En entrevista para El Diario, el candidato independiente habló sobre los principios que rigen su pensamiento político y cómo influirían en su potencial gobierno
Por: Jordan F. – El Diario
Las primarias opositoras del 22 de octubre serán la oportunidad para que quienes se identifiquen con la oposición elijan no solo a su candidato para las elecciones presidenciales de 2024, sino también el rumbo que quieren ver en esa dirigencia. Si bien los 13 aspirantes tienen como objetivo común derrotar a Nicolás Maduro en las urnas y promover una redemocratización de Venezuela, cada uno cuenta con sus propias propuestas, ideas y principios que serán determinantes durante la próxima campaña.
De allí la importancia de conocer cuáles son las posturas que definen a cada uno de los candidatos dentro del espectro ideológico, y cómo esto podría influir en su toma de decisiones en el futuro. Como parte del seriado Lo que propone tu candidato, El Diario busca presentar a cada de ellos en sus ideas políticas más básicas, para que el votante sepa quiénes se ajustan mejor a sus propios principios para lograr esa identificación política.
En entrevista para El Diario, el candidato independiente Luis “Baló” Farías compartió sus posiciones acerca de diferentes temas de interés público. Desde el estado Táchira, el dirigente gremial ha manifestado una postura regionalista y hasta cierto grado dentro del libertarismo. Propone refrendar una nueva Constitución en la que se reorganice al país bajo la figura de un Estado Federal Descentralizado con poderes limitados.
Estas son las ideas que perfilan su candidatura a las primarias:
¿Quién es Luis Farías?
Nació en La Grita, estado Táchira, el 05 de julio de 1954. Es médico veterinario egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y productor agropecuario. Fue presidente del Colegio de Médicos Veterinarios del estado Táchira y director de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga). También fundó en Táchira otras organizaciones gremiales locales como la Asociación de Productores Agropecuarios del Cutufi, la Asociación de Ganaderos del Nula y la Asociación de Ganaderos del Suroeste Andino.
Farías ha estado involucrado con diferentes organizaciones de la sociedad civil como el Movimiento independiente Democrático del Táchira (MID-Táchira), la Alianza Nacional Constituyente (Anaco) y la asociación civil Táchira, Democracia y Libertad. Es autor del libro La rebelión de las regiones somos todos, del cual se desprende su programa de gobierno actual.
En su historial político figura como diputado independiente en el extinto Congreso y candidato a la Gobernación de Táchira. Se inscribió para las primarias opositoras el 22 de junio, apoyado por los movimientos La Rebelión de las Regiones y Partido Merideños Independientes (PMI).
Tamaño del Estado
—De ser presidente, ¿promovería usted una reducción del Estado?
—De hecho, nuestra propuesta la titulamos la rebelión de las regiones somos todos, porque no le estamos proponiendo a los venezolanos un programa de gobierno, sino un proyecto de Estado para transformar profunda y jurídicamente la estructura político presidencialista de poder ilimitado que heredamos desde la época colonial, por una democracia parlamentaria donde se limite el poder de los gobernantes.
Nosotros hemos identificado como la causa estructural de la crisis venezolana, la gran concentración de poder que tienen los presidentes a través de las 26 constituciones que hemos tenido. Estamos proponiendo cambiar ese modelo por el modelo exitoso donde el poder se distribuye, se limita y sobre todo se controla a los gobernantes por parte de la ciudadanía.
—¿Y cuántos ministerios cree que debería tener el Poder Ejecutivo?
—Existen tres poderes impulsores de la sociedad: el poder político territorial, para tomar decisiones en el sitio; el poder económico, para generar dependiendo la fortaleza que tenga la región; y el poder educativo e investigativo, para generar los conocimientos. Si estos poderes impulsores los arrancamos del centralismo del país, y los traemos hacia las regiones, eso significa que tiene que haber una reducción drástica del tamaño del Estado.
Las decisiones, la economía y los temas sociales van a funcionar básicamente en las regiones y en los municipios del país. Entonces, ¿cuántos ministerios exactamente tendría el Estado? En este momento no los tenemos definidos, pero por lo menos un 60 % menos de los que tenemos actualmente.
—¿Hasta qué punto cree que el Estado debería intervenir en la economía? ¿Cree que se podría volver a ese modelo de Estado empresario que existía durante la segunda mitad del siglo XX?
—Nosotros pensamos que el gobierno debe tener unas funciones perfectamente definidas, referidas a seguridad, obras públicas, justicia y orden, salud y educación para los sectores más vulnerables del país. Los ciudadanos tienen que ejercer las funciones de agricultura, industria, comercio, además de salud y educación de manera privada. De manera que la economía va a descansar en las funciones que tienen los ciudadanos.
Eso transforma total y profundamente lo que hemos vivido en Venezuela tradicionalmente, donde tenemos un Estado todero, o sea, que se mete en todo, en las fincas, en la industria, y en el comercio.
—¿Cree que el Estado debería recaudar más impuestos o menos impuestos?
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—Nosotros estamos hablando dentro de nuestro proyecto estatal de la municipalización del país, de subir las 1.114 parroquias que existen en el país a municipios, que al tener las autonomías regionales que estamos planteando, permitirían que los impuestos que se generen en las regiones se queden en las regiones, para que se logre dar los servicios que tiene que dar el gobierno
Actualmente los municipios recogen los impuestos y los estados los meten en un tubo y los llevan para Caracas, y de Caracas se devuelve para las regiones y municipios solo el 13 % del impuesto que se recoge. Por eso es que los alcaldes y los gobernadores no tienen recursos para cumplir con las funciones básicas. Entonces, ¿cuántos impuestos? Los necesarios, suficientes para dar los servicios, pero no para ahogar la actividad productiva de la sociedad.
—¿Buscaría usted solicitar préstamos ante instancias multilaterales como el Fondo Monetario Internacional?
—En las condiciones en que está actualmente Venezuela, que las conocemos superficialmente porque esto se transformó en una en una caja negra, habría que primero estudiar exactamente cuál es la dimensión del daño estructural que tiene el país, y por supuesto que va a ser necesario una ayuda o un aporte internacional de organismos multilaterales para poder reactivar el aparato productivo nacional.
Pero ese aporte que se solicite en función del daño que tengamos tiene que ir acompañado de una prolongación de la deuda externa que tiene Venezuela, que existen mecanismos para llevarla hasta 80 años. Eso es factible, según me cuentan los asesores que tenemos, llevarla en el tiempo a largo plazo para que con los recursos que ingresen de la nueva deuda, poder reestructurar el el Estado.
—¿Cuál es su posición respecto a la reelección indefinida?
—Poder limitado. Si estamos hablando de que vamos a tener el poder limitado y distribuido, por supuesto que la reelección indefinida tiene que desaparecer. Tiene que haber control y límites al poder del hombre. Y ese control y límites tiene que darlo la sociedad. Nosotros lo que estamos planteando es empoderar al pueblo venezolano para que en el momento de elegir, pueda transformarse en el redactor del nuevo pacto social.
Privatización vs. Estatismo
—¿Estaría usted de acuerdo con que empresas del Estado que no sean productivas o necesarias sean privatizadas?¿Esto incluiría a otras como Corpoelec y CANTV?
—Como mencioné, son los ciudadanos quienes tienen que encargarse de la economía, no el Estado. Los ciudadanos deben tener el control de la agricultura, el comercio y de todas las industrias, y con esto incluyo también a la industria petrolera, a PDVSA y las empresas básicas de la Corporación Venezolana de Guayana.
La que tiene que ser rica es la sociedad, no el Estado. Y si la sociedad se enriquece con su trabajo, con su esfuerzo, con su innovación, con su evolución, por supuesto que el Estado también va a tener los recursos suficientes para retribuir eso en seguridad, en obras públicas, en justicia y en orden. Es un proceso de ganar, ganar
—¿Y cree que sería sano para la industria petrolera abrirse a empresas extranjeras con el estado actual de PDVSA?
— Pero es que PDVSA no debería estar en manos del Estado, o si acaso, si no podemos desprendernos de ella, podemos buscar figuras como corporaciones mixtas donde esté presente la empresa privada y tenga participación. Pero yo creo firmemente que el derecho a la explotación de los recursos debe ser de quien pueda trabajarlo. Como en Estados Unidos, si encuentras un pozo de petróleo en el patio de tu casa, y consigues el capital para trabajarlo, puedes explotarlo y generar riquezas con eso.
Sin embargo, la sociedad civil debe dejar de depender de la renta petrolera, como tradicionalmente se ha hecho en los últimos 120 años, y la economía debe descansar en la agricultura, las industrias y el comercio. De la transformación de la materia prima que tenga en la región o en el municipio, para dejar de ser una sociedad subsidiada por la renta petrolera. Debemos transformarnos en una sociedad productiva, innovadora y competitiva.
—¿Cree que sería peligroso girar tan bruscamente hacia el libre mercado con un aparato productivo tan deprimido?
—No, todo lo contrario. Si nosotros no cambiamos el paradigma y comenzamos a hacer política racional, no emocional, para fabricar leyes inteligentes que nos permitan, con lo que Dios nos dio, generar riqueza, nosotros vamos a seguir anclados en el pasado. Puede ser que nosotros cambiemos ahora a Nicolás Maduro porque el descontento con el centralismo es excesivamente alto, pero si no hacemos los cambios, nos va a pasar lo mismo que le pasó a Nicaragua con Violeta Chamorro, que sacó a Daniel Ortega, no hizo los cambios y ¿quién está gobernando nuevamente Nicaragua? Daniel Ortega.
Estamos planteando que aprovechemos la coyuntura histórica que se nos está presentando para impulsar de abajo hacia arriba este gran cambio, esta gran transformación para que no nos pase lo que le pasó a esos países, sino que transformemos a Venezuela en un país moderno.
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—¿Tomaría medidas desde el gobierno central para proteger y priorizar a los productores nacionales?
—Lo que los venezolanos tenemos es que estar empoderados, porque bien lo decía Bolívar, por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza. El problema de Venezuela es el presidencialismo, y es lo que nos trajo a esta caótica situación. En 1980, Venezuela tenía ya 80 años extrayendo petróleo, y en ese momento ya existía 54 % de pobreza.
Entonces, ¿por qué ese modelo ha fallado? Porque no le permitimos a la sociedad que está en las regiones empoderarse, porque en las regiones donde está la materia prima. ¿Sabías que Caracas no produce renta? Lo que estamos planteando nosotros es que con las fortalezas que tiene Venezuela, los estados aumenten su producto interno bruto a través de la sociedad productiva. No podemos pedirle al centralismo que nos solucione el problema porque tenemos 212 años y no lo han solucionado, entonces tenemos que traer los tres poderes impulsores de la sociedad a las regiones.
—¿Cree que el Estado debería eliminar el subsidio a la gasolina y sincerarse con su precio?
—Por supuesto. El problema del precio de la gasolina no es el precio, es el sueldo de la gente. Si nosotros queremos que la gente tenga buenos sueldos, tenemos que hacer a la gente productiva y volvemos al tema. Entonces, sí estoy de acuerdo con tiene que existir como libre mercado, pero para que exista la variable de mercado y exista competencia, primero tenemos que hacer que la gente produzca renta. Porque no produce renta, sino que consume renta petrolera.
Tenemos que transformarnos en una sociedad productiva y entonces, en ese momento, no interesaría el precio. Porque además esa gasolina la está produciendo una empresa privada y no es la empresa del Estado.
Seguridad
—¿Cree que planes de seguridad ha implementado el régimen, como la Operación Liberación del Pueblo (OLP), han contribuido a reducir los índices de inseguridad en el país?
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—No, por supuesto que no. Eso es una fachada, una payasada, realmente. La seguridad en Venezuela tiene que transformarse profundamente. Tiene que ser una seguridad que le devuelva la soberanía al país porque se perdió. Hoy en día existen grupos irregulares, no solamente ideológicos, sino de hampa común, a todos los niveles. Hay que fabricar una nueva ética en las personas encargadas de dar seguridad y soberanía al país.
—¿Cree que el rol de las prisiones debería ser el de reeducar a los presos para que puedan reinsertarse en la sociedad tras cumplir su condena? ¿Y si el Estado debería, precisamente, invertir en estos programas de formación y empleo?
—Total y absolutamente sí, pero con una educación regionalizada. Las cárceles tienen que pasar obligatoriamente a depender de las regiones, de los gobernadores de estado específicamente. Por supuesto, con un programa de reinserción social, que en un modelo de Estado como el que estamos planteando nosotros, se le prestaría un gran beneficio y una gran oportunidad a las personas que estén fuera de la ley para que se reinserten en la sociedad, pero a ser productivos. Enseñarles cómo es que con las riquezas que tiene Venezuela pueden transformar su nivel de vida.
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