Armando Esteban Quito

El presidente israelí Isaac Herzog reveló este lunes cuán cruelmente fue asesinada Shani Louk, la joven israelí-alemana cuyo cuerpo fue exhibido en una camioneta por milicianos del grupo terrorista palestino Hamas en un vídeo que dio la vuelta al mundo.

Infobae

“Lamento mucho informar que hemos recibido noticias de que se ha confirmado que Shani Nicole Louk ha sido asesinada y muerta. Han encontrado su cráneo”, dijo Herzog.

“Esto significa que estos animales bárbaros y sádicos simplemente le cortaron la cabeza mientras atacaban, torturaban y mataban a israelíes. Es una gran tragedia y extiendo mi más sentido pésame a su familia”, dijo el mandatario.

Louk, de 23 años, desapareció durante el ataque de Hamas del pasado 7 de octubre contra territorio israelí, donde fueron asesinadas 1.400 personas, más de 5.400 resultaron heridas y 239 fueron llevadas como rehenes a la franja de Gaza.

Ella se encontraba en el festival de música Supernova, cerca de Gaza, donde los milicianos islamistas irrumpieron y mataron a 260 asistentes y se llevaron a varios rehenes.

Tras el asalto de Hamas, circularon por las redes sociales fotografías y vídeos de una joven, aparentemente Louk, arrojada en la parte de atrás de una camioneta de tipo pick-up llena de hombres armados, con una rara contorsión en el cuerpo. A su alrededor, una turba aplaudía a su secuestro, le escupía en el pelo y la golpeaba. Según esas imágenes, no estaba claro si la alemana-israelí seguía viva o no.

Recién ahora se ha identificado el cuerpo de Louk, dijo Herzog. Aún está pendiente la identificación de 40 cuerpos más porque las personas fueron brutalmente maltratadas, quemadas o desmembradas.

“Lo que vimos en la frontera entre Gaza e Israel va mucho más allá de un pogromo. Vimos un matadero”, dijo Herzog. “Vimos la sangre correr por las calles. Hemos visto las tragedias más horribles imaginables”.

Más temprano, el ministerio de Exteriores de Israel también había confirmado el fallecimiento de la joven, mientras que un portavoz precisó a EFE que lo que se localizó fue una parte del cuerpo de la joven, que confirma su fallecimiento.

“Fue raptada en el festival de música, torturada y exhibida en Gaza por los terroristas de Hamas, experimentó horrores insondables”, apuntó la cartera de Exteriores israelí. “Nuestros pensamientos y rezos están con los amigos y la familia de Shani durante esta pesadilla inimaginable -siguió-. Que su memoria sea una bendición”.

Hamás no ha hecho comentarios sobre la suerte de Louk.

La madre de la joven, Ricarda Louk, declaró el lunes que el cuerpo de su hija no ha sido encontrado, pero que se localizó una astilla de un hueso del cráneo que fue sometida a una prueba de ADN.

Las circunstancias de su muerte no estaban claras de inmediato. Su familia pensó inicialmente que estaba viva pero herida cuando fue secuestrada en el festival de música, pero ahora creen que fue asesinada el mismo día, posiblemente de un disparo en la cabeza, dijo la cadena alemana RTL/ntv.

“Al menos no sufrió”, declaró su madre a RTL/ntv.

La fiscalía general del Estado de Alemania abrió el 10 de octubre diligencias contra miembros desconocidos de Hamas en relación con el secuestro y asesinato de ciudadanos alemanes durante el ataque en el sur de Israel.

Dirigentes chavistas cercanos a Nicolás Maduro, generales, colaboracionistas, jueces, rectores electorales y torturadores de Helicoide y de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. Estos son los 55 grandes beneficiados de la iniciativa tomada por el Gobierno español para que la Unión Europea (UE) no renueve las sanciones contra la revolución bolivariana, que comenzaron a imponerse tras las elecciones regionales de 2017 y continuaron tras el fraude de las elecciones presidenciales de 2018.

Por: Daniel Lozano – El Mundo / Vía La Patilla

La UE prohibió la entrada a su territorio de los 55 sancionados, además de ordenar que se congelaran todos sus bienes y activos en el territorio. Las sanciones también suponen el embargo para la venta de armas, usadas por las fuerzas policiales y militares para la represión contra la sociedad civil.

La excusa utilizada por el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, es que EEUU ha flexibilizado sus sanciones en el campo energético. Pero la Administración de Joe Biden mantiene todas las sanciones personales, incluida la recompensa de 15 millones de dólares para quien aporte información que facilite la captura del “presidente pueblo”.

El Tribunal de Justicia de la UE desestimó en 2021 los recursos presentados por 10 de los sancionados.

LÍDERES CHAVISTAS

A la cabeza de los 55 está Diosdado Cabello, número dos de la revolución, cuya inclusión en la primera lista de sancionados provocó un inédito incidente diplomático con España. El ex militar forzó la expulsión del entonces embajador español, Jesús Silva, quien regresó al país petrolero tres meses más tarde. Cabello encabeza hoy la facción más dura del chavismo, que se niega a avanzar un centímetro hacia una transición.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez, mano derecha de Maduro, fue sancionada a mitad de 2018, poco después del fraude en las elecciones presidenciales. Meses después, en enero de 2020, Delcy protagonizó el escándalo de su entrada a España a través del aeropuerto de Barajas, pese a estar sancionada. La vicepresidenta había preparado una agenda amplia de encuentros con su interlocutor español favorito, José Luis Rodríguez Zapatero. El affaire afectó directamente al entonces ministro José Luis Ábalos.

Otros líderes bolivarianos sancionados son el antiguo zar del petróleo, Tareck El Aissami, caído en desgracia hoy tras la purga en las filas gubernamentales, y el gobernador fronterizo Freddy Bernal.

MILITARES

Conforman la guardia de corps de Maduro, fundamentales para que el conductor de victorias se haya atornillado en el país pese a la debacle económica y social que sufre Venezuela y el rechazo popular. A la cabeza de los sancionados figura el mayor general Antonio José Benavides, antiguo comandante de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), cuerpo militar encargado de la represión. También el actual ministro de Energía Eléctrica, el general Néstor Reverol, quien estuvo al frente del Ministerio de Interior y de la GNB. Otros generales, como Sergio Rivero, Jesús Suárez Chourío, y el almirante Remigio Ceballos han ocupado los puestos más importantes en el Ejército y han seguido cerca de Maduro, incluido el seno del Gobierno. Ceballos es el actual ministro de Interior.

TORTURADORES

La UE, alentada por sus diplomáticos en Caracas, tuvo especial empeño en sancionar a quienes participan de forma directa, o bajo sus órdenes, en las torturas que se aplican a los presos políticos, recogidas en todos los informes de Naciones Unidas y de las organizaciones proderechos humanos. Uno de los más conocidos es Alexander Granko, teniente coronel acusado de dirigir lo malos tratos personalmente en los calabozos de la Dirección General de Inteligencia Militar (DCGIM), convertida desde hace años en el principal centro de torturas del continente. Sobre Granko pesa también la acusación de estar detrás de la muerte, bajo torturas, del capitán Rafael Acosta. “No se cubría la cara durante las torturas, él mismo amenazaba a las víctimas, les propinaba golpes y les aplicaba otros medios severos de tortura”, certificó la Misión Independiente de Naciones Unidas, que también acusó a Granko de liderar el asedio y la ejecución del grupo del policía rebelde Óscar Pérez.

El coronel Hannover Guerrero, que ejercía como jefe de investigaciones de la DGCIM, fue ascendido por Maduro a segundo comandante pese a las numerosas denuncias por violación de derechos humanos en su contra, realizadas por presos y familiares. A Guerrero y a otro de los sancionados, el también ascendido a general Rafael Franco Quintero, se les señala por la brutalidad que se emplea contra los detenidos en la sede de Boleíta.

Al frente de todos ellos ha estado el mayor general Iván Hernández Dala, director de la DGCIM y también jefe de la Guardia de Honor Presidencial, convertido hoy en sombra de Maduro y en uno de los militares más poderosos de Venezuela. Informes presentados ante la Corte Penal Internacional (CPI), que investiga a Maduro y a los jerarcas del chavismo, implica a 11 militares de la DGCIM en crímenes de lesa humanidad. Al menos siete de ellos están entre los sancionados. Contra el general en jefe Gustavo González López, director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y ex ministro de Interior, también pesan graves acusaciones por violar los derechos humanos.

JUECES Y FISCALES

Tarek William Saab, jefe del Ministerio Público y fiscal a la medida de Maduro, apareció en el primer grupo de sancionados. En estos días se ha puesto al frente de la embestida chavista contra los juristas que han formado parte de la Comisión Nacional de Primarias (CNP), quienes convirtieron en un hito histórico de resistencia las elecciones internas de la oposición. También está sancionado el magistrado Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) durante cuatro años, en los que se encumbró como el principal martillo madurista contra los demócratas. Otros siete jueces del TSJ y seis rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) figuran en la lista negra europea.

COLABORACIONISTAS

El chavismo se ha empleado a fondo para crear una falsa oposición a su medida, que no sólo fragmente la causa democrática, sino que también acompañe a Maduro en sus decisiones. Varios de los sancionados por Europa participaron el jueves en la supuesta Conferencia Nacional por el Diálogo, la Paz y la Convivencia, presidida por el “hijo de Chávez”. Entre ellos figuran varios de los diputados captados por el magnate colombiano Alex Saab, principal operador financiero de la revolución, actualmente a la espera de juicio en EEUU. Los manejos de José Brito, Bernabé Gutiérrez, Luis Parra y José Gregorio Noriega, entre otros, tampoco pasaron desapercibidos en su día ante los ojos de Bruselas.

En medio de la creciente tensión que existe entre los gobiernos de Venezuela y Guyana debido a la disputa territorial, el pasado 28 de octubre, un grupo de militares venezolanos inició la construcción de una pista de aterrizaje en una zona cercana a la región del Esequibo.

NTN24

Estamos «en la construcción de la pista de aterrizaje que servirá como punto de apoyo logístico al desarrollo integral del Esequibo», dijo el coronel Juan Gutiérrez Ortiz en un vídeo difundido en X por el jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada (CEOFANB), Domingo Hernández Lárez.

La pista está siendo construida específicamente en La Camorra, estado Bolívar, estado que limita con la región del Esequibo, un territorio de más de 160.000 km2 rico en minerales y biodiversidad.

Los militares están utilizando maquinaria pesada para despejar la zona, según se observa el vídeo. Las autoridades no ofrecieron más detalles.

Venezuela y Guyana se disputan la región del Esequibo desde hace más de un siglo.

Georgetown defiende un límite establecido en 1899 por una corte de arbitraje en París, mientras que Caracas reivindica el Acuerdo de Ginebra, firmado en 1966 con Reino Unido antes de la independencia guyanesa, que establecía bases para una solución negociada y desconocía el laudo anterior.

La pugna se reavivó en 2015, tras el hallazgo de yacimientos petroleros por parte de la estadounidense ExxonMobil, y se ha tensado durante el último mes por las licitaciones petroleras de Guyana en el área.

El caso está actualmente en manos de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, una instancia que Venezuela no reconoce.

El presidente guyanés, Mohamed Irfaan Ali, alentó el viernes a Venezuela a respetar la jurisdicción de la CIJ. «No debe haber otra vía que la de Corte Internacional de Justicia».

En respuesta, la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, reiteró que rechaza la CIJ porque «ya tienen una sentencia montada» a favor de Guyana.

El gobierno venezolano, además, acusó a Guyana de asumir una «carrera bélica» y tomar «acciones ilegales», según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.

En días recientes, la larga inmovilidad del statu quo en Venezuela parece haberse alterado. Acuerdos entre la dictadura de Maduro y gran parte de la oposición, entre la primera y Estados Unidos, y la celebración de primarias que derivaron en la selección de una candidata presidencial constituyen acontecimientos que podrían modificar el panorama en ese desdichado país. Se vislumbraría una salida a la pavorosa crisis humanitaria de una sociedad de la cual han huido casi el 25% de sus integrantes (aunque el Gobierno de Maduro solo reconoce que desde 2015 se han ido de Venezuela 2.350.000 personas), como si 85 millones de estadounidenses hubieran abandonado su país a lo largo de apenas 15 años. Pero cualquier celebración puede resultar prematura: las decepciones y los engaños de los últimos años obligan al escepticismo.

Por: Jorge G. Castañeda – CNN

Hasta donde se puede deducir de las declaraciones públicas y las versiones de prensa, la delegación opositora y Maduro pactaron en Barbados una serie de condiciones para celebrar elecciones presidenciales en 2024. Dichas condiciones incluyen un calendario, acceso a medios, observación internacional, transparencia del Consejo Nacional Electoral y participación de todos los candidatos que quieran.  

Después del pacto parcial de Barbados, Maduro liberó a cinco presos políticos. En paralelo, Washington comenzó a enviar vuelos con deportados venezolanos. A cambio, el gobierno del presidente Joe Biden suspendió durante seis meses las sanciones contra PDVSA, la empresa petrolera estatal venezolana, y contra las mineras de oro. Estas concesiones estadounidenses permitirán a Caracas vender crudo en Estados Unidos, sin los grandes descuentos que se han visto obligadas a entregar a compradores lejanos dispuestos a inconformar a Washington.  

Todo el mundo logra algo importante, y todos ceden en algún punto también significativo. Para Estados Unidos, la apuesta es que la reactivación de la economía venezolana, gracias al levantamiento de las sanciones, reduzca la incontenible migración de Venezuela vía Centroamérica y México: más de 50.000 detenciones en la frontera sur estadounidense durante el mes de septiembre. Además, una mayor producción de crudo venezolano a mediano plazo puede contribuir a la estabilización del precio internacional del petróleo. Para la oposición, lograr que por fin Maduro acepte programar la elección presidencial para el segundo semestre de 2024, algo ya previsto en la Constitución venezolana, bajo observación internacional y en condiciones teóricamente equitativas abre la posibilidad de salir del atolladero en el que se encuentra desde hace años: participar en elecciones injustas y validarlas, o abstenerse y dejar el espacio vacío. Maduro, por su parte, obtiene recursos adicionales para remediar breve y mínimamente la terrible situación económica que preside, con la esperanza de ganar en los comicios del año próximo. 

El reto para todos, pero principalmente para EE.UU. y la oposición, consiste en asegurar el cumplimiento de los compromisos de Maduro, sobre todo en la letra pequeña. El mejor ejemplo radica en el caso de la candidata opositora que resultó ampliamente victoriosa en las primarias del 22 de octubre. María Corina Machado obtuvo el 92,35% del voto, pero, ante todo, la participación parece haber alcanzado niveles sorprendentes. La oposición y los medios ofrecen la cifra de 2,3 millones de votantes, más de lo que se esperaba.  

Aunque el Gobierno de Maduro rechaza estos números, se dificulta así la inhabilitación de Machado para inscribirse para la elección presidencial del 2024, como es el caso ahora. Algunos voceros de Maduro han dicho en público que no levantarán dicha inhabilitación, y en privado afirman que Machado no va a poder competir.  

Si ese es el caso, ¿cómo van a responder Washington y la oposición? Los acuerdos o anuncios de cada una de las partes estipulan que las sanciones serían reimpuestas a Venezuela si en seis meses se comprobara que Maduro no ha cumplido sus promesas. Pero parece improbable que eso suceda: Biden, en plena campaña para su reelección y con Washington inmerso en las crisis de Ucrania y Medio Oriente, difícilmente va a adoptar medidas controvertidas. En segundo lugar, Machado no cuenta con el respaldo o la simpatía de muchos de sus colegas en la oposición. Los ha criticado con estridencia durante años, y difícilmente —de nuevo— el resto de los opositores que no participaron en la primaria resistirán la tentación de presentar una candidatura alternativa, en lugar de María Corina. En tercer lugar, si Biden y la oposición cancelaran sus compromisos por el incumplimiento de Maduro, este podría sencillamente anular los vuelos de deportación desde Estados Unidos, alentando de esa manera a más venezolanos deseosos de partir hacia el norte. Por último, aunque inhabilitar a un candidato en una elección constituye, en efecto, un factor perturbador de la equidad en una contienda, la clasificación contundente de cualquier elección como injusta o libre resulta casi siempre subjetiva. Para unos lo es; para otros, no.  

Es probable entonces que los acuerdos tengan un desenlace favorable para Maduro y para Estados Unidos, pero no tanto para la oposición venezolana. Sin Machado en la disputa de 2024, o en plena división, se antoja muy reducida la probabilidad de un triunfo opositor. Una vez levantadas las sanciones, se antoja muy reducida la probabilidad de que Biden las renueve. Y sin sanciones y sin Machado, se antoja alta la probabilidad de la permanencia de Maduro en el poder. Todo esto, evidentemente, le conviene a Maduro y le puede convenir incluso a Biden, si se estabiliza la economía venezolana y por consiguiente se comienza a reducir la emigración. Los habitantes de Venezuela saldrían perdiendo, ciertamente. Pero al cumplirse en febrero de 2024 un cuarto de siglo del chavismo en el poder, tal vez se hayan acostumbrado a vivir en las tinieblas, literales y figuradas.   

La conocí en Madrid hace casi diez años. Hiperactiva y directa, María Corina Machado era en ese momento una de las tantas figuras de la oposición venezolana que trataban de insertarse en el escenario político tras la muerte de Hugo Chávez. Desde entonces y hasta ahora, su país se despeñó por el abismo de la crisis crónica y mi Isla contribuyó a esa caída chupando miles de barriles de crudo, provenientes de Petróleos de Venezuela SA (Pdvsa), que apuntalaron al régimen cubano.

Yoani Sánchez – 14 y Medio

En esa década, Machado pasó por todo: las duras y las maduras, nunca mejor dicho cuando su oponente principal, Nicolás Maduro, cortó sistemáticamente todos los caminos para una salida electoral y pacífica a su impopular mandato. Vigilancia, fusilamiento de la reputación, luchas intestinas entre los propios opositores, y mucho más, ha vivido esta mujer que, el pasado fin de semana, fue elegida para medirse en las urnas con el heredero del chavismo. Sus posibilidades de ser rehabilitada para esos comicios y llegar a competir por la presidencia, con garantías y seguridad, son mínimas, pero esperanzadoras.

Todos los que hemos nacido bajo modelos políticos autoritarios, sabemos que ninguna dictadura está dispuesta a jugarse su continuidad en las urnas. Si algo forma parte del catecismo que aprenden desde muy temprano los tiranos es que jamás deben permitir ni la disidencia ni que una papeleta los aleje de las mieles del poder. La historia guarda excelentes ejemplos de estrepitosos fracasos cuando un vanidoso autócrata creyó que podía someter a elecciones su permanencia en la silla presidencial y terminó perdiendo.

Maduro sabe bien lo que pasaría si Machado sale airosa. No solo tendrá que dejar el Palacio de Miraflores y entregar al escrutinio público los sectores económicos que ha mantenido bajo siete llaves, sino que tiene muchas posibilidades de terminar juzgado y tras las rejas por las atrocidades cometidas en su administración. Como el jinete sobre el lomo del tigre, es consciente de que si se baja, la fiera lo devora, pero cada vez le resulta más difícil mantener sus piernas aferradas al torso del inquieto animal.

María Corina Machado tiene por delante los meses más difíciles de su vida. Sobre ella arreciarán los ataques mediáticos, las acusaciones legales, la ojeriza de los competidores y los peligros físicos. La Habana desplegará también su clásico guion de que una agente de la CIA busca devolver a Venezuela al «pasado neoliberal» y, muy probablemente, la policía política de ambos países trabajen en conjunto para tratar de destruir su imagen, impedir que su nombre se cuele en el proceso electoral o atemorizar a sus votantes. Ahora, ella es el enemigo público número uno de ambos regímenes.

Lo que se juega el castrismo con la salida de Maduro no es poca cosa. En este año, los envíos petroleros a Cuba promedian 57.000 barriles de petróleo diarios desde Venezuela. A pesar del protagonismo que ha ganado el crudo mexicano, de la mano de Andrés Manuel López Obrador, Caracas sigue siendo un puntal imprescindible para el fallido modelo castrista que teme que los apagones eléctricos, la inflación y la falta de libertades enciendan otra vez las calles de la Isla, como ocurrió el 11 de julio de 2021.

María Corina Machado, la comunidad internacional que clama por un proceso electoral democrático en Venezuela y los votantes que buscan un cambio en un país que se había quedado sin ilusiones están ahora mismo en el centro de las preocupaciones del régimen cubano. La maquinaria de la policía política engrasa sus mecanismos para arremeter con todo contra ella. Queda estar atentos y desearle suerte a la líder de Vente Venezuela. La va a necesitar, y mucho.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante una conversación telefónica mantenida la semana pasada, que tiene mucho interés en finalizar el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Mercosur.

Merco Press

“Si nosotros dos, que somos amigos, no hacemos un esfuerzo muy grande para hacer ese acuerdo, creo que ese acuerdo no va a salir”, le dijo a su colega europeo el líder brasileño y presidente pro tempore del Mercado Común del Sur.

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) está “estancado” desde 2019 después de que surgieran discrepancias sobre cuestiones medioambientales.
“Pedro Sánchez, que es el presidente de la UE, no está para discutir guerras, sino para discutir el acuerdo comercial, y eso es lo que tenemos que hacer mientras yo presido el Mercosur y él está en la presidencia del bloque europeo”, insistió Lula.

Brasil entregará el cetro del Mercosur a Paraguay durante la cumbre semestral del 6 y 7 de diciembre. El presidente paraguayo, Santiago Peña, se ha comprometido a no gastar energías en el acuerdo europeo si Lula fracasa.

“Si Lula no cierra, no continuaré con estas negociaciones en el próximo semestre y la presidencia paraguaya del bloque se centrará en discutir acuerdos con otras regiones del mundo que puedan alcanzarse muy rápidamente”, explicó Peña en septiembre.

En cuanto al escenario interno, Lula dijo que no quería que las Fuerzas Armadas participaran en la lucha contra la violencia en las favelas de Río de Janeiro porque “no es su papel”.

El pasado lunes, la Zona Oeste de Río de Janeiro fue escenario de una ola de violencia, en la que hubo destrozos y se quemaron una treintena de autobuses en represalia por la muerte de Matheus da Silva Rezende, alias ‘Teteu’, considerado el ‘número dos’ de la milicia que controla la ciudad. Al menos doce personas fueron detenidas por estos hechos, calificados por el gobernador del estado de Río de Janeiro, Cláudio Castro, como “acciones terroristas”, prometiendo que no descansarán hasta detener a los principales líderes de estas facciones que se disputan el control del territorio con los narcotraficantes.

“No quiero a las Fuerzas Armadas en la favela luchando con criminales, ese no es su papel”, dijo Lula a la prensa a última hora del viernes tras reunirse con el ministro de Defensa, José Múcio, y la plana mayor.

El Presidente también subrayó que estaba en buenos términos con las Fuerzas Armadas y pidió que no se juzgara a los militares por “la locura de lo que ocurrió el 8 de enero”, cuando grupos rebeldes intentaron atraer a las tropas para dar un golpe de Estado y asaltaron la sede de los tres poderes del Estado en Brasilia.

Lula también señaló que será difícil que su Gobierno cumpla la meta de déficit primario cero (el resultado de las cuentas del Estado sin los intereses de la deuda pública) en 2024. “Difícilmente alcanzaremos la meta de déficit cero en 2024”, dijo en un desayuno con periodistas en el Palacio de Planalto, citado por la Agencia Brasil.

“Haremos todo lo posible para cumplir la meta fiscal. Lo que puedo decir es que no tiene que ser cero, el país no lo necesita. No voy a fijar una meta fiscal que me obligue a empezar el año recortando miles de millones de las obras que son prioritarias para este país. Creo que el mercado suele ser demasiado codicioso y sigue exigiendo un objetivo que sabe que no se va a cumplir”, añadió.

“Sabemos que el año que viene va a ser un año difícil por la caída de la inversión en China, la caída del crecimiento en China, la subida de los tipos de interés en Estados Unidos”, dijo. “No vamos a quedarnos parados esperando a que pasen malas noticias, vamos a trabajar para mejorar las cosas”, añadió.

En opinión de Lula, Brasil vive un momento excepcional en cuanto al potencial de la energía verde, que puede atraer inversiones para crear empleo e impulsar la economía.

Lula también fue informado el jueves por el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Fávaro, en vísperas de la 28ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28), prevista para finales de noviembre en Dubai (Emiratos Árabes Unidos).

“Brasil tiene el potencial de expandirse en 40 millones de hectáreas a través de la agricultura, la ganadería y la silvicultura, al tiempo que prioriza la conservación del medio ambiente, dando un ejemplo mundial. Esta es una de las iniciativas clave que el presidente Lula planea presentar en la COP28”, dijo Fávaro al jefe de Estado, según la Agencia Brasil.

El ministro señaló además que Lula se mostró entusiasmado con la posibilidad de atraer recursos internacionales para el programa de conversión de pastizales. “Él se comprometió personalmente a impulsar este esfuerzo para estimular el crecimiento”, dijo Fávaro a los medios

Faltando menos de 6 meses para que venza el plazo que tiene Venezuela para presentar su contramemoria en el caso de la demanda incoada por Guyana ante la Corte Internacional de Justicia, el Consejo Nacional Electoral aprobó la realización de un referéndum consultivo, supuestamente “en defensa de la Guayana Esequiba”, el cual se realizará el 3 de diciembre próximo.

Héctor Faúndez – América Nuestra

Asimismo, el CNE aprobó las preguntas que se formularán a los electores en dicho referéndum. Se trata de cinco preguntas largas y complejas, de naturaleza eminentemente jurídica, formuladas de manera enmarañada, que siempre nos remiten al Derecho Internacional, y que no se pueden responder simplemente con un sí o un no.

Sin perjuicio de que los sumisos y complacientes de siempre salgan a celebrarlo como una genialidad, el sentido de la responsabilidad obliga a examinar esas preguntas con seriedad, y a medir en qué forma contribuyen a salvaguardar el interés nacional.

Guyana ve este referéndum como un intento de anexión de una parte de lo que ella considera su territorio. Los países del Caricom lo han entendido como una amenaza del uso de la fuerza. Quien escribe estas líneas lo ve de manera diferente. Veamos esas preguntas, acompañadas de lo que sería mi respuesta, y de las consecuencias prácticas de un  o un no respecto de esta controversia que está en sede judicial.

  1. ¿Está usted de acuerdo en rechazar por todos los medios conforme al Derecho, la línea impuesta fraudulentamente por el Laudo Arbitral de París de 1899, que pretende despojarnos de nuestra Guayana Esequiba?

Respuesta: Por supuesto que sí. Eso es lo que está planteado en este momento en la Corte Internacional de Justicia, que tendrá que pronunciarse sobre la nulidad o validez del laudo, y que eventualmente tendrá que fijar la frontera terrestre definitiva entre Guyana y Venezuela. A diferencia de la lectura del Caricom, “rechazar por todos los medios” no debe entenderse como una amenaza del uso de la fuerza, puesto que eso va seguido de la expresión “conforme a Derecho”.

El uso de la fuerza armada –además de irresponsable– sería contrario al Derecho Internacional, y sería rechazado por la comunidad internacional en su conjunto. En la pregunta no hay tal insinuación, y esa aventura está descartada (o debería de estarlo).

Parece innecesario subrayar que por todos los medios “conforme al Derecho” incluye, particularmente, la solución de esta controversia en una instancia judicial que determine que el laudo es nulo.

Para ese efecto, Venezuela tiene de plazo hasta el 8 de abril de 2024 para presentar su contra memoria en el juicio actualmente pendiente en la Corte Internacional de Justicia. Asumo que los abogados de Venezuela están trabajando en ese documento, y en los argumentos de Venezuela para sostener que el laudo es nulo. No haberlo hecho, o no estar trabajando en ello, en espera del resultado de esta consulta, sería una irresponsabilidad que el país no les podrá perdonar.

La cuestión es saber cuáles serán las consecuencias que el CNE, o los que mandan en Venezuela, extraerán de la respuesta que los ciudadanos den a esta pregunta. ¿Cuál será la consecuencia de que gane el sí o el no? Si gana el sí, se estará propiciando una salida legal, que pasa por lo que determine un Tribunal de justicia independiente e imparcial. Si gana el no, no es evidente si se está defendiendo la validez del laudo de París, o si se está sugiriendo el uso de vías no legales –incluyendo el uso de la fuerza armada– para recuperar el territorio en disputa.

  • ¿Apoya el Acuerdo de Ginebra de 1966 como el único instrumento jurídico válido para alcanzar una solución práctica y satisfactoria para Venezuela y Guyana, en torno a la controversia sobre el territorio de la Guayana Esequiba?

Respuesta: Por supuesto que sí. El Acuerdo de Ginebra marcó la ruta para la solución de esta controversia. Es el Acuerdo de Ginebra el que, para el evento en que las partes no se pusieran de acuerdo en un medio de solución, le encomendó al secretario general de la ONU que “escogiera” uno de los medios de solución pacífica de controversias indicados en el artículo 33 de la Carta de la ONU.”

Entre esos medios de solución estaba el arreglo judicial, que fue el escogido por el secretario general de la ONU. Es por el Acuerdo de Ginebra que este caso está en la Corte Internacional de Justicia. Además, el arreglo judicial, que pondrá fin a esta controversia, es el arreglo práctico y satisfactorio para Venezuela y Guyana.

Una vez que la Corte dicte su sentencia, que será obligatoria para las partes, habrá una solución definitiva, acordada por una instancia judicial independiente e imparcial. Esa es una solución práctica, que debería ser satisfactoria para ambas partes. Eso es, también, lo serio y lo civilizado.

Pero sería interesante saber qué consecuencias se pretenden inferir de un sí o un no a esta pregunta, que de ninguna manera debe interpretarse como una licencia para que los abogados de Venezuela no hagan su trabajo y no preparen los argumentos que hay que presentar a la Corte Internacional de Justicia.

Si la respuesta es afirmativa, debemos seguir trabajando para presentar nuestros argumentos en el proceso que está en curso en la CIJ. Si la respuesta es negativa, se estará sugiriendo que, además de la ruta trazada por el Acuerdo de Ginebra, hay otras opciones a las que puede recurrir Venezuela, que no excluyen el arreglo judicial, como podría ser una negociación o una mediación paralela al juicio.

  • ¿Está usted de acuerdo con la posición histórica de Venezuela de no reconocer la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia para resolver la controversia territorial sobre la Guayana Esequiba?

Respuesta: Mi respuesta es no, por las razones que paso a exponer. La pregunta da por sentado que históricamente Venezuela no ha reconocido la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia “para resolver la controversia territorial sobre la Guayana Esequiba”. Eso no corresponde a la verdad.

En 1965, durante las negociaciones en Londres, previas a la firma del Acuerdo de Ginebra, Venezuela propuso el recurso a la Corte Internacional de Justicia, el cual no fue aceptado por Inglaterra. Sin embargo, esta última convino en una fórmula que no mencionara expresamente ese recurso, optando por una redacción que se refiere a “los medios de solución pacífica previstos en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas”, en el cual está expresamente previsto “el arreglo judicial”.

Este es un asunto que no pasó inadvertido para nuestros negociadores y, de hecho, el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Ignacio Iribarren Borges, cuando presentó al Congreso Nacional el Acuerdo de Ginebra para su ratificación, advirtió que este asunto podría terminar en la Corte Internacional de Justicia.

Si había una “posición histórica” en cuanto al no reconocimiento de la competencia de la CIJ como instancia encargada de resolver las controversias en que Venezuela fuera parte, esta se rompió con el Acuerdo de Ginebra que, por voluntad común de las partes, expresamente convinieron en que –respecto de esta controversia– el secretario general de las Naciones Unidas podría escoger el recurso a la Corte Internacional de Justicia, como en efecto lo hizo.

Ahora, si la pregunta es si, como venezolano, estoy contento con que este asunto haya llegado a la CIJ, la respuesta es sí. El que la determinación de la nulidad o validez del laudo, así como la determinación de la frontera definitiva entre Guyana y Venezuela, haya llegado a una instancia judicial independiente e imparcial no lo veo como una amenaza para los derechos o intereses de Venezuela, sino como una tremenda oportunidad para que Venezuela demuestre que el laudo es nulo y que el territorio situado al oeste del río Esequibo es de Venezuela.

Esa es la oportunidad que Venezuela había estado esperando, y quisiera creer que quienes tienen la responsabilidad de defender los derechos e intereses de Venezuela en el Esequibo no la dejarán pasar.

Por otra parte, que se pregunte a los venezolanos si estamos de acuerdo con lo que, supuestamente, habría sido la posición histórica de Venezuela en relación con la competencia de la CIJ, es una pregunta ociosa, pues este asunto ya fue resuelto, con carácter definitivo, por la sentencia sobre jurisdicción dictada por la propia Corte.

Que nosotros estemos o no de acuerdo con esa sentencia no cambia la naturaleza de las cosas, pues éste es un asunto ya zanjado, de manera vinculante para Venezuela. Debo recordar que, como miembro de las Naciones Unidas, Venezuela es parte en el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, que forma parte de la Carta de las Naciones Unidas.

Y debo recordar que, de acuerdo con el artículo 36, párrafo 6, del Estatuto de la Corte, “en caso de disputa en cuanto a si la Corte tiene o no jurisdicción, la Corte decidirá”. Esta regla obedece a un principio clásico del Derecho Internacional, según el cual los tribunales internacionales tienen la competencia para decidir sobre su propia competencia; de lo contrario, los conflictos internacionales serían interminables.

Por otra parte, si el Acuerdo de Ginebra no lo hubiera dicho en forma suficientemente clara y explícita, mediante su conducta Venezuela ha aceptado la competencia de la Corte. Eso es lo que técnicamente se llama forum prorrogatum.

En este proceso, Venezuela designó un juez ad hoc, nombró a su agente y a sus agentes alternos para que la representen ante la Corte, interpuso una excepción preliminar de inadmisibilidad de la demanda, asistió a las audiencias para conocer de dicha excepción preliminar, y participó en el procedimiento.  Todo eso supone un reconocimiento tácito de la competencia de la Corte, lo cual no va a cambiar con lo que piensen los venezolanos sobre esta materia.

Pero una vez más debo preguntar sobre las consecuencias prácticas que el CNE, o los que mandan en Venezuela, querrán atribuir a una respuesta afirmativa o negativa a esta pregunta. Lo cierto es que, cuando se presentó la demanda de Guyana en la CIJ, Venezuela alegó que no reconocía la competencia de la Corte para conocer de este caso, y la Corte, motu proprio, decidió examinar si tenía o no jurisdicción para conocer de esta controversia, para lo cual invitó a las partes a presentar alegatos y las convocó a una audiencia pública.

Aunque Venezuela hizo llegar un memorándum, decidió no presentar alegatos en la fase escrita, tampoco compareció en la audiencia convocada para ese efecto, y perdimos. Debido a esa estrategia equivocada, no se escuchó nuestra voz, y no tuvimos la oportunidad de responder a los argumentos de Guyana. Por eso estamos en este punto.

Pero lo cierto es que la Corte ya se pronunció sobre su competencia, y poco importa si nosotros estamos o no de acuerdo con lo que históricamente haya sido la posición de nuestra Cancillería. A menos que queramos retirarnos de la cancha en la mitad del partido, porque tenemos la sensación de que, como vamos, vamos a perder. Pero eso no sería inteligente.

Cualquiera que sea la respuesta de los venezolanos a esta pregunta, el proceso seguirá adelante, hasta culminar con una sentencia que será obligatoria. Otra cosa es que, en medio de su ignorancia y desconcierto para abordar este asunto, los que mandan quieran dejarle la cancha libre a Guyana, renunciando a presentar nuestros argumentos y a que se escuche nuestra voz.

  • ¿Está usted de acuerdo en oponerse, por todos los medios conforme a Derecho, a la pretensión de Guyana de disponer unilateralmente de un mar pendiente por delimitar, de manera ilegal y en violación del Derecho Internacional?

Respuesta: La respuesta es un rotundo sí. Y, de nuevo, discrepo de la interpretación del Caricom, que pone énfasis en “por todos los medios”, dando por sentado que eso incluye el uso de la fuerza armada. No creo que sea así. En realidad, tal interpretación no corresponde con el sentido de la pregunta, que está calificada por la expresión “conforme a Derecho”.

Y la forma de defender –conforme a Derecho– los derechos de Venezuela en la proyección marítima del territorio en disputa es pidiendo medidas provisionales a la Corte Internacional de Justicia, para que, a fin de preservar los derechos de las partes mientras se decide esta controversia, se disponga el cese de todas las operaciones de exploración y explotación de los recursos naturales que hay en la zona en disputa y en su proyección marítima.

Eso es lo que habría que hacer si –haciendo uso del Derecho Internacional– realmente pretendiéramos oponernos a las medidas unilaterales de Guyana en una zona de mar sin delimitar.

No estoy de acuerdo con la forma como Venezuela ha manejado este asunto. El gobierno considera que basta con protestar por el llamado a licitaciones; pero no siempre lo ha hecho, y más bien llegó a celebrar el que Guyana llamara a licitaciones.

En febrero de 2004, siendo presidente de la República, Hugo Chávez señaló que Venezuela no se opondría a ninguna medida que se adoptara en beneficio del pueblo de Guyana. Ahora, haciendo honor a ese compromiso, sus herederos políticos no hacen uso de los recursos procesales que podrían poner fin a eso que hoy se denuncia de la boca para afuera y que, en su momento, Hugo Chávez permitió: las concesiones otorgadas por Guyana para explorar y explotar los recursos naturales de la zona en reclamación y de la proyección marítima de la misma.

Cuesta entender por qué, quienes tienen la representación del Estado, no piden medidas provisionales; ¿porque no lo saben hacer? ¿O porque hay razones para que no lo quieran hacer?

De nuevo, no es evidente cuál es la consecuencia práctica de una respuesta afirmativa o negativa a esta pregunta. Oponernos retóricamente a las licitaciones recientes de Guyana en la llamada fachada atlántica, como se ha hecho con sendos comunicados oficiales, no va a cambiar nada.

Con una respuesta afirmativa a esta pregunta, concretamente, ¿qué es lo que propone hacer el gobierno? Por el momento, los que mandan no están haciendo lo único que podría tener un efecto práctico: pedir a la CIJ la adopción de medidas provisionales.

La pregunta es inútil y nuestra respuesta –afirmativa o negativa– no tendrá ninguna consecuencia, pues éste es un asunto que depende de quienes tienen la responsabilidad de gobernar.

  • ¿Está usted de acuerdo con la creación del estado Guayana Esequiba y se desarrolle un plan acelerado para la atención integral de la población actual y futura de ese territorio que incluya, entre otros, el otorgamiento de la ciudadanía y cédula de identidad venezolana, conforme al Acuerdo de Ginebra y el Derecho Internacional, incorporando en consecuencia dicho estado en el mapa del territorio venezolano?

Respuesta: Son varios asuntos los que se mezclan en esta muy larga pregunta, y que inquietan a Guyana y el Caricom, pues entienden que ella supone la intención de anexarse el territorio en disputa.

En primer lugar, ningún país pregunta a sus ciudadanos cuál es el territorio que debe incluir como suyo en los mapas. A la inversa, es el gobierno el que le informa a sus ciudadanos cuál es el territorio del Estado.

En el caso del territorio situado al oeste del río Esequibo, éste figura en los mapas de Agustín Codazzi, figura en varios de los mapas que, en 1896, Venezuela presentó a la Comisión Cleveland, y también figura en varios de los mapas que, en 1899, Venezuela presentó ante el Tribunal arbitral. Después del Laudo de París, en 1965, la zona en reclamación se incorporó en el mapa oficial de Venezuela, acompañada de unas rayas verticales.

En 2012 eso se eliminó, para volver a retomarlo en 2018. Que ahora se nos pregunte esto es como si se nos preguntara si el estado Apure –o el estado Bolívar–, hoy controlados por la guerrilla colombiana, debieran seguir figurando en los mapas oficiales como territorio venezolano, o si habría que quitarlos.

De acuerdo con la Constitución, corresponde a las autoridades del Estado defender la soberanía nacional, sin perder el tiempo en preguntar obviedades. Ese es su deber.

En segundo lugar, también es el deber de las autoridades nacionales desarrollar planes para atender a toda la población venezolana, y proporcionarle documentos de identidad a todos sus nacionales, hayan nacido en el estado Miranda, en Tucupita, o en cualquier parte del territorio nacional.

Según la Constitución, quienes hayan nacido en el territorio venezolano son venezolanos por nacimiento, a quienes no hay que “otorgarles” la ciudadanía venezolana, sino que, simplemente, reconocérsela. El Acuerdo de Ginebra no dice nada sobre este particular; pero, si Venezuela considera que el territorio Esequibo es parte del territorio de Venezuela, la consecuencia lógica es que los nacidos en ese territorio son venezolanos y que deben ser tratados como tales.

En tal caso, es la Constitución nacional la que manda que se les otorgue documentos de identidad. Por supuesto, el cumplimiento de ese mandato depende de los que tienen el poder, y de que tengan ganas de cumplir con la Constitución. Menos realista es que quienes hoy están registrados como nacionales de Guyana –un país con la economía que crece al ritmo más acelerado en el mundo– tengan interés en ser venezolanos. El flujo migratorio es a la inversa y, de hecho, ya  más de treinta mil venezolanos han emigrado a Guyana.

En tercer lugar, si el territorio situado al oeste del río Esequibo es un territorio en conflicto, que reclaman como suyo tanto Venezuela como Guyana, ¿qué efecto tendría el que se cree un estado que comprenda el territorio en disputa? ¿Acaso, por ese hecho, se va a acabar la controversia?

¿Se está sugiriendo que esta controversia se puede resolver con una simple reforma constitucional? Esa sugerencia, ¿puede ser tomada en serio? ¿Alguien cree que podría servir de precedente para resolver otros problemas territoriales de Venezuela? Que Argentina incluya en sus mapas a Las Malvinas no ha cambiado la circunstancia de que estén bajo el dominio británico. Que Venezuela incluya en sus mapas, como territorio venezolano, un territorio que está en disputa, no elimina la disputa.

Por supuesto, no puedo dejar de preguntar cuál será el efecto práctico de la respuesta afirmativa o negativa a esta pregunta. La estructura del Estado, o los cambios constitucionales que podamos experimentar, pasarán inadvertidos para la Corte Internacional de Justicia, y no tendrán ningún efecto en un proceso judicial que está en marcha, y que no se detendrá.

Para los tribunales internacionales, el Derecho interno es un hecho, y no es parte de las reglas del Derecho Internacional aplicables en esta controversia. Además, en términos prácticos, ¿cuál sería el efecto de crear un nuevo estado, con un territorio que está en poder de otra nación? ¿A quién queremos engañar con esa fantasía? Lo sensato es luchar para que, judicialmente, se determine que ese territorio es de Venezuela, y no inventar artificios inútiles.

El referéndum en sí no tendrá ningún valor en el Derecho Internacional, y no interferirá de ninguna manera con el proceso que está en marcha en la Corte Internacional de Justicia. Más que una ayuda, en realidad, alguna de sus preguntas podría tener un efecto pernicioso para los derechos de Venezuela respecto de otras controversias internacionales pendientes.

En lo interno, esas cinco preguntas son lo que son, y valen lo que el sentido común y la racionalidad política indican; las respuestas se las llevará el viento, porque no le interesan a los que mandan, excepto para distraer la atención de la población de problemas internos que le resultan más apremiantes.

Cualquiera que sea el resultado del referéndum, se interpretará a conveniencia de quienes tienen la tarea de defender la soberanía nacional. Lo que no está claro es cómo es que esas preguntas –o sus respuestas– podrían fortalecer la defensa de los derechos de Venezuela en el Esequibo.

Mientras tanto, quienes se devanaron los sesos formulando estas asombrosas y desconcertantes preguntas han contribuido a que perdamos dos meses preciosos para la preparación de una contramemoria que debe contener los argumentos jurídicos de Venezuela en esta controversia.

No nos distraigamos con fuegos artificiales ni tratando de averiguar el sexo de los ángeles. Lo que está por delante es explicar por qué el laudo de París es nulo, y por qué el territorio situado al oeste del río Esequibo es de Venezuela. Eso no es una tarea difícil de realizar; pero requiere un compromiso genuino con Venezuela y capacidad profesional para hacerlo.

Este referéndum es la consecuencia de que los abogados de Venezuela no hayan hecho su tarea, y de la necesidad que tienen de contar con un chivo expiatorio en caso de que las cosas salgan mal, como ocurrirá si persistimos en esa estrategia equivocada. Así, si perdemos, la culpa será de los venezolanos. No de unos abogados y burócratas incompetentes.

La Sala Constitucional del TSJ tiene la oportunidad de parar esta insensatez, y evitar que liquidemos la última oportunidad de lograr que se haga justicia en lo que ha sido una reclamación histórica. Aunque pueda sonar ingenuo, es de esa instancia que depende el futuro de la reclamación venezolana del Esequibo. Como dicen los venezolanos, ¡Amanecerá y veremos!

El presidente de la Comisión Nacional de Primarias (CNP), Jesús María Casal, así como la vicepresidenta, Mildred Camero, y el miembro suplente Roberto Abdul-Hadi declararán este lunes ante la Fiscalía, para responder por las denuncias de fraude en los comicios opositores que hoy cumplen ocho días de haberse celebrado.

EFE

Los miembros principales de la CNP, así como varios jefes de algunas juntas regionales deberán comparecer ante investigadores especializados en legitimación de capitales.

La noche de este domingo, la instancia opositora, que no se había pronunciado en torno a la investigación, emitió un comunicado en el que pidió a la ciudadanía evitar acompañar a sus miembros a la citación y «mantenerse en sus casas o lugares de trabajo» este lunes, mientras ellos «atienden los diversos llamados de las instituciones públicas».

El fiscal general, Tarek William Saab, anunció la apertura de esta investigación el pasado miércoles, en atención de las denuncias hechas por el Parlamento, controlado por el chavismo, y varios dirigentes oficialistas, según las cuales el número de participación en las primarias, de casi 2,5 millones de personas, fue abultado.

Dos días después, Saab publicó en su cuenta en X (antes Twitter) las citaciones en calidad de «investigados» de Casal, Camero y Abdul-Hadi.

Entonces, dejo claro que también serían citados los 24 jefes de las juntas regionales que organizaron estas votaciones de manera autogestionada, en las que la exdiputada María Corina Machado arrasó con 92,35% de los votos.

Posteriormente, la Fundación de Derechos Humanos de los Llanos (Fundehullan) mostró, en la misma red social, las citaciones de varios miembros de las juntas regionales de la CNP en estados como Mérida, Lara y Anzoátegui.

De acuerdo con la Fiscalía, en el evento del domingo 22 de octubre se incurrió en, al menos, cuatro delitos: usurpación de funciones, usurpación de identidad partiendo de la hipótesis de que se usaron nombres de personas que no votaron, legitimación de capitales por desconocer la procedencia del dinero con el que se realizó la contienda y asociación para delinquir.

Entretanto, quienes participaron en las primarias, ONG locales, activistas y miembros de la sociedad civil han condenado la «criminalización» de estas internas y de sus organizadores.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión (Rele) también se sumaron a esta postura el viernes y pidieron al Estado venezolano que «no criminalice las iniciativas de participación ciudadana» convocadas por el antichavismo.

El partido oficialista, Pacto Histórico, ha fracasado este domingo en las elecciones locales y regionales de Colombia.

La Gaceta de la Iberosfera

El resultado demuestra la fortaleza de la oposición colombiana y supone un punto de inflexión en la región tras la reciente derrota del correísmo en Ecuador y la posible victoria de Javier Milei en la segunda vuelta del próximo 19 de noviembre en Argentina.

Así, los colombianos han rechazado de manera muy contundente las políticas socialistas del presidente, Gustavo Petro, y de sus aliados en las ciudades y en las regiones más importantes, incluyendo Bogotá, donde su candidato, Gustavo Bolívar, ha quedado en tercer lugar, con un 18,7% de los votos.

El ganador en la capital ha sido Carlos Fernando Galán, del Partido Nuevo Liberalismo, que ha arrasado con el 49% de las papeletas; por detrás ha quedado Juan Daniel Oviedo, aspirante de Con Toda Por Bogotá, que ha obtenido el 20% de los apoyos.

Galán, que ha agradecido el triunfo, ha afirmado que se trata de un «mandato contundente y claro» que les «impone una tarea indelegable: trabajar día y noche, en la calle, con la gente» de forma conjunta entre gobierno local y central.

En Medellín, ha resultado vencedor Federico ‘Fico’ Gutiérrez, aspirante de Creemos y apoyado por Centro Democrático, que lideró las encuestas desde que oficializó su candidatura. Gutiérrez, que entre 2016 y 2020 ya fue alcalde de Medellín, ha obtenido más del 70% de los apoyos.

El líder del movimiento Revivamos Cali, Alejandro Eder, es el alcalde electo de Cali, después de superar al favorito, Roberto Ortiz. Mientras Alejandro Char, candidato de Cambio Radical, volverá a ser alcalde de Barranquilla por tercera vez, después de serlo entre 2008-2011 y 2016-2019.

Una adolescente iraní herida hace semanas en un misterioso incidente en el metro de Teherán mientras no llevaba un pañuelo en la cabeza murió, informaron los medios estatales el sábado.

AP

La muerte de Armita Geravand se produce después de haber estado en coma durante semanas en Teherán y después del primer aniversario de la muerte de Mahsa Amini, de 22 años, que provocó protestas en todo el país en ese momento.

La lesión de Geravand el 1 de octubre y ahora su muerte amenazan con reavivar esa ira popular, particularmente porque las mujeres en Teherán y en otros lugares todavía desafían la ley obligatoria del velo o hijab de Irán como señal de su descontento con la teocracia iraní.

“La voz de Armita ha sido silenciada para siempre, lo que nos impide escuchar su historia”, escribió el Centro para los Derechos Humanos en Irán, con sede en Nueva York. «Sin embargo, sí sabemos que en un clima en el que las autoridades iraníes penalizan severamente a las mujeres y niñas por no adherirse a la ley estatal sobre el uso obligatorio del hijab, Armita valientemente apareció en público sin uno».

Añadió: “Mientras el gobierno iraní haga cumplir su draconiana ley obligatoria sobre el hijab, las vidas de las niñas y mujeres en Irán estarán en juego, vulnerables a graves violaciones de derechos, incluida la violencia e incluso la muerte”.

La agencia de noticias estatal iraní IRNA informó de la muerte de Geravand, sin señalar el malestar generalizado en torno a la ley del velo. Geravand sufrió su herida en la estación de metro Meydan-E Shohada, o Plaza de los Mártires, en el sur de Teherán.

«Desafortunadamente, el daño cerebral sufrido por la víctima hizo que pasara algún tiempo en coma y murió hace unos minutos», se lee en el informe de IRNA. “Según la teoría oficial de los médicos de Armita Geravand, después de una caída repentina de la presión arterial, sufrió una caída, una lesión cerebral, seguida de convulsiones continuas, disminución de la oxigenación cerebral y un edema cerebral”.

Lo que ocurrió pocos segundos después de que Armita Geravand subiera al tren el 1 de octubre sigue en duda. Mientras una amiga contaba a la televisión estatal iraní que se había golpeado la cabeza en el andén de la emisora, las imágenes silenciosas transmitidas por la emisora ​​desde el exterior del coche son bloqueadas por un transeúnte. Unos segundos más tarde, se llevan su cuerpo inerte.

Sin embargo, el informe de la televisión estatal iraní no incluyó ninguna grabación del interior del tren y no ofreció ninguna explicación de por qué no había sido publicada. La mayoría de los vagones del metro de Teherán tienen múltiples cámaras de circuito cerrado de televisión, que el personal de seguridad puede ver.

Los padres de Geravand aparecieron en imágenes de los medios estatales diciendo que un problema de presión arterial, una caída o tal vez ambos contribuyeron a la lesión de su hija.

Activistas en el extranjero han afirmado que Geravand pudo haber sido empujada o atacada por no llevar el hiyab. También exigieron una investigación independiente por parte de la misión de investigación de las Naciones Unidas sobre Irán, citando el uso de presión por parte de la teocracia sobre las familias de las víctimas y el historial de la televisión estatal de transmitir cientos de confesiones bajo coacción .

Associated Press no ha podido confirmar las circunstancias exactas que causaron las heridas de Geravand.

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