Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El régimen de Nicolás Maduro confirmó la noche de este martes 18 de abril la detención del ex vicepresidente de PDVSA, Ysmel Romer Serrano Florez.

Lapatilla

La noticia fue confirmada por Venezolana de Televisión (VTV), que anticipó la presentación de Serrano en la audiencia ante un tribunal especial anticorrupción por las tramas de PDVSA Cripto y Cartones de Venezuela.

Serrano fue vicepresidente de PDVSA durante la gestión de El Aissami como ministro de Petróleo. Previamente se desempeñó como presidente del Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios (Fogade), designado el 16 de mayo de 2016.

Fue secretario de Comercio y Desarrollo Económico de Aragua y Presidente de CVG Internacional. También se desempeñó como director general de la superintendente del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat).

El portal Poderopedia destaca que Ysmel Serrano ha estado vinculado a Tareck El Aissami desde su juventud, pues estudiaron juntos en la Universidad de Los Andes y ambos fueron fundadores de movimientos estudiantiles de izquierda y lideraron los centros de estudiantes por muchos años.

Serrano llegó al chavismo de la mano de El Aissami en la antigua Oficina Nacional de Identificación y Extranjería (Onidex) -hoy Saime-, y posteriormente en el Ministerio de Interior y Justicia, donde estuvo dos años al frente de la Dirección Nacional de Prisiones.

Además, Ysmel Serrano fue el coordinador general de @chavezcandanga, el equipo creado por Chávez para difundir su propaganda en la red social Twitter.

Otro detenido

Además de Serrano, también fue presentado ante el tribunal improvisado Salem Hassoun Atrach, quien también estaría implicado a la trama de desfalco en Pdvsa y Sunacrip.

https://twitter.com/luchaalmada/status/1648532644966334464

De acuerdo con el informe país realizado por la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU), sobre las perspectivas políticas y económicas de Panamá, el mismo pronostica que el crecimiento económico para el 2023 será de un 3.8% y que ve poco probable que se cumpla con el límite del déficit fiscal del Producto Interno Bruto (PIB).

ANPanamá

Según el informe, el gobierno continuará realizando esfuerzos de consolidación fiscal tras la recesión relacionada con la pandemia y los objetivos establecidos en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal que limitan el déficit al 3% del PIB.

Según el reporte, aunque el acuerdo con Minera Panamá otorgará regalías anuales de al menos US$375 millones en el mediano plazo esto no será suficiente para lograr el límite del déficit fiscal requerido, por lo que se tendrán que hacer recortes a la inversión pública, lo que no sería aceptable para el gobierno en un período electoral.

Agrega que otro elemento que prevé que no se cumpla con la meta del déficit es las bajas tasas impositivas que generan una base de ingresos bastante débil. Sostiene el reporte que los esfuerzos para abordar la baja recaudación de impuestos no parecen ser una prioridad, ya que el presidente Laurentino Cortizo descartó aumentar las tasas impositivas. Sin embargo, estiman que el gobierno probablemente frenará el gasto de inversión este año si el crecimiento y los ingresos decepcionan, en un esfuerzo por cumplir con los objetivos fiscales.

Por otro lado, el informe indica que la dinámica de crecimiento del PIB se irá normalizando a medida que el repunte de la recesión relacionada con la pandemia en Panamá se desvanezca este año, el cual se verá apoyado por el consumo privado y la inversión. No obstante, indica que los acontecimientos mundiales son una fuerte amenaza para el crecimiento del PIB este año.

«Las condiciones económicas mundiales más débiles limitarán el crecimiento a corto y mediano plazo», asegura el reporte que reconoce que la inversión aumentará a medida que los proyectos de obras públicas se aceleren; estos incluyen la expansión del Metro de la Ciudad de Panamá y la construcción del cuarto puente sobre el Canal de Panamá.

En vista de los obstáculos mundiales, esperamos, indica el reporte, que el crecimiento económico se debilite a un 3,8 % por debajo del potencial en 2023, desde un 10,8 % registrado en 2022.

Por otra parte, sobre el desempleo el reporte indica que éste volvió a caer por debajo del 10% en abril de 2022, pero se mantendrá por encima del promedio de 2015-19 del 6%, lo que refleja en parte las cicatrices relacionadas con la pandemia en el sector productivo, lo que significa que el crecimiento del consumo privado será más débil que en el pasado.

La posible extensión del Sistema de Interconexión Eléctrica de los países de América Central (SIECAC) y un Plan Estratégico para que Panamá pueda producir y almacenar hidrógeno verde fueron los principales temas en el Foro de Energías Renovables que reunió a representantes de los sectores público y privado, así como a especialistas en financiamiento y promoción de energías renovables de los países de la Unión Europea (UE) y Centroamérica.

ANPanamá

Arturo Alarcón especialista del Departamento de Energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señaló que el SIECA, que genera en la actualidad unos 300 Mw en funcionamiento, pero con capacidad de 2000 Mw, es un caso de éxito regional y que los países que la conforman deben desde ya pensar en una extensión de la red hacia México.

Alarcón sustenta su teoría, pues además del éxito en el proyecto del SIECA, en los recursos hídricos que existen en la región, reveló que según recientes estudios en el 2030, SIECA podría llegar a tener una capacidad de 10 mil Mw.

Por su parte, Rosilena Lindo Riggs, Subsecretaria de Energía de Panamá, dio detalles del Plan Estratégico que lleva Panamá para convertirse en un hub de energías renovables.

Lindo Riggs dijo que uno de los valores motivantes es que el 29% de toda la carga que pasa por el Canal de Panamá es de combustibles fósiles, por lo que se aprovechará la posición geográfica del país pero con combustibles verdes.

Agregó que desde el 2022 su secretaría está analizando y recabando datos y experiencias con empresas europeas como EuroClima y GIZ, para lograr que Panamá lidere la producción y almacenamiento de hidrógeno verde en la región.

Lindo Rigg dijo que el Plan Estratégico tiene proyectado que para el 2030, Panamá esté produciendo unas 300 mil toneladas de hidrógeno verde y destacó que para ese entonces el 5% de la flota marítima mundial, debe estar utilizando ese u otro combustible verde, por lo que Panamá podría ser su centro de abastecimiento.

La Subsecretaria de Energía de Panamá agregó que Panamá lanzará este Plan Estrategico al próximo 28 de abril.

El Índice de Precio del Consumidor Nacional Urbano de marzo registró una variación interanual de 1.3%, ubicándose en 2.0 % durante el primer trimestre del año.

Panamá América

El IPC Nacional Urbano con respecto al mes de febrero experimentó una variación de 0.2%, siendo los grupos de Bienes y servicios diversos en 1.5%; Transporte 0.2%; Alimentos y bebidas no alcohólicas; y Vivienda, agua, electricidad y gas, ambos 0.1%, los que registraron mayor aumento en sus precios.

Seis de las diez clases en el grupo de Bienes y servicios registraron incremento en sus precios, observándose las mayores variaciones en las clases “Seguro relacionado con la salud” y “Seguro relacionado con el transporte”, ambos en 8.3%.

El ascenso en “Seguro relacionado con el transporte” fue por el crecimiento en el precio del servicio de seguro de auto, detalló el INEC. En tanto, el aumento observado en el grupo Transporte fue por el incremento en una de sus siete clases, específicamente en el “Transporte de pasajeros por aire” en 9.0%, impulsado por el alza en el precio del pasaje en avión.

El grupo Alimentos y bebidas no alcohólicas mostró ascenso en cinco de sus once clases, las mayores variaciones se resaltan en las clases “Pescado” en 2.2%, por el crecimiento en el precio de pescado y camarón; “Frutas” 1.8%; y “Leche, queso y huevos” 1.0%, por el aumento en el precio de la leche y el queso.

En el grupo Vivienda, agua, electricidad y gas reportó alza en dos de sus ocho clases, principalmente en el grupo de materiales para la conservación y reparación de la vivienda en 1.8%, como resultados del ascenso en el precio de materiales para reparación de la vivienda.
Los grupos Salud; Comunicaciones; Recreación y cultura; y Restaurantes y hoteles presentaron una leve variación, mientra que el grupo Educación permaneció sin variación.

En tanto, los grupos que registraron disminuciones fueron: Prendas de vestir y calzado en 0.3%; Bebidas alcohólicas y tabaco 0.2%; y Muebles, artículos para el hogar y para la conservación ordinaria del hogar 0.1%.

La baja registrada en el grupo Prendas de vestir y calzado se vio favorecida por el decrecimiento en tres de sus cuatro clases. Las mayores variaciones fueron en las clases “Zapatos y otros calzados” en 0.4%, por la reducción en el precio de zapatillas y sandalias de niña, y “Prendas de vestir” 0.3%.

El descenso en el grupo Bebidas alcohólicas y tabaco fue por la baja en tres de sus cuatro clases, resaltándose la mayor variación en la clase “Vino” en 3.4%.

El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, designó este lunes a Sandra Oblitas, ex rectora principal del Consejo Nacional Electoral (CNE), como ministra de Educación Universitaria, con lo que cubre la vacante que dejó la ex presidenta del ente comicial Tibisay Lucena, quien falleció el pasado miércoles, 12 de abril.

EFE

“He decidido designar a otra insigne mujer venezolana, mujer de valores, con una gran formación académica, con un gran liderazgo institucional. Se trata de la doctora Sandra Oblitas, que a partir de hoy ocupará el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria”, anunció el mandatario durante su programa semanal “Con Maduro +”.

Oblitas, quien compartió con Lucena en el órgano comicial y está en la mira de varios países que la acusan de modificar el sistema electoral venezolano en favor del chavismo.

Está en la lista de sancionados por Estados Unidos y otros países desde el 2017 cuando el Departamento del Tesoro de Estados Unidos la señaló de estar involucrada en la reubicación de centros electorales tan solo cuatro días antes de las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente de 2017, impidiendo el ejercicio del voto.

Forma parte de la lista de individuos que ayudan al régimen de Venezuela a “socavar” la democracia.

Maduro recordó que Oblitas compartió con Lucena varios “escenarios de lucha”, y aseguró que espera que pueda dar continuidad al trabajo desempeñado por la fallecida ministra.

“Hay que alinear muy bien la oferta académica, las carreras universitarias con las prioridades de desarrollo del país (…) La gran revolución educativa a nivel universitario es tener perfectamente alineadas las necesidades de desarrollo del país, el plan nacional de desarrollo, con la formación de los profesionales del futuro”, pidió.

Por su parte, Oblitas dijo que su nombramiento es “un compromiso muy grande” que asume con “absoluta responsabilidad”, y en el que dará continuidad al trabajo de Lucena.

“Sin duda, es la educación universitaria un pilar fundamental para cualquier Estado y, en nuestro caso, como quiera que estamos construyendo la patria socialista, la patria bolivariana, pues toca desde la educación universitaria la formación de esa juventud”, dijo la ministra, presente en el programa televisivo de Maduro.

Oblitas, quien se desempeñó como rectora principal del CNE desde 2016 y hasta julio de 2020, es, actualmente, la autoridad principal de la Universidad Bolivariana de Venezuela, cargo en el que fue nombrada en julio de 2020.

Ucrania acusó este martes a Vladimir Putin de acudir a la escena de sus “crímenes”, luego de que el Kremlin anunció una visita sorpresa del presidente ruso a Kherson y Lugansk, regiones ocupadas del sur y este ucraniano.

AFP

Este viaje “es una ‘gira especial’ del autor de asesinatos en masa en los territorios ocupados y devastados para disfrutar de los crímenes” cometidos por las fuerzas rusas “por última vez”, dijo en Twitter Mijailo Podoliak, consejero de la presidencia ucraniana.

“La degradación de Putin es impresionante. El mundo esperaba su declaración hace un año. Ahora ya no. No hay tal actor político”, expuso también.

La visita del jefe del Kremlin fue a los cuarteles generales de dos unidades de tropas en dichas regiones, anexionadas por Rusia en septiembre pasado.

“El comandante en jefe supremo de las Fuerzas Armadas de la Federación rusa visitó la sede del grupo Dniéper en la dirección de Kherson”, señaló la Presidencia rusa en un escueto comunicado sobre la primera visita de Putin al frente de esta región en casi 14 meses de campaña militar en Ucrania.

El Kremlin informó también de la visita de Putin al “cuartel general de la unidad ‘Vostok’ (Este) de la Guardia Nacional en la república popular de Lugansk”. También es el primer viaje del mandatario a esta provincia ucraniana.

Según el Kremlin, en el cuartel del grupo Dniéper, el presidente ruso escuchó informes del comandante de las Fuerzas Aerotransportadas, coronel general Mijaíl Teplinski, del comandante de esta agrupación de fuerzas, coronel general Oleg Makarévich, y de otros líderes militares.

El portavoz del líder ruso, Dmitri Peskov, precisó a su vez que la visita de Putin a Kherson y Lugansk tuvo lugar la víspera y que está relacionada con el deseo del presidente de “recibir información operativa en el terreno” sobre el curso de la campaña militar en Ucrania. “Ahora el presidente visita cada vez más las nuevas regiones”, recalcó.

De acuerdo con la agencia oficial TASS, el jefe del Kremlin pidió información sobre la situación en las direcciones de Kherson y Zaporizhzhia.

“No quiero distraerlos de los deberes directamente relacionados con el mando y el control, por lo que estamos trabajando aquí de manera profesional, breve pero concreta”, dijo Putin. “Es importante para mí escuchar su opinión sobre cómo se está desarrollando la situación, escucharlos, intercambiar información”, añadió.

El mandatario pidió a los mandos militares que comiencen a informarle “sobre la situación en la dirección de Kherson y luego en la de Zaporizhzhia”.

Además recalcó que Teplinski “estuvo bastante tiempo en primera línea, hizo un informe muy detallado” de la marcha de la campaña militar, después de que la inteligencia británica afirmara recientemente que el comandante de las Fuerzas Aerotransportadas fue reemplazado en enero pasado pero que había vuelto hace poco al mando.

Esta es la primera visita de Putin a la región de Kherson, que las tropas rusas solo controlan parcialmente y de cuyo tercio norte se retiraron en noviembre pasado. El pasado 19 de marzo visitó Mariúpol, en la región oriental de Donetsk.

En la sede del grupo “Vostok” en Lugansk, Putin escuchó a su vez informes del coronel general Alexandr Lapin y de otros altos mandos sobre la situación en este frente. La región de Lugansk está casi al cien por cien controlada por Rusia, a diferencia de la vecina Donetsk, donde ha tomado casi la mitad del territorio y donde su única ofensiva se produce actualmente en las ciudades de Bajmut, Avdíivka y Mariinka.

Según la agencia Interfax, que cita al Kremlin, “los viajes del presidente Putin a la región de Kherson y a la república popular de Lugansk, así como a los cuarteles generales de (los grupos) Dniéper y Vostok no fueron preparados con antelación”.

El presidente ruso felicitó además a los militares la Pascua ortodoxa y les entregó una copia de un icono religioso que pertenecía, según dijo, a “uno de los ministros de Defensa más exitosos del Imperio ruso”, indicó TASS.

Aviones de combate rugen sobre Jartum. Las bombas sacuden la capital sudanesa. Muchos civiles, refugiados ante lo que puede ser el comienzo de una guerra civil, se preguntan: “¿Por qué?”

The Economist

Es tentador, y correcto, culpar a los individuos. Un conflicto no puede estallar a menos que alguien decida empezar a luchar, y Sudán tiene dos villanos conspicuos. El jefe del ejército lucha contra el jefe de una milicia por el control del tercer país más grande de África. El general Abdel Fattah al-Burhan, gobernante de facto de Sudán, encabeza una junta militar que sigue retrasando el prometido traspaso de poder a los civiles. Muhammad Hamdan Dagalo (más conocido como “Hemedti”), dirige a los paramilitares denominados Fuerzas de Apoyo Rápido, que en otra época cometieron genocidio en Darfur.

Ambos bandos tienen el tipo de ambición que a menudo conduce al derramamiento de sangre en países con pocos controles y equilibrios. Ansían tener un poder que no les haga rendir cuentas y las prebendas que ello conlleva. El ejército ya posee un vasto y turbio imperio empresarial; Hemedti, al parecer, ha amasado una fortuna con las minas de oro y la venta de servicios militares a países extranjeros. Ninguno de los dos parece dispuesto a compartir el poder. Cada uno llama al otro “criminal”; Hemedti dice que el general debe rendirse o “morir como un perro”.

Sin embargo, las desgracias de Sudán no son sólo culpa de estos dos odiosos hombres. El país ha estado atormentado por la guerra civil durante la mayor parte del tiempo desde su independencia en 1956. Es un ejemplo de un problema mundial: la creciente persistencia de los conflictos.

Mientras la atención se centra en la rivalidad de las grandes potencias entre Estados Unidos, Rusia y China, los conflictos en el resto del mundo empeoran. El número de personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares se ha duplicado en la última década, hasta alcanzar aproximadamente los 100 millones. Aunque la pobreza mundial ha retrocedido, el número de personas desesperadas que necesitan ayuda de emergencia se ha duplicado desde 2020, hasta alcanzar los 340 millones. Según el Comité Internacional de Rescate (CIRC), una ONG, el 80% de esta cifra se debe a conflictos.

Desde 1945, los conflictos se han sucedido en tres oleadas superpuestas. Primero, los habitantes de las colonias europeas lucharon por su independencia. Después, grupos rivales lucharon por el control de estos nuevos Estados independientes. La guerra fría elevó las apuestas: Occidente apoyó insurgencias contra gobiernos que se declaraban marxistas, de Angola a Nicaragua. La Unión Soviética apoyó guerrillas anticapitalistas y regímenes revolucionarios en todos los continentes.

Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, el número de guerras descendió drásticamente. También lo hizo el número estimado de muertos en combate. Pero después de 2011 llegó una tercera oleada. Tanto el número de guerras como su mortandad aumentaron, a medida que la Primavera Árabe provocaba conflagraciones en Oriente Próximo, una nueva forma de yihadismo se extendía por el mundo musulmán y Vladimir Putin resucitaba el anticuado imperialismo ruso.

La invasión de Ucrania por Putin es inusual: un intento directo de un Estado de conquistar a otro y robarle su territorio. La mayoría de los conflictos armados modernos son más difíciles de entender. Suelen ser guerras civiles, aunque en muchas hay injerencia extranjera. Se producen sobre todo en países pobres, especialmente en países cálidos como Sudán. (De hecho, forman un cinturón de dolor alrededor del Ecuador). Causan millones de muertos, pero es difícil calcular exactamente cuántos. El número de personas que se ven obligadas a huir a causa de ellas es mucho mayor que hace una década. Son muchos más los que mueren de hambre o enfermedades provocadas por la guerra que por las balas o la metralla.

Los combates empobrecen rápidamente los lugares pobres. Una guerra civil típica de cinco años reduce los ingresos per cápita en una quinta parte, según estima Christopher Blattman, de la Universidad de Chicago, en su libro “Why We Fight”. Por eso es alarmante que las guerras duren cada vez más. A mediados de la década de 1980, la media de los conflictos en curso era de unos 13 años; en 2021 era de casi 20.

Hay varias razones plausibles para ello. En primer lugar, las normas mundiales se están erosionando. Cuando Rusia, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, violó descaradamente la carta fundacional de la ONU al invadir Ucrania, asesinar a civiles y secuestrar a niños, demostró hasta qué punto se han debilitado los tabúes. Cuando China, otro miembro permanente de la UNSC, llamó al Sr. Putin “querido amigo” a pesar de su acusación de crímenes de guerra, confirmó que para algunas potencias mundiales la fuerza hace el derecho. Esto envalentona a los pequeños matones.

En Sudán, por ejemplo, casi nadie ha rendido cuentas por las matanzas masivas durante las diversas guerras del país, ni por las violaciones masivas, ni por la esclavitud generalizada de africanos negros por parte de la élite arabófona del país. El general Burhan y Hemedti fingieron escuchar las demandas populares de justicia tras el derrocamiento de un antiguo dictador, Omar al-Bashir, condenado desde entonces por corrupción. Pero parece poco probable que alguna vez planearan entregar las riendas a los civiles, como se suponía que iban a hacer la semana pasada.

Sin embargo, la impunidad no lo es todo. Hay otros factores que hacen que los conflictos se prolonguen. El cambio climático alimenta las luchas por el agua y la tierra. El extremismo religioso se extiende. La delincuencia organizada agrava la inestabilidad de los Estados más inestables del mundo. Y los conflictos son cada vez más complejos.

El rápido traqueteo de los fusiles tartamudos

Entre 2001 y 2010, unos cinco países sufrieron cada año más de una guerra o insurgencia simultánea. Ahora son 15 (Sudán tiene conflictos en el este, el oeste y el sur). Las guerras complejas son, en general, más difíciles de acabar. No basta con encontrar un compromiso que satisfaga a dos partes; puede ser necesario contentar a decenas de grupos armados, cualquiera de los cuales puede volver a amartillar sus Kalashnikovs si no queda satisfecho.

Las guerras civiles también son cada vez más internacionales. En 1991, sólo en el 4% de ellas participaban fuerzas extranjeras significativas. En 2021 se habían multiplicado por 12, hasta alcanzar el 48%, según un proyecto de investigación del Programa de Datos sobre Conflictos de Uppsala. En la última década, este proceso se ha visto impulsado en parte por la retirada de Estados Unidos de su papel de policía mundial, y las potencias medianas han llenado el vacío. Rusia y Turquía se disputan Libia y Siria; Arabia Saudí e Irán han librado una guerra por poderes en Yemen. En Sudán, Egipto apoya al general Burhan, mientras que Hemedti es amigo de Rusia.

La intromisión extranjera puede ser benigna, como suelen serlo las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, aunque a menudo cometan errores garrafales. Pero las intervenciones de potencias externas con agendas egoístas tienden a hacer que las guerras civiles duren más y cuesten más vidas, según David Cunningham, de la Universidad de Maryland. Los costes para los actores externos son menores -no se destruyen sus propias ciudades-, por lo que tienen menos incentivos para firmar la paz.

El cambio climático agrava el caos. No provoca conflictos directamente, pero cuando los pastos se secan, los pastores llevan su ganado hambriento más lejos, invadiendo a menudo tierras reclamadas por grupos étnicos rivales. Una revisión de 55 estudios realizada por Marshall Burke, Solomon Hsiang y Edward Miguel, de la Universidad de Stanford, concluyó que un aumento de la temperatura local de una desviación estándar aumenta la probabilidad de conflicto intergrupal en un 11% en comparación con lo que habría ocurrido a una temperatura más normal.

En todo el mundo, unos 24 millones de personas se vieron desplazadas por condiciones meteorológicas extremas en 2021, y la ONU espera que esta cifra aumente. En Sudán, unos 3 millones de personas se vieron desplazadas por conflictos y desastres naturales incluso antes de que comenzara la actual ronda de enfrentamientos.

La guerra más sangrienta del mundo el año pasado no fue la de Ucrania, sino la de Etiopía, señala Comfort Ero, directora del think tank Crisis Group. Olusegun Obasanjo, ex presidente de Nigeria que ayudó a negociar un acuerdo de paz en noviembre entre el gobierno y la rebelde región de Tigray, cifró las muertes en 600.000 entre 2020 y 2022. No hay estimaciones tan altas para Ucrania.

Mohammed Kamal, agricultor etíope, estaba arando sus campos cuando oyó disparos. Al regresar a su aldea, descubrió que unos hombres armados habían asesinado a 400 personas, en su mayoría mujeres y niños. “Sólo sobrevivió un pequeño número”, dice.

Incluso si el acuerdo de paz se mantiene, lo cual es incierto, no ayudará a Mohammed. Porque la masacre que presenció formaba parte de un conflicto totalmente distinto, que sigue ardiendo. Mientras las tropas gubernamentales estaban distraídas por la guerra en Tigray, los miembros del mayor grupo étnico de Etiopía, los oromo, revivieron una antigua insurgencia e intentan expulsar a otros grupos étnicos de su región natal. Mohammed afirma que los pistoleros que mataron a sus vecinos pertenecían al Ejército de Liberación Oromo (OLA), un grupo rebelde; sus víctimas eran de la etnia amhara. (OLA niega su implicación).

Si esto suena complicado, en realidad lo es mucho más. Etiopía tiene más de 90 grupos étnicos, muchos de cuyos líderes se ven tentados a atizar el odio para hacerse con el control de una de las 11 regiones de base étnica del país. Acoge a cientos de miles de refugiados de cuatro vecinos turbulentos (Eritrea, Somalia, Sudán del Sur y Sudán). La dictadura vecina (Eritrea) ha enviado ejércitos a luchar contra un gobierno etíope anterior, y brazo a brazo con el actual.

La guerra crea un círculo vicioso. Como las sequías y las inundaciones han devastado las zonas rurales, los jóvenes sin perspectivas se sienten más tentados de coger un arma y hacerse con tierras o saqueos. Los reclutadores rebeldes lo entienden muy bien. Las cuentas de Facebook vinculadas al OLA muestran vídeos de jóvenes combatientes celebrando con montones de dinero en efectivo que han liberado de los bancos. Con tantos combatientes acechando en el monte, secuestrando a comerciantes y asesinando a funcionarios, las empresas huyen de la zona y los servicios públicos empeoran aún más. La población local se siente entonces aún más frustrada y enfadada, sobre todo cuando el Estado responde con represión, como suele ocurrir.

Las santas despedidas

A los países desestabilizados por los malos gobiernos y el cambio climático, el extremismo añade gelignita. Pensemos en el Sahel, una vasta zona árida situada bajo el desierto del Sahara. Cinco países -Burkina Faso, Chad, Malí, Níger y Nigeria (norte)- sufrieron sequías en 2022 y la crisis alimentaria más grave de los últimos 20 años. Casi 6 millones de personas sufrieron también inundaciones. Unos 24 millones de personas en estos cinco países sufren “inseguridad alimentaria” (lo que significa que tienen dificultades para alimentarse). En una sola subregión, Malí, el IRC detectó no menos de 70 conflictos a finales de 2021. La mitad eran por la tierra; un tercio, por el agua. Un séptimo provocó la expulsión de muchas personas de sus hogares.

En este entorno desesperado han entrado en escena grupos yihadistas. Desde la primavera árabe, las filiales de Al Qaeda y (más tarde) del Estado Islámico se han extendido por Oriente Próximo, África y otros lugares. Prometen justicia -como la restitución de tierras de pastoreo robadas- en países donde los tribunales oficiales apenas funcionan. Una vez que se han afianzado, aceleran el colapso de la autoridad estatal. Entre 2020 y 2022, en los cinco países mencionados anteriormente, el número de escuelas cerradas debido a la violencia se triplicó, hasta alcanzar las 9.000. La mitad de los niños de la región no se sienten seguros en la escuela.

En Burkina Faso, grupos yihadistas rivales han convertido gran parte del país en ingobernable. Las ciudades están sitiadas. Los esfuerzos del gobierno por derrotar a los yihadistas a menudo empeoran las cosas. Los camiones que transportan mercancías a las zonas controladas por los yihadistas deben llevar escolta militar, que puede estar disponible o no. Los yihadistas bloquean las carreteras y colocan bombas en los puentes. Todo ello dificulta el comercio y empobrece aún más las zonas remotas. La incapacidad del gobierno para derrotar a los yihadistas enfurece a casi todo el mundo: el país sufrió dos golpes de Estado en 2022.

Una dinámica similar afecta a todo el Sahel. La inestabilidad es contagiosa. Los campesinos desplazados por el cambio climático cruzan fronteras sin señalizar y desencadenan enfrentamientos. Los yihadistas buscan refugio en los países vecinos. Sus ideas se propagan rápidamente por Internet y en las madrazas radicales.

Las potencias occidentales han intentado ayudar, pero han fracasado. En noviembre de 2022, Francia renunció a la Operación Barkhane, una intervención militar para ayudar a los gobiernos de Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger a reprimir a los yihadistas. A principios de año, el nuevo régimen militar de Malí ordenó la retirada de las tropas francesas y acogió con satisfacción la ayuda del grupo mercenario ruso Wagner, que ya ha sido acusado de masacrar a civiles.

Sebastian von Einsiedel, de la Universidad de las Naciones Unidas en Tokio, sostiene que la expansión de los grupos yihadistas dificulta el fin de las guerras. Sus exigencias son a menudo imposibles de cumplir, sus soldados rasos son fanáticos y los mediadores externos detestan tratar con terroristas.

Sin oraciones ni campanas

Para los grupos rebeldes sin inspiración religiosa, el dinero es motivo suficiente para tomar las armas. Un estudio de James Fearon, de la Universidad de Stanford, concluye que las guerras civiles en las que una fuerza rebelde importante obtiene dinero de las drogas o los minerales ilícitos tienden a durar más tiempo. Y la globalización de la delincuencia ha hecho “más fácil que nunca” para estos grupos hacerse con armas y dinero en efectivo, señala von Einsiedel.

Las fuerzas gubernamentales también suelen ser codiciosas. Entre las razones por las que la guerra del Congo se “autoperpetúa”, según Jason Stearns en su libro “The War that Doesn’t Say its Name” (La guerra que no dice su nombre), está el hecho de que los oficiales cobran una miseria, pero pueden hacer fortunas con la malversación y la extorsión cuando están desplegados en zonas de combate. Los lugareños se quejan del problema del “pompier-pyromane” (bombero-pirómano): hombres fuertes regionales que provocan un incendio para que el gobierno central tenga que negociar con ellos para apagarlo.

Un ejemplo extremo de los vínculos entre delincuencia y conflicto es Haití. En 2021 fue asesinado su presidente, Jovenel Moïse. Nadie sabe quién ordenó el golpe, pero muchos sospechan que está relacionado con el tráfico de drogas. Desde entonces, el país vive sumido en el caos. Las bandas que antes sólo dominaban los barrios marginales controlan ahora gran parte de la capital, Puerto Príncipe. Joe, un director de escuela que prefiere permanecer en el anonimato, describe cómo su escuela recibió una bala en un sobre, con una demanda de 50.000 dólares de dinero de protección para mantener las clases abiertas. “En el acto, tuvimos que cerrar la escuela hasta nuevo aviso”, suspira.

El primer ministro haitiano, Ariel Henry, suplica una intervención militar extranjera para ayudar a la policía a restablecer el orden. Muchos haitianos la acogerían con satisfacción. Ralph Senecal, jefe de una empresa privada de ambulancias, secuestrado en octubre, afirma que sólo las tropas estadounidenses pueden restablecer el orden. Sin embargo, los grupos de oposición haitianos temen que una intervención de este tipo sólo sirva para apuntalar al Sr. Henry, que se hizo con el poder tras la muerte de Moïse y es ampliamente considerado ilegítimo.

Un país de Asia ilustra todos los males que hacen perdurar las guerras civiles. En una vieja granja de madera cerca de la frontera entre Tailandia y Myanmar, Ko Khaht hierve pollo y arroz. Cuando está cocido, lo licua, lo aspira con una jeringuilla y se lo da de comer a su compañero herido, al que le falta parte del cráneo y no puede moverse ni hablar.

Myanmar alberga algunas de las insurgencias más antiguas del mundo, y algunas de las más recientes. Ko Khaht pertenece a las Fuerzas de Defensa del Pueblo (PDF), creadas tras la toma del poder por una junta militar en 2021. Es el brazo armado del Gobierno de Unidad Nacional, un Estado paralelo de activistas, políticos y líderes étnicos que pretende restaurar la democracia. Se unió a él después de ver cómo unos soldados asesinaban a un hombre delante de su casa. Hizo una pequeña maleta y huyó a la frontera tailandesa, donde trabajó en una unidad de desactivación de bombas. Ha perdido la mano derecha y tiene la piel marcada por la metralla.

La lucha en Myanmar es asombrosamente compleja. Unos 200 grupos armados controlan partes del territorio o luchan por derrocar al gobierno. Algunos son ejércitos que buscan la autonomía de grandes grupos étnicos; otros son milicias locales que intentan defender una sola aldea. El país no ha vivido un año sin conflictos desde su independencia en 1948. Sin embargo, incluso en comparación con este pasado violento, las normas se han atrofiado en los dos últimos años. “Hay un nuevo nivel de brutalidad, con el tono establecido desde arriba”, afirma Richard Horsey, de Crisis Group.

En marzo, una compañía que se autodenominó “Columna Ogro” se dejó caer en Sagaing, en el centro de Myanmar. Se dedicaron a matar, violar y torturar. Si el objetivo es aplastar la resistencia, no está funcionando. Los rebeldes dicen que estas atrocidades refuerzan su determinación.

El cambio climático está en juego: la insurgencia ha cobrado fuerza en la zona seca central, empobrecida por la sequía. La delincuencia también da a muchos combatientes una razón para seguir luchando. El ejército está profundamente implicado en el contrabando de heroína y jade, al igual que algunas milicias étnicas. Horsey espera que la guerra “se prolongue durante toda una generación”.

Para los que mueren como ganado

En el mundo no faltan ideas para poner fin a las guerras. Encontrar un mediador respetado. Iniciar conversaciones extraoficiales mucho antes de que los beligerantes estén dispuestos a reunirse públicamente. Incluir a más mujeres y grupos de la sociedad civil en el proceso de paz. Aceptar que cualquier acuerdo de paz será probablemente feo. “Excluir de la política a la gente que no te gusta no funciona”, señala David Miliband, responsable de IRC. Purgar al ejército iraquí de todos los partidarios del régimen de Sadam Husein fue un error, como lo fue intentar construir un sistema en Afganistán sin los talibanes. Pero las medidas más importantes (construir Estados funcionales en países devastados por la guerra, frenar el cambio climático) podrían tardar décadas en aplicarse.

Y los esfuerzos mundiales para promover la paz se ven obstaculizados por el hecho de que dos miembros con derecho a veto del UNSC son violadores seriales de los derechos humanos que se oponen a interferir en los asuntos internos de regímenes salpicados de sangre. Rusia ha utilizado su derecho de veto 23 veces en la última década, frustrando resoluciones para permitir más ayuda a Siria, investigar crímenes de guerra en los Balcanes y (por supuesto) defender la soberanía de Ucrania. China ha emitido nueve. Estados Unidos ha emitido tres, la mayoría para proteger a Israel; Francia y Gran Bretaña, ninguna. Entre 2001 y 2010, cuando las ambiciones imperiales de Putin eran más limitadas y Xi Jinping aún no estaba en el poder, Rusia sólo emitió cuatro vetos; China, dos.

Una propuesta francesa para suspender el veto cuando se produzcan atrocidades masivas fue aprobada por la Asamblea General de la ONU el año pasado, pero no ha pasado la pluma de veto de Putin. El mundo está entrando en lo que Miliband denomina “una era de impunidad”.

El mundo al revés. El gran presidente del cambio, Gustavo Petro, que, supuestamente, luchó durante décadas por los oprimidos y por los derechos humanos, ahora es el canciller del brutal dictador Nicolás Maduro, que oprime y reprime a 30 millones de hermanos venezolanos y que es el violador de derechos humanos más brutal del continente investigado por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad.

Por: Francisco Santos – Infobae

Pero era obvio que iba a ser así. Quienes tuvieron un ápice de esperanza de que Gustavo Petro iba a interceder por los cientos de presos políticos, antes tan afectos a su corazón, que se pudren en las cárceles venezolanas durante años desconocen la estrecha relación histórica de Petro y su séquito cercano con Chávez y con Maduro.

Quienes pensaron que con Petro se podía facilitar una salida a la dictadura criminal venezolana no podían estar más equivocados, pues Maduro y su mafia criminal son sus socios políticos; forman parte de la misma banda y tienen los mismos valores, así que nada se puede esperar en materia de juego limpio por parte de Petro cuando de Venezuela y Maduro se trata.

Petro, en las últimas semanas, ha revelado su verdadero interés. Con la cumbre sobre Venezuela, que ha convocado para la próxima semana, y su discurso en Washington de cero sanciones y más democracia, el presidente de Colombia se graduó de canciller de Maduro. Cuándo se va a posesionar, aún está en duda, faltan unos papeles, dicen en la cancillería venezolana, pero lo cierto es que ya empezó a actuar, y con su vicecanciller, Armando Benedetti, el combo diplomático de 2 x 1 está consolidado.

Esta semana veremos qué tanto los Estados Unidos apoyan al nuevo canciller venezolano, pero lo cierto es que desde La Casa Blanca los mensajes que se han enviado son de apoyo a esta estrategia. El mismo Juan González encargado del tema estuvo en Caracas y negoció el intercambio de malandros (así se les dice a los delincuentes en Venezuela) por unos inocentes gringos que estaban en las cárceles de Maduro.

Ahora, con el nuevo canciller venezolano divulgando el mensaje en Washington a los cuatro vientos, Biden, Blinken y González quedan contra la pared. Cero sanciones ,más democracia. ¿Aceptan el chantaje? Ya en el viaje anterior de González a Caracas, la administración Biden peló el cobre y mostró que si está dispuesta a esos negocios turbios; ahora veremos hasta dónde están dispuestos a llegar; este jueves, con la reunión Petro-Biden tendremos algo más de claridad.

No importa la clara alianza de Maduro con Irán y con Rusia; tampoco el mensaje contundente de Petro sobre Taiwán, que dio hace apenas unos días, los valores de la libertad, la democracia y los actos de agresión militar se negocian en Washington SEM, según el marrano, como decimos en Colombia.

La semana siguiente sabremos con más claridad dónde está la Unión Europea en esta historia. Su canciller, Joseph Borrell, que la verdad ha sido bastante propenso a negociar esos mismos valores, mostrará si la invasión de Ucrania cambió en algo o no su mirada hacia el mejor aliado de Rusia en este continente, junto con Cuba. Veremos si este nuevo mundo geopolítico trasciende las fronteras de Europa, Asia y Norteamérica y si los demócratas del continente podemos contar con ellos o nos venden al mejor postor, como lo hizo Estados Unidos por un puñado de barriles hace un año.

Es cierto que la oposición venezolana no ha ayudado en nada y es su propio peor enemigo. Entregó en México el cupo del embajador ante Estados Unidos, Carlos Veccio, en la mesa de negociación a cambio de nada. Con pocas excepciones, solo ven por su interés personal, como sucedió con la desintegración del gobierno interino; por eso, debe haber una gran renovación de liderazgo, si se quiere ser efectivo de verdad. Los Capriles, que ya se volvió un verbo de entreguismo en las discusiones políticas en la región, solo han servido para fortalecer la dictadura.

Hoy la oposición está hecha en gran parte de grandes, pequeños y medianos Capriles. María Corina, Juan Pablo Guanipa, Williams Davila, Andrés Velasquez y hasta el mismo Juan Guaidó son las excepciones, junto a un pequeño puñado de opositores. El desierto en la oposición es el mejor aliado que hoy tienen Maduro y su nuevo canciller, Gustavo Petro.

¿Qué cambiaría el escenario? Que la oposición se abriera y permitiera la entrada del chavismo puro, a eso sí le teme Maduro. Que Andrés Izarra, hoy exiliado en Berlin; Miguel Rodríguez Torres, exiliado en España, y hasta el mismo Rafael Ramírez, exiliado en Roma, se sumaran al bloque opositor crearía una nueva realidad política en Venezuela que rompe el molde, destruye la oposición a la medida que Maduro ha construido y a la que su canciller quiere darle legitimidad en la cumbre de Bogotá.

Claro, eso requiere de una gran madurez política y aceptar lo que en otras ocasiones sería inaceptable, pero no nos equivoquemos, el dictador hoy tiene nuevo canciller, uno muy poderoso, y frente a este nuevo desarrollo hay que cambiar el tablero de juego. Una unión de quienes antes eran enemigos para derrotar al mafioso con reglas claras de juego les desbarata ese derrotero que tienen y que se ve muy posible, el de cero sanciones o pocas sanciones, unas pequeñas libertades y Maduro y sus mafiosos aún en el poder.

¿Qué opinan?

Ante los tribunales penales de Caracas (Venezuela), junto con otros seis detenidos, fue presentado el 14 de abril pasado el empresario colombiano Álvaro Pulido Vargas (cuyo nombre real es Germán Enrique Rubio Salas), implicado en el escándalo de desfalco a las arcas de la estatal petrolera PDVSA por parte de funcionarios, exfuncionarios y empresarios que recibieron barriles de crudo como pago de negocios multimillonarios.

Por: Luis Benito – Infobae

Esta captura habría inquietado a Alex Saab ―que desde el 2021 está detenido en Miami por una gigantesca operación de lavado de activos que involucra al régimen de Nicolás Maduro―, porque quien fuera su socio y amigo tendría información delicada que él mismo se ha negado a entregarle a las autoridades estadounidenses.

De hecho, a través de sus abogados, Saab habría sentado posición frente al arresto de Pulido Vargas, asegurando que “es completamente ajeno a los hechos relacionados con el caso por el cual se lo investiga”, según informó recientemente el periódico El Tiempo.

Por lo pronto, se conoce que la justicia venezolana acusa a Pulido, que tiene 59 años, de ser “operador financiero/vinculado a Hugbel Roa”. Roa es un exdiputado del Partido Socialista Unido de Venezuela, cuya inmunidad parlamentaria se le removió por este caso, y que en este momento está preso por el desfalco a la petrolera, que asciende a 20.000 millones de dólares.

En octubre de 2021, el gobierno de Estados Unidos ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por información que pudiese conducir al arresto o condena de Pulido Vargas, bajo la acusación de “lavado de dinero en relación con un esquema de soborno extranjero”.

De acuerdo con las autoridades de ese país, desde el 2015 Pulido y sus socios “trabajaron para obtener o retener contratos con el fin de proporcionar alimentos al pueblo venezolano. Supuestamente aumentaron el costo de producción de las cajas de alimentos para obtener una ganancia personal de su producción”. De esta forma, Pulido y los otros acusados sobornaban a funcionarios del gobierno venezolano “que los ayudaron a obtener el contrato para producir las cajas y obtener millones de dólares en ganancias”.

No obstante, debido a la escasez de dólares, Venezuela ya no podía pagar a las empresas extranjeras, incluidas las de Pulido. Por eso, el empresario colombiano, junto con un socio, iniciaron una operación para liquidar oro de ese país, cuyo dinero se habría utilizado posteriormente para pagar el adeudo a las empresas extranjeras, entre las que estaban, por su puesto, las de Pulido.

La Corte Federal del Distrito Sur de la Florida alega que se involucraron más de 1.600 millones de dólares provenientes del lavado de dinero. En este entramado, Álvaro Pulido era socio de Álex Saab.

1.500 millones de dólares habrían desfalcado a PDVSA entre Saab y Pulido

De manera escalonada, los (hasta ahora) 58 funcionarios implicados fueron desfalcando a la petrolera estatal de Venezuela, en una operación que se pudo realizar, en parte, por el bloqueo que tiene el régimen de ese país, el cual no permite que su dinero pase por el sistema financiero de occidente. Por ese motivo, todas las ganancias de la petrolera se movieron durante años por medio de pagos en especie, efectivo o criptomonedas, lo cual hizo que no existiera trazabilidad.

Por eso, el desfalco a PDVSA se logró mediante el envío de barriles de petróleo sobre pagos que nunca se realizaron y quedaron en cuentas por cobrar durante años. Por este mecanismo, el portal Armando.info le atribuye a Saab y a Pulido una deuda de alrededor de 1.500 millones de dólares.

Un equipo de científicos de la Universidad Estatal de Washington (WSU), en Estados Unidos, ha identificado un gen presente en casi todas las especies de mamíferos que podría ser clave para desarrollar un anticonceptivo masculino altamente eficaz, reversible y no hormonal.

DW

En el estudio, publicado hoy (17.04.2023) en un artículo en Nature Communications, el equipo identificó la expresión del gen ‘Arrdc5’, presente en el tejido testicular de ratones, cerdos, bovinos y humanos que, al ser anulado en ratones, produjo infertilidad sólo en los machos.

«El estudio identifica por primera vez que este gen solo se expresa en el tejido testicular, en ninguna otra parte del cuerpo, y que se expresa en múltiples especies de mamíferos», afirma Jon Oatley, autor principal y profesor de Biociencias moleculares en la Universidad de Washington.

«Cuando este gen se inactiva o inhibe en los machos, éstos producen espermatozoides que no pueden fertilizar un óvulo, un objetivo primordial para el desarrollo de anticonceptivos masculinos», explica.

Sin efectos hormonales

Aunque se han identificado otras dianas moleculares para el posible desarrollo de anticonceptivos masculinos, el gen ´Arrdc5´ es específico de los testículos masculinos y se encuentra en múltiples especies.

La falta de este gen provoca una enfermedad llamada oligoastenoteratospermia u OAT, que afecta a la concentración, la movilidad y la morfología de los espermatozoides y evita que éstos puedan fecundar óvulos, causando así infertilidad en los hombres.

En el estudio de la WSU, los ratones macho que carecían de este gen producían un 28% menos de espermatozoides, que se movían 2,8 veces más despacio que en los ratones normales, y cerca del 98% de sus espermatozoides presentaban cabezas y piezas medias anormales.

La proteína codificada por este gen es necesaria para la producción normal de esperma, por eso, el equipo de Oatley trabaja ya en el diseño de un fármaco que inhiba la producción o la función de esa proteína, lo que favorecería la anticoncepción masculina sin interferir en las hormonas.

Y es que, al alterar únicamente esta proteína, la testosterona no se vería afectada, lo que es importante, dado que, además de producir esperma, la testosterona se encarga también de la formación de masa ósea y fuerza muscular, y de producir glóbulos rojos.

El diseño de un fármaco dirigido a esta proteína también facilitaría su reversibilidad como anticonceptivo.

«No se trata de eliminar la capacidad de producir espermatozoides, sino de impedir que los que se producen lo hagan correctamente», por lo que, «en teoría, se podría retirar el fármaco y los espermatozoides empezarían a fabricarse de nuevo con normalidad», razona el investigador.

Oatley y la primera autora del estudio, Mariana Giassetti, han presentado una patente provisional para el desarrollo de un anticonceptivo masculino basado en este gen y la proteína que codifica.

Como el gen se encuentra en casi todas las especies de mamíferos, el hallazgo también es prometedor para su uso en animales como alternativa a la castración, que es, actualmente, una de las pocas maneras existentes para controlar la reproducción. También podría utilizarse en la fauna salvaje cuando se quiera limitar la superpoblación de una especie.

En humanos, este fármaco ayudaría a controlar la reproducción porque aunque existen muchas formas de control de la natalidad para las mujeres, no siempre son eficaces ni están ampliamente disponibles, y más de la mitad de los embarazos en todo el mundo siguen siendo no deseados, según Naciones Unidas.

En el caso de los hombres, ahora mismo, no existe ningún método de anticoncepción más allá de la cirugía, «y sólo un pequeño porcentaje de hombres opta por la vasectomía», recuerda Oatley.

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