Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

En abril de 1986 los operadores cometieron en la sala de control del reactor número cuatro de la Central Nuclear V.I. Lenin de Chernóbil, una serie de errores fatales. La explosión subsiguiente arruinó la tierra, mató a muchas personas y a otras tantas les dejó secuelas inimaginables. Esta es la historia de algunas de ellas. Publicado en National Geographic con motivo del 30 aniversario del desastre

En la macilenta luz de una nevada mañana de primavera, los objetos dispersos por el suelo de una guardería abandonada hablan de otra época, antes de que los niños de Prípiat perdieran su inocencia. Sandalias y diminutas zapatillas de ballet. Figuritas de cartón de Lenin cuando era niño y de su etapa de dirigente juvenil, el equivalente soviético de los cromos de futbolistas. En la sala contigua, muñecas rotas y desnudas yacen en las camas donde los pequeños dormían la siesta. En la pared del gimnasio hay fotos de los niños haciendo ejercicio.

La vida en Prípiat llegó a un estremecedor final. Antes del alba del 26 de abril de 1986, a menos de tres kilómetros al sur de lo que entonces era una ciudad de 50.000 habitantes, el reactor número cuatro de la central nuclear de Chernóbil estalló. Treinta personas murieron a consecuencia de la explosión y del incendio, o resultaron expuestas a radiaciones letales. La estructura destruida ardió durante 10 días, contaminando 142.000 kilómetros cuadrados en el norte de Ucrania, el sur de Bielorrusia y la región rusa de Briansk. Fue el peor accidente nuclear que ha conocido el mundo.

La lluvia radiactiva, 400 veces superior a la radiactividad liberada en Hiroshima, expulsó a más de 300.000 personas de sus hogares y desencadenó una epidemia infantil de cáncer de tiroides. Con los años, las pérdidas económicas –costes sanitarios y de limpieza, indemnizaciones y pérdida de productividad– se han cifrado en cientos de miles de millones de euros. A medida que los errores y el secretismo del gobierno fueron saliendo a la luz, Chernóbil (Chornobyl, como hoy se la conoce en la Ucrania independiente) incluso aceleró la desintegración de la Unión Soviética. Los restos extremadamente radiactivos del reactor cuatro aún están bajo el «sarcófago», una deteriorada cripta de hormigón y acero construida a toda prisa después del accidente y que 20 años después amenazaba con desplomarse. Los trabajos para reemplazarlo se iniciaron hace 10 años: una estructura arqueada, del tamaño de un estadio, que se deslizaría sobre el sarcófago y lo cerraría herméticamente. Se espera que la estructura, aún sin finalizar, este completamente construida para 2017. El reactor quedará así fuera de la vista. Pero la gente de la región nunca lo borrará de su pensamiento, porque ante sus ojos aún se desarrolla una catástrofe a cámara lenta.

Los primeros cálculos de que habría decenas o incluso cientos de miles de muertos a consecuencia del accidente de Chernóbil han sido desechados. Pero el daño genético producido se cobra lentamente sus víctimas. Nadie puede predecir los efectos definitivos, pero un informe fidedigno de 2005 calculaba que el polvorín de cáncer encendido por Chernóbil se cobraría 4.000 vidas hasta la fecha. Aun así, los efectos más insidiosos de Chernóbil podrían ser las heridas psicológicas sufridas por los que abandonaron un hogar malogrado y por los millones de personas que siguen viviendo en la zona contaminada. «Los efectos psicológicos son devastadores –dice Mijaíl Malko, físico en Minsk–. Muchas mujeres sienten que darán a luz bebés enfermos o hijos sin futuro.»

Crónica de un accidente nuclear

Olesia Shovkoshítnaya no sabe si culpar o no a Chernóbil por sus jaquecas y su mala memoria. Pero guarda buenos recuerdos de su infancia en Prípiat, ciudad construida en la década de 1970 para el personal de la central de Chernóbil. «Era un lugar acogedor, con árboles y rosas –recuerda Olesia, que ahora vive en Kíev, unos 110 kilómetros al sur de Chernóbil–.Yo jugaba al ajedrez y a balonmano, nadaba y formaba parte de un coro. Disfruté mucho de mi infancia.» Esa vida se acabó cuando tenía 10 años. A la 1.23 de aquella madrugada de abril, los técnicos cometieron un error en una rutinaria prueba de seguridad del reactor cuatro. El reactor de núcleo de grafito, un diseño soviético, tenía una inestabilidad inherente, y en cuestión de unos segundos la reacción nuclear en cadena se descontroló. El agua de refrigeración del reactor se vaporizó instantáneamente, rompiendo las barras combustibles. Los reactores occidentales están encerrados en el interior de gruesos edificios de acero y hormigón, pero éste no tenía materiales resistentes que contuvieran la explosión. El estallido levantó el techo, dispersó las entrañas del reactor alrededor del edificio y provocó un feroz incendio en lo que quedaba de núcleo de grafito. La madre de Olesia, que trabajaba de técnico en la central, acudió como siempre esa mañana a su puesto de trabajo, varias horas después del accidente. Olesia fue a la escuela. «Hacía calor –recuerda–. Nos encerraron dentro. No entendía por qué.» Después de las clases, dijeron a los niños que se fueran directamente a casa.

La madre de Olesia regresó por la tarde y cerró las ventanas. Después se presentó un funcionario del ayuntamiento con comprimidos de yodo, que protegen contra el yodo 131 radiactivo. También le dio a su hija un trago de vodka, una bebida que en tierras soviéticas estaba considerada como protectora frente a la radiación. Su padre, que era ingeniero, regresó ese mismo día de Moscú, donde acababa de obtener el doctorado. Irónicamente, su tesis trataba de la probabilidad de una catástrofe en una central nuclear. Después contaría a Olesia que de camino a casa vio niños chapoteando en los charcos que se formaron tras regar la carretera. Les rogó que entraran en casa. Estaban impregnándose de radiación.

A la mañana siguiente las autoridades anunciaron que se había producido un accidente y que la ciudad sería evacuada. Ese día, 1.100 autobuses de toda Ucrania se alinearon en Prípiat. A las 5 de la tarde, la ciudad estaba vacía.

La ciudad de Slávutich fue construida a 50 kilómetros de Pripiat para sustituir la ciudad, alojaba al personal de los tres reactores restantes de Chernóbil hasta que fueron clausurados, el último de ellos en el año 2000. En su plaza están grabados en mármol negro los nombres y los rostros de las primeras víctimas del desastre. Dos trabajadores de la central murieron por la explosión y el fuego. Los otros, 22 trabajadores y seis bomberos, recibieron elevadísimas dosis de radiación y sucumbieron en unos meses.

Durante los días que siguieron a la explosión, otros miles de trabajadores, llamados «liquidadores », fueron conducidos a toda prisa hasta Chernóbil para dominar el infierno radiactivo. Mineros del carbón excavaron bajo el núcleo para bombear nitrógeno líquido y enfriar así el combustible nuclear. Pilotos de helicópteros arrojaron 4.500 toneladas de plomo, arena, arcilla y otros materiales para sofocar las llamas. El ejército hizo incursiones cronometradas al techo de la central para echar en el interior del reactor los bloques humeantes de grafito desalojados por la explosión. Apodados irónicamente «biorrobots »,muchos de esos 3.400 hombres que participaron en la operación absorbieron en unos segundos la dosis de radiación de toda una vida.

El 6 de mayo las llamas del reactor fueron al fin extinguidas, y un ejército de liquidadores se puso a trabajar en la construcción de un sarcófago y en la concentración de los residuos radiactivos en varios cientos de vertederos cerca de Chernóbil. Los primeros días, los médicos que controlaban el estado de los liquidadores comprobaron que el número de leucocitos bajaba y temieron por su salud. Casi todos se recuperaron.

La mortífera huella de Chernóbil

Pero ahora, una nueva oleada de afecciones puede estar aquejando a los 240.000 hombres y mujeres que trabajaron en el frente del desastre. Las cataratas, un mal característico de los supervivientes de las bombas atómicas en Japón, van en aumento. Más preocupante es un estudio realizado entre los liquidadores rusos que atribuye al accidente 230 muertes en los años noventa por cardiopatías, leucemia y otros tipos de cáncer.

La conexión entre Chernóbil y las enfermedades cardíacas es controvertida. La exposición a la radiación puede dañar los vasos sanguíneos, pero algunos científicos creen que la elevada incidencia de cardiopatías puede atribuirse al consumo de alcohol y tabaco, al estrés y a una dieta inadecuada. Tal vez el goteo de casos registrados hasta ahora sólo sea el principio, pues ya se preveía un aumento del cáncer. Pasaron entre 20 y 25 años antes de que aparecieran cánceres inducidos por la radiación entre los supervivientes de las bombas atómicas.

Los millones de personas que vivían a sotavento de Chernóbil también corren un riesgo. La explosión inicial arrojó material radiactivo al oeste del reactor, salvando a Prípiat de un impacto directo y aniquilando una franja de pinos conocida como el Bosque Rojo por las espectrales agujas rojas de los árboles muertos. «Los vientos fueron favorables», dice Ronald Chesser, un ecólogo de la Universidad Tecnológica de Texas que estudia la nube radiactiva como modelo de lo que ocurriría si una bomba sucia (explosivos con material radiactivo) estallara en Estados Unidos.

En aquel momento, cuando el reactor ardía fuera de control, el viento arrastró la nube hacia el norte. El 70% de la radiactividad se extendió por Bielorrusia y contaminó casi una cuarta parte del país. Pero el gobierno soviético no informó a la población. Mientras que los niños de Prípiat ya estaban tomando comprimidos de yodo horas después de la explosión, las autoridades de Bielorrusia no empezaron a distribuir píldoras hasta transcurrida una semana o más. Todo ese tiempo los niños bebieron leche con trazas de yodo 131 radiactivo procedente de vacas alimentadas con hierba contaminada. Este potente isótopo de rápida desintegración se concentró en la glándula tiroides de los humanos.

A partir de 1990, Alexei Okeánov, de la Universidad Medioambiental Internacional Sajárov, y otros observaron un marcado incremento del cáncer de tiroides infantil. Antes de Chernóbil, en Bielorrusia había dos o tres casos al año en niños menores de 15 años. En 1995 hubo 90. Hasta el momento, a 4.000 niños y adolescentes de Bielorrusia, Rusia y Ucrania se les ha diagnosticado este cáncer, y la mayoría vive en Gómel, región de Bielorrusia altamente contaminada justo al norte de Chernóbil. Aunque el cáncer de tiroides tiene uno de los índices de curación más altos entre los tumores malignos, al menos nueve niños murieron y los supervivientes deben seguir tomando medicamentos de por vida.

Ahora que ha pasado una generación desde el accidente, el cáncer de tiroides vuelve a ser raro entre los niños. Pero en los adultos, la incidencia puede estar aumentando. Okeánov dice que el registro nacional de cáncer de Bielorrusia revela un aumento en Gómel del cáncer de colon y de vejiga, aunque algunos consideran que el mayor control después del accidente explicaría en parte el incremento de casos diagnosticados.

Un informe elaborado en el año 2005 por el Foro Chernóbil un grupo de expertos creado por el Organismo Internacional de Energía Atómica, la OMS y otras agencias de la ONU, indica que de los millones de personas expuestas a la nube radiactiva de Chernóbil, unas 4.000 morirán de leucemia y otros tipos de cáncer inducidos por la radiación. El hecho de que esta cifra haya sido recibida con alivio da la medida de los temores suscitados tras el accidente.

El impacto de Chernóbil no acaba con las muertes por cáncer. Al principio, «no pensamos en el impacto psicológico en los supervivientes», reconoce Mijaíl Balonov, secretario científico del Foro Chernóbil. Convencidos de que están condenados, algunos viven atemorizados, y otros prescinden de cualquier precaución: comen setas contaminadas, abusan del alcohol o llevan una vida sexual promiscua y sin protección. Al sufrimiento se añade el desplazamiento de cientos de miles de personas que fueron evacuadas de las regiones más contaminadas o huyeron por propia voluntad. Olesia Shovkoshítnaya asegura que la vida como «niña de Chernóbil» no ha sido fácil. Su familia se alojó durante tres meses en casa de unos parientes, en el este de Rusia, antes de que le fuera asignado un apartamento en Kíev y dinero para comprar muebles.

Como era previsible, a sus nuevos vecinos no les sentó bien el torrente de evacuados y el trato preferencial que recibían las víctimas oficiales de Chernóbil. «Decían que ellos también vivían en una zona contaminada. Pero no recibían ninguna compensación», cuenta Olesia. Quienes se quedaron siguen viviendo en un paisaje contaminado. Los dos radionucleidos más generalizados de Chernóbil, el cesio 137 y el estroncio 90, permanecerán en el ambiente durante decenios. Los campos se abonan con potasio para que los cultivos absorban menos cesio, y se les añade cal para bloquear el estroncio. Extensas regulaciones fijan lo que se puede cultivar en cada tipo de suelo. La tierra más contaminada (200.000 hectáreas) todavía sigue en barbecho, aunque el gobierno de Bielorrusia está tomando medidas para recuperarla.

Campos sembrados de sal

Recuerdo mi visita en 2005. En un portón y un puesto de guardia a 30 kilómetros del reactor, los campos de cultivo se acababan. Éstos daban paso al bosque, oscuro, fragante y aún inquietante en mi cuarta visita en diez años a la zona de exclusión, un área estrictamente controlada casi el doble de grande que Luxemburgo. En el centro de ese yermo accidental se erguía el sarcófago, gris, maligno y más oxidado de lo que recordaba. Construido en seis meses, estaba previsto que durara como máximo 20 años. Una de las vigas que soportaba el techo de acero corrugado se apoyaba precariamente sobre una pared del edificio del reactor, gravemente dañada, y el lado oeste de la estructura se había combado varios centímetros. Ninguna juntura estaba soldada, porque los operarios no pudieron acercarse lo suficiente. Cualquier eventualidad –un terremoto, un tornado o una nevada copiosa– podría haber derribado la estructura. El propio sarcófago, conocido como el refugio, podría haberse desplomado por sí solo. El frágil refugio contiene una cantidad estimada de 180 toneladas de combustible nuclear, parte en el núcleo del reactor y parte en forma de «lava» altamente radiactiva (una mezcla de barras combustibles, hormigón y metal, que se fundió durante el incendio posterior a la deflagración e inundó el laberinto de salas debajo del reactor). Dentro de ese armatoste hay suficiente uranio y plutonio enriquecidos para fabricar decenas de bombas atómicas.

Pero la amenaza más inmediata es el agua. Hace unos años los operarios calcularon que había 1.000 metros cuadrados de grietas y orificios en el sarcófago, por los cuales penetraba la lluvia y la nieve fundida hasta sus entrañas. El agua debilita aún más la estructura y se filtra hacia el medio ambiente cargada de contaminantes radiactivos. El agua puede actuar además como moderador nuclear, es decir, como sustancia capaz de promover una reacción en cadena. Aunque el riesgo se considera mínimo, una nueva reacción en cadena podría causar otra explosión de vapor, que haría estallar el sarcófago, dispersaría trozos de combustible y emitiría toneladas de fino polvo radiactivo.

La noche del 26 de junio de 1990, después de dos semanas de intensas lluvias, los detectores en una de las salas inundadas de «lava» registraron un espectacular aumento de los neutrones, señal de una inminente reacción en cadena. Cuatro días después, un físico de un centro técnico de la vieja ciudad de Chernóbil, a 16 kilómetros de distancia, acudió a toda prisa para verter sobre la «lava» nitrato de gadolinio, una sustancia que absorbe los neutrones. Los neutrones volvieron a su nivel normal.

Actos de heroísmo como éste han tenido un alto coste a lo largo de los años. El centro técnico, dependiente de la Academia de Ciencias de Ucrania, es el hogar de los «vigilantes», científicos que trabajan en el sarcófago, exponiéndose a elevados niveles de radiación cada vez que comprueban el estado del combustible del reactor. Junto a la entrada hay una lista de las varias decenas de personas que han muerto, muchas de ellas sin llegar a los 50 o a los 60, y en muchos casos de cáncer o por una enfermedad del corazón.

En los últimos dos años se ha sellado el 90% de las aberturas, y un nuevo sistema aspersor esparce gadolinio en la sala central. La mayor parte del agua de lluvia se extrae, pero se deja una pequeña cantidad para eliminar el polvo. Pero Yuliya Marúsich, que trabaja en el departamento de información de la central nuclear, declara en un tono imperturbable: «El refugio era y sigue siendo peligroso. Es una amenaza para quienes trabajamos aquí, para los vecinos y para el medio ambiente».

Marúsich, una fumadora empedernida con el pelo teñido de naranja, me hace pasar para que eche un vistazo. Con dosímetros de radiación en los bolsillos y mascarillas en la cara, recorremos una serie de pasillos hasta llegar a un puesto de control, donde un ingeniero de la central me enseña un diagrama con los niveles de radiactividad. El punto «álgido» registrado en el sarcófago, con 3.400 roentgens por hora, supondría una dosis letal para una persona en cuestión de minutos. Lo más adentro que Marúsich puede llevarme es la sala de control del reactor número cuatro. Allí fue donde los operarios del turno de noche vieron con horror cómo la reacción en cadena escapaba de su control. Aunque las placas del techo han desaparecido, dejando al descubierto tuberías y una masa de cables y alambres, los paneles de instrumentos están intactos. En el año 2000, la sala fue impregnada con una solución descontaminante de color rosa. Los residuos que aún quedan en las paredes tienen un inquietante parecido con la sangre.

Conviviendo con la radiactividad

Lejos de la zona cero, la naturaleza se ha adueñado de los 5.200 kilómetros cuadrados de tierras abandonadas en la zona de exclusión. Más de un centenar de lobos merodean por el bosque, cigüeñas negras y pigargos europeos amenazados anidan en las ciénagas, y varias decenas de caballos de Przewalski, una raza rara que se extinguió en libertad hace décadas, medran en la zona tras la suelta realizada en 1998. Los pinos también están recuperando el Bosque Rojo, aunque en algunos puntos de radiactividad persistente son achaparrados y de aspecto deforme, con las agujas demasiado cortas o demasiado largas y con racimos de brotes donde normalmente no debería haber más que uno. Este bosque transfigurado por la radiación es una anomalía.

Los ecólogos se maravillan de la resistencia de la naturaleza ante la adversidad radiológica. También las personas han demostrado ser resistentes. La zona de exclusión fue totalmente evacuada tras la explosión de Chernóbil, pero al cabo de unos meses comenzaron a regresar algunos residentes, desafiando a las autoridades ucranianas. Actualmente 400 personas, casi todas mayores, viven en los deteriorados pueblos de madera dispersos por la zona, y el gobierno les ha proporcionado electricidad y autobuses para que vayan de compras a las ciudades cercanas. En Opáchichi, un pueblo de 19 habitantes, un gallo y varias gallinas se pavonean junto a la desvencijada cabaña de Anna y Vasili Yevtushenko. «Ésta es nuestra hija», dice Vasili, y después, señalando la página opuesta, añade: «Ésta es nuestra vaca». Una semana después del accidente, Anna y Vasili fueron evacuados a un pueblo a 160 kilómetros. «No nos gustaba el sitio. El clima no era bueno»,me cuenta Vasili. Dos años después volvieron a Opáchichi. «Aquí tenemos todo lo que necesitamos», asegura. Luego me enseña los resultados de los análisis de sangre que ambos se hicieron en 2004. Todo parece normal. «Si hubiera algo, ya habríamos muerto», dice.

Si Opáchichi es el vestigio de una pesadilla nuclear, Prípiat es como el reloj hallado entre los escombros de Hiroshima, con las manecillas inertes marcando para siempre el momento de la detonación. Cerca de una guardería y de un polideportivo con piscina, ahora vacío y lleno de basura, que Olesia recuerda de su infancia, se yergue una noria de feria oxidada, con los asientos amarillos chirriando al viento. La habían instalado precisamente para la celebración del 1 de mayo de 1986. El palacio de cultura Energetik, un auditorio donde se organizaban conciertos y espectáculos de danza, preside una plaza desolada. Los álamos crecen a través del pavimento. El musgo que se ha adueñado de las grietas hace que el contador Geiger se dispare. Aunque las lluvias han limpiado algunas superficies, una maraña de puntos calientes hará que este armazón sin alma siga siendo radiactivo durante toda una vida. «Lo que resulta más siniestro en el centro de Prípiat no es la destrucción del hormigón y el acero –dice Ron Chesser–, sino la ausencia de gente, el silencio.» Con el tiempo, los radioisótopos completarán sus períodos de semidesintegración, y los temores de los supervivientes se desvanecerán.

Ocupación durante la guerra del 2022 y altos niveles de radiactividad nuevamente

El nivel de radioactividad en la central nuclear de Chernóbil en Ucrania es «anormal» y subió después de que las tropas rusas ocuparon el área, afirmó este martes el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

«El nivel de radioactividad, yo diría que es anormal», indicó el jefe del organismo, el argentino Rafael Grossi, durante una visita a la planta. «Todavía no tenemos paz, la situación aún no es estable. Debemos estar en alerta», advirtió.

«Hubo momentos en los cuales los niveles subieron debido al movimiento de equipamiento pesado que las fuerzas rusas trajeron aquí y cuando se fueron. Hemos estado haciendo un seguimiento diario», agregó.

A su llegada al sarcófago que cubre los restos radiactivos del reactor nuclear, dijo que la ocupación por parte de las fuerzas rusas había sido «absolutamente anormal y muy, muy peligrosa».

El ejército ruso se había apoderado de la central nuclear de Chernóbil el primer día de la ofensiva de Moscú contra Ucrania, el 24 de febrero, haciendo prisioneros a los soldados ucranianos y deteniendo al personal civil.

Según las autoridades ucranianas, los rusos se retiraron el 31 de marzo de Chernóbil.

Grossi lleço acompañado por un grupo de expertos «para entregar equipos vitales» (dosímetros, trajes de protección) y efectuar «controles radiológicos y de otro tipo», según el OIEA.

Estos expertos deben «reparar los sistemas de vigilancia a distancia, que dejaron de transmitir los datos hacia la sede» del OIEA en Viena (Austria) poco después del inicio de la guerra.

Prípiat, hoy abandonada, se usa para estudiar las pautas de contaminación radiactiva en las ciudades. Chernóbil fue como una gigantesca bomba sucia que esparce radiación con una explosión convencional.
Aquejados de cáncer de tiroides, Oleg Shapiro, de 54 años, y Dima Bogdanóvich, de 13, son atendidos en un centro especializado de Bielorrusia. Shapiro arriesgó su salud demoliendo casas contaminadas cerca del reactor destruido. Dima nació mucho después de la explosión, y aunque es poco probable que haya desarrollado este tipo de cáncer como consecuencia de ella, la gente de la región sigue atribuyendo a Chernobil una amplia variedad de trastornos.
En una institución de Bielorrusia viven niños discapacitados psíquicos. Se dice que los niños nacidos en la región tienen un mayor índice de defectos congénitos y retraso mental. Un estudio de la ONU ha comprobado que el accidente dejó un legado de miedo en madres primerizas.
El día del desastre, los niños, ajenos al accidente nuclear, jugaron en esta guardería de Prípiat, la ciudad de los empleados de la central. Fueron evacuados al día siguiente.
Las partículas radiactivas arrastradas por el viento cayeron en su mayoría cerca del reactor (nube representada abajo), lo cual obligó a evacuar miles de kilómetros cuadrados a ambos lados de la frontera entre Ucrania y Bielorrusia.
Lejos de la zona cero, la naturaleza se ha adueñado de los 5.200 kilómetros cuadrados de tierras abandonadas en la zona de exclusión.
Con trajes protectores y máscaras antigás, la imagen muestra los trabajos de perforación que se llevaron a acabo en 2005 para colocar las vigas de refuerzo en el interior del endeble sarcófago de hormigón, una estructura construida apresuradamente tras la explosión para aislar los escombros radiactivos del reactor cuatro. Su función fue mantener en pie la estructura hasta que se construyera una nueva. La radiación en el interior es tan elevada que no se podían realizar turnos de más de 15 minutos.
Hace treinta y siete años, los operadores cometieron aquí, en la sala de control del reactor número cuatro, una serie de errores fatales. La explosión subsiguiente aún arruina la tierra y muchas vidas

«Junto al faldellín, a lo largo del muslo derecho y, según mi opinión, perteneciendo a la misma faja del faldellín, había una daga única y extraordinaria, enfundada en un escarabeo de oro. Su empuñadura era de oro granulado, adornado a intervalos con bandas de cristal de roca coloreado, encajado al cloisonné. Pero lo más asombroso y el rasgo más excepcional de esta hermosa arma es que su hoja estaba hecha de hierro, todavía brillante y parecido al acero».

Por: Carme Mayans – National Geographic Historia

Así describe el egiptólogo Howard Carter, el descubridor de la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes en 1922, en su obra La tumba de Tutankamón, su asombro cuando descubrió entre las vendas que cubrían la momia del faraón la famosa daga de hierro meteórico que acompañaba al soberano como si de una de sus más preciadas posesiones se tratara.

Esta arma excepcional descubierta en la tumba del faraón niño (que era la compañera de otra igual, pero cuya hoja estaba forjada en oro) mide casi 35 centímetros de longitud y su hoja de hierro contiene un 11 por ciento de níquel y un 0,6 por ciento de cobalto, lo que demuestra que el metal procedía de un meteorito. De hecho, la procedencia extraterreste del metal con el que se forjó la hoja de esta singular daga fue confirmada en 2016 mediante un estudio de su composición química. Pero esta confirmación no daba respuesta a todas las preguntas que han surgido en torno a un objeto de características tan especiales: cómo se forjó y en qué lugar.

Daga de hierro hallada sobre la momia de Tutankamón. Museo Egipcio, El Cairo.

DE FUERA DE LA TIERRA… Y DE FUERA DE EGIPTO

Ahora, un nuevo estudio realizado por un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Chiba, en Japón, dirigido por Takafumi Matsui, en colaboración con expertos egipcios, ha confirmado el origen extraterrestre de la famosa daga de hierro de Tutankamón y ha hallado evidencias de que fue forjada fuera de Egipto, como ya se había sugerido. Según el estudio, que se ha publicado en la revista Meteorics & Planetary Sicenceel análisis de la distribución de níquel en la superficie de la daga, que se ha hecho disparando rayos X no destructivos a la hoja, ha revelado que el metal se calentó a baja temperatura, es decir a más de 800 grados y a menos de 950. Ello se ha comprobado a partir de la existencia de las llamadas «estructuras de Widmanstatten», un tipo de cristales alargados, que forman un patrón en forma de punto de cruz, que aparecen en el níquel presente en el hierro meteórico cuando se alcanzan estas temperaturas y que desaparecen cuando se alcanzan o superan los 1.000 grados. La presencia de este patrón sugiere también que el meteorito del que procedía el hierro con el que se forjó la hoja pertenecía a un grupo de meteoritos férricos conocido como octaedritas. En el análisis también se ha documentado la presencia de azufre, zinc y cloro.

Otro importante descubrimiento que los investigadores han llevado a cabo estudiando la daga es la presencia de restos de yeso que fue usado como material para fijar los elementos decorativos de la empuñadura, una técnica que era desconocida en Egipto en tiempos de Tutankamón. Esto ha permitido a los investigadores afirmar que esta magnífica arma tiene con toda probabilidad un origen extranjero.

Mapa de distribución de níquel, azufre y cloro en la hoja de la daga de hierro de Tutankamón.

¿UN REGALO PARA EL FARAÓN?

Entonces, si la hoja no fue forjada en Egipto, ¿de dónde procede? ¿Fue tal vez un regalo diplomático? Y en este caso, ¿de quién? Estas incógnitas no son fáciles de responder, pero los investigadores creen que el origen de la daga puede rastrearse a través del estudio de la correspondencia diplomática de la época, las conocidas como «cartas de Amarna», un archivo de tablillas de arcilla descubierto en la ciudad de Amarna, la capital fundada por el faraón Akhenatón (1353-1336 a.C.). Esta correspondencia contiene algunas misivas enviadas por monarcas extranjeros vasallos a Amenhotep III (1390-1353 a.C.) y a su hijo Akhenatón.

La investigación ha proporcionado un dato interesante al respecto. En una de estas cartas se menciona una daga de hierro que Amenhotep III, abuelo de Tutankamón, recibió como regalo del rey Tushratta de Mitanni. Es un dato de gran valor ya que, según los investigadores, «la tecnología del procesamiento de hierro y el uso de yeso de cal ya prevalecían en la región de Mittanni y la región hitita en ese momento. Las cartas de Amarna podrían ser una prueba escrita que sugiera que la daga de hierro de Tutankamón podría haber sido traída desde fuera de Egipto», comentan en el estudio. Por otra parte, «la alta calidad del cuchillo indica que la habilidad para trabajar el hierro de meteorito estaba ya bien establecida en esa época», concluyen los investigadores.

Uno de los dones de Donald Trump es que vuelve tan locos a sus enemigos que hacen cosas realmente raras. La última evidencia llegó el martes por la mañana cuando Joe Biden publicó un video de tres minutos anunciando que busca la reelección.

Por Michael Goodwin – The New York Post

El mundo es un desastre, Estados Unidos está cayendo en espiral a un ritmo acelerado y Biden sería más viejo que la suciedad al final de un segundo mandato, pero quiere “terminar el trabajo”.

¿Termina el trabajo? Aparentemente, no satisfecho con simplemente dañar a Estados Unidos, su objetivo es destruirlo.

El hecho de que el presidente hiciera el anuncio a través de una grabación refleja las preocupaciones de la Casa Blanca sobre sus defectos cognitivos .

No puede realizar una conferencia de prensa, someterse a una entrevista difícil o hablar sin un teleprompter, así que encienda el video con una voz en off que se puede ensayar y repetir hasta que lo haga bien. 

El líder del mundo libre es cautivo de su propia decadencia.

Pero como sabe todo político incompetente, no hay que engañar a todo el mundo todo el tiempo, sólo a la mitad de los que votan.

Biden ha estado usando la candidatura de Trump como justificación para la suya , argumentando que solo él puede derrotarlo y cita 2020 como prueba. 

Naturalmente, entonces, sus aburridas referencias sobre los «extremistas de MAGA» y una «batalla por el alma de la nación» se presentaron en el video como recordatorios de que el otro lado sigue siendo un peligro para la maternidad, el pastel de manzana y… los derechos de las personas transgénero.

Apenas convincente

Es una afirmación inteligente de que solo él puede vencer a Trump, pero difícilmente convincente porque, como se requiere que diga Wall Street, el desempeño pasado no es garantía de resultados futuros. 

Y mucho ha cambiado desde 2020, lo más importante es que Biden ahora tiene un historial terrible que defender. Su índice de aprobación de alrededor del 40% en la mayoría de las encuestas es más o menos dónde se encontraba Trump cuando Biden lo derrotó.

Biden también tuvo la ventaja de la era COVID de poder pasar la mayor parte de la última campaña en su sótano, una opción que probablemente no vuelva a estar disponible. 

Obligado a encontrarse, saludar y hablar coherentemente mientras se encuentra en estado de inflexión, su resistencia será puesta a prueba y vigilada de cerca.

Sin embargo, el reclamo del asesino de Trump siempre está al frente y al centro porque, si lo quitas, es casi imposible hacer cualquier otro caso creíble durante cuatro años más. 

Comience con el hecho de que incluso la mayoría de los compañeros demócratas de Biden creen que es hora de que él se despida. 

Una encuesta de AP-NORC en febrero encontró que solo el 37% de los demócratas registrados quieren que vuelva a postularse, una disminución dramática del 57% que se sentía así antes de las elecciones intermedias del año pasado. AP informó que, en las entrevistas de seguimiento, los encuestados mencionaron su edad como un lastre y estaban “centrados en su tos, su forma de andar, sus errores y la posibilidad de que el trabajo más estresante del mundo sería más adecuado para alguien más joven”.

Esos son hallazgos terriblemente condenatorios, y no son valores atípicos. Si bien es cierto que la mayoría de los demócratas aceptarán a cualquier candidato, especialmente si Trump es el oponente republicano, se puede argumentar que, por el bien del país, Biden debería retirarse con gracia y pasar la antorcha. 

Recuerde que en 2020 se autodenominó candidato de “transición”, una frase ampliamente interpretada en el sentido de que se haría a un lado para una nueva generación después de un mandato. 

Marca eso como otra nota falsa. Sin duda le gustan las ventajas y el poder, y se le puede perdonar a Biden si concluye, junto con el resto del mundo, que la vicepresidenta Kamala Harris no puede tomar la antorcha. Tampoco hay ningún otro sucesor obvio en el partido. 

Amenazas para alabar

El gobernador de California, Gavin Newsom, señaló su disponibilidad, pero la respuesta y las críticas fueron decepcionantes. Robert F. Kennedy Jr. se postula como oponente principal y su nombre le garantiza atención , pero no es probable que sea una amenaza seria para que Biden obtenga la nominación. 

Aún así, creo que hay otra razón oculta por la que el presidente se ve obligado a postularse nuevamente. Tiene que jugar a la defensiva contra las investigaciones del Partido Republicano sobre los esquemas comerciales corruptos de su familia y no hay mejor lugar para hacerlo que en la Casa Blanca. 

Tiene guardias armados y una valla a su alrededor y viene con secretarios de prensa y miembros del gabinete pagados para responder preguntas y recibir críticas. Siempre puedes tener a alguien que diga que estás demasiado ocupado, incluso cuando estás tomando una siesta o simplemente comiendo un helado.

Biden necesita toda esa protección porque, aparte de su delicada salud, los investigadores republicanos ya están dando en el blanco en varios frentes. Los registros bancarios que citaron muestran que al menos nueve miembros de su familia obtuvieron dinero del acuerdo multimillonario con un conglomerado de energía chino. 

Este es el mismo trato en el que se identificó a Joe como el «tipo grande» programado para obtener un recorte secreto del 10%. 

¿El presidente recibió el dinero? Si lo hizo, el Partido Republicano lo encontrará. Y entonces sabremos con certeza por qué ha sido tan blando con China.

Además, la aparición de un denunciante del IRS que afirma que Hunter Biden está recibiendo un trato preferencial del IRS y el Departamento de Justicia y que el fiscal general Merrick Garland mintió al Congreso sobre el caso agrega nuevos grados de legitimidad a la investigación y, por lo tanto, pone en peligro al gobierno. presidente. 

La desinformación de Blink

Luego está el papel del secretario de Estado Tony Blinken, quien como asistente de campaña de Biden en 2020 ayudó a inspirar la carta firmada por 51 ex funcionarios de inteligencia que sugerían que las primeras primicias del Post en la computadora portátil de Hunter Biden eran una forma de desinformación rusa. La carta fue la desinformación real y el fruto de una conspiración del Estado Profundo y fue debidamente magnificada por un medio de comunicación faldero.

También sabemos ahora que Blinken se reunió con Hunter Biden cuando el hijo del entonces vicepresidente estaba en el directorio de Burisma, la corrupta compañía de energía ucraniana. Si los republicanos de la Cámara de Representantes convocan a Blinken y lo ponen bajo juramento, podría generar una gran cantidad de problemas para la primera familia.

Creo que esos desarrollos, cualquiera que sea la preferencia de Joe Biden, no le dejaron otra opción que postularse nuevamente. Incluso pueden haber dictado el momento de su anuncio. 

Cada día que pasaba que no anunciaba habría llevado a preguntas sobre si lo iba a hacer. Y eso generaría que se hablara de que tenía miedo de volver a enfrentarse a los votantes.

No correr también lo habría convertido en un pato cojo instantáneo y sería una temporada abierta para él y su familia. Incluso los demócratas del Congreso no tendrían el mismo entusiasmo por defenderlo, y el partido se concentraría en 2024 en lugar de defender algo que los Biden hicieron hace cuatro, cinco o seis años.

Así que postularse es su mejor defensa, permitiéndole mantener el control del partido y la capacidad de recompensar y castigar a miembros individuales del Congreso. Hay muchas maneras para que un presidente que busca la reelección transmita una demanda de apoyo, como «¿Quiere que se repare ese puente dañado en su distrito o no?»

Entonces, con solo anunciar, Biden gana tiempo, mantiene a todos a la izquierda en línea, incluidos los medios de comunicación favorables a los demócratas. No es probable que busquen el ángulo de la corrupción familiar con ningún vigor si creen que conduciría a la elección de Trump. 

El propio guante legal de Don

Por supuesto, el camino del ex presidente de regreso a la Oficina Oval tampoco es fácil. Aunque la acusación partidista del fiscal de distrito de Manhattan, Alvin Bragg, es demasiado inteligente en la mitad, es solo el comienzo de un desafío legal que enfrenta Trump. 

Otras tres investigaciones penales están en curso y enfrenta un juicio civil en un tribunal federal de Nueva York por una afirmación de que violó a una ex escritora de una revista hace casi tres décadas. El testimonio comenzó el martes en el caso en el que la presunta víctima, E. Jean Carroll, también afirma que Trump la difamó.

No obstante, Trump, de 76 años, ahora es más fuerte en el Partido Republicano que hace tres meses y existe una creciente creencia de que ganará la nominación. Varias encuestas lo muestran obteniendo cerca del 70% de apoyo, con el gobernador de Florida, Ron DeSantis, en un distante segundo lugar.

Eso significa que, por ahora, parece probable una revancha entre Biden y Trump. Dependiendo de tu punto de vista, será un choque monumental de titanes o una repetición de las recauchutadas.

El expresidente de la República, Ricardo Martinelli, sigue liderando la intención de votos de cara a las elecciones generales del 5 de mayo de 2024, según la última encuesta de la firma Gallup Panamá para abril de 2023.

Panamá América

El 53% de los encuestados bajo el método de papeleta manifestaron que si las elecciones fueran en este momento, votarían por Martinelli, líder del partido Realizando Metas (RM). Martinelli subió 4 puntos porcentuales en comparación con la encuesta realizada en el mes de marzo, donde obtuvo un 49% de intención de voto bajo este método.

En cuanto a las edades de las personas que votarían por Martinelli, quienes tienen entre 35 y 44 años, son los que más intención de voto tienen por su persona, con un 62%, seguido de los jóvenes entre 18 y 24 años con 62%.

En segundo lugar, muy por debajo del exgobernante panameño con 46 puntos de diferencia, se encuentra el expresidente Martín Torrijos con 7%, quien sería candidato por el Partido Popular. El que bajó en la intención de votos para este mes, fue Ricardo Lombana líder del Movimiento Otro Camino, quien marca un 7%, cuando en abril marcaba un 11%.

Más abajo siguen Rómulo Roux con 6%, Zulay Rodríguez con 4%, José Isabel Blandón con 3%, y en último lugar el actual vicepresidente, José Gabriel Carrizo, con un 2%.

En cuanto a la intención de voto espontáneo, es decir, cuando la encuestadora dejó a las personas mencionar el nombre del candidato por el cual votarían, Martinelli sigue liderando la aceptación de los votantes con un 51%. Es decir, mantiene una diferencia de 45 puntos porcentuales de sus más cercano competidores, Ricardo Lombana y Martín Torrijos que cuentan con un 6%. Rómulo Roux marca un 5%, Zulay Rodríguez 2% al igual que José Isabel Blandón y el vicepresidente José Gabriel Carrizo.’

Igualmente, un 52% de los encuestados consideran que Ricardo Martinelli será el próximo presidente de Panamá, mientras que un 50% indica que le toca ser mandatario para el periodo 2024-2029.

Mientras que al ser preguntados sobre cuál de los candidatos puede ser el más capaz de resolverle los problemas a los panameños, Ricardo Martinelli sigue liderando esta opción con un 41%.

Algo que guardaría relación con su gestión presidencial en el quinquenio 2009-2014, donde Panamá gozaba de pleno empleo y donde se hicieron grandes mejoras en temas de salud, educación, vivienda, etc.

La Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) realizó un operativo especial durante dos sábados, en Panamá Oeste, donde se detectaron 3,954 anomalías en diferentes locales comerciales.

La Verdad Panamá

Fueron detectados a la venta, 3,206 productos vencidos; 456 sin fecha de vencimiento; 238 comestibles deteriorados; 71 faltas de precios a la vista; y 13 con fecha no clara. Todos los productos expirados, deteriorados y sin fecha de caducidad, fueron decomisados inmediatamente, para ser destruidos por Administración Regional de Panamá Oeste. Además, se entregaron 69 diversas notificaciones a los agentes económicos.

En este operativo sabatino, participaron funcionarios de la Coordinación de Regionales, la sede central y de las administraciones regionales de Panamá Este, Panamá Norte, Panamá Oeste y Coclé. Se visitaron varios sectores de la provincia de Panamá Oeste, desde Veracruz hasta San Carlos. Se levantaron 13 actas de control de precios con anomalías, imponiendo un total de multas inmediatas por B/.5,125.00.

La Acodeco reitera que, ante cualquier incumplimiento de las normas de protección al consumidor, se debe presentar a través del asistente virtual Sindi (Sistema de Información y Denuncia Institucional) que funciona las 24 horas los 7 días de la semana, mediante el WhatsApp y Telegram al ‪6330-3333, las cuentas de las redes sociales AcodecoPma en Facebook, Twitter y la página web de esta institución. Importante dar la ubicación exacta del establecimiento comercial y su nombre, para facilitar la pronta verificación.

Panamá y Brasil firmaron un acuerdo de cooperación académica con la finalidad establecer y desarrollar el sector agropecuario de ambas naciones y ejecutar un programa para la adquisición de habilidades en aspectos prácticos y teóricos, mediante un curso orientado a especies mayores, principalmente de las razas de ganado Nellore y Guzerá.

ANPanamá

El convenio se suscribió entre el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) y el Instituto Daniel Franco, Centro Universitario de Patos de Minas (UNIPAM) de Brasil.

Fue firmado por el ministro del MIDA, Augusto Valderrama y el director del centro Universitario, Daniel Franco, ante la presencia del viceministro del MIDA, Alexis Pineda y el embajador de Brasil en Panamá Carlos Henríquez Moojen.

A través de este acuerdo el Instituto desarrollará y dictará para el MIDA un programa para la transferencia de conocimientos prácticos y teóricos en especies mayores, de estas razas, a través de un curso corto. El Instituto brindará becas del 50% de la matrícula del curso por cada participante

El MIDA para ejecutar esta fase de cooperación seleccionará y enviará a este instituto un mínimo de 10 y máximo 80 participantes como beneficiarios.

En el acto participó también el director de Ganadería del MIDA, Avelino Ureña, la Asesora Legal, Ritzel De la Hoz, Pablo Villalobos por la Oficina de Cooperación internacional y personal asesor de la embajada de Brasil, entre otros.

«Mis ojos son pequeños, pero no me estoy quedando dormido al volante”, fue la queja de un usuario ante las reiteradas alarmas del detector de sueño de su auto cada vez que se ponía al volante.

Clarín Autos

El reclamo provino de un bloguero chino, DerekTLM, quien se ha lamentado de que el sistema de conducción inteligente de su vehículo XPeng siempre lo confunde con distraído o dormido.

En una publicación que realizó en la plataforma Weibo, el bloguero relató que recibía contantes advertencias del sistema de monitoreo de atención del auto: interpretaba que estaba durmiendo debido a sus pequeños ojos.

«¿Nosotros, las personas de ojos pequeños, no merecemos usar el Sistema de Navegación Pilotada?», se lamentó este conductor haciendo referencia al sistema de conducción semi autónoma que utiliza, entre otros elementos, el detector de sueño para poder funcionar.

Más seguridad pero con fallas

Los sistemas de seguridad en los vehículos nuevos siguen evolucionando. SI bien el detector de cansancio o de somnolencia existe ya hace varios años, sí se han agregado nuevos elementos para mejorar y ampliar su funcionamiento.

Originalmente este dispositivo se valía de los movimientos que hacía el conductor al volante y con esa información podía reconocer si quien estaba en el puesto de conducción iba distraído, estaba cansado o se estaba quedando dormido.

El sistema evolucionó con la incorporación de una cámara en el interior que puede constatar si el conductor va con los ojos abiertos o cerrados. Este elemento se vuelve esencial para el correcto funcionamiento del asistente de conducción que ofrece la marca XPeng, fabricante de SUV y autos eléctricos.

Se trata de una tecnología que puede tomar el control de la conducción en determinadas circunstancias, pero el conductor no puede desentenderse por completo. Es por eso que necesita quien esté al volante este despierto y alerta en caso de que tenga que retomar el control del vehículo.

Ese es el problema con el que se encontró el conductor chino, ya que el sistema entendía que iba durmiendo y por lo tanto hacía sonar alarmas que normalmente sirven para despertar a quien se ha quedado dormido al volante.

Pero ese no es el único problema, según publicó CarsNewsChina, ya que el sistema el sistema siguió descontándole puntos por estar distraído o dormido mientras conducía. La empresa ideó un sistema de scoring en el que el uso incorrecto de este asistente de conducción quita puntos. Una vez que la cuenta llega a cero, no se lo puede usar por un tiempo.

Haciéndose eco de esta denuncia, otro famoso bloguero chino de autos ChangYanCY, con más de 1,2 millones de seguidores en Weibo, también narró su terrible experiencia con el sistema de monitoreo del conductor.

Afirmó que sus ojos son tan pequeños que el sistema de monitoreo del conductor en la mayoría de los autos a menudo lo juzgaba erróneamente como si estuviera dormido.

El año pasado, un total de 543.300 automóviles de pasajeros chinos fueron equipados con el Sistema de Navegación Pilotada. Este es un aumento del 228,87 % en comparación con lo que se logró en 2020.

Y si bien se trata de una tecnología que ayuda a reducir los accidentes y asiste a los conductores para mantenerse alerta, algunos propietarios de automóviles han expresado su preocupación por su privacidad.

La mala calidad de la gasolina distribuida por el gobierno de Nicolás Maduro y de las piezas de repuesto para automóviles está generando averías e incluso incendios de vehículos en el estado más poblado de Venezuela, Zulia, según denuncias de ciudadanos, legisladores, voceros empresariales y expertos en la industria petrolera.

Por: Gustavo Ocando Alex – La Voz de América

Residentes de la región zuliana comenzaron a reportar hace al menos dos semanas averías de las bombas de gasolina y sus baterías, conocidas como “pilas”, debido a la presunta “contaminación” del combustible en las estaciones de servicio de la capital, Maracaibo.

Los talleres de mantenimiento automotor de la ciudad se coparon de vehículos con una descripción similar de sus fallas: la imposibilidad de acelerarlos o encenderlos, un ahogo o mal funcionamiento del motor después de llenar el tanque, y, a veces, con olor nauseabundo a combustible en sus interiores.

Oswaldo (*), ex jefe de mecánicos del taller de un fabricante de vehículos japoneses, cuenta que solía cambiar no más de 5 bombas de gasolina al mes en su actual negocio. Los primeros 17 días de abril, ya había instalado “más de 30”.

Videos y fotografías del estado deteriorado de esas piezas de carros y camionetas de diferentes marcas y años de fabricación se volvieron tendencia en las redes sociales, grupos de mensajería directa y la prensa local.

Se hizo común ver en las calles o avenidas de Maracaibo carros o camionetas con sus capotas abiertas, mientras choferes o mecánicos chequeaban las fallas. Incluso, algunos hasta desmontaban a la intemperie los tanques de gasolina.

El lunes, la alerta colectiva entre los zulianos escaló cuando tres vehículos se incineraron por completo, presuntamente por el recalentamiento de la bomba de gasolina o sus pilas, tal como las fallas advertidas días antes.

Uno de los vehículos se incineró mientras estaba estacionado en una gasolinera, poco después de que su chofer llenara el tanque y a pesar de que trabajadores de la estación y el dueño del vehículo intentaron sofocar el fuego.

La alcaldía marabina confirmó los 3 incendios del lunes y compartió algunas recomendaciones de los bomberos de la ciudad “en caso de llamas por combustión a bordo de un vehículo”: apartarse del canal rápido, bajar a todos los ocupantes, desconectar la batería del vehículo, llevar siempre un extintor y utilizarlo “a la base de la llama” y alejarse del automotor.

La Fiscalía y el gobierno nacional deben establecer responsabilidades sobre la gasolina “contaminada”, según el presidente de la comisión de servicios públicos y transporte del concejo municipal, concejal Daniel Ponne.

Según Ponne, quien citó cifras de los bomberos de la ciudad, 3 vehículos se incendiaron en enero en Maracaibo por la quema de la pila de la gasolina; otro en febrero; 1 en marzo; y ya suman 9 en abril.

Propuso inspeccionar los tanques de almacenamiento de las estaciones de servicio de Maracaibo, en busca de “elementos extraños” e incluso agua.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a La Voz de América

¿Por qué un inmueble en construcción en la urbanización Los Palos Grandes de Caracas, cuya dueña sería la vicepresidenta de la República según las consejas del vecindario, aparece en los papeles a nombre de la pareja de un empresario asesinado hace casi tres años? ¿Hay una relación entre ambas? Las murmuraciones, una muerte sin resolver y una colección de negocios con el Estado proyectan sus sombras sobre esta transacción de bienes raíces en la que destaca una mujer de 41 años, cabeza de una red de contratistas.

Armando Info

En la octava transversal de Los Palos Grandes, en el noreste de Caracas, una inmensa grúa reemplazó a un oasis tropical que un botánico alemán había creado. No hubo piedad o sensibilidad ecológica con aquel bucólico refugio, antes mejor conocido como La Posada Corporativa: una hostería de ambiente bohemio, con vista a la mole verde del Parque Nacional El Ávila, donde se cultivaban muchísimas orquídeas y que sirvió, durante años, de abrigo a huéspedes y eventos que querían congregarse en un espacio íntimo en la capital venezolana.

Hoy el servicio de geolocalización de Google avisa que el otrora hotel, de escasas cinco habitaciones, está cerrado. El bosque tropical fue mutilado y en su lugar trabaja un grupo de obreros para cambiar la fachada. Un enorme muro gris se levantó en lo que antes era la entrada de este albergue, mientras un módulo de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) se estacionó a su lado para vigilar quién transita por la cuadra. Sin duda, un despliegue de seguridad del que no goza ninguna obra de ingeniería privada en Venezuela.

Aunque el archivo de la propiedad se mantiene con especial resguardo en la oficina de los ingenieros de catastro del municipio Chacao, con solo asomar la duda de por qué semejantes muro y vigilancia se destinan a la parcela de la antigua posada, cae como una flecha la respuesta: “Esa es la casa de Delcy Rodríguez”, dijo uno de los consultados, cuya identidad pidió se mantuviera en reserva.

De hecho, antes de la compra, la familia alemana que era dueña de la exclusiva posada tuvo de vecina intermitente a Delcy Rodríguez Gómez, vicepresidenta de la República, quien, junto a su hermano Jorge, presidente del parlamento oficialista, conforma uno de los polos de poder político más sólidos del chavismo en la actualidad. Por temporadas, ella pernoctaba en el edificio Aldaba, ubicado enfrente, mientras sus escoltas solían mantenerse en la entrada de la residencia. Teniendo en cuenta esa cercanía, no sería de extrañar que se interesara por la propiedad.

Sin embargo, nada en los papeles de propiedad hace mención a Rodríguez. En cambio, en ellos figura el nombre de una mujer de 41 años, Sofía Quevedo Sobezak, que al momento de comprar la propiedad de 1.800 metros cuadrados declaraba su residencia en Guatire, ciudad satélite de clase media baja a 40 minutos de Caracas, según consta en su Registro Único de Información Fiscal (RIF). Este dato de su posible estrato social contrasta con su currículo, que la muestra como directiva de una red de empresas a su nombre tanto en Venezuela como en Panamá y Reino Unido.

Quevedo Sobezak podría haber pasado inadvertida como un ejemplo más de éxito singular en los negocios de la destartalada Venezuela, favorecida por su conexión con con el poder. Pero resulta que también fue socia y pareja de Edward Velásquez, empresario venezolano-estadounidense, un prolífico contratista del gobierno venezolano cuyo nombre llegó a los titulares tras haber sido secuestrado el 12 de noviembre de 2020 en Chacao. Tres semanas después, su cuerpo apareció en el Cementerio General del Sur.

Regateo apurado pero efectivo

La historia del cambio de manos de la Posada Corporativa comenzó seis meses antes de la muerte de Velásquez, cuyos negocios estaban en pleno apogeo para entonces. Era 2020, y las empresas de Velásquez no hacían más que crecer. Mientras creaba otras nuevas, el joven empresario invertía en bienes raíces. La crisis económica de Venezuela parecía no afectarle. Quevedo Sobezak era su socia en una empresa que contrataba con el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS). Pero también su novia.

La mujer se interesó en el inmueble, y así lo hizo saber a su cuñada, Andreína Barreto, quien también trabaja como vendedora de bienes raíces con la empresa Grupo Coanba. Ambas comenzaron a negociar la propiedad, pero en nombre de Velásquez, y de acuerdo con testigos de la negociación, tenían mucha premura en concretar la compra.

Fuentes también cercanas a la transacción explicaron que el interés por la propiedad se debía, según lo justificaban los propios interesados, a que la madre de Quevedo Sobezak era un “dolor de cabeza” para Velásquez y este necesitaba que viviera lejos de la pareja. Un dato curioso ese, pues el generoso yerno que buscaba una propiedad de 1.800 metros cuadrados en una de las zonas más costosas de Caracas para que viviera su suegra, entonces no se permitía a sí mismo una residencia de tales características. 

Apenas ocho años antes, Velásquez estaba residenciado en la Urbanización Nuevo Paraíso, en el oeste de Caracas, era administrador de profesión y dueño de una empresa que constituyó en el año 2006. Para el momento de su secuestro, su lugar de residencia, que coincide con el reportado en el Seniat y con los videos que se difundieron en redes sociales el día que desapareció, era un apartamento en las Residencias El Samán, de la calle Las Escuelas de Campo Alegre, en Chacao, que no le pertenecía.

La Posada Corporativa tenía varios años a la venta, pero hasta entonces el asking price de tres millones de dólares ahuyentaba a los compradores potenciales. Quevedo Sobezak aseguró que la casa la pagaría su novio, el ahora difunto Velásquez, quien iba a ser el dueño.

A pesar de que tenían apuro y ganas de arrase, Quevedo y Barreto se dieron oportunidad y estrategia para regatear. Al final cuadraron un precio inferior a un millón de dólares, una rebaja sustancial. 

No querían los muebles de madera, tampoco los peces y tortugas que vivían en el lugar. Exigieron que sacaran todo muy rápido, pues en el lugar del selvático enclave querían levantar un volumen de diseño minimalista, todo de blanco y negro. En un mes debía ser entregada la propiedad vacía. Hasta ambientalistas del cercano Parque del Este ayudaron a sacar a los animales para desocupar el lugar lo más rápido posible y unos camiones de alguna empresa de Velásquez, sin rotulado, aparecieron para ayudar con la mudanza.

Velásquez fue visto una sola vez, de noche, en medio del desguace de la propiedad. Dejó mala impresión entre los empleados de la posada. Avisó que era quien estaba comprando la casa, observó todo a su alrededor y exigió que “no le dejaran desastres” después de sacar a los animales. 

Un giro abrupto que no paralizó la obra

En octubre de 2020, Quevedo Sobezak llegó con un poder de Velásquez para firmar la compra-venta. Hasta para consumar una transacción tan importante, el hombre siguió ausente. Su novia dio la cara por él otra vez y la casa terminó quedando a su nombre.

Poco más de un mes después ocurrió el secuestro de Velásquez. Lo siguieron al salir de su oficina, a las 9:20 pm del 12 de noviembre de 2020, según videos obtenidos por Armando.info. En medio de la cuarentena por la Covid-19, era una noche de confinamiento obligado. Ningún civil podía estar en la calle. Por lo demás, Velásquez estaba contagiado de Covid-19. Por eso conducía solo. Se desplazó en una camioneta Toyota 4Runner blanca; la empezó a seguir un Ford Fiesta. A los 35 segundos, tres vehículos se sumaron a la caravana improvisada: una camioneta Toyota Land Cruiser negra, un sedán Toyota Corolla negro y una camioneta Grand Cherokee blanca.

Casi dos horas después, a las 11:35 pm según otro video que se filtró a través de las redes sociales, se observa cómo dos hombres, presuntos funcionarios de seguridad vestidos con chalecos antibalas, salen de la residencia de Velásquez, en Campo Alegre, con el empresario, al que suben a otro carro blanco. No se supo más de él hasta tres semanas después, con un macabro hallazgo.

De acuerdo a fuentes de la policía científica, el hecho habría sido perpetrado por funcionarios de un cuerpo de seguridad y civiles armados, por motivos económicos. Según versiones difundidas en medios comunicación, los secuestradores quemaron la camioneta de Velásquez en Caricuao, un barrio de clase media baja y clase popular en el extremo suroeste de Caracas, pocas horas después de la operación. 

Tres semanas después, el cuerpo de Velásquez apareció en el Cementerio General del Sur. Según las mismas fuentes de la policía científica, el empresario murió mientras estaba en cautiverio. Aunque ni el gobierno ni la policía -que aún no cierra la investigación- dijeron nada en público, la versión que prevaleció sobre el caso fue la de una presunta extorsión que terminó en homicidio.

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Astronomía, matemáticas, óptica, física: cuando se piensa en Isaac Newton (1642-1727), lo primero que viene a la cabeza son todos sus logros científicos. Y con razón, ya que Newton y sus contribuciones científicas sentaron las bases de la ciencia moderna en el siglo XVII. Sin embargo, poco se habla de sus intereses menos científicos y terrenales, como el hecho de que le gustaba pasar parte de su tiempo libre estudiando alquimia –creencia medieval según la cual los metales podían convertirse en oro–, ocultismo y el apocalipsis bíblico.

DW

En ese campo, basándose en su interpretación protestante de la Biblia, Newton intentó predecir el fin del mundo, y los acontecimientos posteriores, concluyendo a principios del siglo XVIII que el fin del mundo llegaría en el año 2060.

Eso es lo que se puede leer en una carta –no destinada al público– que Newton escribió en 1704 junto con cálculos matemáticos reales de tipo no apocalíptico. En el documento, el científico fija el fin del mundo en 1.260 años después de la fundación del Sacro Imperio Romano Germánico (800 d.C.). 

Según han informado varios medios de comunicación en los últimos años, citando a la Universidad Hebrea de Jerusalén, Newton habría evaluado versículos bíblicos del Libro de Daniel y el Apocalipsis para su predicción.

«Puede que termine más tarde, pero no veo ninguna razón para que termine antes», escribió Newton a principios del siglo XVIII sobre sus cálculos del fin del mundo.

Documentos inéditos de Newton

La carta del científico forma parte de una serie de documentos inéditos en los que Newton se ocupaba menos de temas fundamentales de matemáticas, óptica, astronomía y física. Por ejemplo, los documentos demuestran su gran interés por la alquimia, la historia antigua, las profecías apocalípticas y otros temas bíblicos. 

Los escritos y los dibujos correspondientes del científico, fallecido hace casi 300 años, se conservan en los archivos de la Biblioteca Nacional de Israel desde 1969.  

Según los expertos, estos manuscritos demuestran que Newton era un hombre profundamente religioso. «Estos documentos muestran a un científico movido por la pasión religiosa. Por el deseo de ver la obra de Dios en el mundo», explicó a los medios en 2007 la conservadora Yemima Ben-Menahem. 

La sabiduría de textos bíblicos

Newton estaba convencido de que en los textos bíblicos se escondía una sabiduría importante para la humanidad. Además de sus interpretaciones del apocalíptico Libro de Daniel en la Biblia, Newton también investigó el Templo de Jerusalén. En su estructura, suponía el científico, se reflejaba todo el cosmos. 

«Newton estaba convencido de que Cristo regresaría en torno a esa fecha y establecería un reino global de paz», escribió en 2003 Stephen D. Snobelen, ahora profesor de Historia de la Ciencia y la Tecnología en la Universidad King’s College de Halifax. 

La mayoría de los manuscritos sobre alquimia y teología se subastaron en Londres en 1936. Posteriormente, el economista británico John Maynard Keynes cedió su parte de los papeles al King’s College de Cambridge, y el orientalista Abraham Shalom Yahuda donó sus papeles al recién fundado Estado de Israel. En 1969, el material se transfirió a la Biblioteca Nacional y Universitaria Judía de Jerusalén.  

Solo el futuro revelará si las predicciones de Newton eran ciertas. Sin embargo, si la historia nos ha enseñado algo, quienes han buscado respuestas igualmente ocultas han fracasado estrepitosamente. A pesar de ello, esperamos que la predicción del físico no sea tan acertada como sus cálculos sobre la gravedad. De lo contrario, el apocalipsis sería una realidad para muchos de nuestros hijos.

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