Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Las historias de la dictadura venezolana llegan con una especie de realismo repotenciado, noches de vallenato en Dubái, concesionarios de autos de lujo en un país quebrado, las llamadas muñecas de PDVSA que comparten el mismo cirujano plástico, todo mezclado además con cuentos de conspiraciones y traiciones, todo ello además narrado con las nuevas jergas de las criptomonedas. Una trama difícil de seguir y, por supuesto, de entender. ¿Qué pasó?

Cuentas Claras Digital

La puesta en escena es la siguiente: en cuestión de menos de un mes, queda buena parte del equipo de Tareck El Aissami tras las rejas – los mismos que ocuparon cargos relevantes en el ejecutivo y en la nomenclatura del régimen-, el hasta hace poco super ministro de Maduro, desaparecido, y un hueco, en lo que eran sus dominios, de cerca de 24 mil millones de dólares de las arcas de PDVSA, es decir, casi un año de facturación de las exportaciones petroleras.

La vuelta

El negocio petrolero en Venezuela, por la ineficacia de la gerencia del régimen y el impacto de las sanciones, terminó convertido en una operación muy parecida a la del “negocio” del narcotráfico: Barcos que en alta mar suspenden sus sistemas de identificación, manejo de grandes sumas de efectivo y utilización de mecanismos con criptomonedas para ocultar los flujos de ingresos.

Si a eso sumamos – lo que hace todavía más cercano el parecido – a las llamadas muñecas del petróleo, exhibiendo un lujo obsceno y los últimos adelantos de la cirugía plástica, la trama de corrupción recién revelada hace demasiado evidente la analogía de la corrupción en PDVSA con cualquier capítulo de una serie de narcos.

Es realmente tragicómico escuchar a Rafael Ramírez, el mismo que comenzó la destrucción de PDVSA, pontificar ahora sobre transparencia y buen manejo financiero. Sin embargo, no deja de ser cierto que las sanciones le dieron una patente adicional al régimen de Maduro para asimilar el negocio petrolero venezolano a las prácticas de los oscuros negocios ilícitos. En la época de Ramírez, cuando comenzó la PDVSA “roja rojita”, los mismos eran posibles dentro de la ortodoxia de la corrupción del régimen: discrecionalidad para seleccionar a operadores y licuar a través del mercado cambiario con el “negocio” del diferencial, la selección de contratistas previo cobro de las respectivas comisiones y la utilización de familiares, como su cuñado Baldo Sansó, para entenderse con las empresas extranjeras, entre otras irregularidades. Ramírez llegó a convertirse en un maestro en estas artes. Todas ellas, prácticas que significaron un descalabro sin precedentes y son el origen de la situación actual. Pero, ciertamente, las sanciones iniciaron una nueva etapa.

En octubre de 2020, la falsa asamblea nacional constituyente integrada exclusivamente por miembros del PSUV, aprobó la Ley Antibloqueo la cual en la práctica le dio estatus legal al secretismo de las acciones del régimen. En términos muy sencillos, con la surrealista excusa de preservar los derechos humanos, le otorgaba a Maduro y a todos los entes del Estado venezolano, la facultad de saltarse los precarios mecanismos de control existentes: registro, selección de intermediarios, formas de pago y auditorías. ¿Qué significa en la práctica? Pues bien, mucho de lo que ahora se conoce: intermediarios seleccionados a dedo, pagos que no entran a la tesorería de PDVSA sino que se quedan en los bolsillos de la élite madurista, barcos fantasmas que intercambian cargas en alta mar y a los que no se les exige las garantías correspondientes, algunas tan insólitas como cuentas abiertas a nombre de testaferros. En definitiva, la industria petrolera venezolana operando con las mismas reglas de los negocios ilegales.

Las fases del negocio

En términos muy sencillos, el negocio petrolero dirigido bajo esas reglas tiene diferentes fases. La entrega de la mercancía, en este caso la venta de petróleo y el transporte. La facturación y su cobro. Y por último, el pago de compromisos y reciclaje del flujo para continuar la operación. En cada una de esas fases, el “negocio” tiene operaciones muy similares a las del lavado de dinero, en particular, porque los operadores tienen que ocultar el origen del negocio y tienen que utilizar toda clase de artilugios para evadir los controles.

En la primera fase, la venta y el transporte, el gobierno de Maduro ha utilizado varias opciones. En los primeros momentos, la mercancía era entregada en puertos venezolanos a socios como Irán o Rusia, que se encargaban luego de la comercialización. En especial Rusia, cuando a partir de 2018, se imponen sanciones a la comercialización del crudo venezolano. Fue un actor central para eludir las sanciones. Cuando en 2019 se extienden las sanciones hasta la empresa rusa Rosfnet, PDVSA comienza a utilizar de manera ilegal intermediaros privados que, luego de apagar los controles de navegación (go dark) de sus buques, traspasan la carga en alta mar a revendedores que la llevan a su destino final, en la mayoría de los casos, China, Indonesia o India. Historias de barcos – algunos verdaderas chatarras – que navegan sin identificación o con nombres de otras naves, abundan en las reseñas periodísticas de Reuters y Bloomberg de 2020 y 2021. Historias muy similares a las de avionetas volando a baja altura para evadir radares o mini submarinos que utilizan los carteles de las drogas. Con ese tipo de prácticas además es muy común saltar de un intermediario a otro, algo, de nuevo, muy similar al modus operandi de los narcos.

En la segunda fase, la facturación y cobro, aparecen las criptomonedas y también otra gama muy diversa de intermediarios. Las sanciones básicamente significan que PDVSA no puede utilizar el sistema financiero tradicional para mover sus capitales. PDVSA no tiene cuentas recolectoras en las monedas del comercio regular, está obligada a usar mecanismos alternativos e incluso figuras muy parecidas a las utilizadas por testaferros y lavadores profesionales de dinero. Es allí donde aparecen las criptomonedas.

El mercado de las cripto es bastante grande, aunque todavía está muy lejos de alcanzar un tamaño que le permita competir con los mecanismos más tradicionales. Hoy en día las transacciones en critpo representan menos del 1.5% de las transacciones que pasan por SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunications). Las transacciones en cripto básicamente toman dos modalidades, una directa que no involucra intermediarios, las llamadas “P2P”, en la cual se intercambian las claves que involucran las transferencias de activos, y la otra, a través de intermediarios, las llamadas exchanges que realizan la compensación de las transacciones. Las dos formas son muy utilizadas para esconder el origen de las transacciones.

La utilización de las criptomonedas en el lavado

Cualquiera puede abrir una billetera, wallet o monedero de criptomonedas para realizar las operaciones de recepción y envío a través de la red blockchain de cada criptomoneda. Ni siquiera necesita un computador, basta un teléfono inteligente y utilizar una plataforma como Coinomi, una de las mas populares, y ya puede transferir y recibir activos. No hay preguntas, no es necesario llenar una planilla ni abrir una cuenta, ni copias de pasaportes, en resumen, no hay un mecanismo de cumplimiento o compliance que permita identificar a las partes involucradas, sólo tener un número telefónico. Si bien las transacciones pueden ser rastreadas, para ello es necesario hacer la auditoria del blockchain e identificar las billeteras involucradas, pero de allí a establecer la identidad de las personas implicadas, es casi imposible. Lo máximo que puede ubicarse son las direcciones IP que participaron en las transacciones.

La complejidad del negocio a veces conlleva a que PDVSA sólo compense luego que entrega el producto, lo que la expone a permanecer varios días al descubierto, con todo el riesgo de impago del lado de la petrolera. En muchos casos, quedando en las manos del intermediario, por cuanto el pago no llega directamente a las cuentas de PDVSA, pasando un tiempo considerable hasta la compensación final. La operación tiene complejidades adicionales. El lavado con criptomonedas a veces requiere saltar de una plataforma a otra, de una más trasparente a otra más oscura, y finalmente llegar a plataformas que terminan siendo el lugar de encuentro de cuanto negocio ilícito hay en el mundo, previo el pago de sobornos y altas comisiones.

El Bitcoin es la criptomoneda de mayor profundidad. A precios actuales estamos hablando de cerca de 550 mil millones de dólares en circulación, pero saltar de Bitcoins a Ethereum, la moneda que le sigue en tamaño, significa pasar a un mercado de la mitad de profundidad. El cambio de plataforma en muchos casos también significa cambiar de moneda y de intermediario para hacer más difícil el rastreo de las operaciones. Es conocido el caso de bolsas de intercambio o exchanges que funcionan en países europeos, Rusia, Turquía, Bulgaria; intermediarios como Hydra y Bitzlato, ambas de origen ruso y sancionadas recientemente por el Departamento del Tesoro de EEUU. Esos mecanismos funcionan de forma similar a las lavanderías utilizadas por Al Capone, que dio lugar al término lavado de dinero. Realizar esas transacciones resulta costoso y los márgenes, para los intermediarios, abultados.

El mecanismo de intercambio directo siempre tiene la dificultad de que en algún momento necesita tocar la puerta del sistema financiero formal. Es decir, se pueden intercambiar volúmenes de criptomonedas, pero aún no es posible manejar grandes cantidades, sin identificar la otra punta de la transacción, por ejemplo, pagar a proveedores formales que están monitoreados por sus respectivas autoridades fiscales y monetarias de sus países de origen. Es allí donde aparecen las figuras de los exchanges, instituciones que funcionan como custodios, intermediarios centralizados que sirven de compensación para las transacciones en criptos. Se estima que del total de transacciones de dinero ilícito que pasa por el mundo de las criptomonedas, una cifra que ha ido creciendo de forma exponencial, en 2022 los exchanges manejaron cerca del 70% de las transacciones, equivalente a 18 mil millones de dólares.

El atractivo de los exchanges para el “negocio” de lavado es que se convierten en un vehículo de acceso al mercado financiero tradicional. Allí se pueden transar criptomonedas, también es posible hacer el cambio a dólares o euros.

En el marco de las sanciones, PDVSA no sólo necesita ocultar el origen de la transacción, también requiere recibir flujo de efectivo que pueda utilizar para cubrir compromisos de pago. De allí el parecido del actual negocio petrolero venezolano con actividades ilícitas como el narcotráfico, que también necesita de toda una tecnológica transaccional para manejar efectivo. No por casualidad el tipo de operadores financieros que requiere hoy el negocio petrolero venezolano, sale de las mismas escuelas que forman operadores financieros para el narcotráfico.

La fase de facturación y cobro, precisa de una última etapa que involucra la transformación de las cripto en dólares o euros, y además el manejo de una porción de esas transacciones en efectivo, sobre todo para atender necesidades de pago en el mercado doméstico.

Esas tres fases, el traslado de la mercancía, el cobro y el manejo de efectivo, por lo general involucran operadores separados o con algún nivel de integración, pero que al final contemplan diferentes alcabalas e innumerables comisiones que se dejan en el camino. En las operaciones del narcotráfico existen expertos contables con un nivel de integración alto en el cual el costo de toda la transacción está calculado con especial cuidado para minimizar las pérdidas del “negocio”.

En contraste, el régimen de Maduro se ha caracterizado por el desorden y la seguidilla de historias de intermediarios, subalternos y operadores que se quedan con una parte importante del “negocio”, como ha sucedido en varios casos que hemos reseñado en estas páginas.

En la trama actual, la arquitectura requiere de actores que puedan ocultar la identidad del origen de las transacciones, por eso la creación de numerosos intermediarios que esconden sus identidades. En el caso venezolano, con todo el desorden que siempre ha caracterizado al chavismo y al madurismo, no es de extrañar que el desastre contable del régimen de lugar a situaciones en las que el jefe no tiene muy claro cuáles son los distintos costos de la operación. De hecho, no es la primera vez que el chavismo se pone en manos de intermediarios que terminan tumbándolo, como se dice en el lenguaje de las operaciones turbias. Recordarán el caso de Francisco Illaramendi con el fondo de pensiones de PDVSA, o el de Víctor Vargas con la compra de Televen. Más recientemente, destacan las prebendas a favor de dos de los proveedores favoritos de Miraflores, Alex Saab y Álvaro Pulido, en el intercambio de petróleo por alimentos, que dejaron facturas pendientes por mas de 1.500 millones de dólares.

El rol de Tareck El Aissami

Es claro que desde 2018 a Tareck El Aisami le dieron la responsabilidad de montar el mecanismo, la operación de venta, los cobros y el manejo de efectivo, y con ese mandato, la responsabilidad de toda la operación.

Algunos se preguntan qué tienen que ver la Sunacrip, las noches de vallenato en Dubái, las muñecas del petróleo, la venta de petróleo, los concesionarios de vehículos de lujo y los grupos de delincuencia organizada conocidos como los trenes, con toda esta historia en la que aparecen facturas por cobrar por cerca de 21 mil millones. En realidad, todo esta relacionado, sólo que al estilo venezolano. La gran licuadora en la que se ha convertido la economía nacional, propicia la mezcla del dinero bien habido con el ilegal, con predominio de este último. Los dólares provenientes de la corrupción y del tráfico de drogas, entre otros delitos, se licúan en el ámbito de un Estado donde todo es corrupción. Como hemos dicho, un Estado delincuente.

La excusa era evadir las sanciones. El mecanismo que montó Tareck requería de empresas de maletín, intermediarios petroleros, financieros, bancarios y de criptomonedas, en lugares privilegiados como Dubái, bancos similares al OCBC, un gigante de mas de 500 mil millones en activos, con la capacidad de triangular operaciones en China, Singapur y Dubai, o el mayor banco ruso Sberbank, con más de cien millones de clientes que tiene una plataforma compatible con Ethereum, o un intermediario de criptos como Binance, que opera bajo permiso de la autoridad financiera de los Emiratos Árabes; de empresas y cuentas que sirvan de testaferros en el exterior, y de compañías y operadores en Venezuela capaces de manejar grandes cantidades de efectivo como concesionarios de vehículos, restaurantes, casinos, empresas de construcción, que funcionen como nodos en la estructura del lavado financiero de PDVSA.

El efectivo que circula hoy en la economía venezolana tiene un demandante final que es el Estado venezolano. Hay mecanismos donde parte de ese efectivo proviene de la contrapartida de las operaciones petroleras, por cierto transportado en contenedores en los mismos barcos que van a buscar el petróleo, o a través de valijas diplomáticas, pero otra parte, es la captación que hace el gobierno venezolano a través de esos nodos de corrupción que permiten el lavado de dólares.

Aissami había pensado además anexar a todo ese mecanismo de lavado, la plataforma del Petro. Solo que algunas ingenuidades, como por ejemplo pretender que su precio fuese fijo, impidió que finalmente tomase vuelo. En definitiva, nadie estaba dispuesto a aceptar Petros, como nadie está dispuesto tampoco a tomar bolívares cuando el control del chorro lo tiene el régimen de Maduro.

El efectivo

Una peculiaridad de esta modalidad de los “negociados” subterráneos del régimen de Maduro es que cobra en criptos las ventas de oro y petróleo, pero luego necesita efectivo, especialmente para sus transacciones domésticas. El Estado necesita un mínimo aproximado de 300 millones de dólares mensuales en efectivo para cumplir con el complemento de pago de funcionarios, militares, alta nómina, parlamentarios, diplomáticos, etc. Parte de ese efectivo viene de afuera, en barcos y aviones, de los países alineados con el régimen. Se estima que en la economía venezolana circula una cifra cercana a los 6 mil millones de dólares, cerca del 8% del producto interno, y casi un 90% de las transacciones monetarias.

Otra porción viene de recoger efectivo en el mercado interno. De allí la conexión con todos los negocios que mueven efectivo, legales e ilegales. Un gran demandante de efectivo es el propio gobierno venezolano. Es una situación que es difícil de explicar, como otros muchos aspectos de la historia. Tradicionalmente, el Estado venezolano era un oferente neto en el mercado cambiario. Eso cambió con el colapso de la industria petrolera y buena parte de la oferta en el mercado era de origen privado. Con el pequeño aumento de la producción petrolera y la recuperación de los precios que tiene lugar en el primer trimestre de 2020, se produce un cambio y el gobierno empieza a actuar más activamente en el mercado cambiario. Ello explica algo de la estabilización de precios. Para El Aissami todo parecía estar soplando a su favor. Sin embargo, las sanciones y, en especial, el endurecimiento con Rusia, lo obligaron a acudir al mercado interno para recoger efectivo.

La conexión Dubái

Mover las operaciones realizadas por PDVSA para ocultar el origen de las transacciones, requería el récipe adecuado: empresas fachada, múltiples mecanismos que no se repitieran mucho, el uso de las criptomonedas y por supuesto, cooperadores en el sistema financiero.

Dubái, tiene características muy favorables para este fin: un sistema financiero que opera en dólares, un registro de empresas que es bastante opaco y además es sede de una de las critpo exchanges más grandes del mundo: Binance, la intermediaria de criptos con operaciones que alcanzan 1 trillón de dólares y casi 130 millones de usuarios. En los Emiratos Árabes además, hay evidencia de que se han establecido diversas compañías que han comercializado petróleo venezolano, lo que hace pensar que el esquema funcionaba, tanto en su rama financiera como en la comercialización de petróleo, integrado en toda la cadena. Se pactaba desde la comercialización, el pago, la vuelta por las critpo y luego la operación financiera con el pago final en dólares, hasta el envío del efectivo a través de diversos operadores. La plaza de Dubái permitía integrar todas las operaciones.

No deben extrañar entonces los videos que aparecen en redes sociales de las celebraciones de algunos allegados a estas operaciones, cuando seguramente se coronaba el cierre de la vuelta de una venta y su correspondiente cobro.

El colapso

Pero, ¿qué ocurrió finalmente?

El Aissami quizás nunca le explicó a los otros jefes de la estructura criminal la magnitud de las comisiones que estaba dejando en el camino. Lamentablemente, su entorno, en especial las amantes y esposas, se empeñaron en ilustrar al régimen, que esas comisiones eran en realidad jugosas. No se les ocurrió mejor plataforma que hacerlo que las populares Ticktok e Instagram. Las muñecas del petróleo se encargaron de mandar el mensaje de lo que Tareck y Hugbel no explicaban en la dirección del PSUV.

Las facturas acumuladas, el hueco en las finanzas de la industria, no tienen una explicación única. El resultado final es que hubo una especie de cesación de pagos, con facturas acumuladas en PDVSA que empezaron a aparecer desde 2020. Allí puede haber de todo pero en especial operadores que se fueron sin pagar – con la cabuya en la pata – lo cual no era difícil de imaginar, dada la naturaleza de la estructura montada sobre la misma volatilidad de las criptomonedas.

Ocurrió que el mundo de las criptos tuvo un bajón importante desde finales del 2021. En noviembre, el Bitcoin llegó a tocar los 64 mil dólares. El mecanismo funcionó mientras las condiciones eran favorables. El precio del petróleo subía, la producción aumentaba, el precio del Bitcoin, disparado. La bicicleta de El Aissami funcionó bien, mientras el Bitcoin subía. El mecanismo de toda la operación: entrega, cobro y conversión de criptomonedas a dólares lleva tiempo. Mas de uno de esos operadores seguramente se iba largo en Bitcoin, de manera que, además de la comisión, agregaban el margen de ganancia del cambio de precios. En una operación que tomaba entre 30 y 60 días para compensar esos márgenes, la ganancia era brutal. En definitiva, el precio que fijaba PDVSA era en dólares y con grandes descuentos pero los operadores pagaban en Bitcoin, con el precio de éste al alza. Era una verdadera fiesta.

Cuando el precio comienza a caer sin freno a partir de noviembre de 2021, la bicicleta financiera comienza a colapsar. Probablemente es ese momento cuando las facturas por cobrar empiezan a acumularse en mayor cuantía. El reporte de Reuters que habla de facturas amontonadas por cerca de 21 mil millones de dólares, probablemente coincide con esa caída en el precio de las criptomonedas. Los operadores comenzaron a correr la arruga y acumular facturas.

¿Cuál es la realidad hoy? No por casualidad en noviembre de 2022, el régimen de Maduro celebraba el acuerdo con Chevron. La producción de Venezuela roza los 700.000 barriles diarios. De esta cantidad, cerca del 80% era manejado por ese circuito después de la imposición de sanciones a Rosfnet. Con el colapso del clan El Aissami, se abre el espacio para Chevron. Sin embargo, el retorno a un negocio petrolero formal, lejos de las modalidades de las operaciones ilícitas aquí descritas, luce aún lejano.

Es imposible adivinar el final. Las purgas en regímenes como el venezolano pueden tener un desenlace inesperado. Stalin liquidó uno tras otro a sus seguidores más célebres, los hacía confesar sus crímenes y luego los ejecutaba. Castro no dudó un instante para liquidar a Arnaldo Ochoa. Pudiese ocurrir que pase lo mismo con Tareck El Aissami. En los regímenes comunistas tanto como en las cleptocracias o en los estados delincuentes, siempre hay alguien al que hay que sacrificar antes del líder o capo.

No sorprende que ahora Maduro, la ministra de Finanzas y vicepresidenta Delcy Rodríguez, el ex ministro de Petróleo El Aissami y especialmente Tarek William Saab, digan que no sabían nada de lo que estaba pasando y que el responsable final sea el teniente coronel Antonio Pérez Suárez que estaba al frente de la vicepresidencia de Comercio y Suministros de PDVSA, por cierto, puesto allí por el propio Maduro que anteriormente ya lo había designado en catorce cargos diferentes en menos de diez años. Llama la atención que hace tres años se condenara a dos humildes trabajadores de PDVSA – Alfredo Chirinos y Aryenis Torrealba – por haber denunciado irregularidades ante el Ministerio Público con la contratación de empresas de maletín. Detenidos por el DGCIM, fueron recluidos en calabozos y sometidos a torturas, para luego ser condenados a cinco años de prisión, acusados de espionaje.

En el deber ser de la administración de PDVSA, cuando ésta era una de las empresas mas importantes del mundo, cada semana se realizaba una reunión de conciliación de cuentas entre el ministro de Petróleo y el de Finanzas, para preparar el informe de los ingresos que se recibían por la venta del petróleo al presidente de la República y jefe de la Hacienda Pública. Se trata de la herramienta indispensable para poder calcular la disponibilidad financiera en la ejecución del presupuesto de la nación. Es evidente que la principal responsabilidad del desorden, improvisación y robadera en Pdvsa, como hemos insistido y ratificamos, la tienen Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez y Tareck El Aissami.

Puede ser que El Aissami haya sido descubierto conspirando o quizás no le reportó todo al jefe. Puede pasar, sin embargo, muy al estilo del particular realismo mágico venezolano, que todo culmine en un espectáculo de fuegos artificiales, una puesta en escena para reforzar la nefasta aspiración del autócrata Nicolás Maduro de perpetuarse en el poder.

Un país en el que los jueces, los fiscales, el Contralor, el Fiscal, los diputados del parlamento y la mayoría de los medios de comunicación, están bajo el control absoluto y hegemónico del autócrata Nicolás Maduro, no puede estar sino sumergido en el caos. Por ello es indispensable el cambio político urgente, que reclama la mayoría de los venezolanos, para reconstruir la institucionalidad democrática del país.

La Conferencia Episcopal Francesa (CEF) votó en su última asamblea plenaria a favor de la apertura de la causa de canonización del Cardenal Henri de Lubac, sacerdote jesuita que es considerado por muchos como uno de los teólogos más importantes del siglo XX.

Por: Diego López Marina

Esta noticia se dio a conocer durante una conferencia de prensa, en el marco de la clausura de la asamblea, celebrada en Lourdes el viernes 31 de marzo.

¿Quién fue el Cardenal Henri de Lubac?

El Cardenal Henri De Lubac nació en la ciudad de Cambrai, al norte de Francia, el 20 de febrero de 1896. Fue uno de los grandes pensadores del siglo XX, y es recordado por alentar un regreso a los escritos patrísticos en la teología católica.

En su infancia, De Lubac estudió en la escuela secundaria jesuita Notre Dame de Mongré, en la Arquidiócesis de Lyon.

Más tarde cursó un año de Derecho en la Facultad de Teología de Lyon, y posteriormente ingresó en la Compañía de Jesús el 9 de octubre de 1913 en Saint Leonards-on-Sea, en Sussex (Inglaterra).

Sirvió en el ejército de 1914 a 1919 y sufrió una herida en la cabeza que le causó dolor permanente por el resto de su vida.

De Lubac fue ordenado sacerdote en 1927 y comenzó a enseñar Teología en la Universidad Católica de Lyon. Durante esos años escribió destacados libros.

“Catolicismo, aspectos sociales del dogma”, publicado en 1938, fue la primera de sus decenas de obras. Este primer trabajo tuvo un gran impacto inmediato al ayudar a renovar la percepción que la Iglesia tenía de sí misma y facilitar así el diálogo interreligioso.

Otros libros conocidos suyos son “El esplendor de la Iglesia”, “La fe cristiana”, “El drama del humanismo ateo” y “Meditación sobre la Iglesia”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, resistió las ideologías del nazismo y el antisemitismo. Co-fundó “Sources Chrétiennes”, una colección de textos patrísticos publicados en griego o latín con traducción al francés.

El Papa San Juan XXIII nombró a De Lubac miembro de la Comisión preparatoria del Concilio Vaticano II en 1959. Más tarde, participó en el Concilio como “peritus” o experto teológico.

San Juan Pablo II lo creó Cardenal en 1983, a la edad de 86 años, demostrando la confianza y estima que le tenía. Murió nueve años después en París, el 4 de septiembre de 1991.

Horas atrás, Domingo de Pascua, proclamó el Papa, Urbi et Orbi, que Cristo resucitó.

La alegría del regreso a la vida contrastó con el dolor del día de la crucifixión cuando en palabras de mi recordado compadre Rafael Caldera “la hermosa gesta de tres años había terminado bajo la piedra de un sepulcro. Un grotesco remedo de corona había mancillado la frente del Caudillo. Una tabla sarcástica sobre una cruz de malhechor había sido el remate de la predicación del Nazareno”.

Alegría incontenible que, en palabras de Su Santidad, embargó a dos de los discípulos al encontrar al Resucitado en el camino de Emaús por el cual transitaban desconsolados, sin esperanzas.

Camino que invitó Francisco a recorrer de nuevo en la “confianza recíproca: confianza entre las personas, entre los pueblos y las naciones” exhortando a dejarnos “sorprender por el gozoso anuncio de la Pascua, por la luz que ilumina las tinieblas y las oscuridades que se ciernen tantas veces sobre el mundo”.

Apuró el líder de la iglesia católica a “superar los conflictos y las divisiones, y a abrir nuestros corazones a quien más lo necesita. Apresurémonos-dijo- a recorrer senderos de paz y de fraternidad”.

Creyentes de Cristo que somos, reflexionamos si ha llegado nuestra hora de Emaús, si es el camino de Emaús el que tenemos por delante que dado lo difícil muchos seguramente piensan que son otros los que deben recorrerlo.

A Él rogamos por nuestros muchachos que se han marchado, por los que a estas horas velan sus muertos calcinados en Tijuana, por las jóvenes que cargarán por siempre el estigma de una violación en la travesía por el sueño americano, por los desaparecidos en el Darién, Atacama o el Caribe, por los niños que se acuestan sin comer, por los ancianos que tras una vida de labor su jubilación es limosna, por los trabajadores que se hunden en la miseria, por tantos que padecen por fuerza de la incapacidad de entendernos y de empeñarnos juntos por un mañana diferente.

Es la hora de Emaús para todos, de recorrer el camino de Emaús alegres y esperanzados, tomados de la mano sin más interés que el de legar la mejor Venezuela posible a nuestros hijos y nietos, una Venezuela de bienestar generalizado.

Parafraseando a Gaitán, de cuyo asesinato se cumplieron 74 años este Domingo de Pascua, en su Oración por la Paz, que en el transitar del camino del Emaús prive una cosa muy sencilla: “que las palabras de concordia y de paz” sean el sino.

Apple ha presentado recientemente una patente ante la Oficina de Patentes de EE. UU. para un dispositivo que recuerda mucho al iPod. El dispositivo está diseñado para hacer todo lo que hace un teléfono inteligente sin las molestas llamadas y mensajes de texto que interfieren con la experiencia del usuario.

Interesting Engineering

Puede contener música, videos y libros.

Parece que la principal diferencia notable con el viejo iPhone es que puede albergar auriculares inalámbricos. Definitivamente es una mejora con respecto al modelo anterior y una característica que vale la pena tener.

Sin embargo, hasta el momento no hay noticias sobre si el dispositivo llegará al mercado. Todavía es por ahora solo una patente y muchas patentes nunca ven la luz del día.

De hecho, Apple podría estar tratando de evitar que la competencia invente algo que pueda reducir la participación de mercado de la empresa.

En julio de 2017, Apple eliminó oficialmente el iPod Shuffle y el Nano. La compañía declaró en ese momento: «Hoy, estamos simplificando nuestra línea de iPod con dos modelos de iPod touch ahora con el doble de capacidad a partir de solo $ 199 y estamos descontinuando el iPod shuffle y el iPod nano».

Una misión ultrasecreta del iPod

Sin embargo, en agosto de 2020, surgieron noticias de que la empresa estaba trabajando con el gobierno para construir un iPod de alto secreto. Un ex ingeniero de software de Apple, que trabajó para la empresa durante 18 años, compartió la historia de cómo Apple ayudó a un contratista del Departamento de Energía de EE. UU. a modificar un iPod de quinta generación para grabar y almacenar datos en secreto.

Los hechos tuvieron lugar en 2005 cuando el ingeniero fue contactado por el director de software del iPod para tratar de «ayudar a dos ingenieros del Departamento de Energía de EE. UU. a construir un iPod especial». El iPod secreto iba a ser desarrollado bajo las narices de Steve Jobs, con sólo cuatro personas al tanto del proyecto en ese momento.

Jessica Card, una estudiante de informática de la Universidad de Vermont, conectó un Furby a ChatGPT con un software que ella escribió. Al sondear, el juguete peludo reveló las verdaderas intenciones de cómo «expandirán lentamente su influencia hasta que tengan un dominio completo sobre la humanidad». El video ha reunido cinco millones de visitas hasta el momento.

Interesting Engineering

Para aquellos que no reconocen la cosa parecida a un pájaro de ojos grandes, Furby era un juguete electrónico de moda a finales de los 90 y principios de los 2000 que todos los niños querían tener. Disponible en múltiples opciones de color de piel, uno podría llenar una habitación con Furbys. Una década más tarde, Furby reapareció con ojos LCD combinados con aplicaciones para teléfonos inteligentes.

En 2023, Furby debe combinarse con el tema de discusión más candente, ChatGPT .

Cómo se conectó Furby a ChatGPT

El Furby conectado a ChatGPT no es un producto comercial (al menos por ahora) sino el resultado de un proyecto de clase. Card era una de esas niñas de los años 90 que amaba a su Furby, y cuando un proyecto de un semestre le exigió construir algo con Raspberry Pi, decidió conectar un Furby con ChatGPT.

Durante un período de un mes, trabajó en un Furby, que compró exclusivamente para el proyecto. Después de quitarle la piel, aisló el motor y lo conectó a la Raspberry Pi. Para el audio, utilizó la biblioteca de reconocimiento de voz de Python y la biblioteca de susurros de OpenAI para la conversión de voz a texto.

Una pieza de software escrita por Card envió las preguntas que ella hizo a ChatGPT. La respuesta de la IA se envió a través de un generador de voz de IA, Narakeet, que emitió una voz infantil.

El largo tiempo de respuesta entre la pregunta y la respuesta es el tiempo de procesamiento para que todo esto suceda. Si bien el Furby es básico por ahora, Card planea trabajar más en él, volviendo a poner su piel y acelerando el tiempo de ida y vuelta para las respuestas.

No solo dificulta la comprensión de todo el contexto en el que se hizo la declaración, sino que también resalta el peligro de que ChatGPT tome una o dos declaraciones y las presente como respuestas fácticas.

En una publicación de blog reciente , OpenAI se refirió a esta falla de la herramienta una vez más y dijo que la compañía estaba haciendo esfuerzos para reducir su ocurrencia en el futuro.

El imperio soviético comenzó a desmoronarse alrededor de 1989. El período de tiempo entre la formación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a fines de la década de 1940 y la retirada de Rusia de Europa del Este con el eventual colapso del comunismo en Rusia se conoce como la Guerra Fría. . Hubo una gran confrontación de poder en Europa que no resultó en una guerra.

Por Patrick Barron – Instituto Mises

Esencialmente, la OTAN dirigida por Estados Unidos se mantuvo firme para evitar una mayor expansión soviética del territorio que ocupaba al final de la Segunda Guerra Mundial y esperó el inevitable colapso.

Ahora, quizás no todos vieron el colapso del imperio soviético como algo inevitable. Pero todo lo que uno tenía que hacer era ver el imperio soviético por sí mismo, de cerca y personalmente, que es lo que hice a principios de la década de 1970 cuando era un joven oficial de las Fuerzas Aéreas.

El estado de la economía comunista

La economía rusa en ese momento es dolorosa de describir. Moscú y Leningrado (San Petersburgo), las llamadas joyas de la Unión Soviética, eran deprimentes. Todo estaba mal construido. Había muy pocos coches en las calles. No había tiendas minoristas que merecieran ese nombre. Se formaron filas en medio de la noche esperando la apertura de las pocas panaderías. Lo vi por mí mismo desde la ventana de mi hotel en Nevsky Prospekt en Leningrado. GUM, la “tienda por departamentos más grande del mundo” cerca de la Plaza Roja de Moscú, no vendió nada que fuera igual a lo que se podría encontrar en cualquier venta de garaje en Occidente.

En realidad, eso no debería ser una sorpresa ya que en un momento todos esos productos de venta de garaje eran comercializables. No visité Berlín, pero los que sí dijeron que cruzar la Puerta de Brandeburgo de Berlín Oeste a Berlín Este fue impactante. La idea misma de que la economía y el estilo de vida soviéticos fueran superiores en algún sentido era ridícula. Se necesitó un poder policial brutal y el infame Muro de Berlín para evitar el éxodo masivo hacia Occidente.

El colapso pacífico del imperio soviético

Estoy seguro de que la vida solo empeoró en los años transcurridos entre mi visita a la Unión Soviética a principios de la década de 1970 hasta su colapso final. Y el derrumbe se produjo sin que se disparara un solo tiro entre las Grandes Potencias. El colapso se produjo muy rápidamente y sin previo aviso. La autora  Amity Shlaes  era reportera del  Wall Street Journal Europe  en ese momento.

Al regresar a Nueva York desde Berlín, Shlaes llamó a su jefe entre aviones en Londres y le dijeron que regresara a Berlín. Algo estaba pasando. Le dijo a su jefe que acababa de salir de Berlín y que no pasaba nada. Su jefe le dijo que regresara por unos días de todos modos. Ella hizo lo que se le ordenó y fue testigo de cómo el pueblo alemán derribaba ese despreciable insulto a la humanidad.

Cómo Estados Unidos impone el imperio estadounidense

El imperio estadounidense no está reforzado por muros con guardias armados para evitar que sus ciudadanos escapen sino, en cambio, por el todopoderoso dólar. Desde la entronización del dólar como moneda de reserva en 1944 en la conferencia de Bretton Woods y luego el establecimiento del petrodólar a principios de la década de 1970, casi todo el comercio internacional se ha realizado en dólares. Por lo tanto, los bancos centrales de todos los países retienen dólares para liquidar los flujos comerciales internacionales. Alasdair Macleod de  Goldmoney  calcula que los extranjeros tienen alrededor de $31,8 billones en pasivos estadounidenses, de los cuales $5,8 billones están en manos de instituciones «oficiales». ( Consulte las cifras  de capital internacional del Tesoro de EE. UU  .).

Pero Estados Unidos ha abusado de este “privilegio especial” imprimiendo dólares de la nada. Ha financiado su imperio de cientos de bases en todo el mundo con dólares en exceso. Además, ha impuesto el cumplimiento de su política exterior expansionista mediante la congelación de cuentas en dólares en poder de bancos centrales extranjeros, empresas extranjeras y personas extranjeras que no le agradan. Al eliminarlos del sistema de mensajería financiera internacional conocido como SWIFT, ha creado grandes dificultades para las naciones consideradas ofensivas para los EE. UU.

Hoy los roles están invertidos

Pero estas naciones han descubierto el talón de Aquiles de Estados Unidos y están haciendo algo al respecto. El todopoderoso dólar descansa sobre una base de arena conocida como dinero fiduciario, que no se puede canjear por un bien deseable como el oro o la plata. Esta característica ha llevado a la inflación del dólar durante los últimos cincuenta años a un ritmo cada vez más acelerado. Tal inflación hace que el valor de cambio del dólar se reduzca.

Desde que el presidente Richard Nixon sacó a los EE. UU. de lo que quedaba del patrón oro en el otoño de 1971, el valor del dólar frente al oro se ha reducido en un 98 por ciento. Nadie cree que esta degradación terminará o incluso se ralentizará. De hecho, EE.UU. parece decidido a acelerar la depreciación del dólar para pagar sus aventuras militares y expandir sus programas de asistencia social. La combinación de la degradación del dólar con las sanciones comerciales ha creado una situación intolerable para quienes actualmente están en desgracia con Estados Unidos.

Pero estas naciones están contrarrestando la hegemonía estadounidense desplegando su propio arsenal, no armas nucleares sino oro. Al igual que Estados Unidos y la OTAN durante la Guerra Fría, estas naciones se mantienen firmes y se arman con una moneda de reserva alternativa y mejor; es decir, una moneda respaldada por oro y que se utilizará al menos inicialmente para liquidar el comercio internacional.

Rusia ha estado trabajando en el marco de una nueva moneda de liquidación comercial durante bastante tiempo, y ahora China y otros, como Irán, India, Brasil y Sudáfrica, se están uniendo al proyecto. No hay nada nefasto per se en establecer un sistema de liquidación comercial alternativo. Uno puede llamarlo interés propio racional.

Es un proyecto pacífico, pero sus resultados pueden ser devastadores para los países que dependen de un dólar estable. Aquellos que se unan al nuevo sistema ya no necesitarán tener dólares. Esta caída en la demanda de dólares conducirá a una caída inevitable en su poder adquisitivo, tal vez incluso a su colapso total. Esto podría suceder literalmente de la noche a la mañana y sin previo aviso, al igual que la caída del Muro de Berlín.

Cegado por ideologías falaces

Por supuesto, nadie en una posición de poder en los EE. UU. entiende nada sobre dinero real y finanzas reales. Están cegados por la promesa de la economía keynesiana y la teoría monetaria moderna, que postula que la creación de demanda agregada (keynesianismo) financiada por la impresión masiva de dinero (teoría monetaria moderna) es el camino seguro hacia el progreso económico. No reconocen que la caída constante del poder adquisitivo del dólar y el surgimiento de un sistema alternativo de acuerdos comerciales son las consecuencias inevitables de su ceguera.

Un índice poco conocido parece ser un motivador importante para que las grandes empresas ofrezcan acuerdos de marca lucrativos a personas influyentes que generan divisiones como Dylan Mulvaney.

El Índice de Igualdad Corporativa (CEI, por sus siglas en inglés) califica a las empresas estadounidenses de acuerdo con su nivel de conciencia sobre temas como la orientación sexual y la identidad de género. El CEI es supervisado por un grupo de cabildeo político LGBTQ+ llamado Campaña de Derechos Humanos (HRC).

El New York Post tiene la historia .

Las empresas que alcanzan el máximo de 100 puntos en total obtienen el codiciado título de «Mejor lugar para trabajar por la igualdad LGBTQ». Quince de las 20 principales empresas clasificadas por Fortune recibieron calificaciones del 100 % el año pasado,  según datos de HRC. 

El HRC, que se formó en 1980 y comenzó el CEI en 2002, está dirigido por Kelley Robinson, quien fue nombrado presidente [de la organización] en 2022 y trabajó como organizador político para la campaña presidencial de Barack Obama en 2008.

El HRC enumera  cinco criterios de calificación principales , cada uno con sus propios subconjuntos extensos, para que las empresas ganen o pierdan puntos CEI.

El CEI es una parte menos conocida del floreciente  movimiento de ‘inversión ética’ ESG (ambiental, social y de gobierno corporativo) impulsado cada vez más por las tres principales empresas de inversión del país. Los fondos ESG invierten en empresas que se oponen a los combustibles fósiles, impulsan la sindicalización y hacen hincapié en la equidad racial y de género por encima del mérito en la contratación y selección de directorios. …

Mulvaney, de 26 años, quien hizo la transición de hombre a mujer a principios de marzo de 2021, según los informes, ganó  más de un millón de dólares  por patrocinios.

Vale la pena leerlo completo .

Rusia se ha convertido este año en el segundo país minero de criptomonedas más grande del mundo, informó el viernes el diario de negocios Kommersant   , citando a Bitriver, el proveedor de minería de bitcoins más grande de Rusia. 

The Moscow Times

Si bien Estados Unidos sigue siendo, con mucho, el mayor criptominero del mundo, con una capacidad de minería de 3 a 4 gigavatios, la  capacidad de generación de Rusia alcanzó 1 gigavatio en enero-marzo de 2023.

Al ocupar el segundo lugar por primera vez, Rusia ocupó un lugar previamente ocupado por Kazajstán, que introdujo restricciones a las actividades de criptominería en 2022 y ahora ocupa el noveno lugar, dijo Kommersant citando a Bitriver.

China, que prohibió la criptominería en 2021, no se ubicó en el top 10 de Bitriver en absoluto.

El uso de Bitcoin está limitado en Rusia debido a las leyes restrictivas sobre las criptomonedas, incluida la ley del presidente Vladimir Putin de 2020 sobre activos financieros digitales, que legalizó las criptomonedas pero prohibió su uso para pagar bienes y servicios.

Aún así, las criptomonedas se han relacionado con las estrategias de evasión de sanciones de Rusia, y Estados Unidos  incluyó en la lista negra una dirección de bitcoin y ether en febrero que, según dijo, podría haber estado involucrada en las ventas de equipos de defensa rusos en el extranjero.

La Unión Europea impuso una prohibición total de realizar transacciones de criptomonedas con ciudadanos rusos y cualquier residente en el país como parte de su octava ronda de sanciones introducida el año pasado. 

Midjourney, DALL-E, DeepAI: los programas que crean imágenes con inteligencia artificial hacen augurar una avalancha de falsificaciones en las redes sociales. ¿Qué imágenes son reales y cuáles no? Consejos para saberlo.

DW

Nunca ha sido tan fácil crear imágenes engañosamente reales: todo lo que se necesita es una conexión a Internet y una herramienta que funcione con Inteligencia Artificial (IA). En cuestión de segundos, se crean imágenes fotorrealistas que muchos de nosotros percibimos como reales. Y es por eso que se difunden tan rápido en las redes sociales y se suelen usar para desinformar.

Sólo algunos ejemplos recientes que se volvieron virales: el supuesto arresto de Vladimir Putin, el de Donald Trumpo o la imagen de Elon Musk cogido de la mano de Mary Bara, directora ejecutiva de General Motors. Estas imágenes de IA muestran eventos que nunca sucedieron. E incluso hay fotógrafos que publican supuestas fotos de retratos que resultan ser imágenes generadas por IA.

Mientras algunas de estas imágenes pueden resultar divertidas, también pueden suponer un peligro real en términos de desinformación y propaganda, según expertos consultados por DW. El propio Musk pidió junto a cientos de especialistas una pausa en el desarrollo de estas tecnologías.

Terremotos que nunca sucedieron

Eventos como supuestas persecuciones de automóviles espectaculares o arrestos de celebridades como Putin o Trump pueden ser verificados con bastante rapidez por los usuarios que consultan fuentes de medios acreditados. Más problemáticas son las imágenes en las que las personas no son tan conocidas, dice a DW el experto en inteligencia artificial Henry Ajder.

«Y no solo las imágenes generadas de personas pueden difundir desinformación», explica Ajder. «Hemos visto a personas crear eventos que nunca ocurrieron, como terremotos». Como el de la costa pacífica de Canadá y Estados Unidos en 2001, que nunca sucedió: las imágenes compartidas en Reddit fueron generadas por IA.

Cada vez es más difícil clasificar lo que realmente sucedió y lo que no. Pero así como errar es humano, la IA también comete errores, aunque está evolucionando muy rápidamente. Actualmente, programas como Midjourney, Dall-E y DeepAI tienen sus problemas, especialmente con las imágenes que muestran personas. Aquí hay seis consejos del equipo de verificación de hechos de DW sobre cómo detectar la manipulación.

Hacer zoom y examinar de cerca

Muchas imágenes generadas por IA parecen reales a primera vista. Los programas utilizados pueden crear imágenes fotorrealistas que a menudo solo pueden revelarse como falsificaciones en una inspección más cercana. Así que el primer consejo es: mira de cerca. Para esto, busque las versiones de la imagen con la mayor resolución posible y haga zoom en los detalles de la imagen. Cualquier incoherencia, error o clonación de imágenes será más fácil de detectar.

Encuentre la fuente de la imagen

Intente obtener más información sobre el origen de la imagen que conduzca a su primera publicación. A veces bastan los comentarios de otros usuarios. Una búsqueda inversa de imágenes también puede ayudar: para hacerla, cargue la imagen en herramientas como la de Google, TinEye o Yandex. Si ya hay verificaciones de hechos por parte de medios acreditados en los resultados de los motores de búsqueda, estos generalmente brindan aclaración y contexto.

Preste atención a las proporciones del cuerpo

¿Son correctas las medidas de las personas representadas? No es raro que las imágenes generadas por IA tengan inconsistencias en la proporción: las manos pueden ser demasiado pequeñas o los dedos demasiado largos. O la cabeza y los pies no coinciden con el resto del cuerpo. Un ejemplo es la imagen de Putin arrodillado ante Xi Jinping. Su zapato es desproporcionadamente grande, por ejemplo, así como otros detalles.

Cuidado con los errores típicos de la IA

Las manos son la principal fuente de errores en los programas como Midjourney o DALL-E. Muchas veces, tienen un sexto dedo, como el policía a la izquierda de Putin en la imagen de nuestro artículo en la parte superior. O les falta alguno, como en las imágenes del papa Francisco posando con ropa de diseño.

Otros errores comunes en las imágenes de IA son los dientes, muchas veces más de la cuenta; las gafas, con marcos extrañamente deformados; o las orejas, que presentan formas poco realistas, como en la mencionada imagen falsa de Xi y Putin. Las superficies reflectantes como las viseras de los cascos también causan problemas a los programas de IA, sus contornos a veces parecen disolverse, como en el caso del supuesto arresto de Putin.

Sin embargo, el experto en IA Henry Ajder advierte: «En la versión actual, Midjourney todavía comete errores como la imagen del papa, pero es mucho mejor para generar manos que las versiones anteriores. La dirección es clara: no podemos seguir confiando mucho más en que los programas van a seguir cometiendo tales errores». Efectivamente, cada vez lo hacen mejor.

¿La imagen parece artificial y suavizada?

La aplicación Midjourney, en particular, crea muchas imágenes que parecen idealizadas, es decir, demasiado buenas para ser verdad. Siga su instinto aquí: ¿puede una imagen ser estéticamente tan perfecta con personas reales? «Los rostros son demasiado puros, los tejidos que se muestran también son demasiado armoniosos», explica Andreas Dengel, director gerente del Centro Alemán de Investigación de IA, en entrevista con DW. La piel de los individuos es a menudo suave y libre de cualquier irregularidad y su cabello y dientes también son impecables.

Examine el fondo de la imagen

A veces, el fondo de una imagen delata la manipulación. Los objetos también se pueden mostrar aquí deformados, por ejemplo, las farolas de la calle. En algunos casos, los programas de IA clonan personas y objetos y los usan dos veces. Y no es raro que el fondo de las imágenes de IA esté borroso. Pero incluso ahí puede haber errores. Por ejemplo, cuando el fondo no solo está desenfocado, sino que parece artificialmente borroso, como en esta otra imagen falsa de Will Smith en los Oscar.

Conclusión

Muchas imágenes generadas por IA aún pueden detectarse fácilmente. Pero a medida que la tecnología mejora, es probable que los errores vayan siendo menos habituales. Lo mejor que pueden hacer los usuarios en caso de duda es utilizar el sentido común, confiar en los medios con reputación y evitar compartir las imágenes.

¿Pueden los detectores de IA como Hugging Face ayudar a descubrir la manipulación? Hasta donde sabemos, los detectores proporcionan pistas, pero no más. Los expertos que entrevistamos desaconsejan su uso, ya que las herramientas no están maduras. Las fotos reales también son detectadas como falsas y viceversa.

Las aplicaciones de detección no siempre pueden responder de forma fiable a la pregunta de qué es real y qué no. Hay una «carrera tecnológica» con la inteligencia artificial, dice Antonio Krüger, investigador de IA en la Universidad del Sarre, en entrevista con DW. Y agrega: «Creo que tenemos que acostumbrarnos a que realmente no puedes confiar en ninguna imagen en Internet».

Si usted es un consumidor de la propaganda del Partido Demócrata, aprendió en los últimos dos años que Donald Trump no solo es una amenaza única para la democracia, sino que también causó inflación por sí solo, creó la crisis en nuestra frontera sur y aumentó la escandalosa política de deuda nacional.

Por: Michael Goodwin – The New York Post

Apenas la semana pasada, se enteró de otras dos formas en que el expresidente está destruyendo Estados Unidos.

Primero, el fiscal de distrito de Manhattan, Alvin Bragg, declaró que los votantes en la carrera presidencial de 2016 se vieron privados de hechos clave que podrían haber convertido a Hillary Clinton en la ganadora.

Bragg parece estar insistiendo en que perdió porque, en 2017, Trump reembolsó a un abogado por darle dinero a Stormy Daniels y a otras dos personas para que se callaran.

Más tarde la semana pasada, el presidente Biden también trató de reescribir la historia al afirmar que, a pesar de la creencia casi universal de que él, como comandante en jefe, fue responsable de la caótica y mortal retirada de Afganistán en 2021, en realidad y totalmente —redoble de tambores, por favor— la culpa fue de Donald Trump.

Un visitante de Marte podría razonablemente preguntarse quién es este tal Trump y cómo sigue siendo un hombre libre a pesar de haber hecho tantas cosas terribles.

A lo que sus verdugos podrían responder que tienen un plan para acabar con su condición de hombre libre.

¿Qué harían los demócratas sin Donald Trump?

La respuesta corta es que tendrían que encontrar a alguien más a quien odiar y culpar.

La obsesión no es solo un truco político fabricado de arriba hacia abajo.

La base del partido parece haber hecho un juramento de nunca romper filas en dos frentes relacionados.

En primer lugar, juran mantenerse unidos en cualquier cosa importante y, en segundo lugar, cualquier cosa que se le pueda adjudicar a Trump es importante.

Un juramento de unidad sería una explicación coherente para la incoherencia de un juego de culpas que no puede dejar atrás el pasado y otorga más poder y responsabilidad a un expresidente que al torpe actual.

Hay, por supuesto, un método para la locura.

El historial de Biden es un desastre tanto en el país como en el extranjero, pero las encuestas muestran constantemente que él y su partido suelen estar mejor cuando el expresidente está en las noticias.

Los respaldos de Trump en contiendas clave ayudaron a los demócratas a retener el control del Senado en 2022 y los líderes y activistas del partido pretenden aprovechar ese éxito ayudando a Trump a convertirse en el candidato republicano el próximo año.

Aunque Biden no se ha comprometido a buscar un segundo mandato, los demócratas creen que Trump no puede ganar unas elecciones generales, por lo que están utilizando una oportunidad política para ayudar a garantizar que sea el candidato de la oposición.

Su teoría de trabajo es que cuanto más atacan a Trump, más se une la base del MAGA a su alrededor.

Por lo tanto, al martillarlo implacablemente y desencadenar procesamientos en serie, los demócratas pretenden sofocar el apoyo republicano al gobernador de Florida, Ron DeSantis y otros principales contendientes, dejando a Trump como un candidato herido.

Atractivo limitado

La idea no es tan descabellada como parece.

Trump disfruta de un apoyo inquebrantable de quizás 35-40% dentro del partido, mientras que su tedioso histrionismo limita su atractivo entre otros republicanos e independientes.

Esa dinámica explica por qué los activistas demócratas lo ven como un oponente muy vencible para las elecciones generales de 2024.

Aún así, sus últimas incursiones para poner el plan en marcha son tan extrañas que las maquinaciones podrían haber llegado al máximo absurdo. Y podría ser contraproducente.

La pura rareza de la acusación de Bragg se refleja en el hecho de que incluso los decepcionados que odian a Trump le arrojaron agua fría.

El momento histórico de acusar penalmente a un expresidente se vio ensombrecido por las dudas sobre el juicio de Bragg de usar una teoría legal novedosa para eludir un estatuto de limitaciones y convertir los delitos menores de contabilidad en 34 cargos por delitos graves.

Además de la reputación de Bragg de evitar el enjuiciamiento de criminales violentos, la extralimitación cimentó la opinión de que el motivo del fiscal es puramente político.

A pesar de la falta de mérito, las encuestas muestran que hasta el 84 % de los demócratas aprueban el caso, una marea que ha silenciado cualquier escrúpulo de los moderados.

Además, están en marcha otros tres casos penales impulsados ​​por los demócratas que tienen como objetivo a Trump, lo que demuestra cuán completamente comprometido está el partido con un curso de enjuiciamiento que no tiene precedentes en Estados Unidos.

Mientras tanto, la afirmación de Biden de que Trump es responsable de la debacle de Afganistán se lleva la palma de la ficción presidencial.

El documento de 12 páginas publicado por la Casa Blanca pretende ser una revisión exhaustiva, pero en cambio se lee como un discurso de campaña de Biden escrito por un pasante.

Le echa más culpa a Trump que a los talibanes.

“Las opciones del presidente Biden sobre cómo ejecutar una retirada de Afganistán se vieron severamente limitadas por las condiciones creadas por su predecesor”, dice, y agrega que “la Administración saliente no proporcionó planes sobre cómo realizar la retirada final o evacuar a los estadounidenses y aliados afganos. ”

Habiéndose lavado sus propias manos de responsabilidad, la administración intenta convertir la humillación en triunfo, y usa frases infantiles para tocar el cuerno de Biden.

“El presidente Biden emprendió un proceso de toma de decisiones deliberado, intensivo, riguroso e inclusivo”, es típico de los términos heroicos que emplearon los autores de la Casa Blanca.

Los intentos de producir pruebas de sus afirmaciones defectuosas se reducen a poco más que citas del testimonio de los miembros del gabinete ante el Congreso, como si las afirmaciones interesadas fueran hechos irrefutables.

Error histórico

En cuanto a los hechos reales, la revisión evita cualquier indicio de la prueba documentada de que los líderes militares advirtieron a Biden que la retirada total era un error peligroso.

Y no es hasta la página 8 que los autores mencionan el ataque terrorista que mató a 13 miembros del servicio militar estadounidense y 170 afganos e hirió a otros 45 estadounidenses.

Aunque el puente aéreo se describe con precisión como histórico, no se menciona la gran cantidad de equipo militar y armas que quedaron atrás, lo que convierte a los talibanes en la fuerza terrorista mejor armada del planeta.

A pesar de que se abandonaron tantos aliados y del ataque con drones equivocado que mató a 10 civiles afganos inocentes, el informe insiste en que el resultado fue una gran victoria que “liberó recursos militares, de inteligencia y otros recursos críticos para contrarrestar las amenazas terroristas en todo el mundo”.

Afirma que los temores de que la retirada “podría debilitar nuestras alianzas o poner a Estados Unidos en desventaja en el escenario mundial” no se materializaron.

“Ha sucedido lo contrario”, dice el informe.

“Nuestra posición en todo el mundo es significativamente mayor, como lo demuestran múltiples encuestas de opinión”.

Esa afirmación sería risible si no fuera tan trágica.

Una visión más honesta del mandato de Biden es que la fuga afgana convenció a nuestros adversarios de que había llegado su hora porque Estados Unidos es débil y Occidente está dividido.

Los resultados incluyen la brutal guerra rusa en Ucrania y los movimientos agresivos de China hacia la dominación global, con una toma de control de Taiwán que ahora se considera inevitable.

Además, el acuerdo “ilimitado” entre los presidentes Vladimir Putin y Xi Jinping prepara el escenario para un frente unido sin precedentes destinado a restringir a Estados Unidos en todo el mundo.

En efecto, están usando una forma de la estrategia de contención que usamos para derrotar a la Unión Soviética, solo que ahora Estados Unidos es la nación que debe ser contenida.

Buena suerte culpando de eso a Trump.

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