Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Entre los más de 150 aviones de guerra estadounidenses que sobrevolaron Venezuela el pasado fin de semana estaba el Growler, un avión que ataca señales, no personas.

Por: Alistair MacDonald – The Wall Street Journal

El Boeing EA-18G Growler es un especialista en guerra electrónica, una parte del combate antes descuidada que ha experimentado un renacimiento tras su uso masivo en la guerra de Ucrania . El Growler, pilotado por un escuadrón de la Armada apodado «Zappers» y otras unidades navales, probablemente jugó un papel clave en Venezuela, donde las defensas aéreas se vieron rápidamente desbordadas.

En la guerra electrónica, las comunicaciones, los radares y otras señales se dirigen o protegen.

El avión, basado en el F/A-18F Super Hornet de Boeing, es un incondicional de la guerra electrónica estadounidense, un campo que se marchitó principalmente después de la Guerra Fría, dijo Thomas Withington , un experto en guerra electrónica del grupo de expertos Royal United Services Institute. 

“El Growler constituye el pilar del componente de guerra electrónica del poder aéreo estadounidense y habría localizado los radares venezolanos, los habría bloqueado y habría realizado una tarea similar con las comunicaciones militares”, dijo, refiriéndose a la guerra electrónica por sus siglas en inglés.

Este fin de semana, Estados Unidos utilizó una gran cantidad de aeronaves —incluidos aviones de combate F-22, F-35 y F/A-18, bombarderos B-1 y drones— para suprimir la defensa aérea y las comunicaciones venezolanas mientras las fuerzas de operaciones especiales capturaban al usurpador del país , Nicolás Maduro .

Si bien Estados Unidos pudo volar fácilmente a Venezuela, lo hizo contra un enemigo menos sofisticado con cantidades decentes pero limitadas de defensa aérea, dijo Nick Cunningham , analista de defensa de Agency Partners, una firma de investigación.

Las tácticas empleadas “probablemente serían menos efectivas contra un adversario casi igual y bien equipado como Rusia o China”, dijo.

En Venezuela, el Growler y otros aviones estadounidenses pudieron sortear sin problemas los anticuados sistemas de defensa aérea del país, fabricados predominantemente por la Unión Soviética y Rusia.

Venezuela contaba, por ejemplo, con 12 sistemas de defensa antimisiles S-300, según el centro de estudios Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. Versiones de este sistema, ampliamente utilizado y desarrollado por la Unión Soviética, también fueron fácilmente burladas y destruidas por la fuerza aérea israelí durante sus ataques contra Irán el año pasado .

Venezuela también tiene algunos sistemas de radar chinos, aunque los que ha mostrado son modelos más antiguos, según Janes, una empresa de inteligencia de defensa.

La guerra electrónica no es nueva: la Armada británica interfiere e intercepta las comunicaciones por radio desde principios del siglo pasado.

Para Estados Unidos, los conflictos más recientes en Afganistán y Oriente Medio requirieron menos guerra electrónica. Esto generó preocupación por la posible falta de intervención del Pentágono en este campo.

Luego vino la guerra de Ucrania, considerada ampliamente el mayor conflicto de guerra electrónica de la historia . Desde entonces, los ejércitos han estado buscando nuevas capacidades.

“La guerra electrónica no es tan bien entendida por la gente, y no es tan visible ni atractiva como la compra de aviones de combate o barcos”, dijo Frank Kendall , quien se desempeñó como secretario de la Fuerza Aérea de EE. UU. durante la administración Biden. “Pero es crucial, como hemos visto en Ucrania”.

En Ucrania, el uso masivo de drones brindó la oportunidad de interferir y falsificar sus señales. Rusia ha desarrollado una especialización en este campo y también ha interferido equipos estadounidenses como el Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad (Himars).

Esto se puede hacer de forma tan sencilla como bombardear un dron o un cohete con señales que ahoguen la conexión con su operador o la guía satelital.

Pero plataformas como el Growler, entregado por primera vez en 2008, tienen más herramientas. Por ejemplo, pueden simular múltiples aeronaves en el radar enemigo muestreando su pulso y enviándolo de vuelta, afirmó Withington de RUSI.

El Growler también lleva los llamados misiles antirradiación que detectan y luego destruyen el radar de un adversario.

Casi todas las aeronaves modernas utilizan la guerra electrónica, principalmente para proteger sus propias comunicaciones. El caza estadounidense F-35 posee una capacidad particularmente potente, fabricado principalmente por la británica BAE Systems , según los analistas.

Pero el Growler está repleto de equipo de guerra electrónica, gran parte del cual transporta en grandes cápsulas bajo las alas y el vientre. También cuenta con una tripulación de dos personas, una de las cuales se especializa en guerra electrónica. Su precio en 2021 rondaba los 67 millones de dólares.

Boeing remitió las preguntas a la Marina de Estados Unidos, que no respondió inmediatamente a las solicitudes de comentarios.

La guerra electrónica se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos de la industria de defensa. Si bien las grandes empresas de defensa estadounidenses no desglosan las ventas relacionadas con la guerra electrónica en sus resultados, sus homólogas europeas registran algunos de sus márgenes más altos en este campo.

MBDA, el fabricante europeo de misiles, comercializa un misil cuyo propósito es interferir con las comunicaciones y los radares. Las empresas venden señuelos que siguen aviones o barcos, a veces con la apariencia de un misil, y emiten señales para confundir a los adversarios y hacer que lo ataquen en lugar de a su nave nodriza.

Para defenderse de las interferencias de señales, los ejércitos están empezando a comunicarse mediante láseres, siempre que sea posible. Rusia y Ucrania han optado por el modelo tradicional y conectan muchos de sus drones a cables de fibra óptica.

La inteligencia artificial presenta nuevas oportunidades para la guerra electrónica.

Sin embargo, los analistas se preguntan si Estados Unidos y Europa se han quedado atrás, en particular, respecto a China. Por ejemplo, se han retrasado las actualizaciones de las cápsulas de guerra electrónica del Growler, de las que Estados Unidos depende para proteger sus flotas aéreas.

«El progreso del programa ha sido dolorosamente lento», dijo Kendall, ex secretario de la Fuerza Aérea.

El sábado pasado Venezuela fue el centro de atención mundial por la captura del ex dictador Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes ya se encuentran detenidos en territorio norteamericano para rendir cuentas ante la justicia de ese país por cargos de narcoterrorismo. En paralelo, mientras avanza el proceso judicial en su contra, en el país caribeño, víctima de más de dos décadas de un régimen atroz que provocó una crisis humanitaria sin precedentes, ya se dieron los primeros pasos para la tan ansiada transición que restituya la libertad de Venezuela.

Por: Lucas Goyret – Infobae

Una lucha que tiene como su bandera a la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado. El propio secretario Marco Rubio afirmó el domingo, horas después del operativo de extracción de Maduro y su esposa, que “todo este movimiento” se logró gracias al liderazgo de la líder opositora venezolana, quien este jueves dialogó en exclusiva con Infobae.

Si bien reconoció que tanto ella como Edmundo González Urrutia están en condiciones de asumir el poder, Machado remarcó que la necesidad de que “la transición sea de la forma más ordenada y pacífica posible”. Consideró, además, que la captura del ex dictador representa el inicio del desmantelamiento “de la estructura de terror y crimen” que ha gobernado Venezuela por más de dos décadas.

Subrayó, en tanto, que “el primer paso en una transición es la liberación de los presos políticos y el cese de la represión”, y destacó que Estados Unidos instruyó a Delcy Rodríguez, quien quedó al mando en esta primera parte de la transición, “que sea el propio régimen quien desmantele ciertas estructuras de su propio régimen”. Asimismo, agradeció al presidente Donald Trump por su compromiso con la causa venezolana: “Estamos profundamente agradecidos al presidente Trump. Llegar aquí requería visión, coraje, decisión”.

De cara al futuro, remarcó que la recuperación del país requerirá apoyo internacional, especialmente en áreas como servicios públicos, economía y seguridad, ante la magnitud de la crisis heredada, pero afirmó: “Vamos a desmontar el hub del crimen organizado y convertir a Venezuela en un hub de prosperidad y de democracia”.

Sobre esta nueva etapa que comenzó tras la captura del ex dictador, Machado sostuvo que este “es un proceso indetenible”, y aseguró que su intención es regresar a Venezuela “lo antes posible”.María Corina Machado habló sobre la captura de Maduro

-Antes que nada, de nuevo muchas gracias por estar una vez más con Infobae, y sobre todo en este momento de Venezuela y de la región. Me gustaría empezar hablando sobre lo que fue el operativo de Estados Unidos para capturar a Maduro. ¿Qué balance haces al respecto y qué representa esto para el presente y el futuro de Venezuela?

-Lo ocurrido el tres de enero en Venezuela representa un paso gigantesco hacia la libertad, la justicia, el reencuentro de los venezolanos y el desmontaje de toda una estructura del terror y del mal para que termine de emerger un país lleno de oportunidades, una verdadera tierra de gracia a la cual puedan regresar nuestros hijos y miles y miles de ciudadanos del mundo entero que van a encontrar en Venezuela la tierra más fértil para el desarrollo, no solamente de sus vidas, sus sueños, sus inversiones también.

-Mucho se especuló en las horas posteriores a posibles traiciones dentro del chavismo. ¿Crees que pudo haber alguien dentro de la estructura del régimen que haya cooperado para conducir a la captura de Maduro? Y también preguntarte qué opinión tenes sobre la reacción internacional a las detenciones de Maduro y Cilia Flores.

-Yo creo que los gobiernos democráticos entienden que esto no solamente favorece a Venezuela, favorece a todos los países vecinos, favorece a las democracias del mundo. Desmontar una estructura del crimen narcoterrorista que ha hecho tanto daño, son decenas, cientos de miles de vidas destruidas, no solamente en personas asesinadas, ejecutadas extrajudicialmente, personas a las que les han quitado todo, familias separados, forzados a dejar su país, pero además estas redes que desde Venezuela se han ido extendiendo y penetrando, y sabemos, todo el hemisferio. Entonces, las democracias y sobre todo los líderes valientes que llaman las cosas por su nombre, entienden que la justicia internacional y el derecho internacional tiene que estar al servicio de la gente y de los pueblos, no de los tiranos. No se puede convertir en una excusa para la impunidad absoluta y además bendecida en un discurso con dobles estándares. El derecho internacional debe proteger la soberanía de los pueblos. Y en el caso de Venezuela, todos saben que la soberanía se ejerció el 28 de julio y emitió un mandato contundente con la elección de Edmundo González Urrutia como nuestro presidente, pero un mandato a una transición a la democracia. Entonces, creo que es muy importante, y nos reconforta y nos alegra ver líderes que llaman las cosas por su nombre, que entienden que estamos en una situación altamente inestable y que hay que avanzar en este proceso de transición. Pero al final, te lo pongo con una imagen. Esto es un gran dique con una enorme presión y finalmente se abrió aquí una grieta que se va convirtiendo en una enorme apertura de luz, por la cual fluye ahora toda esta energía, este anhelo de paz, de libertad, del amor de los venezolanos, y esto es absolutamente indetenible. Es decir, eso es lo importante, entender que estamos en un proceso indetenible.

-En los últimos años vimos todo lo que padeció el pueblo venezolano y mucha gente decía que el problema de los venezolanos lo tenían que resolver los venezolanos, pero vimos cómo terminó la situación. Quedó demostrado la importancia de la implicancia de una potencia como Estados Unidos para restituir la democracia en Venezuela. En las últimas horas Washington expresó su predisposición a trabajar por el momento con Delcy Rodríguez en esta primera etapa de la transición. ¿Crees que funcionará esta transición que propone Estados Unidos? ¿Hay que darle una oportunidad?

-Varias cosas en tu planteamiento. Me parece muy importante la primera afirmación que haces. Durante años dijimos Venezuela es un país invadido por las fuerzas del crimen global. Irán, Rusia, Cuba, grupos terroristas como Hezbolá, Hamás, los carteles de la droga, la guerrilla colombiana, todos aliados y conectados al régimen de Maduro. Esto no es una dictadura convencional con una estructura jerárquica. Es una estructura del crimen, del narcoterrorismo, terrorismo de estado hacia adentro y terrorismo y narcoterrorismo hacia afuera. Evidentemente que era necesario que confluyeran ambas fuerzas, la del pueblo de Venezuela organizado y valiente, que fue capaz de llevar adelante una gesta como la del 28 de julio, que es la que le da legitimidad a todo este proceso de apoyo externo, de desmontar esa estructura. No es llamar una invasión, al contrario, es la liberación de Venezuela de estas fuerzas del mal. Entonces, creo que lo que estamos viendo es cómo se demuestra que frente a tiranía se requiere la fuerza y la organización y la convicción ciudadana, pero desde luego se requiere la responsabilidad y la amenaza real por parte de los factores externos que terminan haciendo que el costo de permanencia sea más alto que el costo de salida. Y eso es lo que estamos viendo ahora.Yo no voy a especular sobre las intenciones, el contenido, las propuestas específicas que ha formulado el gobierno del presidente Donald Trump y que ha ido ejecutando y coordinando el secretario de Estado, Marco Rubio. Lo que sí está claro es que en este momento le han instruido a la señora Delcy Rodríguez, que es una figura esencial, clave de toda la estructura criminal, arquitecta de los mecanismos para evadir sanciones, para la tortura, para el terror, para la corrupción, sancionada por la propia justicia de los Estados Unidos y otros países del mundo, le han dado instrucciones que sea el propio régimen quien desmantele ciertas estructuras de su propio régimen. Y esa es la fase que estamos viendo ahora. Ahora, ¿esto es sostenible? Obviamente no. ¿Por qué? Porque no tiene fundamentalmente, entre otros apoyos, pero el más importante, el de la gente, el del pueblo de Venezuela. Y al final, la gente es el centro de todo y es la fuerza más poderosa que le va a dar estabilidad a una transición a la democracia sostenible y ordenada en Venezuela.

-Los argumentos de muchos era que esta decisión de Estados Unidos se fundamenta en que en este tiempo se necesita una persona que conozca los mecanismos que hay que desarmar, que conozca los cables que hay que cortar para que todo no estalle y no haya crisis, como planteó Marco Rubio en estos días. ¿Qué pensás al respecto?

-La complejidad del caso venezolano es que esto no es una dictadura convencional, con una estructura jerárquica, sino que estos son grupos de mafias, que a lo interno también están profundamente enfrentados. Entonces, al final, cualquiera de estas figuras del régimen se encuentra con toda la presión externa y los compromisos y las instrucciones que recibe. Por otra parte, todas, como tú bien decías antes, las desconfianzas por las traiciones, por los engaños, por las defecciones, porque al final todos están pensando en salvarse, cada uno de ellos. Cómo se pueden salvar cuando ven la inevitabilidad del desmontaje de esta estructura. Entonces, al final, y yo quiero insistir en esto, Venezuela va a avanzar hacia una transición democrática donde restituyamos el estado de derecho, donde se pueda vivir y respirar y ejercer todas las libertades, donde todos los que han tenido que partir puedan regresar. Esto ya se está comenzando a sentir y una vez que esa liberación en el plano, digamos, anímico, espiritual, tiene lugar, lo demás ya es irreversible e inevitable. Entonces, este es un momento donde sí necesitamos que todos los ciudadanos estemos muy activos, muy alertas, muy vigilantes, organizados en las estructuras que ya existen, conscientes de que esto depende de todos, que todos estamos trabajando sin descanso para asegurar que este paso enorme que se ha dado continúa en la dirección que va a permitir que muy pronto podamos traer a nuestros hijos de regreso a casa y tener una Venezuela que sea un verdadero espacio de encuentro, de luz y de libertad para todo el hemisferio. Es decir, desmontar el hub del crimen organizado, convertirlo en un verdadero hub de energía, de tecnología, de prosperidad y de democracia para todos.María Corina Machado afirmó que están en condiciones de asumir el poder

-Más allá de que hoy de forma circunstancial está Delcy Rodríguez al mando, todavía es una incertidumbre lo que puede llegar a pasar. Teniendo en cuenta de que la oposición en su gran mayoría está en el exilio, ¿ustedes están en condiciones de tomar el poder?

-Absolutamente, sí. Sabemos lo que hay que hacer, no solamente en un área que es comprensible, preocupa mucho a actores internacionales, que es el tema de la seguridad nacional y la seguridad ciudadana. Pero tenemos que recordar que en Venezuela tenemos crisis multidimensional, en todas las áreas. Tenemos crisis en servicios, en agua, en luz, en suministro de combustible, de gas. Tenemos una crisis económica, una inflación que terminó el año en más de quinientos por ciento. Tenemos un colapso total del sistema de salud pública. Nuestros hijos no van a la escuela. Las universidades están en el suelo. Es decir, todas las áreas, para que un país funcione, y se pueda atender las necesidades de la población en Venezuela, están en una crisis total. Nosotros hemos hecho un análisis profundo, tenemos la gente lista para actuar en las primeras horas, los primeros días, no solamente para atender la emergencia, sino para empezar a poner en práctica toda la transformación, porque esto es mucho más que una reforma. Esto es una nación que te han dejado en ruinas todas tus instituciones y tienes esa oportunidad única en la historia, de un diseño institucional donde el Estado esté al servicio del ciudadano, donde dejemos atrás y para siempre ese socialismo hambreador y corrupto que ha tenido siempre al Estado pisoteando al individuo y que ahora sea la sociedad realmente la que tenga todas las garantías y los incentivos para crear, para construir, para trabajar, para dar oportunidades a todos los ciudadanos de Venezuela. Así que la respuesta es sí. Es una situación muy compleja y desde luego vamos a necesitar muchísimo apoyo de nuestros aliados internacionales. En primer lugar, Estados Unidos, sin lugar a dudas, pero muchos otros países en la región con quienes tenemos además estrecha comunicación y un gran respaldo y afecto. El presidente de Argentina, de Ecuador, de Paraguay, de Panamá, de Costa Rica, de Guatemala, del Caribe. O sea, realmente este es un momento donde nos sentimos muy acompañados por la región. Hay algunas excepciones, pero al final, por su propio bien, no tengo duda que esos gobiernos también entenderán que deben colaborar a una transición que respete el mandato de la gente.

-¿En estas horas pudo hablar, ya sea con el presidente Trump o con el secretario Rubio, o con alguien del gobierno de Estados Unidos?

-Tenemos comunicación, sin lugar a duda, con personas del gobierno de Estados Unidos y de muchísimos otros países. Algunas de estas comunicaciones son públicas y yo siempre he optado para que sean mis interlocutores quienes las hagan públicas y, en su momento, otras se conocerán también. Pero en todo caso, yo voy a reiterar lo que he dicho. Estamos profundamente agradecidos al presidente Donald Trump. Llegar aquí requería visión, coraje, decisión. El presidente de los Estados Unidos lo ha hecho por el beneficio de su gente, de sus electores, de la población de los Estados Unidos, pero también por el de los venezolanos y de todas las Américas. Es decir, las Américas las vamos a convertir y estamos viendo ese movimiento que ocurre en un hemisferio donde no habrá regímenes comunistas, dictatoriales o narcoterroristas. Porque tenga seguridad, Lucas, que una vez que terminemos de liberar a Venezuela, liberaremos a Cuba, liberaremos a Nicaragua. Pero además, una tierra donde habrán libertades reales para la propiedad, para la inversión, para la iniciativa individual y donde el Estado estará, insisto, al servicio del ciudadano. Y esto abre una nueva era para América Latina. Y yo quiero decir algo, Lucas, lo hemos hablado muchas veces tú y yo. La fuerza que hemos sentido los venezolanos durante toda esta larga trayectoria es porque entendemos que se ha tratado de una lucha espiritual. Esto no es una lucha electoral o política más. Esto es una lucha espiritual y existencial. Y un país que ha tenido profunda fe en que estamos haciendo lo correcto por las razones correctas, que ha implicado costos personales, sacrificios, riesgos, dolores muy profundos, pero al final todo ha valido la pena. Mira dónde estamos. Nos decían que era imposible, ¡imposible! Y mira dónde estamos. Hoy Nicolás Maduro está enfrentando la justicia por los crímenes que le ha hecho al pueblo de Venezuela. Es decir, hoy los venezolanos estamos viendo que lo que nos decían que era imposible ha ocurrido y, por lo tanto, tenemos que seguir confiando en nuestra propia fuerza y en nuestros aliados genuinos. Y seguiremos de la mano de Dios hasta el final.

-María Corina, ayer el secretario Rubio mencionó las tres fases para la recuperación de Venezuela: estabilización, recuperación y transición. El domingo el presidente electo Edmundo González remarcó que no puede haber una transición democrática mientras siga habiendo venezolanos detenidos injustamente. ¿Este es uno de los temas principales que están abordando ustedes con Estados Unidos por estas horas?

-Este es el tema principal en esta hora y lo hemos dicho desde el propio 3 de enero. Es el tema principal. El primer paso en una transición es la liberación inmediata de todos los presos políticos sin condiciones, todos. Es inaceptable hablar de listas, unos sí y otros no. Absolutamente inaceptable. La liberación de todos los presos políticos y el cese inmediato de la represión. Tú has visto como colegas de ustedes en las últimas horas han sido detenidos, cómo sacaron un decreto de conmoción externa donde dice que toda persona que emita algún apoyo a las acciones del 3 de enero irían inmediatamente detenidas, presas, desaparecidas, limitando todos los derechos y las garantías ciudadanas. Esto es inaceptable. Una transición parte por el desmontaje de la represión y la violencia. Y eso es, al final, lo que yo te digo que va a traer y es la garantía de una transición, porque aquí hay un país donde más del noventa por ciento queremos lo mismo y eso incluye a las fuerzas armadas y a las policías, que están siendo hoy víctimas de una represión y de una vigilancia tan feroz como la que están sufriendo los civiles en las calles.

-Desde el sábado ya pasaron muchas cosas. Ayer hubo un anuncio de acuerdo entre PDVSA y EEUU, se incautó otro barco petrolero sancionado, hay versiones sobre el posible cierre de El Helicoide y Washington avanza en la reapertura de su embajada en Caracas. Cuestiones que hasta la semana pasada eran imposibles. ¿Se terminó el chavismo como lo conocíamos? ¿Pensas que van a facilitar todo esto?

-En primer lugar, un día a la vez. Creo que ya estamos casi que una hora a la vez y dentro de poco, un minuto a la vez. Porque la situación en Venezuela, sin lugar a duda, se está acelerando y se está moviendo. Y por eso yo le pido a todos que tengamos mucha serenidad para interpretar y entender la magnitud de cada una de estas acciones, porque están todas relacionadas. Y como yo te he dicho, una vez que se abre este boquete, que se abre esa grieta, ya esto es un torrente indetenible en la dirección correcta. Y todos queremos que sea de la forma más ordenada y pacífica posible. De modo que sí, las declaraciones que hizo el presidente Trump sobre el desmontaje de un centro de tortura nos parecen sumamente positivos. Recordemos que son más noventa centros de detención. Algunos están totalmente escondidos, casas que han tomado y que las usan para colocar allí personas que están desaparecidas. Entonces, esto es la prioridad, en esto debemos avanzar, pero efectivamente muchas otras variables empiezan a desencadenarse. Ahora, recordemos, y es algo que te lo decía antes, Venezuela es el país que tiene las mayores reservas comprobadas de petróleo en el planeta. Tiene minerales, metales,una costa extraordinaria, cantidad de oportunidad en generación de energía eléctrica a costos super competitivos. Es decir, Venezuela tiene una oportunidad de más de uno punto siete… En castellano se dice billones, en inglés es uno punto siete trillones de dólares. Es gigantesco, es monumental. Ahora, para que estas inversiones lleguen a Venezuela, lo mínimo que se requiere es un estado de derecho. Venezuela está hoy en el último lugar en el planeta en materia de estado de derecho. Se necesita respeto a la propiedad privada, se necesitan reglas de juego claras, se necesita un marco fiscal super competitivo. Se necesita que existan servicios públicos, tienes que tener electricidad, tienes que tener seguridad. Pero lo más importante de todo, tienes que tener gente, gente competente, gente dispuesta a dedicar toda su vida a todos estos sectores y reconstruir el país. Eso jamás va a ocurrir bajo un régimen corrupto criminal, ni con Delcy Rodríguez ni con ninguno de estos otros que están, además, ya sancionados por la propia justicia internacional. No cuentan con respaldo de nadie afuera y con todo el repudio adentro. Entonces, toda esta recuperación de Venezuela va a venir y va a venir pronto, una vez que exista un gobierno democrático y legítimo en el poder. Y por eso yo quiero transmitirle mucha confianza y mucha fuerza, no solamente a los venezolanos, sino también a los latinoamericanos que nos han acompañado en todo este proceso, porque es la misma causa. La causa de Venezuela es la causa de Bolivia, es la causa de Argentina, es la causa del Perú, es la causa, desde luego, de Cuba y Nicaragua. Estamos unidos más que nunca y Venezuela va a ser un foco de estabilidad, de democracia y libertad. Como te decía, es una lucha espiritual. Vamos de la mano de Dios, traeremos a nuestros hijos de vuelta a casa y convertiremos a Venezuela en una verdadera tierra de gracia. Así que gracias. Es un momento donde tenemos que mantenernos firmes, organizando, orando y recordando que hemos hecho esto gracias a la confianza que se ha generado entre ciudadanos y desde luego, gracias al respaldo que hemos tenido del presidente Donald Trump, que es algo que la historia de América Latina, de todo el hemisferio, le reconocerá.

-Para cerrar. ¿Cuándo planeas regresar a Venezuela?

-Lo antes posible. Si en algún lugar mi corazón se siente bien, mi cuerpo es plenamente feliz, es cuando estoy en Venezuela. Decidí salir en diciembre porque en ese momento consideré que tomar ese riesgo y ese esfuerzo era lo que más le convenía a nuestra causa. Y tan pronto como pueda estaré de vuelta con los venezolanos. Yo sé que nos vamos a poder abrazar finalmente en una Venezuela libre. Como yo te decía hace unas semanas, sueño con ese día en que me pueda parar en el puente Simón Bolívar con los brazos abiertos, recibiendo miles de venezolanos que regresan a su tierra, a su familia, a trabajar durísimo y a construir ese país que va a ser la envidia del planeta.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha agitado a sus bases y ha llamado a los suyos a ocupar las calles frente a las amenazas de Estados Unidos. Al otro lado de la frontera, en Venezuela, el contraste resulta llamativo. Tras el bombardeo estadounidense y la captura de Nicolás Maduro, la reacción popular apenas asoma. Mucho menos la espontánea. Ni siquiera las movilizaciones organizadas por el oficialismo, sustentadas gracias a los más de dos millones de funcionarios públicos, logran despegar. Hay actos y concentraciones —cientos, algunos miles—, pero están muy lejos no solo de las mareas humanas que en su día acompañaban a Hugo Chávez, sino de las convocatorias más modestas que recientemente el propio Maduro logró reunir hace unas semanas para plantar cara a Donald Trump.

Por: María Martín y Florantonia Singer – El País

La movilización, durante dos décadas, el corazón del poder chavista, hoy apenas late. Hay llamamientos, pero no arrastran multitudes. La calle aparece vigilada, cansada, contenida. El aparato sigue funcionando, el músculo está ahí, disciplinado y disponible, pero la masa social que sostuvo al chavismo ya no responde. Ni siquiera ahora, cuando el conflicto toca el nervio fundacional de ese proyecto político: la confrontación con Estados Unidos. “En otras épocas, un episodio así habría activado de forma casi automática el sentimiento antiestadounidense que funcionó durante años como aglutinante”, señala Pedro Benítez, analista y columnista de ALnavío. “Lo que vemos hoy es el resultado de un vaciamiento paulatino de la calle que lleva ocurriendo en los últimos 25 años”, añade una investigadora universitaria que pide anonimato por temor a represalias.

Rafael Bravo, comunicador popular de 61 años y vecino de Caracas, es uno de los fieles del régimen. Bravo espera que Maduro y su esposa, Cilia Flores, regresen al país y cree que las acusaciones en su contra forman parte de la narrativa de Estados Unidos contra el chavismo. Pero reconoce que el pulso pierde fuerza pese a la maquinaria del Gobierno para movilizar militantes y consejos comunales. “Hay gente que rechaza esto y se queda en casa. Después de 26 años, la dinámica política ha perdido velocidad”, dice el activista, que se define de izquierda, crítico y a la vez partidario del Gobierno. “El Gobierno todavía tiene apoyo, pero el chavismo no es Maduro y Cilia. Hay un pueblo chavista y, aunque se lleven a cinco o a diez, siempre va a existir”.

En Catia, el barrio donde Bravo se mueve, el vecindario quedó en silencio las primeras horas tras el ataque en la madrugada del sábado, un silencio que solo había visto en otros momentos de crisis como el golpe de Estado de 2002 contra Hugo Chávez. “Esa noche, unas vecinas me dijeron que querían que se fuera Maduro, pero no así, y que no estaban de acuerdo con que un país interviniera Venezuela”, cuenta. El impacto del bombardeo también ha sembrado dudas. “Por la información que daba el propio Maduro, se suponía que estábamos preparados militarmente”, añade. El analista Pedro Benítez coincide en que aún hay demasiadas incógnitas sobre lo ocurrido el 3 de enero. “En otro contexto, esto habría generado respaldo masivo. Hoy ocurre lo contrario: el rechazo es amplio, sobre todo entre los sectores más pobres, que son los que más han sufrido”.

Durante años, el chavismo respondió a cada crisis llenando la calle. Tras la muerte de Chávez, en 2013, las concentraciones sirvieron para blindar la continuidad del proyecto. No perder la calle era una obsesión y la movilización permanente, una seña de identidad. Cuando todo empezaba a fallar, la calle sostenía. “Hoy, en la práctica, el chavismo cuenta casi exclusivamente con el sector público. Pero ni siquiera ahí hay lealtad”, explica la investigadora, que pide anonimato. “Si no hay presión, no hay movilización. Y aun con presión, ya no se alcanzan los niveles de antes. Para movilizar no basta con obligar: hace falta compromiso, y eso ya no está”.

Las últimas manifestaciones verdaderamente masivas se produjeron tras las elecciones de julio de 2024, cuando Maduro se proclamó vencedor, pese a que las actas mostraban una arrolladora mayoría de Edmundo González. Fueron reprimidas con dureza. “Fueron las mayores movilizaciones autoconvocadas desde 1989”, recuerda Benítez. “Y, a diferencia de otros ciclos, fueron protagonizadas por sectores populares, con jóvenes pobres a la cabeza”. Aquel episodio marcó, a su juicio, la ruptura definitiva entre el chavismo y el sentimiento popular. Desde entonces, las movilizaciones han cambiado de rostro: presencia masiva de funcionarios, civiles armados y militares. “El chavismo se convirtió en una maquinaria de control y represión que terminó actuando contra los mismos a los que prometió redimir”, resume Benítez. “Perdieron el pueblo”.

Ahora, el chavismo intenta amplificar con propaganda la condena a los ataques y la captura de la pareja presidencial. Maduro y Cilia Flores empiezan a formar parte de un nuevo relato épico de resistencia. Circulan animaciones generadas con inteligencia artificial que reproducen la voz de Maduro declarándose “prisionero de guerra” ante un tribunal de Nueva York, y a Flores se la compara en marchas con heroínas históricas venezolanas.

Pero las movilizaciones siguen dependiendo del aparato del partido y de la administración de beneficios —comida subsidiada, gas doméstico, bonos— para garantizar asistencia. Este miércoles, las comunas llegaron por goteo al centro de Caracas y marcharon apenas unos metros alrededor del Palacio de Miraflores. “Así es como se demuestra quién tiene la calle en el país”, arengó Nahum Fernández, el jefe de movilización del oficialista PSUV durante la concentración. “Aquí no hay duda, aquí debe haber unidad revolucionaria y movilización”, siguió. Micrófono en mano, Fernández llegó a asegurar que en Estados Unidos están sorprendidos con la gran movilización de los venezolanos en las calles.

Durante un cuarto de siglo, la frase «rodilla en tierra» simbolizó para el chavismo la lealtad inquebrantable a la revolución y la resistencia ante el «imperialismo». Sin embargo, en las últimas 96 horas, el significado de esa consigna ha sufrido un giro histórico y dramático.

La Patilla

Tras la operación militar estadounidense del 3 de enero que extrajo a Nicolás Maduro del poder, la estructura restante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no ha tenido otra opción que someterse, literal y financieramente, a los designios de Donald Trump para asegurar su propia supervivencia política y física. Esta capitulación se ha gestado simultáneamente en los frentes militar, económico y político, desmontando en tiempo récord la narrativa de soberanía que sostuvo al régimen durante décadas.

La madrugada del 3 de enero destruyó el mito de la inexpugnabilidad de la alianza cívico-militar. El saldo de 77 fallecidos, entre los que se cuentan 32 oficiales cubanos de élite y miembros de la Guardia de Honor, demostró que la capacidad de respuesta ante el Departamento de Guerra de EEUU era prácticamente nula. Con Maduro recluido en una celda en Nueva York y el alto mando de inteligencia cubano neutralizado, la amenaza real de Washington surtió un efecto inmediato sobre los sobrevivientes.

La revelación de que Diosdado Cabello recibió un ultimátum directo para cooperar o convertirse en objetivo militar contrasta radicalmente con su retórica de diciembre. El hombre que controla el aparato represivo no activó la prometida «guerra popular prolongada»; por el contrario, optó por alinearse con la transición gestionada por Delcy Rodríguez bajo la presión de una fuerza superior.

Pero la rendición más evidente y profunda se ha materializado en el plano económico. Hace apenas unas semanas, la cúpula chavista juraba que «ni una gota de petróleo» iría a Estados Unidos en caso de agresión. Hoy, esa promesa ha quedado anulada por un acuerdo que funciona, en la práctica, como un tratado de rendición comercial.

Venezuela no solo ha accedido a entregar entre 30 y 50 millones de barriles de crudo de inmediato, sino que ha aceptado la pérdida total de su autonomía financiera, dado que los ingresos no entrarán a las arcas del Banco Central, sino a cuentas controladas discrecionalmente por Donald Trump. A esto se suma la dependencia técnica admitida al aceptar la importación de diluyentes estadounidenses, reconociendo la incapacidad de Pdvsa para operar por sí sola sin los insumos del norte.

El golpe final a la soberanía lo asestó el propio Trump este miércoles, al anunciar que los fondos liberados por el petróleo tendrán un uso restringido y exclusivo: la compra de productos «Made in USA». El chavismo, que durante años buscó la independencia tecnológica y comercial triangulando con China, Rusia e Irán, ha firmado un acuerdo que convierte a Venezuela en un mercado cautivo para la agricultura y la industria estadounidense.

Políticamente, el nuevo mandato interino de Delcy Rodríguez ha tenido que realizar complejos malabares discursivos para digerir esta nueva realidad. Mientras en los actos públicos con el Gran Polo Patriótico denuncian el «secuestro» de Maduro y Cilia Flores para mantener cohesionada a su base radical, en los despachos gubernamentales ejecutan las directrices de Marco Rubio. La «instrucción de desmantelarse a sí mismo», como describió María Corina Machado al proceso actual, se está cumpliendo rigurosamente. La dirigencia ha optado por sacrificar a su líder máximo y sus principios fundacionales a cambio de evitar ser barridos por una intervención total.

Al cierre de este 7 de enero, la «Revolución Bolivariana» como proyecto geopolítico antagónico a Washington ha dejado de existir en la práctica. Lo que queda en el Palacio de Miraflores es una administración «interina» que, bajo el eufemismo de unas «relaciones comerciales pragmáticas», ha puesto rodilla en tierra ante la Casa Blanca, aceptando condiciones de tutela que en cualquier otro momento de su historia habrían sido calificadas como alta traición.

En el verano de 2025, el ejército estadounidense realizó un ejercicio demostrativo en Fort Bragg, observado por Donald Trump, simulando una redada para capturar al presidente de Venezuela, Maduro.

Durante el ejercicio, dos helicópteros MH-47G, protegidos por helicópteros artillados AH-64 Apache, insertaron fuerzas especiales en una azotea defendida, mientras que un equipo de fuerzas especiales terrestres proporcionó apoyo utilizando vehículos GMV adaptados de HMMWV.

El paso de los días ha dejado más claro que Donald Trump apostó por usar la devastación institucional que el régimen chavista procuró en Venezuela a lo largo de 27 años para convertir a sus protagonistas en los ejecutantes de la traición al dictador Nicolás Maduro, la inmovilidad de la Fuerza Armada y el rol de nuevos tutelados del imperio, so pena de ejecutar nuevas acciones de fuerza. Aunque pague decenas de artículos a diario en prensa internacional tratando de lavar su imagen como falsa moderada, es un hecho que Delcy Rodríguez es ahora la cachorra del imperio, que no tiene capacidad para tomar mejores decisiones y por eso hasta ahora solo ha mantenido el aparato represivo y la censura contra los venezolanos mientras demanda más propaganda para fingirse fuerte, leal, indignada y ahora creyente, porque esta comunista invocó a Dios como el único que decide su destino. Pero sabe que es Trump.

El juicio

Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron presentados el lunes en un tribunal de Nueva York. Mark Edward Donnelly, experto en delitos fiscales, representa a Cilia Flores, mientras que Barry J. Pollack, experto en litigios de asuntos financieros complejos, representa a Maduro. Ambos se declararon no culpables. Ja. El mundo libre sigue enfocado en cómo su captura constituye una violación grave al derecho internacional. Lo importante es que para la justicia norteamericana esa forma de captura no invalida el juicio. Así que todo sigue en marcha. La próxima audiencia será el 17 de marzo. Un dato clave: en la nueva acusación del Departamento de Justicia se eliminaron gran parte de las alusiones al Cártel de los Soles, que pasa a ser interpretado como un sistema clientelar que “participa, perpetúa y protege” una cultura de corrupción que se enriquece con el narcotráfico. Eso no significa que no exista el cártel, sino que la estrategia jurídica se limita a demostrar crímenes concretos para ser más eficientes.

¿Qué no ha hecho el chavismo 4 días después?

No ha explicado por qué:

  • La Fuerza Armada no respondió a la operación militar. El responsable del Ministerio de Defensa tendría que haber sido destituido, pero Delcy Eloína lo ratificó. Por lo tanto sus fallas de seguridad y defensa fueron una decisión.
  • No han condenado institucionalmente la acción militar ni han creado una comisión para investigarla. Tampoco han declarado a EE. UU. como un Estado enemigo. Por el contrario, dicen que van a cooperar.
  • No han publicado un parte de los daños materiales que dejó la operación ni de los fallecidos locales (las listas se han ido creando con declaraciones de diversas fuentes), pero sí rindieron honores a los cubanos, admitiendo así la injerencia extranjera y la violación a la soberanía que Cuba ha mantenido en Venezuela por décadas. También decretaron duelo nacional por los caídos, pero sin darles identidad.
  • Decretó el Estado de Conmoción Exterior, que no supone responder bélicamente a EE. UU. sino seguir violando los DDHH de los venezolanos, que siguen bajo un régimen de terror.

Entonces, ¿qué ha hecho el chavismo estos 4 días?

Dejar que Donald Trump divulgue a cuentagotas los detalles del acuerdo que pactaron. Trump ya confirmó que no habrá elecciones en Venezuela en 30 días y que su Administración tutelará este país mientras “reconstruye el sector petrolero”, para lo que estima unos 18 meses. Aseguró que durante ese tiempo un grupo de sus asesores de Seguridad Nacional coordinarán la gestión venezolana. Además, le exigió a Delcy Eloína que termine las relaciones con China, Rusia, Irán y Cuba antes de extraer y comercializar nuestro petróleo, añadiendo que “Venezuela entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo a EE. UU.” para administrarlo y venderlo a precio de mercado. También le advirtió a Diosdado Cabello que será capturado como Nicolás Maduro, si no facilita la gobernabilidad de su cachorra.

Lo que no va a pasar por ahora

EE. UU. optó por sacar de la ecuación nuestro mayor logro cívico reciente: que un perfecto desconocido ganara por 40 puntos de ventaja la elección presidencial de 2024, solo porque le impidieron a María Corina Machado participar. Nos toca admitir que es sumamente complejo lograr una transición de esta dictadura tan corrupta y agresiva a una democracia, que nos llevará más tiempo, pero con la certeza de que los incentivos que hoy mueven a Delcy y al chavismo restante son tan agresivos como ellos. La apuesta es que el andamiaje represivo que sostiene a esta manga de corruptos colapse a fuerza de sus propios miedos, ambiciones y necesidades de supervivencia. Sin la venta irregular de petróleo cuyos réditos jamás ingresaron al erario público y sin sus negocios ilícitos (narcotráfico, armas, identidad para grupos terroristas o paramilitares, etc.), hay menos flujo de caja para mantener cohesionado al andamiaje represivo y es probable que eso genere más fracturas. Para los venezolanos es imperativo que así ocurra.

No estábamos preparados para

Es incómodo el tratamiento que se le ha dado tanto a la líder como al presidente electo. Es un espanto procesar las declaraciones de Trump. Es un fastidio lidiar con los venezolanólogos, pero esta es una operación gradual, acumulativa y cundida de incomodidades para un pueblo al que le han arrebatado todo vestigio de dignidad. El chavismo no tiene escrúpulos, y aprendió a engrosar esa posibilidad cometiendo crímenes graves bajo el amparo de su propia impunidad. Cada vez que leas a alguien halagar sus habilidades políticas, envíale con cortesía (y con esto no ironizo), algún dato de los muchos informes sobre las violaciones a nuestros derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad que han cometido: no son unos grandes políticos, son personas capaces de reacomodarse con tal de preservar su cuota de poder, pero esa cuota puede tener ahora una fecha de vencimiento.

Guardar silencio

En Venezuela estamos imposibilitados de expresar nuestra opinión, de mantenernos informados (esto solo ocurre por redes sociales y personales), de rechazar los roles que se repartió el chavismo restante, porque este es un régimen autoritario y violento. Amén del miedo estructural al aparato represivo, la prudencia a manifestarnos ante los cambios es de los aprendizajes sociales más rudos que hemos asimilado entre inocentes muertos, heridos, arrestados, desaparecidos y torturados. Por supuesto que esperamos ver cristalizados los cambios que necesitamos, pero toca lidiar con la propaganda que paga el chavismo, los lobbies petroleros y los normalizadores de la dictadura, ahora rendidos ante las supuestas bondades de la cachorra del imperio, y un escepticismo totalmente razonable, habida cuenta la cantidad de decepciones que hemos acumulado durante todos estos años.

Mantengámonos comunicados

El chavismo, ahora con Delcy al frente, no ha cesado su represión contra ciudadanos y periodistas. Está usando a delincuentes parapoliciales (llamados “colectivos”) para amedrentar a la población, revisar los teléfonos celulares para verificar si tienes algún mensaje contra el chavismo o favor de la operación de EE. UU., mientras ellos mantienen su acuerdo de gobernabilidad con Trump. Así de contradictorios son. A los ciudadanos nos toca insistir en la necesaria liberación de todos los presos políticos, el desmantelamiento del aparato represor del chavismo, el cierre de los centros de tortura (incluyendo los clandestinos), el fin de la censura a los medios y el retorno de los partidos democráticos a sus verdaderos operadores. Necesitamos, seguimos necesitando, un gobierno legítimo que nazca de la voluntad popular.

Naky Soto
@Naky
Zaperoqueando

Los análisis que puedan hacerse ahora mismo sobre Venezuela son muy arriesgados, no en vano se trata de una situación en proceso, con todas las incertidumbres desatadas. Quizás lo más incierto es justamente lo que debería ser más nítido: el plan estratégico que tiene la Casa Blanca para el post Maduro. ¿Será un plan en dos fases, primero con Delcy en el poder, para contener el caos, y después preparar un nuevo proceso electoral? ¿O se mantendrá el chavismo durante tiempo, pactando aspectos clave? Por ejemplo: en lo económico, la cuestión energética (que ya está en proceso acelerado); en lo social, el freno a la represión y la salida de prisioneros (Trump ya promete cerrar el Helicoide); en lo político, la apertura al poder de sectores de la oposición; en lo internacional, la ruptura de alianzas con Irán y el alejamiento de Rusia y China. ¿Tendrá un papel clave María Corina Machado, una vez superado el caos inicial, o Trump prefiere postergarla ile tempore? De hecho, todo es posible, incluso una combinación de esas opciones, además de considerar que cualquier sector de la línea dura -militar, político, criminal-, puede añadir el factor violento. Ciertamente, lo único seguro en este momento en Venezuela, es que nada puede darse por seguro.

Por: Pilar Rahola – Infobae

Mientras los acontecimientos van dando forma a la situación en Caracas, a once mil quilómetros de distancia se vislumbra en Teheran la esperanza de otro gran momentum de la historia del siglo XXI: el final del régimen de los ayatollahs, que desde 1979 gobierna Irán, y es el factor desestabilizador de todo Oriente Medio. Es cierto que los sensores nos avisan de seísmos sociales importantes, pero el realismo aplaca al optimismo precipitado: la posibilidad de un Big One que haga caer a Khamenei rápidamente es, de momento, una quimera. El suelo del régimen tiembla, pero aún está muy lejos de hundirse.

De momento, lo que se sabe, y lo que se intuye pero, por imprevisible, desbarata cualquier pronóstico. Se sabe que el 28 de diciembre, después del desplome del rial, que alcanzó los 1.470.000 millones por dólar, con una depreciación de 20,29% respecto a diciembre y un 81% en comparación a 2025. Esa cifra fue el detonante que motivó a los comerciantes del Gran Bazar del distrito de Felestin a bajar sus persianas. Castigados por una inflación que llega al 42.5%, con un pronóstico de reducción del 2,8% del PIB y con la eliminación de los subsidios de combustibles, solo faltaba el golpe de la caída del ríal para unos negocios que dependen de las importaciones y del tipo de cambio. Y ello en un país que sufre una grave escasez de agua y una seria crisis energética.

La protesta de los comerciantes derivó rápidamente en una concentración con consignas contra Khamenei y a favor de la restauración de los Pahlavi, y muy pronto se propagó a otros centros, como el mercado de Electrodomésticos de Amin Hozour. En los días siguientes, los centros comerciales de otras ciudades como Isfahan, Fasa o Yazd, replicaron la acción, y para entonces, las protestas de los comerciantes ya se habían convertido en un catalizador que unificaba a estudiantes, grupos civiles y trabajadores. En once días de disturbios, según el Institute for the Study of War (ISW) se han producido 400 protestas en la mayoría de las 31 provincias de Irán, convirtiéndose en las más grandes contra el régimen desde la muerte de Mahsa Amini en 2022. Con la orden de Khamenei lanzada desde X -“los alborotadores deben ser puestos en su lugar»-, el régimen desplegó rápidamente su fuerza paramilitar Bassij, formada por voluntarios que visten de paisano, no llevan placa, ni uniforme, e irrumpen en las manifestaciones en moto o a pie, armados con palos, porras, material antidisturbios e, incluso, armas de fuego real. Igual que en las protestas de 2022, han sido los verdugos de los manifestantes, y el balance de víctimas, a día de hoy, es de 36 muertos, entre ellos cuatro niños, y más de 1.200 detenidos, cuyo destino se desconoce. En la provincia rural de Ilam, hogar de los kurdos en la frontera con Iraq, llegaron a asaltar violentamente un hospital buscando manifestantes heridos.

Si esos son los datos al momento, lo que pueda pasar a partir de ahora es imprevisible, sobre todo por el factor Venezuela, que interactúa al otro lado del Atlántico. Cabe recordar que desde la reunión de la OPEP del año 2.000 en que Chávez y Ahmadinejad comenzaron a tejer su relación política, Venezuela se convirtió en el aliado más importante del hemisferio occidental. Ambos países contenían grandes reservas de petróleo y riqueza de minería, y ambos coincidían en su posición beligerante respecto a Estados Unidos. La complicidad política entre Caracas y Teherán se concretaría en decenas de acuerdos bilaterales, incluyendo acuerdos militares sensibles, y el establecimiento de un pacto para que Irán reparara las refinerías venezolanas durante décadas. Además, Irán entregó petroleros para ayudar a transportar petróleo venezolano, al tiempo que Venezuela abría la puerta de América del Sur, vía pasaportes, a la penetración de la guardia revolucionaria y las fuerzas Qud, que consolidaron las bases de Hezbollah en la triple frontera. Incluso había un plan iraní para construir una línea de tren para el metro de Caracas.

Son esas dos décadas de relación estrechas entre el régimen bolivariano y el de los ayatollahs, las que ahora permiten imaginar que la caída de Maduro puede acelerar la caída de Khamenei. De hecho, el Timespublicó hace poco que Khamenei podría tener un plan de escape hacia Moscú, emulando la huída de Assad, si el ejército mostrara indicios de flaqueza. Se sabe que controla los activos del Setad, una organización que, según Reuters, sumaba en 2013 unos activos de 95.000 millones de dólares. Además, las amenazas de Trump son explícitas: “Si comienzan a matar gente como lo han hecho en el pasado, creo que los Estados Unidos los van a golpear muy duramente”, dijo el lunes a bordo del Air Force One. Lo cual, en el idioma de Washington, significa que se preparan las bases políticas para una eventual acción militar, en elocuente reververación de lo que ha pasado en Venezuela. Además, Trump ha rechazado la propuesta de reanudar el dialogo presentada por Steve Witkoff y avalada por Arabia Saudita y Omán, y ha sido la posición más dura de Marco Rubio la que se ha impuesto. Con todo, es prematuro considerar que el régimen esté a las puertas de una Venezuela bis, porque tanto su poderío militar, como su posición estratégica convierten Irán en un campo minado para cualquier operación invasiva.

En todo caso, es evidente que el régimen de Irán está en su momento más crítico, porque a la crisis económica y a la revuelta de la calle, se suma el dominio militar de Israel en la región -confirmado después de los ataques a las nucleares- y la explícita amenaza americana, en una presión interior que se agudiza con la presión exterior. Los ayatollahs nunca estuvieron tan débiles, aunque en la debilidad pueden ser especialmente crueles. Pero prever la posibilidad de que caiga el régimen que instauró Jomenei en 1979 está dentro de los márgenes realistas, aunque los tiempos son imprevisibles. Los ayatollahs y los bolivarianos, dos regímenes corruptos, represivos y criminales que han perpetrado sus tropelías al unísono, y pueden caer al mismo tiempo. El destino siempre tiende a la ironía.

El presidente Gustavo Petro, desde la plaza de Bolívar de Bogotá, se refirió a la conversación que tuvo con el jefe de Estado de Estados Unidos, Donald Trump, en medio de tensiones que parecieron desescalarse gracias a la llamada telefónica que sostuvieron. Indicó que dialogaron sobre la situación de Venezuela y el narcotráfico, además de la necesidad de restablecer comunicaciones.

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Durante su declaración ante la ciudadanía, leyó una publicación que hizo el mandatario norteamericano en la que se refirió a la llamada que tuvieron. En su mensaje, aseguró que fue un honor hablar con su homólogo y que tienen planeado encontrarse para ahondar en los temas que deben ponerse sobre la mesa.

“Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien me llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido. Agradecí su llamada y su tono, y espero reunirme con él próximamente. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia están realizando los arreglos necesarios. La reunión tendrá lugar en la Casa Blanca, en Washington, D. C.”, indicó Trump.

Mientras leía este mensaje ante la población, el presidente Petro se dirigió directamente a la canciller Rosa Villavicencio, solicitando que gestione lo que se requiera para efectuar el encuentro con el mandatario. “Canciller, me toca ir a Estados Unidos, me lleva un buen traductor”, dijo.

Aunado a ello, expuso las “lecciones” que tiene en mente, en caso de que la reunión sí se lleve a cabo como planea. Entre ellas está el diálogo directo, que aseguró que es fundamental, indicando que esta premisa aplica para grupos armados, con los que ha buscado establecer la paz. “Hablar es una cosa, ser socios es otra”, indicó.

De igual manera, informó que conversó con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que asumió el cargo luego de que el dictador Nicolás Maduro fuera capturado. “No podemos bajar la guardia, todavía toca hablar en la Casa Blanca. Hablé también hace dos días con la presidenta actual de Venezuela, Delcy Rodríguez, y la invité a Colombia. Queremos establecer un diálogo tripartito y ojalá mundial para establecer el orden en Venezuela”, indicó.

Aunado a ello, informó que se abstuvo de invitar a Trump a Colombia, e hizo un chiste al respecto: “Le dije que en una isla cheverísima, pero solo los dos y las escoltas, de él de seguridad y mías. Habrá una fragata gringa y una nuestra, cuidando de misiles”.

A manera de conclusión sobre la conversación que tuvo con el mandatario de Estados Unidos, aseguró que se puede percibir un desescalamiento de las tensiones que hay entre las administraciones. Eso, según indicó, lo evidenció en la publicación de Trump en redes, en la que notificó sobre el diálogo que mantuvieron. Pues, se refirió a él con respeto, sin utilizar calificativos que anteriormente ha usado para caracterizarlo.

“Si es a hablar, yo voy donde sea (…). Tenemos entonces un diálogo construyéndose. El restablecimiento de la comunicación permite bajar los tonos. La última vez me dijo de una manera, ahora tengo el honor de hablar”, dijo Petro.

En declaraciones públicas que ha hecho el presidente de Estados Unidos sobre Colombia y su mandatario, ha tildado a Gustavo Petro de ser un “matón”, un “mal tipo”, un “narcotraficante” –aunque no ha proporcionado pruebas que lo demuestren– y, en su última intervención ante los medios en el Air Force One, lo llamó “enfermo”.

“Venezuela está enferma, Colombia también está muy enferma. Gobernada por un hombre enfermo al que le gusta producir cocaína y venderla a los Estados Unidos, y no va a estar haciéndolo por mucho tiempo, déjame decirte”, aseveró.

Ante los rumores que circulan sobre liberaciones o traslados de personas detenidas por motivos políticos, la ONG Justicia, Encuentro y Perdón llamó a “mantener la calma y evitar difundir información no confirmada”.

Infobae

“A las instituciones carcelarias les hacemos un llamado a que cualquier decisión relacionada con estas personas se adopte de manera transparente y con información veraz y oportuna, cumpliendo con el deber de informar a sus familiares y evitando generar angustia, incertidumbre y sufrimiento innecesario”, señala el comunicado emitido vía X.

Además, remarcaron que aún “sigue siendo alarmante el número de personas detenidas por razones políticas en Venezuela”.

“Insistimos en que estamos frente a la posibilidad de avanzar hacia procesos de transición que conduzcan a una verdadera redemocratización en Venezuela.

Hacemos un llamado a quienes detentan el poder para que asuman con responsabilidad esa función, colocando en el centro de sus actuaciones institucionales la protección de la dignidad humana, el respeto a los derechos fundamentales y la consideración del impacto humano de cada decisión adoptada, especialmente en momentos de tensión e incertidumbre”, concluye el texto.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado que su Administración mantendrá el control sobre Venezuela durante un periodo «largo» de tiempo, probablemente mayor a un año, hasta que se avance en una transición democrática, apuntando que las autoridades interinas lideradas por Delcy Rodríguez están dando «todo» lo que Washington «considera necesario».

Europa Press

«Solo el tiempo dirá. Vamos a usar el petróleo y vamos a tomarlo. Estamos bajando los precios del petróleo y vamos a dar dinero a Venezuela, que lo necesita desesperadamente», ha asegurado el presidente norteamericano en una extensa entrevista con el diario estadounidense ‘The New York Times’ sobre la intervención militar que desalojo del poder el pasado 3 de enero al presidente venezolano Nicolás Maduro.

Sobre los siguientes pasos en la transición democrática en Venezuela y los plazos que maneja Washington para unas elecciones en el país, Trump ha evitado fijar un calendario, limitándose a apuntar que «será mucho más largo» que seis meses o un año.

El presidente estadounidense ha centrado sus mensajes en la necesidad de «reconstruir» Venezuela de una forma que sea «muy rentable» para Washington, después de que la Casa Blanca se haya puesto como objetivo prioritario controlar el petróleo venezolano y asegurarse de que estos recursos naturales no van a parar a manos de China o Rusia, aliados estrechos de Caracas hasta ahora.

Washington ha confirmado su intención de tomar el control sobre las exportaciones de crudo venezolano durante un periodo indefinido como parte de un plan para la reconstrucción de la economía del país. En este contexto, Trump apuntó a un plan para hacerse con «entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado», en medio de su iniciativa para cambiar las alianzas en el sector energético mundial.

En todo caso, el propio Trump reconoce en el marco de la entrevista que recomponer la industria petrolera venezolana «llevará tiempo», toda vez Estados Unidos tendrá que realizar inversiones en repuestos, equipos y servicios para lograr su objetivo de estabilizar e impulsar la producción de crudo de Venezuela.

A este respecto, ha señalado que las autoridades interinas, con Delcy Rodríguez, hasta ahora número ‘dos’ de Maduro y figura clave del chavismo, a la cabeza, están resultando instrumentales para este efecto. «Nos está dando todo lo que consideramos necesario», ha indicado, apuntando a la buena cooperación con los nuevos dirigentes en Caracas tras la caída de Maduro.

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