrupción en PDVSA; he tomado la decisión de presentar mi renuncia como Ministro de Petróleo, con el propósito de apoyar, acompañar y respaldar totalmente este proceso”. Magnánimo, aunque demasiado tarde. Su aura se había apagado y comenzaría a transitar un largo purgatorio que duraría hasta la actualidad. Pero sin saberlo, Tareck podría estar dando un último aporte al régimen.
Leopoldo López, por su parte, confirmó sus contactos con Samark López. Lo hizo durante una entrevista por Zoom y luego en su cuenta de X. “Tuve comunicaciones con muchas personas del régimen. Y sería interesante que saquen todas las conversaciones, porque hay muchas personas que hoy están alineadas en la estructura de poder de la dictadura que estuvieron y siguen estando interesadas en que se produzca el cambio en Venezuela”, dijo en conversación con la periodista Gabriela González de W Radio de Colombia.
Se refería al fiscal general que lleva adelante la megacausa, Tarek William Saab. Después le dedicaría un tuit: “Tú más que nadie sabes que también has tenido conversaciones para explorar la salida de Maduro. Muchos son los que lo han hecho y lo hacen dentro de la dictadura. Así que no te hagas el loco, montando una nueva olla en mi contra. A ti también te tienen grabado. Todo cae por su propio peso”.
Por estos días, no son pocos los que recuerdan a Juan, el evangelista, en Caracas: “Quien esté libre de haber conspirado, que arroje la primera piedra”. Otros, más dramáticos, recuerdan a Judas.
El teléfono de Samark cuenta muchos de esos pecados. Un ex funcionario chavista, disidente hoy y radicado en Alemania, explica cómo podría transcurrir este monumental “gate”. Se trata de Andrés Izarra, ex ministro de Información de Venezuela en tiempos de Chávez y de Turismo con Maduro. En 2015 decidió no ser más parte de la estructura de poder. Cree que la candidatura de Maduro es “inviable” y que esa imposibilidad de ser reelegido democráticamente activa el resto de los mecanismos de poder con los que cuenta para no tener que abandonar Miraflores.
“Tareck El Aissami no pudo haber hecho lo que hizo sin la estructura legal que lo permitió, o sea, sin el entramado institucional que haya permitido eso, en este caso la famosa ley anti bloqueo, que es la ley que deroga todo control, supuestamente con la excusa de enfrentar el bloqueo estadounidense, pero que resultó en un saqueo de 23 mil millones de dólares”, dice Izarra. De acuerdo a este ex funcionario, es imposible que ese colosal robo se hubiera hecho sin la complicidad del resto de los resortes oficiales. “Maduro no castiga la corrupción. Tareck El Aissami está preso por conspirar contra Maduro, por disputar el poder, no por robar”.
Este lunes, Saab lo acusó formalmente de “conspiración”. En conferencia, el fiscal lo calificó como el “jefe” de una “mafia corrupta” y lo relacionó con Leopoldo López, quien a su vez le recordó sus pecados. “No era solamente corrupción moral, mental, sino también corrupción política, ideológica, que los llevó sin ningún tipo de vergüenza a aliarse con los peores enemigos de la patria”, se escandalizó Saab. Por “enemigo de la patria” el fiscal general se refiere a líderes opositores, encarcelados, torturados y exiliados, como López.
Maduro también le dedicó a El Aissami varios minutos en su programa de televisión: “Se configuró una mafia, muy corrupta, que aprovechó la confianza y el poder que se les dio no solo para desfalcar al país, no sólo para robar, sino que se articuló en un plan con la derecha extremista y con el gobierno de los Estados Unidos”. Dijo que Tareck, Samark y Leopoldo López participaron de intentos de magnicidios contra su figura. Todos con el supuesto guiño de la Casa Blanca. Desde 2018 estaban en coordinación, subrayó.
Es muy llamativo que un estado hipervigilado no haya sido avisado ni por sus servicios internos ni por sus socios –Cuba, Rusia, China e Irán– de este tejido conspirativo tan variopinto. “Este señor Samark López es la mano derecha de El Aissami, debe saber nuestro pueblo. Era un grupo que se conformó en Mérida, en la Universidad de los Andes. Todo este grupo corrupto, capturado, investigado, convictos y confesos, todo. Y por lo menos, de acuerdo a las pruebas que tenemos en las manos, desde enero del 2018 estaban en coordinación con la conspiración”.
“Recurren a esta narrativa como una manera de victimizarse, de que gracias a la acción heroica del presidente Maduro en detectar esta conspiración, se está salvando la patria. Si no, se hubiera caído en manos de intereses foráneos o lo que sea”, dice Izarra, alguien que conoce el interior del régimen.
Esta narrativa sin sustento de la que habla el ex funcionario de Chávez, podría ser utilizada por Maduro para intentar sostenerse en el poder. ¿Encontrarán alguna rendija por la cual colar un argumento legal que impida a Edmundo González ser el representante de la oposición en las elecciones del 28 de julio? ¿O se centrarán en magnificar este escenario para decretar que no están dadas las condiciones para votar y suspender los comicios indefinidamente?
Este megaproceso judicial contra uno de los tres hombres más poderosos de Venezuela de los últimos 25 años no es transparente ni inocente, aunque Tareck El Aissami -y sus cómplices- deberían rendir cuentas ante una justicia independiente por sus crímenes, como quienes los acusan actualmente. Este escandaloso entramado -en la que podría ser la histórica recta final del chavismo- tiene como objetivo desarmar a la oposición, de una u otra forma e impedir que Maduro quede con las manos vacías, desnudo. Es, quizás, la última guerra que le quede a la dictadura. También la más importante.
Pese a su aparente dominio de los mares y las tierras, el ser humano tiende a vivir cada vez más concentrado. En rigor, ocupamos un porcentaje diminuto del territorio total del planeta Tierra, aunque consumamos sus recursos de forma generalizada e intensa. De modo que hay un montón de lugares en el mundo, ya sean terrestres, habitados, deshabitados o marítimos, a los que tenemos un limitado o casi inexistente acceso.
Por: Magnet Xataka / Wikipedia / BBC
El fenómeno es fascinante y se puede agrupar bajo la categoría «polos de inaccesibilidad» de la Tierra, lugares tan remotos cuya mera existencia torna en imaginación para la mayoría de los seres humanos que han habitado jamás el planeta. Pero de entre todos ellos, algunos célebres y bien documentados, destaca uno por encima de los demás: el Punto Nemo, un lugar tan lejos de todo que los seres humanos más cercanos a él son los tripulantes de la Estación Espacial Internacional cuando eventualmente lo orbitan.
No es una exageración: mientras la ISS se pasea por la superficie terrestre a 400 kilómetros de altura, el Punto Nemo está a más de 2.600 kilómetros del punto terrestre más cercano. Es una nada gigantesca repleta de agua.

Encontrándose en el sur del océano Pacífico, aproximadamente a 2688 kilómetros de la Antártida y de varias pequeñas islas oceánicas. También es el lugar donde se halla el cementerio de naves espaciales debido a su lejanía, aislamiento, que es casi inhabitable y que se considera territorio de alta mar. El fondo del océano situado en dicho punto se encuentra a unos 3700 m de profundidad.
Es también conocido como punto Nemo y coincide con el lugar más alejado de la línea de costa, puesto que supera en distancia al polo de inaccesibilidad de Eurasia. En esta definición se utiliza la distancia sobre la superficie de un elipsoide terrestre de referencia y se contabiliza cualquier isla permanentemente emergida.
El Bloop
En 1997, unos oceanógrafos grabaron un sonido misterioso a menos de 2.000 km al este del Punto Nemo.
Eso provocó mucha excitación y también temor.
Bautizado como «El Bloop», era más fuerte que el emitido por una ballena azul y se especuló que sería producido por un desconocido monstruo marino.
Sin embargo, posteriormente la Administración Nacional Océanica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA, por sus siglas en inglés) confirmó que se trataba del sonido del hielo.
Cuando los grandes icebergs se agrietan y fracturan generan sonidos poderosos de ultra baja frecuencia. Posteriores grabaciones de sismos glaciares compartieron similitudes con «El Bloop».
Un lugar bastante peculiar
Los científicos habían discutido por mucho tiempo dónde ubicar el «medio del océano», pero sólo la tecnología moderna pudo ofrecer una solución.
El polo oceánico de inaccesibilidad fue oficialmente señalado en 1992 por el ingeniero croata-canadiense Hrvoje Lukatela, quien calculó sus coordenadas utilizando un programa de computación especializado que incorporó la forma elipsoide de la Tierra para lograr una precisión máxima.
«La localización de tres puntos equiláteros es especialmente singular. No hay tres puntos sobre la superficie de la Tierra que podrían reemplazarlos», dice Lukatela.
Es posible que mejores mediciones o erosiones costeras cambien su ubicación, «pero solo en el orden de algunos metros», explica.
¿Cuánto tiempo se tarda en llegar a Punto Nemo?
El tiempo de viaje hasta el Punto Nemo depende totalmente de su forma de viajar. El barco más rápido tardó 15 días, 10 horas y 37 minutos en llegar. Si utiliza su propio velero, podría llegar al punto más remoto del mundo en un mes, pero esto requeriría buenos vientos.
En avión podría llegar al Punto Nemo en menos de 10 horas, pero si tiene mucha prisa por visitar ese lugar tiene que saltar de la ISS. Siempre que la Estación Espacial Internacional sobrevuela está más cerca de Punto Nemo que de cualquier otro continente o isla de la Tierra.
En realidad, no hay formas comerciales de llegar al Punto Nemo, ya que por definición es el punto más remoto del mundo. Pero incluso si se viajara hasta allí no se encontraría nada. No hay ningún marcador anclado ni nada parecido, sino sólo las vastas extensiones del océano abierto.