Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

La dictadura de Nicaragua anunció la excarcelación de “decenas” de presos políticos, el mismo día que se cumplen 19 años desde la llegada al poder de Daniel Ortega.

Infobae

El Grupo de Reflexión de Excarcelados Políticos difundió la lista con los nombres de las personas que, según su información, figuran entre los liberados confirmados. Hasta el momento, los identificados son: Mario Rodríguez Serrano, Rudy Palacios Vargas, Marvin Antonio Campos Chavarría, Alder Fabián López Luna, Harold Santiago Miranda, Chester Jaromil Cortez, Rafael Acevedo Guevara, Pedro López Calero.

Además, confirma otros liberados como Armando Bermúdez Mojica, Jessica Palacios, Olga Lara Rojas, María José Rojas Arburola, Oscar Velázquez Sánchez, Mauricio Alonso Estrada, Oscar Gadea, Engel Gutiérrez, Erick López Mercado (Masaya), Ambrosio Rivera y Eddy Meléndez Lacayo.

A pesar del anuncio del régimen, el mismo grupo señaló que varios presos políticos continúan privados de la libertad. Entre los casos que no figuran entre los liberados se encuentran Carlos Brenes, Beyker Ferreti, Douglas Gamaliel Álvarez y Geovanny Jaret Guido.

El mensaje, difundido por el régimen sandinista, indicó que las personas liberadas ya se encuentran con sus familias tras permanecer bajo custodia estatal.

El comunicado oficial presentó la medida como un acto que, según el régimen, reafirma su “invariable compromiso en el encuentro, la paz y el derecho de todos a una convivencia familiar, comunitaria, respetuosa y tranquila”.

La última liberación de presos políticos en Nicaragua había ocurrido en noviembre del año anterior, según el diario La Prensa, por lo que esta nueva excarcelación representa la medida más reciente en un contexto marcado por denuncias de represión y detenciones arbitrarias.

La confirmación oficial fue acompañada por un mensaje en el que el régimen afirmó que la medida constituye “un símbolo de nuestro invariable compromiso con el encuentro, paz y derecho de todos a una convivencia familiar, comunitaria, respetuosa y tranquila”.

Las autoridades no informaron la cantidad exacta de personas liberadas ni los nombres de los excarcelados, limitándose a señalar que fueron “decenas” y que todas habían retornado a sus hogares.

Además, el comunicado evitó detallar el proceso judicial ni las condiciones de la excarcelación. Tampoco se aclaró si los liberados recuperaron plenamente la libertad o si permanecen bajo algún tipo de restricción, una omisión frecuente en este tipo de anuncios, según organismos de derechos humanos.

El contexto local resulta relevante para entender el alcance del anuncio. Este 10 de enero se cumplieron 19 años de la asunción de esta dupla Ortega-Murillo, al frente del régimen.

Diversas organizaciones sostienen que el control de Ortega y Murillo se basa en reformas constitucionales, represión a la oposición y un sistema judicial alineado con el poder ejecutivo.

La excarcelación fue presentada como un gesto de buena voluntad, aunque para la oposición y gran parte de la comunidad internacional resulta insuficiente frente a la persistencia de prácticas represivas.

Por su parte, el Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó en su cuenta de X, un mensaje en el que calificó al régimen de Ortega y Murillo como una “brutal dictadura” y aseguró que los nicaragüenses eligieron un presidente en 2006, “no una dinastía ilegítima vitalicia”.

En el mismo pronunciamiento, la oficina estadounidense afirmó: “Reescribir la Constitución y aplastar a la disidencia no borrarán las aspiraciones de los nicaragüenses de vivir libres de la tiranía”.

A pesar de las exigencias explícitas de la administración Trump de romper lazos con redes hostiles a Washington, el chavismo reafirmó este viernes 9 de enero su estrecha colaboración con el Kremlin. En un encuentro de alto nivel con el embajador ruso Sergey Mélik-Bagdasárov, el régimen dejó claro que mantiene activa su agenda de cooperación con Moscú, ignorando —al menos en este frente— la condición estadounidense de expulsar a agentes extranjeros para evitar una nueva intervención militar.

La Patilla

Durante la reunión entre el embajador ruso e Yván Gil, el chavismo recibió un «renovado mensaje de solidaridad y apoyo» por parte de Vladimir Putin ante lo que ambas naciones califican como el «secuestro» de Nicolás Maduro y Cilia Flores. La narrativa conjunta condena la operación estadounidense del 3 de enero como una «agresión militar ilegal e injustificada», denunciando además la muerte de más de un centenar de civiles y militares.

El mensaje publicado en el Telegram de Gil, subraya que Caracas y Moscú coincidieron en la importancia de «defender conjuntamente» el diálogo y la soberanía frente a las acciones de fuerza. Lejos de marcar distancia, como sugirió el equipo de Trump, el chavismo y el diplomático ruso se comprometieron a «seguir trabajando la agenda de cooperación entre ambos países», lo que sugiere que la infraestructura de apoyo ruso en Venezuela se mantiene operativa.

Este movimiento diplomático tensa la cuerda con Washington, que días antes había filtrado a través de Politico que una de las tres condiciones innegociables para la supervivencia de Rodríguez era la expulsión de agentes de Irán, Cuba y otras redes adversarias, categoría en la que la Casa Blanca ubica la influencia rusa en la región.

Los familiares de presos políticos en Venezuela cumplen este viernes 24 horas esperando la liberación de sus allegados, luego de que el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ordenara la excarcelación de un «número importante» de estos detenidos, en lo que se interpreta como su primera acción de apertura frente a la redoblada presión de EE UU.

El Nacional

Hasta ahora, el gobierno no ha publicado una lista oficial que detalle el número y nombres de los excarcelados, por lo que varias ONG, así como la mayor coalición opositora, han verificado la liberación de entre 8 y 11 personas, frente a los 811 presos políticos que contabiliza Foro Penal.

Al mediodía de este viernes, familiares continuaban buscando información, después de pernoctar a las afueras de centros de detención como el Rodeo I, en el estado Miranda, y El Helicoide, la sede en Caracas del Servicio Bolivariano de Inteligencia, donde Efe constató que muchos ya se habían retirado.

«Ya hemos esperado mucho. Esperar un poco más no nos va a quitar la ansiedad ni tampoco la vigilancia a que ese proceso se dé de manera plena y absoluta», dijo a Efe desde El Helicoide Martha Cambero, esposa del politólogo y director del medio Punto de Corte, Nicmer Evans.

Según dijo, los funcionarios que custodian la cárcel están a la espera de las boletas de excarcelación. En tanto, otros familiares buscan información sobre el lugar de detención de su seres queridos.

Mireya Martínez dijo a Efe que su sobrino Víctor Borges fue detenido el pasado 26 de noviembre, pero que hasta la fecha desconoce dónde se encuentra.

«Estamos acá sin ninguna certeza, pero con toda la fe de que esto sí va a ser solucionado definitivamente. Esperamos que así sea, confiamos en que realmente va a salir ahora en las próximas horas», añadió.

El anuncio de las excarcelaciones se dio luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, mencionara el martes el supuesto cierre de una «cámara de torturas» en Caracas, en medio de la presión que ejerce sobre el gobierno de Rodríguez, tras la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, una operación que dejó al menos un centenar de muertes de civiles y militares.

Los excarcelados

Organizaciones como Foro Penal y el Comité por la Libertad de Presos Políticos han reportado la excarcelación de los españoles Andrés Martínez Adasme, José María Basoa, Miguel Moreno Dapena y Ernesto Gorbe Cardona.

También la de la activista hispanovenezolana Rocío San Miguel; del sargento mayor Larry Osorio Chía; el excandidato presidencial Enrique Márquez; y la de Biagio Pilieri, activista político y colaborador de la líder opositora María Corina Machado.

Por su parte, el secretario ejecutivo de la Plataforma de la Unidad Democrática, Roberto Enríquez, dijo a Efe que entre los 11 excarcelados que reportó la coalición opositora se encuentran los ocho mencionados anteriormente, además del italiano Luigi Gasperín, el abogado Alejandro Rebolledo y Aracelis Balza, activista del partido de Machado, Vente Venezuela.

En la madrugada del 3 de enero de 2026, múltiples y fuertes explosiones sacudieron Caracas y otras ciudades del país en el marco de una masiva operación militar estadounidense sin precedentes en Venezuela.

Por: Ramón Cardozo – DW

De acuerdo con reportes de prensa, entre los blancos alcanzados se encuentran el complejo militar Fuerte Tiuna, donde se ubican la sede del Ministerio de la Defensa, el cuartel general del Comando Estratégico Operacional del Ejército y de la FAN; la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, ubicada dentro de la ciudad capital; el Cuartel de la Montaña, donde reposan los restos de Hugo Chávez y, muy cerca, el Cuartel General de las Milicias. También fueron atacadas instalaciones de la Infantería de Marina en La Guaira, los aeropuertos de Charallave e Higuerote y el centro de antenas del Cerro el Volcán en la zona metropolitana de Caracas. Cifras no oficiales estiman en 40 el número de venezolanos fallecidos entre civiles y militares.

Según el reporte del general Raisin Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, la operación militar, denominada «Absolute Resolve» (Determinación Absoluta), movilizó más de 150 aeronaves a lo largo del hemisferio occidental para desmantelar y desactivar los sistemas de defensa aérea de Venezuela con el fin de facilitar una misión de un comando de fuerzas especiales cuyo objetivo era la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes fueron posteriormente extraídos hacia Estados Unidos.

La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, confirmó que ambos han sido formalmente acusados en el Distrito Sur de Nueva York. Según su declaración, Maduro enfrenta cargos por conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, y por posesión y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos.

Tras la captura de Maduro, Donald Trump expuso en rueda de prensa la versión oficial de Washington sobre lo ocurrido y lo que se prevé para el «día después»: una operación presentada como «quirúrgica» y sin bajas estadounidenses; una detención «legal» y el inicio de una transición del poder bajo tutela estadounidense, con la participación de sectores del oficialismo madurista.

Esa hoja de ruta, trazada manu militari por la Casa Blanca, presenta aristas jurídicas y políticas delicadas, a la vez que plantea interrogantes sobre su viabilidad. Queda por verse si ella facilitará una verdadera transición democrática o si, por el contrario, inaugurará una nueva fase de inestabilidad e incertidumbre para los venezolanos.

¿Law enforcement o extralimitación de los poderes presidenciales?

La Administración Trump, en voz de Marco Rubio, secretario de Estado, y del general Raisin Caine, encuadra la operación «Determinación Absoluta», no como una intervención militar estadounidense contra un Estado soberano, sino como una operación de «law enforcement» (aplicación de la ley) ejecutada por el Departamento de Justicia con apoyo del Departamento de Guerra en contra de dos fugitivos acusados por la justicia estadounidense que, además, ejercían de forma ilegítima el poder en Venezuela. Esencialmente, la operación es presentada como una operación de extradición ejecutada por la fuerza contra acusados extranjeros.

Sin embargo, esta postura es controvertida. Si bien la operación ha recibido respaldos, también ha sido objeto de importantes cuestionamientos tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

Desde el ámbito interno, varios legisladores han cuestionado individualmente la legalidad de la operación. Entre ellos, los senadores Rubén Gallegos (Arizona), Andy Kim (New Jersey), y Tim Kaine (Virginia), así como los representantes Jim McGovern y Melanie Stansbury, los cuales coinciden en señalar que el presidente Trump excedió su autoridad al no solicitar la autorización del Congreso. Según la Constitución de Estados Unidos, solo el Congreso tiene la facultad de declarar la guerra, por lo que califican de ilegal una operación que involucró ataques militares a gran escala.

Por su parte, la expresidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi sostiene que la administración no demostró la existencia de una «amenaza urgente a la seguridad nacional» que justificara el uso de la fuerza militar sin consulta previa al Congreso.

¿Law enforcement o uso internacional no autorizado de la fuerza?

En el ámbito internacional también han surgido voces críticas. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, expresó a través de un comunicado suscrito por el portavoz de la organización que estos acontecimientos «constituyen un precedente peligroso”, y manifestó su preocupación por que «no se han respetado las normas del derecho internacional».

En la misma dirección se expresaron los gobiernos de Brasil y México. Luiz Inácio Lula da Silva, presidente del Brasil, consideró que las acciones militares estadounidenses «cruzan un límite inaceptable», y el gobierno de México, a través de su cancillería, señaló que la operación militar viola el artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de cualquier Estado.

La hoja de ruta de la Casa Blanca: una transición tutelada

En su rueda de prensa, Donald Trump no presentó la captura y extracción de Maduro como el final de una operación militar, sino como el comienzo de una ruta de transición del poder en Venezuela bajo el control político y militar directo de Estados Unidos.

El mandatario estadounidense no concibe el papel de su país como un garante internacional de una democratización en Venezuela, sino como el responsable directo de ejercer un rol rector en ese proceso. Su fórmula fue explícita: «Vamos a administrar el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa». Lo que queda claro es que Washington se atribuye la capacidad y la responsabilidad de establecer prioridades y marcar la velocidad del proceso.

Bajo esta premisa, el proceso de transición será dirigido por un grupo de funcionarios de confianza de Trump. Este equipo incluye al Secretario de Defensa, Pete Hegseth, y a Marco Rubio. Este último ha establecido comunicación con la vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez, quien le manifestó: «Haremos lo que necesiten». En todo caso, señaló Trump, ella «no tiene opción». Y advirtió: «Todas las figuras políticas y militares y los venezolanos deben entender: lo que le pasó a Maduro puede pasarles a ellos».

La ruta diseñada por la Casa Blanca tiene un componente económico muy relevante. Ella contempla la participación de grandes compañías petroleras estadounidenses, encargadas de rehabilitar la infraestructura del país y supervisar la extracción de recursos para sufragar los gastos de reconstrucción del país y el «reembolso» a EE. UU. por presuntos daños previos causados por el régimen chavista.

Los argumentos de la Casa Blanca para justificar este esquema de transición tutelada con participación de autoridades del régimen de Maduro responden a su lógica de seguridad nacional y estabilidad regional: evitar que «malos elementos” del chavismo o actores externos como Cuba, Rusia, China o Irán mantengan influencia en Venezuela.

«Si nosotros simplemente nos vamos, ¿quién va a tomar el control? Quiero decir: no hay nadie que tome el control”, sostuvo Trump, dando a entender que, a su juicio, la dirigencia opositora no contaría con los recursos necesarios para asumir en este momento el gobierno del país.

Cuestionamientos, desafíos y peligros de la hoja de ruta de la Casa Blanca

Esta hoja de ruta del «día después» de la Casa Blanca no ha encontrado eco en la dirigencia opositora. En un comunicado, la Plataforma Unitaria Democrática reivindica una transición que respete los resultados de los comicios de julio de 2024, donde Edmundo González Urrutia resultó electo como presidente de Venezuela con más del 70 % de los votos. En la misma dirección, la líder opositora María Corina Machado manifestó que la oposición democrática venezolana está preparada «para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder».

Además de estos cuestionamientos, la hoja de ruta de Trump enfrenta importantes desafíos que ponen en tela de juicio su viabilidad. Uno de los más importantes reside en la figura de Delcy Rodríguez, quien no dispone de la suficiente ascendencia y liderazgo dentro del país, ni siquiera al interior del chavismo, para garantizar la estabilidad de un proceso tan complejo. Más grave aún, su legitimidad está cuestionada: como señala el reconocido jurista venezolano Asdrúbal Aguiar, al carecer Nicolás Maduro de legitimidad de origen, «esa misma falta de legitimidad arrastra a la vicepresidente y al resto de sus ministros».

Otro peligro reside en la posibilidad de la pervivencia del régimen sin Maduro. ¿Colaborará realmente Delcy Rodríguez con el desmontaje del régimen? Como advierte el exembajador colombiano Francisco Santos, «si no hay una transición rápida, veremos un chavismo que sobrevive a la captura de Maduro”. Igualmente, existe el riesgo de una fragmentación violenta del régimen. Analistas del Atlantic Council alertan sobre la posibilidad de que sectores armados del chavismo rechacen la negociación y su desmovilización, con lo cual Venezuela podría caer en un conflicto guerrillero prolongado.

La captura de Maduro cerró una etapa, pero todavía no está resuelto el problema central de Venezuela: cómo transitar en paz hacia una verdadera democracia sin sustituir una tutela por otra.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invitó este viernes a China y Rusia a comprar todo el crudo venezolano gestionado por Washington «que necesiten» y defendió que su administración tome control de las ventas de petróleo de Venezuela porque de lo contrario «Moscú y Pekín lo hubieran hecho primero».

El Nacional

«Estamos abiertos a hacer negocios. China puede comprarnos todo el petróleo que quiera… Rusia puede obtener de nosotros todo el petróleo que necesiten», dijo en una reunión en la Casa Blanca con directivos de petroleras para tratar la reconstrucción del sector en Venezuela.

La cita con ejecutivos de grandes multinacionales petroleras como Chevron, Exxon, Repsol y Eni se produce tras la captura por fuerzas estadounidenses de Nicolás Maduro y el anuncio de que Washington se encargaría de comercializar millones de barriles de crudo venezolano tras un pacto con su gobierno interino.

El republicano advirtió que si Washington no hubiera asumido el control del crudo venezolano, «China habría entrado allí y Rusia también».

Trump agregó que espera que las compañías construyan nuevas instalaciones petroleras, y no solo una renovación:
«Que eliminen la vieja chatarra… y que lo hagan de la manera correcta», afirmó, subrayando que las petroleras permanecerán allí por mucho tiempo si se cierra un acuerdo.

Antes de la reunión, Trump señaló que los secretarios de Energía e Interior recibirán la próxima semana a las compañías que no pudieron asistir.

El Vaticano habría tratado de negociar una oferta de asilo en Rusia para Nicolás Maduro, antes de su captura y detención por parte de las fuerzas estadounidenses el pasado sábado, según informó este viernes el Washington Post.

EFE

El diario reseñó una conversación entre el cardenal secretario de Estado vaticano, Pietro Parolín, y el embajador estadounidense ante la Santa Sede, Brian Burch, acerca de una supuesta propuesta rusa para conceder asilo a Maduro.

«Lo que se le propuso (a Maduro) fue que se marchara y pudiera disfrutar de su dinero», dijo una persona familiarizada con la oferta rusa, que añadió que «parte de la propuesta era que el presidente ruso, Vladímir Putin, garantizara su seguridad».

A pesar de ello, EE UU acabó llevando a cabo una operación militar que resultó en la captura y detención del mandatario venezolano y de su esposa, Cilia Flores, que ahora se encuentran en una cárcel en Nueva York para encarar acusaciones de narcoterrorismo.

Según el Washington Post, que cita a una fuente familiarizada con el asunto, el presidente estadounidense, Donald Trump, incluso habría invitado a Maduro a Washington, para que pudieran discutir en persona un salvoconducto que él mismo le ofreció pero que el venezolano aparentemente rechazó.

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, insistió este viernes en que Washington establece tres fases para la transición en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, la primera de ellas, centrada en la estabilización del país caribeño bajo el Gobierno interno de Delcy Rodríguez.

EFE

«Como parte de este proceso, la primera fase, por supuesto, es la fase en la que nos encontramos ahora, que es una fase de estabilización», dijo hoy Rubio en el marco de una reunión en la Casa Blanca con representantes de grandes petroleras de todo el mundo.

«La segunda será una fase de recuperación, y luego vendrá la fase final, que consiste en tener una economía normal de nuevo, donde el dinero beneficie a la gente, no a nuestros adversarios ni a elementos de ese país y de todo el mundo que están en contra de nuestros intereses», explicó el secretario de Estado acerca de estas etapas que desveló por primera vez esta semana.

El principal responsable de la diplomacia estadounidense consideró indispensable que en este proceso «debe producirse un proceso de reconciliación interna entre los diferentes sectores de la sociedad, la política y demás».

Rubio calificó la última fase como «la más importante de las tres», ya que según él «es cuando el país se transforma completamente en un país normal, con el que tengamos relaciones económicas y diplomáticas sólidas y amistosas, que no sea una base para nuestros adversarios, que sirva a nuestros intereses, pero también a los intereses de su pueblo».

«Será un país rico, un país próspero para su gente, no para un puñado de criminales, y también un país que apoye nuestros intereses en la región y en todo el mundo», concluyó el secretario de Estado.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha sugerido, en cualquier caso, que el proceso de transición bajo la supervisión de Washington podría durar más de un año.

Ha optado por descartar a los principales líderes de la oposición venezolana para encabezar la transición en el país suramericano y ha considerado que será el Gobierno interino de Delcy Rodríguez, presidenta encargada, bajo la gestión directa de Washington, estará al frente de Venezuela.

La Casa Blanca y Caracas han acordado por el momento la venta de unos 30-50 millones de barriles de crudo venezolano y Washington ha dicho que captará los ingresos antes de transferirlos a Venezuela.

Darren Woods le dijo a Trump que queda mucho trabajo por hacer en Venezuela antes de que la principal petrolera esté lista para regresar al país.

AP

“Si analizamos las estructuras y marcos legales comerciales vigentes hoy en Venezuela, es inviable”, afirmó Woods. Sin embargo, expresó su confianza en que “esos cambios se pueden implementar”.

Trump reunió a ejecutivos petroleros para intentar concretar acuerdos de inversión. Algunos comentaron que el gobierno venezolano les había confiscado sus instalaciones y equipos en repetidas ocasiones.

Trump restó importancia a estos comentarios diciendo: «No vamos a mirar lo que la gente perdió en el pasado».

Venezuela informó el viernes que inició un “proceso exploratorio de carácter diplomático” con vistas a reanudar las relaciones con Estados Unidos, que envió una misión de diplomáticos a Caracas casi una semana después de la captura del dictador Nicolás Maduro.

EFE

El gobierno de transición de Delcy Rodríguez, “ha decidido iniciar un proceso exploratorio de carácter diplomático con el gobierno de Estados Unidos de América, orientado al restablecimiento de las misiones diplomáticas en ambos países”, indicó un comunicado del canciller Yván Gil.

Gil además reiteró que, tal y como ha sostenido la presidenta encargada, “Venezuela enfrentará esta agresión por la vía diplomática, convencida de que” este es “el camino legítimo para la defensa de la soberanía, el restablecimiento del Derecho Internacional y la preservación de la paz”.

En este contexto, Gil reiteró la “denuncia a nivel internacional que ha sido víctima de una agresión criminal, ilegítima e ilegal contra su territorio y su pueblo, acción que ha dejado más de un centenar de muertes de civiles y militares, que, en defensa de la patria, fueron asesinados en flagrante violación del Derecho Internacional”.

El Gobierno de EEUU confirmó este viernes que ha enviado a Caracas una delegación de diplomáticos encargados de los lazos con Venezuela para explorar la posibilidad de reabrir la embajada estadounidense en el país caribeño.

“El 9 de enero, personal diplomático y de seguridad estadounidense de la Oficina Externa de los Estados Unidos para Venezuela (VAU por sus siglas en inglés), incluido el Encargado de Negocios John T. McNamara, viajaron a Caracas para realizar una evaluación inicial con miras a una posible reanudación gradual de las operaciones”, explicó un funcionario del Departamento de Estado.

Las relaciones están rotas desde 2019. Caracas confirmó además el arribo de una delegación diplomática estadounidense y dijo que enviará una representación igualmente a Washington.

EEUU redujo su despliegue militar en el Caribe

El Ejército estadounidense ha reducido el volumen de la flota que mantiene desplegada en el Caribe desde el verano tras ejecutar el 3 de enero la operación que capturó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y ha trasladado dos buques de transporte anfibio a aguas al norte de Cuba como parte de esa reorganización, según informa el diario The New York Times.

Funcionarios anónimos citados por el rotativo indicaron que el contingente ha comenzado a reducirse pese a que el Gobierno de Donald Trump ha asegurado que mantendrá navíos desplegados en la región y las operaciones para destruir lanchas cargadas con drogas en el Caribe.

Estos movimientos incluyen el traslado del USS Iwo Jima y el USS San Antonio, ambos buques de transporte de tropas para desembarco anfibio, a aguas al norte de Cuba en el Océano Atlántico.

Estos movimientos reducirían el número de tropas estadounidenses en el Caribe en aproximadamente 3.000, hasta dejarlo en 12.000 efectivos.

A su vez, al menos uno de estos dos buques podría regresar al puerto base que ambos navíos tienen en Norfolk, estado de Virginia, en las próximas semanas, indicó uno de los funcionarios citados.

Desde el pasado verano y en el marco de su campaña para presionar a Maduro para que abandonara el poder, Washington ha mantenido el mayor despliegue militar jamás visto en el Caribe, lo que incluye el envío de destructores, buques de transporte anfibio y el portaaviones USS Gerald Ford, el mayor y más moderno del mundo.

Nicolás Maduro, el “carnicero de Miraflores”, así bautizado por la revista satírica francesa Charlie Hebdo, ya no forma parte de la ecuación del poder chavista en Venezuela. Desde hace algunos años se convirtió en un obstáculo para el poder que está siempre detrás de bambalinas. Su aislamiento progresivo de los círculos de influencia norteamericanos, como el antiguo Grupo de Boston y los demócratas, y de sus cercanías con los teóricos del Foro de São Paulo y Grupo de Puebla, y sus relaciones con Rodríguez Zapatero a la cabeza, concentraron su atención en Irán y sus lazos con el terrorismo internacional, y la sobrevivencia del rancio dominio cubano-castrista, de donde surge su inicial formación como agente de la subversión castrista.

Hoy Maduro ya es pasado y figura sustituible, se observa en la dinámica de un sistema de dominio y control social, como es el socialismo del siglo XXI. Quien asume su lugar, Delcy Rodríguez, es una operadora silenciosa, formada en Francia, que juega un papel “dual”; tanto para aplacar a los sub grupos del radicalismo a lo interno de su base político-militar, como con sus “relaciones” con el Estado norteamericano del cual siempre ha estado cercana. Tanto, que ha sido el artífice del ya conocido “proceso de transición” en varias etapas, que debe adelantar, junto con su hermano, Jorge Rodríguez, Vladimir Padrino López y tal vez, Diosdado Cabello.

No se trata de principios ideológicos ni de razones políticas las que han llevado al cambio de liderazgo en Venezuela. Son razones de índole económico-financieras en beneficio de trasnacionales y de grupos de poder y de estrategias globales del poderío militar norteamericano. Por eso, por no entender la razón última de peso, Maduro y Cilia Flores, a pesar de poseer intereses económicos, nunca pudieron zafarse del control cubano-castrista, que les exigía la cuota parte del petróleo y de “otras dádivas”, para las arcas del Estado socialista castrista cubano.

La coyuntura que ahora transita Delcy Rodríguez, como cabeza de un subgrupo del poder en la Venezuela post chavista, es delicado y muy arriesgado. Tiene que equilibrar los pesos de poderosos grupos a lo interno, que se resisten a ceder poder político. Otros reacios a ser sustituidos dentro del esquema económico-financiero, y del riesgo evidente del grupo de militares y demás grupos del paramilitarismo –como el terrorismo internacional- que ya han conquistado “cabeza de playa” en suelo venezolano para apuntar sus baterías contra la costa de Florida.

En el pasado ya habíamos escrito en varios artículos que todo cambio real, verdadero en Venezuela, obligatoriamente debería pasar, tanto por la alcabala militar como por los subgrupos moderados del chavismo, que desde hace años se han transformado en “potentados emprendedores” y han ligado, bien sus apellidos como sus fortunas con la tradición mantuana financiera, venezolana e internacional.

Así las cosas, no es extraño que el presidente norteamericano, Donald Trump haya mencionado a Delcy Eloína Rodríguez Gómez, como presidente encargado, quien, junto con el vicepresidente, J. D. Vance, el secretario de Estado, Marco Rubio y su ministro de guerra, deben adelantar la transición para establecer la pax en la hambreada y desolada nación sudamericana. 

El momento no es de discursos sobre Dios, ángeles, pachangas ni rezos. Tampoco de reuniones con políticos de pacotilla ni de pensamientos teóricos sobre ética ni moral con manual de escolares, ni mucho menos de ancianos preocupados por cuidar ni regar matas. Es de actos concretos, decisiones extremas, dolorosas, que puedan no agradar ni complacer, y con resultados verificables. 

No creo que los dirigentes políticos venezolanos de oposición tengan poder en sus manos para reducir por vías de hecho, a tanto fanático oficialista radical ortodoxo ni opositor enchufado y deslenguado. Mucho menos capacidad real, liderazgo ni autoridad bajo la fuerza de las armas para reducir a sus cuarteles, a tanto oficial envalentonado, engorilado y con intereses en ocupaciones ajenas a su naturaleza castrense. 

Delcy Eloína representa, hoy, a un subgrupo de poder policial-militar y económico-financiero que posee vínculos, tanto a lo interno como en la esfera internacional. Ella, junto con su hermano y Padrino López al frente del ala militar, representan en la actualidad, con la presencia militar norteamericana, la única posibilidad de estabilidad social en un país que se encuentra frágil y fragmentado en la práctica, como Estado y nación. 

Estamos, muy posiblemente, cercanos a una ocupación militar extranjera que podría desembocar en la posterior repartición territorial del espacio geográfico venezolano. Esto último puede parecer alarmante y hasta descabellado. Sin embargo, la realidad nos está indicando que frente a un Estado que se observa débil para defenderse (-se evidenció este 3 de enero), con unas instituciones fragmentadas y una oposición cada día con menos capacidad para unificarse; la población venezolana empobrecida, golpeada sistemáticamente, tanto por la subalimentación como por la incertidumbre, buscará resguardarse bajo aquella bandera que le asegure su estabilidad socioeconómica y lo dignifique como ser humano y ciudadano.

¿Y dónde se ubican, Edmundo González Urrutia y María Corina Machado? El primero representa el símbolo de la civilidad política, que, probablemente, aparecería una vez se normalicen las aguas con la fuerza de las armas. La segunda, única líder visible en la oposición, estaría a la espera y aparecerá “después”, cuando se aclare el panorama social, económico, político y se organicen las alianzas para unas posteriores elecciones. Esto último lo calculo no en meses, sino en años. 

Juan Guerrero
(*)   X @camilodeasis1   IG @camilodeasis   FB @camilodeasis

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