El candidato presidencial por el Partido Popular y expresidente Martín Torrijos revivió ayer los escándalos de corrupción que lo señalan dentro de una investigación judicial por supuestamente haber recibido coimas antes de su mandato en 2004. Se trata de 4 cheques por unos 500 mil dólares, que son la piedra angular de una investigación judicial que nunca se pudo cerrar debido a las estrategias del expresidente.
Torrijos intentó ayer cuestionar el manejo del Parlamento Centroamericano (Parlacen) cuando en hasta el 2014 se amparó en el fuero o protección que le otorga este estamento por haber sido expresidente, solo con el fin de evadir el proceso judicial que se le siguió por el escándalo del Centro Multimodal, Industrial y de Servicios (Cemis), un proyecto que se construiría en Colón bajo una concesión administrativa.
Para ese entonces, Torrijos competía como candidato presidencial y controlaba parte de la bancada del PRD en la Asamblea, clave para la aprobación del Cemis.
Panamá América publicó en 2011 la copia de los cuatro cheques que recibió Torrijos de una de la empresa del promotor del CEMIS, el empresario Martín Rodin, por 500 mil dólares, la pieza clave de la investigación que es respaldada por acusaciones directas del exdiputado Carlos Afú y el expresidente Ernesto Pérez Balladares.
Rodin utilizó las cuentas de la compañía Eberhard Trading Company que estaban en el BBVA y el Banco Mercantil del Istmo, para direccionar el dinero hacia Torrijos. La sociedad es la misma que aparece en el listado de empresas que forman parte de la investigación del caso Cemis.
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A pesar de que ya están definidos los candidatos presidenciales de los diferentes partidos políticos y de libre postulación, el expresidente Ricardo Martinelli se mantiene al frente de las mediciones sobre la intención de voto para los comicios generales de mayo de 2024.
Según la última encuesta de la firma Gallup Panamá, el 48% de los consultados votaría -mecanismo de papeleta-, por Martinelli si hubiese elecciones en este momento. El candidato presidencial de Realizando Metas y el Partido Alianza aventaja por 38 puntos porcentuales a su más cercano contrincante políticos.
Martín Torrijos, abanderado del Partido Popular, obtuvo un 10% de respaldo, mientras que Rómulo Roux, de Cambio Democrático, un 8%, Ricardo Lombana, de Otro Camino, un 7% y José Isabel Blandón un 4%. En tanto, José Gabriel Carrizo, del oficialista Partido Revolucionario Democrático, solo obtuvo un 3%.
Cuando la empresa encuestadora cambio la metodología de la medición a voto espontáneo -los consultados decían el nombre que consideraban- los resultados no tuvieron mayor variación. Martinelli seguía encabezando los resultados con un 46% de respaldo. En segundo lugar, aparece Torrijos con 9%, Roux y Lombana con un 7%.
«En cuanto a las preferencias electorales, Ricardo Martinelli sigue siendo la figura política con mayor apoyo y, de haberse celebrado las elecciones en el momento de las entrevistas, habría emergido como el ganador. A lo largo del tiempo, Martinelli ha demostrado una habilidad para conservar su relevancia y el respaldo popular. Esta constante adhesión a Martinelli puede atribuirse a una serie de factores interrelacionados; su experiencia previa como presidente y su enfoque en cuestiones clave, como la economía y la seguridad, han encontrado eco en un amplio espectro del electorado», asegura la empresa encuestadora en su informe técnico.
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El Secretario Nacional de Organización de Acción Democrática (Bernabé), Clever Lara exige, a través de un comunicado: “se realicen unas elecciones internas para que las bases puedan designar un candidato presidencial, basados en el artículo 182 de los estatutos de nuestro partido político.”
Esto pondría en duda el respaldo interno a la candidatura de Bernabé Gutiérrez.
Dos hombres: uno con cáncer de próstata y otro con hiperplasia prostática. Dos hombres que se llaman igual. 28 años separan sus diagnósticos. Dos hombres que son padre e hijo. El hijo nunca utilizó su póliza de salud privada, pero con ella ayudó a su padre: extirparon el tumor, lo internaron varias veces y fue hospitalizado en sus últimos años. Murió en 2004, a los 77 años. Desde entonces solo existe un Jorge Coll: ahora tiene 70 años y busca que alguien lo opere en cualquier hospital de Caracas. Ya no tiene seguro médico y su próstata está más grande de lo normal. Por su historial familiar, tiene más probabilidades de desarrollar cáncer.
—No podemos operarte porque no tienes cáncer —le dijo un urólogo en un hospital oncológico de Caracas, el primero donde buscó atención médica—. No tienes que operarte mañana, pero sí pasado mañana.
Durante meses esta frase lo acompañó.
Pie de foto,Jorge Coll no tenía seguro médico para afrontar una cirugía de próstata.
La bolsa
Jorge notó que su orina no salía con fluidez, una condición frecuente en hombres que envejecen. Se acordó de su padre, así que fue de inmediato a un centro médico. Salió con una sonda urinaria: un canal desde la vejiga hasta su pene, por donde ahora viajaría la orina hasta una bolsa recolectora. Utilizó ganchos para sujetarse la bolsa y se vestía con una licra debajo del pantalón para mantenerla en posición. Fuera de casa descargaba la bolsa en baños públicos, aunque a veces no alcanzaba a llegar.
Estando en la calle, caminando, sentía de pronto algo húmedo. Entonces volvía a su casa, calentaba agua y subía a la ducha con un tobo. Con una mano sostenía la bolsa. Con la otra se enjabonaba y echaba agua. Luego limpiaba la sonda con alcohol y agua oxigenada, aunque a veces no fuese suficiente para evitar alguna infección. Ahora tiene antibióticos de reserva.
El problema de la próstata comenzó en 2020, pero un año después recibió el diagnóstico formal en una clínica. Un urólogo confirmó, luego de realizarle varias pruebas, que Jorge tenía hiperplasia prostática —“agrandamiento de la glándula prostática”—.
El médico también trabajaba en el Hospital Universitario de Caracas, un centro que pertenece a la Universidad Central de Venezuela y forma parte del sistema público de salud. Jorge había aprobado ocho semestres en Ingeniería Química en esa casa de estudios, donde también es profesor. Sentía una cercanía afectiva con la universidad.
—Doctor, ¿por qué no me opera ahí?
—Jorge —respondió el urólogo—, el Universitario está muerto. No es que quiera ganarme unos reales operándote aquí. Es que no tengo garantía de hacer una operación en el hospital.
La salud pública en Venezuela era gratuita. Ya no lo es. “Lo que no paga el paciente son los honorarios del cirujano, pero todo lo demás hay que pagarlo”, dice Jorge. Las pólizas privadas —que en su mayoría eran de HCM: hospitalización, cirugía y maternidad— eran una forma de evadir hospitales saturados o limitados en servicio.
“En años anteriores podríamos decir que entre 20 y 30 por ciento de la población estaba asegurada con algún tipo de seguro. Bien sea porque lo contrataban directamente, o porque trabajaban en alguna empresa, organización o institución que les daba un seguro de salud”, dice María del Carmen Bouffard, presidenta ejecutiva de la Cámara de Aseguradores de Venezuela.
70% de los seguros que se solicitaban eran de salud y el resto se compartía entre seguros de automóviles, comerciales, industriales y del hogar. De ese total, dice Bouffard, pudo haberse perdido 50% de la cartera de clientes.
Buena parte de la población asegurada no pudo pagar más pólizas privadas. Sin posibilidad de contar con servicios privados, comenzaron a ir a hospitales públicos. Entonces proliferaron las campañas de recolección de dinero. Algunos simplemente evadieron su dolencia para no pagar consultas o exámenes privados.
“Nosotros estimamos que no más de un 5 por ciento de la población tiene acceso a alguna póliza de seguro. Es un porcentaje muy bajo. En los últimos años ha sido muy difícil para el ciudadano y para el sector asegurador porque hay una pérdida del poder adquisitivo, incluso antes de la pandemia”, dice María del Carmen Bouffard.
Pie de foto,Fotos de Jorge Coll cuando trabajaba en empresas de cosmética.
Cuando el padre de Jorge murió, las coberturas de salud estaban decayendo. Jorge había trabajado gran parte de su vida en empresas relacionadas con cosmetología, como Wella, Kérastase y L’Oréal, pero las empresas se retiraron del país, perdió su trabajo y con él su seguro médico. Se mantenía con una pequeña fábrica de cosméticos y champú que creó junto a un compañero de trabajo en 2002.
En 2004 Jorge pagó con sus tarjetas de crédito la última hospitalización de su padre, una opción que no tiene disponible ahora porque los bancos eliminaron las tarjetas de crédito y otros no volvieron a subir los límites.
La hiperinflación, tres reconversiones de la moneda, la crisis económica y las políticas monetarias colapsaron el crédito en Venezuela. Las tarjetas no servían ni para comprar un caramelo.
Luego de la muerte del padre vino el cuidado de su madre. Un día se fracturó la pelvis y debía someterse a una operación. Jorge, sin seguro ni empleo en grandes empresas, acudió al Hospital Pérez del Carreño. Una trabajadora ofreció, a cambio de una colaboración, acelerar la operación y la donación de una prótesis.
Luego de semanas de espera, finalmente operaron a la madre. Le donaron la prótesis, muletas y silla de ruedas. “Hubo demora”, recuerda Jorge, “pero la atención fue buena”. En ese entonces, año 2008, habían inaugurado el área de Emergencia para adultos. Prometían “equipos de última tecnología para responder a las necesidades de las personas que acudan a ella, con servicio de imagenología, laboratorio, obstetricia y quirófano”.
Pero la madre se fue deteriorando con el tiempo y una noche, mientras Jorge le daba la cena, murió. La había cuidado por más de diez años. A Jorge le hubiese gustado que muriera con las condiciones de su padre y no en la sala de su casa.
Jorge recordaría aquella situación de “acelerar los procesos” cuando visitó otros hospitales para atender su próstata. Vio que había “una atención VIP” para quienes podían pagar. En todos los hospitales que visitó la situación fue la misma: se levantaba a las 4:00 de la mañana, tomaba un taxi y llegaba a consulta una hora después. Siempre era uno de 30 o 40 pacientes que esperaban ser atendidos. Ahí comenzó su ciclo de esperas.
—En un hospital me dijeron: “Usted tiene mil pacientes por delante nada más para la biopsia”. “Esos mil se transforman en una lista de 5.000 para la operación”. Ellos están atendiendo, pero dan prioridad a casos de vida o muerte. Y tienen razón: porque hay gente que se está muriendo.
Jorge agotó todas las opciones: visitó los hospitales Padre Machado, Vargas, José Ignacio Baldó, Pérez Carreño, Domingo Luciani, Militar, de Coche. Los más grandes de Venezuela. Todos en Caracas.
“No tienes que operarte mañana, pero sí pasado mañana”, la frase seguía resonando.
Pie de foto,Jorge Coll tenía mil pacientes por delante, a la espera de una biopsia.
«Vas a sangrar por lo menos uno o dos días»
—¿Aló, Jorge…?
—No es Jorge. Soy un policía.
Esa mañana había salido al CDI (Centro de Diagnóstico Integral) de El Cementerio, al sur de Caracas. Cada 24 días debía cambiarse la sonda. Lo había hecho el día anterior, pero Jorge sintió presión cuando se sentaba y acudió de nuevo en la mañana.
(Los CDI son centros pequeños que pertenecen a la Misión Barrio Adentro, un sistema creado en 2003 por el expresidente Hugo Chávez. Estos centros tienen atención limitada y no forman parte de la estructura tradicional del sistema de salud público).
El médico que lo atendió dijo que debían cambiar la sonda de nuevo. Jorge compró una segunda sonda. Cuando estaban haciendo el cambio Jorge empezó a sangrar.
—Te vas a tener que ir a otra parte, porque aquí no te puedo solucionar —dijo a Jorge el médico que lo atendía.
—¿No me puedes llevar en una ambulancia?
—No. Resuelve.
Jorge sentía escalofríos. Dolor. Salió del centro. ¿A dónde podía ir? Pensó por unos momentos qué centro estaba más cerca. La situación sería distinta con el viejo seguro de L’Oréal. Solo tendría que llamar por teléfono y vendría una ambulancia. Tendría una lista de clínicas dónde acudir. Tendría una fecha de operación.
Llamó a un vecino y le pidió que lo buscara, pero estaba ocupado y le dijo que le diera media hora. Jorge no quiso esperar y pensó que el Hospital Universitario era la mejor opción, a 2,3 kilómetros de distancia.
Caminó. Se montó en un autobús. Todavía resentía en su canal urinario los efectos del cambio de sonda. Sentía que se desmayaba. Había perdido sangre. El autobús lo dejó a una cuadra del Hospital. Caminó y llegó como pudo a la entrada.
Ahí se desmayó. No escuchó cuando su vecino lo llamó a su teléfono.
—No es Jorge. Soy un policía. El señor se desmayó en la entrada del hospital. Lo van a atender —respondió una voz desconocida al vecino que llamaba para buscarlo.
Cuando Jorge despertó le dieron una lista de insumos médicos que debía comprar. En el hospital no había gasas, analgésicos ni sonda. El vecino le llevó lo que pidieron. Limpiaron con alcohol una herida que ya ardía.
—Te colocaron mal la sonda —dijo el médico que lo atendió—. Tienes todo el tracto urinario maltratado. Vas a sangrar por lo menos uno o dos días.
Fue la tercera sonda que le pusieron en dos días: dos en el CDI de El Cementerio y la otra en el Hospital Universitario.
—Cuando se instala una sonda —explica el urólogo Marcos De Prisco—, debe llegar hasta la vejiga. Luego se infla la punta y se torna redonda, como una chupeta. Así se fija en la vejiga y no se sale. En ocasiones hay quienes inflan el extremo de la sonda dentro de la uretra, antes de llegar a la vejiga, y rompen. Entonces se produce dolor y sangrado. Es como si introdujera algo delgado en la nariz y lo expandiera cuatro centímetros. La rompería.
De Prisco dice que es probable que Jorge perdiera tanta sangre que entró en un estado de anemia y se desmayó.
Jorge estuvo hospitalizado desde las 2:00 de la tarde hasta la 1:00 de la mañana del siguiente día. En su breve estadía, vio bolsas de comida, agua acumulada debajo de las camas de los pacientes.
Los familiares llevaban sus propias colchonetas de cama porque las del hospital estaban podridas. Los controles de los ascensores estaban dañados. Médicos y pacientes gritaban por la puerta del ascensor el piso donde estaban. Si alguien podía oírlos, marcaría desde adentro el piso y llegaría hasta donde ellos estaban. Vio estas escenas repetidas en otros hospitales de Caracas.
Cuando Jorge regresó a casa tenía el pantalón manchado de sangre y heces fecales. Por suerte era miércoles y había agua corriente, uno de los dos días de servicio que tiene en la semana. Se bañó con agua de regadera y se acostó.
Al día siguiente quería descansar, pero sin familiares ni amigos cerca, sin dinero para pedir un delivery, debió levantarse a preparar de comer. Ese jueves no hubo agua. Enfrentó los siguientes días con las reservas que tenía en casa. No bañarse implicaba riesgo de infección. Entonces calentó agua y subió el tobo. Sostuvo la bolsa con una mano y con la otra se enjabonó y echó agua.
—Esos días la pasé muy mal —dice Jorge—. Por suerte mis vecinos me traían sopa y algo de comida.
Pie de foto,Jorge Coll perdió tanta sangre que entró en un estado de anemia y se desmayó.
El mejor día fue ayer
Para Jorge el mejor día fue ayer. Entonces amanece y empieza de nuevo.
En su sala de casa hay un equipo de sonido de cassette donde escucha radio. Hay cigarros y cenicero. Hay libros de álgebra y hojas con ecuaciones matemáticas. Está la silla de ruedas de su madre que Jorge no ha vendido por si algún día la necesita. Hay tres pequeños pizarrones que utiliza para dar cursos de Química, Física y Matemáticas.
Hay indicaciones médicas: “Un par de guantes. Cinco hojas blancas, una carpeta con gancho. Dos teléfonos”, lo último que pidieron en el hospital Miguel Pérez Carreño de Caracas para una evaluación preliminar el 8 de junio de 2023, tres meses después de que acudió a la primera consulta. El Pérez Carreño es un centro tipo IV —los más grandes del país—, donde ahora solo funcionan dos ascensores: uno para el público y el otro para uso interno, según personal consultado.
Pie de foto,Jorge Coll era aficionado al bowling y jugó por varios años.
Hay países que estipulan tiempos de atención estándar por enfermedad para reducir riesgos en la población y garantizar un buen servicio médico. Si Jorge estuviera en Chile, su primera cita debió ocurrir en un lapso no mayor a siete días después de los primeros síntomas. Y tendrían que operarlo en 90 o 180 días después del diagnóstico. En Reino Unido, el Servicio Nacional de Salud establece un tiempo máximo de 18 semanas, desde el día en que se reserva la cita, para tratamientos no urgentes.
En Canadá, aún con retrasos de la pandemia, “la mediana del tiempo de espera para la cirugía de próstata fue de 43 días”, según un reporte de 2021 de Canadian Institute for Health Information.
Pero Jorge está en Caracas y lleva tres años buscando que alguien lo opere. Espera que en su próxima consulta en el Pérez Carreño le fijen una fecha de cirugía. Ya agotó sus ahorros en una biopsia (80 dólares), una resonancia (440 dólares) y un examen de antígeno prostático (27 dólares). Como profesor universitario gana alrededor de 20 dólares al mes. Recibe alrededor de 5 dólares de su pensión de vejez. En esta etapa de su vida lamenta haber vendido aquellos dos vehículos por necesidad, un Ford Fairmont del 78 y un Volkswagen de 76 que lo ayudarían a evitar el transporte público.
—El momento más feliz de mi vida no ha llegado. He tenido momentos felices. Pero los momentos felices son historia. A lo mejor un momento feliz sea cuando salga de un quirófano.
El «milagro»
Luego de la publicación de esta crónica, tres empresas vinculadas al sector salud privado, y sensibilizadas con el caso, se comunicaron con Prodavinci con la disposición de ayudar a Jorge Coll.
En una acción conjunta, el Centro Clínico Fénix Salud, Real Seguros y el Grupo Nueve Once lo asistieron en la realización de exámenes preoperatorios y cubrieron los costos de la cirugía. Jorge fue operado el 6 de junio de 2023 y el personal médico no cobró honorarios para ayudar con el caso.
“El señor Coll tenía una próstata de 120 gramos cuando lo normal son 20”, afirmó la doctora Jeannette López, uróloga que lideró el equipo médico que llevó a cabo la operación.
“También tenía la vejiga desgastada por el esfuerzo de orinar durante todo el tiempo que no pudo operarse. La vejiga trata de responder al bloqueo de la próstata para poder sacar la orina y con el tiempo se vuelve más musculosa y aumenta su diámetro. Entonces no puede distenderse. De no haberse corregido el problema, mandaría esas presiones a los riñones y podría derivar en una insuficiencia renal”.
Jorge se encuentra en su casa recuperándose satisfactoriamente.
—Han sido muchos factores que se conjugaron a mi favor, cosa que agradezco infinitamente —dice Jorge Coll—. Lo que sí es que en la salud pública no iba a conseguir la atención que recibí. Para mis allegados y para mí fue un milagro, después de tres años de penumbra total”.
Una extraña criatura de cuatro patas que acecha en un patio trasero ha desconcertado a los residentes de una pequeña ciudad de Texas e incluso tiene a los expertos en animales rascándose la cabeza.
Tina Kahlig, de Hill Country Village, tomó una foto del extraño animal de color marrón amarillento que parece tener el tamaño de un perro grande , con una cola larga que casi toca el suelo y orejas muy grandes y puntiagudas.
“Estaba adentro y miré hacia el patio”, dijo Kahlig a KENS 5 .
“Y vi un animal justo aquí y pensé: ‘Guau, ¿qué es eso?’”
La misteriosa criatura caminó por su jardín e incluso se detuvo para comer algunas bayas que habían caído de un arbusto por unos momentos antes de desaparecer entre la maleza, dijo Kahlig.
Kahlig, sin saber qué podría ser el animal, publicó el video en las redes sociales y pidió ayuda a sus vecinos para identificarlo.
“Chupacabra”, se rió Kahlig.
“Algunas personas piensan que es un cruce entre un coyote y un perro”.
Existe una leyenda local alrededor de Hill Country Village, que se encuentra a solo 15 millas al norte del centro de San Antonio, sobre un viejo león de montaña que deambula por el área, pero nunca se ha documentado, dijeron funcionarios de la ciudad a KENS 5.
La ciudad se ha comunicado con Texas Game Wardens, pero aún no ha recibido una respuesta, según el medio.
La directora de mamíferos del Zoológico de San Antonio, Rachel Malstaff, dijo que la criatura parecía ser un perro o un coyote cuando revisó las fotos de Kahlig.
Dos veterinarios del zoológico, el Dr. Rob y el Dr. Tarah, le dijeron a KENS 5 que podría tratarse de un perro con problemas en la piel.
De vuelta en la universidad, tuve un momento vergonzoso que quedó grabado para siempre en mi memoria. Una amiga tomó prestada mi mochila para un viaje de fin de semana. Y cuando volvió, me entregó la mochila y dijo algo que nunca olvidaré:
«Michaeleen, debes sudar mucho porque tu mochila apesta. Las correas de los brazos huelen a cebolla. Ew».
Me quedé allí en silencio, sintiéndome totalmente avergonzado. No estoy seguro de cómo respondí. Pero recuerdo haber pensado para mis adentros: «No como muchas cebollas. ¿Mi sudor realmente huele tan mal?».
Ahora, 25 años después, descubrí que mi sudor apestoso era en realidad una señal de algo bueno en mi piel, algo que previene problemas de la piel, como eczema, y me protege de infecciones peligrosas como MRSA , que se encuentra en hospitales de todo el mundo y es la principal causa de infecciones de la piel en los EE. UU.
¿Qué crea el bouquet único de tu cuerpo?
Para entender de lo que estoy hablando, debemos dar un paso atrás y ver qué es lo que realmente crea el olor corporal. No es el sudor en sí.
«No, no creo que tu sudor huela por sí solo», dice el microbiólogo Gavin Thomas de la Universidad de York. «Ciertamente no tiene estas moléculas realmente apestosas y olorosas».
Thomas estudia cómo, y por qué, los humanos tienen un ramo particular de olores. Él dice que el sudor, inmediatamente después de que sale de los poros, es esencialmente inodoro.
«Así que la mayor parte del sudor es agua salada», dice. Ese es el sudor que se secreta prácticamente por todo el cuerpo y te refresca cuando tienes calor.
«Pero eso no es lo que nos interesa», explica. “Nos interesa este otro tipo de sudor, que se produce en las axilas y alrededor de los genitales”.
Este otro tipo de sudor no es solo agua salada, sino que también contiene una gran cantidad de compuestos, incluidos aceites, grasas y proteínas.
Nadie sabe exactamente por qué los humanos tienen este segundo tipo de sudor. Pero, dice Thomas, un propósito probablemente tenga que ver con los olores que termina emitiendo.
Por sí solo, este segundo tipo de sudor no huele mal. Pero algo que vive en nuestra piel, pequeñas criaturas, toma ese sudor y lo hace apestoso.
Sí, estoy hablando de las bacterias en tu piel.
La piel humana tiene casi 200 especies diferentes de bacterias que viven en ella», dice el biólogo Teruaki Nakatsuji de la Universidad de California en San Diego. «Y cada persona tiene diferentes cepas de estas bacterias. Por eso, la microbiota de la piel es muy diversa».
Estas bacterias tienen hambre. Y algunos de ellos realmente disfrutan comiendo las moléculas en nuestro sudor. Mastican un trozo de la molécula y luego escupen nuevos compuestos moleculares, algunos de los cuales son bastante aromáticos. Por ejemplo, pueden oler a comino o cabras, afirma la Sociedad Estadounidense de Microbiología.
Y algunas de estas moléculas son francamente apestosas.
En 2020, Thomas y sus colegas descubrieron que una criatura en la piel, llamada Staphylococcus hominis, produce un olor especialmente acre: «Hemos tenido personas que lo describen como una especie de olor a cebolla o a cebolla con queso», dice. «Este tipo de compuestos huelen bastante mal».
¡Pero espera! Este bicho, y tu sudor apestoso, es realmente beneficioso e incluso necesario
Así que en la universidad, cuando mi mochila olía un poco mal, no era tanto mi sudor el culpable sino un pequeño microbio llamado Staphylococcus hominins.
Lo que puede hacer que quieras ir a tomar una ducha. Antes de ir a buscar el jabón antibacterial, hay algo sobre esta bacteria que debes saber. Algo de lo que no me di cuenta hasta hace poco: estas bacterias, y sus parientes, en realidad hacen algo realmente bueno para ti y tu piel. De hecho, necesitas estas bacterias.
«Sin S. hominins , estás en problemas», dice el dermatólogo Richard Gallo de la Universidad de California en San Diego.
Durante los últimos cinco años, Gallo, Teruaki Nakatsuji y sus colegas han publicado una serie de estudios que muestran cómo S. hominins en realidad protege nuestra piel de problemas inflamatorios, como el eczema, e infecciones peligrosas, incluido el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina o MRSA.
El equipo incluso ha desarrollado una crema, hecha con la bacteria y probada en ensayos preliminares, como tratamiento para el eczema.
» S. hominins básicamente produce un tipo de antibiótico, que se dirige específicamente a la bacteria que causa MRSA», dice Gallo. «Y mata a esta bacteria haciendo agujeros en su membrana celular».
Pero, dice Gallo, esta criatura no es la única parte de la piel que produce agentes antimicrobianos. Hace veinte años, él y sus colegas descubrieron que su propio cuerpo también produce moléculas antimicrobianas y las coloca dentro de su sudor.
«Así que el sudor es casi como un jugo antibiótico», dice Gallo. «Y a medida que el agua se evapora, la concentración de esos antibióticos en realidad aumenta. Así que deja una pequeña capa en la piel. Esa es una de las formas en que nuestra piel trata de combatir las bacterias malas».
Así que la próxima vez que tengas calor, estés pegajoso y tal vez un poco apestoso, antes de ir a la ducha, tómate un momento para agradecer a tu sudor, ya las bacterias que lo comen, por ayudar a mantener tu piel sana y segura.
Porque incluso después de que te duches, las criaturas protectoras seguirán ahí para ayudarte, dice Gallo, incluso si usas jabón antibacteriano.
«Cuando te lavas la piel, te deshaces del material de su superficie», dice. Pero estas bacterias viven en lo profundo de los poros de la piel, donde los detergentes y los antibióticos no pueden llegar. «Entonces, dentro de los 10 minutos posteriores al lavado, las bacterias vuelven a crecer y pueblan la superficie de la piel.
«Entonces, en cierto modo, tu piel es más inteligente que tú», agrega. Sabe lo que necesita mejor que tú.
¿Es posible que las lesbianas y los gays estén denunciando el transgenerismo en masa? Una tendencia en línea sugiere un movimiento de las minorías sexuales de la vieja escuela están abandonando el barco.
Durante muchos años, el léxico incluyó lesbianas y gays. Completaron la matriz del acoplamiento sexual: en un sistema binario, solo pueden resultar tres posibles emparejamientos.
Las organizaciones fueron nombradas en consecuencia:
SAGE (Senior Action in a Gay Environment), fundada en 1978 PFLAG (Padres y Amigos de Lesbianas y Gays ), fundada en 1973 GLAAD ( Alianza de Gays y Lesbianas contra la Difamación), fundada en 1985 NGPA ( Asociación Nacional de Pilotos Gay ) . GSA ( Gay -Straight Alliance), fundada en 1988
Pero en el último minuto relativo, un chico nuevo colonizó el bloque. Y en la moda moderna, la historia ha sido revisada. Perdió el significado de los acrónimos de estas organizaciones y se agregó la «T» de transgresión:
De SAGEUSA.or : Durante más de 40 años , SAGE ha trabajado incansablemente en nombre de las personas mayores LGBTQ+ .
De PFLAG.org: Fundada en 1973 , PFLAG es la primera y más grande organización dedicada a apoyar, educar y defender a las personas LGBTQ+ y sus familias.
De GLAAD.org : Durante más de 30 años , GLAAD ha estado a la vanguardia del cambio cultural, acelerando la aceptación de la comunidad LGBTQ .
Ninguna de esas afirmaciones es cierta: cuando comenzaron esos grupos, el «transgenerismo» político no existía.
Había, por supuesto, disforia sexual. Pero la noción de que un hombre podría ser literalmente una mujer, o una mujer un hombre literal, era completamente desconocida. Esa es la razón por la que los miembros fueron considerados homosexuales: el sexo estaba irremediablemente programado.
Luego rompió el amanecer de la identidad de género, introduciendo un día radicalmente disonante, uno en el que la «T» contradecía la «L» y la «G».
Además, «T» significa «toma de control»: los LGB estaban teniendo una fiesta, y los T se colaron y congelaron al DJ. Instalaron la suya propia, y ahora la lista de reproducción cultural es suya.
De ahí, ahora una insurrección LGB, adornada con el hashtag de Twitter #LGBDropTheT .
Según lo discutido por NotTheBee , aquí hay una serie de tuiteros repugnantes, dejando caer la T como si estuvieran pronunciando «ajetreo y bullicio»:
Finalmente. #LGBDropTheT. Los hombres son hombres. Las mujeres son mujeres.
No, gracias. Soy gay (la parte G), lo que significa que me gustan exclusivamente los hombres, no las mujeres que se creen hombres. #LGBDAbandonaElT
Dado que #NoLGB está de moda, espero que los supuestos aliados heterosexuales de las personas #LGB finalmente puedan ver que los T son abusivos, que niegan la homosexualidad, misóginos homofóbicos, y que nosotros, las personas LGB, estamos recuperando nuestra comunidad. #LGBDAbandonaElT
El T hizo autostop hace unos años, se invitó a cenar y está tratando de fingir que siempre vivió aquí. no lo hizo Las marchas del orgullo, las protestas y los derechos LGB ocurrieron SIN la T. Lo recuerdo, estuve allí. También recuerdo que la T no lo era. #LGBDAbandonaElT
LGBDropTheT . No firmamos para esta mierda. No queremos niños acosados. No querer hombres en nuestros espacios o tener sexo con determinados genitales NO nos convierte en transfóbicos. Prometimos que no era la pendiente resbaladiza que temían. Te aprovechaste de nuestra buena voluntad. Ha ido demasiado lejos.
¿Es una división sustancial sobre nosotros?
Mientras tanto, todo está en flujo: las lesbianas, gays y bisexuales están botando a los transgéneros, los californianos se están mudando a Texas , los liberales están dejando la izquierda , los demócratas se están convirtiendo en republicanos .
Aún así, nada sale del todo de la misma manera. Para cada acción, hay una reacción igual y opuesta:
Sólo el tiempo dirá.
Un grupo de acreedores con más de US$11.000 millones en bonos vencidos se encuentran a favor del plan opositor de extender una prórroga legal para los bonos venezolanos en default.
Según un comunicado publicado el jueves por el Comité de Acreedores de Venezuela recogido por Bloomberg, el denominado acuerdo de prórroga anunciado la semana pasada ayudará a evitar acciones legales y a avanzar hacia el «objetivo final» de una reestructuración ordenada de la deuda.
En su opinión, evitar litigios favorece tanto a los bonistas como a los venezolanos.
La Asamblea Nacional 2015, liderada por la oposición y autorizada legalmente por Estados Unidos para negociar con los acreedores la abultada deuda del país, aprobó la semana pasada una propuesta para extender durante cinco años el plazo de prescripción de los bonos de la nación en un intento de impedir que los bonistas demanden el pago antes de que empiece a vencer el plazo a finales de año.
Tras el anuncio, los bonos de PDVSA, que se negocian a precios muy bajos, subieron ligeramente y los operadores llegaron a cotizarlos a 5 centavos de dólar esta semana, frente a los 2 centavos de los últimos meses. Los bonos soberanos apenas registraron cambios.
Estos bonos fueron emitidos por Venezuela y por la petrolera estatal PDVSA, y su valor rondaba los 63.000 millones de dólares. En 2017 entraron en default, después de que el Estado venezolano incumpliera un pago de 200 millones de dólares.
La prolongación del plazo de prescripción significaría que los acreedores ya no están obligados a demandar antes de la fecha límite para proteger sus derechos.
A la espera del pronunciamiento de EEUU
Las partes interesadas siguen a la espera de que el Gobierno de EEUU se pronuncie sobre si considera válida la decisión de la oposición.
Cabe señalar que el Gobierno de Biden podría estar considerando la posibilidad de levantar las sanciones que prohíben la compra y venta de los bonos venezolanos.
De acuerdo a Elias Ferrer de Forbes, inversores no occidentales se han ido abasteciendo de bonos venezolanos, a medida que los bonistas norteamericanos y europeos se deshacían de ellos.
En 2019, los inversores estadounidenses poseían el 60% de estos bonos. Ahora la cifra podría situarse entre el 25% y el 30%, según un bonista con sede en Estados Unidos.
Respecto a ello, se teme que Rusia, China o Irán los están comprando a través de estructuras poco transparentes.
Visto de cerca, su aspecto podría asemejarse al de una criatura extraterrestre en una película de terror. Pero, como suele ocurrir en estos casos, la naturaleza supera una vez más a la ficción.
Un equipo de científicos de la Institución Scripps de Oceanografía, con sede en la Universidad de California, ha descubierto cerca de las costas de la Antártida un extraño animal de 20 brazos y cuerpo en forma de «fresa» que forma parte de la familia Promachocrinus, también conocidas como estrellas de plumas de mar.
Los resultados de la investigación, que fueron publicados en la revista Invertebrate Systematics en julio, describen a un animal que puede variar su color de «púrpura» a «rojizo oscuro», y cuyo margen de hábitat va de los 20 a los 2.000 metros de profundidad.
Sus brazos, especifican, pueden llegar a los 20 centímetros de largo: los más largos son ásperos y protuberantes; los cortos, en cambio, tienen una apariencia más suave y plumosa.
El nombre científico con el que se ha catalogado, Promachocrinus fragarius, hace referencia a su forma, porque «fragum» significa «fresa» en latín, y a su tonalidad cambiante. En cuanto a su grupo, pertenece a la clase Crinoidea, que incluye estrellas de mar, erizos, dólares de arena y pepinos de mar.
A las dificultades que debe afrontar la sociedad venezolana, azotada por la aguda crisis económica y política que ya lleva años, ahora se le suma un problema más.
Las fallas crónicas en los servicios públicos los dejan a diario sin el suministro de agua, luz o gas, lo que derivó en una “privatización de facto”, informal y caótica que les permita cubrir el acceso a estos recursos básicos. Incluso si ello implica gastar el poco dinero del que disponen.
La gente tiene que resolver y seguir su día a día”, comentó a la agencia de noticias AFP Jesús Vásquez, director de la ONG Monitor Ciudad, que realiza un seguimiento del agua, la luz y el gas en Caracas y otros cuatro estados del país.
“¡Llegó el agua!”, exclamó con entusiasmo un vecino de La Jota, en el barrio de La Vega, en la capital. A continuación decenas de personas corrieron a llenar baldes y botellas que tendrán como reserva ya que no saben cuándo volverán a disponer del suministro.
Ante la vuelta del agua, decenas de vecinos llenan sus bidones y baldes para tener de reserva (EFE)
“El año pasado estuvimos sin una gota por tres meses y medio”, dijo en ese sentido Yusmary Gómez, habitante del lugar, que suele recibir agua cada 15 días pero nada le garantiza que efectivamente se cumpla con esos plazos ni que sea potable.
Muchas veces, el agua que llega a las canillas es amarillenta y, por ello, Gómez se ve obligada a comprar botellones de 20 litros en el comercio donde trabaja. Allí lleva un registro de los consumos, que le son descontados al momento del pago.
Comentó que trata de utilizar estos botellones únicamente para beber y cocinar ya que los costea con dificultades aunque admitió con preocupación que, si la sequía se alarga, comenzará a usarlos para cubrir otras necesidades.
“Cobro 30 dólares a la semana y me ha tocado que me paguen 15″, recordó sobre una vez en la que gastó la mitad de su salario en agua.
En La Jota, los vecinos estuvieron sin una gota por tres meses y medio (AP)
Su hijo también se ve alcanzado por este problema. “Nos mandan un mensaje (desde la escuela): no hay agua y, por lo tanto, no hay actividad”, continúa explicando sobre el impacto del colapso del servicio en la educación.
Para otros, el drama es el gas. Mediciones de Monitor Ciudad expusieron que sólo el 17% de la población en Venezuela cuenta con gas por tubería.
Isora Bazán ha llegado a recurrir al mercado negro por cilindros, indispensables para cocinar, tras infinitas quejas por las intermitencias en la distribución de garrafas.
“Dejo de comprarme medicamentos para ir a comprar el gas”, comentó la jubilada de 61 años que cobra una pensión mensual inferior a 5 dólares pero paga entre USD 10 y USD 20 cada una de estas bombonas cuando hay retrasos en el reparto.
Un cilindro de gas en el mercado negro puede costar entre 10 y 20 dólares
Pero agua y gas no son los únicos servicios en falta en el país.
La electricidad también es un recurso casi imposible de conseguir. Al igual que ocurre en Cuba, la deficiencia del tendido de red eléctrica causa apagones constantes y cotidianos, que pueden prolongarse por horas.
Esta situación genera el desperdicio constante de alimentos que se echan a perder por la falta de refrigeración correspondiente y daña los electrodomésticos.
“La luz falla mucho. Se va y viene, se va y viene. Ayer saqué la carne, el pollo, el poquitico de comida que tenía. Todo podrido”, señaló Felicinda Mendoza, cuya heladera se averió por un cambio repentino de la tensión.
Por su parte, Rodrigo Crespo, un comerciante que compró dos pequeños generadores para su casa y su negocio, declaró que “si no buscamos la manera de resolver estas cosas nos morimos infartados”.
La deficiencia del tendido de red eléctrica causa apagones constantes y cotidianos, que pueden prolongarse por horas (REUTERS)
El problema es que, en un país donde el sueldo promedio es de 150 dólares mensuales mientras el salario mínimo es inferior a los USD 5, costear estas alternativas es casi impensado.
En el caso de los generadores de energía, hacerse con una de ellas implica un gasto no menor a 350 dólares mientras que su mantenimiento, otros USD 100 mensuales. Además, pueden funcionar con gasolina -que escasea y debe comprarse a revendedores por precios muy altos- o con gas, que tampoco está garantizado.
En algunos vecindarios más adinerados, los camiones cisterna se han vuelto imágenes recurrentes; su costo ronda los 70 dólares.
Nicolás Maduro responsabiliza a las sanciones impuestas por Estados Unidos de esta crisis. No obstante, los hechos hablan por sí solos. Las décadas de desinversión en infraestructura y mantenimiento, junto con la corrupción en el Gobierno y al interior de estas compañías datan de muchos años antes de esas medidas.